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viernes, 4 de noviembre de 2022

BAJO LOS PUENTES EN EL PRINCIPIO DEL SIGLO XX

Tramo del río donde se aprecia el desvío de su escaso cauce, así como sus numerosas parcelas

Apenas un pequeño canal ocupaba el caudal de estiaje del río Turia, que contrastaba con la magnitud del lecho, pero sin embargo no llegaba a contener las crecidas.

El río se había estrechado a su paso por diferentes puntos de la ciudad por las construcción de los diferentes azudes que volcaban el agua a las acequias de las huertas próximas. Poco a poco se fue convirtiendo en un verdadero desastre ese lecho, porque además de que por donde no circulaba el agua, las condiciones higiénicas no eran buenas. Había un arraigada costumbre en Valencia de usar en él la extracción de grava y arena para las obras y se quedaban en su lugar profundos hoyos con consecuencia de encharcamientos de aguas podridas en las desigualdades del cauce del río.

Estas excavaciones incluso amenazaban pretiles y puentes por su proximidad a ellos.

Extracciones de grava y arena entre el puente del Real y la Pasarela en 1910. Foto Tívoli

Los lugares por donde el cauce no trazaba su paso era utilizado para el cultivo, pero no era fácil obtener sin autorización, que si bien la otorgaba la CHJ ( Configuración Hidrográfica del Júcar), solo se invadió a principios del siglo XX el tramo comprendido en entre el Azud de Rovella y el comienzo del muro de encauzamiento de la margen izquierda en la alineación del camino de Burjassot. Como el que hace ojos ciegos, iba extendiéndose hacia el puente de San José, hasta que llegado 1916, y con los ojos bien abiertos, la tolerancia fue total por parte del Ayuntamiento republicano, ya se sabe, cultivadores electoreros del partido.

Pero el mayor caos que pudo ocurrir en el lecho del río fue una consecuencia de la pobreza tras la Guerra Civil. Las viviendas, chozas, barracas, o tantas formas nominativas como las hubiera, iban tomando terreno.

Cientos de peticiones llegaban diariamente a la CHJ para establecer infraviviendas, y que se lo montaban tan bien que tenían casa, huerta, y hasta incluso cuadra. Habían tantas que se ordenaban en calles con numeración. Todo estaba permitido, era la época de la Autarquía económica, y había que abastecerse cada cual como pudiera. Las pequeñas parcelas albergaban tomates, patatas, ajos, maíz, cebollas, coles,...

Chabolas frente a la Asociación Valenciana de la Caridad. 1942. Archivo de José Huguet

En los años cuarenta los distritos de Botànic, Marítim y Exposició, sobre todo la Petxina y el puente de Campanar, que estaba sin pretiles, estaban abarrotados de chabolas. El que no construía se metía entre las ruinas de los refugios antiaéreos y minas de ametralladoras abandonadas.

El departamento de Sanidad Municipal practicaba informes periódicamente sobre “Las chozas levantadas en la ciudad”

Pero llegó una riada importante, la de 1949, y creó un antes y un después. La ciudad de Valencia tomó conciencia de su río, y aunque quedaron unas cuantas chabolas en pie, con el comienzo de la trasformación llegaron a su exterminio total.

Texto de Amparo Zalve

martes, 1 de septiembre de 2020

EL PUENTE DE NAZARET


1931 - Las obras se había iniciado tres años antes y el 14 de noviembre se procedió a la inauguración del puente de Nazaret, cuando estaba al frente del municipio el alcalde Álvaro.  De esta forma se cumplía la vieja aspiración de la Junta de Obras del Puerto de que tras el ensanche del camino de Monteolivete hubiese un acceso directo a la zona portuaria. Aún faltaría la expropiación de unas casas que impedían el libre paso, pero la puesta en marcha del puente, iba a obligar a su rápida tramitación. 

Con sus 25 metros de amplitud iba a permitir el paso de dos líneas de tranvías y ferrocarriles de vía estrecha, dos filas de autos en cada dirección y otra de carros, con sus aceras peatonales de 2,5 mtos en cada lado. Por la dificultad, dada la fangosidad de la zona, se ha cimentado sobre pilotes de hormigón armado anclados a más de doce metros de profundidad.

Como autores del proyecto figuran los ingenieros del puerto Luis Dicenta y Federico Gómez Membrillera, mientras la sociedad Cubiertas y Tejados SA ha sido la encargada de su construcción, dirigida su fábrica por el ingeniero de caminos Marcelo Azcárraga y Montesinos.

Al acto inaugural asistieron el gobernador civil Francisco Rubio, el alcalde Vicente Álvaro, el presidente de la diputación Juan Calot, quienes iban acompañados por sus ayudantes más directos.

Fueron recibidos por las máximas autoridades portuarias, al frente de ellas el presidente de la Junta de Obras del Puerto Antonio Noguera Bonora, que componían un nutrido grupo compuesto por los profesionales de la ingeniería local.

En la foto de aquel día inaugural vemos agrupados una parte de los asistentes.

El puente de Nazaret significaba una nueva y necesaria conexión para el puerto de Valencia, que en aquellos años iba aumentando su tráfago comercial, gracias a la reciente adecuación de su dársena como punto de salida y llegada de mercancías, tanto al mercado nacional como al más lejano. 

domingo, 15 de diciembre de 2019

MONUMENTO A SAN PEDRO PASCUAL

Archivo Municipal

1950 Ca. - El Paseo de la Pechina, que discurre a través del curso derecho del Turia, muere en su linde con Mislata y debe su nombre, que asi lo expresa Pasqual Esclapés cuando nos habla de su existencia refiriendose  al paraje junto al rio, por una concha que oculta bajo el cieno  fue descubierta tras unas excavaciones en el cauce en 1928 a la altura del Botánico, siendo dudosa la razón de su origen, aunque bien pudiera ser el de una fuente que vertiera sus aguas por sus repliegues. 

En su recorrido, nos encontramos ante un paisaje "monumento cultural" de primer orden por lo que representa para la ciudad, y no sólo por su pretil del siglo XVII, ya de por sí de gran interés histórico, sino por sus esculturas en piedra de diferentes significados: paganos, cívicos, institucionales y religiosos.

Como el que nos ocupa con la imagen de San Pedro Pascual, de noble familia cristiana en tiempos musulmanes. Personaje ilustrado de gran trascendencia documental en cuanto al verdadero origen de la Lengua Valenciana, con su oficialidad tan manoseada desde hace décadas, situado sobre el pretil del río, en una zona fluvial donde desde finales del siglo XIX se celebraban tiradas de palomos a cargo de la Sociedad Valenciana de Caza y Pesca.

La estatua del santo fue labrada por el escultor Tomás Llorens en 1760, según un dibujo de Juan Collado. Dice Esclapés que fue trabajada en la plazuela de la Penitencia para ser colocada en 1761, y así librar a Valencia de las acometidas por las aguas del río, debido a una iniciativa municipal que encargó a la Fábrica Nova del Riu de su instalación. 

miércoles, 31 de julio de 2019

EL PUENTE DE CAMPANAR

Ca. 1953 - Puente de Campanar

En 1931, hacía años que se pensaba en la construcción de un puente para comunicar el poblado de Campanar con el paseo de la Pechina, útil a la vez para su conexión directa con el camino de Tránsitos. 

Y con el comienzo de ese año el Ayuntamiento tomó la decisión de su construcción, prescindiendo la ayuda del Estado que frenaba su ejecución, diseñado por el ingeniero municipal Arturo Piera, que fue aprobado para su ejecución el 3 de febrero del mismo, cuya construcción fue adjudicada a Francisco Camps Serrano el siguiente 17 de junio, por 962.061 pts, con una rebaja ofrecida del 20%. Y con el inicio de las obras en octubre de aquel año de 1931. 

Cuando finaliza el año 1932, se aprobaba por el Ayuntamiento la séptima calificación de tan necesaria obra, cuando los vecinos sólo tenían el recurso más cercano para cruzar el río que el puente madera, situado frente el Patronato de la Juventud Obrera, entonces no exento de peligro por el deterioro de sus tablas sobre su armazón de hierro.

En sesión municipal presidida por el alcalde Lambies,  el 14 de octubre de 1933, se acordó y a petición del constructor Camps, dar una prórroga de seis meses para la terminación del puente.

Justo un año después, el 22 de Octubre de 1934, se acordó pavimentar con hormigón mosaico y vías metálicas la calzada del nuevo puente de Campanar, construido a base de hormigón armado, que ya contaba con un deficiente alumbrado eléctrico desde principio del año. 


Como consecuencia de la riada de 1957 el puente fue muy afectado, con la necesaria restauración al siguiente año y su ampliación en la década de los setenta, cuando en 1973 ofrecía su nuevo aspecto.

martes, 23 de julio de 2019

UN NAVÍO DEL XVIII

Archivo Municipal

1923 Ca - En 1924 el aspecto que mostraba el Paseo de la Pechina era desolador. Ni la Cárcel Modelo,  ni el Matadero Municipal habían contribuido a mantener aquel lugar de recreo de siglos, lleno de arte adosada al pretil del río, en un espacio de solaz, tal y como había sido antaño, cuando era visitado para observar su paisaje y la cascada que formaba el Azud de Rovella, esparciendo sus aguas, en especial los días de crecida

El nuevo delegado regio de Bellas Artes, desde este año de 1924, Manuel González Martí, se percató del nivel de deterioro de la zona, y pensó en el traslado a los Jardines del Real de los bancos de piedra allí existentes para proceder a la urbanización del paseo, y al mismo tiempo restaurar los monumentos trasladados a los Viveros.

Surgió entonces la polémica, pues eran muchas la voces que a través de la prensa, se oponían a su traslado, clamando por su restauración en el lugar de su origen.

Se impuso el criterio del Delegado, por lo que el canapé de piedra conocido como el Navío, situado a la misma entrada de Valencia desde Mislata, fuera trasladado a la "montañeta de Elio", lo que dio origen a la chanza de que los visitantes foráneos preguntaran ante su observación, dónde estaban en lugar tan próximo las torres de Quart, tal y como indicaba la inscripción al pie de la escultura de piedra del siglo XVIII.

Y en los Viveros estuvo hasta 1931, cuando la Comisión de Monumentos ordenó su regreso al paseo de la Pechina -por cierto, más deteriorado que cuando estaba linde a Mislata- pero en esta ocasión en un lugar más próximo y a pocos metros del canapé de piedra que utilizaban los Vocales de la Junta de Murs i Valls para observar la llegada de los maderos sobre las aguas del Turia. El nuevo traslado venía por la circunstancia de que se iba a llevar a cabo la mejora del pretil del río desde Mislata en su lado derecho, cuando se había iniciado la construcción del puente de Campanar.

Vemos en la foto del Archivo Municipal su ubicación original, antes de su traslado a los Jardines del Real.

sábado, 29 de junio de 2019

LA NUEVA FUENTE DE MONTEOLIVETE

Foto autor desconocido, ca. 1958, cauce del Turia. 
Remember-València, pg 366.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA

He recordado toda mi vida la aparición de un manantial o fuente junto a Monteolivete poco después de la riada de 1957, pero desde que vi estas fotografías se confirmó el recuerdo.

Yo sabía del manantial aparecido, creo que durante la guerra civil, frente al colegio de Jesuitas al final de la Gran Vía de Fernando el Católico, también conocí el manantial de agua caliente ferruginosa que motivó la creación de los Baños de la Alameda, una de esas pocas instalaciones curativas naturales en medio de una ciudad. Fui testigo de su uso acompañando a mi madre que acudió varios meses por recomendación médica para mejorar de su reuma.

Pero como joven jamás pude comprender el espectáculo que se creó con la fuente aparecida tras la riada en el cauce del Turia junto a Monteolivete. 

Por allí aparecieron personajes que contaban de las propiedades curativas al agua, sin ningún tipo de análisis, se montaban unas colas inimaginables de gente con garrafas recogiendo el agua en largas esperas, pasó a ser punto de reunión desde la hoy av. del Reino hasta Monteolivete. Las fotos mostradas son lo suficiente autoexplicativas, muestran el casi tumulto originado por la nueva fuente.

Lo más curioso es que cuando se canalizó el río pocos meses después, todo aquello desapareció con la misma velocidad con la que había aparecido y nunca más se supo de la fuente ni de sus propiedades curativas.

Texto de Enrique Goñi Igual

domingo, 23 de junio de 2019

LA FERIA DEL GANADO SEMANAL


Vista del mercado semanal con el Pont de Fusta, ca. 1957. 
Remember-València, pg 157.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA

Cuando yo era pequeño los jueves por la mañana veraniegos, en los que no había colegio, los podíamos dedicar a curiosear un par de acontecimientos, hoy uno de ellos todavía se celebra, aunque cada vez con menos trabajo, y el otro ya ha desaparecido.

Se trataba de acudir a ver una sesión del más que famoso Tribunal de las Aguas, que pervive, y luego, muy cercano, a un corto paseo, tenías la ocasión de completar la mañana con una visita, junto al puente de Serranos, justo bajo la rampa de bajar al río, de la Feria semanal de ganado caballar que se celebraba en el cauce del Turia. Un cauce de golpe lleno de burros, asnos y caballos, que aparecían allí como si los hubiera dejado caer un hada, acompañados de vendedores, compradores y mirones, además de carros, coches, tartanas y todo tipo de transporte de tiro.


Postal de época, tomada desde la otra orilla, ca. 1930.

El público estaba formado prácticamente sólo por hombres, que llenaban el pretil de las Alameditas, el pont de Fusta y el propio cauce.

Foto ca. 1890, en la bajada del puente de Serranos.

A finales del siglo XIX además de acudir a la Feria parece que además era el momento adecuado para asearse con un buen afeitado antes de bajar a ver el género. Había varios barberos a disposición.

Texto de Enrique Goñi Igual

jueves, 13 de junio de 2019

EL ACCESO A CAMPANAR TRAS LA RIADA


Foto autor desconocido. Ca. 20 octubre 1957. 
Remember-València, pg 1244.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA

Nada más pasar la riada del 14 de octubre de 1957 se pudo comprobar la dificultad de ir al poblado de Campanar desde Pérez Galdós a causa de que el puente, entonces estrecho, de Campanar estaba en su sitio, pero en la parte de Campanar había desaparecido el muro del río y con él parte de la avenida Tirso de Molina entre av. Campanar y el propio puente, y como en aquella época la av. Manuel de Falla ni siquiera existía, era imposible el paso hacia Campanar.

En un breve plazo una compañía de Ingenieros de nuestro ejército estuvo trabajando para con precarios medios conseguir un enlace peatonal entre el puente y lo que podíamos llamar la parte más plana y baja de lo que había sido el camino hacia el poblado de Campanar.

Este enlace, tal como aparece en la foto, parecía más una montaña rusa que un camino, pero era lo que había. Estaba enmarcado con una serie de estacas y cuerdas que marcaban el camino entre pozas, piedras, barro y agua, siendo el suelo básicamente una sucesión de sacos terreros.

Como visitante de aquel paso solamente puedo decir ante el recuerdo ¡muchas gracias soldados de Ingenieros!

Texto de Enrique Goñi Igual.

lunes, 3 de junio de 2019

CHABOLISMO EN EL RIO

Chabolas cercanas al puente de San José. Foto autor desconocido. 
Remember-València, pg. 1323, ca. 1945

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA

Fue a partir del final de la guerra civil cuando el hambre se extendía por muchas partes de España cuando comenzó el abandono de las zonas agrícolas menos rentables del país, las de secano, y la llegada a las grandes ciudades de inmigrantes procedentes de ellas.

Así en muy poco tiempo apareció la situación de realquilados, gente que vivía de alquiler en una casa y dadas las circunstancias realquilaba a un tercero o terceros una o dos habitaciones de su casa.

Pero había quien no podía ni pagar eso y entonces comenzaron a establecerse en poblados de chabolas, infraviviendas, que apoyadas en los largos muros de fábricas o estaciones o sobre los muros del río, incluso bajo los puentes albergaban a familias enteras, con el ideal de que si mejoraban irían a vivir de alquiler o realquilados.

Esto dio origen a colonias de chabolas en el cauce del Turia, que llegaron a su máximo, y desgraciadamente casi desaparecieron con la riada del 28 de septiembre de 1949 en la que fueron arrasadas sus viviendas, mucho más del centenar, y creo que nunca se llegó a saber la cantidad de los desaparecidos en esta avenida del Turia.

Chabolas con algún campo cultivado, frente a las anteriores. 
Foto autor desconocido. Remember-València, pg 1107, ca. 1940

Habíamos creído que esa situación ya no se repetiría a partir de las riadas del 1949 y la posterior del 1957, pero más de medio siglo después estuvo muy cerca de repetirse, en este caso justamente bajo el puente de las Glorias Valencianas, junto al Nuevo Centro, bajo el cual comenzaron a vivir de nuevo inmigrantes, en este caso extranjeros a principios del actual siglo XXI. En esta ocasión se pudo evitar lo que parecía una copia de los años cuarenta.

Nos aparece el puente de las Glorias Valencianas “ocupado”. 
Foto autor desconocido, ca. 2005. Remember-València, pg. 1225

Texto de Enrique Goñi Igual

domingo, 26 de mayo de 2019

SACANDO GRAVA DEL RIO


Foto autor desconocido, ca. 1905. Remember-València, pg 737.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA
 
En esta imagen, tomada hace poco más de un siglo, se ve claramente el trabajo de extracción de grava del cauce del río, justamente entre los puentes del Mar, a nuestras espaldas, y el del Real al fondo.

Algunos montones de grava, tres carros esperando para ser cargados y el utensilio clave, la criba, en primer plano, para con una pala separar la grava con el adecuado tamaño a las necesidades del cliente receptor..

Esta extracción aunque habitual allá donde pasara un río, fue prontamente suspendida por el Ayuntamiento por el riesgo de creación de indeseables pozas a lo largo del cauce.

Texto de Enrique Goñi Igual

miércoles, 22 de mayo de 2019

PASTOREANDO EL GANADO


Toros en el cauce del Turia, junto al puente de Serranos ca. 1910. 
Foto autor desconocido. Remember-València, pg. 1180.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA
 
Tenemos un par de antiguas fotografías que no hacen más que convencernos de que el Turia y su cauce por la ciudad fue una gran fuente de sorpresas y trabajos que se podían realizar allí mismo.

Todos podemos recordar una València en la que la leche se compraba día a día y directamente de la vaca, o casi; en qué calle no había una vaquería y nos mandaban nuestras madres a comprar medio o un litro de leche recién ordeñada, a continuación en un plis-plas estaba hervida y ya podías tomarla, pues ahora me parece hasta lógico que algunos toros,  vacas o todos juntos los llevaran a pastar al cauce, ya que para comer no les faltaría hierba. Si procedían de la calle Sagunto o sus alrededores o de la calle de Serranos o Roteros, o incluso de la Zaidía, qué más da. El caso es que allí estaban.

 Pastor con su ganado de borregos frente a un San Pío V casi desconocido. Autor desconocido. Remember-València, pg. 1355.

Pero no sólo llevaban toros, también los pastores acercaban al cauce borregos para que se alimentasen con sus hierbas, de otra forma se hubieran perdido, pues más vale un aprovechamiento ecológico de las posibilidades del cauce. Aunque hoy en día no se, no se. ¿Hubiéramos consentido ese uso?

 Texto de Enrique Goñi Igual

martes, 30 de abril de 2019

NUEVAS VISTAS DEL TURIA

Foto ca. 1960, autor desconocido, Remember-València, pg. 1616

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA
Pocos años después de la luctuosa riada de 1957, sobre los años 60 del siglo pasado, una vez que ya se sabía que tarde o temprano sus aguas dejarían de pasar por su cauce en València ciudad, aprobado el llamado Plan Sur, se le realizó una operación de maquillaje al cauce. A partir de ella el río pasó a tener un aspecto no de auténtico río, sino de canal, como podemos apreciar por las tres vistas aéreas de esos años que comentamos seguidamente.

En la imagen de los años 60 vemos el cauce totalmente rectilíneo desde lo que fue el Pont de Fusta en dirección al mar, luego el puente de la Trinidad, el del Real, etc. Ya ha sido eliminada la capa de aproximadamente de 1 metro de espesor de barro acumulado en el propio cauce por la riada.

En esta postal, cuya vista comienza en el ya reparado y transformado puente de la Exposición, puente que hasta que fue roto por la riada de 1957 era peatonal y la vista nos lleva hacia tierra adentro mirando a la anterior vista.

Postal de época, ca 1960. Continúa el cauce recto en el que ya casi han desaparecido los árboles que hubo en el propio cauce.

La última imagen nos muestra una vez más un cauce en forma de canal ya en la zona final, muy cerca de su desembocadura, regalándonos unas vistas de la zona portuaria francamente incomparables con la realidad actual. Vale la pena mirar y pensar en cómo ha cambiado esa parte de nuestra València.

Foto autor desconocido, ca 1960. Remember-València, pg. 1041.

Texto de Enrique Goñi Igual

viernes, 26 de abril de 2019

NAVEGANDO DEPORTIVAMENTE


Foto de Luis Vidal, año 1963.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA

En esta ocasión, unos años después de la riada, y con un Turia con más agua de la que recordábamos ver en su cauce por los años sesenta del pasado siglo, podemos comprobar la gran cantidad de aficionados que se asoman por el pretil del puente del Real, antes de su importante ampliación, e incluso los que están en el propio cauce viendo el desarrollo de lo que aparenta ser una carrera de piragüistas.

Al navegante le vemos tranquilo, con el remo preparado, ante la pequeña cascada que se apresta a descender, suponemos que felizmente.

La fecha es totalmente creíble tanto por la vestimenta de los espectadores como por estar el cauce ya rectificado en formato de canal, obra posterior a la riada de 1957.

Texto de Enrique Goñi Igual

domingo, 14 de abril de 2019

LOS AÑOS 20 EN EL TURIA

Foto aérea de autor desconocido. Ca. 1925.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA


En esta ocasión no he podido dejar pasar esta fotografía aérea del cauce del Turia tomada sobre los años veinte del siglo pasado en la que el cauce dice poco, solo se aprecia un río curvilíneo, como debe ser, y en la parte inferior una serie de campos de cultivo, que nos aseguran que también se plantaban verduras entre otras actividades comerciales. Pero para mí lo fundamental en esta ocasión es observar con atención los alrededores del río.

Por la derecha desde el puente del Mar hacia abajo se ve todo edificado entre el pretil y la Alameda hasta llegar a la av. del Puerto, se incluyen las cocheras de tranvías, hoy no queda nada. A partir de allí salen las calles de Peñarrocha y Carles hoy desaparecidas, algo más arriba la también desaparecida Estación ferroviaria del Central de Aragón o "estación churra”, continuando con los cuarteles de la Alameda, inmediatos a los edificios que quedaron de la Exposición de los años 1909 y 1910 (Tabacalera, Pabellón municipal y Hotel Westin) y el campo de fútbol del Valencia, al que se llegaba por la estrecha calle hoy ampliamente absorbida por la av. de Suecia. Luego prácticamente todo era huerta. Por el cauce algo más arriba el puente de la Exposición y finalmente el del Real, frente a Viveros.

Bajando por la parte izquierda aparece el verde del Llano del Remedio y de Navarro Reverter embocando el puente del Mar, llegamos a lo que sería más tarde la Gran Vía y más huerta en lo que hoy es av. Jacinto Benavente, por cierto muy arbolado en el interior del cauce.

Esto es lo que da de sí una escrutadora mirada a la imagen.

Texto de Enrique Goñi Igual

martes, 26 de marzo de 2019

EL AZUD DE ROBELLA


Azud de Robella. Foto autor desconocido, ca. 1940. 
Remember-València, pg. 1504.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA

 Otro azud situado en la ciudad de Valencia era el de la acequia de Robella. Estaba situado cercano al punto en que los términos municipales de Mislata y de Valencia se unían junto al cauce del río, casi frente a la cárcel Modelo. De este azud disponemos de un par de fotografías, la más antigua tomada desde el margen del río nos permite ver casi todo el azud con su caseta de distribución de las aguas hacia la acequia, el camino a Mislata, hoy paseo de la Pechina y curiosamente nos da una nueva perspectiva de la pequeña pineda que comentamos en un anterior artículo publicado sobre tranvías titulado “El bosquecillo” y por otro lado nos permite una interesante visión del caserío de Mislata por aquellos años.

Una posterior visión del mismo azud tomada unos años después de la riada de 1957, cuando ya ha sido sustituido, como todos los demás azudes de las acequias que riegan las huertas valencianas, al estar siendo desviado el Turia por la ejecución del llamado Plan Sur y modificarse de acuerdo con el nuevo recorrido del cauce todas las tomas de los azudes.


Revista Bancaya 1965. Foto autor desconocido.

Aquí tomamos nota de la desaparición de la caseta distribuidora así como de la ruptura del azud, impidiendo que se almacene el agua para su recogida y desvío a la acequia. Como es lógico al haberse edificado la zona es normal que haya chiquillos jugando por el cauce del río, en esos años todavía en activo como río.

Texto de Enrique Goñi Igual

jueves, 21 de marzo de 2019

LA RIADA DE 1897

Biblioteca Valenciana - 1897

QUÉ HACÍAMOS EN EL RÍO TURIA

En el otoño de 1897 en el río no hacíamos nada, entre otras cosa porque no se podía estar en el cauce, el propio río era el espectáculo. Era el día 10 de noviembre cuando una fuerte riada hizo salirse de cauce al Turia, inundando las zonas de Campanar, Tendetes, los cuarteles de la Alameda, incluso el agua alcanzó la bajada de san Francisco y otras zonas ciudadanas. Los valencianos acudieron en masa a las orillas a ver el desaguisado.

En la foto se ve desde la calle Blanquerías como el agua se sale de madre y entra a la calle de Visitación o a la av. Constitución a definir. Aunque es notable ver la ingente cantidad de niños, mujeres y hombres que acuden a pie, en caballo, en tartana para ver la riada. Pensaban esto hay que verlo, que no me lo cuenten.

Biblioteca Valenciana - 1897

Disponemos de otra foto aparentemente del día siguiente en la que también desde Blanquerías, ante el puente de san José se ve gran cantidad materiales arrastrados por la riada que taponan buena parte de los ojos del puente, y al haber bajado el nivel de las aguas todavía hay más gentío mirando el cauce, en este caso desde ambas orillas, con el puente absolutamente ocupado.

Texto de Enrique Goñi Igual

domingo, 24 de febrero de 2019

VISITAR LOS AZUDES

En esta antigua postal del azud del Oro podemos ver una respetable cantidad de agua yendo hacia el cercano mar. Autor desconocido, ca. 1930.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA

Antes de la conocida gran riada de 1957 los ciudadanos de Valencia podíamos disfrutar en variadas ocasiones del cauce del río con diversos objetivos. Uno de ellos podía ser disfrutar de la vista de los puentes, ver correr el agua, en casos excepcionales ver con miedo la subida de las aguas, disfrutar en las fiestas de las Pascuas de los cachirulos, etc. A partir de la riada el río Turia se convirtió en un asunto de Estado, y al final con el emblema “El riu és nostre y el volem verd” los valencianos en los años setenta del siglo pasado nos ganamos lo que pedíamos “El río es nuestro y lo queremos verde”, con lo que el cauce en lugar de la autopista inicialmente proyectada pasó a ser la mayor zona ajardinada de la ciudad.

Una de las características propias del Turia eran los azudes, de los que la ciudad disponía de dos o tres, donde a través de una pequeña presa, una cierta cantidad del agua que corría por él, se desviaba hacia una de las famosas acequias que regaban, y lo siguen haciendo, partes de la cada vez más pequeña huerta de Valencia. Hoy veremos un par de esos azudes. Comenzando por el último, el más cercano al final del cauce, el azud del Oro, es decir de la acequia del Oro, acequia por cierto no perteneciente al Tribunal de las Aguas. Situado hoy su antiguo edificio junto al Ágora, precisamente se puede ver desde el puente denominado del assut de l’or.

Azud de Mestalla, revista Bancaya 1965. Foto autor desconocido.

El otro azud, creo recordar que es el primero que se encuentra al entrar el río en el término de Valencia, es el de la acequia de Mestalla. En este caso la fotografía nos muestra un pescador pacientemente sentado ante el azud por el que baja una generosa cantidad de agua, si comparamos con la que lleva el actual nuevo cauce, o sea nada, ni gota.

Texto de Enrique Goñi Igual

domingo, 27 de enero de 2019

RÉCORD.- LA PAELLA MÁS GRANDE DEL MUNDO

En plena preparación.- Foto Paellas Velarte.

1992 - En el cauce del viejo Turia y en la explanada al sur del puente de la Exposición el equipo de Manuel Velarte cocinó el 8 de marzo de 1992 una gigantesca paella para dar de comer a más de 100.000 personas.

Fue un gran espectáculo ver como trabajaban, con grúas y artilugios adaptados, para la consecución del Récord Guinness a la paella más grande del Mundo.

Gran honor para la empresa Paellas Velarte con el añadido de satisfacción para su director Manuel Velarte, quien concibió su realización cuando se enteró de un Récord Guinness a una paella de 16 metros de diámetro en la que no habían utilizado los ingredientes tradicionales de nuestra auténtica paella valenciana.

Foto de Esteban Gonzalo

Para ello encargó una paella de hierro de 20 metros de diámetro, 1,70 m. de altura y 30 Tm. de peso. La llevaron por partes y las soldaron en el lugar a donde iban a utilizarla.

Aunque el anhelo de Manuel Velarte era que se quedara como monumento en una de las rotondas más emblemáticas del cap i casal, tras conseguir el récord fue desmontada, trasladada a un almacén y posteriormente deshecha.

Utilizaron: 1.000 litros de aceite de oliva, 6.250 kg. de pollo, 2.600 kg. de conejo, 400 kg. de pato, 2.400 kg. de “ferraura”, 1.600 kg de “garrofó”, 1.000 kg. de tomates, unos 10.000 litros de agua, 5 kg. de pimentón dulce, 1 kg. de azafrán puro en rama, 2 kg. de romero, 150 kg. de sal, 1.000 kg. de caracoles y 5.000 kg. de arroz.

Foto de Esteban Gonzalo

Manuel Velarte Castellar (1944-2011) fue un empresario valenciano muy emprendedor, que con 23 años difundió la humilde rosquilleta apellidándola Velarte y añadiendo apetitosas variedades, en 1972 creó una comercial para vender productos valencianos, introduciendo en el resto de España los mantecados almendrados de Titaguas, en 1980 montó una empresa de comidas para llevar, y a partir de 2006 se dedicó con su equipo a recorrer España y otros países europeos para preparar comidas para grandes eventos (paellas gigantes, arrós amb fesols i naps y otras delicias gastronómicas valencianas).

La Empresa es dirigida actualmente por su hijo Manuel Velarte, y su mujer, Lola Matallín.

Récord de Manuel Velarte con la colaboración de su amigo Manuel Galbis en la preparación de la paella gigante.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel.

lunes, 21 de enero de 2019

LUCAS KARRVAZ: ESCULTOR, ÁRBITRO Y DEPORTISTA.

VALENCIA 1970.- Árbitro Carrión-Vázquez y las dos Jefas de línea.

En los jardines realizados entre la continuación del Paseo de la Alameda y la Ciudad de las Artes y las Ciencias a los visitantes les provoca admiración a unos y extrañeza a otros, esculturas de estilo figurativo y vanguardista realizadas con restos de chatarra de hierro y poca densidad de obra.

Las hizo entre los años 2001 y el 2004 el escultor Lucas Karrvaz, acrónimo de Lucas Carrión Vázquez, valenciano de Torrebaja, municipio del Rincón de Ademuz donde nació en 1951, quien manifiesta que “da una segunda oportunidad a un material que había cumplido su misión” y “que es escultor por pura necesidad espiritual de expresar sus sentimiento y lo hace con el material que le permite expresarlo con mayor rotundidad”.

 EL PASTOR.- Esteban Gonzalo

Teniendo como fondo el Museo Príncipe Felipe están el pastor y aliados, dos de sus tres primeras obras colocadas, ya que espantapájaros fue retirada en el 2011 por deterioro, y las denominadas pretecnológicas que le encargó el Ayuntamiento de Valencia en el 2002 sobre el fuego, el pastor,  la caza, la siega, el llanto  y la siesta.  

 PIANO.- Esteban Gonzalo

Y entre la Alameda y el Palacio de la Ópera, el piano, la soprano y el tenor, y más escondidas, muy cerca de la rosaleda, dos rosas, utilizando 30 mini azadas.
FLOR - Esteban Gonzalo

Tras estudiar maestría industrial en la especialidad de metal, Lucas Karrvaz comenzó trabajando la piedra en Rubielos de Mora, estuvo modelando cerámica en Lladró, en Alcalá del Júcar, tierra paterna, se familiarizó con el hierro, y se decantó por él estando en Fundiciones Enrique Lafuente.

 SOPRANO Y TENOR.- Esteban Gonzalo

Sus obras están repartidas por una treintena de países, incluso los Museos Vaticanos, sin olvidar su Rincón de Ademuz donde hay tres esculturas.

Es un viajero incansable, incluso a países a los que van pocos turistas, ya que manifiesta que en ellos aprende mucho de las costumbres de quienes viven.
EL LLANTO, INCLEMENCIAS Y LA SIEGA. DETRÁS LA SIESTA EstebanGonzalo

He enunciado deportista y árbitro, porque como Carrión-Vázquez comenzó el arbitraje de fútbol a los 16 años, en 1982 pasó a categoría nacional y tres años después lo dejó al estar en desacuerdo con la política arbitral.

Asimismo, fue el primer árbitro español que actuó con jueces de línea femeninos en un partido de la Selección Valenciana de Fútbol jugado en Valencia en 1970.

Ha practicado fútbol sala y atletismo.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

domingo, 16 de diciembre de 2018

PESCAR ANGUILAS


Postal de época, ca. 1920.

QUÉ HACÍAMOS EN EL TURIA
Lo mismo que unos aprovechaban el río para trabajar, otros muchos lo hacían para disfrutar de sus aficiones. Es el caso de la imagen siguiente en la que llegamos a ver hasta cuatro pescadores, de anguilas, nos dice el texto de la postal.

Los vemos tranquilamente sentados bajo uno de los históricos puentes de piedra de Valencia, aparentemente el del Real. Para cumplir con la tradición, en la foto hay hasta mirones. Pese a todo nos queda la duda de que si los pescadores lo hacían por disfrute o para su posterior venta, de todas maneras el caso es que había peces para pescar y damos por hecho que se pescaban en el Turia.

Texto de Enrique Goñi Igual