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viernes, 13 de junio de 2025

LA PLAZA YA TIENE SU MERCADO NUEVO

1888 Ca. - A. Esplugas - Colección Diaz Prosper

La fotografía torno 1888 muestra que  la torre de la Lonja todavía no tenía sus almenas y que el Mercado Nuevo ya había hecho aparición. En la  Plaza del Mercado, con su suelo adoquinado y embaldosado, ya hacía tiempo que  el solar que dejó el gran convento de las religiosas Dominicas de Santa María Magdalena había sido ocupado por el mercado de multitud de pequeños puestos que con el amanecer los huertanos y los artesanos exponían sus artículos para la venta. Tan solo eran unos puestos amontonados a la espera de que se creara el Mercado Nuevo.

Una fuente en el centro de la plaza les proporcionaba agua potable. Se construyeron dos galerías centrales que se sostenían sobre cuarenta columnas para cada una, y por su cabecera se cerraba por otra tercera galería, esta con ocho columnas de frente y ahí se encontraba la casa del repeso. En el repeso se atendían las reclamaciones que se producían en las compras y también los conflictos que pudieran existir en la exactitud de los pesos y medidas.

Las galerías eran estrechas y servían de pórtico para treinta y cuatro pequeñas viviendas situadas a ambos lados, con otras cuantas tiendas también en su frente, y en igual número en la parte posterior, donde se vendía carne de vaca, cerdo, ternera y carnero. La pescadería ya se encontraba fuera y se hizo algo más tarde, en 1850.
La plaza ya tenía el mercado que le correspondía, al que se le añadían muchos puestos entoldados en el exterior que hacían que la Plaza del Mercado fuera una marabunta diaria hasta que al mediodía se recogía.

Texto de Amparo Zalve

jueves, 6 de febrero de 2020

INICIOS DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO - II PARTE

Solares Convento San Francisco - 1890 Anónimo
Colección Diaz Prósper

Terreno grande, a las afueras de las murallas musulmanas, gracias a la donación real, había comenzado a gestar las primeras obras. Para situarnos, ante la entrada a la ciudad por la puerta de la Boatella, donde el Convento y su huerto alcanzarían una superficie semejante a la actual plaza del Ayuntamiento. 

Segun los preceptos de la orden franciscana debía de ser humilde y austero, no muy grande y de suficiente terreno, y asi fue. Casa, huerto e iglesia serían suficientes, aunque como también querían cementerio, lo cual era normal, y ya no les cabía, sin llegar al abuso, solicitaron la donación de un poco más de terreno, que usaron para cementerio y plaza pública.

Tan modesta fue la construcción, que poco tardó en amenazar ruina, aunque la reconstrucción fue rápida, y al final del siglo XIV ya no quedó mucho del convento inicial.

Dió la casualidad, si así se puede decir, que el momento este coincide con la amplación de las murallas por Pedro el Ceremonioso, con el fin de encercar los arrabales de la ciudad, y por lo tanto ya quedó dentro de la Valencia amurallada.

Ya no iba a ser una obra humilde y sencilla, sino que a partir de ese momento sería un gran convento, al que se le iría añadiendo más belleza arquitectónica, a la vez que importantes obras de arte.


Antirefectorio del Convento de San Francisco

De momento la iglesia ya iba a ser gótica, con un campanario cuadrado de gran altura. Junto a ella dos claustros al que se fueron añadiendo pequeñas y coquetas capilllas, que a modo de mausoleos, se construían con donativos de las familias devotas para sus posteriores enterramientos. Al menos uno de los claustros estaba decorado con pinturas sobre la vida de San Francisco de Asís.

Desde la iglesia se accedía por tres puertas al resto del convento.

La extensión del terreno ya era tal, que para situarnos actualmente, imaginemos que a parte del convento habían unas cuantas dependencias más que estaban en el lugar que ocupa el actual Ayuntamiento, además del gran huerto que se situaba en la parte trasera, y la parte delantera con un espacio público que dió el nombre a la plaza de San Francisco del momento.

De esto ya hablaré en la tercera parte.

Texto de Amparo Zalve Polo

domingo, 29 de marzo de 2015

EL COLEGIO DE SORDOMUDOS Y CIEGOS DE LA PLAZA LA BOCHA

1900 Colegio Sordomudos y Ciegos. Anonim 1900
Colección Diaz Prósper

En los inicios del siglo XIX surgió una nueva conciencia para una mejor y más eficaz ayuda a las personas discapacitadas por sus carencias en la vista y oídos, que se vería concretada con los Colegios Nacionales de Sordomudos y Ciegos desde el Ministerio de Instrucción Pública. Los primeros centros se establecieron en las primeras décadas del siglo en Madrid y Barcelona. El de la capital de España sufrió el parón de la guerra de la Independencia para reanudar la tarea a su término. Tuvieron que pasar unas cuantas décadas para que fueran extendiéndose por la geografía española.

Esta actividad se inició en Valencia en octubre 1887 regentado por las Religiosas Franciscanas (como sucedía en otras ciudades igualmente a cargo de diferentes órdenes y Casas de Caridad) por su especial atención a las niñas ciegas, en un colegio de la calle Arzobispo Mayoral. Pero al ser el centro insuficiente y por la conveniencia de su separación del resto de alumnos, pasaron a otro local situado en el barrio del Carmen, en la calle Padre Huérfanos, del que muy pronto se mudaron a un caserón en la plaza de la Bocha, que observamos en la foto hacia 1900, donde continuó en su cometido a cargo de las religiosas.

Como promotor del mismo, tuvo especial relevancia el médico valenciano Faustino Barberá y Martí, quien implantó para la enseñanza de los sordomudos el "método oral puro", cuyo ideario había observado en Paris, así como el Braille para los ciegos.

En la imagen se observa el colegio como difuminado, pero su programa docente era muy claro.

domingo, 7 de diciembre de 2014

ALFOMBRA DE VIDA


Colección Díaz Prósper
1888 La ciudad hierve y en su ebullición, moléculas de vidas se desparraman por una arteria principal, impregnando de calor las basas de las torres de cuarte.

Aquí hay bullicio, hay vida, vida de calle, carros, personas que pasan sus horas muertas en busca de la noticia, del chisme, del anecdotario, voces que se propagan en el diario acontecer a pie de una de sus puertas.

Zaguán abierto que  reagrupa a esa parte de la ciudad unida por los profesionales que venden sus mercancías, recorriendo las calles con los mozalbetes que buscan su distracción observando sus pasos. 

Hombres ociosos, mujeres de largas faldas, niños expectantes y carros en su labor, crean como una alfombra de vida en el umbral de la ciudad.

domingo, 18 de mayo de 2014

TIEMPOS DE RECATO

BAÑISTAS EN LA PLAYA CA 1920

Colección Díaz Prósper

Ca. 1920 - La década de los años veinte fue para Valencia la de un paso adelante hacia el progreso, manifestado con una incipiente motorización, el inicio en la transformación del centro urbano de la ciudad y una vida nocturna que se iba animando por la aparición de salas de fiestas, junto a las revistas y comedias que ofrecían los teatros. Llegaba el verano y a las playas del Cabanyal y la Malvarrosa acudían los bañistas para aliviarse del calor estival y tomar los baños en las templadas aguas del mar. Desde la perspectiva actual, aquellos trajes de baños de rodillas a cuello, se nos antojan como la señal de una sociedad en la que el recato era una parte sustancial de la que no se podía evadir; pero era otra época, era así, y forma parte de nuestra historia en la que los cambios, en modos y formas, han ido contribuyendo al progreso, aunque en ocasiones haya sido a un alto precio como nos dicta la nostalgia cuando en tantas ocasiones se añoran unos tiempos pasados que ya no volverán; como por ejemplo y afortunadamente que así sea, en cuanto a los baños de mar.

miércoles, 16 de abril de 2014

CAIXER DEL TURIA, DE DIAZ PROSPER

Diaz Prosper_Ramat al Caixer del Turia. A. Esplugas 1888

Colección Díaz Prosper

1888 - A través de la colección de Díaz Prósper sabemos cómo era la Valencia de la segunda mitad del siglo XIX; la fotografía atribuida a J. Esplugas de 1888, nos documenta acerca del cauce del rio Turia tomada desde la bajada del puente de Serranos, por donde supuestamente ha bajado el ganado a pastar junto a la ribera de unas aguas poco caudalosas. 

La vista del puente de la Trinidad y el entonces Hospital Militar San Pio V centra la atención de la imagen, y al mismo tiempo la presencia al fondo de la espigada torre del Palacio de Ripalda, obra del arquitecto Joaquín María Arnau Miramón realizada entre 1889 y 1891, según se le atribuye en variada documentación. 

Sin embargo la aportación gráfica de Esplugas de 1888 nos dice otra cosa, pues si en el mismo aparece el remate del Palacio, el año de su inicio debió de ser, o en ese año, o lo más probable que fuera en el anterior.

O lo que también pudiera ser, que la fecha atribuida a Esplugas, sea posterior. 

domingo, 2 de febrero de 2014

CASA INSA

casa Insa 1900

1900 – Colección Díaz Prósper

En la Valencia tradicional con numerosas representaciones populares a pie de calle entre las que destacan la Fiesta Fallera y la del Corpus con sus participantes ataviados en ricos trajes, forzosamente tenia surgir entre los diferentes talleres de confección uno que destacará entre el resto; tal y como sucedió con Casa Insa, que desde mediados del siglo XIX, desde sus mesas de compostura y de las manos de sus modistas han hecho posible que tanto los figurantes del Corpus como las falleras u otros demandantes, luzcan sus vestidos con la adecuada rigurosidad. Situada Casa Insa en una antigua casona del corazón del Barrio del Carmen desde 1859, en sucesivas generaciones y en la que según se cita fuera vivienda de Juan de Juanes, ha sido el más acreditado taller donde sus costureras han vestido desde las más altas personalidades de la vida social y del escenario, incluso del cine, a la fallerita ilusionada con su participación en la fiesta. Anuncio Casa Insa 1928

 También se ha destacado por su gestión en la ornamentación de actos institucionales. En la actualidad, su legado artístico lo ha puesto a disposición del Museo Valenciano de Etnología de la Diputación Provincial. 

Vemos en una foto de 1900, un aspecto de su interior con las costureras en plena tarea, y un publicitario de 1928.
 
                                         
                     
                                 1928 – Archivo de Rafael Solaz

domingo, 26 de enero de 2014

MERCADO DE GANADO

mercado ganado_1888

Colección Díaz Prósper

1888 – Con seguridad debió de ser un lugar muy importante para la ciudad, tanto cuando estuvo amurallado, como posteriormente. 

Lugar de llegada y entrada a Valencia por la puerta conocida como la de Torrent por conectar al camino con esta población, también llamada “dels Ignoscents” por la proximidad de Hospital en recuerdo de su nombre fundacional, creado por el Padre Jofrens en el siglo XV, o de Santa Lucia, por la ermita al lado de mayor antigüedad; también tenía cercanos los Conventos de Belén y del Pilar, ambos del siglo XVII.

Lugar de “mercado de ganado” tal y como vemos en la foto de 1888 del francés J. Levy en un día al que acuden los huertanos interesados en alguna caballería, así como un par de chimeneas, lo que indica la actividad fabril de la zona.

viernes, 17 de enero de 2014

EL RAVACHOL

ravachol_valencia al grao_1890

Colección Díaz Prósper

1892 - Los tranvías de tracción animal que habían comenzado a unir Valencia con el Grao en 1876, dieciséis años después y debido al mayor asentamiento poblacional en la zona del marítimo, se hizo necesario un medio de comunicación que fuera más rápido, cuando los tranvías eléctricos aún no se habían impuesto: tendría que llegar el cambio de siglo para ello. 

Mientras tanto, entró en uso el tranvía de vapor con tres líneas en 1892. La primera en el mes de abril, que unía la plazas de Tetuán de Valencia con la de Espartero en el Grao. Unos meses después entraron en servicio las dos restantes: El Grao con la playa del Cabanyal en el mes de julio, y ya en agosto la que uniría Tabernes Blanques con Rafelbuñol. 

El nuevo tranvía soltando vapor por la calles, con su aspecto “agresivo”, su velocidad y el que causara algún que otro accidente, tomó el nombre popular de Ravachol, por ser éste el apodo con el que era conocido un anarquista francés que se había hecho famoso por sus atentados y que había sido guillotinado en el mismo año de 1892. 

Vemos al aspecto que ofrecía el “temerario” tranvía de vapor en una foto de la colección de Díaz Prósper.

sábado, 23 de noviembre de 2013

MUSEO BELLAS ARTES SAN PIO V

san pio V 1851

Colección Díaz Prósper

1851 - El actual Museo de Bellas Artes, antiguamente conocido como Colegio Seminario San Pio V, fue construido para dar enseñanza al clero secular perteneciente a la Orden de los Monjes Regulares Menores creada por el Papa Pio V. 

Su construcción iniciada en 1683 fue frenada por la muerte de su fundador, el Arzobispo de Valencia Juan Tomás de Rocaberti (1699) y unos años después la de su arquitecto Juan B. Pérez Castiel, así como por la crisis económica de la Guerra de Sucesión, reanudándose en 1728 hasta su terminación en 1744. 

Ya en el siglo XIX y por el gobierno liberal de 1820, dejó sus funciones de Colegio Seminario para convertirse en Academia Militar de Cadetes durante unos pocos años, continuando como Casa de Beneficencia hasta 1835 cuando el Ministerio de la Guerra lo dedicó a almacén del ejercito; en 1843 se convierte en Hospital Militar, función que desempeñó casi cien años. 

Desde 1946 alberga el Museo de Bellas Artes, gracias a la gestión de quien desde 1940 era su director Manuel González Martí en su anterior emplazamiento del Convento del Carmen, siendo declarado Monumento Artístico Histórico en 1962. Desde el inicio de esta actividad, ha tenido numerosas restauraciones para su acomodo, habiendo sufrido grandes daños y pérdidas artísticas en la riada de 1957. 

En la actualidad el Museo Pio V, alberga una de las pinacotecas más importante de España. Vemos el aspecto que ofrecía en 1851.

viernes, 1 de noviembre de 2013

LA PARTIDA DE DOMINÓ

partida de domino - 1920

Colección Díaz Prósper 

1920 - La amigable costumbre de pasar un rato agradable sentado en una mesa para disputar una partida aparcando las labores del campo o de quienes ya por su avanzada edad las ha abandonado, de siempre, ha ocupado unas horas del día para dejar por un instante los habituales hábitos a los que nos vemos obligados. O bien, cuando ya libres de nuestras profesiones la ocasión para reunirse es un acicate, para al menos por unas horas, conseguir que el tiempo pase tan veloz como distraído. Actualmente los hogares de los pensionistas o la taberna del barrio cumplen con eficacia estos deseos. No era así antaño para la gentes más humildes que procuraban la misma distracción aunque ocupando otros lugares, como es el caso que observamos en esta fotografía de los años veinte que bien pudiera ser el de un corral familiar donde se celebra una partida de dominó, en la que no faltan espectadores sentados en sillas de enea con sus faces tranquilas, al igual que vemos en algunos cómo alargan las puntas de sus cigarrillos para su mejor rédito. Ausente a la partida y a la derecha, apoyándose en su bastón, uno de los amigos tendrá en su mente alguna que otra meditación distante al transcurso del juego, mientras el resto fijan su mirada para ver cómo el seis doble es ahogado por la estrategia del juego. Completa el lugar la fresquera y el banco de la cocina del hogareño lugar.

jueves, 31 de octubre de 2013

LA EPIDEMIA DEL CÓLERA

Ferrán 1885

Colección Díaz Prósper

1885 - Durante el siglo XIX la provincia de Valencia sufrió hasta seis epidemias de cólera, siendo una de las más importantes la sucedida en 1885. Se atestigua que durante este año y la del anterior, cuyos primeros brotes se dieron en Alicante, unos 30.000 valencianos perdieron la vida. 

Fue en la ciudad de Valencia donde el cólera mostró su mayor virulencia, manifestada por la cantidad de muertes que a diario se producían cuya magnitud sobrepasaba la de ciento cincuenta en alguno de ellos. Se cree que la epidemia entró en la ciudad a través de un ferroviario procedente de Játiva, ciudad que sufría la lacra, al igual que otros pueblos de la provincia. 

Las autoridades dispusieron de todos los medios para combatir la epidemia recurriendo los servicios del Dr. Ferrán, quien había descubierto la vacuna contra la enfermedad aunque no exenta de cierta polémica, tanto en cuanto había quienes no creían en su eficacia, siendo incluso el Gobierno de la época quien impidió su utilización. 

La ciudad fue sitiada por el ejército para impedir la entrada y salida de la población, paralizándose la actividad exportadora. Finalmente la vacuna del Dr. Ferrán fue autorizada y a partir de Septiembre de 1885 la mortandad fue decreciendo hasta extinguirse dando fin a una epidemia que durante dos largos años había hecho acto de presencia en un buen número de poblaciones valencianas. 

Tuvieron que pasar muchos años para que al Dr. Ferrán se le reconociera sus méritos, cuando en 1907 la Academia de Ciencias de Paris le otorgó el premio Bréant.

miércoles, 16 de octubre de 2013

MERCADO DE CABALLOS, YEGUAS Y BURROS

mercado de ganado_años 20

Colección Díaz Prósper

Años 20 - El tramo del cauce del rio Turia en su ribera derecha entre el puente de Serranos y el de Trinidad y desde el año 1887 sirvió de mercado de caballerías y ganado durante todos los jueves del año. 

Al lugar acudían los tratantes con sus caballos, yeguas y burros donde se negociaba el precio del animal con quien acudía interesado en adquirir la especie que necesitaba. 

El mercado producía mucha expectación, toda vez que al igual que bajaban al cauce gente para escuchar de cerca cómo se acordaba el precio del animal deseado, también y desde el pretil de las Alameditas, como del alto de los puentes, se acomodaban los espectadores ociosos para presenciar el trajín del mercado con la bajada y subida de animales por la rampa de piedra anexa al puente de Serranos. 

El aspecto huertano de los interesados en la compraventa de animales con sus blusones negros y gorras, daba el toque adecuado a tan singular mercado que estuvo funcionado hasta avanzados los años cincuenta del siglo pasado.

viernes, 11 de octubre de 2013

LA FUENTE DE LAS CUATRO ESTACIONES

fuente de los 4 estaciones _Coleccion diaz prosper 1888

Colección Díaz Prósper

1888 - No puede sorprendernos que en el siglo XIX, el del romanticismo, se extendiera en su influencia por los caminos del arte expresado en todas sus manifestaciones. Y aunque venía de antiguo que las fuentes formaran parte del entorno urbano, lo cierto es que en pleno siglo, una fundición francesa, “Les Fonderies du Val D’osne”, alcanzó un gran prestigio mundial testimoniado con la presencia de sus obras en las ciudades más importantes, tanto europeas como americanas. 

A lo que no estuvo ajena nuestra ciudad que hizo su encargo para emplazarla en el paseo más lúdico y bello de Valencia con gran semejanza a las de otros lugares. Se instaló justo en el principio de la Alameda en el año 1863 con el nombre de “Fuente de las Cuatro Estaciones”, lo que hace pensar que se refiriese a las cuatro épocas del año, cuando lo cierto es que su representación es la de personajes mitológicos griegos: Anfitrite, Poseidón, Acis y Galatea. 

Vemos en la foto de 1888 la belleza de su acabado en un marco incomparable, cual se manifiesta con el Palacio de Ripalda al fondo y una frondosa arboleda en el mismo instante que posa el encargado de mantener su limpieza.

viernes, 4 de octubre de 2013

FESTIVIDAD DEL CORPUS

PROCESION DEL CORPUS CA 1897

Colección Díaz Prósper

Ca. 1897 - La festividad del Corpus Christi fue instituida para el mundo cristiano en el siglo XIII, fijando su celebración el primer jueves tras la octava de Pentecostés. 

En la ciudad de Valencia el obispo Hugo de Fenollet quiso dar el mayor realce a la festividad y en 1355 y de acuerdo con el poder civil, los Jurados, promovieron un acto procesional en itinerario urbano a cuya participación invitaron a las instituciones más representativas con el deseo expreso de que la misma discurriese con la mayor solemnidad, iniciando su recorrido desde la Catedral e instando al mismo tiempo mediante un bando a que el vecindario adornase sus casas, limpiara las calles y las impregnara de hierbas aromáticas en honor a la Custodia. 

Durante unos años la festividad entró en declive, hasta que renació en 1372 incorporando a la misma a los Gremios que con su participación mediante danzas, algunas de las cuales aún perduran, banderas y velas que portaban los miembros de cada gremio, lograron un mayor esplendor a la fiesta. Y tal fue la importancia que iba adquiriendo que durante los siglos XV y XVI era muy frecuente la presencia de los Reyes en su celebración, incluso hasta el siglo XVIII, aunque ya lo fuera en menores ocasiones. 

Con las desamortizaciones del XIX y la desaparición de un buen numero de órdenes religiosas y el vacío de los Gremios, la procesión entró en un proceso de regresión. Durante la II República la fiesta se limitó al interior de las Iglesias y ya no sería hasta terminada la guerra civil cuando volviesen sus actos pero limitados a la presencia religiosa, por lo que ausentes las instituciones civiles, la festividad volvió a conocer años de declive. 

Durante la década de los cincuenta un “grupo de amigos del Corpus” se decidió por dar a la procesión todo el boato mantenido desde su origen; prístinos años de los que se tiene constancia de la existencia de las “rocas” cuyo número fue aumentado con los siglos, así como la representación de personajes del Antiguo y Nuevo Testamento, danzas y bailes ancestrales. Al igual que la nueva participación de las instituciones civiles de la ciudad. 

La foto corresponde al inicio de la procesión a su salida por la puerta de los Apóstoles de la Catedral.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

BARRACA VALENCIANA

barraca - ca 1935

Colección Díaz Prósper

Ca. 1935 - La barraca conformaba una parte muy importante del paisaje huertano valenciano así como el de la Albufera. Su función principal era la de procurar vivienda a la familia que vivía del producto de sus tierras o en su caso de la pesca. Su construcción se basaba fundamentalmente en una estructura de madera guarnecida de cañizo y adobe con un tejado a dos aguas de verticalidad muy pronunciada para evitar el calado de las aguas pluviales. De planta rectangular, su puerta lateral daba lugar a un pasillo que conectaba con la puerta trasera, siendo de utilidad como cocina, comedor y almacén de pequeños utillajes. Pasillo desde el que se accede a los dormitorios, siendo su número habitual el de tres. En su parte superior, la andana cumplía como almacén para determinados enseres, así como el lugar donde se procedía a la cría de gusanos de seda. En el exterior y torno a ella, las familias instalaban el resto de elementos necesarios para su existencia, así como procuraban un pozo de agua y la característica parra que adornaba la fachada. Actualmente, la auténtica barraca valenciana ha desparecido de las huertas, al tiempo que las que aún se observan nada tienen que ver con las que existían antaño. Vemos en la foto una barraca en un proceso de degradación muy avanzado, pero con la impronta de su autenticidad.

viernes, 16 de agosto de 2013

LA HORCHATA

vendedor de horchata - ca 1935
Colección Díaz Prósper

Ca. 1935 - La horchata es una bebida refrescante, típicamente valenciana, elaborada a base de agua, azúcar y chufa. El principal cultivo del tubérculo se produce en las huertas de Alboraya, en donde existen diversos establecimientos que atienden a su clientela. Y no sólo en estos días estivales, sino que durante todo el año acuden a su consumo. Su origen se debe a la época musulmana, aunque no lo era autóctono pues al parecer llegó desde Egipto. Sobre el nombre de tan nutritivo y agradable al paladar refresco, existe el mito de atribuírsele al rey Jaime I su mérito, cuando agradecido a una joven muchacha que se lo ofreció, le respondió: ¡Asó es or, chata! Dejémoslo así, por lo que de grata tiene la leyenda.
Bajo las bóvedas modernistas del Mercado Central, vemos a un vendedor de horchata que prepara un producto que ha motivado también en la ciudad de Valencia la existencia de acreditados establecimientos, algunos centenarios.

sábado, 10 de agosto de 2013

PARTIDA DE BOLOS

partida de bolos - 1935
Colección Díaz Prósper 

1935 - El juego de bolos es una afición muy afincada en toda España con sus diversas modalidades, gozando de mayor predicamento en la cornisa cantábrica. 

También en Valencia hubo una gran afición a este juego con sus partidas que se celebraban especialmente en las mañanas de los domingos. El lugar era el “carrer”, popularmente conocido como “Joc de birles”. Sobre ellas se colocaba el premio en disputa, que si entre los infantiles años eran el de chapas y cromos, ya entre los adultos se cruzaban apuestas monetarias. 

En tan fantástica foto vemos una de estas partidas en las que no falta la autoridad, no sabemos si con ánimo de distracción u otro cometido, al tiempo que todos los asistentes fijan su atención a la cámara que nos deja testimonio de una afición que en la actualidad se limita a las boleras en establecimientos públicos.

miércoles, 7 de agosto de 2013

8º REGIMIENTO DE ARTILLERÍA

reg artilleria de valencia 8º - 1886_colgada Colección Díaz Prósper 

1886 - Durante el reinado de Felipe V, en 1710, se creó el Real Regimiento de Artillería de España, siendo la misión de su primer batallón la defensa de la ciudad de Valencia, manteniendo su guarnición en la ciudad durante el reinado de Carlos III. En 1792 se disolvió bajo el gobierno de su sucesor en el trono Carlos IV. Nuevamente se establece en 1806 una compañía fija en Valencia que perdura hasta que se crea en la ciudad un batallón a pie en 1824, reforzándose éste posteriormente con otro batallón y dando lugar al 2º Regimiento de Artillería a Pie en 1842, durante el reinado de Isabel II. Tuvieron que pasar treinta años para que en la antigua Ciudadela de Valencia fijara su residencia como el 8º Regimiento de Artillería Montado y con su posterior ampliación en los terrenos de la Alameda.

martes, 2 de julio de 2013

"EL FEMATER"

Colección Diaz Prósper - Foto de J. Laurent (1870)

La Valencia amurallada hasta el último tercio del XIX tenía su extensión en los arrabales que iban creciendo ante las puertas de Cuarte y de Serranos, así como en los poblados de Ruzafa y Campanar.

Campos de huertas y de flores, de frutales y de algarrobos, de pimientos y tomates, de acequias y de pozos. Perfumes de hierbas mojadas, pinceladas de blanqueadas alquerías, sinfonías de carros y caballerías, perros que ladran y gallos que despuntan el alba. Caminos hacia el “cap i casal” con retorno a las huertas tan necesitadas de su alimento y de su cuidado.

Y si algo había que unía a la huerta con la ciudad, lo era la figura del “femater”, auténtico cordón umbilical que al pregón de “ama, ¿hi ha fem?” recorría sus calles a la búsqueda de la basura del interior de las casas, incluso accediendo a las cocinas cuyo basurero luego limpiaba con sus propias manos, gozosas de recoger hacia su huerta el abono necesario para las buenas cosechas.

Y para agradecer tan preciado alimento, que “el femater” recogía a lo largo del año, cuando llegaban las fiestas navideñas, no faltaba nunca el mejor de los regalos; y entre otros de sus frutos, el de la lustrosa calabaza que luego iba a reinar en la mesa en la hora del postre, obsequio rey, como señal de agradecimiento y de fidelidad a su servicio.