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lunes, 10 de febrero de 2025

ELS MIRACLES EN SUS INICIOS

                      Altar de San Vicente Ferrer en la calle Bolsería. 1927

Es la fiesta de aquel Apóstol del siglo XIV.


En los primeros días de primavera los balcones que habían permanecido cerrados durante el invierno se abrían, para colgar de ellos ondulantes cortinas, llenándose de macetas con flores. Se despojaban de los abrigos de invierno para cambiarlos por los de primavera y se echaban a la calle en busca de los Altares del Santo.

Altar de San Vicente Ferrer en la Plaza de la Congregación. 1927

La imagen de San Vicente Ferrer se alzaba sobre catafalcos muy bien ornamentados, cuidándolos las cofradías de la vecindad. Preparaban inscripciones y carteles, declamaban romances y coplas cantadas, y algún que otro villancico, todo en castellano. Toda una fiesta para un Santo.

Ese fue su comienzo hasta que sin fecha precisa se introdujo la escenificación de los hechos milagrosos de San Vicente Ferrer. De hecho hay una representación que aparece impresa en el año 1816, en la que se alude a la calle del Mar. En dicho altar un niño predicaba un sermón fingiendo ser San Vicente, y otros dos niños cantaban versos vestidos de ángeles.

Altar de San Vicente Ferrer en la Plaza del Pilar. Fuente pública aún existente.

A partir de ese año aparecen impresos muchos más Miracles. Estas representaciones, ya en valenciano, estaban a cargo de los Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer y los de otros hospicios, que se colocaban en los altares la víspera y el día del Santo para declamar el Miracle en valenciano, pero el vulgar, haciéndolo de hora en hora. 

Con notas cómicas el lego o motiló acompañaba a Sant Vicent para que el público riera a carcajadas contrastando con la severa santidad de su compañero.

Año tras año nunca se agota el repertorio, porque de autores, de historia y de hechos portentosos el Santo va sobrado.

Texto de Amparo Zalve

sábado, 1 de septiembre de 2018

EL PRIMER EMPEDRADO.



En 1755 y coincidiendo con el III Centenario de la Canonización de San Vicente Ferrer se llevaron a cabo diversas actuaciones que contribuyeron para que la ciudad mejorase en sus servicios.

La popular calle del Trench, desde Santa Catalina al Mercado, fue la primera que gozó de la modernidad del empedrado. Por su acceso al "mercat", lució preciosa y el barro y el polvo desapareció en su trazado, instalándose años después en su cercanía comerciantes de joyas, para ser conocida la zona como la de los plateros.

Nació el cuerpo de bomberos, al tanto de los fuegos y para su rápida extinción. Se fundó el Colegio de Abogados, que iba acoger a sus asociados en beneficio de todos.

Se editaron libros con fotografías del santo, al igual que un tratado sobre las numerosas posadas que iba a ser de utilidad para los viajeros que con motivo de la canonización acudían a Valencia. 

La popular calle, según la leyenda, que había nacido por un "trencat" en la muralla árabe, marcó el camino a seguir en el resto de la retícula urbana.

miércoles, 27 de junio de 2018

CASA NATALICIA DE SAN VICENTE FERRER

Archivo Municipal


1950 Ca. - La actual casa donde se recuerda el nacimiento de San Vicente Ferrer y a través de sus siete siglos de historia ha tenido diversas transformaciones al igual que han sido varios sus dueños. Ha llegado a nuestro tiempo con dos puertas de entrada, una de ellas que da a la calle del Mar y la otra a la que toma el nombre de Pouet de San Vicent, por el existente en su interior.

Tuvo una importante remodelación en el primer tercio del siglo XVIII que se fue manteniendo hasta los años cincuenta del pasado siglo, que ya de nueva planta tomó la configuración actual.

De propiedad familiar cuando el nacimiento del futuro santo, pasó a ser patrimonio del dueño del Hospital de En Conill quien en 1496 la vendió a la Orden de Predicadores a la que había pertenecido Vicente Ferrer.

Pero muy pocos años después, los dominicos vendieron la propiedad al Gremio de Boneteros que la sometieron a una importante remodelación con la construcción de una capilla con bóveda de crucería y espadaña.

La ruina del Gremio hizo que en 1573 el Ayuntamiento de Valencia fuera su nuevo dueño durante muchos años, incluso siglos, hasta que en 1915, otra vez los Dominicos, se hicieron cargo de su práctica religiosa, en esta ocasión por cesión municipal, y décadas después como lugar de formación de la Orden.

domingo, 8 de abril de 2018

III SIGLO CANONIZACIÓN SAN VICENTE FERRER

Archivo Municipal

Las imagenes que se muestran en la foto del Archivo Municipal conforman la estampa calcográfica realizada  en 1761 por Vicente Galcerán y Alapont con motivo de la conmemoración del III Siglo de la Canonización de San Vicente Ferrer, cuya onomástica se celebra mañana, 9 de abril, como patrón de la Comunidad Valenciana.
  
Fue editada por la imprenta de Joseph Vergara en un grabado que figura en su parte central la leyenda: SIGLO TERCERO DE LA CANONIZACIÓN DEL APÓSTOL EUROPA, mención otorgada por su labor evangelizadora en el continente.
  
La Biblioteca Valenciana nos informa asi del trabajo que expresó el autor mediante diversas alegorías:

 "San Vicente Ferrer en un rompimiento de gloria, rodeado de querubines entre nubes. A la derecha Dios padre con nimbo triangular. Uno de los querubines sostiene una corona de laurel sobre la cabeza del Santo y una filacteria en la que se lee la exhortación "DATE ILLI HONOREM"= "Dadle honor". 

El santo apoya sus pies sobre las espaldas de un toro, símbolo de Calixto III que fue quien lo santificó. En el registro inferior, dos imágenes femeninas, a la izquierda la alegoría de Valencia, con el escudo de la ciudad y a sus pies un gran pez de cuya boca mana agua. De la boca de esta alegoría emana la frase "O et praesidum!" que junto al texto que acompaña a la figura femenina de la derecha "Et dulce decus meum!", componen un verso de Horacio dirigido a Mecenas (Oda,I) = "Oh mi protección y mi querida gloria". 

La figura de la derecha es la alegoría de la Orden de Predicadores (Dominicos), porta el escudo de la orden y apoya su rodilla sobre una esfera junto a un perro que sostiene una antorcha encendida en la boca, elementos alegóricos que se refieren al nacimiento del fundador de los Dominicos, Santo Domingo de Guzmán. Sobre su frente una estrella. 

Entre estas dos figuras un angelote que toca una trompeta mientras de entre sus brazos asciende una filacteria con la locución " ALTIUS ISTE TULIT", con su mano izquierda sostiene una cartela que se apoya en una vista de la ciudad de Valencia. Desde el cielo dos angelotes derraman rosas".

jueves, 8 de junio de 2017

CASA DE SAN VICENTE FERRER



“La casa en donde nació San Vicente Ferrer, que felizmente goza la Parroquia de San Estévan Proto-Mártir en la calle de la Mar, estuvo en los primeros siglos en poder de un Valenciano llamado Antonio Martin; pero pasando á sus hijos, la vendieron á Don Francisco de Castelvi, quien hizo venta de ella al Real Convento de Santo Domingo: en unos y otros tuvo poco asiento esta concha, pues en el año 1498 fue vendida al Gremio de Boneteros, los quales deseosos de ensancharla, mercaron otra casa contigua á ella, con lo que pudieron lograr su piadoso deseo”.

Texto: Resumen Historial de la ciudad de Valencia, de Pasqual Esclapés.

sábado, 3 de junio de 2017

SAN VICENTE FERRER, TEMPLO Y CASA


1914 - Se iniciaba la segunda década del siglo XX y a la “zona del ensanche” había que dotarla de nuevos equipamientos. El cuerpo y el alma de los valencianos demandaba aquello que los reforzara. Es así como entre 1914 y 1916 se llevó a cabo la construcción del mercado de Colón. Pero los dominicos, unos años antes, deseosos de que Valencia tuviera una iglesia dedicada a uno de sus más preclaros hijos, habían fijado sus ojos en la calle Cirilo Amorós, y ya desde 1906 habían iniciado la construcción del templo, que en su anexo, también se iba a destinar como edificio para viviendas al servicio de su comunidad religiosa.

Si el mercado de Colón fue inaugurado en la Nochebuena de aquel año de 1916, el templo dominico, que aún no estaba concluido, fue abierto al culto para los fieles pocas semanas antes.

Así había sido el día 12 de octubre anterior, siendo bendecido por el obispo de Mallorca en un acto que pese a su sencillez, destacó por la emotividad de los presentes.

Valencia tenía pues un templo dedicado a San Vicente Ferrer y la nueva Casa de los Dominicos se podía considerar a la altura de las mejores sitas en otros lugares. En el acto inaugural asistieron al obispo los canónigos Don José Vila, don Julio Cabanes como prefecto de Sagradas Rúbricas y don Constantino Tormo, penitenciario.

La misa rezada fue celebrada por el reverendo padre prior, fray Jaime Prats Ferrer, para terminar con un Te-Deum que junto a la bendición a los fieles fueron llevados a cabo ambos por el Obispo como presidente del acto. Tan sencillo pero solemne acto dispuesto para la bendición del templo, también tuvo sus padrinos, honor que recayó en Doña Pilar de Mazarredo, viuda de Zabalburu, junto a  su hermano el Marqués de Lara.

Así se culmina un histórico recorrido residencial que se había iniciado en el Convento de Santo Domingo, ya entonces convertido en Capitanía General, lo que obligó a buscar habitaje para los religiosos en la calle Avellanas, con posterior traslado a la calle de la Nave, lugar que tuvo su continuidad en un edificio de la Plaza del Príncipe Alfonso, propiedad de la viuda de Zabalburu, donde habían residido hasta aquel día tan esperado. 

Vemos la foto del nuevo templo de San Vicente Ferrer cuando aún no se había iniciado el mercado en cuya construcción iban a intervenir Francisco Mora y Demetrio Ribes, los grandes arquitectos de la Valencia modernista: la del hierro, vidrio y marquesinas.

Aún tendrían que pasar cuatro años para su final construcción, tras un largo periodo que se había iniciado en 1906.

lunes, 24 de abril de 2017

FESTEJOS VICENTINOS

Archivo Municipal


En abril de 1919 y con motivo del quinto aniversario del fallecimiento de San Vicente Ferrer la “Asociación del Mocadoret” anunciaba su programa de festejos para el año en curso. Del mismo, destacaba el propósito de bautizar a un  recién nacido de acuerdo con la exigencia de que sus padres, asociados o no, tuvieran su domicilio en una de las siguientes calles:

Plaza Lope de Vega, Sombrerería, Zaragoza, Correjería, Subida del Toledano, Cocinas, Zurradores, Zapatería de los Niños, Numancia, Ercilla, Embou, Purísima, Cadirers, Burguerins, Danzas, Plaza de la Compañía, Cenia, Estamenería Vieja, plaza de Collado, Derechos, Nueva, Mercado, Trench, Platerías, Tapenería, Verónica y Milagro de San Vicente.

Era condiciones básicas que fuera varón, haber nacido desde las 12 horas del día 28 de abril de aquel año, justificar los padres su legitimidad y estado de pobreza, éste, por supuesto, a juicio de la Junta. Además se debería aceptar el nombre de Vicente para el niño, mientras que los padrinos serían nombrados por la corporación vicentina, entidad que correría con los gastos del bautismo. Se comprometía también a abrir una libreta de ahorros en el Monte de Piedad con 25 pts a favor del niño, para su disposición al inscribirse en el servicio militar. 

Las últimas condiciones daban a la Junta la potestad de señalar el día y hora para el acto, al igual de que en el supuesto de que fueran dos los niños en igualdad de condiciones, sería de su juicio indicar el agraciado.

Las solicitudes debían de presentarse en la secretaría de la Corporación, calle del Milagro de San Vicente, número 2.

Entre los numerosos actos programados, era de mención la colocación de una placa conmemorativa situada en la casa donde se levanta habitualmente el altar vicentino de la calle de la Tapinería.

domingo, 24 de abril de 2016

EL POUET DE SANT VICENT


Archivo Muncipal (1920)

Como todos los Domingos por la tarde, iba la abuela con los nietos a los Viveros, (siempre se decía los Viveros), para que los niños dieran rienda suelta a sus juegos y carreras. Camino hacia el Puente del Real, obligado era, el hacer una parada en el Pouet de Sant Vicent, para que los niños bebieran el agua de la fuente, con aquellos vasos de aluminio cogidos con una cadena, para que nadie se los llevara. 

De paso la abuela contaba a los pequeños infantes, las saludables propiedades de aquellas aguas milagrosas, y que los niños bebían de un tirón y sin chistar, mientras de reojo miraban y escuchaban a la abuela. 

Por una puerta que hay a la derecha de la mencionada fuente, bajando por una escalera, se encuentra el pozo que suministra (suministraba) el agua a la fuente; hace unos años, salió una noticia, que el pozo ya no tenía agua, su nivel freático había desaparecido, debido a  los sótanos de unas cercanas fincas, edificadas en la plaza de Tetuán. 

Me resisto a creer, que ello sea así, pero nos queda la bella historia del Pouet de Sant Vicent Ferrer, y de aquellas felices tardes con la abuela.

Texto: Germán Gómez.     

sábado, 16 de abril de 2016

UNA PLACA EN LA PLAZA SAN VICENTE FERRER


1931 - En plenas fiestas de Sant Viçent, las elecciones municipales del domingo 12 de abril apenas hicieron menguar el interés por los actos vicentinos, así como la asistencia a las representaciones de los milagros en los tradicionales altares que se celebraron con normalidad.

Y a más, el lunes 13, día de su festividad como patrono de la provincia, tuvo lugar el descubrimiento de una lápida en la plaza de San Vicente Ferrer, antigua de la Congregación, costeada por suscripción popular en homenaje al santo dominico, en un acto celebrado con gran solemnidad sobre una tribuna adosada a la fachada de la iglesia de Santo Tomás, presidido por el Sr. Santonja en representación del alcalde, que tuvo su inicio con la lectura por parte del Sr. Larrea, como secretario del Ayuntamiento, del acuerdo consistorial. A continuación el concejal Sr.  Cardona dirigió unas palabras al numeroso público ensalzando la figura del Santo que había predicado por toda Europa, hijo fervoroso de Valencia.

El Sr. Santonja descubrió la lápida a los acordes de la “marcha de la ciudad” entre grandes vivas y aplausos. Tras unas palabras del Canónigo Sr.  Olmos  y del presidente de la Asociación de San Vicente,  don Vicente Boix, se dio por finalizado el acto con una “traca” que recorrió la plaza y gran parte de la calle del Mar.


La foto fue portada de Las Provincias el día 14 de abril.

sábado, 2 de abril de 2016

FIESTA VICENTINA, MOÑOS Y GORRAS.


Años 20 - El moño quedaba atrás en tan humilde moda, junto a los largos faldones que en su complemento uniformaban a la mujer de la época.  El tapado masculino se corresponde con la gorra. Las manos en los bolsillos indican relajo. Entrega al acto popular, que no rendición.

Les “covetes dels sants joans” quedan ocultas por el gentío que acude a la representación milagrera en modesto y festivo fervor. Un friso de banderas decora la base del escenario ante el barroquismo del gran retablo en la trasera de la evangélica iglesia de los Santos Juanes, frente a la Lonja.

Fiesta de San Vicente Ferrer, de gran tradición popular, como se demuestra año tras año en recuerdo de los milagros vicentinos escenificados por niños, lo que asegura su continuidad.

Su antigüedad se remonta al siglo XV cuando en la calle del Mar, en lugar próximo al de su casa natalicia,  se celebró la primera representación teatral callejera en homenaje al santo patrón de Valencia.  Fiesta que en la actualidad se celebra pasada la fiesta de la Resurrección de Cristo.


Fiesta y tradición, moños y gorras.  Todo se complementa.

domingo, 17 de mayo de 2015

EL COLEGIO IMPERIAL DE LOS NIÑOS DE SAN VICENTE



Años 40 - Muchas son las huellas que el dominico valenciano ha dejado sobre la ciudad de Valencia, tanto en cuanto sus diversas facetas de hombre devoto, intelectual comprometido, político mediador, milagrero, apocalíptico y protector de la infancia. Aspecto este último en el que hacemos hincapié en esta ocasión.

Con el largo, como su historia, nombre de Colegio Imperial de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer, se conoce a esta institución que allá por 1410 tuvo sus primeros días por iniciativa del futuro santo, en su atención a los niños abandonados. La idea del “Pare Vicent”, necesitada de una sede, se alojó en la Casa de los Beguines, hospicio próximo al Convento de San Agustín, que se dedicaba al cuidado de los niños huérfanos, así como los moriscos sin cobijo. Colegio que iba a tener el beneplácito años después del emperador y rey de España, Carlos I, cuyo apoyo queda explícito en su nombre, al igual que los sucesivos monarcas quienes mantuvieron su ayuda.
  
Hasta 1968 estuvo situado el colegio en la calle Lauria; año en el que por su hundimiento se viera obligado al traslado de los niños a una colonia de verano próxima al pantano del Generalísimo, y al amparo de Cáritas Diocesana.

Y así estuvo prestando su servicio, hasta su traslado definitivo a la localidad de San Antonio de Benageber en unas nuevas instalaciones que fueron inauguradas en 1977, donde el Colegio sigue prestando ayuda a quienes la necesitan, manteniendo el espíritu de San Vicente Ferrer tras los muchos siglos de su existencia.

lunes, 13 de abril de 2015

LA BASÍLICA DE SAN VICENTE FERRER

1931 colegio san vicente_ calle cirilo amoros
Archivo de Rafael Solaz

1931 - La Iglesia de San Vicente Ferrer se construyó en el primer ensanche de la ciudad, cuando su proyecto ya estaba avanzado. Necesitados la antigua orden de los predicadores de un lugar para su alojamiento tras la desamortización del siglo XIX, no sería hasta avanzado el siglo XX cuando el nuevo centro dominico y en lenta obra, completara su construcción que sería inaugurado en 1924.

Lugar dominico y Basílica de San Vicente Ferrer se iba a convertir en el más suntuoso templo del Ensanche, con su entrada principal a la calle Cirilo Amorós (con anterioridad del Puerto) que comunicaba en línea recta la calle Ruzafa con la plaza América, y por ello columna vertebral  de una nueva zona de gran actividad comercial.

La imagen nos muestra una calle aún no muy transitada, fruto del proyecto de ensanche de 1884, con la basílica en recuerdo de nuestro santo, que junto a su casa natalicia y el antiguo Convento de Santo Domingo, hoy Cuartel General de la Fuerza de Maniobra, se convierten en lugares vicentinos para celebrar la festividad del día en recuerdo y homenaje al patrón del viejo Reino de Valencia.

viernes, 20 de junio de 2014

DOS IMAGENES DE LA VALENCIA DE 1955

1955. Nou d'Octubre a València

1955. Fue un año de hechos destacados en la ciudad. En enero ya se había aprobado el "Plan de Urbanización de la Dehesa" un proyecto fundamental para la conservación del emblemático lugar. En abril tendría lugar la gran Exposición Vicentina celebrada en el claustro y dependencias del convento de Santo Domingo. Cientos de piezas artísticas engrosaron la muestra que fue muy visitada. En el mes de octubre se realizaron distintos actos.
Semana de Información Infantil en la plaza del Caudillo. 1955

En la Feria Muestrario se presentó la "III Exposición Nacional de las Escuelas de Trabajo y de Artes y Oficios", una muestra de los trabajos realizados por los alumnos de más de cien centros valencianos.

Ese mes tuvo lugar la Apertura de Curso en la Universidad. También lo que se llamó "Aniversario de la Reconquista", la actual celebración del Nou d'Octubre, que contó con los actos acostumbrados en los años anteriores: Tedéum en la Catedral, procesión cívica y homenaje a Jaume I en su monumento del Parterre. Ese mismo día tuvo lugar la apertura del Curso de Lo Rat Penat con una conferencia de Vicente Badía Cortina.

Acabó el año con la "Semana de Información Infantil", con una feria instalada en la entonces plaza del Caudillo en la que se podían ver representaciones de guiñol y otros espectáculos infantiles, así como una feria del libro dedicada a los niños y maestros.

Texto de Rafael Solaz
Fotos del Archivo de Rafael Solaz

lunes, 28 de abril de 2014

FESTIVIDAD DE SAN VICENTE FERRER Y SUS “MIRACLES”

Naumaquia que se celebró en 1755 en Valencia, entre los puentes de la Trinidad y del Real, con motivo del centenario de la canonización de San Vicente Ferrer

1755 - Alfonso de Borja, quien había sido rector de la Iglesia de San Nicolás, tuvo un encuentro con el predicador Vicente Ferrer, quien dirigiéndose al Borja le predijo que estaba destinado para alcanzar el papado vaticano, desde donde procedería a su canonización. Efectivamente, se cumplió la profecía y una vez proclamado Papa como Calixto III, lo elevó a los altares en 1455, tal como el propio dominico le había anunciado.

Su III centenario se celebró en Valencia con mucha pompa en el cauce del rio Turia. Entre los puentes de la Trinidad y del Real, tuvo lugar una naumaquia ante la negativa de Carlos III de autorizar una corrida de toros. La batalla naval entre moros y cristianos se celebró en los días 12 y 13 de julio de 1755, y en el grabado de Carlos Francia se observa con todo lujo de detalles las diferentes embarcaciones de una contienda a la que asistieron como espectadores más 30.000 valencianos en homenaje a San Vicente Ferrer, quien sería nombrado patrón de la Comunidad Valenciana.
1917 miracle en el altar del mar
Su festividad se celebra el lunes siguiente a la octava de Pascua por decisión del papa Clemente VIII en el siglo XVI, y entre sus diversos actos destaca la teatralización de sus “miracles” en los tradicionales “Altars de Sant Vicent”, teatros montados sobre catafalcos en diversos puntos de la ciudad al aire libre, y a cargo de las respectivas asociaciones con la interpretación en Lengua Valenciana por niños de la barriada, siendo el más antiguo el conocido como del Mar, situado cerca del “Pouet de Sant Vicent”, del que se tiene constancia desde 1461. Igualmente destacan por su antigüedad y fama los que tienen lugar en el “Mercat” y en el “Tossal”, ambos del siglo XVI. También los de Ruzafa y del Pilar que vienen celebrándose desde el XIX, o el del Carmen, de principio del siglo XX. En la foto de 1917, vemos la escenificación de un “miracle” en el altar de Mar.

jueves, 27 de febrero de 2014

SAN VICENTE FERRER, SU CASA NATALICIA

Casa natalicia de Sant Vicent. Fachada. Años 30


Ca. 1930 - El dominico Vicente Ferrer que llegaría a los altares al ser canonizado por un papa valenciano, Calixto III, tuvo tres facetas en su vida que le marcaron la impronta de la celebridad. Las de erudito teólogo, filósofo y predicador. Fue tal la consideración que de él se tuvo que fue decisivo en su participación en el Compromiso de Caspe y el cisma de Avignón, al igual que en su afán apaciguador entre las familias valencianas de los Vilaragut y los Centelles.
Pouet de Sant Vicent. 1926

Tras una alucinación en su último tercio de vida se dedicó a la predicación por países europeos siempre en su Lengua Valenciana, en los que gracias a su don de lenguas era entendido en todos los lugares, realizando múltiples milagros entre sus apocalípticos sermones y ante los enfervorizados seguidores. 

Nacido en la calle del Mar, vemos en la foto torno a 1930 el aspecto que ofrecía su casa natalicia, así como el “pouet de Sant Vicent” sito en su interior de 1926.

Archivo de Rafael Solaz



jueves, 19 de septiembre de 2013

EL “POUET DE SANT VICENT”

pouet sant vicent - ca 1950

Ca. 1950 - La casa natalicia de San Vicente Ferrer en la calle del Mar tiene otro acceso por la que se denomina “Pouet de Sant Vicent”. Tras cruzar su umbral por esta última entrada, destaca una pequeña recepción adornada por mosaicos que representan algunos de los milagros del Patrón de Valencia y por la que se accede a diversas estancias de la casa vicentina; como son especialmente el de una capilla y un acceso inferior donde se puede observar, principalmente, un pozo. Pozo desde el que se suministraron 159.976 cántaros de agua para sanar a la población en la epidemia de cólera que sufrió la ciudad en 1854. Pero lo que más destaca nada más entrar en tan popular lugar, es la pila de mármol que en 1858 se colocó en recuerdo de aquellos años de sufrimiento y en su agradecimiento. Fuente a la que siguen acudiendo los valencianos, sea por curiosidad o por devocional deseo. La casa fue adquirida por la ciudad en 1573 efectuándose diversas restauraciones desde entonces. Tras sufrir el paso del tiempo, tomó su aspecto actual en 1955 de acuerdo con el estilo del gótico civil valenciano. Vemos en la foto de aproximadamente 1950 el aspecto del “Pouet de Sant Vicent”, al que con gran curiosidad popular sigue siendo visitado tanto por los fieles al Santo, como por los interesados en presenciar tan renombrado y curioso lugar.

lunes, 8 de abril de 2013

Celda de San Vicente Ferrer en el interior del Convento de Santo Domingo
Siglo XV - Tabla gótica sobre San Vicente Ferrer 
apaciguando los "bandos de Valencia"

lunes, 26 de noviembre de 2012

1755 - Naumachia - Grabado de Carlos Francia
III Centenario canonización San Vicente Ferrer