martes, 6 de diciembre de 2022

EL LAURIA. LOS CINES DE VALENCIA

 

Calle Colon, 29

Inicio actividad: 22 diciembre 1962

Su cierre: 17 septiembre 1972

Aforo: 1.200 plazas: platea 880  y 2 palcos 320.

Rango: Películas de estreno principalmente dedicadas a familia y niños.

El año 1962 fue un buen año para el cine en Valencia, ya que se inauguraron tres cines de reestreno y de alta prestaciones técnicas y de confort: el cine Oeste situada en la calle que le cedió el nombre a la nueva sala, el extraordinario Eslava en la calle Calvo Sotelo, Paseo de Ruzafa y el cine Lauria, considerado como simbólico porque recoge la herencia de los anteriores cines que había albergado el Imperial Colegió de los Niños de San Vicente Ferrer, sobretodo el inolvidable cine San Vicente, de notable éxito entre la población de chiquillos que poblaban el centro de Valencia.

Los ingresos que recibe el secular Colegio por la vía del cine son siempre bien venidos y necesarios para su regular funcionamiento, por lo que los responsables de la instalación deciden ceder ciertos espacios con fachada recayente a la importante calle Colon para montar un nuevo cine. Enterado el empresario Francisco Pérez Simón, directivo de la empresa Suministros Cinematográficos Astoria S.L. se dispone a utilizar los céntricos espacios que quedaban libres del patio de recreo del Colegio y allí levantar un nuevo y elegante cine que proporcione nuevos ingresos para la fundación.

Para llevar a cabo el proyecto del nuevo cine se cuenta con el estudio de arquitectura de los hermanos Pascual Gimeno, expertos en la edificación de locales públicos, además ya contaban con alguna sala de cine salida de sus proyectos. Para llevar a buen fin el negocio se contó con el empresario de cine más importante de la capital don Emilio Pechuán.

El nuevo cine contó con un excelente acabado en todos su detalles, se cuido para asombrar a los valencianos, la totalidad de las butacas de la sala 1.200 mantenían el mismo confort, las condiciones técnicas disponían de los últimos adelantos de proyección de la factoría Hispania, así como su pantalla suministrada por la firma Rank.

Para el estreno se eligió la célebre película de la factoría de Walt Disney Poliyanna (1960 consiguiendo cuatro semanas de éxitos.

El Lauria no fue muy longevo, la céntrica manzana de edificios que incluía al Colegio de los niños de San Vicente fue engullida por la necesidad y el progreso, este fue derruido y trasladado a cercano puebla de San Antonio de Benagéber y su magnífico espacio fue utilizado para construir primeramente Galerías Preciados y los cines ABC Park. Hoy algo ha cambiado, los cine ABC Park siguen renovados juntos a sus nuevos vecinos: El Corte Ingles y Mercadona.

Fotoplano 1968

Ficha técnica de Miguel Tejedor
*LOS CINES DE VALENCIA

domingo, 4 de diciembre de 2022

CALLES ALTA Y BAJA, "DE ALFONDECH"

 


Desde la parte más alta de la ciudad de Valencia, la plaza del Tossal, y junto a la genuina plaza de San Jaime, parten hacia el interior del barrio del Carmen dando la forma de uve dos calles que por su trazado bien se podría hablar de calles gemelas.

La de la izquierda más alta en nivel que la de la derecha. Ambas, junto a la de Mesón de Morella, constituían un barrio con un solo nombre, Alfondech del rey, y formaban un fondo o “fondech”, al que se llamaba cuartel del rey u hospital. Aquí mismo, frente a este fondo, se instaló el primer molino de chocolate de la ciudad en 1760.

Su nomenclatura fue extensa. Su origen cuando ya se distinguieron por calles fue el de Alta de Alfondech y Baja de Alfondech.

                                                 
Efectos de la riada de 1957

Si nos referimos a la calle Alta de Alfondech, el nombre se relaciona con una alhóndiga que hubo allí, también llamada alfóndega, lugar donde se comerciaba con grano.

Otros nombres fueron Puebla Larga, Puebla Vieja, Madrigal (nombre de un boticario que se instaló ahí con su familia ) y La Cadena, este último por un mesón por el que luego tomó el nombre un conocido horno de pan. En 1864 tomó la nomenclatura actual, la de calle Alta.

                                        
Tradición fallera en la calle Baja

Por su parte, su gemela, todo lo contrario, era una de las zonas más bajas del cap i casal. También recibió el nombre de Calderería Vella y Baja del Alfondech. Tuvo una época muy típica en la que las zonas bajas de las casas estaban ocupadas por talleres de artesanos que se iluminaban cuando todavía no había luz eléctrica a través de unas pequeñas rejas de hierro, accediendo a través de una puerta con aldaba que al golpearla determinaba según número de veces la vivienda a la que se llamaba. Mediante una cuerda enganchada en el picaporte interior, y de ahí a una argolla en la pared del piso superior, se tiraba de ella para su apertura (doy fe de ello porque un familiar mio vivía en una de las casas de esa calle y recuerdo el detalle con ternura durante mi infancia). Alberga la casa natal de Mariano Benlliure.


Escaleta estrecha subía a los escasos pisos y de ahí, por su tipismo, hizo que el gran sainetero valenciano Eduardo Escalante reflejara en muchas de sus obras de teatro estas escaletas y a las gentes del barrio.

La calle Baja a diferencia de la Alta tomó su nombre actual unos años más tarde, en 1877.

Texto de Amparo Zalve

viernes, 2 de diciembre de 2022

JUAN MANGUÁN, MÁQUINAS DE COSER

Juan con su padre en 1980.- Archivo familia

En el número 1 de la calle Los Borja, antes San Bartolomé, tiene Juan Manguán Abad su taller para reparar máquinas de coser. Comenzó con doce años, en 1960, ayudando a su padre Juan Manguán Martínez, quien tras su trabajo entre 1942 y 1960 en Abad, empresa donde además de bicicletas también vendían y reparaban máquinas de coser domésticas e industriales, tomó en traspaso el local que en la calle Los Borja tenía la papelería Marí Montañana.

Juan Manguán Martínez en 1992.- Archivo familia

Manguán hijo recogía y entregaba con una bicicleta las máquinas de coser, me dice que incluso con mueble. Fue una gran mejora cuando a los 18 años continuó el trabajo con una vespa, que aún conserva en la trastienda, y después furgonetas, cuando aumentaron el negocio con tiendas en las calles Calatrava y Cedaceros, y ampliaron el radio de acción comercial a amplias zonas de la Comunidad Valenciana.

Juan hijo en plena tarea.- 2022.- Esteban Gonzalo

Época con mucho ajetreo, con numerosos clientes en la industria textil, donde entre las tiendas y el taller trabajaba toda la familia y varios empleados.

Juan Manguán Abad, no tiene continuadores familiares, ya que sus hijos Juan Germán y Carolina han tomado otros caminos laborales, pero no quiere jubilarse, prefiere seguir reparando máquinas de coser en el viejo taller, lo único que pervive del antaño mayor negocio, y conversando con sus clientas. Sin olvidar el disfrute diario con sus amigos del almuerzo a mitad mañana.

Juan poniendo a punto una eléctrica.- 2022 - Esteban Gonzalo.-

El local es pequeño, pero tan aprovechado que en las estanterías adosadas a las paredes hay un interesante museo de máquinas de coser de los siglos XIX y XX. Y le queda espacio, para un panel con artículos de diarios valencianos sobre la historia familiar y fotos trabajando y montando a caballo.

Fachada sin modificaciones desde su inauguración.- 2022 - Esteban Gonzalo

Se lamenta de la pérdida del potencial comercial y artesano de la calle Los Borja, en la que además de él sólo está el bar “Beers&Travels” que abre en horario tarde-noche.

En llibret de 1991 de la Falla Plaza del Negrito.-Hemeroteca municipal.

Desde joven su pasión son los caballos, teniendo actualmente dos, Bolero y Juncal, para realizar largos paseos con su hijo Juan Germán, aunque tiempo atrás también participaron en competiciones.

Antiguas máquinas de coser.- 2022.- Esteban Gonzalo

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

miércoles, 30 de noviembre de 2022

LA TORTADA DE GOERLICH

Foto de Enrique Desfilis

Nueva plaza para el cap i casal surgida por el derribo del Convento de San Francisco que le daría su nombre, al igual que a la popular calle que desde la plaza Cajeros y en bajada, la de San Francisco, como lo acreditaba su nomenclator, moría en la que que en 1899 pasaría a ser denominada como plaza Emilio Castelar, en la que desde 1852 figuraba la estación ferroviaria del Marqués de Campo, que abandonó el lugar con su traslado a la cercana calle de Játiva en 1917, una decisión que fue de utilidad para el ensanchamiento triangular de la plaza, en la actualidad la del Ayuntamiento.

Durante algo más de tres décadas la plaza fue sometida a diferentes ornamentaciones, básicamente con la implantación de unos kioscos, primero algo cochambrosos y que con los años fueron decorosamente mejorados, con buen gusto y diseño, con monumentos en su interior a José Campo y al pintor Ribera.


Construido el nuevo ayuntamiento con espectacular fachada a la plaza, abandonando el balcón de la Casa de Enseñanza de la calle la Sangre, se imponía un nuevo diseño y el recientemente nombrado arquitecto mayor municipal, Javier Goerlich, recibió la encomienda de llevar a cabo uno más de sus muchos proyectos. En este caso el de dotar a la plaza de un aspecto diferente, tendente a lo magnífico.

Nada más espectacular que una plaza en superficie alzada, a modo de un pastel, triangular, con espectaculares escalones laterales flanqueados por barandillas de mármol de grueso calibre, por los que se ascendía a un plano muy apropiado para apacibles paseos, con una balaustrada circular para contemplar el nuevo Mercado de Flores, subterráneo. En sus vértices, tres fuentes en surtidor representaban a las tres provincias del Reino de Valencia.

Primero la desacertada ubicación del mercado floral que restó ventas a las floristas, que lo abandonaron para su traslado en superficie, y segundo la avanzada motorización en la ciudad y su cada vez más extensa red tranviaria, necesitada como estaba de un mayor espacio para conectar con ligereza las calles San Vicente, Barcas, Sangre, Periodista Azzati, Lauria y Amalio Gimeno, obligaron a que el Ayuntamiento diera fin a la que aún se recuerda como tortada de Goerlich” de la plaza Castelar.

Las imagenes nos muestran el proyecto de Goerlich mediante un trabajo fotográfico de Enrique Desfilis.

lunes, 28 de noviembre de 2022

PLAZA MARIANO BENLLIURE

 MIRANDO HACIA ARRIBA

Disfrutando de un paseo por la calle de San Vicente al llegar al cruce con la plaza Mariano Benlliure, mirando hacia arriba me encontré con algo que sigo sin poder clasificar, a mi no me parece ni un miramar ni un templete.

Aspecto de lo apreciado a primera vista. Foto E. Goñi, febrero 2022.

En la octava planta podemos ver algo que parece una cúpula vidriada. Se trata de la cúpula de un edificio de aspecto modernista y mirando desde más cerca da la impresión de un faro fuera de uso, pero no sabría definirlo.


Cúpula del edificio. Foto E. Goñi, febrero 2022.

¿Podríamos pensar que junto con la planta inferior, la séptima, forma un gran tragaluz que sirve para iluminar el estudio de algún artista de los pinceles situado en la sexta planta? Como mínimo se trata de algo distinto, que puede hacernos pensar. Ver esa curiosidad justifica un paseo por el centro.


Vista general del edificio. Foto E. Goñi, febrero 2022.

Texto de Enrique Goñi Igual

sábado, 26 de noviembre de 2022

EL ACTEÓN. LOS CINES DE VALENCIA


Gran Vía Marqués del Turia, 26

Apertura: 31 de octubre 1976

Cese: 11 de diciembre 2005

Foro: 350 butacas de patio.

Rango: Cine especial para un público iniciado.

Cine propiedad de los hermanos Cesar y Ernesto Sebastián, expertos programadores de cine especial de categoría dirigida a cinéfilos. Los Sebastián aplican sus conocimientos de programar cine después de haber experimentado buenos resultados en anteriores intentos, desde el cine-fórum medio clandestino que montaron en la facultad de Químicas de Valencia (ellos son químicos de carrera), para más tarde programar en cine-fórum del célebre Colegio de Farmacéuticos y de ahí saltar a programar el mítico e inolvidable cine XEREA, que entre otras ventajas les proporciono popularidad y buenos ingresos.

Estas premisas les proporciona la idea de instalar un cine de bolsillo al estilo francés en la gran vía más céntrica de la capital: la del Marqués del Turia. Un cine que proyecta siguiendo la política de programación que aplica y con buenos resultados los característicos cines Alfaville en Madrid.

Con esos principios en ACTEON funcionan semana a semana, durante treinta años, con excelentes resultados cinematográficos logrando un muy buen prestigio entre los cinéfilos valencianos.

Cesar y Ernesto Sebastián también han montaron los Cines Aragón y los multicines El Osito en L` Eliana.

Sagunto, Atenas, Sónica, Blasco, ACTEÓN… una buena combinación, tiene fuerza, es fácil de recordar, es culto… ¡ACTEÓN!, además comienza por la primera letra del abecedario, la A, por tanto le correspondería el primer lugar en las carteleras de espectáculos. Así pensaban dos jóvenes licenciados en química cuando trataban de combinar sus horas en la Universidad con su afición favorita, el cine, afición, que les llevó a dirigir y programar durante años el cine-club de la facultad de Ciencias de Valencia. 

El ACTEÓN fue uno de esos cines que gustan a los que amamos el cine. En él solamente se proyectaban películas interesantes, elegidas pensando en un público entendido y con ganas de ver cine, gozando de cuidados detalles, es decir: bien proyectado. 

La tarde del 31 de octubre de 1976 abrió por primera vez sus puertas el nuevo cine en los bajos de la Gran Vía Marqués del Turia nº 26 con reducido espacio. Una película argentina que no dejó a nadie vacío, La Raulito, de Lautaro Murúa, y protagonista la joven Marilina Ross que interpretaba a Esther Duffau, la hincha del Boca Juniors de Buenos Aires. El estreno fue un éxito. 

Insalvables divergencias empresariales obligaron a cerrar las puertas al penúltimo de los cines de Valencia que funcionaba con cierta rentabilidad con tan solo una única pantalla. La noche del 11 de diciembre de 2005, una película norteamericana considerada por algunos de culto y con buena crítica en general, se encargó de iluminar por última vez la pantalla del legendario ACTEÓN, Flores Rotas, de Jim Jarmusch. Esa noche la sala del ACTEÓN estaba repleta de público. Allí, en el momento que apareció el último The End todos los asistentes se levantaron de sus butacas y ofrecieron una cálida y cerrada ovación y en silencio abandonaron sus asientos sin entender porque, otra vez más, un apreciado cine cerraba sus puertas. 

Después de varios años permanecer cerrado el local del ACTEÓN, una franquicia “comida para llevar” de la firma Ferrán Adrià, ocupó su lugar durante un par de años, para luego cerrar de nuevo. En la actualidad está abierto, lo ocupa una empresa de la firma Store TEDI. 

Fotoplano de la zona

Ficha técnica: Miguel Tejedor
*LOS CINES DE VALENCIA

jueves, 24 de noviembre de 2022

MINIPUERTO EN LA EXPOSICIÓN REGIONAL DE 1909

Si algo llamaba la atención, por curioso, en la Avenida Central de la Exposición Regional Valenciana era el minipuerto que servía como proyecto para la renovación del puerto de Valencia.

Enfocado al lateral del bonito palacio de la Junta de Obras del Puerto construido por Fausto Elio, se construyó esta perfecta maqueta a escala 1 por 72, superando los 2.600 metros cuadrados y a la que no le faltaba detalle.

Como muestra la fotografía los interesados se recreaban durante tiempo apoyados en una barandilla ante los pequeños detalles que se mostraba de la dársena interior, idealizando lo que sería el puerto de Valencia.



Avenida Central de la Exposición.
Al fondo el Palacio de Agricultura y a la derecha en primer término el pabellón de la Junta de Obras del Puerto

Descubrimos junto a ellos una escalinata por la que se accedía a una galería donde estaban figuras que representaban al Comercio, a la Industria y a la Agricultura, factores todos ellos que se hacían patentes en el puerto. Una figura central representaba a España señalando el puerto de la ciudad.

Al terminar la Exposición Regional Valenciana, la maqueta fue saqueada y no pudo instalarse en ningún parque de la ciudad como era objetivo de D. Tomás Trenor.

Texto de Amparo Zalve

martes, 22 de noviembre de 2022

HORNO-PASTELERÍA ALFONSO MARTÍNEZ

1922. Llibret Falla Plaza Doctor Collado.- Hemeroteca Municipal


En la calle Ercilla número 17, en el barrio del Mercado, está el Horno-Pastelería Alfonso Martínez, gestionado desde 1972 por tres generaciones de la Familia Chanzá.


1972. Llibret Falla plaza Doctor Collado.- Hemeroteca Municipal

Alberto Chanzá, que tenía un horno en la calle Santa Ana de Alcácer, se quedó en 1959 el de la calle Jorge Juan número 12 de València, y en 1972 se trasladó, definitivamente, a otra panadería-pastelería en la calle Ercilla, en el barrio del Mercado, en el bajo de un inmueble construido, según el catastro en 1929, en sustitución del antecesor en el que fundaron un obrador-tienda en 1886, que en 1922 lo gestionaba Primitivo Catalán.


Alfonso Martínez en 1944 y Carmen Chanzá en 1946.- Archivo Familia.

Fueron continuadores de Alberto, su hija Carmen Chanzá con su marido Alfonso Martínez, y actualmente, sus nietas Cristina, Mari Carmen, Laura y Sonia, que además del horno-pastelería dirigen el Hostal Antigua Morellana, que su padre rehabilitó en el año 2000, convirtiéndolo en un establecimiento hostelero muy característico del centro histórico.


Las hermanas Mari Carmen, Cristina, Laura y Sofía en 1973.- Archivo Familia

Alfonso, natural de Requena, entró en 1944 y con 10 años como botones en Billares Colón, y de allí a Ultramarinos Flor, cerca del Mercado Colón, donde conoció a Carmen Chanzá. Posteriormente se independizó y montó Papas Alfonso, actividad que dejó cuando se jubiló su suegro y continuó con el horno de la calle Ercilla.


Cristina y Laura Martínez, Carmen y Ana.- 2022.- Esteban Gonzalo

Fue participante destacado en la regeneración del centro histórico, ya que además del mencionado hostal, rehabilitó en el año 2011 el centenario inmueble del número 1 de la plaza del Doctor Collado esquina con la calle Ercilla. En una plaza donde únicamente desentonan los edificios números 2 y 3, de propiedad municipal y en lentísimo proceso de recuperación.


Atractiva oferta.- 2022.- Esteban Gonzalo

Establecimiento de referencia en el cap i casal con afamados productos: panes clásicos y con harinas especiales (espelta, kanut, centeno, malta,…), bollería dulce y salada, famosos cruasanes, rollitos de anís, tortas de pasas y nueces, trufas, magdalenas de espelta, y muchos más de los que están repletos escaparates y estantes. Y como productos estrella, las cocas con bacón y longanizas y la calabaza asada por ellos.


Fachada horno-pastelería.- 2022.- Esteban Gonzalo

Entrar en el apartado imágenes de su página web es quedar maravillado con su llamativa y variada oferta.

Horno-pastelería tradicional, que juntamente con otros afamados establecimientos, aporta mucha calidad a una de las zonas más transitadas del centro de València.


Hostal Antigua Morellana.- 2022.- Esteban Gonzalo

Su calidad fue refrendada este año con la designación de “Establiment Emblemàtic”.

A las sucesivas generaciones de clientes, entre ellos actores y artistas, se unen los turistas.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

domingo, 20 de noviembre de 2022

PLAZA DEL CEMENTERIO DE SAN JUAN

Años 30 - Enrique Desfilis - BIVALDI

Dentro de la "Reforma interior de la ciudad", en el grueso paquete de proyectos urbanisticos que comprendía para el "cap i casal", elaborado por las manos del avanzado arquitecto municipal Federico Aymami en el año 1908, uno de los más ambiciosos por su afán demoledor, era el de la construcción de una gran avenida, extendida de un extremo al otro de la ronda que circulaba la ciudad, siguiendo el trazado de la medieval muralla cristiana desaparecida en el siglo anterior.

Aymami, y sobre la mesa de su puesto de trabajo, cubierta por un mapa urbano de la ciudad, cogió una regla y trazó una recta desde la plaza de San Agustín con su punto y final en el puente de San José, de acuerdo con su imaginario como diseñador de la reticula urbanística de Valencia. 

Con su aprobación pocos años despúes, se daba luz verde a una futura y amplia avenida que en un principio se denominó del Oeste y que pronto tomaría el nombre del alcalde, Barón de Cárcer, con el inicio de la obras en el primer tercio de los años cuarenta.

Pero su propósito se quedó en un simple boceto. El mordisco al Barrio del Carmen tuvo sus opositores y la nueva avenida se vio frenada justo en la calle Belluga, que nacía en la entonces plazoleta del Cementerio de San Juan, desde la que se divisaba el frontal de "la O de los Santos Juanes", un óculo cegado sito sobre una de la puertas de uno de los laterales de la Iglesia de los Santos Juanes. 

Daba vida propia a la plaza el comercial Pasaje de San Juan, con salida trasera a la Calle de las Rejas.

Un pequeño pasadizo convertido en un lugar de venta de toda clase de articulos de ferretería, tanto de los de uso doméstico como de labranza, con sus ofertas para carpinteros, fontaneros y otros profesionales de oficios varios, al igual que para los "manitas" de turno en sus "arreglos" del hogar.

En la foto de la plaza vemos desde azadas a braseros de casa, desde sierras a pucheros, lebrillos y lamparas de aceite que llaman la atención de quienes la pasean, como invitación directa a que se adentren en el corto pasaje donde encontrar lo que fuera de su necesidad.

Plazuela del Cementerio de San Juan que daría paso a la actual plaza de Brujas, amplia y peatonal, donde la existente Ferretería el Globo entronca con su pasado. 

viernes, 18 de noviembre de 2022

VÍAS METÁLICAS PARA CARROS - 14

Av. Campanar y Tirso de Molina

Con la construcción de este tramo en los años 30 del pasado siglo que comprende la av. Campanar y una parte de la av. Tirso de Molina acaba el círculo de lo que se inició a finales del Siglo XIX como Camino de Tránsitos. Un nuevo camino alejado del centro que rodeaba València haciendo que el transporte de todo tipo de productos agrícolas e industriales, destinados por una parte a la ciudad y por otra al puerto de València y también a las diversas estaciones ferroviarias, no tuviese que pasar por el centro de la ciudad al estar ésta dotada de caminos adecuados con planchas metálicas para el paso de carros, recordemos que era el único modo de transporte todo terreno del siglo XIX y a principios del siglo XX.

Fotoplano 1940 - Remember-València, pg 175.

A partir de la anterior foto aérea en la que a la izquierda nos aparece la av. Campanar y su continuación Tirso de Molina, que se dirigen al puente de Campanar podemos apreciar que si prolongáramos av. Campanar nos llevaría directa al inicio del puente en la parte de Pérez Galdós. Hacer un puente en diagonal ni se pensaba por su excesivo costo, por tanto se realizó el corto tramo en ángulo de Tirso de Molina hasta llegar en ángulo recto al puente en la prolongación de Pérez Galdós.

En la foto se aprecia la similitud del proyecto con el resto del Camino de Tránsitos, líneas rectas, hileras de árboles, mucho campo, pocas casas, vías para carros, y la obligación de hacer un tramo del muro de contención, el pretil del río a lo largo del tramo de Tirso de Molina, ya que hasta el puente de San José no comenzaba el pretil izquierdo del Turia. Así nos lo muestra un parcial del Plano Cartográfico y Catastral de Valencia de 1929-1944.


Parcial 44-II del Plano Geográfico y Catastral de Valencia 1929-1944.

El mayor problema que tuvo este tramo fue durante la riada de 1957 en la que justamente el tramo de Tirso de Molina fue totalmente destruido por el ímpetu de las aguas dejando un puente y una av. Campanar inconexos, como muestra la foto siguiente, en la que se pueden ver los efectos del agua y los del trabajo de los Zapadores del Ejército creando entre las ruinas un camino peatonal a base de sacos terreros entre ambos puntos hasta la reparación de la avenida. A continuación se procedió a la construcción del pretil del rio Turia a lo largo de todo el tramo de la izquierda desde la zona del azud de Robella junto a Mislata hasta el puente de San José.

Foto autor desconocido. Riada 1957, av. Tirso de Molina.

Su visita es fácil con las líneas 89 y 90 (C3) de EMT y también con la bicicleta.

Texto de Enrique Goñi Igual