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viernes, 27 de enero de 2023

LA ANTIGUA CALLE SAN JAIME


Bivaldi - Foto de Barberá Masip

Este es el aspecto que ofrecia la calle San Jaime situada entre las entonces plazas Poeta Badenes y Poeta Liern (ambas desaparecidas) y a espaldas del Palau de la Generalitat en los años veinte del pasado siglo. En la actualidad figura como calle del Convento de la Puridad, tras una importante remodelación de la zona que daria lugar a la plaza de Manises, obra llevada a cabo en el primer tercio de la década de los cincuenta, con la construcción de un nuevo torreón para el Palau a semejanza del recayente hacía la plaza de la Virgen.

Calle apenas transitada en nuestros días donde se esconde una pagína muy importante del “cap i casal”, dando cobijo historicista a uno de los conventos más antiguos de la ciudad y a su vez de mayor superficie en su anterior emplazamiento, que tuvo su origen en la época de Jaime I.

En la actualidad alberga la calle - y por ello su nombre- el Convento Religiosas de la Puridad y San Jaime. Lo ocupan las monjas clarisas siendo el mismo lugar que en tiempos antiguos fue sede de la Cofradía de San Jaime, cuando se vieron obligadas a abandonar su primitivo emplazamiento próximo a la calle Moro Zeit en el año 1836, y tras una primera estancia en el Monasterio de la Trinidad.

Con la casualidad añadida de que en su interior se encuentran los restos del citado rey moro por su conversión a la fe cristiana con el nombre de Vicent Bellvís.

sábado, 7 de enero de 2023

EL PAVO REAL


Años 20 - Barberá Masip

La calle Popul en los años veinte nacía en la plaza de la Merced y con su número 1 aparece en esta foto con seguridad próximas las fiestas navideñas cuando el pavo estaba presente en la mayoría de las casas. Por lo menos una vez al año hacía su presencia en las más de las mesas en fraternal reunión familiar.

La tienda Pavo Real, como sucesora de Viuda de Moliner -notable comercio de sedería, peletería y novedades- de la que había vaciado sus anaqueles de ropa dispuestas para los días de cualquier festiva celebración y mutaba a la venta de animales de pluma para hacer su agosto en los días más fríos del año.

Pavos y gallos se apoderaban de la plaza de la Merced, donde la chiquillería buscaba su divertimento y el olor a paja y las plumas que revoleteaban en su torno, contribuian a recrear una atmósfera de ilusión, mientras el huertano con su botijo en la mano siempre atento a la espera de la llegada de su clientela.

Los años desamortizadores del XIX habían derribado al convento de la Merced de San Pedro Nolasco y con su esponjamiento, apareció la plaza con su nombre que tenía su continuidad en la calle de Gracia, la vía popularmente conocida como "de las cestas” que aún hoy surte, viste y decora el interior de la casas por muy bajo precio.

Céntrica plaza donde los teatros y con sus carteles logran embadurnar la fachada de un bajo con tres amplios ventanales que se antojan abandonados.

Y en el número 1 de la calle Popul el rótulo de Pablo Moliner, tienda que ofrece su surtido de sedería, como relevo familiar que en su abandono del local que después albergaría la tienda Pavo Real, iba a patrocinar tan peculiar transformación mercantil para alegrar las fiestas de Navidad.

Todo es añejo y entrañable en la foto de Barberá Masip. La Valencia que un día fue y cuyo recuerdo no fenece.

jueves, 22 de diciembre de 2022

LA FIESTA DE LA BARRACA


Foto de Barberá Masip

Antigua calle de Capdepont en un punto situado entre los numeros 186 y 188, y en la actualidad de la Barraca. Un bello flas urbano de los años treinta, captado por Barberá Masip, en recuerdo de cuando unos años antes, en el mes de mayo de 1921 y en vespertina jornada, Blasco Ibañez había glosado a “la barraca” en uno más de los diversos actos que durante aquellos días festejó por la ciudad, en la que sería su última visita a la ciudad. En aquella ocasión la numeración se correspondía con los 180 y 182, donde se había dispuesto una tribuna desde la cual las palabras del ilustre visitante, fervorecieron a la multitud de los poblados maritimos.

Como “La fiesta de la Barraca” se denominó el acto que tuvo su inicio a los sones de la Marcha de la Ciudad, cuando Blasco Ibañez penetró en la pequeña estancia para ser recibido por sus propietarios: un simpatico matrimonio de viejecitos que lloraban emocionados con la presencia del escritor valenciano.

Foto de Barberá Masip

Tras unas palabras de quien representaba al Ayuntamiento: “la barraca es inmortal porque Blasco la inmortalizó y va unida a la vida de los valencianos que lo somos de verdad y sentimos el cariño a Valencia por encima de todo”, tomó la palabra el escritor internacional: 

"Queridos amigos, no será para vosotros algo nuevo si digo que al venir aquí me encuentro como en el seno de mi familia. ¿Quién que sea habitante de los poblados maritimos no me conoce y no conoce mi amor por todos ellos?.......

Yo soy valenciano, nacido en mi ciudad, pero la mayor parte de mi vida la pasé con vosotros, junto a este bello mar Mediterraneo. Es más, la única casa que poseo en el mundo, la casa que yo construí, está aquí, en la Malvarrosa.......


He vivido fuera de esta tierra, pero sintiendo siempre su nostalgia, recordandola siempre; y cuando yo viajaba por lejanas tierras cubiertas de nieve, por otras en que florece el naranjo o eleva la palmera el verde surtidor de sus palmas, pensaba yo con angustia que si moría allí, me enterrarían en aquella tierra lejana. Si me enterrasen en un pais lejano, pensaba, moriría para siempre...... 

Yo quiero que me traigan aquí, junto al Mediterraneo, y así no moriré nunca porque mi cuerpo vendrá a confundirse con esta tierra de Valencia, que inspiró mis obras amadas......"

Y tras descubrir una lápida en la pared en recuerdo de aquella fiesta celebrada, el dueño de la barraca se acercó a Blasco llorando:

-No soc home de lletra, no sé expresarli lo que sent en este moment.

Y con el Himno de Valencia y en medio de una entusiasta ovación, tras despedirse de la multitud, Blasco y sus acompañantes, regresaron a la ciudad.

domingo, 26 de junio de 2022

LA SOCIEDAD BURGUESA DE LOS AÑOS VEINTE.

 

La Valencia de los años veinte se corresponde con la del “Levante Feliz”, cuando se cumple ahora justo un siglo de un documento gráfico de 1922, donde aparece la burguesía de la época, titulado a su pie con la leyenda “Joanes Paulus, fecit Valentia edetanarum”, que nace de la Sociedad Valenciana de Agricultura que inició su andadura un día de 1859, el 24 de febrero. 

Las plagas del campo, la sequía reinante, auténtico azote de la huerta valenciana en aquellos años y una política contraria a los intereses de los productos hortícolas, motivaron que los más relevantes prohombres de la agricultura y en defensa del campo, se aglutinaran dando origen a la Sociedad Valenciana de Agricultura. 

Su eficacia y buen hacer hizo que junto a otras instituciones con objetivos similares, como la Cámara de Comercio o el Ateneo Mercantil, significaran el relevo de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia”, institución fundada en 1776 y que a finales del XIX vio su declive, hasta su desaparición en la primera parte del XX. 

En 1922 la Sociedad Valenciana de Agricultura con su presidente don Juan Izquierdo al frente, ejercía un papel relevante en la vida social de la ciudad  y sus miembros representaban lo más granado de su burguesía. 

Esto nos lo certifica el mencionado Joanes Paulus donde aparece el Capitán General con oficiales de Artillería y de la Marina, junto a barones y marqueses de la nobleza, mezclados con personajes del teatro y de los toros, combinados al albur de catedráticos y científicos del ajedrez, revueltos por cronistas de salones a quienes se les unen políticos y ganaderos, organizadores de teatros, médicos, veterinarios y poetas, industriales afanados, un totum revolutum donde no faltan gentes de bien por su decidida actuación a favor de las labores agrícolas, así como con un empleado de la sociedad. 

A su pie, aparece una cartela con el nombre de los cuarenta y nueve personajes que configuran el cuadro.

Amalgamados todos, forman un mosaico humano, caricaturesco a su vez, representativo de la burguesía de la época donde los apellidos Primo de Rivera, Aguirre, Rovira, Sobrado, Carles, Trénor, Granero, Sousa, Ruaya y un largo etcétera lo abanderan.

Este cuadro truncado nos recuerda la pintoresca efeméride de un Casino, el de la Sociedad Valenciana de Agricultura, en un momento de 1922, tal y como reza a su pie.

Cuadro que una vez confeccionado y para su celebración, sus integrantes bien pudieron asistir a una comida, tan habituales entre sus socios, como las que mostramos de otra ocasión, captada por el fotógrafo Barbera Masip, al parecer realizadas en las instalaciones de la Real Sociedad de Tiro al Pichón del puerto de Valencia.

Fotos: Cortesía de Cristina Rosario Franco, con mi agradecimiento.

Fuente: Sociedad de Agricultura de Valencia

domingo, 25 de septiembre de 2016

BLASCO IBÁÑEZ VUELVE A VALENCIA

Foto de Barberá Masip


Tras su frustrada campaña en Corrientes, Argentina, Vicente Blasco Ibáñez se afincó en París donde la guerra europea instalada en la noticia iba a convertirse en el más eficaz medio para sanear su maltrecha economía, gracias a sus crónicas que iban a ser muy requeridas por la prensa americana.

Blasco Ibáñez tenía deseos de volver a su tierra, a Valencia, y en especial por ver a sus hijos.

Un 13 de junio de 1915, domingo, llegó a la estación del Norte situada entonces en la plaza Castelar, cuya puerta principal daba al amplio solar donde se iba a construir el Palacio de Correos y Telecomunicaciones de Valencia

Pese a que sus seguidores estaban encantados con su llegada,  el Diario de Valencia dirigido por el periodista Martín Mengod habia iniciado una fuerte campaña contra su persona. La crítica estaba fundamentada con el bulo sobre Blasco Ibáñez a quien se le acusaba de pronunciarse en contra de la neutralidad del gobierno español ante la guerra, lo que obligó al desmentido por el propio Blasco por esta falsa acusación, quien mantenía la no intervención por los beneficios que reportaba a los intereses nacionales.

A su llegada y por orden del gobernador civil Sr. Tejón, empeñado en mantener el orden en la ciudad, se dispuso de grandes medidas de seguridad con la presencia de retenes en diferentes puntos de la ciudad: calles de Lauria,  Ribera, Sagasta, Pascual y Genís, Barcas frente a "la Morera" y el Royalty, solar de Correos y la misma Estación,  que fue tomada militarmente.

La estancia de Blasco fue de apenas una semana, y el sábado 19 a bordo del buque Villarreal, ofrecido por J. J. Domine, embarcó hacia Barcelona no sin antes, otra vez, las fuerzas de la Benemérita hicieron acto de presencia, tanto en la ciudad como en las inmediaciones del puerto. 

Una cena en su homenaje en el Jai-Alai, amenizada por la Banda Municipal, anunciada para la víspera del final de su corta estancia, fue prohibida por la autoridad, al igual que un mitin a celebrar el día 20, el inmediato a su marcha, como protesta por el trato que había recibido el novelista en aquellos días de estancia. 

Aquellos días de Blasco Ibáñez en su ciudad significaron los de una calurosa acogida, pese a la campaña en su contra, con gran número de agasajos, sin que hubiera ocasión a perturbaciones del orden público. 

En la foto de Barberá Masip, vemos el recibimiento de sus seguidores ante la puerta de la Estación del Norte, donde, por cierto, se había prohibido la concentración de personas. 

jueves, 23 de junio de 2016

MANIFESTACIÓN CONTRA LOS ACAPARADORES.


1916 - El gobierno liberal había dictado unas ordenanzas de la mano del Ministro de Hacienda Sr. Urzaiz que iban a frenar las ansias especulativas de los acapadores. Y a favor del Ministro se celebró una jornada de huelga que ya desde las primeras horas de la mañana la presencia de la Caballería iba a garantizar el orden.

En el parque Castelar se congregaron numerosos representantes de las sociedades obreras a quienes se sumaron sus seguidores para una manifestación que inició su marcha pocos minutos después de las 11 horas, encabezada por el presidente del comisión organizadora Sr. Soler a quien acompañaban los del Circulo Obrero Electricista, del Grupo Feminista, del Sindicato Gremial y otros muchos delegados.

A la manifestación seguían unas tres mil personas entre las que se hallaban miembros del partido republicano al frente del diputado Sr.  Azzati y varios concejales. Recorrieron las calles de Bajada de San Francisco, San Vicente, Paz, Glorieta y plaza de Tetuán para dirigirse al Palacio del Temple. En todo su itinerario los aplausos, vivas y mueras fueron numerosos, apreciando las protestas al paso por la Sociedad de Agricultura.

Llegados su destino en poco menos de una hora, la comisión subió al despacho del Gobernador donde se leyó un comunicado que en su primer término confesaban "que su caracterizada modestia y muestra de calidad de obreros, no nos ha de permitir confeccionar este escrito en la forma galana que deseáramos, pero no obstante, encierra en si la potente fuerza de nuestros corazones malferidos en el momento actual, por la lanzada que los ambiciosos acaparadores tratan de clavar en ellos", para en segundo lugar rendir tributo de admiración por las disposiciones ministeriales, al tiempo que mostraban su firmeza en contrarrestar el atropello de unos hombres sin corazón. Y entre otras consideraciones, el orador dio fin a su lectura deseando al Gobernador largos años de vida en nombre de las 66 sociedades obreras de la capital.

Año aquel en el que tuvieron lugar otras manifestaciones como la que capta la foto de Barberá Masip en la que un grupo de mujeres se dirigen al Consistorio para exigir la dimisión del Alcalde.

martes, 26 de enero de 2016

CATÁSTROFE EN LA FERIA

1926 - La fotografía de Barberá Masip nos ilustra acerca del fatal desenlace de un suceso en la Feria de Navidad en la tarde de aquel 22 de enero que ocupó las páginas de la prensa local durante unos días, catalogado como "una catástrofe en la feria"

Una de las piezas del "carrusel volador" repleta de gente tras soltar sus enganches salió desprendida, aunque de forma lenta, sobre el público que en gran número asistía a las instalacionesn situadas  en las inmediaciones de la plaza de toros, donde en aquellos años se concentraba la feria navideña, causando la muerte de dos jovencitas de unos veinte años y un niño de once, con más de veinte heridos, algunos de ellos en estado muy grave.

Los accidentados fueron trasladados mediante automóviles, carros y cuantos medios tenían a mano para ser atendidos en el Hospital General y en la Casa de Socorros de Ruzafa, con algunas primeras curas en la farmacia del doctor Frigols situada en la Gran Vía. La causa más probable del infortunio según los ingenieros municipales fue "la abertura de uno de los ganchos destinados a sostener uno de los coches, en el que, según parece, iban acumuladas doce personas".

El juez instructor ordenó la detención del dueño del aparato ferial, del mecánico y de su ayudante. Los comerciantes acordaron cerrar las casetas para no abrirlas hasta después del entierro de las víctimas, al que decidieron asistir.

domingo, 27 de septiembre de 2015

¡ VALENCIA SIN PAN !


1916 - En el contexto de una huelga general finalizaba el mes de Febrero y la popular "pataqueta" iba a entrar en un conflicto que provocaría la angustía del vecindario valenciano. Cumpliendo las instrucciones del Gremio de Horneros, la noche anterior se había dejado de amasar el pan y el día 26 amaneció con un total de 180 hornos cerrados entre Valencia, poblados marítimos y pueblos anexos. Como excepción, el horno obrero de la Travesía de la Borrasca en el Maritimo estuvo abierto hasta agotar sus existencias sin altercado alguno.

Se habían celebrado conversaciones entre la Alcaldía y el Gremio, y aunque en un principio dieron con la fórmula que satisfacía a éste, consultados los asociados decidieron seguir adelante con sus reivindicaciones. Valencia amaneció sin pan y quienes estaban más al tanto y desde las primeras horas se trasladaron en el trenet y tranvías a los poblados de Burjasot, Godella, Rocafort, Paterna, Torrente, Manises y demás pueblos limítrofes donde hicieron provisión de pan para varios días según la economía de cada cual.

La huelga tuvo repercusión nacional y soldados panaderos se trasladaron desde Madrid y Barcelona (quienes se alojaron en el cuartel de Monteolivete) para auxiliar al operativo que, de acuerdo con el Parque de Intendencia, había organizado la autoridad militar que se puso a la disposición del Gobernador Civil y Alcalde.

La situación trajo en jaque al Gremio de Horneros, fabricantes de harinas y autoridades, en unas discrepancias que nacían del precio de la harina, así como de su cernido con unas disposiciones que la encarecían.

Vemos en una concentración en el Teatro Escalante cuando los convocados tahoneros se deciden por la continuidad del paro captados por Barberá Masip.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

BARRAQUETAS EN LA PLAYA

Foto de Barberá Masip

1930 - Se decía aquello de que Valencia vivía de espaldas al mar, pero en realidad no era cierto. Existía una gran preocupación por el saneamiento de sus playas, como lo demuestra el interés que diversas entidades llevaron a su efecto.

En la primera quincena de julio de 1930 y en atención a la temporada de baños se había celebrado en el Balneario de Las Arenas una reunión para la creación de un Comité, que al unísono con la Concejalía Municipal, se encargara de la puesta a punto de la zona de baños de acuerdo con las exigencias de la sociedad valenciana.

La Comisión quedó constituida por personalidades de gran relieve bajo la Presidencia de Antonio Bellmont, apoderado de la Cia. Transmediterránea.  Y en sus diferentes cometidos iban a intervenir D. Antonio Zarranz, propietario del Balneario Las Arenas; D. J. Tomás López Trigo, Director del Sanatorio La Malvarrosa; D. Vicente Llorens, presidente de La Marina Auxiliadora; D. Pascual Martínez Sala, presidente de la Sociedad de Pescadores El Progreso; D. Horacio Villaverde, en representación de la Sociedad General de Merenderos; D. José Vila, de la Sociedad Casetas de Baños y Merenderos de la playa de Levante; D. Juan Goñi, representante de los merenderos de la Malvarrosa y el Sr. Alfonso, propietario del Balneario Termas Victoria.

Se acordó invitar a su participación a otras entidades valencianas. El entusiasmo que mostraron todos los participantes hacía presagiar el éxito de los fines propuestos.

En la foto hacia 1930 de Barberá Masip vemos el aspecto que ofrecían las típicas barraquetas de baño en la orilla del mar.

miércoles, 15 de abril de 2015

LOS BAÑOS DEL ALMIRANTE

baños almirante
Foto de V. Barberá Masip (1871-1935)

Reciben el nombre de Almirante de la figura institucional creada por Jaime I para estar al frente de las fuerzas navales de la Corona de Aragón. Y es a principio del siglo XIV cuando el rey Jaime II concede unos terrenos a Pere de Vilarrasa para que construya unos baños, según se cree para el servicio de sus hombres que construían su palacio muy próximo. Se decidió por el estilo mudéjar y a semejanza de los existentes en época musulmana, sin descartarse su existencia en aquellos años. ¿Árabe o cristiano?

Su importancia viene dada porque es un punto de encuentro entre la cultura de aquellos años, cuando la costumbre árabe en su afición a los baños imperaba en la ciudad. Y de alguna forma aquellos hábitos llegan a nuestros días  a través de  sus estancias abovedas que dan cobijo a las diferentes salas de temperaturas frías, templadas y calientes donde el vapor aviva nuestra imaginación y en su viaje nos traslada a la Valencia mora.

Desde su origen y durante más de seis siglos actuaron como baños, hasta 1959 que se convirtió en un gimnasio de explotación privada que motivó la adecuación de su interior con importantes modificaciones. Al pasar a propiedad de la Generalitat en los años ochenta, los Baños del Almirante fueron rehabilitados para que adquiriesen su mayor rigor cultural, como testimonio de su histórico pasado.

miércoles, 1 de octubre de 2014

LA CAFETERÍA RESTAURANT DE LA ESTACION DEL NORTE

estacion del norte_restaurante
Foto de Barberá Masip

Años 20 - La antigua cafetería restaurante de la Estación del Norte que diseñara Demetrio Ribes de estilo modernista tenía en correcto maridaje el costumbrismo de la huerta valenciana, su albufera, sus barracas, sus flores y el punto emblemático entonces de la ciudad que suponía “el Micalet”, en una decoración de paneles cerámicos realizados en la fábrica de Burjasot de “Azulejos Antonio Bayarri Hermanos” y de la mano del pintor ceramista Muñoz Dueñas.
Lugar no solo de “parada y fonda” para quienes esperaban el pitido de salida desde uno de sus andenes del tren dispuesto a inundar de vapor nuboso el umbráculo ferroviario, sino como punto de encuentro relajado, al igual que coqueto, que en sus funciones de restaurant lograba que el cliente se encontrara de inmediato inmerso en la Valencia huertana, fuera como visitante interesado o como vecino de la ciudad.

restaurante estacion norte
(Con mi agradecimiento a Carmen Pinedo Herrero)

Las botellas de agua sobre la mesa de mármol suavizaban el sabor del café humeante de la mañana o de la media tarde y las vemos en su presencia formando parte de tan singular recinto –hoy lugar útil para exposiciones culturales – en el que el Maître y el camarero uniformados posan a la cámara para mostrar en su conjunto uno de los lugares más increíblemente bellos de la Estación de Norte de Valencia.

domingo, 28 de septiembre de 2014

TRANVÍAS VOLCADOS

1932 jornada de huelga en el puerto Foto de Barberá Masip

1932 - En unos años de frecuentes conflictos sociales con jornadas de huelgas, el tranvía en Valencia tuvo su especial protagonismo en muchos puntos de la ciudad, con una importante documentación gráfica que así lo atestigua.

Volcarlo sobre la vía con las propias manos del trabajo, representaba una prueba de fuerza por parte de los manifestantes cuyo objetivo repetían cuantas veces se lo proponían. Habían adquirido cierta destreza. Oficio en sus quejas.

En especial y en la zona portuaria, se venían produciendo paros que suponían el cierre total de tiendas y despachos.

Vemos cómo un grupo de manifestantes tratan de conseguir su objetivo de volcar un tranvía de la línea nº 2, Interior-Malvarrosa, en las proximidades del Puerto. 

El tranvía era "el rey de las calles" y había que destronarlo.

domingo, 6 de julio de 2014

LA UNIÓN NAVAL DE LEVANTE, SU PRIMER GRAN HIJO

1926 botadura del miguel primo de ribera
Foto de Barberá Masip

1926 - La Unión Naval de Levante había iniciado su actividad en el año 1924 y fue tal su importancia, que pronto recibió sus primeros pedidos, siendo el de mayor envergadura entonces el destinado a entrar al servicio de las líneas del estrecho. En los primeros meses de 1925 se inició su construcción en el astillero valenciano y en el mes de junio, con el primer tramo de su quilla configurado, se aprovechó el momento para la inauguración oficial de la UNL con la presencia del Príncipe de Asturias, Alfonso de Borbón.

1926 BOTADURA PRIMO DE RIBERA 
Un año después, ya terminado el buque, tuvo lugar su botadura el 28 de Julio de 1926 con asistencia de Miguel Primo de Rivera, quien actuó como padrino de la ceremonia, acompañado por la Marquesa de Malferit, siendo bautizado con el mismo nombre del Presidente del Gobierno. Nominación que tuvo hasta la llegada de la I República en la que pasó a ser conocido como el “Ciudad de Algeciras”

En las fotos de 1926 vemos el día de su botadura desde el astillero con una masiva asistencia de público en torno a la tribuna presidencial, mientras el buque se desliza hacia las aguas por las que navegaría hasta el momento de su desguace en 1984.

sábado, 5 de julio de 2014

LA CASA CARIDAD

1909 comedor casa de la asociacion valenciana de caridad
Fuente – “1900-1936 Colecciones ABC”

1909 - Desde hace más de cien años la Asociación Valenciana de Caridad, la institución que fuera creada por el alcalde de la ciudad, D. José Sanchis Bergón, sigue fiel a su trayectoria de auxiliar al necesitado que acude a sus puertas.

Fundada en el año 1906, tuvo su primer establecimiento en la calle de Guillem de Castro para construir su sede definitiva junto al rio Turia que fue inaugurada con la presencia de rey Alfonso XIII en 1909.

Si en un principio su fin era ayudar a la inexistencia de la mendicidad, con el paso de los años, han ampliado sus objetivos, dando cobijo, auxilio y orientación a quienes carentes de cualquier tipo de ayuda encuentran en la popularmente conocida como “Casa Caridad” un rayo de esperanza a sus problemas sociales. Y todo ello es posible gracias a la ayuda de los valencianos que con sus aportaciones contribuyen al 70% de un presupuesto que es cubierto en su resto por las instituciones oficiales. De la vieja casa junto al jardín Botánico, sólo queda su fachada, adaptándose su interior en la atención de las diversas funciones que ha ido acumulando con los años.

La foto corresponde al aspecto que ofrecía su interior tras su inauguración por el monarca en ocasión de un festejo en el que se observa la presencia masiva de personas de avanzada edad.

lunes, 17 de febrero de 2014

EL BLASQUISMO

blasquismo 1915
 Foto de Barberá Masip


1915 - La personalidad de Vicente Blasco Ibáñez a lo largo de su no muy larga vida, pues falleció con sesenta y un años, fue modificándose de la misma forma que su aspecto.

Su barba revolucionaria de juventud la fue abandonando en busca de un aspecto aburguesado que lo encontró en su viaje por los cinco continentes, y el Blasco Ibáñez de los “rosarios de la aurora” de finales de siglo, con su acta de diputado después, que abandonaría años más tarde para su periplo americano, iluminado por Hollywood, que le llevaría finalmente alojarse en la Costa Azul, ya nada tenía que ver con aquel jovenzuelo de la calle Jabonería Nueva que mostraba su rebeldía en el claustro escolapio de Carniceros, 6. 

Sin embargo, en Valencia, siempre tuvo el fervor de sus fieles seguidores, “los blasquistas”, manifestado cada vez que visitaba su ciudad, incluso años después de su muerte con la llegada de sus restos recibido en multitud. 

Vemos el gentío arracimado en 1915 en una de sus llegadas en la Estación del Norte de la Plaza Castelar, que nos sirve al mismo tiempo para ver y en primer plano, la entrada de la estación y la calles Pi y Margall separada de Ribera por Casa Balanzá.

viernes, 14 de febrero de 2014

EL TIRO A PICHÓN

tiro al pichon 1906

Foto de Barberá Masip

1906 - En la actualidad el deporte en general ocupa un lugar muy importante en la vida social y económica en la que los medios de comunicación son de suma importancia. No era así en el siglo XIX. La actividad deportiva desde mediados de éste siglo era prácticamente inexistente y tan sólo se limitaba, principalmente, al tiro de pichón y al juego de pelota, actividad ésta en la que Valencia junto a las provincias vascongadas eran las abanderadas, por no decir las únicas. El tiro de pichón en Valencia que ya era muy popular avanzado aquel siglo, cuya práctica se ejercitaba básicamente en el cauce del Turia en las zonas de la Pechina los festivos por la tarde y en la de Monteolivete, tuvo su continuidad en estos lugares en el siglo XX. Su afición la fue aumentando con la inauguración por parte de la Sociedad de Tiro al Pichón en 1909 de unas instalaciones junto a la dársena del puerto con la presencia del rey Alfonso XIII, al socaire de la Exposición Regional; alcanzando mayor difusión con la aparición de prensa deportiva en mayor grado en la década de los veinte. En el año 1906 se celebró un certamen de tiro al pichón en la “plaza de toros” que vemos en la foto, donde ocasionalmente también se practicaba esta actividad deportiva.

jueves, 12 de diciembre de 2013

EL JAI-ALAI

Jai-Alai de 1911. mitin republicano

Foto de Barberá Masip

1911 - Al tradicional juego de “pilota valenciana” cuyas partidas no sólo se celebran en los trinquetes al efecto sino también en la calle, en antiquísima costumbre que nos viene de la época foral y que aún pervive con fuerza en nuestros días, se le sumó la especialidad vasca puesta de manifiesto con la construcción de un frontón de grandes dimensiones conocido como el Jai-Alai. De la mano del arquitecto Antonio Ferrer Gómez fue inaugurado en el año 1893 en las inmediaciones de la Alameda. Sus grandes instalaciones sirvieron para otros fines, celebrándose mítines políticos, incluso alguna obra de ópera que no llegó a tener el éxito esperado. También se celebraron partidas enfrentándose jugadores vascos y valencianos, compitiendo en las diversas modalidades, como la de “cesta punta”. Pasado el primer tercio del siglo XX tuvo poca vida, siendo reducida sus dimensiones por la construcción de edificios anexos. No obstante mantuvo su actividad hasta los años ochenta para desaparecer en la actualidad completando un ciclo deportivo de casi cien años. Vemos en la foto el aspecto que ofrecía en 1911 en ocasión de una concentración por un mitin republicano.

lunes, 25 de noviembre de 2013

LAS JORNADAS DE HUELGA

Huelgas_turno de pan en la calle santa teresa 1916
Foto de Barberá Masip

1916 - Las jornadas de huelga en Valencia, como en toda España, tuvieron su inicio en el reinado de Alfonso XIII, especialmente en el contexto de la I Guerra Mundial. No obstante, la primera huelga de la que se tiene referencia fue en 1855, ciñéndose al ámbito textil de Cataluña por la influencia del movimiento ludista, el hombre contra la máquina, en defensa de los puestos de trabajo que ésta reducía. España se benefició económicamente de su no intervención en el conflicto bélico, al suministrar productos a las naciones en guerra, aumentando así sus exportaciones. Sin embargo, esta bonanza económica no alcanzó a la clase trabajadora, que mientras subían los precios, los sueldos no lo hacían en la misma medida. Esta situación provocó constantes reivindicaciones laborales. Los empresarios no reinvertían los beneficios, por lo que la economía permanecía estancada, siendo caldo de cultivo para las centrales sindicales socialistas y anarquistas cuyos afiliados aumentaban en número y con ellos las jornadas de huelga se repitieron en el primer tercio del pasado siglo. En Valencia era frecuente ver cómo los huelguistas volcaban los tranvías de lo que nos queda abundante documentación gráfica. Estas jornadas, con el cierre de tiendas y comercios y la búsqueda de los alimentos básicos, motivaba la creación de largas colas, como la que vemos en la calle de Santa Teresa, donde las mujeres esperan su turno para ser atendidas en su petición de pan, mientras un guardia permanece expectante ante el paso de los viandantes y un perro olisquea entre el adoquinado de la calle, al tiempo que un joven trajeado y con gorra, se ofrece al fotógrafo protegiéndose del frio con sus manos en los bolsillos del pantalón.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Foto de Barberá Masip
1931. Fiesta de los Niños de San Vicente
 recorriendo la calle de Cuarte

sábado, 25 de julio de 2009