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lunes, 23 de julio de 2018

ALFONSO XIII A PICASENT



1907 - El ascenso en globo era una práctica que se realizaba con cierta frecuencia para provocar la expectación al público asistente a cualquier acto, bien fuera festivo o con carácter de feria. Y con mayor relevancia ante un acto inaugural, tal y como sucedió con la Exposición Regional de 1909. Para pilotar un globo era necesario tener el titulo que lo acreditara. Se obtenía con el “bautizo en primera ascensión” bajo la batuta de un club acreditado.

El caso que nos ocupa tuvo lugar en mayo de 1907 con el ascenso en el globo Alfonso XIII de don Antonio Enríquez, acompañado con el distinguido clubman don Alfonso Herrera y una bella señorita, como madrina, para certificar el título de piloto, cualificación indispensable para participar en el certamen de la próxima Feria de Julio, como era su intencion.

La compañía del Gas Lebón ofrecio sus servicios desde sus instalaciones del Camino Hondo del Grao, donde a las 7 de la mañana se presentaron los aeronautas.  Por medio de una tubería de caucho de 120 metros iniciaron la operación de hinchar el globo conectada al gasómetro más cercano; tarea a cargo de los operarios y ante una gran concurrencia invitada al acto, con la presencia del alcalde Sr. Maestre, concejales y diputados provinciales. Los alrededores concentraron al gentío que también quería ver subir al globo, lo que hizo necesaria la intervención de la guardia civil y policía municipal para ordenar y guardar el orden público en la zona.

Curiosamente, bautizado el globo por el Real Club de Madrid con el nombre de Alfonso XIII, el que figuraba en el letrero al efecto era el de Duque de Alburquerque, su primitiva designación, que aún no había sido quitada del globo, lo que causó extrañeza a los invitados.

El globo de seda y de color amarillo tomó un aspecto majestuoso cuando recibió los 1600 metros cúbicos de gas necesarios para su ascenso, dispuesto con una cesta de mimbre, e impermeable por dentro, que iba a portar un estetoscopio para medir la altura, un barómetro, una brújula y un termómetro, además de varias viandas para almorzar, todo ello a disposición de los excursionistas que momentos antes de la elevación fueron revisados por el Dr. Sanchis Bergón, quien los encontró en perfecto estado.

A las 9:10, tras penetrar en la cesta el señor Herrera  seguido de la señorita y el señor Enriquez, el globo inicio su ascenso en medio de una nutrida salva de aplausos, mientras los tripulantes saludaban desde lo alto con sus pañuelos, tomando dirección SO para ocultarse entre las nubes diez minutos después, y, a su vuelta, ser visto otra vez con gran distracción para el público que los había despedido.

El viaje no fue muy largo. El  Alfonso XIII tomó tierra a las 11:15 minutos, apenas dos horas después,  en la partida del Realengo a 3 km de Picasent, para dirigirse después al pueblo donde fueron atendidos por las autoridades, con su regreso a Valencia en la misma tarde.

La experiencia fue un éxito y como quiera que el Alfonso XIII no sufrió desperfecto alguno, se anunció una segunda ascensión para el domingo próximo a las 16:30 y en la misma fábrica de gas.

Don Antonio Enriquez había acreditado su titulación como piloto aeronáutico.

jueves, 8 de julio de 2021

FERRETERÍA EL GLOBO


1964 - Plaza Comunión de San Juan. Ferretería el Globo

María Pilar Rubio y sus hijos Borja y Javier, atienden a los clientes que acuden a la acreditada Ferretería El Globo, en la esquina del número 5 de la plaza Ciudad de Brujas, en el bajo de un edificio de 1974. Es el cuarto desplazamiento desde que en 1878 los bisabuelos de María Pilar inauguraron una ferretería en una de las callejas que había en el tramo urbano, donde tras la demolición de sus edificios, a partir del año 1910, construyeron el grandioso Mercado Central, terminado en 1928 y uno de los tres monumentos modernistas principales de la ciudad.

Borja, Javier y María Pilar Rubio. Sentada Pilar Moret 2021- Esteban Gonzalo.

Última ubicación en la que han efectuado un cambio expositivo espectacular en la oferta comercial, al pasar de guardar en cajones, armarios y estanterías las herramientas, menaje, máquinas, utillaje, pegamentos, y un largo etcétera de materiales y utensilios, a ofertarlos llamativamente colocados en módulos. Desde las antiguas ollas y cazuelas de barro cocido hasta las más modernas ollas exprés de acero inoxidable. Y así en todo, ofertando lo útil de antaño y lo moderno.

Fachada 2000-2020.- 2020.- Esteban Gonzalo

Asimismo, en la fachada han rotulado el nombre con diseño acorde con su larga historia comercial.

Sobre la peculiaridad del nombre comercial, me dice María Pilar, que cuando su abuelo, Mariano Moret Mustieles, se independizó de sus padres, que continuaron en su tienda hasta que expropiaron el edificio para construir el mercado, y se trasladó en 1914 a la plaza Comunión de San Juan, cayó un globo aerostático en la terraza del inmueble cuando estaban acondicionando el local. Y dijo, ya tenemos nombre, Ferretería El Globo.

Cuando derribaron los edificios de la plaza Comunión de San Juan y los siguientes a la calle Valeriola, les obligaron a trasladar la tienda. Pero fueron muy cerca, a menos de cien metros, a los bajos del edificio Monistrol, terminado de construir en 1960 en el nº 4 de la actual plaza Ciudad de Brujas. Y desde allí, en el año dos mil a la actual ubicación.

Fachada tras la reforma.- 2021.- Esteban Gonzalo

Sin embargo, no prolongaron la avenida del Oeste, frenada por el palacio de Exarchs, y porque el Ayuntamiento tuvo que desistir de la continuación a través del centro histórico, después de las protestas, iniciadas en Julio de 1957, del diario Las Provincias, el Ateneo Mercantil y otras entidades valencianas.

De los siete hijos que tuvieron Mariano Moret Mustieles y su esposa Carmen Segura Benito, continuaron con el negocio sus hijas Adela y Pilar.

Interior establecimiento.- 26-02-2021.- Esteban Gonzalo

La muy activa Pilar, en la ferretería hasta fechas recientes, tuvo pronto la ayuda de su sobrina María Pilar y más cercanamente de los hijos de ella, Borja y Javier.

Actualmente, la nonagenaria doña Pilar observa como su sobrina y sus descendientes se adaptan a los tiempos donde “el buen paño en el arca no se vende” y la electrónica es una poderosa herramienta para competir.

Es uno de los establecimientos más antiguos y acreditados de València.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

sábado, 7 de marzo de 2015

EL CAPITÁN MILÁ EN GLOBO

1944 el globo de milá

1944 - Llegan las fallas y con ellas Valencia se inunda de arte e ingenio. Pero no sólo de ellos. En su anuncio, como el “adelantado” de la fiesta, el estallido de pólvora se va adueñando de la ciudad, mientras nos llegan recuerdos de un tiempo que no vuelve (aunque…quién sabe) con su carrera de camareros por las calles; el acróbata que se deslizaba desde lo alto de la Equitativa ante un público ensimismado; Folgado, “el tigre de Manises” tirando con sus dientes de un tranvía al completo. Y entre otros recuerdos que desde la niñez fascina, el globo de Milá. Y siempre con la plaza consistorial repleta de gente, donde ni un alfiler hallaba su sitio.

1884 falla-globo
Pero la historia del "Capitán Milá" venía de lejos, del último tercio del siglo XIX. Juan Milá era el personaje en el que se escondía un profesional del circo, Antonio Martínez Latur, valenciano, gran aficionado a los ascensos en globo. Un personaje que había tomado el nombre del gimnasta y predecesor catalán en la misma costumbre de gran fama y prestigio.
   
Nuestro Juan Milá subió en globo en numerosas ocasiones con las más esperpénticas actuaciones, pues igual le acompañaba un becerro que disponía de un enorme cañón, o un vivaracho mono. O un pequeño “ninot fallero” que lanzaba en globo. Porque la presencia del “globo de Milá” en las fiestas de fallas de finales de siglo era obligada.

Tuvieron que pasar muchos años, para que en los cuarenta se repitiera el espectáculo con una gran concurrencia de público que animaba la semana fallera. Con el nuevo Capitán Milá a bordo, dirigido entonces por Amador Fernández.

¿Volverá algún día?    

jueves, 28 de abril de 2016

EL TRANVÍA AÉREO... FASCINACIÓN

Archivo de José Huguet


1909 - Con el comienzo del año el ritmo de proyectos para dotar de atractivos a la Exposición Regional resultó frenético.  En el mes de febrero el Comité de la Exposición, que había recibido del Ayuntamiento la exclusiva sobre el uso del vado del río en la zona de su confluencia, dio permiso a D. Luis Gil Sumbiela para la construcción de un tranvía aéreo llamado a comunicar el Llano del Remedio con la otra parte del río, en la Alameda, en el punto justo enfrente a la entrada principal del recinto ferial, que iba a estar flanqueado por dos puentes, el de la Exposición en construcción y el del Mar.

Si para la nueva y muy próxima pasarela se había optado y como novedad por el hormigón armado, en esta ocasión, la conexión aérea sería a base de hierro y acero, no exenta de elegancia para admiración de los visitantes.  El director y constructor iba a ser el arquitecto Ramón Lucini, tan vinculado a la Exposición por otras intervenciones en la misma, lo que garantizaba el propósito.

En principio se había previsto como fecha de puesta en marcha del tranvía aéreo los últimos días de abril, tiempo necesario para la construcción de dos torres de hierro de once metros de altura, enlazadas por cables de acero de procedencia británica de gran calidad, a cuyo través, suspendidas en el aire, las cabinas de pasajeros trasladarían a los pasajeros de una a otra parte del río.

Sin embargo se retrasó el comienzo del montaje de las torres que no seria hasta el 17 de abril, con un plazo de ejecución de 15 días. Se contaba con la presencia del ingeniero inglés M. Stewenson, que no se marcharía hasta su finalización. Para comodidad de los usuarios en su ascenso a las torres, se prescindía de escaleras con subida giratoria una vez realizado el embarque.

Diversos problemas hicieron que se postergara su puesta en marcha, entrando en servicio el 23 de julio cuando ya estaba inaugurada la Exposición desde el pasado 22 de mayo. La distancia entre las torres era de 185 metros y su ejecución a cargo del constructor D. Jorge Bartle, que resultó ser una difícil obra de ingeniería, la mayor existente en Europa de semejante característica, causó gran satisfacción para los invitados.

El precio de un pasaje era de 0,25 pesetas; ida y vuelta 40 céntimos, y el abono para diez viajes, 2 pesetas.

¡Suban señores, disfruten su viaje!


Fascinación

María, aquella muchacha avispada que trabajaba en un taller de pasamanería de la calle de los Derechos, viajó en el tranvía aéreo una tarde de finales de julio de 1909. Y fue una experiencia que jamás pudo olvidar; una pequeña aventura que contó una y otra vez, cuando los hijos tenían que dormirse, cuando los nietos reclamaban un cuento.

El viaje duró muy poco y no tuvo mucho de especial. Total, se trataba de cruzar el río Turia, de hacer un recorrido de ciento cincuenta metros en una cabina de hierro pintado que se deslizaba por unos cables a no más de diez metros de altura. Pero igual que hizo aquel atardecer caluroso, ella siempre puso el corazón al servicio de la fascinación que no siempre nos da la vida. Un recurso de su ingenio le hizo vivir el viaje con la intensidad de una adolescente que había vivido una extraordinaria aventura sin salir de su ciudad.Y lo repitió siempre, con la emoción de una madre y la seguridad de una abuela protectora.

-     Aquella carroza aérea –decía—parecía flotar en el aire… Acolchada de luces y flores, pintada con los más bonitos colores, la cabina se elevó en el cielo…. Y avanzó despacio sobre la hierba del cauce, sobre la cinta de agua del río…

La vida es más llevadera si va acompañada de fantasía. La vida corriente, la vida monótona y sin grandes perfiles de una aprendiza valenciana de 1909, se transformó una tarde, gracias a un simple viaje en el tranvía aéreo de la Exposición Regional. Apenas le costó cinco céntimos. Luego, con sus amigas, recorrió todos los paseos, vio bailar a los ricos en el Pabellón del Casino, se hizo multitud alrededor de un automóvil y se maravilló ante un globo de gas que estaba a punto de volar.

Casi treinta años más tarde, en el silencio sobrecogedor del refugio, María se apretujaba con sus hijos, esperando el tronar del bombardeo que llegaba desde el mar. Contra el miedo, su discurso era el mismo:

-          Volábamos hacia la Alameda en una cabina de plata, por encima de un río que parecía una cinta de papel de plata, como las que ponen en el belén.

Su imaginación, su poesía innata, siempre estuvo a punto: para compensar las amarguras y suplir las carencias de una vida sin relieve. En las noches de apagón después de la gran riada de Valencia, fueron dos nietos los que se apretaron a su cintura llenos de temor. Y ella, como siempre, acudió a sus mejores recuerdos:

-          Era como si un pájaro nos llevara en una caja de cristal cubierta de luces: pasamos el río en un suspiro para bajar suavemente en el otro lado del Turia…

F. P. Puche

sábado, 25 de abril de 2026

ANTIGUA Y PASEADA: PUERTA DEL MAR


Empecemos por irnos muy, muy lejos en el tiempo, casi empezar en el siglo XVI, y podremos ver de Valencia una ciudad con hacinamiento de casas de mal aspecto, la mayoría estrechas con planta baja, un piso y ventanas pequeñas, que adornaban callejones húmedos al pie de otras casas grandes que habitaban los monjes y los grandes palacios del Estado. Imágenes de santos protegían dichos callejones, como si dependiera de ellos el porvenir de los vecinos que en ellas vivían, de hecho existían muchos festejos, razón de que si por cada calle al menos estaba protegida por uno de ellos había que honrar y pedir. Las parroquias tenían sus cementerios tras las murallas, aunque también los había en el centro de la ciudad.

Pasaban los años y siglo, ya el XVII y prácticamente nada cambiaba. Tuvo que llegar el XVIII y el reinado de Carlos III.

Y ahora os preguntareis: ¿ A que viene esta introducción si la entrada es sobre el puente del Mar?

Siempre es conveniente entrar en el lugar pero también en el tiempo para verlo mejor. Se trata de pasearse, de meternos en la poca información gráfica de aquella Valencia en blanco y negro tan antigua y simplemente eso, pasear.


1238

Y lo pasearemos en orden cronológico según imágenes. Tras las murallas ya hemos entrado y tenemos conocimiento de lo que había. Pero ahora apetece pasar por una de las cuatro grandes puertas que estaban en la muralla, que aunque formó parte primero de la muralla árabe, según posición en el recinto con un determinado nombre, luego ya estuvo en la cristiana con otro nombre. El caso es que el enclave prácticamente fue el mismo, y que las veces que fue reconstruida la una y la otra también es punto a parte. El fin de esta puerta era el paso de la mercancía llegada por mar al Grao entrara a la ciudad. Ahora miremos cantidad de carros repletos de sacos bien atados conteniendo legumbres y granos, porque era lo que más se transportaba desde el exterior.

Estoy concentrada mirando la muralla árabe en el mismo año que Jaime I atravesó la ciudad. Me sitúo junto a una puerta que parece que le llaman la de Sharea. Poco se ve antes de atravesarla, algunos cultivos. y mirando hacia dentro tampoco es que estén constituidos muchos barrios, más bien diría que casas que se entremezclan con huertas, eso sí, muchas acequias.


1253

Me voy a 1253 y aunque han pasado pocos años parece que veo más elementos tanto fuera, como cuando atravieso la puerta, la misma, la de Sharea. Se ha repoblado mucho el interior, y el exterior tiene zonas que dividen los terrenos, con casas de importancia de distintas características. Hasta la navegación por el río Turia es más intensa.


1563

Y como el tiempo se dice que pasa, viene un paisajista belga, Wyngaerde, en 1563 y desde un globo aerostático lo llevan a recorrer España, y cuando pasa por Valencia toma buenos apuntes para dejarnos pasear por un buen trozo de muralla cristiana con el paso del río.

Pues allá vamos a buscar la puerta. Nos lo pone difícil, justo esta puerta solo se insinúa al final del recorrido. Es igual, será igual de agradable ver las otras hasta llegar a ella.


1858

Tenemos la suerte de que Guesdon deja la vista que queríamos llegar a ver, la puerta del Mar que no quiso Wyngaerde que viéramos bien, y este señor la enfoca perfectamente en 1858.

Pero ehhhh, aún no pasemos tantos años de golpe. Primero vemos los cambios ya muy importantes del siglo anterior cuando el reinado del rey Carlos III. Desde donde estaba ubicada la puerta había una rambla que se extendía hasta el río a la vez que un gran llano, donde posteriormente se edificó el convento de Padres Predicadores. Las casas que estaban junto a la puerta se derribaron dando lugar a un gran edificio, el de la Aduana del Mar, y mientras estaba el Mariscal Suchet, en los años 1842,1843 y 1844 hizo derribar otra porción de casas que quedaban alrededor y se formó la extensa Plaza de la Aduana.

Justo en ese año, el de 1842, cuando Suchet hizo los añadidos derribos la puerta también se transformó y fue para ser de dos vanos, como nos enseña Guesdon y también la foto de portada.

Espero que nos os hayáis cansado de tanto paseo, pero creo que ha valido la pena cansarse viendo y aprendiendo. Tan solo hemos descansado entre los años 1707 hasta 1764 porque la puerta estaba cerrada por su cercanía a la Ciudadela, y para que ir a visitarla.

Texto de Amparo Zalve Polo

viernes, 5 de junio de 2020

CESTERÍA EL GLOBO DESDE 1856


Año de su fundación - 1856

En el número 14 de la calle Músico Peydró, hasta 1931 Virgen de Gracia, está la Cestería El Globo que desde el pasado mes de octubre regenta Teresa Álvarez Martínez con su marido Terencio Puente Puig.

Negocio creado en 1856 por Amalia Galvién (aunque puesto a nombre de su padre) para la venta de productos artesanos de caña, mimbre, enea, palma, junco y esparto. Con muy buena localización comercial y en el itinerario hacia la plaza del mercado y la zona con numerosos establecimientos de alimentación.

En los años veinte del pasado siglo traspasó la tienda a su hermana Teresa, pero la regentaron Jesusa y María Berenguer, hijas de José Eliseo Darwin Berenguer, segundo marido de Amalia.

Teresa Álvarez en la tienda.- 2019.- Esteban Gonzalo

Amalia falleció en 1928, Teresa en 1938, el comercio fue incautado en la guerra 1936-1939, tras recuperarlo Jesusa estuvo hasta que falleció en 1978, y después de unos meses a la expectativa se quedó la tienda Carlos Augusto Fernández Belenguer, quien como final de la historia me dice que se jubiló en septiembre del año pasado y le cedió la cestería a su ex empleada Teresa Álvarez Martínez que ya tenía diez años de experiencia.

Exposición exterior. 2019.- Esteban Gonzalo

Teniendo en cuenta que desde varios decenios atrás está el plástico como gran competidor y más recientemente lo fabricado en China y otros países asiáticos, han diversificado la oferta artesana con variados artículos de esparto (leñeros, cactus, cabezas de animales,...), cestería con mimbre nacional, construcción de roperos y arcones de madera y mimbre, reparación de sillas de enea, rejilla y caña, incluso publicitando productos específicos como son las cestas para la recogida de robellones



2019 - Entrada a tienda - Esteban Gonzalo

También juguetes de madera, muñecas y artículos de regalo, ya que es una calle muy transitada por numerosos visitantes españoles y extranjeros. Y para el mundo fallero artículos para la confección de corpiños. Por ello la variada oferta incita a comprar.

Con la transformación en peatonal la calle es más de exposición que antes, ya que ahora hay género ocupando el espacio de la antaño acera y parte de lo que era calzada.

En la antiguamente popular calle de Las Cestas, sólo quedan tres tiendas de este tipo de negocio: El Globo especialmente como cestería, y dos, uno con dos establecimientos, que se dedican, principalmente, a la venta de artículos de madera.

Texto y fotos de Esteban Gonzalo Rogel

martes, 24 de marzo de 2026

SINGULARIDADES DE UN PUENTE Y UNA PUERTA



Va a ser un corto recorrido por una pequeña zona de la ciudad que se remonta a muchos siglos atrás con los sucesivos cambios que se fueron estableciendo referidos a diversas causas.

Muchas veces hemos pensado como sería esto o lo otro en cada momento de la historia de una ciudad, pero esa parte tan antigua solo podemos saberla a través de dibujos y grabados, unas veces a pie de calle recorriéndola, otras desde lo alto con un globo aéreo.

El fin concreto de esta entrada es ver la evolución de esa pequeña zona como era la del Puente del Real y la Puerta del Real, como por así llamarlo de alguna forma en un momento de coincidencia de nombre.

Empezaremos en el año 1253 con un plano de Valencia (foto de portada) poco tiempo después de la conquista cristiana de Valencia por el rey Jaime I en 1238. Se observa ya una puerta para entrar a la ciudad a través de la muralla árabe. La puerta árabe era la de Batbazachar, llamada posteriormente Puerta del Temple y de Montesa.

Llega el año 1375 y al levantarse la muralla cristiana se construye la primera Puerta del Real en el tramo comprendido entre la Torre del Temple y la Ciudadela, y coincidiendo con la salida del antiguo puente frente al Palacio Real.

Ese puente iba a sufrir de las Avenidas del Turia y por alguna cosilla más. Una bien notable fue la de 1517. Entre ellas también un suceso en los escritos: En 1528 debido a la afluencia de gente sobre el puente con ocasión de la entrada del emperador Carlos V, la baranda cedió, los espectadores cayeron al río y algunos fallecieron.

Como se ve estoy siguiendo orden cronológico.

Y es aquí cuando ya podemos ver puerta y puente gracias a que Anton Van Der Wyngaerde dibuja en el año 1563 el puente de paso al Palacio Real, en los que se aprecia bien que los soportes eran de piedra pero el paso y las barandas eran de madera. Hay inexistencia del pretil del río.

No tardó muchos años en desaparecer ese puente debido a una de las avenidas del río, mismamente la del año 1589.


Llegan las bodas de Felipe III, en 1598. No quiero olvidarme de decir antes que el pretil que iba desde la Puerta del Real a la de la Trinidad se hizo durante los años 1591y 1592. Por lo tanto en el momento de las bodas ya había pretil. ¿ Y que pasó en el puente y en la puerta? Pues que aprovechando que no había puente desde la última riada se hizo uno de nuevo, pero unos metros más allá, hacia Levante. El portal antiguo se tapió y se abrió uno nuevo algo más grande que el anterior, pero de un solo arco. Y Ahora lo veremos en el plano de Manceli de 1608, con las esculturas de los dos santos valencianos, San Vicente Ferrer y San Vicente Mártir a ambos lados del puente aunque todavía sin casalicios. Y ya con pretil.


Ya hemos llegado al siglo XVIII, y en el grabado de José Fortea de 1738, basado en el dibujo del Padre Tosca se ven perfectamente las esculturas de los dos Santos ya con sus casalicios.


A la vez en ese mismo año Thomas Planes hizo un grabado que nos permite ver la puerta.



En 1800 hubo un festejo en la ciudad. Se corrió la voz de que un toro de la fiesta iba hacia allí. Un inmenso tropel de gente quiso atravesarla al mismo tiempo en la huida del toro. El suceso causó muchas desgracias. Este infortunio es el que inició el planteamiento de hacer la puerta más grande. Así que en 1802 la Puerta del Real era de tres arcos. El del centro de medio punto, y los de ambos lados rectangulares. Pilastras dóricas lo adornaban y sobre el remate principal estaba el escudo de la ciudad.

Ahora lo vemos en el grabado de Alfred Guesdon del año 1858. La última puerta para el Puente del Real.

Y con esto se concluye esta entrada documentada en orden cronológico de algunas singularidades del puente y puerta del Real.

Texto de Amparo Zalve

domingo, 18 de marzo de 2018

EL PRIMER PREMIO PARA EL CÍRCULO DE BELLAS ARTES

Archivo Municipal

1925 - Mientras que en aquel año el Ateneo Mercantil plantó su falla mediante grupos disgregados en torno a la plaza Castelar que hacía alusión al "tio Pep", el Círculo de Bellas Artes traía el recuerdo de aquellos “tipos y costumbres” que habían desaparecido de la vida valenciana. 

El escenario elegido por el Circulo fue la calle de la Paz y a lo largo de la vía situó diferentes personajes que habían alcanzado protagonismo, como por ejemplo “ Peret el de Bétera” que muy ducho en el arte de empinar el codo a diario y montar cachirulos, era conducido con frecuencia por los municipales al Asilo. En otro se representaba  la lechera, con  una criada dispuesta para ordeñar la vaca.

Habían alcanzado repercusión dos niñas desaparecidas cuando su infancia en Madrid, y que ya como respetable señoras hicieron su aparición. Otro grupo fue el del fanalero moderno que había reaparecido para colocar quinqués de petróleo en los faroles del alumbrado. Y  el globo de Milá con una nueva ascensión desde la Plaza de la Reina hizo las delicias a los valencianos. Un niño que había sido abandonado el año anterior en la puerta del Círculo, ya más gordito, aparece con un andador haciendo pinitos. Y la Tía Paca vistiendo de gigante del día del Corpus.

El grupo de la foto y el más trabajado es una representación del "sacamuelas ambulante", pero en carroza: junto al protagonista su señora, un lacayo y cuatro músicos que amenizan la extracción.

Los artistas de los grupos fueron los señores Vercher,  Maciá, Labrandero, Canet, Albert, Carlos Cortina, Marco Alemány,  entre otros.

El jurado que se había reunido en el Palace Hotel otorgó el primer premio al Círculo de Bellas Artes que alcanzaba la cifra de 1000 pesetas, que ya entonces tuvo sus criticas, al entender que la entidad, por sus sobrados medios, debería participar fuera de concurso, mientras que el Ateneo Mercantil fue distinguido con el segundo.

domingo, 12 de febrero de 2023

VICENTE BLASCO IBÁÑEZ Y EL CINE - I

 

VALENCIA de CINE


Con esta sutil sentencia dejó muy claro don Vicente, su importante recorrido por la industria cinematográfica: 

"Puede uno, gracias al cinematógrafo, ser aplaudido en la misma noche en todas las regiones del globo... esto es tentador y conseguirlo, representaría la conquista más enorme y victoriosa que puede coronar una existencia".

El cine fue para Blasco el sólido armazón que le facilitó fama y prestigioso reconocimiento mundial. Blasco manifestó las posibilidades que le ofrecía el cine al comprobar cómo este nuevo invento ocupaba en todo el mundo un lugar hegemónico y privilegiado para consumir el tiempo dedicado al ocio y entretenimiento de la moderna civilización postindustrial. 

El interés y el entusiasmo de Blasco por el cine fue de tal intensidad que llegó a participar de forma directa en numerosas películas que se rodaron basadas en su obra literaria. Lo hizo desde diferentes posiciones, en alguna de ellas fue el productor, en otras, guionista o director, pero en todas aquellas donde contribuyó en su elaboración, participó, por supuesto, imponiendo su opinión. Fue una lástima que no encontrara un papel donde poder encuadrase como actor, podemos estar seguros que lo hubiera bordado.

La primera incursión en este nuevo arte de la narrativa de Blasco lo aporta una producción de la valenciana casa Cuesta, que se cargó de convertir en película su conocido cuento valenciano: “Demonio,” que se rodó bajo el título de El tonto de la huerta (1913).

Con la producción de ésta película de hace un siglo se originó el punto de partida de la eficaz y cabal trayectoria de Blasco Ibáñez en el mundo del cine. Como creativo voraz, veía en el cine una rápida forma de rentabilizar y popularizar su obra literaria. Puesto a ello, Blasco, siempre pensando en los ingresos, no tardó en poner en marcha una nueva producción en 1914, lo hizo con su popular novela Entre Naranjos, bajo la dirección de Alberto Marro, pero para ello cuidó de adjudicarse para él, las funciones de codirector y el control de ventas.

Algunas obras de Blasco Ibáñez han sido objeto de su adaptación al cine, aprovechando la capacidad literaria del autor valenciano para el melodrama y el folletín, muy al gusto del cine español o del hispanoamericano, pero también del agrado del norteamericano y por ello, la gran productora Metro Goldwym Mayer apostó por la obra de Blasco.

La importante productora norteamericana, sin lugar a dudas, fue la responsable de su excepcional fama universal. El interés de la Metro por la obra del autor valenciano en los Estados Unidos fue tal que entre otros importantes honores fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad George Washington.

(continuará) 

Texto de Miguel Tejedor 
*VALENCIA VIVE EL CINE

domingo, 20 de noviembre de 2022

PLAZA DEL CEMENTERIO DE SAN JUAN

Años 30 - Enrique Desfilis - BIVALDI

Dentro de la "Reforma interior de la ciudad", en el grueso paquete de proyectos urbanisticos que comprendía para el "cap i casal", elaborado por las manos del avanzado arquitecto municipal Federico Aymami en el año 1908, uno de los más ambiciosos por su afán demoledor, era el de la construcción de una gran avenida, extendida de un extremo al otro de la ronda que circulaba la ciudad, siguiendo el trazado de la medieval muralla cristiana desaparecida en el siglo anterior.

Aymami, y sobre la mesa de su puesto de trabajo, cubierta por un mapa urbano de la ciudad, cogió una regla y trazó una recta desde la plaza de San Agustín con su punto y final en el puente de San José, de acuerdo con su imaginario como diseñador de la reticula urbanística de Valencia. 

Con su aprobación pocos años despúes, se daba luz verde a una futura y amplia avenida que en un principio se denominó del Oeste y que pronto tomaría el nombre del alcalde, Barón de Cárcer, con el inicio de la obras en el primer tercio de los años cuarenta.

Pero su propósito se quedó en un simple boceto. El mordisco al Barrio del Carmen tuvo sus opositores y la nueva avenida se vio frenada justo en la calle Belluga, que nacía en la entonces plazoleta del Cementerio de San Juan, desde la que se divisaba el frontal de "la O de los Santos Juanes", un óculo cegado sito sobre una de la puertas de uno de los laterales de la Iglesia de los Santos Juanes. 

Daba vida propia a la plaza el comercial Pasaje de San Juan, con salida trasera a la Calle de las Rejas.

Un pequeño pasadizo convertido en un lugar de venta de toda clase de articulos de ferretería, tanto de los de uso doméstico como de labranza, con sus ofertas para carpinteros, fontaneros y otros profesionales de oficios varios, al igual que para los "manitas" de turno en sus "arreglos" del hogar.

En la foto de la plaza vemos desde azadas a braseros de casa, desde sierras a pucheros, lebrillos y lamparas de aceite que llaman la atención de quienes la pasean, como invitación directa a que se adentren en el corto pasaje donde encontrar lo que fuera de su necesidad.

Plazuela del Cementerio de San Juan que daría paso a la actual plaza de Brujas, amplia y peatonal, donde la existente Ferretería el Globo entronca con su pasado. 

martes, 17 de noviembre de 2020

LOS PLANOS DE GUESDON ¿SIGUEN SIENDO UN MISTERIO?

Nadie como Alfred Guesdon, con sus planos, muestra la cantidad de campanarios y cúpulas que con cierta altura se veían ya a mediados del siglo XIX en la ciudad de Valencia.

Este arquitecto, formado en París, derivó su vida profesional al dibujo, especializándose en monumentos y restos arqueológicos, hasta que en 1845 tomó la iniciativa de dibujar vistas panorámicas.

 ¿Dónde está el misterio?

Su precisión era de extremado detalle, tanto que para la época no era posible si no es que se tomaran unas fotografías previas y por supuesto desde un globo, para esas vistas no era suficiente subir arriba de un edificio.

Todo comenzó cuando en 1851 un inglés de apellido Clifford, y fotógrafo de profesión, elevó su globo sobre la plaza de toros de Madrid en una corrida con demostración aerostática. En el cartel del espectáculo figuraban los nombres de Clifford y Goulston. Se supuso que el segundo era el nombre mal escrito de Guesdon, y con esta confusión llegó el enredo. Al final  se pudo desenredar, y el tal Goulston era un empresario  con el que Clifford ya había compartido ascensión en Burdeos.

Hay que pensar que en aquella época era el principio de la fotografía, el tiempo de exposición era muy largo, y las imágenes desde allí arriba habrían salido totalmente movidas.

La pregunta sería: ¿Cómo pudo hacerlo entonces?

Cierta o incierta, siempre quedará en misterio, la respuesta es que junto a su pericia para dibujar se añadía que ya habían unos cuantos planos fidedignos de las ciudades, datos de campo, cuando se las recorría previamente fijándose al detalle y sobre todo un gran conocimiento de la perspectiva, pudiendo levantar cualquier punto que eligiera.

Sus espléndidas vistas de Valencia, en número de dos, se publicaron en París en 1853. 

Buscó un editor, Francois Delarue, que con una compleja y minuciosa técnica litográfica les dio color.

De las dos vistas, la más conocida la tomó desde lo alto de la avenida de Burjasot, el Portal Nou, y el barrio del Carmen en primer plano. La otra menos conocida, sobre el puente del Mar, la Alameda y la Ciudadela.

Ofrecía una Valencia amurallada, atrapada y constreñida por las murallas que poco después, en 1865, serían demolidas, con sus habitantes, carros, fábricas y todo detalle que podía representar la vida social, además de la infinidad de huertos que la rodeaban, teniendo en cuenta que de los 130.000 habitantes, la mitad vivía intramuros, y la otra mitad extramuros.

Texto de Amparo Zalve Polo

domingo, 25 de junio de 2017

LA FALLA DEL MUNDIAL DE 1982


Foto de Esteban Gonzalo

1982 - Cuando Valencia fue designada subsede del mundial de fútbol de 1982, con la particularidad que aquí jugaría sus primeros partidos la selección española, el ayuntamiento capitalino quiso festejarlo con dos monumentos: uno para perdurar, representado por una escultura de Andreu Alfaro que destaca grandemente en el centro de una rotonda de la avenida de Aragón, y otro efímero, una falla de 30 metros de altura que realizó el artista Vicente Luna y fue plantada el 19 de junio frente al Ayuntamiento.


Foto de Esteban Gonzalo (1982)

Cuando tras apuros consiguió la selección española pasar a octavos de final, el presidente de la Federación Española de Fútbol quería que los jugadores partieran hacia Madrid al finalizar el partido que habían perdido contra Irlanda del Norte en el entonces Estadio Luis Casanova (actual Mestalla), para que no se desconcentraran en actos lúdicos. Según el diario Las Provincias se llegó a un acuerdo y el 25 de junio se quemó la falla del Mundial con los jugadores en el balcón consistorial.

Foto Agencia EFE

El monumento efímero fue una glorificación del deporte del balompié, siendo la parte principal un atlante cargado con el globo terráqueo. Contra las críticas sobre la mala calidad de los acabados contestaron que el artista sólo tuvo cuatro meses para proyectar la falla y construirla.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

PANORÁMICA DEL GRAO Y EL PUERTO.


Fuente: Exposición "Hechos de Agua"

1930 - Entre las más de dos mil fotografías que conforman la parte más importante de la exposición que ha promovido Aguas de Valencia para conmemorar su 125 aniversario y se podrá visitar hasta el 3 de enero en el Centro Cultural Bancaja de la plaza Tetuán de Valencia, destaca la panorámica tomada en 1930 del Grao de Valencia y el puerto desde un avión, un globo o un dirigible. En primer plano la estación del Ferrocarril del Norte, ex AVT,con la cubierta metálica que protegió del sol y las inclemencias atmosféricas a los viajeros que hasta 1916 utilizaron, principalmente durante los veranos, los trenes entre Valencia y El Grao para ir a la cercana playa de Caro, y la amplia playa de vías llenas de vagones de mercancías. Playa marina que desapareció cuando construyeron sobre ella los Astilleros de la Unión de Levante que fueron inaugurados en 1924.

La cubierta sobre dos vías de la estación fue destruida junto con la mayoría de las viviendas y almacenes del Grao que se ven en la panorámica por los bombardeos de la guerra 1936-1939 que los concentraron sobre las instalaciones portuarias y zonas aledañas. Se libraron de la destrucción total los edificios de las estaciones del ferrocarril y marítima, la iglesia de Santa María del Mar, las Atarazanas, parte de los tinglados modernistas y entre las viviendas la conocida Casa Calabuig. Menores daños en el Canyamelar, en la parte superior de la panorámica, ya que no era objetivo prioritario.La reconstrucción a partir de los años cuarenta del pasado siglo fue aprovechada para mejorar trama urbana y ensanchar viales, principalmente en el contorneo del puerto. 

Muestra conmemorativa de Aguas de Valencia, esencialmente fotográfica, donde el tiempo pasa rápido para los visitantes mientras se recrean viendo imágenes a través de seis pantallas táctiles y sus proyecciones sobre la pared de cambios urbanos, costumbres, festejos y vicisitudes que alteraron el convivir de los ciudadanos en siglo y cuarto.

Larga historia de la empresa que gestiona la potabilización de aguas de los ríos Júcar y Turia y las distribuye para el abastecimiento de la ciudad de Valencia, su área metropolitana y otros municipios de la provincia.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

viernes, 15 de mayo de 2015

PANORÁMICA DEL GRAO Y EL PUERTO DE VALENCIA.

Valencia-Puerto de Mar-1930

Con esta panorámica del puerto de Valencia y del Grao tomada desde algún ingenio volador (avioneta o globo) en 1930, la Organización Lurbe, cuando su director era Enrique Lurbe Tortosa, felicitó a sus clientes en alguna festividad y época que desconozco, ya que falta parte del tarjetón.

La franja de cartulina en cuyo anverso esta reproducida alargadamente la fotografía, destaca en el reverso a J. A. Abad Martínez, Licenciado en Derecho y Gestor Administrativo, al Agente de Seguros D. Lurbe Tortosa y a Francisco Palau Asensi, Profesor Mercantil, añadiendo “y el personal de la empresa”.

En la imagen, los tinglados del puerto y la estación marítima, actual edificio del reloj, muchos barcos atracados con la popa hacia el muelle, la calzada para circulación rodada y vías férreas con triple carril (ancho ibérico y métrica del trenet). Fuera del recinto vallado de puerto se ve un tranvía de la serie 100 con remolque similar, proveniente del Cabanyal, y muchas viviendas que fueron destruidas por los bombardeos de la guerra 1936-1939, y permitieron, acabado el conflicto, la urbanización de una amplia avenida dedicada al médico, naviero y hombre de negocios José Juan Dómine, que fundó la Compañía de Vapores y Correos de África, posteriormente Compañía Transmediterránea.

En la segunda mitad del siglo veinte derribaron el primer tinglado de la derecha para construir la segunda estación marítima, actualmente para otros usos, la verja de cerramiento y las vías férreas fueron suprimidas para los acondicionamientos de la Copa América de Vela y del Circuito de Fórmula 1, y fue desafectada de usos portuarios la dársena interior.

En la postguerra reconstruyeron la parte derruida de la antigua estación marítima, ampliaron al doble el edificio y exteriormente remodelaron toda la edificación en estilo clásico. En 1987 la entidad Puerto Autónomo de Valencia invirtió una fuerte suma para devolver a la vieja estación parte de su antigua belleza.

Organización Lurbe la fundó Enrique Lurbe Marco hace más de cien años y la dirige actualmente su nieto Alejandro Lurbe Quilis, quien dice que ya se está preparando la cuarta generación.

Esteban Gonzalo Rogel

sábado, 19 de julio de 2025

MALILLA. PARROQUIA DE SANTA CECILIA

 IGLESIAS, CONVENTOS Y MONASTERIOS DE VALÈNCIA

En la zona de Malilla más edificada, calle Juan Ramón Jiménez, nº 24 está la Parroquia de Santa Cecilia, patrona de los músicos, ocupa casi una manzana.

Puerta de la Parroquia, se aprecian las vidrieras, foto E. Goñi, marzo 2019.

Nos encontramos ante una iglesia amplia, de arquitectura de vanguardia, en forma de abanico, con unas amplias vidrieras que iluminan el interior, tiene un gran patio de juegos, rodeado por una pérgola. El conjunto merece una mirada. El Templo fue consagrado en 1992, y sustituye a una iglesia que estuvo en planta baja desde 1972.

Conjunto eclesial. Foto E. Goñi, marzo 2019.

Tiene una alta torre campanario cuadrada rematada por una estructura metálica, que sostiene el globo del mundo y culmina con una cruz metálica.

Campanario Parroquia de Santa Cecilia, foto E. Goñi, marzo 2019.

Para su visita además de la bicicleta, recomendamos la línea de autobús de la EMT número 8.

Texto de Enrique Goñi Igual

martes, 6 de febrero de 2024

LUGAR DE FERRETERIAS

Años 30 - Enrique Desfilis - BIVALDI

Plaza del Cementerio de San Juan. Lugar de paso en mis primeros años de infancia, allá por los cuarenta, para asistir como párvulo a un colegio de monjas de la calle Exarchs, de las que tan solo recuerdo sus pellizcos.

Plaza pequeña ante “la O de los Santos Juanes” que habría paso al Pasaje de San Juan, lugar de venta de enseres domésticos, con preferencia los de ferretería. Quizá sea esta la razón por la que dos importantes comercios ferreteros, el del Globo de la Viuda de Moret y el del Pozal de Enrique Izquierdo, ocuparan sus esquinas. La proximidad del mercado justificó aún más sus establecimientos.

Lugar de carros, tal como vemos la cabeza de un caballo asomado desde la esquina, o el más sencillo del que estira un jovenzuelo de pantalón corto.

Trás él, el tránsito humano de entrada y salida del mercado, del que la presencia de la gorra nos indica su humilde condición. 


El centro de la foto lo ocupa una persona atenta al fotógrafo, mientras es observado por tres paseantes, uno de ellos con su chaqueta huertana.


Plaza del Cementerio de San Juan, punto y final de la nueva avenida del Oeste en aquellos años, que con su derribo ha dado ha dado lugar a la actual Plaza de Brujas, ciudad en la que Luis Vives fue muy bien acogido, tanto en cuando elogiado por su humanismo.