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domingo, 5 de junio de 2016

EL SOLAR DEL PRINCESA


Montaje de Pep Valencia

2005 Ca - El solar se las trae. Historia de Valencia que se pierde en el túnel del tiempo al hallazgo del lugar que fuera residencia palaciega del "Moro Zeit", rendido al "Rey Don Jaime" tras la "Conquista" de 1238. Tres calles con estos nombres lo abrazan y ahí permanecen fundidas a la gesta.

Luego, en 1245, se corresponde al lugar en el que se construyó el Convento de la Puridad que dio albergue a las monjas clarisas donde residieron durante seis siglos. Fue derribado en 1845 por ansias desamortizadoras con su traslado a la espalda del Palau de la Generalitat donde actualmente queda su testimonio.

Amplio solar que en 1853, tras su construcción, inició su larga andadura el Teatro Princesa, transformado en cinematógrafo en 1896, con su enorme patio de butacas en consonancia con sus localidades arriba de general, igualmente espaciosa, al servicio vecinal donde se funden los barrios del Carmen, del Mercado, y a cuatro pasos del de Velluters.

Cerró sus puertas en la década de los setenta, cuando había vuelto a sus orígenes unos años antes, al dejar sus sesiones de cine ofreciendo veladas de teatro, pero en el 2009, con muchos años de abandono, por un voraz incendio, sus restos supieron de la piqueta y la fachada, vieja y con cicatrices de orgullo, dejó al aire y al fondo huellas que nos indican la existencia de tan antiguo Convento de la Puridad.

Ahora, los grafitis rubrican modernidad y ensamblan un pasado reciente con un futuro incierto. 

Pep Valencia nos deja este testimonio en su cotidiano quehacer, resuelto a dar vida a lo que fue, casado con lo presente. 

Y a fe y en movimiento lo logra.


viernes, 21 de marzo de 2014

EL TEATRO DE LA PRINCESA

teatro princesa

1862 - Valencia tenía desde el año 1832 como importante coliseo en la calle de las Barcas, el Teatro Principal. 

Fue un 20 de diciembre de 1853, el día del cumpleaños de la infanta de España, popularmente conocida como la Chata, Isabel de Borbón, cuando se inauguró y en su nombre, el teatro de la Princesa, construido sobre los terrenos del Convento de la Puridad. 

De su construcción se había encargado Mateo Tomasí, según el proyecto del arquitecto José Zacarías Camaña y para su estreno se recurrió a la comedia “El arte de hacer fortuna” de Tomás Rodríguez Rubí. Aunque de menor superficie, su aspecto era análogo al del Principal. 

Con la revolución de la “Gloriosa” de 1868, cambió su nombre al de La Libertad, hasta 1875 que volvió a ostentar el de su inicio. Tuvo mucha animación por la proximidad del mercado, junto a la actividad comercial de sus alrededores. 

Con la llegada del cine proyectó películas en el año 1896, cuando ya otros teatros funcionaban en la ciudad. 

El cartel de 1862, nos indica su dedicación como teatro, función a la que se dedicó en sus últimos años de ejercicio y que había retomado en la década de los setenta del pasado siglo.