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domingo, 30 de julio de 2023

CUANDO LA CIUDAD CAMBIA


Este es el aspecto que mostraba el Mercado de Abastos en la primera mitad de los cuarenta, visto desde la calle Guillen de Castro, con la Casa del Pueblo de la calle Quevedo a la izquierda, según proyecto de Goerlich, que no llegó inaugurarse como tal, derribada dos décadas después a la de la foto, en la que se observa el alto de un edificio de la Avenida del Oeste que había empezado su urbanización en esos años.

En el Mercado de Abastos se denota actividad, con los carros llegados desde la huerta que circundaba la ciudad. Su aspecto se observa desaliñado, cuando estaba en los últimos años de su emplazamiento, y a muy pocos de su traslado a la actual ubicación, donde en este tiempo se realizan actividades culturales y deportivas, que se complementan con otras, como un centro municipal de distrito y una oficina policial.

El Mercado de Abastos había estado ubicado con anterioridad en los jardines de la Beneficencia, y de más antiguo en la plaza de la Encarnación. "La ronda del 5” en sus tres ubicaciones facilitaba el acceso a los carros, y además, la red tranviaria era de suma utilidad para su llegada.

Abastos mutó a Arrancapins y un edificio de Hacienda ocupó su lugar durante muchos años.

Foto de nostalgias de un tiempo pasado en el que la vida discurre con otras modas y costumbres.

Mercavalencia con su nominación moderna sustituye a la que perduró durante más de un siglo.

lunes, 12 de febrero de 2018

LA PLAZA COMANDANTE MONTESINOS

Archivo Municipal

1945 Ca - La desaparecida y pequeña plaza Comandante Montesinos se vio afectada cuando la instalación del Mercado de Abastos, junto a San Agustín,  a finales de 1923, donde estuvo funcionando hasta la segunda mitad de los años cuarenta, cuando fue trasladado a su actual emplazamiento.

Desde aquel momento la plaza pocas veces gozó de buena salud, tal y como expresaban los vecinos con sus denuncias en 1932 por el mal estado de una fuente en la plaza en cuyo entorno se concentraban los desperdicios de verduras procedentes de Abastos, que daban al lugar sensación de abandono. 

La  plaza estaba condenada a desaparecer por los proyectos de reforma interior, sin embargo, en 1934, se anunciaba en prensa la subasta de un solar contiguo de 202 metros cuadrados, al tiempo que igualmente se ofrecía la casa número 6 compuesta de planta baja con jardín, entresuelo, dos pisos, desvanes y terrado. Mayor peligro encerrada la casa con el número 8 que amenazaba derribo, por lo que ante una denuncia de la Guardia Municipal, el primer teniente de alcalde Sr Gisbert, dio instrucciones al arquitecto mayor municipal para que realizará una inspección y tomar por consiguiente las medidas oportunas.

La plaza del Comandante Montesinos en 1934 junto a otras próximas, como las de Pellicers, Pertusa, Pilar, En Gil y otras calles vecinas, se vería afectada por las mejoras del alcantarillado, tanto en cuanto la Cámara Oficial de la Propiedad Urbana ponía en conocimiento de los interesados propietarios que gracias a su gestión había logrado ciertos beneficios en el pago de los tributos.

Con el traslado del Mercado de Abastos la explanada sería propuesta para la construcción de Hacienda y otros nuevos edificios, lo que significó la desaparición de la plazita, mientras que la calle de Quevedo ganaba en anchura. 

La foto de la primera mitad de los cuarenta nos da una idea de su entorno en cuyas paredes se observan los rostros de Francisco Franco y José Antonio qué tanto proliferaron en las fachadas urbanas de la época.

viernes, 23 de septiembre de 2016

EL MERCADO DE ABASTOS POR LA RONDA DEL CINCO.


Archivo Municipal

1945 Ca. - El 19 de junio de 1908 fue inaugurado el Mercado de Abastos en la plaza de la Beneficencia, frente al “Matadero Viejo”, donde se impartía la docencia en el nuevo Colegio Cervantes. Ya desde el primer momento hubo quejas por parte de los abastecedores, toda vez que no reunía las condiciones adecuadas. Apena llovía, el lugar se convertía en un lodazal por estar medio adoquinado, con serios problemas para las tareas de carga y descarga y para la salud pública vecinal, muy preocupada por la situación.

Estos hechos los denunciaba la prensa, que consideraba indispensable la corrección de sus anomalías, haciendo alusión a la necesidad de que el alcalde visitara la zona, tanto de día como de noche, para convencerse de que la razón asistía a los interesados y “disponga que se subsanen las deficiencias apuntadas.



Con el traslado del Mercado de Abastos desde su anterior emplazamiento de la plaza de Encarnación, básicamente suponía rotar los problemas al nuevo lugar, muy cercano, situado en la misma ronda de la derruida muralla cristiana. Su carácter provisional llevaba implícito la búsqueda de un lugar más adecuado. Tuvieron que pasar unos cuantos años.

No sería hasta el 12 noviembre de 1923 cuando el alcalde Juan Avilés inauguró su nuevo emplazamiento (curiosamente y por tercera ocasión en la misma ronda) en un solar junto a la Iglesia de San Agustín, producto de la desamortización de Mendizábal, cuyas instalaciones del antiguo convento agustino habían servido de cárcel hasta su demolición en 1904.

Su adecuación a las necesidades del nuevo Mercado de Abastos no fue muy costosa, pues se contaba con la Casa del Pueblo -en su construcción cercana durante aquellos años, aunque nunca llegase el momento de su inauguración- como cobijo en caso de lluvia.

Y allí estuvo hasta su traslado a Arrancapins en 1948.

martes, 11 de enero de 2011

1946: Antiguo Mercado de Abastos en Guillem de Castro
 junto a la Iglesia de San Agustín.
Fuente: Rafael Solaz