miércoles, 21 de octubre de 2020

LA CASA-MUSEO MARCH

José Luis March en el taller.-  Esteban Gonzalo

En el nº 19 de la calle Mare Vella, en pleno Barrio del Carmen, está la Casa-Museo March, con las instalaciones y utillaje de un taller de sedas, orfebrería, forja y cerámica, que dejaron de ser utilizadas como industrias artesanas en el año 2010, cuando José Luis, Jesús y Amparo March Ramos, se jubilaron tras realizar los pedidos que tenían.

Paradas, pero bien conservadas las instalaciones, como si estuvieran esperando a los artesanos para reanudar su trabajo. Por ello, ocasionalmente pueden realizar demostraciones de funcionamiento de las distintas técnicas desarrolladas en el taller.

José Luis March, que las enseña a los colectivos, principalmente de estudiantes, es persona destacada en INTRAMURS, entidad para revitalizar el mundo artístico del barrio del Carmen, y en las alegaciones para conseguir que en el PEP (Plan Especial de Protección), aprobado este año, consideren BRL (Bien de Relevancia Local) el taller, para protegerlo por su valor etnológico, y evitar el derribo del edificio y el desmantelamiento de las instalaciones artesanas cuando realicen las obras para la rehabilitación y preparación expositiva de un tramo de la muralla islámica y dos torres. 

También para que compaginen puesta en valor del tramo defensivo sin tener que efectuar demoliciones innecesarias en edificios de la manzana urbana delimitada por las calles Mare Vella, En Borrás y Portal de Valldigna. 

Labores de divulgación y reivindicación en las que también colabora muy activamente su hermano Jesús.

José Luis, Doctor en Bellas Artes y ex profesor de la Escuela Superior de Cerámica de Manises, también fue profesor en la Escuela de Diseño, especialidad joyería, y en la actualidad colabora con dicha escuela, así como con la Facultad de Historia y el Colegio del Arte Mayor de la Seda.

Premio Nacional de repujado en en los años cuarenta

Su relato “Impulsamos tu idea”, sobre protección del patrimonio preindustrial del centro histórico de València, fue premiado en la Feria Urbe y Desarrollo 2002.

En ello sigue la estela familiar, ya que los tres hermanos son miembros destacados de Labor-Art, la Asociación Cultural que fundó en 1956 su padre, Vicente March Beniel, para apoyarse mutuamente los artistas y artesanos del barrio del Carmen de València. Entidad que continua vigente, aunque con poca actividad, al quedar pocos artesanos en ese barrio.

Jesús y José Luis March en pleno trabajo artesanal.- 2004.- Esteban Gonzalo

En los últimos años de actividad artesana José Luis realizaba obras con cerámica y bronce, Jesús se dedicaba a la orfebrería y restauración de antigüedades, y Amparo continuaba cincelando peinetas, los tres con una característica común: artesanos a tiempo parcial con obras personales y empleando el tiempo necesario para su buena realización al no estar acuciados por la venta rápida, ya que la enseñanza artística les facilitaba su independencia económica. Actividades cotidianas a las que, esporádicamente, José Luis y Jesús añadían forja de hierro, tanto de creación como de reparación, y esmaltado sobre metal.

Tornos cerámicos.- 2020.- Esteban Gonzalo.

Con los tres hermanos se jubiló, sin continuadores, la cuarta generación en el taller artesano que su bisabuelo José March Lázaro montó en los primeros años del siglo veinte, y continuaron su abuelo José March Coll y su padre Vicente March Beniel.

Una familia con el quehacer artesano tan arraigado, que los hermanos de José March Coll fueron joyeros, las hermanas de March Beniel bordadoras, mientras que Isabel, Carmen y Vicente, hermanos de los últimos gestionadores del taller, han ejercido actividades artesanales en La Canyada y Xirivella. 

Zona para varias actividades.- 2020.- Esteban Gonzalo

En cuanto al Taller de la Seda, me cuenta José Luis March que a finales del siglo XIX en el viejo edificio y después en el nuevo, construido en 1925, lo gestionaron los Hermanos Monfort asociados con las hermanas Carmen y Elisa March.

Que su abuelo José March Coll fue escultor, estuvo en activo hasta 1940 y tuvo continuadores haciendo imágenes a su padre Vicente March Beniel y a su hermano Rafael. 

Área artesanal en época musulmana.-

La importancia del taller, como último ejemplar completo del gran desarrollo artesanal que hubo desde la época musulmana en el actual barrio del Carmen, y el problema de su desaparición con lo acordado en el plan RIVA, ha motivado la publicación de artículos en medios de comunicación defendiendo su continuidad como muestra de una época pasada. Para sendos artículos en las revistas Top Turisme y Ven Aquí Valencia, José Luis, Jesús y Amparo me expusieron sus inquietudes y temores en el año 2004. 

Orfebrería.- Años setenta.- Taller March

Taller distinguido en 1975 por el Ministerio de Industria.

En cuanto a Mare Vella (Madre Vieja) se refiere al paso por esa calle del ramal tercero de la acequia Rovella, la utilizada antes para la numerosa industria artesana y como colector de residuos.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

lunes, 19 de octubre de 2020

SANTA ÚRSULA, VISTA POR ALFREDO BAESCHLIN

Convento de Santa Úrsula
Dibujo de Alfredo Baeschlin

El origen del Convento de Santa Úrsula se remonta al siglo XVI. Siendo Arzobispo de Valencia Juan de Ribera se encargó de su custodia otorgándole mayor importancia a su cometido, y según avanzaba el siglo sus instalaciones iban necesitando de nuevas mejoras.

Y así, en 1708 se terminó de construir una iglesia de nueva planta que vecina a las Torres de Quart, formaba la plazuela de la Calç, así llamada por ser el lugar donde se vendía este producto, cercana a la calle de Cañete, donde se encuentra la casa natal del religioso Gaspar Bono.

Convento habitado por las religiosas agustinas descalzas que mantenían la misticidad de Santa Teresa.

Cumplían la misión de favorecer a las prostitutas arrepentidas en su decisión de abrazar la religión o para facilitarles una nueva vida abandonando su antiguo oficio. 

El magnífico dibujo de Alfredo Baeschlin nos muestra su aspecto durante su estancia en Valencia desde los años treinta.

sábado, 17 de octubre de 2020

NO DE AHORA, SINO MUCHOS AÑOS ATRÁS EN LA PLAZA DEL MERCADO

1860 - Leroy

La plaza más grande, la que más gentío recogía, la que pasaron muchos años y la actividad comercial de la Valencia huertana, sedera y gremial  no cesaba nunca. Esa era y sigue siendo la bulliciosa plaza del Mercado.

No quiero referirme para nada a la actual, quiero llevar el tiempo mucho más atrás, al lugar desde hace más de mil años, donde ya en época árabe, junto a la muralla, los comerciantes instalan sus puestos ambulantes para la compra venta de todo tipo de objetos artesanales y de la extensa huerta valenciana, que en aquel momento se encontraba extramuros de la ciudad. Al derribo de la muralla árabe se integró en el casco urbano de la ciudad.

Visitemos el entorno:

La acequia Na Rovella musicalizaba  el lugar,  escasas casas la veían, el foso de la antigua muralla, la depresión por la que discurría un brazo del río Turia, la “Vieja Lonja", la del oli y posteriormente la “Lonja Nueva”: la Lonja de los Mercaderes o de la Seda.

Poco a poco fue reduciendo en tamaño, comenzaron a construirse más casas, la mayoría con pórtico, “porchets”.

Plano de Tosca

Tres grandes edificaciones se fueron construyendo de ámbito religioso: el Convento de la Merced, el de las Madalenas y el único que ha sobrevivido: la iglesia de Sant Joan del Mercat.

Ni que decir tiene, que por su extensión también era lugar de encuentro de importantes celebraciones, como torneos caballerosos, e incluso para ejecuciones desde el siglo XV hasta el XIX.

Tenemos que imaginar también introduciéndonos en plena Edad Media, en Valencia del siglo XV y caminar por el laberinto de sus calles angostas, herencia de la ciudad musulmana. Había muy poco espacio para el discurrir de la gente y de las caballerías que se dirigen al mercado. No podían llegar fácilmente a la plaza, ya que se le añadía a la dificultad del paso, los porches de madera que colocaban adelantándose a las tiendas, que los propietarios ponían como ampliación para exponer más a la vista el género. Todo esto propició que a finales del S. XIV se prohibieran, quedando algunos de ellos hasta  1447. 

Biblioteca Valenciana

La reina Doña María, con el fin de ensanchar calles y plazas que rodeaban la Catedral, ordenó derribar los soportales y supuso con ello la expropiación y derribo de muchas casas. Quedaba de nuevo espacio suficiente en la Plaza del Mercado, y con el fin de albergar las operaciones de intercambio de los productos, sobre todo el de la seda, que estaba tan productivo en Valencia en aquellos momentos, se iniciaron las obras de la Lonja de los Mercaderes en 1483, terminando en 1498, sin olvidar que antes ya hacía esta función la Lonja Vieja, pero se quedó obsoleta.

Texto de Amparo Zalve Polo

jueves, 15 de octubre de 2020

BAUTIZO EN LOS AÑOS CINCUENTA

Foto Ortells, ca. 1950. Plaza de Jesús, iglesia de Jesús.

Para una parte de los lectores, como para mí, el recuerdo de una tarde de domingo, después de comer, era oír por la radio aquel serial para jóvenes llamado “El criminal nunca gana” y a continuación la retransmisión de los partidos de fútbol o los discos dedicados, ojo, aunque ya se había inventado, no había televisión en España y lo de Internet ni siquiera se había pensado.

Todo esto era algo previo a salir a la calle con los amigos del barrio para ir a la parroquia más cercana e informarnos de si esa tarde había bautizos. Esa ceremonia cristiana a la que acudíamos como convidados de segunda clase, naturalmente en el interior de la iglesia estaban, aparte del cura oficiante, el recién nacido con sus padres, sus padrinos, sus hermanos, abuelos, tíos, primos y demás familia así como algunos vecinos y conocidos. Los niños de la barriada nos asomábamos a ver si ya se acababa la ceremonia y prepararnos para la salida de la comitiva.

Primero salían los padres con el recién cristianado en brazos y detrás los padrinos, familiares y luego el resto de los invitados. Nosotros mirábamos si los padrinos llevaban bolsas de caramelos y bolsillos abultados con calderilla, y tras cantarles aquello de “Padrina ronyosa ha parit una gosa” o “Padrí ronyós ha parit un gos” esperábamos que comenzaran a tirarnos los caramelos y/o la calderilla para como se ve en la foto agacharnos a recoger lo que pudiéramos. Tras varias tiradas, cuando se veía que no había más para echarnos, los chiquillos nos alejábamos a ver qué ganancias, dulces o económicas habíamos obtenido y retrocedíamos hacia la iglesia por si había otro bautizo y repetir la jugada. La comitiva oficial iba según los casos a un bar cercano y tomar una horchata o chocolatada o pasteles, o a la casa del recién nacido, más o menos a tomar lo mismo, pero servido por padres y abuelos.

Lo peor que te podía pasar era recibir un buen caramelazo en la cabeza o algún golpe con una moneda de 25 o 50 céntimos tirada con mala uva por parte del padrino, porque lo de la peseta era ya palabra mayor. Era divertido y entretenido para pasar una tarde de domingo.

Texto de Enrique Goñi Igual.

martes, 13 de octubre de 2020

ESTUDIO FOTOGRÁFICO SANCHIS 1901

  Francisco Sanchis Muñoz en 1949.

Francisco Sanchis Muñoz montó en 1901 un estudio fotográfico en la calle Alboraya, se trasladó diez años después al número 21 de la calle Serranos y amplió el negocio con una galería de retratos en la plaza Mariano Benlliure. Especializado en el retrato de estudio y en la reproducción de obras de arte, sus céntricas ubicaciones y sus buenas relaciones públicas le facilitaron que le llamaran de la Casa Real para realizar numerosas fotografías a la familia del Rey Alfonso XIII, en La Quinta, su lugar de recreo.

Antonio Manuel Pérez Sanchis en el Estudio.- 2020

Continuó la saga su nieto Antonio Manuel Pérez Sanchis, y cuando se jubiló siguió su hijo y biznieto del fundador Antonio Ramón Pérez-Sanchis Estal, que trata de dinamizar el comercio con la adaptación al sistema digital, siguiendo asimismo con las fotos de estudio, y como lugar para comprar copias de una amplia exposición de imágenes históricas con un apartado especial de las que tomaron en las riadas del 14 de octubre de 1957 y días siguientes.

Antonio Ramón Pérez-Sanchis Estal en el Estudio.- 2020

Si su fachada, con extenso reclamo de fotografías históricas, llama la atención en el nº 27 de la calle Serranos, bajo al que se trasladaron en el año dos mil, el interior de la tienda deja boquiabiertos a los visitantes, al ver las paredes con enmarcadas fotos de personajes importantes en diversos aspectos de la vida valenciana y del resto de España en el siglo veinte y lo que llevamos del actual. Su cercanía a centros gubernativos, eclesiásticos y culturales, en pleno centro de Ciutat Vella, ha propiciado constantes relaciones para que posaran relevantes personalidades en sus estudios a lo largo de 119 años, más de un siglo. Es el decano de los establecimientos fotográficos de la ciudad y el único de los antiguos famosos. Por ello, motivo suficiente para que lo tengan en cuenta para su continuidad quienes rigen los destinos capitalinos.

Fachada calle Serranos nº  27

Anticipándose a los días importantes falleros los viandantes de la otrora calle muy comercial, entrada de La Serranía, Aragón, Castellón y Cataluña, y actualmente peatonal y más transitada por los numerosos turistas que nos visitan, pueden ver en su escaparate fotos de estudio de las Falleras Mayor e Infantil representantes del ámbito festivo de la Junta Central Fallera, entidad que además de València también engloba a las comisiones de Burjassot, Mislata, Quart de Poblet y Xirivella, municipios del área metropolitana.

En el año 2002 el prestigiado periodista Rafael Brines Lorente hizo la aportación literaria para el libro “Un fotógrafo valenciano en la corte del rey Alfonso”, que recoge una larga serie de fotografías realizadas por Francisco Sanchis Muñoz en los años veinte en La Quinta, entonces residencia campestre de la familia real española. Negativos en placas de vidrio que su nieto Antonio Manuel encontró en un oculto rincón cuando hicieron el traslado en la calle Serranos. Las escondió su abuelo en los años treinta para evitar su destrucción y perjuicios a su familia.

También fueron de Estudio Sanchís las fotografías para los libros La Saga de los Benlliure y La Mare de Dèu. Un siglo de fotos.

Asimismo, relevantes periodistas le han dedicado amplios reportajes, siendo el último Carles Recio Alfaro en el diario Levante el 6 de diciembre del 2014.

Pero la historia de la saga familiar captadora de imágenes es más antigua, pasa del siglo y cuarto, ya que comenzó cuando Francisco Sanchis Muñoz entró como aprendiz en el estudio del famoso fotógrafo Antonio García Peris, suegro de Joaquín Sorolla y favorito de la burguesía en el siglo XIX, y se independizó cuando juzgó tener suficientes conocimientos y medios para hacerlo.

Una de sus hijas, Amparo Sanchis, se desposó con Antonio Pérez, profesor en el colegio de los Dominicos, y de sus hijos, Antonio Manuel, Francisco José y Amparo, el primero se sintió prontamente atraído por lo que hacía el abuelo. Se casó con Rosa Estal, y su hijo Antonio Ramón Pérez-Sanchis Estal es quien mantiene la llama comercial de este establecimiento histórico. A nivel profesional fue muy importante el premio que recibió Francisco Sanchis en 1956 en Hamburgo cuando la conocida Alfa Color le nombro Fotógrafo de Obras de Arte.

Y por su larga historia y relevancia los galardones a la saga Sanchis de Archival, de la Cámara de Comercio de València, de Ciutat Vella y de la Asociación Valenciana de Periodistas y Escritores de Turismo.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

domingo, 11 de octubre de 2020

LA REINA GERMANA

 

En 1536 la reina viuda y su vez virreina de Valencia, Germana de Foix, celebró en el cap i casal las fiestas del 9 de Octubre.

Tras los actos quiso descansar y se desplazó a la más antigua capital del Reino de Valencia, la íbera Edeta, aprovechando aquellos días de asueto con la intención de visitar la Iglesia de la Sangre del siglo XIII, y a su vez el Monasterio de San Miguel, fundado por Jaime II, así como la imagen de San Miguel del siglo XV y la del Cristo del Perdón de reciente creación.  

La Reina Germana, que venía influenciando en la vida política y social de Valencia, repentinamente se sintió indispuesta, falleciendo el 15 de octubre sin tiempo siquiera para dar aviso a su esposo el Duque de Calabria. 

Sobre ella misma penaba la represión que había impuesto sobre los agermanados de la década anterior, con más de dos años de cruel persecución con cuantos habían intervenido en la revuelta, quienes eran llevados a los muchos patíbulos instalados en la calles, donde permanecían los cuerpos de los ajusticiados para escarmiento de la ciudad. Su visita al Monasterio edetano le sirvió como lugar de arrepentimiento y de perdón por sus decisiones tomadas tras la "Germanía valenciana"

En su testamento dejó escrita la orden para la construcción del Monasterio de San Miguel y de los Reyes con el deseo de que fuera el lugar de su última morada. Y allí se encuentran.

viernes, 9 de octubre de 2020

HISTORIA DE UN TRAJE - EL DE LA MUJER VALENCIANA

 
1777 - Grabado de Juan de la Cruz
Biblioteca Nacional

Un traje que ha causado cierta controversia puesto que existen dos formas diferentes de enfocarlo.

Digamos que existe y ha existido por una parte el traje histórico, el regional, y otro, el que nunca ha sido usado como forma cotidiana, llamado “traje de labradora” y que terminó llamándose “traje de fallera”.

Como siempre, echaremos mano de los grabados, ellos nos dan una magnífica interpretación de los usos y costumbres que hasta la aparición de la fotografía nos lo hicieron descubrir.

Según estos grabados, ya se deja entrever en el siglo XVI que en esta zona de España, por su condición climatológica, por los materiales que se producían, sobre todo el cáñamo y la seda, los tejidos habituales al igual que la forma de vestir de la mujer valenciana era definida.

El hecho de que en el siglo XVIII fue época de máximo esplendor en cuanto a gremios y a la industria de la seda, la vestimenta tuvo un gran auge.

Volvemos a remitirnos a los grabados, esta vez a los del siglo XVIII.  Iremos al inicio.

La mujer valenciana vestía de faldón o guardapiés de único color, sin muestreado, terminado al llegar a los tobillos con un farfalar o volante. Delantal negro. Jubón con mangas, en aquel momento de lino y con encajes. Pañuelo al cuello y mantilla blanca y pesada, posiblemente de lana.

En el cuello lucían cinta negra con cruz, al que solían añadir también un rosario con algún relicario.

Biblioteca Valenciana

Entramos ya en tiempo avanzado del XVIII. Cuerpo o corpiño se vuelve muy ajustado, tanto que se le añaden ramas de olivo o esparto. Las mangas se hacen estrechas y a codo. Un pañuelo a escote ocultando el pecho. 

Un delantal apenas cubría la parte delantera de la falda y esta dejaba asomar los tobillos.

El peinado se acompaña con un moño trasero y peineta. El peinado se acompaña con un moño trasero y peineta. 

Ya más adelante y a final de siglo, las ondas a los lados y sobre las orejas. Los pendientes con forma de pequeños espejos de color verde o blanco.


Biblioteca Valenciana

Llegamos ahora al siglo XIX, y en 1895 se nombra a la primera Reina de los Juegos Florales. Había que pensar en una indumentaria para el evento, y qué mejor que una modificación de gala del traje regional de la mujer valenciana. Las mangas del jubón dejan de ser de lino y ahora serían de seda, formando parte del mismo corpiño que antes llevaban envarado, y ahora ya no. la falda pasa a ser del mismo tejido que el cuerpo, formando un conjunto. Los pendientes, un racimo de perlas. El cabello con ralla en medio y tres moños con peinetas.

A partir de ese momento, el traje de valenciana ha ido evolucionando según las modas.

Biblioteca Valenciana

Aclarar por tanto que “el traje de fallera” corresponde a la festividad de las fallas. Indistintamente que en época de fallas se use de igual modo el traje regional de la mujer valenciana, el del siglo XVIII.

Texto de Amparo Zalve Polo

miércoles, 7 de octubre de 2020

AVENIDA PÉREZ GALDÓS

 MIRANDO HACIA ARRIBA

Chaflán Linares, Lorca. Foto E. Goñi, febrero 2020.

Ya hace años que estamos acostumbrados a ver antenas de telefonía móvil por los tejados de nuestras fincas, incluso sabemos que en algunas de ellas sus vecinos obtienen recursos para el mantenimiento del edificio, pero en el cruce de calles formado por Av. Pérez Galdós, Ángel Guimerá, Linares y Lorca se forma una plazuela de cinco chaflanes, en la que en tres de sus edificios vemos antenas de telefonía.

La más importante está entre Linares y Lorca, en un edificio de la antigua Telefónica, con una torreta metálica que sostiene una buena cantidad de antenas de distintas tipologías, más unas chimeneas de ventilación.

Continuamos con el chaflán Lorca y Pérez Galdós, en el que vemos antenas de telefonía todo tipo, parece que luchando por conquistar su territorio.

 

Chaflán Lorca, Pérez Galdós. Foto E. Goñi, febrero 2020.

Y finalizamos con el chaflán Pérez Galdós y Ángel Guimerá, en el que parece que las antenas no se llevan muy bien, oponiéndose la una a la otra. Ellas sabrán.

Chaflán Pérez Galdós, Ángel Guimerá. Foto E, Goñi, febrero 2020.

 Texto de Enrique Goñi Igual.

lunes, 5 de octubre de 2020

DESDE VALENCIA, LA VUELTA AL MUNDO EN TREN

1986 - Panorámicas desde viviendas de la avda. Pío XII 

El exótico Oriente con sus áureas pagodas, la selva indochina con el gran santuario de Angkor, templos chinos y terroríficas estatuas de guardianes medievales; el lejano Oeste americano con sus vaqueros, canciones y salones; Europa con la imponente torre Eiffel y llamativas construcciones urbanas; los palacios árabes con su refulgente blancura y multicolores mosaicos, y el Egipto de los faraones cuya entrada custodiaban dos majestuosos Ramses II, jalonaban la ruta del “Tirol Exprés” en su viaje de “Centrolandia” alrededor del mundo. Un viaje donde los vaqueros y su perro daban la sensación de ser reales mientras aparentaban cantar y dialogar lo que emitían los altavoces, al igual que los animales-payasos con alegres canciones infantiles y la selva con sus movimientos y ruidos. Circuito ferroviario y construcciones que ocuparon un anexo lateral y la amplia explanada de acceso a Nuevo Centro entre el 6 de junio de 1986 y el 8 de agosto del año siguiente.

1986 - Guardián medieval

Setecientos metros de trazado con algunas rectas, un túnel, tres puentes, tortuosos descensos y fuertes subidas, con un tramo a diez metros de altura. Gran atracción para los niños y con su excusa para los mayores que les acompañaban, que estaba complementada con un laberinto egipcio, un tiovivo, tragabolas, tiro al blanco y un circuito de coches antiguos que partían de los bajos de la estación donde terminaba el viaje del tren, inspirada, igual que la del comienzo del viaje, en la imponente de Canfranc. También había chocolatería, zumería, heladería, horchatería y venta de plantas naturales, caramelos y palomitas de maíz, en los edificios del mundo.

1986 - El mercancías por un tramo elevado 

Niños de 5 a 14 años que tuvieron su protagonismo especial en el concurso de dibujos “Centrolandia” con premios y regalos del centro comercial y de Renfe. 

Tres composiciones, viajeros, mercancías y Picapiedra, con rodaje anti descarrilo inspirado en la montaña rusa, que circulaban a 100 metros por minuto. Siempre en marcha dos mediante un sencillo bloqueo automático en las estaciones de salida y entrada. Trenes que se remontan a 1978 cuando Julián Martín García construyó dos, “Naranja Exprés” y “Limón Exprés”, con carrocerías alegóricas a temas valencianos, para el parque de atracciones de València, que por diversas circunstancias no llegó a buen término entonces, y así continuamos. Posteriormente los recarrozó para que fueran más aptos para llevarlos a cualquier ciudad y los convirtió en parque de atracciones móvil, con la adición de un tercer convoy.

1986 - Coche antiguo 

Llevando trenes cargados de ilusión rodaron en Pamplona, Murcia, Gijón, León, Madrid –tres años en el circo de la Ciudad de los Muchachos con su protagonismo en “Barrio Sésano-, Jerez, Sevilla, y por fin en València.  

1986 - Un tren va a entrar en Egipto

Según Nuevo Centro, los trenes transportaron 650.000 viajeros, de los que 380.000 fueron niños con tickets de compra, más cien mil acompañantes y el resto masivas visitas de escolares y de asociaciones de amas de casa como promoción comercial, y al unísono, del tren como medio de transporte, factor según Renfe muy importante a tener en cuenta ya que, en su demarcación de la Comunidad Valenciana, Albacete y Murcia, la utilización del automóvil era del 71,8%, el segundo mayor porcentaje de España. Y acorde con lo promocionado el centro comercial construyó un acceso directo a la estación Turia del metro que inauguraron el 8 de octubre de 1988.

1986 - Zona europea, dos trazados de vía y al fondo la selva

Los trenes recorrieron 15.190 kilómetros, más que si uno de los convoyes hubiera circulado por todas las líneas férreas españolas que había entonces.

1986 -Torre Eiffel, tren de viajeros hacia los mundos árabe y egipcio, y elevado el Picapiedra  

Tanta importancia le dio la revista Vía Libre que publicó tres reportajes sobre el circuito de trenes y las actividades complementarias.

Desde entonces ha habido exposiciones variadas, pero con frecuencia recorrido ferroviario, actualmente de la empresa SBF, al comprobar que es muy llamativo para los niños.

Desde el Expo Hotel. Torre Eiffel, templo chino y tren.- 1986.-  

Acierto publicitario continuado que comenzó con Emilio Folch Esteve, director del centro comercial hasta 1992.

1986 - Tren de viajeros

Después de estar tres meses parado por el coronavirus, el trenecito está funcionando desde mitad de junio con todas las medidas de seguridad. 

Texto y fotos de Esteban Gonzalo Rogel

sábado, 3 de octubre de 2020

LA TORRE DE SANTA CATALINA

 

Cuando hablamos de la muralla cristiana que ordenó Pedro el Ceremonioso, lo habitual es referirse a sus puertas, conocidas como "portals grands i portals xics". Algunos de ellos daban paso hacia los caminos de los arrabales del cap i casal, mientras que otros eran punto de llegada de lugares más lejanos de los que tomaban su nombre. 

Pero también habían torres que básicamente eran para asegurar la fábrica del cerco para su mayor fortalecimiento, siendo una de la más importante la torre de Santa Catalina situada entre el Portal Nou y el portal dels Tints o de la Corona, ambos considerados como dels xics.

Plano de Tosca

En la torre citada, construida en 1390, se dispuso para su señalización una lápida con la imagen de la Santa y dos escudos de la ciudad con la siguiente inscripción:

"EN LANY DE LA NATIVITAT DE NOSTRE SENYOR DE MCCCXC A XIII DE JUNY FON COMENZADA AQUESTA TORRA APELLADA SANTA CATALINA".

El Portal Nou, de posterior construcción, tenía como principal misión comunicar con el poblado de Campanar, cuya jurisdicción eclesiástica dependía de la Iglesia de Santa Catalina, por lo que posiblemente sea esta la razón del nombre de la torre, que en un tiempo fue utilizada como almacén de pólvora. 

jueves, 1 de octubre de 2020

ASISTENCIA SANITARIA MUNICIPAL

 

La foto de la calle Na Jordana 29, en pleno Barrio del Carmen, es un fiel reflejo de la situación sanitaria en Valencia en cuanto respecta al Ayuntamiento Municipal, que contaba además con una pequeña red de Casas de Socorro de la que sobraban dedos en una mano para contarlas.

Vemos en la imagen torno a 1944 el anuncio bajo un arco de entrada presentándose como Farmacia y Asilo Municipal que venía funcionando desde hacía años, pero más de forma testimonial, porque el servicio que se prestaba a la ciudad era efímero. La foto nos informa de las carencias de la ciudad.

Sufridos fueron los años cuarenta. La Guerra Civil había finalizado y sus consecuencias en el aspecto de salubridad dejaban mucho que desear. Las competencias municipales se preocupaban por el bienestar sanitario de tantas y tantas personas que habían quedado sin hogar, enfermas y sin alimento.

Nuevas epidemias hicieron su aparición muy rápido, los enfermos necesitaban de lugares adecuados para ser tratados y pronto comenzaron a habilitar espacios ya construidos, adaptándolos, o con nuevas construcciones.

La viruela se iba extendiendo, dedicando el Lazareto de Zafranar como hospital de infecciosos. A la par, el recrudecimiento de las epidemias de Tifus Exantemático, además de la habilitación provisional de los locales de La Granja. Uno de ellos, propiedad de la Diputación, se habilitó en la calle Huérfanos para niños con tracoma. Los rebrotes hacían mella y Sanidad Municipal iba ampliando centros para infecciosos. El Lazareto donde se alojaban los primeros casos fue suplantado por una nueva edificación, el Hospital Municipal del Cid. Otro nuevo centro hospitalario municipal en la plaza de América, esquina Navarro Reverter, que tardaría en llegar, se inauguró en 1964 y albergaría en sus bajos la Farmacia.

Frente a la pobreza surgieron los albergues y los asilos municipales, ofreciendo los servicios sanitarios y sociales que la ciudad necesitaba: El Asilo y Albergue Municipal, las Gotas de Leche o Asilos de Lactancia, a los que se sumaban fuera del ámbito del consistorio el Hospital Provincial, la Casa nueva de la Misericordia y el Manicomio Provincial.

Ante esta situación, el que no estaba enfermo, si carecía de techo y comida, acudía a uno de los pequeños albergues que se habilitaron. Entre otros, en la playa de Levante, en el lugar que se construía un grupo escolar, donde se instalaron unas viviendas provisionales bajo la tutela de Falange Española y de las JONS, acompañado de una estación de despiojamiento.

Junto a la Asociación Valenciana de la Caridad, en un solar, se instalaron duchas y albergue.

Las familias de los barrios marítimos que habían quedado sin casa por los desperfectos de la Guerra Civil, tuvieron techo gracias a la invitación que se hizo a los propietarios de casas dañadas, que al menos con un mínimo de arreglos, pudieran dar cobijo a estas familias.

Aparecieron los Centros de Contactos, con el fin de que enfermos de la misma condición convivieran y estuviesen separados del resto de la población.

Un grupo grande de población marginal estaba constituida por los menores y el Grupo San Francisco Javier les dio asilo y protección.

Texto de Amparo Zalve Polo

martes, 29 de septiembre de 2020

LA RED DE TRANVÍAS EN LA VALENCIA DE 1964

 ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

Plano de las líneas de CTFV en junio de 1964.

Desde 1950 cuando la red tranviaria de la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia, CTFV, estaba en su máximo esplendor al paso de estos últimos quince años se han producido fuertes desencuentros con el Ayuntamiento, que solo desea la desaparición del anticuado tranvía, sin haber aceptado hablar con CTFV para intentar lograr algún tipo de acuerdo de mejora de la red y sus elementos, es decir la flota de tranvías y los recorridos, más la explosiva entrada del automóvil privado en la vida de los valencianos ha motivado un descenso del número de pasajeros, que sumado a las tarifas prácticamente inmovilizadas y añadido a la próxima caducidad de la concesión, ha provocado que CTFV abandone tanto la red tranviaria como la ferroviaria, esta última cedida a Ferrocarriles de Vía Estrecha.

Por su parte la red tranviaria pasará a propiedad de la nueva Sociedad Laboral de Transportes Urbanos de Valencia (SALTUV) impulsada por el Ayuntamiento, pero a la que no ha cedido ni una sola peseta, que el día 1 de julio recibe de CTFV todas las líneas tranviarias, de trolebuses y de autobuses de su propiedad. Las líneas de los pueblos habían desaparecido años antes y en tranvías locales ya se había retirado la línea Nº 1, y a la vez del día del cambio la nueva empresa SALTUV anula la línea Nº 7, sustituida por autobuses y las líneas Nº 8 y Nº 10 quedan unidas con un único recorrido. Solo quedan las diez líneas siguientes:

2   Paz – Gran Vía - Malvarrosa

4   Paz – Gran Vía - Nazaret

5   Circunvalación

6   Ruzafa – Sagunto

8   G. Vía F. el Católico - Alameda

9   P. Caudillo - Cementerio

11 Estación Valenciana - Patraix

12 Gran Vía - Paz - Malvarrosa

14 Gran Vía - Paz - Nazaret

16 Abastos - Sagunto

Por otro lado la ciudad había crecido ya teníamos abiertas la pista de Silla, la avenida del Cid, la pista de Ademuz y la avenida de Cataluña, gracias a nuestro poder turístico en verano pasábamos a ser lo que entonces se llamó el semáforo de Europa con unas avenidas de Cardenal Benlloch y Peris y Valero en plan procesión de Semana Santa por su aglomeración de automóviles, camiones y autocaravanas circulando por ellas junto con nuestro tráfico local, todos juntos a bajísima velocidad.

Disponemos de un plano de CTFV en el que figuran las líneas que deja, siendo de color verde las de los tranvías, rojas las de autobuses y rojas a trazos las de trolebuses.

Texto de Enrique Goñi Igual