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sábado, 7 de julio de 2018

UNA NUEVA PUERTA PARA LA CATEDRAL


La adaptación al estilo barroco de la Capilla de San Pedro de la Catedral planteó la idea de aumentar el cuerpo de la Seo, uniendo a su superficie la torre exenta del Micalet.

La capilla de San Pedro que tenía la titularidad de Parroquia había sido mandada edificar por el arzobispo Alfonso de Borja. Tras su embellecimiento en 1703 llevado a cabo por el maestro italiano Aliprandi, la Capilla tomaba un aspecto bello con abundante decoración.

Con su nueva ornamentación y ante el notario Juan Simian se contrató la construcción de la nueva puerta que se iba a situar frente a la futura calle Zaragoza, desaparecida ésta en 1963 para la ampliación de la plaza de la Reina tras sus últimos derribos, tomando el que iba a ser tercer acceso a la Seo el estilo barroco que imperaba entonces.

De su diseño se encargaría el afamado Konrad Rufolf, que prestaba servicio al Archiduque Carlos. Para tal fin llegó a Valencia comenzando su construcción en el año arriba citado con piedras de la cantera de Beniganim, gracias al importante legado de las señoras Petronila y Dionisia Mont, administrado por los canónigos del Cabildo.

lunes, 14 de mayo de 2018

EL BARROCO EN VALENCIA

Archivo Municipal

Finalizaba el siglo XVII y el nuevo estilo barroco, llegado de Italia, se había ido exhibiendo en Valencia.

Muestra de ello fue la ampliación del templo de los Santos Juanes manifestada con la fachada barroca frente a la Lonja de la Seda, que se completaba en lo alto con un pináculo rematado por el águila de San Juan, sobre una bola y un tintero en el pico, construido el conjunto a base de metal.

Sus artesanos, Antonio Almela y Gregorio Ucell, instalaron un reloj bajo unas columnas salomónicas, ornada la perspectiva con varias estatuas de santos.

En la parte inferior del retablo barroco se construyó una terraza sobre unas pequeñas casitas que iban a ser utilizadas por artesanos comerciales, que por su aspecto se popularizaron como “les covetes de Sant Joan”.

En el interior del templo, Antonio Palomino de Castro, se encargaba al mismo tiempo de pintar sus techos y bóvedas una vez revocados.

En la Iglesia de los Santos Juanes, con su nueva impronta barroca, aparecieron dos nuevos emblemas para la ciudad: las mencionadas Covetes en el subsuelo y en lo alto “el pardal de Sant Joan”.

domingo, 6 de mayo de 2018

EL BARROCO EN LA BASILICA


La Basílica de la Virgen cuya construcción se inició en 1652, vio culminada su obra en 1694 con el Camarín de la Virgen que iba a guardar a la Geperudeta, "mare dels bons valencians".

Pero para su mayor esplendor, pocos años después, en el nuevo siglo, se recurrió a Acisclo Antonio Palomino, prestigioso pintor de la época, para que mediante su dominio del fresco dejara para la posteridad la más bella exaltación de la Virgen.

Y manos a la obra también le iban a servir para su trabajo los santos valencianos que la iban a acompañar pintados en la bóveda, donde, en su cúspide, la Santísima Trinidad y la Virgen, con un coro de ángeles, vírgenes y personajes bíblicos, iban a impregnar a la basílica del barroquismo imperante, ya certificado recientemente en la iglesia de los Santos Juanes con los frescos del propio pintor cordobés que por unos pocos años estuvo en Valencia.

jueves, 8 de mayo de 2014

LA PUERTA BARROCA DE LA CATEDRAL Y LA CALLE ZARAGOZA

calle zaragoza y Miguelete 1900

Ca. 1900 - El trazado de la retícula urbana tiene una gran importancia en las nuevas construcciones sometidas a la perspectiva de una calle de especial trascendencia. La torre del Miguelete del siglo XV era un campanario exento a la Catedral, que con su ampliación en la primera década del XVIII, se decidió por su anexión, completando el proyecto con la construcción de una tercera puerta a la Seo, bajo el estilo barroco imperante en aquellos años. 

Se encargó de su iniciación el alemán Konrad Rudolf, terminando la Puerta de los Hierros Francisco Vergara y Francisco Stolz. Y desde aquel momento, la calle Zaragoza, muy activa y comercial, estaba a llamada a convertirse en una “antesala de palcos” en sus fachadas que engalanados ante cualquier evento religioso celebrado en el interior de la Catedral, o como cauce de salida o de llegada ante un acto procesional, sería de gran utilidad y boato. 

El trazado de la calle y para una más completa visión de la Puerta de los Hierros, hizo que el autor diseñara la fachada con el suficiente giro a la izquierda para que en la prolongación visual de la calle encajara a la perfección, con la riqueza barroca de la nueva puerta catedralicia que su autor establecía, tal y como se observa en la foto. 

La Fe del pueblo y el Templo de Dios se observan de frente, y al mismo tiempo se ofrecen.