lunes, 21 de diciembre de 2020

LA POLÉMICA POR EL DERRIBO DE LA CASA DE LA CIUDAD

 

En el año 1860 se dió por terminado el derribo de la Casa de la Ciudad, edificio en el que desde el siglo XIV se habían decidido los avatares del municipio. La orden de su destrucción se había tomado seis años antes por el Consistorio con la oposición de diversas sociedades, al frente de ellas la de San Carlos, por la consideración que como obra de arte se tenía del viejo edificio, vecino del Palau de la Generalidad. 


Pese a las protestas, se continuó con su derribo y muchas de sus piedras y maderas fueron utilizadas para la construcción de la Plaza de Toros de Sebastián Monleón.

Si que se salvó, por la insistencia de personalidades de la ciudad, su rico artesonado con un digno destino que lo encontraría en el "Consolat del Mar"junto al torreón anexo al salón columnario de la Lonja de la Seda en una instalación que se hizo con mimo. 

Del Archivo Municipal, vemos diversos aspectos de la riqueza artesana que esconde y del esmerado cuidado para su composición.

El Ayuntamiento  ya se había trasladado a la Casa de la Enseñanza del Arzobispo Mayoral y una nueva polémica se suscitó en la ciudad. 

La oposición al derribo de la Casa de la Ciudad había sido clara, aunque infructuosa, al igual que la de aquellos que se oponían en aquel año al derribo de la muralla cristiana -de lo que ya se hablaba entonces- en beneficio de la expansión de la ciudad y de los “jornales” que iban a suponer para los valencianos en paro.

sábado, 19 de diciembre de 2020

TODO UN ARTE: EL DE LAS FELICITACIONES Y EL AGUINALDO

Una corta introducción nos llevará a comprender el arte de pedir al fin del año:

Unos dicen que si fueron los Celtas los primeros pedigüeños, con su “eguinad”, que designaban al obsequio de fin de año, y solía consistir en frutos secos y alguna vianda más. Aunque otros dicen que serían los romanos, “Hoc in anno “ (en este año), ramos hechos con pino cortado del bosque de la diosa Estrenía para regalar a amigos y familiares, más tarde sería dátiles y miel, y al final regalos más valiosos, como medallas y monedas de plata.

¿Vemos el término?  Estrenía … estrenar... estrenas.  

Con la invención de la imprenta, siglos más tarde, aparecieron las tarjetas de felicitación. Los dibujos eran totalmente religiosos, grabados coloreados a mano con la figura del Niño y adornos florales.

Al llegar el siglo XX, los serenos, ¡ay los serenos!, que por cierto tuvieron su origen en esta ciudad, tuvieron la idea de ir de casa en casa con tarjeta en mano y sonrisa en boca. A ellos se fueron añadiendo todos los que las familias solían tratar. Previos días navideños se preparaba dinero suelto porque tenían que llamar a la puerta el sereno, el vigilante, la modista, el portero, el droguero, la aprendiza , como no, el barrendero, el carbonero, el zapatero, la lechera , incluso el monaguillo... hasta que se acababa el “suelto”. Tan solo una propina con la que obsequiar a los que se vestían con sus mejores galas. Era tan corriente su llegada por esos días, que el vecindario preguntaba si ya había pasado tal o cual, hasta se les echaba de menos.

Al principio llevaban impresa una ilustración que luego fue coloreada en la década de 1890, mostrando a un trabajador de un gremio concreto acompañado de una leyenda. Solían llevar en el reverso un poema que aludía a los servicios prestados. Conocimos imágenes de cancelas, escobas, mujeres jóvenes con piezas de tela en las manos, carteros con sacas, y al espitero del gas. Pavos, botellas de licor, frutas, champagne, dulces de mazapán...

La avalancha de visitadores de aguinaldo fue de tal manera que llegaron a ponerse carteles en los portales avisando que no se aceptaban las visitas, no se podía ser generoso con todos.

Las mejoras salariales acabaron con ello y las postales navideñas comerciales quedaron para el recuerdo.

Texto de Amparo Zalve Polo

jueves, 17 de diciembre de 2020

MAHUELLA. SAN BENITO ABAD

ERMITAS DE VALENCIA
 

Ermita de san Benito Abad. Foto E. Goñi, febrero 2019.

Mahuella tiene nombre que nos recuerda su origen de alquería musulmana, fue donado por Jaime I en 1238 a Arnaldo de Vernent, en 1450 pasa a posesión de la Cartuja de Porta Celi, después de varios cambios de propietario en 1891 el poblado de unos 160 habitantes residentes, que viven del cultivo, en 12 casas y 26 barracas con sus huertas se anexiona a València.

Justo en el centro del pequeño enclave del poblado de Mahuella, al norte de València, tenemos en una bella y umbrosa placita cuadrada llamada plaza de san Benito, la preside la ermita de San Benito Abad, edificada en 1880, que tiene dos campanas en su espadaña y una imagen del santo en una hornacina sobre la puerta de la ermita. Ejerce de iglesia para los lugares de la zona, amparados por el término de València, Teuladella, Vistabella, Rafalell y la propia Mahuella, lugares de población dispersa, excepto Mahuella que se resume en la plaza y algunas viviendas por los alrededores.

 Detalle de la imagen del santo. Foto E. Goñi, noviembre 1919.

Recomiendo un corto viaje, creo que vale la pena conocer Mahuella, y no hay problemas para aparcar ni el coche ni la bici. Tomáis la antigua carretera de Barcelona y tras pasar por San Miguel de los Reyes, Tavernes Blanques, Casas de Bárcena, Meliana y justo antes de entrar en Albalat dels Sorells hay una rotonda que os guía a la derecha hasta otra rotonda que vuelve a ir hacia el norte, adelante, llegáis a otra nueva rotonda de la que sale un camino a su derecha debidamente rotulado a Mahuella, camino que os llevará tras alguna curva a la plaza de san Benito en Mahuella. Volvéis a estar en el término municipal de València después de pasar por términos de varios pueblos, y disfrutaréis rodeados de huerta, conoceréis un territorio que ignoran una gran mayoría de valencianos. Buen viaje.

Texto de Enrique Goñi Igual

martes, 15 de diciembre de 2020

SAN BARTOLOMÉ Y DEL TOSSAL, FORNS-PASTISSERIES

2003 - Forn del Tossal

En el número 14 de la calle Duque de Calabria, en el barrio de Ruzafa, está el horno que en 1930 fundó la Familia Estíbaliz y posteriormente lo gestionaron, consecutivamente, los panaderos Vicente Bordes Valero y Manuel Ros Carbonell, hasta que en 1986 se hicieron cargo de la panadería Manuel Sáez Deltoro y su esposa Eleonora Serafino Maglie, que vinieron del Horno El Raval de Monserrat.

2020 - Ana Sáez y Kelli atendiendo a clientes. - Esteban Gonzalo

Obrador y venta que desde 2016 dirigen su hija Ana Sáez Serafino y Jesús Machí Lorente, después de años especializándose con sus progenitores y suegros, respectivamente.

Jesús Machí, nieto de panaderos en Millares, a quienes ayudaba desde muy jovencito, con audacia, coraje, y la ayuda de su esposa y su equipo de trabajo, le está dando a la empresa familiar un gran impulso comercial con la especialización en panes diferentes, apostando principalmente por la calidad, de tal manera que en los años 2017 y 2018 fue el único horno en la ciudad de València incluido entre los 80 premiados en España por “La Ruta del Buen Pan”, entidad que reconoce a los mejores obradores del país. 

            2019 - Jesús Machí y Antonio García. Con el premio Miga de Oro.

El año pasado, Jesús Machí Lorente y Antonio García Blanch, de los hornos San Bartolomé de València y Blanch de Castellón, respectivamente, consiguieron el premio “La Miga de Oro” de la Comunidad Valenciana, según el jurado “reconociendo la calidad, artesanía y buen hacer de ambos profesionales”. Al producirse un empate de puntuaciones “sopesaron su gran contribución a la difusión de la cultura del pan, que realizan día a día en su obrador y tienda”.

Panes .- Foto Cova Morales.

Premios anuales en todas las comunidades autónomas españolas que convoca la entidad Pan de Calidad.

2020 - Fachada Forn del Tossal. Esteban Gonzalo

También gestionan desde el año 2017 el histórico Forn del Tossal, ubicado en el número 6 de la plaza de ese nombre en el barrio del Mercado. Lo montó en el siglo XIX una orden religiosa para favorecer a menesterosos, y en pleno siglo veinte lo adquirió Ramón Cervera, a quien sucedieron su hija Julia Cervera y su yerno Luis Benages. Como ella es abogada y el informático, y han preferido dedicarse a sus especialidades, convencieron a Jesús Marchi para que se quedara el horno, en cuyo obrador preparan principalmente pasteles.

2020 - Archivo Familiar

El Forn del Tossal, es el único comercio histórico que ha resistido en la ensanchada plaza del Tossal.

2020 - Piuletes i tronaors.- Esteban Gonzalo

La Familia Machí-Sáez ofrece en ambos hornos y en supermercados de una importante cadena comercial, extensa variedad de panes, así como amplia selección de bollería y pastelería, especialmente en aquellos dulces muy significativos de la identidad valenciana.

Hogaza madre.- 22-10-2020.- Esteban Gonzalo

Panes integrales, de espelta, con calabaza, Kamuz, con castañas, pero especialmente hogazas de masa madre con 24 horas de fermentación antes de la cocción. Masa madre de 14 años que continúan reviviéndola.

Incluso pan de Tritordeum, cereal obtenido en España con injertos de cebada y trigo.

2020 - En Duque de Calabria - Esteban Gonzalo

Cambios sucesivos de panaderos en la calle Duque de Calabria, y de nombre el horno en los años sesenta del pasado siglo veinte, sustituyendo Estíbaliz por San Bartolomé, la advocación de la iglesia abierta al culto en 1962 en la esquina de la avenida Reino de València con la calle Duque de Calabria, sucesora de la vieja inadecuadamente derribada en 1944 en la calle Serranos.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

domingo, 13 de diciembre de 2020

GERDA TARO EN VALENCIA

 

Gerta Pohorylle, alemana de Stuttgart, hija de familia judía burguesa, desde muy joven abrazó el socialismo involucrándose en los movimientos obreros y contra los nazis

Por esta causa, con unos años accidentados en el seno familiar, tras ser arrestada por la SS se fue a París, tanto en cuanto temía por su vida y por su libertad, adonde tras su primer trabajo como niñera y el transcurrir de otras tareas, logró el de mecanógrafa, para más tarde contactar con la Aliance Photo que tanto iba a significar en la que sería su muy corta vida. 

Medio gráfico al servicio de la información periodística donde encontró su media naranja: el húngaro y fotógrafo Andre Ernó Friedman, quienes juntos, no sólo unieron sus vidas en lo sentimental sino que la fotografía denuncia fue calando con fuerza en la joven como eficaz medio para su decidida lucha social, hasta el punto, que para lograr un mayor éxito profesional, ideó, tal era su ingenio (partió de ella) el personaje de un famoso fotógrafo estadounidense, Robert Capa (con este nombre se publicaron fotos hechas al alimón, por lo que es difícil otorgar en muchas de ellas su cierta autoría) con la feliz recompensa de que bien pronto aquel trabajo mutuo fue muy solicitado por la prensa internacional.

No quedó ahí la cosa, pues la ocurrencia de la creación de un nuevo repórter gráfico con el personaje de Gerda Taro fue de necesidad por la fuerte demanda que tenían, e hizo que los ingresos de la pareja fueran en aumento por la calidad de sus trabajos, tanto en cuanto se distinguían como los más fieles relatos de lo que sucedía en lo más tenebroso de las ciudades europeas, siendo relevante que Taro fuera la primera fotoperiodista en este cometido. El que por su cuenta trabajara sola en España (cuando Friedman se marchara a la “Francia segura”) nos habla de su valentía y ambición con un exclusivo contrato con las revistas Ce Soir y Regards de París.

Los personajes de Capa y Taro, de nombres cortos, comerciales, sin identificación nacional alguna, universales, involucrados a favor de la lucha que se oponía a los nacientes regímenes totalitarios de los años treinta (que más tarde conformarán el llamado "eje") alcanzaron notoriedad captando unas imágenes que delataban las trágicas consecuencias que sufrían los más desfavorecidos, al igual que los perseguidos por el poder dominante que iba surgiendo en algunos países continentales, en unos años donde las constantes alarmas hacía predecible una contienda bélica europea. Por lo que el cotidiano anuncio gráfico de la realidad social era muy demandado por las agencias de información.

La Guerra Civil española fijó la atención de Robert y Gerda, (Andre y Gerta) que primero unidos y luego por separado, una vez roto el vínculo sentimental que les unía, aunque Capa siguió considerándola como el amor de su vida, cada uno de ellos optaron por la caza del reportaje gráfico viajando por la geografía española, como abanderados de la causa republicana y en conexión con los diversos grupos que la defendían.

Gerda Taro, llegó a Valencia a mediados de 1937 donde la joven (que se había instalado en Leipzig desde Stuttgart, donde su padre tenía un comercio de huevos siendo discriminados por ser judíos) se involucró en un Congreso de Escritores Antifacistas celebrado en el Ayuntamiento, captando con su Leica el lado más amargo del momento histórico que vivía la ciudad, cuyas calles recorrió fotografiando las aglomeraciones urbanas que en la misma se producían, como sucedió en el multitudinario cortejo fúnebre del general Pavol Lukacs el 12 de junio.

Finalmente, a sus veintiséis años y reportando la batalla de Brunete, en pleno fragor de la artillería, el 25 de Julio de ese año, un tanque republicano, un T26 de procedencia rusa, desgraciadamente, arrolló de forma casual a la periodista, quien por su profesionalidad se situaba siempre en el núcleo del fuego para recrear la mejor imagen.

Falleció al día siguiente en un hospital de El Escorial, adonde había sido trasladada con urgencia, para ser enterrada en París, donde sus restos fueron agasajados mediante un gran funeral con la participación de 3.000 personas, entre las que se encontraban Luis Aragón y Pablo Neruda, que debido a la popularidad de Taro significó un acto propagandístico por la lucha antifascista, ilustrando sus horrores y al mismo tiempo como defensa de la causa republicana.

Tras su muerte, especialmente en los meses más inmediatos, alcanzó una enorme notoriedad, siendo con frecuencia noticia en los periódicos españoles e internacionales, por ejemplo Life Magazin de EEUU, al ser considerada como la primera mujer fotoperiodista víctima mortal de una contienda bélica, lo que le otorgó sello de heroicidad, para ser finalmente olvidada.

Su resurgimiento en las últimas décadas viene de los numerosos estudios realizados acerca de su figura y de su significado, por su dedicación desde muy niña con una clara trayectoria contra el fascismo, con su denuncia a través de la imagen, captando la realidad en todos los campos, tanto los urbanos como bélicos, de aquellos los agitados años treinta.

viernes, 11 de diciembre de 2020

PROGRAMA DE LA CORONACIÓN


Archivo Municipal

Un acontecimiento muy esperado en este mes de mayo de 1923 para el fervor valenciano desde que en septiembre de hace dos años el prelado Enrique  Reig Casanova aprobara el encargo, elevó las preces a la Santa Sede y la concesión del privilegio de la Coronación ha sido concedido por su Santidad Benedicto XV.

Se iluminarán las calles y las plazas, los comercios  prepararán sus escaparates con motivos concernientes a la Virgen y se adecentarán fachadas por donde pasen las procesiones y cabalgatas, como también se realizará una buena limpieza del adoquinado evitando los excrementos de los equinos a su paso.

Programa de festejos:

Día 1- Quedará expuesta la corona en los escaparates de la joyería de José Sugrañes, en la calle de la Paz. Magnífica corona para la Virgen, hecha con oro y alhajas procedentes de donativos de los valencianos.

Día 11-  Llegada al puerto de Valencia de los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia a las 11 de la mañana. Tras el almuerzo en Capitanía, inaugurarán la Feria Muestrario. Tras acabar esta se celebrará una alegre Batalla de Flores por la Alameda.

Día 12- Con su magnífico manto bordado en oro, la Virgen se dirigirá en procesión desde su capilla a la Catedral.

Día 13- Solemnísima procesión hasta el altar colocado a la subida del puente del Real. Lugar amplio donde se podrá congregar la multitud.

A las 5 de la tarde, los Reyes, darán el toque de salida desde los balcones del Principal a la solemne procesión, cuya duración será de  cuatro a cinco horas.

Ya entrada la noche, los monarcas obsequiarán con un baile en el palacio de los marqueses de Benicarló, donde se reunirá la nobleza valenciana.

Día 14, 15, 16, 17 y 18 - Representaciones del retablo Salve, compuesto por Victor Espinós.

Día 19- Especial cabalgata de historia religiosa. Se ruega a los participantes que el motivo de la corona se haga visible en algún punto de la carroza.

Día 20- Finalización de los festejos de la Coronación de la Virgen de los Desamparados. Tracas y castillo de fuegos artificiales como colofón del solemne acto.

Texto de Amparo Zalve Polo        

miércoles, 9 de diciembre de 2020

LOS PALOMARES

 MIRANDO HACIA ARRIBA

 Foto autor desconocido, ca 1925. Remember-València, pg. 171.

Algo que era muy corriente ver sobre los tejados de la ciudad hasta más o menos los años cincuenta del siglo pasado eran unas construcciones integralmente realizadas en madera. Solían estar construidas con varillas y tabloncillo de madera de distintos tamaños y llegaban a tener unos impresionantes tamaños, con un formato habitualmente cúbico y como podéis imaginar se dedicaban a la cría deportiva de palomos. Eran los Palomares “Colomers”.

 Yo en mi niñez, hubiera jurado que en cada manzana de la ciudad antigua, del Centro o de barrios históricos como son Arrancapinos, Botánico, Ruzafa, Sagunto, Jesús, Patraix, Quart extramuros, Trinidad o Zaidía podíamos encontrar fácilmente palomares. Al poco tiempo de sufrir la intemperie todas sus maderas tomaban un color grisáceo que los hacían muy reconocibles entre el rojizo de las tejas cuando mirabas hacia arriba. Por otro lado tengo entendido que no era un deporte de alto nivel físico, como son el ajedrez o el billar, más bien era una gran afición, había que construir el palomar, tener un fácil acceso al tejado, en ocasiones sin ser vecino del edificio, mantenerlo, adquirir y alimentar los palomos, asistir a las sueltas. Etc.

En la foto de cabecera, probablemente  tomada desde la zona de Caballeros – plaza de san Jaime aparece un par de palomares, uno de ellos de forma exagonal, tipo nada habitual.

La imagen siguiente nos sitúa junto a las torres de Quart. Sobre los edificios a la derecha aparece un palomar.


Postal coloreada de época, ca. 1900.

La foto siguiente nos lleva a finales del siglo XIX con un magnífico palomar junto a los Santos Juanes.

 Foto autor desconocido, ca, 1900. Remember-València, pg. 579.

Por la misma época en la plaza del Mercado podemos ver un par de palomares más.

 Foto autor desconocido, ca. 1890. Remember-València, pg. 937.

Yo diría que unos cuantos años más tarde el palomar más cercano a la Lonja había crecido en altura, algo lógico con el paso del tiempo, y se había convertido en todo un señor palomar. Con el tranvía eléctrico, línea Ruzafa Matadero ya en los dos sentidos por la plaza del Mercado debemos estar sobre 1932 o más tarde.

 Foto autor desconocido Remember-València, pg 187 (III), ca. 1935.

  Texto de Enrique Goñi Igual

lunes, 7 de diciembre de 2020

EL LEÓN, DE CONFECCIONES A BAR

 

1955 - Isabel Sancho, Federico Lurbe León y un familiar en la tienda

 Archivo familiar.

Confecciones El León comenzó en 1913 cuando Federico Lurbe León y su esposa Isabel Sancho García dejaron la venta en el ámbito interior de la Plaza Redonda y montaron una tienda para vender ropa, principalmente masculina, en el bajo del edificio donde hubo una fonda, con fachadas a la calle Derechos nº 14, al número 7 de la mencionada plaza y en el tramo de pasaje intermedio. 

Continuaron con el negocio sus hijos Federico y Francisco Lurbe Sancho, que siguieron con el tipo de vestuario que acostumbraban a comprar sus clientes de municipios de la huerta de València, y ampliaron la oferta a la ropa laboral, incluyendo para mujeres.

Confecciones El León.-  Fachada calle Derechos.- Años setenta.- Javier Marín 

Federico se casó con Fina Zuriaga López y tuvieron tres hijos: Ignacio, Alejandro y Sergio.  El mayor montó un negocio en la avenida de La Plata, Alejandro en 1993 sustituyó con una tienda de ropa laboral a la de Salazones Marzal en el número 27 de la calle Trench, y Sergio continuó con sus padres hasta que se jubilaron en el 2013 y decidió cambiar de textil a hostelería, coincidiendo con la rehabilitación de la Plaza Redonda y sus accesos.

Confecciones El León.- Francesc Jarque 1991 en Tiendas Valencianas.-

El establecimiento de confecciones tenía escaparates y un gran letrero en su fachada a la calle Derechos, mientras que en su trozo de pasaje y en la plaza Redonda el pintado nombre quedaba un poco tapado por el vestuario colgado, según la imagen tomada en 1990 por el fotógrafo Francesc Jarque para el libro Tiendas Valencianas y la familiar de 2010. 

2010.- Federico Lurbe Sancho colgando prendas - Archivo familiar

Costumbre muy difundida antaño que obligaba al esfuerzo diario de colgar por la mañana y descolgar antes de cerrar por la tarde. Letrero en la calle Derechos que tenía pintado un león para que lo identificaran fácilmente en una época donde había un elevado porcentaje de analfabetos.

Sergio y su padre en la barra del bar.- 07-08-2020.- Esteban Gonzalo

Desde el 2013 la entrada principal es por la plaza, donde hay espacio suficiente para poner mesas.

2020 - Bar El León.- fachada Plaza Redonda - Esteban Gonzalo 

De guardapolvos, chaquetas, delantales, monos y otros atuendos para numerosas actividades laborales, a servir cafés, cervezas, almuerzos y comidas. Actividad que atienden Sergio, su esposa Ana Ugalde Rubio y un empleado.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

domingo, 6 de diciembre de 2020

LE DECIAMOS EL PATRONATO


1920 - Este es el aspecto que ofrecía el campo del Patronato de la Juventud Obrera para cuyo mejor acceso a la zona se había construido en 1911 una sencilla pasarela en la proximidad del Colegio de los Jesuitas.

Unas instalaciones deportivas que con los años serían mejoradas no sólo para la práctica del fútbol, sino también como piscina, aunque para este ejercicio tendrían que pasar bastantes décadas, pileta donde desarrollaría su actividad el Club de Natación Ferca al verse obligado abandonar su instalación en el Edificio de Agentes Comerciales, lugar que le había dado el nombre, situado en la Gran Vía Fernando Católico, inaugurado en 1952.

sábado, 5 de diciembre de 2020

PERE BALAGUER TOMA EL MANDO

 

1414 - Este es el aspecto que presentaba la llamada a ser nueva torre de la Catedral en sustitución del viejo campanario que estaba situado en la calle Barchilla, cuando se centraba el trabajo en su tercer cuerpo de una obra proyectada por Andrés Julia, con su comienzo en 1381 bajo la dirección del maestro de obras José Franch.

Su elevación durante las últimas tres décadas iba causando una gran admiración entre los valencianos. La dirección de su fábrica había estado a cargo del citado maestro, quién realizó un digno trabajo que en aquel año se contemplaba con entusiasmo por quienes se acercaban a la Catedral, bien para su asistencia a los actos religiosos, o para entusiasmarse ante su alzado.

Con el inicio del tercer cuerpo tomó el relevo el maestro de la piedra Pere Balaguer que en 1398 había terminado las Torres de Serranos, por lo que era toda una garantía para que el nuevo campanario, situado a unos ocho metros de la Catedral, alcanzara gran belleza arquitectónica en su acabado. 

Nueva torre de campanas (que pasaría a ser denominado como del Micalet) de base octogonal y con un perímetro de 225 palmos valencianos, eran los previstos para su altura. De su primer cuerpo, enteramente macizo, parte la escalera a través de un exclusivo hueco helicoidal, mientras que el segundo crea una espacio abovedado para los usos que acontecieran, al igual que el tercero. El cuarto llamado a ser de las campanas, que sería rematado con una espadaña que no se construiría hasta 1736, en un proceso muy largo que venía del año 1660 cuando se optó por su instalación.

Campanario que había permanecido exento hasta finales del siglo XV cuando su fusión con la Sala Capitular de la Catedral y construcción de una puerta gótica tras los trabajos de ampliación bajo la dirección de Francesc Baldomar y Pere Compte, que, ya en el XVIII, sería sustituida por la actual barroca, proyectada por Konrad Rufolf en los comienzos de aquel siglo.

jueves, 3 de diciembre de 2020

DEL GRAU AL PUERTO

1846 - Villanueva del Grao

Era día nublado y el fuerte viento de Levante hacía casi imposible la navegación por el interior de la laguna que formaba el río Turia en su orilla izquierda. Existía ya un pequeño asentamiento junto a ella de pescadores, algunos comerciantes y marineros. Sabían de las condiciones del Mediterráneo y de las climatológicas, pero la necesidad del sustento para sus familias lo hacía necesario.

Llegó un día en el que el rey Jaime I estableció el campamento y aquella pequeña zona habitada de la costa de Valencia dió un vuelco y se le puso el nombre de “Grau” (palabra del latín Gradus). Bendita fue la hora que el rey se dió cuenta que había que mejorar esas condiciones y promulgó la edificación de una muro para protección y nuevas casas para las gentes, aunque las barracas quedaban allí asentadas mientras aguantaran. Todo el conjunto tomó el nombre de “Vila nova Maris Valentiae”, en la que sus habitantes no pagaban ningún servicio por privilegio real.  Aquí ya habíamos llegado a 1249, y por supuesto la reacción era de esperar, el número de pobladores iba aumentando, y el tráfico marítimo también.

1858 - Puerto de Valencia

Tanto fue así, que en 1321, el Astillero Real, o llamada “Draçana del Senyor Rey”, gozaba de gran fama. En las Atarazanas del Grau de la Mar se construían importantes naves.

Existía un pequeño embarcadero que los que lo usaban tenían que sufragar, con el pago de los derechos. ¿Cómo garantizar ese pago? Es fácil de entender que las aguas del Turia solo eran navegables hasta las murallas y a las embarcaciones se les prohibía descargar en los márgenes del río. No hacía falta elaborar mucho la respuesta, tenían que pasar por el embarcadero.

Pero no, eso no era un embarcadero, ni merecía su nombre. Pronto llegaría el que de verdad fue el primer embarcadero de Valencia, y podría decir que como primera piedra del puerto, tampoco estaría mal. Se llamaría “Pont de Fusta”, obra otorgada en privilegio a Antoni Juan, en 1483, por Fernando el Católico. Puente de madera que desde tierra firme acababa dentro del mar.

1870 - J. Laurent

Otro vuelco para la vida marítima. Las Atarazanas se ampliaron, la demanda de barcos era tan importante que otros astilleros se instalaron en zonas extramar. Curiosidad, la aparición del Barrio de Pescadores tan alejado de la costa, junto a la Plaza de San Francisco y que luego le dió nombre a la calle de las Barcas .

Los bosques cercanos provisionan de madera la cantidad de almacenes con sus troncos, los había también procedentes de bosques de otros puntos del reino  y de Cataluña.

Proyecto de Güelda de 1686

No hubo fortuna para el embarcadero. Los descendientes de Antoni Joan lo fueron dejando en abandono, no les salía rentable y como colofón una riada en 1555 lo dejó inservible.

A partir de aquí y sin extenderme en los contratiempos de toda índole, el tan deseado puerto del Grao tardó muchos años de llegar. Así, continuaban las pésimas condiciones en las que se realizaba la carga y descarga, los accidentes por enbravecimiento del mar, al no estar protegido y el tráfico marítimo se hacía en la playa, varando directamente en la orilla.                          

Pondremos por fin fecha al inicio: A final del 1821 se levantó el actual Dique de Levante.

Las visitas regias pusieron de manifiesto la importancia del recinto portuario, tanto la de S.A  la infanta Isabel en 1907, como dos años más tarde SS.AA los infantes D. Fernando y Dña. María Teresa. 

Texto de Amparo Zalve Polo

martes, 1 de diciembre de 2020

LA ROQUETA. SAN VICENTE MÁRTIR O DE LA ROQUETA

 ERMITAS DE VALÈNCIA

Porrat de San Vicente Mártir, ca 1930. Foto Gómez Durán.

Siendo yo pequeño, allá sobre 1950, una tía mía vivía junto al cine Jerusalén (esquina Convento Jerusalén–Vives Liern) y en la fiesta de San Vicente Mártir o de la Roqueta acudíamos a su casa para bajar al cercano “Porrat” donde vendedoras con blancos delantales atendían aquellos tenderetes cubiertos de blanquísimas telas donde reposaban perfectamente amontonados y separados orejones, pasas, todo tipo de frutos secos, almendras garrapiñadas y aquellos garbanzos blanquecinos, que hoy son prácticamente desconocidos, el “porrat”. Todas aquellas sabrosas maravillas las servían en los típicos cucuruchos de papel.

La ermita estaba precisamente en la calle que se llamaba y aún se llama de la Ermita, por algo sería, junto a la plaza de España.

La siguiente imagen, una foto algo más moderna, sobre 1940, nos sitúa en el mismo lugar con la misma festividad. Está claro que ese edificio cuadrado con alta cúpula era la ermita de san Vicente Mártir. 

Archivo Municipal

El formato de la iglesia, la tradición de que por esa zona de València, junto a la Vía Augusta, fue enterrado el diácono Vicente, martirizado allá por el año 303, nos lleva a pensar en la existencia de una ermita, que, como veremos, desapareció pronto. En su lugar apareció una parroquia con sótano con un aspecto francamente poco estético, que podemos ver en una  foto de alrededor de 1955, que nos recuerda de nuevo la tradición de la festividad y del Porrat.

 

Foto autor desconocido, ca 1955. Remember-València, pg 1391.

No más de cincuenta años más tarde la cosa en mi opinión fue a peor, la parroquia con sótano desapareció, siendo sustituida por otra de las que yo llamo de Planta Baja, es decir en el solar se edificó un edificio de siete u ocho plantas y en los bajos se aloja una iglesia parroquial sin estilo, eso sí en un lugar con mucha historia, bajo la advocación de San Vicente Mártir.

Durante la época musulmana a los pocos cristianos que quedaron en València se les permitía mantener su fe justo en ese lugar, convertido en un lejano arrabal de mozárabes, que se denominó La Rayosa, arrabal en el que el rey D. Jaime I mandó edificar iglesia, convento y hospital.

Durante el siglo pasado alternaron el convento y la ermita el nombre de san Vicente Mártir o de la Roqueta con el de Cristo Rey. Creo que tanto el convento como la ermita son consustanciales con la zona y sus tradiciones religiosas, me mantengo en que en el arrabal de la Rayosa inicialmente hubo una ermita, que desafortunadamente ha desaparecido y Jaime I junto con el paso del tiempo originó una dualidad convento, donde hoy está, con su Iglesia bajo la advocación de Cristo Rey y ermita, la desaparecida ermita, en el lugar actual de la Parroquia de San Vicente Mártir.

Para su visita recomendamos un paseo a pl. España, allí frente a una plazuela triangular que todos los martes forma parte del “mercadillo de Convento Jerusalén” y que alberga la estatua de San Vicente situada entre las calles Estrella, Ermita y Ramón y Cajal, donde estuvo la antigua ermita, ahora Parroquia de San Vicente Mártir.

Texto de Enrique Goñi Igual