miércoles, 7 de enero de 2026

EL PALACIO DE FRANCISCO SALVADOR DE PINEDA


Hemeroteca Municipal

Una mansión con una historia desfavorecida por su dueño. El palacio del corregidor del Reino en 1727, Francisco Salvador de Pineda.

Comisario de guerra con destino a los Ejércitos de Galicia y de Aragón, comisario ordenador en Cataluña, superintendente de Rentas Reales en Mallorca, intendente del Ejército expedicionario a Cerdeña y trasladado en la misma calidad a Sicilia, encargado de la intendencia de la expedición de Ceuta, y... me quedo sin aliento... el 30 de septiembre de 1727 viene a Valencia como intendente del Ejército y Reino de Valencia y además corregidor.

Empezó a hacerse el palacio al año siguiente hasta que se lo acabaron cuatro años después. Así lo indicó en el gran escudo sobre el dintel de la puerta de entrada, indicando año 1732. Le costó 40000 libras la casa, de zaguán, entresuelo, dos pisos y ático, a parte de un jardín en la parte posterior. ¿Se hubiera imaginado que unos siglos después y tras atravesar el vestíbulo con teléfono móvil en el bolsillo, disfrutarían de comer en una cafetería junto a la palmera del jardín ?


El palacio sirvió como escenario en las reuniones para las reformas sociopolíticas de los borbones tras el decreto de Nueva Planta, teniendo él un papel importante en la reforma del sistema fiscal valenciano.

Pero otro más que no se portó bien. En 1735 ¡qué poco le duró! le llega a oidos del marqués de Risco, magistrado de la Audiencia algo que le sonó a irregularidades, y envía inspección. Ahi cae él, juez, escribano y funcionarios. Uso de fondos públicos, prevaricación, corrupción y abusos de poder. A cada uno lo envió a un sitio dentro de la región mientras duraba el proceso de investigación. El intendente fue a parar a Horcajo, pueblo cercano a Viver en la provincia de Castellón.

Pero se libró. Se le indultó y hasta que acabaron sus días estuvo en Galicia como intendente del Ejército y Reino de Galicia, con los corregimientos de La Coruña y Betanzos.

Ya no me pregunten más por él, pista desconocida, no sé si se seguiría portando mal.

Texto de Amparo Zalve

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