martes, 20 de junio de 2023
TRIUNFO DEL FRENTE POPULAR
viernes, 4 de febrero de 2022
PAISAJES CAMBIADOS: DE TRENES A TRAVÉS DE LA HUERTA A CALZADAS DE LA CALLE LUIS PEIXO Y EDIFICIOS
1936 - Locomotora de vapor acercándose al cruce al cruce a nivel con trenet. Colección Manuel Lozano. Foro Remember entrada 12239
En la foto del año 1936 una locomotora de vapor, tipo 2-3-0 (carretón delantero y tres ejes motrices) de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España (NORTE), supongo remolcando un tren, se acerca al cruce a nivel con el trenet, que estuvo en el centro de la rotonda de la actual intersección de la avenida Taronchers con la calle Serrería y su prolongación norte denominada Luis Peixo. La línea del trenet fue suprimida el 31 de enero de 1990 para su transformación en tranviaria, y la de ancho ibérico el 13 de abril del año siguiente con su sustitución por un trazado soterrado que emerge cerca del linde municipal con Alboraya.
2021 - Actualmente desde donde tomaron la foto de 1936 - Esteban Gonzalo.
En la foto tomada el 27 de septiembre del año pasado se ve el gran cambio habido: la pared de un edificio de la Universidad Politécnica, y a continuación la cochera de tranvías Taronchers, cuyas vías dobles por el centro de la calle están colocadas donde estuvieron las de ancho ibérico, también dobles desde el 25 de octubre de 1983.
2021 - Barraca de Toni - Esteban Gonzalo.
Después de la cochera de tranvías, la de EMT y la calle Agustín Alamán Rodrigo, linde de la expansión urbana del cap i casal y comienzo de superviviente huerta hasta el muy cercano término municipal con Alboraya, donde la barraca de Toni resiste como recuerdo de las muchas que hubo decenios atrás.
Texto de Esteban Gonzalo Rogel
martes, 9 de febrero de 2021
¡SALVAMOS EL PATRIMONIO ARTÍSTICO NACIONAL!
Una larga noche le faltaba por pasar al convoy que a hurtadillas debía salir de Madrid en aquellas circunstancias en plena Guerra Civil española con destino Valencia, a expensas de que cualquier bombardeo, contienda o simplemente inclemencias del tiempo pudieran dañar las obras del Tesoro Artístico. Exigía mucha dificultad para los algo más de trescientos kilómetros que separaban ambas ciudades en un país en guerra.
La fría noche de noviembre del 36, soldados del 5º Regimiento y de la Motorizada rodeaban los camiones esperando la orden de marchar con los Goya, Murillo, Tiziano, Rembrandt, Velázquez, Rubens, entre los mas apreciados en la puerta del Museo del Prado. Especialistas en embalaje de obras de arte se habían afanado hasta el último momento en el acondicionamiento con el fin de que se aminoraran los efectos de posibles contratiempos que pudieran ocurrir en el camino.
Se dió la orden de partida, y 71 camiones de techo abierto, protegidos por una lona, con un total de 2.000 cajas, 353 pinturas, 168 dibujos, el Tesoro del Delfín, una gran cantidad de tapices y parte de la colección particular del duque de Alba, así como de otras colecciones privadas y obras de El Escorial junto a las de algunas iglesias tenían que llegar en varias salidas hacia Valencia. Huída de los tres bombardeos que pocos días atrás habían asolado el cielo de Madrid y uno de ellos sobre el tejado del Museo del Prado, y que ya advertían del peligro que corrían las obras que albergaba la pinacoteca.
El tesoro no
viajaba solo, iba acompañado por una comitiva formada por un grupo de
funcionarios y técnicos del Museo,
capitaneada por el pintor Timoteo Pérez. A un máximo de 30 kilómetros por hora,
con extintores, alejados de surtidores de gasolina, con vehículos cisterna
de apoyo, la logística tenía que complementarse con la distancia entre los
vehículos. La primera piedra que encontraron en el camino fue al pasar el
puente de Arganda, que hizo falta bajar los cuadros para pasarlos a hombros al otro
extremo porque el andamiaje era demasiado alto. No hubieron muchos percances
más allá de este.
La llegada a Valencia aquella mañana fue recibida por las Torres de Serranos. Estaba muy bien acondicionada, para ello se había esmerado el arquitecto José Lino Vaamonde con ayuda del también arquitecto Pedro Muguruza para lo que en un principio las condiciones eran de carácter temporal y sin obras, pero que en junio, debido a la situación bélica, se permite a la Dirección de Bellas Artes unas obras para preservarlas mejor.
El lugar, sin
duda, fue el mejor escogido: una construcción fuerte y robusta y en la que los
bombardeos poco podrían hacer .
Se construyó una bóveda de 90 centímetros de ancho sobre el suelo del primer piso, con tres mallas de acero entre ellas a 10, 25 y 80 centímetros, distanciadas, separándose del suelo 80 centímetros. Sobre esta bóveda se acumuló un metro de cáscara de arroz para amortiguar, y sobre ella un metro de tierra. En el segundo piso otro metro de tierra, y la terraza cubierta con sacos terreros.
Solo existía un
problema, no cabían todas las obras allí y algunas de ellas se alojaron en la iglesia del Patriarca, nada que no
estuviera ya previsto y de tal modo acondicionado para ello.
Toda la operación salió bien y el valenciano Josep Renau, Director General de Bellas Artes, del que había salido la idea, junto a otras personas célebres y otras anónimas se vieron satisfechos por el acontecimiento histórico llevado a cabo en la ciudad de Valencia, y agradecida toda España por salvaguardar el Tesoro Artístico Nacional en un momento tan convulso.
Allí estuvieron hasta que en 1938 el Gobierno de la República ordena el traslado desde Valencia a Cataluña, concretamente a la localidad de Figueras, debido al avance de la guerra hacia el Levante, y esta vez no estuvo exento de contratiempos.
Texto de Amparo Zalve Polo
sábado, 21 de diciembre de 2019
LOTERÍA DE NADAL
miércoles, 14 de marzo de 2018
PLAZA PERTUSA: FALLA, CORSÉS Y ORQUESTINA
domingo, 7 de febrero de 2016
CASA PLANCHADELL, BILLETES CON ANUNCIO
sábado, 6 de junio de 2015
TEATRO ESLAVA, CURSO DE COCINA
La película de Cesáreo González fue todo un hito en el Broadway valenciano de aquellos años.
lunes, 6 de abril de 2015
EL CACHIRULO DE PASCUA
Resultaba una proeza utilizar la fuerza del viento para elevar su alegre caricatura, dispuesto a soltar todo el hilo de palomar (previamente encerado) con la ilusión de fijarlo altivo en el cielo, y con ello, para que luciera su cola de trapos en suave mecido. Y tal es su importancia que aún en los actuales día los vemos en lo alto, como indicándonos una fiesta en la que una gran parte de sus tradiciones, por desgracia, han pasado al olvido.
¡Tira y suelta del hilo, que sube, sube...!
viernes, 28 de noviembre de 2014
DIA DE BODA
Iglesia de los Santos Juanes, donde quizás unas horas antes hubiera toque
de campanas, anunciando la boda de quienes se muestran satisfechos
tras unirse en matrimonio.
sábado, 11 de octubre de 2014
EL SALVAMENTO DEL CRISTO DEL GRAO
martes, 10 de junio de 2014
UN GRUPO DE HUERTANOS
sábado, 15 de marzo de 2014
EL NINOT INDULTAT
1934 - El "ninot" representa la esencia de la falla, toda vez que en su expresividad crítica, en la gracia que muestra y en su artístico acabado se condensa el auténtico espíritu fallero de la mano de su autor. Antiguamente se hacían a partir de una estructura de madera con rellenos de paja que se vestían con vestidos de tela y caretas de cartón. A mediados del XIX se recurrió a la cera para la cara y manos. No sería hasta 1953 cuando Juan Huerta modeló el primer "ninot" terminado en su integridad de cartón-piedra. Después llegó el poliéster y a finales de los ochenta, Vicente Almela introdujo el corcho blanco para el modelado.
















