jueves, 17 de octubre de 2019

EL PRIMER Y ÚNICO PUENTE DEL TRENET SOBRE EL RIO TURIA CUMPLE CINCUENTA AÑOS

27-09-1969 Último tren por el viejo trazado.-
 Evelio Portillo.- Archivo Esteban Gonzalo

El 27 de septiembre de 1969 un automotor eléctrico de la serie mil, construido por Macosa de València, pasó por las vías tendidas sobre un largo puente en el nuevo cauce del río Turia. Fue la primera vez que un tren de vía estrecha cruzaba el río de Valencia, aunque en este caso el desvío anti riadas del Plan Sur, que fue oficialmente inaugurado el 22 de diciembre de ese año.

Un puente de 238 metros de longitud, compuesto por 8 tramos de 26 metros para salvar el cauce y sus inclinados pretiles laterales y dos de 7,50 m. en cada extremo para viales, las actuales calzadas de la V-30.

27-09-1969 Talgo II procedente de Madrid llegando a paso superior sobre el trenet.-  Evelio Portillo.- Archivo Esteban Gonzalo

Gran obra para vía doble de ancho métrico que además despejó para los trenets que irradiaban de València la incertidumbre que se ceñía sobre las líneas que iba gestionando la entidad estatal FEVE (Ferrocarriles de Vía Estrecha) para cumplir las órdenes gubernamentales de suprimir los trazados con elevado déficit de explotación y poca utilidad, incluso sin considerar su posible utilización turística, como ocurrió con el Ferrocarril de Alcoy al Puerto de Gandía. Peligro que aquí recaía principalmente sobre la línea de València a Villanueva de Castellón.


27-09-1969   Primer tren hacia el puente.-
Evelio Portillo.- Archivo Esteban Gonzalo

Su importante movimiento de viajeros y el que preveían por el aumento demográfico, principalmente hasta Picassent, fueron su seguro de vida entonces, ya que parte de la línea tiene de cuando en cuando su continuidad en entredicho, pero sin tener en cuenta los organismos responsables de su gestión que los proyectos para mejorar la explotación -vía doble Torrent-Picassent, servicios exprés y trenes más veloces en tramos suburbanos- no han sido realizados.

27-09-1969 Primer tren sobre el puente del Plan Sur.-
Evelio Portillo.- Archivo Esteban Gonzalo.

Mis gestiones han sido inútiles para saber la hora del último tren que pasó por el viejo trazado y el que lo hizo por la variante y el nuevo puente, siendo el único referente el Talgo II procedente de Madrid que pasó por el terraplén de su variante por Vara de Quart varios segundos después del referido último tren y cuando sólo le faltaban recorrer 4,8 kilómetros para finalizar viaje a las 13:40 horas (1) en la Estación de Norte en València.

Marzo 1981 Puente con tren y calzadas V-30.- Esteban Gonzalo

Cada media hora entre València-Jesús y Torrent y cada hora hasta Villanueva de Castellón, sin detenciones éstos hasta Torrent, y las mismas frecuencias de retorno, era el servicio ofertado en 1969.

(1) Guía Renfe septiembre 1969 en Biblioteca Nacional de España.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel 

miércoles, 16 de octubre de 2019

DON MANUEL GONZÁLEZ MARTÍ Y SU MUSEO NACIONAL DE CERÁMICA - V

1947 - Acto entrega Encomienda con placa de Alfonso X el Sabio.

V

Con el fallecimiento de su esposa en 1946, su gran baluarte en sus diferentes facetas, y sin descendencia, quiso hacer entrega de su legado al Estado, a condición de que sus fondos no salieran nunca de Valencia. 

Jubilado en enero de 1947, el 6 de febrero del mismo año hizo entrega de su extensa colección en un acto celebrado en el salón Goya del Ministerio de Educación Nacional ante el ministro José Ibáñez Martí. En su correspondencia, al día siguiente, se creó por decreto el Museo Nacional de Cerámica, con el nombramiento de Don Manuel como director vitalicio y con la Encomienda con placa de Alfonso X el Sabio.

La colección del Sr. González Martí estaba formada por unas 6.000 piezas, entre las que destacan las de azulejería y cerámica medievales, así como un conjunto de reflejo metálico del XVII y XVIII, azulejería del siglo XVIII y lozas populares del XIX.

Colección que se vio incrementada una vez D. Manuel tomó la dirección del Museo con importantes donaciones de particulares e instituciones, así como las propias: objetos personales del matrimonio, muebles y abanicos, y su biblioteca particular.

1947 - Acto de entrega de su colección al Estado.

La entrega material de su legado al Estado tuvo lugar en febrero de 1947 en su domicilio particular, próximo al Temple, el palacete de Barberá, con la visita del Marqués de Lozoya  que vemos en la foto y un buen número de personalidades.

En 1948 el Ayuntamiento de Valencia quiso honrarle rotulando con su nombre una calle en la zona de la Pechina, para perpetuar la figura de su hijo ilustre.

Ahora lo que tocaba era buscar el lugar donde fijar la sede del Museo Nacional de Cerámica.

Fuente: 50 Años (1954-2004) Museo Nacional de Cerámica en el Palacio de Dos Aguas

martes, 15 de octubre de 2019

COCHERAS DE LOS TRANVÍAS INTERURBANOS


De estas cocheras en Burjasot hay una foto de autor desconocido,
 procedente de Remember-València, pg 475. (1890 Ca)

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

Al mismo tiempo que nuevas compañías creaban nuevas líneas de tranvías de caballos que comunicaban València con pueblos de sus alrededores, a estas nuevas compañías les era necesario tener sus propias cocheras, lo que motivó la creación de cuatro nuevas cocheras, una por cada una de las líneas creadas en el siglo XIX. Todas estas líneas en 1900 pasaron a ser propiedad de la nueva Compañía General de Tranvías Eléctricos de Valencia (CGTEV) que en 1900 electrificó estas líneas, por tanto sus cocheras pasaron inicialmente a ser propiedad de CGTEV y posteriormente de CTFV.

La primera de ellas fue la línea que en 1889 crea la empresa Pascual Carles y Cía que nos lleva, desde la calle Conde de Almodóvar por pl. Nules, pl. Cisneros, Náquera, bajo las Torres de Serranos, puente de Serranos, Orilla río, av. Burjasot, alcanzando después de atravesar la población de Burjassot, justo hasta el límite de Godella por la actual calle de Ausias March, donde tenía sus cocheras a mano izquierda, que vemos arriba. Unos metros más adelante, pasadas las cocheras, estaba el apeadero del final de recorrido.

Un año más tarde, en 1890 el mismo empresario inaugura una nueva línea, que desde calle San Vicente y continuando por lo que entonces se llamó Camino Real de Madrid, es decir la Cruz Cubierta, La Torre, Benetússer, Alfafar, Massanassa, alcanza Catarroja, donde unos metros más adelante de su parada final, a la derecha disfruta de unas espaciosas cocheras, que se siguieron utilizando cuando la línea, ya electrificada, se prolongó años más tarde hasta el pueblo de Silla.

En 1891 se crea la Compañía de Tranvías del Norte de Valencia, que en este caso cubre los pueblos que se sitúan sobre la antigua carretera a Barcelona hasta alcanzar Massamagrell. La empresa adopta una importante novedad técnica, los tranvías en la parte que va desde Tabernes Blanques hasta Massamagrell tendrán tracción a vapor, es decir los coches los arrastrará una pequeña locomotora. Entre Valencia y Tabernes la tracción será por caballos, ya que así lo exigió la licencia concedida. Cuando la línea se electrificó en 1900 alcanzó su definitivo final de trayecto en Pobla de Farnals.

Sus cocheras se situaron en Tabernes muy cerca del barranco de Carraixet, a la derecha de la calzada, hoy Cardenal Benlloch, como se puede apreciar en el plano siguiente.
Parcial del plano 15-III del plano creado para el Ayuntamiento de Valencia
                  por el Instituto Geográfico y Catastral, entre 1929 y 1944.

La última línea interurbana creada el siglo XIX fue la de Torrent, que la sociedad Pla y Hermanos inaugura en 1895. Desde las Torres de Serranos a lo largo de la calle de Quart y Quart extramuros, alcanzaba Mislata y desde allí seguía a Xirivella, Alaquàs y tras pasar el puente entraba a Torrent por Xocolaters y Gómez Ferrer, donde a la derecha tenía sus cocheras.

Años más tarde, ya en 1925 es cuando se creó por parte de CTFV la última línea rural, la de Manises, que tenía el mismo inicio y recorrido que la de Torrent hasta Mislata, desde allí por Quart de Poblet alcanzaba su final en Manises junto al antiguo mercado. A esta línea que no tuvo cocheras propias, se le adjudicaron desde sus inicios las cocheras de Torrent, y antes de ser eliminada utilizaron sus tranvías alguna de las cocheras de Valencia, ya que la línea a Torrent desapareció un par de años antes.

Texto de Enrique Goñi Igual

lunes, 14 de octubre de 2019

LA PALMERA DE VICENTE PERIS


Fotoplano 1957

En un grupo de palmeras existente al final del paseo de la Alameda y en su confluencia con la calle Albentosa, destaca por su diferente especie, enorme altura, delgadez y elasticidad, la Whasintonia robusta que hasta los primeros años sesenta estuvo en el patio del colegio que los Hermanos Maristas tuvieron en la plaza Mirasol. 


Tras el derribo de ese edificio y de otros para ensanchar la calle Poeta Querol, la antigua de Les Granotes, hasta la calle de las Barcas, quedó huérfana la palmera y con dos opciones, su traslado a un lugar idóneo o eliminarla. 

Fue lo primero gracias a la iniciativa del Jardinero Mayor, Vicente Peris Pizarro, quien pidió permiso al entonces alcalde Adolfo Rincón de Arellano para prohibir la circulación de vehículos una noche en algunas calles para llevarla a un buen emplazamiento. Al alcalde le pareció bien y con dos camiones la trasladaron.

Según su ficha de protección genérica de la Regidoría de Parcs i Jardíns, tiene una edad estimada de 80 años, su tronco mide 24,7 metros de altura y 1,30 m. de perímetro, y la copa cuatro metros de diámetro. Esbelta, destaca de sus compañeras filíferas y del cercano bloque de  viviendas ferroviarias, y facilita una hermosa postal a los visitantes que pasan por allí. Es una de las palmáceas más altas de València.









 

Está denominada con el nombre y primer apellido de su salvador, quien también demostró en otras actuaciones urbanas su gran querencia por los seres vivos vegetales. El caserón de la plaza Mirasol fue la sexta y penúltima sede del Colegio Sagrado Corazón (Maristas), siendo la actual, entre las calles Salamanca y Reina Doña Germana, inaugurada con el curso académico 1953-1954.

Texto y foto actual de Esteban Gonzalo Rogel

domingo, 13 de octubre de 2019

EL INGENIOSO PERNALES



Los ingenieros industriales de Valencia le hicieron entrega de la insignia de honor en reconocimiento de lo imposible que él hacía posible.

El Pernales (1912-1983), así hacíase llamar Don Ricardo Cánoves Macián, sin estudios, más que los primarios; y trabajando desde la infancia en el negocio de su padre. De ayuda imprescindible para arquitectos e ingenieros de la época en el gremio de la construcción.

De inteligencia natural, sumada a su pericia, gran ingenio y afán trabajador pasó fronteras,  y con solo su hábito de leer, realizó las más grandes hazañas que se recuerdan en Valencia, resto de España y parte del extranjero.

-“Eso solo lo puede hacer el Pernales” - se comentaba cuando se encontraban en alguna dificultad en relación a cualquier tipo de transporte. Sus acciones eran increíbles. Durante la riada del 57, cayó un puente al fondo del Carraixet y él lo rescató. Los tranvías sobrantes  los colocaba como adorno en lugares insospechados, y si caía algún tren por un precipicio nadie se atrevía al rescate, tan solo, el Pernales.

Podía con cualquier peso y ¡sin cortar tráfico!, ya que se encargaba de ingeniar rieles, palancas, rodillos y artilugios que nadie habría pensado hacer. Siempre le salía bien.

Dos hazañas curiosas en la ciudad de Valencia:



En la plaza de la Virgen se colocaban unos grandes postes para anclar los toldos en dos fiestas claves: El Corpus y  La Virgen. El Pernales, en los años sesenta, advirtió que frente a la Basílica se estaba construyendo un edificio. Ni corto, ni perezoso, habló con el arquitecto para proponerle unos grandes enganches en la zona superior. En aquel momento desaparecieron los postes, y mediante unos cables anclaron los toldos a los enganches.


Otra hazaña destacable fue a raíz de la aprobación del Plan Sur. El viejo camino del Grao se iba a remodelar, pero las autoridades urbanísticas se encontraban con el problema de que el tráfico en la zona tenía que interrumpirse el menor tiempo posible. ¿Y cómo iban a hacer eso? El proyecto era arrancar los árboles gruesos de las dos largas hileras, eliminar la doble vía de carro y las dos vías de tranvía. No hacía falta que le preguntaran cómo, solo hacía falta dejarlo hacer. Nunca fallaba. Así fue, en dos noches estaba hecho, y sin cortar el tráfico.

¿Si hubiese estudiado, habría sido El Pernales?

Texto de Amparo Zalve Polo

sábado, 12 de octubre de 2019

EL PEREGRINAR DEL SANTO CÁLIZ

Archivo Municipal

A falta del reconocimiento oficial que se merece por parte de las instituciones del Cap i Casal y de su proyección internacional que debiera tener, fundamentados por la documentación que se atesora, la catedral de Valencia posee la reliquia más importante de la Cristiandad.

En Huesca, en la iglesia de San Pedro el Viejo estuvo hasta el siglo VIII, a donde había llegado en el año 258 por mediación de Lorenzo, natural de esta ciudad y diácono del papa Sixto II, ambos martirizados en Roma por el emperador Valeriano en aquel año. 

En el 713 fue trasladado a la zona perinaica para su ocultación y a salvo de los agarenos, con estancias en Yebra, Siresa, Santa María de Sasabe, Bailio, con su veneración por un breve tiempo, en ocasión del Concilio de Jaca de 1063, en la Catedral de esta población hasta el año 1071, para su traslado al Monasterio de San Juan de la Peña que lo albergó hasta el 1399.
  • Durante el reínado de Martín el Humano el Santo Cáliz peregrinó al Palacio Real de Zaragoza, para su trasladó al Real de Barcelona, hasta que en el reinado de Alfonso el Magnánimo, en agradecimiento a la ciudad, lo depositó en el Palacio Real de Valencia hacia 1424, con su entrega definitiva a la Catedral en 1437, de donde no salió hasta la invasión napoleónica, que entre 1809 y 1813 para su mejor custodia estuvo guardado en Alicante, Ibiza y Palma de Mallorca, con su vuelta a la Catedral de Valencia como la reliquia más preciada.
Sin embargo, otras ciudades también se atribuyen su posesión, cuyas autenticidades quedan anuladas en base a los datos fidedignos que nuestro Santo Cáliz certifica, tanto por su antigüedad a la sazón coincidente con la celebración de la Santa Cena, como por su viaje iniciado desde Jerusalén para llegar a la catedral valentina, que se acredita, donde en la actualidad se custodia.

Así pues, Jerusalén, Roma, Huesca, Zaragoza, Barcelona y Valencia fue su ruta desde el siglo III, finalizada la misma en 1437 en la catedral valenciana, donde y desde 1916, en un día grande para la Seo, ocupa lugar prominente en su Aula Capitular, la más conocida como la Capilla del Santo Cáliz.

Sin embargo, y según consta en el inventario del Manual de Consells, en 1506, el Rey Católico recabó a Valencia un préstamo de cuarenta mil ducados, y como prenda donó el Cáliz. 

Tuvo que salir y para su seguridad en el periodo bélico de los años treinta, el 21 de julio de 1936 entre las manos de María Sabina Buey, la mujer encargada de limpiar las reliquias de la Catedral, para esconderlo donde vivía su madre en la calle de las Avellanas, para su posterior envío a la localidad de Carlet, domicilio de un familiar, en el que permaneció hasta el final de la contienda.

Imagen la del Santo Cáliz venerado por la Fe, utilizada para confeccionar un tapiz en ocasión de una celebración y en su excelencia, en el que los Santos Vicentes muestran el orgullo de su custodia. 

viernes, 11 de octubre de 2019

LOS ÚLTIMOS BILLETES



Estos tres billetes corresponden a la época de asentamiento de CTFV hasta la guerra civil. Fotografías cedidas por Busvalencia.com

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

A partir de que en 1917 una única empresa la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) se queda como heredera y propietaria de todas las líneas, ya electrificadas, de tranvías de València, lógicamente se unifican los billetes del servicio, con el único matiz diferencial del precio de cada servicio, más o menos unánime según el recorrido efectuado por el usuario. En los siguientes billetes se aprecian diferencias, buscando un modelo uniforme. 

Con la guerra civil aparecen naturalmente nuevos billetes, con el mismo formato de imprenta, cambiando el nombre de la compañía, pero impresos por la firma de siempre, Ortega, de los que tenemos un ejemplo.


Billete de los años de guerra civil. 
Foto proveniente de Remember-València (III), pg 287.

Una vez pasada la guerra los billetes volvieron a unos tipos de nuevo similares a los primeros, pero poco a poco alzando los precios. La raya diagonal roja, podía no estar o ser verde o incluso vertical, con lo que se podían repetir numeraciones sin crear problemas para contar los billetajes vendidos. 

Billetes correspondientes a los años 40 a 60 del siglo pasado. 
Fotos cedidas por Busvalencia.com

A lo largo de esta época circularon los coches cerrados correspondientes fundamentalmente a la serie 400, los azules, los pocos de la serie 200 cerrados y los tres ejemplares de la serie 500. En ellos los cobradores tenían un puesto fijo en el tranvía, sentados junto a la puerta trasera en un pequeño habitáculo dotado con un pequeño mostrador ante ellos que expendía los billetes a través de un ingenioso sistema que al apretar el cobrador el número de billetes, literalmente vomitaba los billetes al pasajero con la característica de que si se pedían dos, tres, cuatro o creo que hasta seis billetes los sacaba sin seccionar, es decir en una especie de acordeón continuo. 

Por ello cuando las familias iban a la playa (en estas líneas abundaban los coches 400) los niños gozaban de jugar durante el viaje con los billetes. Estos billetes no eran como los anteriores de fino papel, eran de sólido papel amarronado y con un orificio entre cada billete para que la máquina arrastrara y pudiera cortar los billetes según demanda del cobrador. De ellos aporto un par de fotos agrupando a varios. Se pueden apreciar bastantes variantes del modelo del billete sin que varíen las dimensiones y por descontado distintos precios. En aquellas épocas podía haber hasta cinco distintos precios en el recorrido de un tranvía desde el centro hasta la playa o la Malvarrosa, como eran interior de València hasta cruce con camino de Tránsitos, Grao, Cañamelar, Malvarrosa o Playa.



Billetes de los tranvías 400. Fotos Enrique Goñi.

Finalmente cuando CTFV tuvo que entregar toda su red tranviaria forzada por el Ayuntamiento a la Sociedad Anónima Laboral de Transporte Urbanos de Valencia (SALTUV), esta nueva empresa modificó los billetes, sin cambio del histórico proveedor.



Billetes de SALTUV. Cedidos por Busvalencia.com


Texto de Enrique Goñi Igual

jueves, 10 de octubre de 2019

LA CASA JUDÍA

 Casa Judía.- Años treinta.- Archivo Ana María Ferrín.

Destaca sobremanera de entre los edificios de la zona del Ensanche cercana a la Estación del Norte el correspondiente al número 20 de la calle Castellón. Es uno de los tres peculiares e importantes inmuebles proyectados por el arquitecto valenciano Juan Francisco Guardiola Martínez (Sueca 1896-Alzira 1962), siendo los otros el Ateneo Sueco del Socorro (1926-1927) de su localidad y la Casa China en Barcelona (1930), para su hermano Fernando que era promotor. Un gran edificio en la ciudad condal cuya estética motivó muchas descalificaciones y controversias. 

El de València, encargado por Yosef Shalón, es de estilo ecléctico con art decó orientalizante de los años veinte y treinta del pasado siglo, constando de planta baja y siete alturas, las dos últimas más estrechas. Destaca la originalidad estética de la fachada, con rica ornamentación, donde el arquitecto reflejó la influencia de los viajes que hizo y aprovechó la moda tras el descubrimiento de la tumba de Tutankamón en 1922.

En la Casa Judía, donde llama la atención de los visitantes las columnas recordando al antiguo Egipto, combinó los colores rosa, verde, amarillo y azul pastel, y la coronó con dos pináculos de estilo hindú, que fueron derribados por su mal estado y ya en el año 2013 reclamaban su reconstrucción, aunque sin éxito hasta ahora.

Edificio con grandes viviendas y la estrella de David en la parte superior de la puerta del zaguán, en cuyo bajo se reunían de forma discreta los pocos judíos de València y alrededores para celebrar el Kailabat Shabat y las Fiestas Mayores antes de la llegada, en los años sesenta del pasado siglo, de los sefardíes emigrados del norte de Marruecos, quienes crearon la comunidad Beit Lea. 

Casa Judía.- Fachada -  Esteban Gonzalo

Por ello, el edificio es conocido popularmente como la Casa Judía.

La fachada de las siete plantas se conserva bien, aunque le falta un buen lavado para que luzca sus vivos colores, pero el bajo fue desfigurado quitando el tramo inferior de las columnas, colocando persianas metálicas y acondicionando el interior para su utilización comercial y de servicios, siendo el último un conocido salón de alterne que cerró hace varios años. Afortunadamente se salvó la parte central de la fachada del bajo y su pesada puerta de hierro.

Debería ser una premisa para quienes lo compren o alquilen que lo devuelvan exteriormente a como estaba antes de las modificaciones de mal gusto que realizaron en un edificio que está incluido en los recorridos turísticos, pero incomprensiblemente no goza de protección oficial. Por ello, el Círculo por la Preservación del Patrimonio ha reclamado su inclusión en el catálogo de bienes inmuebles protegidos del cap i casal.

Ateneo Sueco del Socorro.- 2002.-   Esteban Gonzalo

De un arquitecto que estudió la carrera en Barcelona, y con su proyecto de la estación para el metro en la plaza de Cataluña consiguió en 1922 la titulación y un premio extraordinario. Sus creaciones están repartidas entre Barcelona y la provincia de Valencia, en la que diseñó fábricas, viviendas, almacenes, cines, centros cívicos y teatros, siendo el más llamativo el Ateneo Sueco del Socorro, en cuyo interior destacan la lámpara del vestíbulo, artesonados y pinturas.

Guardiola también proyectó cinco edificios para viviendas en València entre los años 1940 y 1942, pero todos eclécticos, con fachadas lisas y una característica impuesta por la escasez de hierro en la posguerra, sin balcones, con ventanas y algunos miradores, aunque con excepciones, como fue la puerta metálica de estilo modernista de entrada al inmueble de la calle San Vicente Mártir nº 61.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

miércoles, 9 de octubre de 2019

LA CASA DE ENSEÑANZA, ASÍ DICEN.


Archivo Municipal

Aquel piso segundo destinado a “Colegio para educación y recogimiento de doncellas de distinguido nacimiento” y el bajo y principal para la enseñanza gratuita de “niñas pobres”, que al fin y al cabo recibían una educación que por otro lado diferenciaba clases.

Llegó una Superiora para la dirección, monja de vocación, y varias maestras, eso sí, algunas instruidas en el país galo, pero todas ellas deberían ser sumisas y someterse a una severa disciplina interna, como a un sometimiento religioso, con vida casi monástica. Tanto es así, que a los seis meses pronunciarían los votos de castidad y obediencia, si bien, ni solemnes, ni perpetuos, sino por el tiempo que permaneciesen en esta “Casa de Enseñanza”

Cantó el gallo, o antes de ello, ya que aún no había amanecido, cuando a las cuatro de la mañana se han levantado para entonar, a medio tono, maitines y laudes, y tras ello, por elección y con una duración de tres años, se dirige hacia la dependencia para realizar su cargo de Consiliaria y de Provisora o Dispensera, mientras que la Superiora, el Confesor, y más tarde acudiría la  misma Consiliaria, se dirigen con tres llaves en el bolsillo que la apertura de la puerta requería, para abrir el área donde reposan los documentos y cuentas de la administración.

Hoy toca cobrar, pues como se cobra a mes vencido tendremos una libra más. Por ser valencianas no tuvimos la suerte de que nos pagaran como a las francesas, que vinieron y les dieron veinticinco nada más ingresar para sus primeros gastos.

Estaba a punto de comenzar la primera clase de la mañana, aún les quedaban dos más. Por la tarde harían otras tres. ¡Ya tendremos tiempo libre para sobrepellices, albas y objetos de culto!

Unas a los desvanes y al segundo piso, donde les esperaban las doncellas de distinguido nacimiento, de siete a doce años, edad suficiente para poderse vestir y comer solas, sanas, procedentes de abuelos y padres decentes, y sobre todo que presentasen persona que se ocupase del pago de la pensión, y por supuesto que aportasen un buen ajuar.

Las familias ricas, allí podían encontrar unas buenas maestras y recibir una cristiana educación. Cosa diferente eran las de familia pobre y sin parientes próximos (huérfanas), que eran compensadas con su permanencia en el colegio una vez acabara su educación, para hacer de la religión su vida, en régimen de recogimiento, bien pagando una pensión, al igual que las colegialas, o bien constituyendo una dote única de  mil pesos.

Este punto no lo digo yo, está escrito en los manuscritos del ilustre Arzobispo.

Hubo una Superiora, que saliendo en rebeldía, en 1851, Doña Ramona Santibañez, y por su renuncia al cargo, acabó con éste y el entonces Gobernador D. Melchor Ordoñez, inspirándose en el espíritu de la fundación, en las aspiraciones del señor Mayoral y en prevención de otra nueva desertora, confió la dirección del colegio a las Religiosas del Loreto, concediéndoles ese mismo local, del segundo piso, los bajos, los claustros y el jardín ( Se construyó la escalera independiente que hoy en día existe para el piso principal y que continuó en la enseñanza de las pobres niñas)

Incluso en 1869 por impulso de la Junta se albergó en el edificio una asociación en beneficio de las maestras de escuela para reivindicar sus deseos.  

Estos apuntes estan contados al final, cuando el inicio mejor sería con unas anotaciones de enclave y tiempo:

Todo comenzó cuando Felipe V propuso en 1737 a D. Andrés Mayoral Alonso de Mella para el Arzobispado de Valencia, persona cuya poderosa iniciativa y anticipándose a la vida moderna, con las exigencias de cultura y la importancia de la educación cristiana, fundó dos  Establecimientos. 

Uno de los cuales es el referido (del otro para otra ocasión) “La Casa de Enseñanza” y su iglesia.

¿Lugar? Recayente a las calles de la Sangre, Renglons, y de Pouet o Llonganisa, adquirió los  solares para la realización de estas Fundaciones y mediante Real Licencia las puso al amparo de la ley, sobre los terrenos de la extinta Archicofradía de la Sangre. En 1762 ya estaba funcionando.

Debido al estado ruinoso que en 1854 ocupaban las oficinas municipales en la antigua Casa de la Ciudad, junto al Palacio de la Generalitat, se trasladaron  de forma interina (aunque allí se quedaron) a la Casa de Enseñanza del Sr. Mayoral.

Al día siguiente al 18 de mayo de 1854, y dada la urgencia, el Gobernador D. Joaquín Ferreres autorizó el traslado.

Texto de Amparo Zalve Polo

martes, 8 de octubre de 2019

LA CALLE DE NA ROBELLA


Con la llegada de la República el nombramiento de un nuevo alcalde no podía sorprender a nadie y Agustín Trigo Mezquita del Partido de Unión Republicana Autonomista tomó las riendas de un consistorio que se enfrentaba a nuevos retos, justo dos días después de la implantación del nuevo régimen.

Hacía más tres años, marzo de 1928, que el nuevo Mercado Central había abierto sus puertas, lo que supuso una radical transformación en todo su perímetro urbano, que aún sería de mayor calado en la siguiente década.

Dos circunstancias ocuparon la agenda del nuevo alcalde centradas en la calle de Na Robella, con anterioridad denominada como Molino Robella, de cuya problemática se hizo eco el periódico El Pueblo. Y así,  en agosto de 1931, se denunciaba por la prensa el cambio de su nombre.  

En su defensa, el Alcalde Agustín Trigo salía al paso informando que había sido una decisión de la antigua alcaldía que había encargado los nuevos rótulos, y que él había ordenado su colocación una vez recibidos. No obstante se estaba a la espera de un nuevo informe del cronista Luis Cebrián para su consideración.

Pero mayor perjuicio para los vecinos fue lo que ocurría en la calle de Na Robella, cuando todas las noches, antes de la una, se concentraban las huertanas ante la puerta del mercado para formar una larga cola con un saco de paja donde dormir, o sobre el duro suelo, con el objetivo de lograr el mejor puesto en el interior al abrir sus puertas tras el amanecer.

Y como muchas de ellas no podían dormir, se pasaban la noche entre gritos, charlas y discusiones, con las lógicas molestias para los vecinos de tan apretada calle, anexa al mercado.

Y este fue el motivo que una comisión de vecinos se presentará ante el periódico El PUEBLO en el mes de noviembre para su denuncia, y con la esperanza de que la misma llegaría al Alcalde.

De inmediato llegó la respuesta por parte del Presidente de la Comisión de Mercados, señor San Vicente, quien dijo que ese turno era obligatorio, por no tener puesto fijo las labradoras, y que lo único que procedía era dar parte a la Guardia Municipal para que guarde el orden en la cola, sin causar molestias a los vecinos.

Las nuevas ordenanzas para el mercado y la desaparición de la calle,  dejaron atrás este pequeño anecdotario resuelto con el paso del tiempo.

lunes, 7 de octubre de 2019

LA CURVA DEL MIGUELETE


Calle del Miguelete, doble curva a/y desde pl. Reina. Foto Jarque. (1955 Ca)

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

En Valencia desde que la línea de tranvías Interior fue electrificada y dotada de doble sentido allá por el año 1910 hubo un punto en el que las dos vías no podían estar en paralelo, simplemente no cabían, y no hubo más remedio que entrelazarlas, es decir ponerlas imbricadas la una con la otra, como se puede comprobar en la foto.

Esto obligaba a que un agente de la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) mantuviera una vigilancia durante el horario en que circulaban los tranvías para evitar incidentes, los tranvías pasaban con doble sentido, pero el resto del tráfico lo hacía en sentido único, de pl. Virgen a pl. Reina.

 Coche tipo 100 saliendo de la curva. Foto de 1966 por Wiseman.

Esta situación de riesgo motivó que el agente utilizase banderines, luces, manejase semáforos, hasta que con la proliferación de semáforos automáticos en la ciudad se colocase uno más en ese punto con lo que se acabó la presencia del agente, que por otra parte ha dado lugar a variadas y curiosas fotografías.

 Con su botijo bien asido da la impresión de una tarde veraniega, incitando a la siesta. Foto de 1958 por Bernard Rouget.

Agente con su banderín, y semáforo en la pared tras él. 
Foto Finezas, ca. 1950.

Podemos ver al agente ahora con posibilidad de cobijo ante inclemencias atmosféricas, gracias a aprovechar parte de un edificio derribado justo en el lugar donde habitualmente se solían colocar los agentes.

Agente protegido de las inclemencias del clima. Foto autor desconocido.

En la siguiente fotografía se ve la salida de la curva, al pie del Micalet, sobre la que, aunque aparente ser muy cerrada, y sí que lo era, se pudieron ver en los años sesenta, poco antes de la desaparición de los antiguos tranvías de Valencia coches cerrados, del tipo cuatrocientos, los primitivos azules, entonces con el color verde de SALTUV, correspondientes a la línea nº 11 (Pont de Fusta–Patraix), gracias a estar dotados de bogies pasar sin ningún problema por esas cerradas curvas en ambos sentidos.

 Foto autor desconocido. Se asoma por la curva un 400 hacia pl. Reina.

Texto de Enrique Goñi Igual

domingo, 6 de octubre de 2019

LA HOSPEDERÍA DEL PILAR DESDE 1886 EN LA PLAZA DEL MERCADO


Desde 1886 la Hospedería del Pilar, en el nº 19 de la plaza del Mercado, ha sido lugar continuo para descanso de viajeros. Un edificio construido en sustitución de otros similares al vecino de menor altura que aún subsiste y cuyas propietarias, tres hermanas de Zaragoza, gestionaron como establecimiento hostelero hasta la venta de los cuatro pisos a la Familia Bello-Blasco en el primer tercio del siglo veinte, y el bajo a la Familia Báguena.

Del Cátalogo Municipal de Bienes y Espacio Protegidos de Valencia

A Jorge Bello Fraj y María Blasco Maicas, les sucedió en 1945 Jorge, uno de sus tres hijos, quien dirigió la hospedería hasta 1988. Después sus descendientes Jorge, Elvira y Gema Bello Sáez pasaron la explotación a directores, siendo el actual Juan Palacios.

Es un llamativo edificio compuesto de bajo y cuatro plantas, con balcones de fundición, revestimiento continuo pintado, molduras y recercado de huecos con decoraciones en relieve. Arquitectónicamente es de estilo ecléctico, con algunos detalles modernistas. Sobre un gran panel de azulejos destaca una imagen de la Virgen del Pilar y la razón social con grandes letras negras. En el catálogo municipal de edificios protegidos está considerado de nivel 2 estructural.

Mientras que la hospedería está 133 años cobijando viajeros, en el bajo han habido negocios de diversa índole, siendo el penúltimo un bazar chino y el actual uno de comida rápida.

Así como el exterior de las cuatro plantas se conservan tal como fueron construidas los interiores han sido remodelados y modernizados, recibiendo muy elogiosos comentarios en las redes sociales, a pesar del inconveniente de carecer de ascensor por falta de sitio para ubicarlo.

Suprimieron a mitad de los años setenta los servicios de cocina y comedor, y desde entonces sólo se dedican a hospedar con capacidad para 50 clientes.

La hospedería forma parte de un bloque construido con fachada también a la calle Bolsería nº 6, un edificio con bajo comercial y cuatro plantas de viviendas.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

sábado, 5 de octubre de 2019

DON MANUEL GONZÁLEZ MARTÍ Y SU MUSEO NACIONAL DE CERÁMICA - IV


Estancia interior del Palacete del Temple

IV

En el Palacete de Barberá, junto al Temple, su domicilio particular,  es donde iba atesorando su colección de cerámica, que convertido en museo visitable, que sería entendido como el Museo de Cerámica de Valencia, era recogido como tal en la Enciclopedia Espasa de 1925, con la referencia de que "su colección de cerámicas antiguas es la más valiosa e interesante que hay en Valencia". Este Museo se complementaba con lo guardado en su alquería El Carmen en Burjasot, que según las crónicas, era calificada como un "compendio de cosas valencianas".

En 1924 y con Primo de Rivera al frente del Directorio Militar, Don Manuel fue nombrado para dirigir la delegación en Valencia de las Delegaciones Regias de Bellas Artes, que se había creado para "fomentar el amor a las bellas artes", desplegando gran actividad.

También tuvo sus momentos amargos cuando el periódico El Pueblo, en 1936, iniciara una campaña contra Don Manuel, acusándolo de acaparar puestos, levantado cierta animosidad contra su persona.

Estando en Madrid en 1936, cuando el 18 de Julio, con el estallido de la rebelión militar, al llegarle la noticia de que era buscado por los milicianos valencianos, optó por quedarse en la capital sin documentación alguna, hasta la finalización de la contienda en 1939, que retomó la dirección de la Escuela de Manises hasta 1947. Años en Madrid que aprovechó para redactar su obra literaria ya comentada.

Su desarrollo se vio truncado por la guerra civil, cuando su casa, biblioteca y colección fueron incautadas, con la pérdida de alguna de sus piezas más admiradas.

En los años cuarenta centraría su dedicación al logro del Museo Valenciano de Cerámica, y por su relación con la Academia de San Carlos, fue nombrado en 1940 director del Museo de Bellas Artes, compartiendo este trabajo con el de Diputado Provincial de Cultura y Vicepresidente de la Diputación, mientras hacía oposiciones para el cargo de Auxiliar de Dibujo en el Instituto General Técnico (actual Luis Vives), para catedrático de la Escuela de Comercio, para las Escuelas Normales y para la Escuela Práctica de Cerámica de Manises, cátedras que lograba. Su triunfo estaba garantizado en este su nuevo "deporte de hacer oposiciones; pero lo gracioso es que las gana", decían de él.

Su mayor éxito fue el traslado del Museo de Bellas Artes desde el Carmen al edificio de San Pío V, cedido por el general Cánovas de la Cruz, cuando no era más que un almacén sanitario, con la visita en 1948 del Director General de Bellas Artes, el Marqués de Lozoya, para ver sus instalaciones cuando ya funcionaba  con su cometido.

Fuente: 50 Años (1954-2004) Museo Nacional de Cerámica en el Palacio de Dos Aguas

viernes, 4 de octubre de 2019

LA RED DE TRANVÍAS EN LA VALENCIA DE 1950



Plano de CTFV en el que figuran las líneas de tranvías urbanos.

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

1950 puede ser la época más dulce de la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) cuando alcanzó su mayor momento de gloria empresarial. Ganaba dinero, pagaba buenos dividendos y ya había completado el paso de las antiguas series 300 y 350 al modelo 400, estrenó sus coches 500, tenía 16 líneas urbanas y 5 interurbanas, La red urbana alcanzó su máximo kilometraje con la ampliación ya estrenada del bucle de Matías Perelló hasta Reina Dª Germana, el parque automovilístico de València era de unos 15.000 vehículos. Todavía no había comenzado la época del SEAT 600. Ni la animadversión del Ayuntamiento a los tranvías.

Esta es la situación que podemos recordar los valencianos que en aquella época utilizábamos los tranvías, que éramos todos, bueno casi todos, lo utilizábamos para movernos por la ciudad y sus poblados marítimos, que incluía en verano el acceso a las playas del norte (Cabañal y Malvarrosa) y del sur (Nazaret). También podíamos ir a los pueblos que cubrían las cinco líneas rurales, sin olvidar que la línea urbana nº 7 llegaba hasta el pueblo de Mislata. Para que recordemos esa situación la reflejamos con un plano procedente de la propia CTFV. Aunque hoy nos parezca mentira en la zona interior al recorrido hexagonal del Camino de Tránsitos, junto a él, era muy frecuente encontrar campos cultivados y en la zona exterior lo más habitual, por otra parte ni por asomo se pensaba en una nueva ronda que encerrase a la de Tránsitos.

Las líneas cuyos recorridos están reflejados y podemos seguir sobre el plano son:

N. 1 - Pl. Caudillo (Pl. Ayuntamiento)-Barcas-Malvarrosa.

N.  2 - Gran Vía-Gobernador Moreno (Mediterráneo)-Paz, Playa en verano.

N.  4 - Gran Vía-Nazaret-Paz, Playa en verano.

N.  5 - Circunvalación.

N.  6 - Ruzafa-Sagunto.

N.  7 - Ruzafa-Mislata.

N.  8 - Pl. Caudillo-Gran Vía-Alameda.

N.  9 - Pl. Caudillo-Cementerio.

N.  10 - Fernando  el Católico-Pl. Caudillo.

N.  11 - Estación Valenciana-Patraix.

N.  12 - Paz-Gob. Moreno-Gran Vía, Playa en verano.

N.  14 - Paz-Nazaret-Gran Vía, Playa en verano.

N.  16 - Abastos-Pl. Caudillo-Sagunto.

En el plano faltan las líneas rurales. La de Silla, comenzaba su recorrido en Periodista Azzati. Torrent y Manises comenzaban junto a las Torres de Quart, y Burjassot-Godella y La Pobla de Farnals junto a las Torres de los Serranos.

Texto de Enrique Goñi Igual

jueves, 3 de octubre de 2019

EL MERCADO DE MOSSÉN SORELL


Mercado Mossén Sorell con una corona en la cumbre de la cubierta en 1930. Autor anónimo.- pinterest

El recoleto mercado de Mossén Sorell ocupa el centro de la rectangular plaza de su nombre en el barrio del Carmen, al que afluyen las calles Corona, San Ramón, Santo Tomás y Sogueros, y con un alargado apéndice linda con la calle Alta. Nombres que suenan a ubicaciones de fallas pequeñas, como las antiguas, adaptadas a estrecheces viarias y económicas, pero con derroche de sátira que las hace muy atractivas e hilarantes para los visitantes.

Diseñado por el arquitecto Ángel Romaní e inaugurado en 1932, el mercado ocupa parte del solar que quedó tras el derribo del palacio que mandaron construir Tomás Sorell y Sagarriga y su mujer Eleonor de Cruilles, señores de Geldo, Sot de Ferrer y Albalat de Codinate, posteriormente Albalat dels Sorells, en la segunda mitad del siglo XV, y fue destruido por un incendio intencionado en 1878. Mossén Sorell, sacerdote y heredero del solar, lo cedió para que construyeran un mercado con su nombre.

Foto Esteban Gonzalo

Es de estructura metálica, con laterales acristalados que le aportan mucha luz natural y protegen de rigores climatológicos a vendedores y clientes. Desde la última reforma, culminada en el año 2008, su parte central está habilitada para actividades culturales y de ocio, opinando los vendedores que debería estar más aprovechada.

Fue remodelado, con menos palcos pero más amplios, para adaptarse a la menor población del barrio y que sus ofertas sean también atractivas para otros conciudadanos capitalinos y turistas. Un lugar donde además de poder comprar excelentes carnes, embutidos, quesos, conservas, pescados, crustáceos, encurtidos, salazones y aceites, con la Charcutería José Verdeguer, la Ostrería del Carmen y Vinostrum, como importantes alicientes añadidos, se puede disfrutar tomando unos vinos o cervezas acompañados de tapas, y saborear plácidamente un café o sus variantes. Para facilitarlo, además de las mañanas también abren los jueves y viernes por la tarde, siendo de tipo extraordinario el mercado de los sábados, con tenderetes de flores, plantas, frutas y verduras, en el exterior del edificio.

Foto Esteban Gonzalo

Un mercado de barrio, que sin perder su base de venta de productos frescos, tiene el añadido de los tipo gourmet y se ha convertido en punto de encuentro familiar las mañanas de los fines de semana.

Un mercado cuya cúspide coronada, según foto de autor anónimo de 1930, fue sustituida por el pináculo que ha perdurado.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel 

miércoles, 2 de octubre de 2019

LA CALLE NAVELLOS


Archivo Municipal

1935 Ca - El trazado entre las calles Unión y Samaniego se conocía en el nomenclátor de los años veinte como el de la calle Mesa, donde en 1900 se había construido un noble edificio sobre el solar que con anterioridad fue sede del Tribunal de la Inquisición en el siglo XVI, una vez había dejado su anterior ubicación en el Palacio del Real.

Calle estrecha y corta que desde la plaza de San Lorenzo unía con la de Navellos, después de un giro a la izquierda.
  • La foto nos indica su aspecto de entonces, del que ha llegado a nuestros días el edificio ecléctico de principio de siglo y los de enfrente, con su esquina a Samaniego, de donde sale una ráfaga de luz solar que se estrella sobre el lateral de su fachada, nuestra casa de abolengo que estaba ocupada por familias de ilustre apellido: los Trenor y la Baronesa de Goya.  
  
En 1923 la finca albergaba también a Teodoro Llorente, director del periódico de las provincias y el coronel de Artillería Vicente Trenor Palavicino, Marqués de Serdañola.

Se observa el anuncio del cercano Baños del Almirante, abierto durante todo el año, situado sobre el lateral de un edificio que con su derribo iba a dar mayor amplitud a la calle Navellos, cuando corrían los sesenta, desde su inicio en la plaza de la Virgen hasta la plaza de San Lorenzo, punto éste desde donde en su proximidad está tomada la foto. 

martes, 1 de octubre de 2019

HOY HACE 100 AÑOS

Las Provincias - 30/09/1919

En este sentido se manifestaba Las Provincias el último día de Septiembre. Falló en sus cálculos. La huelga de los tipografos iba a dejar sin prensa diaria durante veintiséis  dias  a nuestra ciudad.