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domingo, 17 de noviembre de 2019

LA RED TRANVIARIA EN LA VALENCIA DE 1918


Plano original de CTFV datado en 1929,
 con líneas remarcadas por J. Vte Cabo

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

Desde el plano de 1916, en solamente tres años hubo un cambio fundamental en la red interior de los tranvías de València, ya que en 1918 desaparecieron del interior de la ciudad los tranvías de caballos; con ellos despareció el paso de tranvías por barrios enteros de la ciudad, como fue el caso del Carmen o del Pilar. Bien es verdad que se empezó a proyectar su paso por las grandes vías de Germanías y Marqués del Turia o la calle de Alicante, para dar servicio a zonas que ya estaban pobladas por nuevos vecindarios, que con mayor poder adquisitivo reclamaban nuevos servicios y comodidades. A partir de esta situación sólo en 1929 y en los años cincuenta del pasado siglo se amplió más la red en la ciudad.

El plano que nos ilustra este caso es originario de la propia CTFV y nos muestra en negro las vías en el centro de la ciudad en 1929. Con la red marcada en 1918, sigue circulando la línea de Circunvalación remarcada en negro. En azul se marca el camino de la línea Interior, pero ahora desde Ruzafa salen dos líneas, una en rojo que pasando por el Mercado llega hasta el matadero junto a Av. Pérez Galdós, lo que nos da una idea de que la antigua Diagonal ahora penetra en dos zonas con potencial justificable de negocio para la compañía, el antiguo pueblo y ahora barrio de Ruzafa, y la zona del Socorro y la estación del Ferrocarril de Aragón (no confundir con el FFCC Central de Aragón) en la salida por carretera hacia Mislata, Quart y Manises. 

La otra línea es la denominada Ruzafa-Cirilo Amorós, marcada en verde, y que vemos que lleva al centro económico y comercial y alcanza a la nueva barriada surgida junto a la calle de Colón y la Gran Vía.


Texto de Enrique Goñi Igual

jueves, 24 de octubre de 2019

LA VIEJA ENFERMERIA DE LA PLAZA DE TOROS

Colección Salvador Monmeneu - 1918

La puesta en marcha en 1917 de la nueva Estación del Norte diseñada por Demetrio Ribes suponía una amplia transformación de la zona. En el horizonte se pensaba en una nueva y ancha calle para el nomenclátor con el nombre de Gibraltar, flanqueada en su arranque por la plaza de toros y la estación. Pero la ubicación de la enfermería del coso taurino frenaba el propósito, surgiendo además la polémica que enfrentaba a la prensa, pues el Diario de Valencia optaba por el derribo y traslado de la misma plaza de toros. Nada más y nada menos.

Pero la cuestión se centraba entre el Municipio y la Diputación, en el derribo de la enfermería, con su traslado a un nuevo emplazamiento anexo a la plaza de toros, como no podía ser de otra manera. 


Y pintaba bien la cosa, toda vez que en el mes de junio de aquel año tuvo lugar una reunión en la Diputación entre su presidente sr. Paredes y el alcalde sr. Martínez Aloy, con la asistencia del sr. Albiñana como director del Hospital, para, a caballo de la inauguración de la Estación, tratar la apertura provisional y muy estrecha de la calle Gibraltar desde el lugar ocupado por la enfermería taurina, que como era necesaria para las corridas de la Feria de Julio, se iba a dejar en uso, pero cercada por una valla, llegando al acuerdo que a su término se procedería al derribo. Pero para tal fin era de necesidad construir la nueva enfermería y dispuesta para el uso.

Sin embargo, cuando finaliza 1917, el aspecto de la valla era deplorable y la enfermería seguía en pie, lo que imposibilitaba el ensanche de la nueva calle, y el decoro que merecía la zona. Tuvieron que pasar cuatro meses y ya en abril de 1918 la Diputación da vía libre para la adquisición de una parcela donde construir la enfermería. Pero transcurrió el año y en su último día seguía paralizada su construcción al quedar desierta la subasta para adjudicar su obra. La urbanización de la calle Gibraltar y el mal aspecto que ofrecia era motivo de una constante polémica que no beneficiaba ni a la Alcaldía, ni a la Diputación, más aún, cuando todo presagiaba que la solución estaba lejana en el tiempo.

Llegaría el mes de febrero de 1919 y es cuando la alcaldía entrega a la Diputación una parcela para la construcción de la nueva enfermería; como contrapartida una vez derribada la vieja, se entregaría el solar al municipio para el ensanche de la calle Gibraltar.

Se dice que cuando las cosas van mal, siempre tienden a peor y es lo que sucedió con la construcción de la nueva enfermería, necesaria para derribar la vieja. En junio de 1920 la Diputación ponía en entredicho al arquitecto provincial por la liquidación de las obras llevadas a cabo, por no estar acordes con lo presupuestado, para el que se pedía una amonestación, que retrasaba aún más su ejecución. 

Ya en su recta final, la construcción de la enfermería anexa a la plaza, cercana a los chiqueros, sin embargo, pese a que estaba dotada a la altura de las mejores, tuvo un fallo de gran importancia que la hacía inservible, al menos por el momento: la ausencia de un corto y fácil acceso al albero, para el traslado rápido del torero herido para su auxilio, toda vez que se había construido un camino largo, tortuoso y oscuro. 

La única solución y que demandaban los toreros, era la construcción de un túnel con un máximo de unos 15 metros, sin el cual, se negaban a torear el próximo día 13 de marzo, ya en 1921, por lo que la vieja enfermería debía seguir en pie, y por ello, con la calle Gibraltar que más parecía un triste pasadizo de cualquier olvidado arrabal.

Al final hubo acuerdo, y el 11 de marzo de 1921 el Inspector Provincial de Sanidad, tras reconocer la nueva instalación con sus modificaciones, certificó que estaba en condiciones de ser abierta para su cometido. Unos días después, el 15 concretamente, se procedió a su bendición por el Arcipreste de la Catedral don Mariano Herrera, quedando la enfermería a cargo del médico don Francisco Serra, quien da nombre al actual pasaje aledaño a la plaza.

La calle Gibraltar quedaba libre para que el Ayuntamiento procediera a su urbanización, tal y como correspondía. 

Con mi agradecimiento a Jorge Bolinches.

jueves, 26 de septiembre de 2019

COCHERAS DE LOS TRANVÍAS DE VALENCIA



Parcial del plano de la Guía del Turismo en Valencia 
de José E. Galiana de ca. 1918.

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

Algo que no tuvieron más remedio que proveer los directivos de la Compañía de Tranvías de Valencia (CTV) primera empresa tranviaria y luego los de todas las demás compañías semejantes que tuvo València son las cocheras y talleres necesarios para guardar y reparar los coches cuando dejaban el servicio. Ojo, a largo plazo pensad que CTFV en sus últimos años tenía que guardar a cubierto sobre doscientos coches motores cada día, más casi un centenar de remolques.

Los primitivos coches se guardaban desde 1877 en los desaparecidos Talleres Cuadras y Cocheras del Tranvía Valencia-Grao, diseñadas por el maestro de obras Joaquín Bueso, luego propiedad de SVT, en la orilla del río justo donde empieza la av. del Puerto, frente a la llamada estación “churra” también desaparecida del Ferrocarril Central de Aragón como podemos ver en un parcial de plano arriba. En el mismo plano aparecen también las cocheras de la misma compañía más tardías que se crearon en los terrenos de la primitiva fábrica de la luz sobre 1908 en la calle de Asturias, antiguamente Camino Hondo del Grao.

En esos talleres los coches además de pasar las noches se reparaban, se repintaban, mecánicos y carpinteros mantenían el material en buenas condiciones de trabajo, además allí también estuvieron las cuadras de los caballos que los arrastraban con sus servicios auxiliares de veterinaria, almacenes de algarrobas, hierba, alfalfa, etc. Gasolina, carbón o energía eléctrica no usaban, pero comían y bebían los caballos que los arrastraban y precisaban la atención de veterinarios. Más o menos así iban las cosas hasta que en 1885 una nueva compañía tranviaria Sociedad Valenciana de Tranvías (SVT) crea nuevas líneas, compra la anterior empresa CTV, y queda como único proveedor de servicio de tranvías en la ciudad, con un total de cuatro líneas, las primitivas Interior y Valencia al Grao más las nuevas de Circunvalación y Diagonal, pronto se añadieron la prolongación al Cabañal y Circunvalación de Pueblo Nuevo del Mar y por otro lado la línea de Torres de Serranos a Marchalenes para servir la nueva estación ferroviaria creada por la misma compañía, ésta última de corta vida al trasladarse la terminal desde Marchalenes a Pont de Fusta.

Poco tiempo después en 1891 se creó una nueva compañía en Valencia la Compañía General de Tranvías (CGT), que con la inauguración de sus líneas en 1892 crea dos nuevas cocheras, una pequeña en la calle del Quemadero, hoy Dr. Sanchis Bergón, junto a Guillem de Castro para sus pequeños coches de caballos en servicio para sus líneas de Interior y de Ruzafa, y otra de más envergadura en la calle Trafalgar a mano derecha donde dio cobertura a sus novedosos tranvías de vapor de la línea al Grao y Cabañal, que pocos años después en 1900 pasaron a ser tranvías eléctricos.

Parcial del plano de R. O. P. de 1891 en el que figuran las cocheras 
de CGT en la calle Quemadero.

Fotografía de Finezas sobre 1950 de las cocheras de Trafalgar.

Algo más tarde, en 1903, se inaugura la línea de caballos al Cementerio, que se mantuvo independiente hasta que fue comprada por CTFV en 1924 y a  continuación la electrifica. Lógicamente la línea dispone de su propia cochera en la actual av. Gaspar Aguilar, a la derecha, poco antes del desaparecido paso a nivel.

La cochera de Jesús en el plano compuesto por parte de los parciales 60-II y 60-IV del plano que desde 1929 a 1944 se realizó del término de Valencia
 para el Ayuntamiento el Instituto Geográfico y Catastral.

Tenemos una foto que nos muestra los talleres del ferrocarril de vía estrecha de CTFV junto a la estación del Pont de Fusta, en los que podemos observar algunos tranvías de la serie 400 almacenados a la espera de poder recibir y completar la parte eléctrica. Eran años de escasez total de materiales más o menos estratégicos, como el cobre, hierro, motores, etc.

Foto autor desconocido. Ca. 1945. Talleres Pont de Fusta.

Finalmente sobre 1950 se inauguran las cocheras de Portalet, las últimas y más grandes que utilizó la CTFV, eran propiedad de su filial VASA por lo que no pasaron en 1964 a SALTUV. Sí que pasaron a propiedad de SALTUV las cocheras de Trafalgar y Jesús. Al ser imprescindibles para el buen funcionamiento de la red la nueva compañía SALTUV mantuvo en alquiler estas cocheras hasta poco después de la desaparición de los trolebuses. En ellas además de tranvías se recogían diariamente los trolebuses desde 1951 y también los autobuses de las líneas de VASA, empresa filial de CTFV. Estaban localizadas junto a la av. del Puerto entre Islas Canarias, Gas Lebón y Tomás Montañana.

Fotografía de 1964. Remember-València, pg 1768. Autor desconocido.

Texto de Enrique Goñi Igual