sábado, 5 de octubre de 2019

DON MANUEL GONZÁLEZ MARTÍ Y SU MUSEO NACIONAL DE CERÁMICA - IV


Estancia interior del Palacete del Temple

IV

En el Palacete de Barberá, junto al Temple, su domicilio particular,  es donde iba atesorando su colección de cerámica, que convertido en museo visitable, que sería entendido como el Museo de Cerámica de Valencia, era recogido como tal en la Enciclopedia Espasa de 1925, con la referencia de que "su colección de cerámicas antiguas es la más valiosa e interesante que hay en Valencia". Este Museo se complementaba con lo guardado en su alquería El Carmen en Burjasot, que según las crónicas, era calificada como un "compendio de cosas valencianas".

En 1924 y con Primo de Rivera al frente del Directorio Militar, Don Manuel fue nombrado para dirigir la delegación en Valencia de las Delegaciones Regias de Bellas Artes, que se había creado para "fomentar el amor a las bellas artes", desplegando gran actividad.

También tuvo sus momentos amargos cuando el periódico El Pueblo, en 1936, iniciara una campaña contra Don Manuel, acusándolo de acaparar puestos, levantado cierta animosidad contra su persona.

Estando en Madrid en 1936, cuando el 18 de Julio, con el estallido de la rebelión militar, al llegarle la noticia de que era buscado por los milicianos valencianos, optó por quedarse en la capital sin documentación alguna, hasta la finalización de la contienda en 1939, que retomó la dirección de la Escuela de Manises hasta 1947. Años en Madrid que aprovechó para redactar su obra literaria ya comentada.

Su desarrollo se vio truncado por la guerra civil, cuando su casa, biblioteca y colección fueron incautadas, con la pérdida de alguna de sus piezas más admiradas.

En los años cuarenta centraría su dedicación al logro del Museo Valenciano de Cerámica, y por su relación con la Academia de San Carlos, fue nombrado en 1940 director del Museo de Bellas Artes, compartiendo este trabajo con el de Diputado Provincial de Cultura y Vicepresidente de la Diputación, mientras hacía oposiciones para el cargo de Auxiliar de Dibujo en el Instituto General Técnico (actual Luis Vives), para catedrático de la Escuela de Comercio, para las Escuelas Normales y para la Escuela Práctica de Cerámica de Manises, cátedras que lograba. Su triunfo estaba garantizado en este su nuevo "deporte de hacer oposiciones; pero lo gracioso es que las gana", decían de él.

Su mayor éxito fue el traslado del Museo de Bellas Artes desde el Carmen al edificio de San Pío V, cedido por el general Cánovas de la Cruz, cuando no era más que un almacén sanitario, con la visita en 1948 del Director General de Bellas Artes, el Marqués de Lozoya, para ver sus instalaciones cuando ya funcionaba  con su cometido.

Fuente: 50 Años (1954-2004) Museo Nacional de Cerámica en el Palacio de Dos Aguas

No hay comentarios:

Publicar un comentario