sábado, 30 de diciembre de 2017

MONUMENTO A SOROLLA, DIEZ AÑOS PARA SU EJECUCIÓN


Archivo Municipal

En septiembre de 1927 el vespertino La Correspondencia salía el paso de una crítica de Pío Baroja, irrespetuosa decía, hacia la pintura de Joaquín Sorolla para con ello dar urgencia a la construcción del monumento que tras su muerte en 1923 el Círculo de Bellas Artes puso en marcha y que la alcaldía de Luis Oliag había acordado su instalación en la Malvarrosa en base a un busto en mármol que Mariano Benlliure había donado en 1924. 

El mismo diario en el mes de marzo de 1928, anunciaba al contraste con la ciudad de Sevilla que había levantado un monumento al pintor de la luz, mientras que en  Valencia “aún estamos en ello”, entre habladurías más o menos convincentes.

Pasados unos años, en 1931, en el mes de febrero, se nombró una Junta Municipal para su construcción con la promesa de la mayor rapidez. En julio, con la II República en marcha, el Círculo de Bellas Artes dirigió un escrito al Ayuntamiento ofreciéndose para su colaboración más entusiasta, con un toque de atención por la deuda que Valencia tenía con tan ilustre hijo, cuyo busto para el fin propuesto se guardaba en el Museo de Bellas Artes desde hacía años.

Sin embargo no sería hasta el 9 de marzo de 1932 cuando se procedió a colocar la primera piedra para un monumento proyectado por Francisco Mora a situar entre el Asilo del Carmen y la “Casa dels bous”, el mismo lugar donde el pintor creara el famoso cuadro “Triste herencia”. La decisión fue aprobada por unanimidad el 15 de febrero, siendo presidente de la Comisión al efecto el señor Durán y Tortajada, fijando el plazo de seis meses para su inauguración.

No fue así y el alcalde señor Lambies, meses después,  anunciaba que por problemas económicos la construcción del monumento estaba paralizada al no haber presupuesto para su ejecución en aquel año. Tuvo que pasar otro ejercicio para que el concejal Durán y Tortajada anunciará en las primeros días de agosto de 1933 que a finales de verano, probablemente, se estaría en condiciones de inaugurar el proyecto de Mora con el busto en mármol de Benlliure.

Mediados septiembre era, por fin, una realidad el recuerdo monumental al pintor Sorolla en la playa de la Malvarrosa -al mismo tiempo que la prensa se hacía eco de la llegada de los restos de Blasco Ibáñez para el mes de octubre- aunque para su inauguración se tuvo que esperar al último día del año. 

Las provincias del 20 de diciembre, anunciaba para el día 31 a las doce de la mañana la inauguración del proyecto que el Círculo de Bellas Artes había puesto en marcha diez años atrás.

jueves, 28 de diciembre de 2017

EL CAMPANARIO DE SAN BARTOLOMÉ


2006 - Ha trascendido que existe un proyecto bastante reservado. Se sabe que actualmente están en conversaciones y hay cierta discusión entre algunas instituciones tratando el tema del derribo definitivo de la torre campanario de San Bartolomé, situada al principio de la calle de Serrans.

Hay que recordar que esa torre formó parte de la iglesia de su título que fue derribada tras la guerra, quedando sólo su campanario.

La principal argumentación es su mal estado y que en su lugar se construiría un edificio con forma de torre, de estilo neogótico, que albergaría dependencias oficiales. 

Con ello desaparecería definitivamente cualquier vestigio de la antigua iglesia de San Bartolomé.

martes, 26 de diciembre de 2017

EL CARGUERO NAVACERRADA ENCALLÓ EN LA PLAYA DE PINEDO

Foto de Esteban Gonzalo (1981)

Un fuerte vendaval arrastró el 29 de diciembre de 1980 al carguero Navacerrada y lo encalló en la playa de Pinedo. Previamente un vecino avisó a las cinco de la mañana, supongo que a la policía, que había un barco a la deriva. Al amanecer los bomberos consiguieron lanzarle unas amarras, y por ellas, mediante una argolla y un cinturón pudieron rescatar a los 12 marineros y su capitán junto con sus enseres.

El temporal interrumpió de ese modo la singladura del mercante entre los puertos de Tarragona y uno de Argelia, país a donde llevaba cuatro hospitales de campaña para los damnificados del terremoto que el 10 de octubre de ese año asoló, principalmente, la ciudad de El Asnam. Movimiento sísmico que con diferentes intensidades llegó a Valencia, Jaén, Murcia y Granada.

Construyeron una escollera, llevaron una grúa de 70 Tm., y comenzaron el 12 de febrero la descarga de lo que transportaba el buque, para enviar en otro barco los hospitales hasta su destino, y al liberarlo de peso intentar reflotarlo, lo que no consiguieron al estar muy anclado en la playa y ligeramente escorado.

Por ello, a finales de marzo de 1981 las autoridades marítimas decidieron desguazar. Sin embargo, pasaban los meses y el barco continuaba en la playa a merced de saqueadores con el añadido de un problema de salud pública por comida putrefacta en su interior y gasoil en sus depósitos de carburante, según denunciaba el diario Levante el 10 de mayo. Por ello en el mes de julio fue vaciado y desmantelado. Desapareció el peligro pero también una atracción para visitas familiares, como se aprecia en la fotografía tomada en marzo de 1981.

Ocurrió en un temporal muy fuerte que duró tres días y ocasionó un muerto en Altea y otro en El Campello. 

Texto de Esteban Gonzalo Rogel                                 
  

domingo, 24 de diciembre de 2017

EL SÓTANO DEL MERCAT CENTRAL


Archivo Municipal

1935 Ca. - En los días previos a la Navidad de los años cincuenta no era este, precisamente, el aspecto que presentaba el sótano del Mercado Central que por lo que se observa en la foto no debía de hacer mucho tiempo de cuando su inauguración en 1928.

La década de los cincuenta se correspondió con los años de las estrecheces y las restricciones de luz, con los zapatos de media suela y los pantalones con remiendos, con los litines en la mesa y la zarza como refresco, mientras un vaso de Jumilla calentaba el cuerpo en la barra de un bar. El Rioja aún no había llegado a sus anaqueles, aunque el racionamiento había pasado al olvido, desaparecido en el año de 1952. 

Sin embargo, con la llegada de las fiestas navideñas y con ellas la noche de Nochebuena y la comida de Navidad, había que estirar de la manga al calor de la familia que se reunía con larga sobremesa afinando villancicos que siempre eran los mismos.

El suministro de gallinas y pavos vivos más algunas que otras viandas estaban gustosamente garantizados en los bajos del Mercado Central, donde también se ofrecían las zambombas y los “carrancs”.

Papadas y crestas rojas competían exultantes unas con otras ante los clientes que asistían con sus cestas de mimbres dispuestas para la mejor oferta a pesar de unos bolsillos que tanto en cuanto llegaba la Nochebuena estaban esquilmados.

Y pese a ello, aún había que hacer un aparte para las estrenas, en especial las de los padrinos a sus ahijados: una costumbre ya sin arraigo fustigada en su olvido. 

La cuesta de Enero presentaba sus primeros pasos.

viernes, 22 de diciembre de 2017

SORTEO DE NADAL

Archivo RND - J. Baum

1934 - Ante las fiestas de Navidad, ya derribado el viejo Ateneo, en su solar, el Ayuntamiento sólo permitió la instalación de unas pocas casetas para la venta de objetos navideños, cuando se había desestimado la de un carrousel en sesión municipal llevada a cabo en el pasado mes de noviembre, siendo de mayor alcance la declaración de caducadas las autorizaciones concedidas en solares propiedad del Ayuntamiento, con mención expresa de uno de ellos situado en la calle San Vicente 84, donde se había derribado el Hotel Oriente que venía ofreciendo pensión diaria por 11 pts.

A Don Ramón Vidal, dueño del establecimiento, le molestó y mucho esta decisión, y no porque tuviese algún derecho a ello, pues una vez desaparecido su hotel quedaba al libre albedrío municipal cualquier decisión de otorgamiento del uso privado. Sin embargo, había presumido de esa posibilidad ante su paisano Toni Beltrán, de Alcublas, para la utilización del solar de forma temporal y ante las fiestas navideñas como previsión para los gastos festivos que se les avecinaba.

Y aunque el día se presentaba frío, los dos amigos, tras un buen almuerzo en Los Caracoles de la plaza Lope de Vega, después de haber dado cuenta de un par de barrales de Valdepeñas, a la espera del tranvía, se consolaban del doble infortunio al no haber sido agraciados por el sorteo de la lotería ya finalizado. En cambio, el dueño del bar que hacía unos minutos habían abandonado, se había visto agraciado con un quinto premio del sorteo.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

LAS SEIS PASARELAS DE PONT DE FUSTA.

Colección Diez Prosper - Anónimo

Entre los históricos puentes de Trinidad y Serranos seis pasarelas para peatones se sucedieron entre el 19 de agosto de 1892 y el 9 de marzo del 2012. Las cinco primeras para facilitar, principalmente, el desplazamiento entre el centro histórico de Valencia y la estación de la Sociedad Valenciana de Tranvías (SVT), la posterior Pont de Fusta, que fue abierta al servicio público el 8 de julio de 1892 junto con la línea hacia El Grao y el tramo hasta la antigua terminal Marxalenes. Cantidad de pasos para peatones sin contar las instalaciones provisionales tras las riadas y para construir la actual pasarela.

 La primera pasarela, totalmente de madera, tuvo corta vida, ya que el 3 de junio de 1893 fue sustituida por otra más consistente, con armazón metálico, tablones de madera como pavimento y toldo, como la anterior, para proteger de las inclemencias del tiempo a los viandantes. Fue destruida por la riada del 10 de noviembre de 1897, lo mismo que les sucedió a las sucesivas reconstruidas en las avenidas del 28 de septiembre de 1949 y del 14 de octubre de 1957. Tenían una apariencia endeble, pero su delgada estructura metálica, que facilitaba el paso del agua, y la ayuda del puente de Serranos que frenaba la furia de la corriente, las hizo resistir numerosas crecidas del Turia y sólo fueron arrancadas por las furiosas riadas mencionadas.

Archivo Municipal

En 1892 la SVT resaltaba que además de evitar mayor caminata a los viajeros, en poco más de tres minutos y sin sufrir las molestias del sol, éstos podían trasladarse desde la calle San Lorenzo (actual Muro de Santa Ana) al tren (Ventura Vidal, noviembre 1945 en Valencia Atracción).


Pont de Fusta - 1948

Después de las riadas de 1957, hubo una pasarela militar hasta que Pedro Gual Villalbí, Ministro Delegado permanente pro reparación de daños de Valencia, inauguró el 4 de julio de 1960 el nuevo puentecito cuyo coste fue asumido por el Plan de Adopción. Era de hormigón armado, 150 metros de longitud, 4’50 m. de anchura y transversal al cauce del río, no como las antecesoras que fueron construidas en sentido oblicuo y como recta prolongación de la actual calle Muro de Santa Ana.   

Pont de Fusta - 2011

Es la que duró hasta que comenzaron su derribo el primero de junio del 2011 para que en su lugar la empresa municipal Aumsa construyera, con un presupuesto de 10 millones de euros, el puente que reemplazó  desde el 18 de febrero del año siguiente al puente de Serranos para la circulación de vehículos, y una pasarela para peatones, inaugurada el 9 de marzo del 2012, con alma de hormigón pero con pavimento y barandillas de madera de teca en recuerdo de las anteriores a 1957. Volvió el tableteo de antaño, que era muy perceptible cuando los viandantes iban “a tota virolla” al ver, con buena vista en el reloj de la estación o en el suyo de bolsillo, que faltaban pocos minutos para la salida de su tren. Por ello también era conocido como “El Pont de les Corregudes”.

 Dijeron en 2012 que cada día 10.000 viandantes, usuarios del tranvía y vecinos de los barrios cercanos a ambos lados del actual Jardín del Turia, volverían a pisar madera en la nueva pasarela Pont de Fusta. Posiblemente le añadieron el que fue su histórico tableteo tras el éxito del ensayo diez años antes en el Puente de las Flores. 

Hasta la riada de 1949 en Valencia hubo dos pasarelas con tablones para el paso de peatones, la de Campanar o Del Patronato y la de Pont de Fusta, así como la zona para viandantes del puente de hierro de Nazaret. Éste no fue repuesto, ya que desde 1931 estaba el nuevo puente de Astilleros, y la de Campanar fue reemplazada por una similar a la de Pont de Fusta de 1960 y continúa en servicio.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

lunes, 18 de diciembre de 2017

EL CRIT DEL PALLETER EN PARTICIPACIONES DE LOTERÍA DE NAVIDAD DE TRES FALLAS


El famoso óleo sobre lienzo de 154 x 205 cm., que pintó en 1884 el valenciano Joaquín Sorolla, fue reproducido a escala reducida en las papeletas de lotería para Navidad de tres comisiones falleras: la Falla Zapadores en 1972 y las de Cádiz-Denia y Les Forques (Tres Forques-Cuenca-Pérez Galdós) en el año siguiente. En cada una la participación en el sorteo era de 20 pesetas. Fueron realizadas por la Imprenta Villanueva de la calle Dos de Abril nº 41 de Valencia, industria gráfica que desapareció hace muchos años.  

Pintura de gran formato, también titulada “El Palleter declarando la guerra a Napoleón”, con la que Joaquín Sorolla consiguió de la Diputación Provincial de Valencia una pensión para viajar a Roma y perfeccionarse.



Reproduce pictóricamente el momento cuando Vicent Doménech, conocido como El Palleter por vender, principalmente, pajuelas impregnadas de azufre para facilitar el encendido de los hornillos caseros, declara la guerra a Napoleón el 23 de mayo de 1808 en la entonces Plaçeta de les Panses, actual de la Compañía, tras enterarse de los luctuosos hechos de los días 2 y 3 del mismo mes en Madrid cuando sus habitantes se rebelaron contra la ocupación napoleónica. Hizo girones su faja roja y los repartió entre los presentes excepto uno de mayor tamaño que puso en una caña y enarboló como bandera.

Vicent Doménech nació en Paiporta en 1783 y se trasladó años después a Patraix, hasta 1870 municipio independiente, con su familia.



Mantienen viva su memoria: una placa en la plaza de la Compañía, una calle en el barrio de La Pechina y una escultura en bronce, en actitud gallarda y sobre basamento de piedra, que está desde 1966 en un recoleto jardín junto a las torres de Quart y un corto tramo de la muralla medieval.   

En el cuadro no hay uniformes militares, todos son civiles de condición humilde.

Esta pintura se puede admirar en la antesala del despacho del Presidente de la Generalidad Valenciana.


Texto de Esteban Gonzalo Rogel.
Fotos: Archivo Esteban Gonzalo

sábado, 16 de diciembre de 2017

LAS TORRES DE LA ALAMEDA


Torre de San Felipe
Archivo Municipal

Tras la guerra de Sucesión la ciudad quedó mermada en lo económico y el aspecto que ofrecía era desolador en especial en la zona de Alameda que por su proximidad al Palacio del Real, el intendente Rodrigo Caballero, Corregidor y a su vez a cargo de las rentas y arbitrios del Reino de Valencia, tomó la decisión de su embellecimiento y replantación del arbolado con un nuevo diseño para el paseo.

Torre de San Jaime
Archivo Municipal

Su ornato fue la primera gran obra pública de la casa borbónica que se vio caracterizada con la construcción de un nuevo óvalo a la salida del paseo ante el puente del Mar y la construcción de dos torres gemelas a su inicio, situadas en sus flancos, que serían denominadas como “de los guardas” con la pretensión de dotar a la Alameda de un carácter más suntuoso, a la altura del palaciego muy próximo, con el resultado de que a quienes más iba a contentar por su disfrute era a la clase pudiente, mientras que para el pueblo llano poco o nada representaba.

Las torres fueron construidas muy rápidas y un año después de su inicio, en 1714 ya se conocían con los nombres de San Felipe y de San Jaime, siendo destinadas a dar albergue a los cuidadores del entorno vegetal, en una reforma de la Alameda que no finalizará hasta mayo de 1716.

jueves, 14 de diciembre de 2017

EL HOMBRE DE SAMBOROMBÓN, LA PERLA DE LA COLECCIÓN


Archivo Municipal


1920 Ca. - La visita al Museo Paleontológico de Valencia situado en el Almudín era de visita obligada en los años juveniles asociada a la clase de Ciencias Naturales, al igual que al Jardín Botánico con el “deber” de recoger hojas en sus diferentes especies, fueran carnosas, nerviosas, lanceoladas, acorazonadas, etc.

Sin embargo, ante los  huesos de múltiples especies, cráneos, esqueletos, animales fosilizados  nada había que coger: tan sólo observar y tomar notas de cuanto llamaba nuestra atención para el posterior relato con la pretensión del sobresaliente.

Pero la “perla de la colección” junto a la fascinación del megaterio era un esqueleto  humano fosilizado que había llegado a Valencia en 1889 desde Argentina de la mano del ingeniero Rodrigo Botet tras su paso por Sudamérica. Datado en un principio de la Era Terciaria, fue conocido como el hombre de Samborombón: un arroyo del sur de Buenos Aires.

Pronto surgió la polémica, pues al comienzo del siglo XX el catedrático Eduardo Boscá se reafirmaba en la datación, mientras que el médico Faustino Barberá, junto a estudiosos jesuitas, situaban al esqueleto en el cuaternario en su reconocimiento como Homo Sapiens.

La polémica se mantuvo durante un par de décadas, participando en la misma otros prestigiosos profesores. Las motivaciones religiosas ocuparon el centro del debate, mientras que Eduardo Boscá iba abandonando la idea de que “la perla de la colección” perteneciera a época tan antigua.

martes, 12 de diciembre de 2017

LA PRIMERA FALLA DE LOS FERROVIARIOS DE VALENCIA

Archivo Falla Ferroviaria

1931 - La imagen del tren ha sido frecuentemente utilizada para satirizar costumbres, proyectos cuya realización se eternizan y hechos de diversa índole. Según las crónicas, la pionera fue en 1884 la comisión de la céntrica plaza de la Reina de Valencia, a la que siguieron otras en 1912, 1923 y un largo etcétera que sería prolijo enumerar.

A los ferroviarios que les apetecía ser falleros se apuntaban a una comisión de las muchas que había en Valencia, pero con el auge de la fiesta en el siglo veinte y la llegada de trenes falleros a partir de 1927 promovidos por la Sociedad Valenciana Fomento del Turismo, los trabajadores de la Compañía del Norte sintieron el gusanillo de tener falla propia.

El primer intento lo realizaron en 1931 con el lema “Tot lo mon viatja” que materializó en monumento efímero el artista Antonio Just Gimeno, quien tuvo que ser ayudado por el personal de Material y Tracción para que estuviera terminada para el día de la plantá en el patio de coches de la Estación del Norte. Encima de una locomotora de vapor había un gran ninot con una maleta abierta de la que salían pequeños muñequitos representando a viajeros de numerosas procedencias, y delante una mujer alada simbolizando el progreso. Plantaron fuera de concurso y los actos programados por la comisión estuvieron amenizados por la banda de música de Tabernes de Valldigna, dirigida por José Tormo, quien compuso un pasodoble dedicado a la falla.

Ya en época de Renfe los ferroviarios de la Estación del Norte lo intentaron en 1944, 1948 y 1961, con buenas fallas y éxito de reconocimientos pese a plantar fuera de concurso, pero tuvieron que esperar a 1972 para que llegara la continuidad y en la sección especial hasta 1991, año en el que estuvo a punto de desaparecer la comisión al desalojarlos Renfe de las dependencias donde tenían su sede desde el año 1972 y dificultarles la venta de lotería a toda España, que era su principal fuente de financiación. Pero La Ferroviaria, oficialmente Bailén-Xátiva, resistió, se abrió al barrio y para acomodarse a modestos presupuestos descendieron varios peldaños en el escalafón de secciones falleras. Actualmente es un colectivo con amplia representación de actividades laborales además de ferroviarios de Renfe y FGV.

Su falla de 1973, construida por el artista José Martínez Mollá con el lema “Publicitat” y aludiendo al exceso de publicidad televisiva, acaparó el máximo galardón fallero junto a otros muy importantes premios del Ministerio de Información y Turismo, del Círculo de Bellas Artes y de otras entidades.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel


domingo, 10 de diciembre de 2017

CONDE DE ALTEA, MÁS QUE UNA CALLE

Archivo Municipal

1923 - D. José Jorro Miranda (1874/1950), patricio valenciano, jurista, que dedicado a la política con el Partido Conservador, alcanzó gran relevancia merced a sus altos nombramientos en diferentes legislaturas, hasta ser nominado como Ministro de Trabajo que le llevó a representar a España en la Oficina Internacional del Trabajo. En su estado embrionario, estaba llamada al logro, junto a la Sociedad de Naciones, de un mayor beneficio para los hombres de todos los pueblos y de todas las razas, bajo el lema inequívoco del bien común, la armonización entre los intereses del capital y del trabajo, y el deseo manifiesto de que  al fusionarse ambos elementos tenga un lógico corolario: la utilidad.

Sin embargo, y pese a su gran dedicación para estos deseados frutos tras el paso del tiempo, pues en sus inicios su labor fue de la siembra, el Conde de Altea, desde su despacho con los retratos del llorado Dato, de Silvela, del nunca olvidado Canalejas, de Burgos y Mazo, junto a otros prestigiosos políticos, se manifestaba con estas palabras:

“¿Interesará a los lectores lo tratado en la reunión del Consejo de la Oficina Internacional del Trabajo? A decir verdad, yo voy dudando de ello, porque todo nuestro entusiasmo, cuando acudimos a las deliberaciones, se estrella con la apatía del pueblo español, que solo se preocupa de su presente, prescindiendo en absoluto de cuánto afecta al porvenir.

Llevamos 17 reuniones y creo que está de ahora es la segunda o tercera vez que un periodista acude a mí en demanda de información sobre lo tratado, y es lástima que así sea porque la oficina es algo que afecta muy directamente a la vida de los pueblos." 

Así se expresaba en 1923 el Conde de Altea ante los preparativos de la próxima reunión a celebrar en Ginebra en el mes de Octubre con el objetivo de mejora de las condiciones laborales establecidas en el Tratado de Versalles de 1919 tras la I Guerra Mundial.

viernes, 8 de diciembre de 2017

UN ATRACO AL BANCO ESPAÑA

Edificio de la plaza de la Congregación, hoy San Vicente Ferrer, 
donde estaba el Banco de España.

El lunes 11 de mayo de 1918 fue inaugurada la Sucursal del Banco de España en Valencia situada en la calle de las Barcas. Fue el día anterior, desde su anterior emplazamiento de la Plaza de la Congregación, cuando mediante grandes carros se había procedido al traslado de la documentación de los clientes y valores de toda índole con el necesario despliegue de las fuerzas de la Guardia Civil estratégicamente colocadas a lo largo de todo el trayecto.

Pero no fue esta la primera ocasión que la entidad bancaria tuvo que recurrir al concurso de la Benemérita. Cuarenta y siete años atrás, en 1871, unos ladrones con osada profesionalidad, habían planeado el asalto de la cámara de la caja a la que llegaron a través del subsuelo. Desde una planta baja alquilada de la calle de las Barcas, excavaron una galería por la que accedieron al alcantarillado.

A través de éste, que seguía el curso de la calle Comedias, alcanzaron la plaza de la Congregación, donde iniciaron una nueva galería para situarse bajo el banco, a la altura de la cámara a la que accedieron tras perforar un metro de hormigón donde se hallaban ocho millones de reales.

Pero no estaban solos; la Guardia Civil, previamente avisada, les esperaba.  A su llegada se inició un tiroteo contra los ladrones que en número de diez había planificado el robo, precisamente en la noche festiva de San Vicente Ferrer para aprovechar el ruido de la fiesta.

En el asalto cayó herido de bala y bayoneta uno de los bandoleros, huyendo el resto con una cantidad mínima de dinero que fue recuperada en gran parte por la acción de los civiles al “cantar“ el detenido, lo que permitió la detención de todos los ladrones.

El ruido producido por la acción perforadora de los ladrones durante los 51 días de trabajos tuvo la culpa al llamar la atención a los vecinos que pusieron en conocimiento a la autoridad de tan extraño suceso.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

BLASCO IBÁÑEZ PREFIRIÓ LA DE CAJEROS


Archivo Municipal

El Sr. Samper como Alcalde de Valencia y con la aprobación de la corporación había decidido que la plaza de la Reina fuese rotulada con el nombre de Blasco Ibáñez, el insigne patricio valenciano que estaba llevando el nombre de la ciudad por el mundo entero a través de su obra literaria, que sería con mayor difusión pocos años después a gracias a la fascinación del cinematógrafo.

La ocasión para su rotulación fue cuando su visita a Valencia en 1921, en clamor de multitud y con múltiples festejos en su honor.

Sin embargo, y a petición del homenajeado, no fue la plaza de la Reina donde se colocó la lápida obra del artista Benedito, sino en la plaza de Cajeros, donde asistió al acto el mismo Blasco Ibáñez expresando con estas palabras la razón de su petición, abarrotada por  sus partidarios:

Yo he pedido el mudar el nombre a la plaza de Cajeros… cuando yo nací, no existía la plaza de la Reina, en cambio sí la plaza de Cajeros. Recuerdo perfectamente que en esa misma casa donde habéis colocado la lápida, hice mis primeras armas como periodista en el periódico La Bandera Federal, cuya redacción estaba situada en el segundo piso de dicha casa”.

Al terminar su discurso se dio por  terminado el acto que había comenzado a la doce con la lectura del acta municipal por el secretario del Ayuntamiento Sr.  Jiménez Valdivieso, quien a los sones de los clarines y timbales y en medio de una gran ovación, descubrió la lápida.
  

lunes, 4 de diciembre de 2017

LA PRIMERA PIEDRA EN EL COTTOLENGO DEL PADRE ALEGRE

Colección privada de José García del Real Castells

En realidad la primera piedra vino de la mano de San José Benito Cottolengo, fundador de un centro dispuesto para personas con discapacidades físicas fundado en 1832 en Turín, del que tuvo conocimiento el Padre Alegre en los últimos años de su vida.

En su visita a la ciudad italiana, el padre jesuita quedó tan impresionado por la obra que quiso fomentar su labor en España, siendo en Barcelona en 1932 el lugar del primer centro hospitalario -que por su fallecimiento dos años antes no llegó a conocer- que sería gobernado por las Hermanas Servidoras de Jesús, tras haber sido fundada su Congregación en 1939, extendiéndose el centro asistencial por Valencia, La Coruña, Alicante, Madrid, Colombia y Portugal.



Colección privada de José García del Real Castells

En Valencia tomó el nombre de Hospital de Incurables de la Milagrosa, popularmente conocido como el Cottolengo del  Padre Alegre, situado en el Palacio de los Raga de la calle Baja 33, del barrio del Carmen, una vez terminada la guerra civil, y que tras su acondicionamiento fue puesto en servicio en 1943. 

Por aquel entonces el centro albergaba a unas sesenta enfermas incurables no infecciosas. La riada de 1957 asoló la popular barriada quedando muy deterioradas sus instalaciones por lo que se tomó la decisión de su traslado a la zona de Benimaclet. 

Las obras se iniciaron de inmediato para un centro ya conocido como el Cottolengo del Padre Alegre que acogió a las primeras enfermas en 1958.

La foto nos indica el momento de la colocación de la primera piedra, instante en el que podemos a observar a D. José García del Real, hombre entusiasta en su cometido y gran prócer de las nuevas instalaciones en Benimaclet, que con gran mérito logró un nuevo centro, próximo a cumplir sus primeros sesenta años de vida a cargo de las Hermanas Siervas de Jesús en su atención a las mujeres discapacitadas, tal y como observamos en la otra imagen que recoge un momento del Cottolengo.

Bibliografía: El Barrio del Carmen de Rafael Solaz.

sábado, 2 de diciembre de 2017

MULTITUDINARIA RECEPCIÓN AL FÉRETRO CON LOS RESTOS DEL TORERO MANUEL GRANERO EN LA ESTACIÓN DEL NORTE.

Foto de la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu. Colección José Huguet.

1922 - En la centenaria historia de la Estación del Norte ha habido multitudinarias despedidas y llegadas, unas alegres y otras tristes. A las segundas pertenece la foto de la gran manifestación popular para recibir la mañana del día 9 de mayo de 1922 el féretro con los restos del torero valenciano Manuel Granero Valls, fallecido dos días antes en la plaza de toros de Madrid, donde lo corneó brutalmente el astado Pocapena.

Acudieron numerosas entidades, entre ellas comisiones falleras, destacando en el centro de la imagen el cartelito de la Falla Doctor Collado, la número 3 del censo de la Junta Central Fallera, que en el año 2019 cumplirá 150 años.

El féretro con el cuerpo embalsamado del torero fue colocado en un furgón, que convirtieron en capilla ardiente y engancharon al correo-expreso que salió de la estación de Atocha de Madrid a las 21:35 horas del día 8 con llegada oficial a la estación del Norte de Valencia a las 9 de la mañana del día siguiente.

Manuel Granero Valls nació el 4 de abril de 1902 en el seno de una familia burguesa del barrio Velluters, estudió música llegando a ser, según sus biógrafos, un virtuoso del violín, pero pudo más su pasión por el toreo.

Está enterrado en el cementerio general de Valencia en un grandioso mausoleo obra del escultor José Arnal, y en la explanada de acceso a la plaza de toros una escultura de Antonio Sacramento recuerda el 75 aniversario dela muerte del torero valenciano.


Texto de Esteban Gonzalo Rogel

jueves, 30 de noviembre de 2017

LO QUE FUE EL PASO A LA MORERÍA

Archivo Rafael Solaz - 1900 Ca.

En el año 1400 la muralla cristiana ordenada por el rey Pedro el Ceremonioso estaba concluida. Hacía dos años que las torres de Serranos habían finalizado sus obras, construidas con piedras de Alginet, Benidorm y Rocafort, bajo la dirección del arquitecto D. Pedro Balaguer.

Así pues, la ciudad contaba con dos murallas: junto a la nueva, la anterior musulmana de la que se conservaban gran parte de sus tramos. De esta guisa, los antiguos arrabales extramuros quedaban en el interior del nuevo cerco, pero aislados del centro de la ciudad, por lo que era de necesidad abrir pasos en la muralla del siglo XI mandada construir por  Abd al Aziz, nieto de Almanzor, para su mejor comunicación con los barrios más concurridos.  El "trencat", que daba paso al mercado, sería el origen de la actual calle Trench, dice la leyenda.

El “barrio de la morería” y por su densidad necesitaba de una conexión más directa, y las puertas de Bab al Qantara y Bab al Hanax no eran suficientes para el ir y venir de sus habitantes al centro de la ciudad de forma directa.

Por esta urgencia fue cuando en 1400 se abrió el portal que debe su nombre a la proximidad de la “Casa Procura del Real Monasterio de Santa María de la Valldigna”, lugar donde los monjes cistercienses ejercían su labor administrativa, o como de residencia en ocasión de su estancia en la ciudad, cuando se trasladaban desde su priorato de Simat. 

Paso que llega a nuestros días con su nombre, tuviera o no puerta: El Portal de Valldigna, siempre tan entrañable como evocador.

martes, 28 de noviembre de 2017

LA CASA DE LAS CORONAS



Archivo Municipal
Con la colaboración de Pep Valencia

La señorial plaza de Alfonso el Magnánimo tiene su origen cuando el Mariscal Suchet, desde su puesto en plaza, tomó la decisión de construir la Glorieta ante el Palacio de la Aduana llevada a cabo años después por el General Elio.

Ya mediados el siglo XIX se tomó la decisión de esponjar aún más la zona con los derribos de una pequeña retícula urbana que albergaba ochenta y cuatro casas. Nació entonces con el nombre de la plaza de la Aduana, popularmente conocido como el jardín del Parterre, como mención del lateral del palacio arriba citado, que después sería fábrica de tabacos, siendo numerosos los cambios en su rotulación.


Archivo Municipal

En la plaza, cuando su nombre era el de la Milicia Nacional, se hallaba una casa, ya en la calle Poeta Quintana, con su huerto, que fue reedificada hacia 1846 con el nombre de “Casa de la Coronas”, que tomaba el mismo por las seis coronas en lo alto de su remate. Se sabe de ella que su huerto albergó desde 1776 la estatua de San Pascual Bailón que había sido derribada por una riada, lo que hace suponer su función como almacén municipal. Tras su restauración, el 9 de julio de 1782, el santo fue nuevamente colocado en su casilicio del Puente del Mar. 

Curiosamente, en el plano de Tosca de 1704, aparece una casa con el mismo emplazamiento en la que se observan seis almenas.

Casa de abolengo que perteneció a D. Juan Cervellón, fue propiedad de los Condes de Trigona en 1909 quienes tras tomar morada comunicaron a sus amistades su nuevo domicilio de Poeta Quintana 1, mediante elegantes tarjetas.

Archivo Municipal

Casa de las Coronas, que junto a su vecino edificio de elegante porte, fueron derribado años después de la riada de 1957, ya en los sesenta, cuando presentaban el aspecto que vemos en las imágenes de los años cuarenta. 

domingo, 26 de noviembre de 2017

PRIMERA PIEDRA EN LA CASA DE LA MISERICORDIA


En el año 1671 continuaban las obras en lo alto del Miguelete para construir una nueva espadaña, en esta ocasión de piedra, toda vez que la anterior de madera se había quemado tras unos fuegos artificiales en ocasión de un festivo y regio acto celebrado en 1657. La lentitud de la obra venía dada por la dificultad para subir los bloque de piedra por la empinada y estrecha escalera de la torre campanario.

Mientras tanto, el 4 de enero del mismo año, el Arzobispo de Valencia Don Ambrosio Ignacio Espinola colocaba la primera piedra para la construcción del Hospicio de Nuestra Señora de la Misericordia.

El edificio que ya desde un principio se intuía como magnífico, situado en el antiguo barrio de la Morería, frente a la antigua mezquita de Alfaqui, convertida en parroquia y vecino a la iglesia de San Miguel, se fue mejorando con los años con importantes mejoras en los siglos XVIII y XIX.

viernes, 24 de noviembre de 2017

UN RESTO DE LA MURALLA CRISTIANA

Archivo Municipal

1950 Ca. Tras el cerco amurallado a la ciudad fundacional romana de Valentia, en el siglo XI, durante el reinado de Abd al-Aziz, se construyó un nuevo lienzo protector que en su orientación sur quedaba al capricho del brazo del río Turia que había dado a la ciudad su carácter de isla fluvial hasta entonces. La desaparición del mismo daría ocasión a la aparición de la futura plaza del Mercado y la calle de las Barcas como lugares de mayor impronta a lo largo de su recorrido, sin olvidarnos del barrio del Carmen en su inicio tras la puerta de Bab Al-Qantara, actual de Serranos.

Pedro el Ceremonioso en 1356 dio las órdenes para construir una nueva muralla cuando las guerras con Castilla, desprotegido el crecimiento urbano de la ciudad que había experimentado durante los tres últimos siglos.

La nueva muralla cristiana cumplió su misión durante cinco siglos tal y como aún puede observarse en la puerta de Quart, con sus “cicatrices de un triunfo”, en la lucha contra los franceses de 1808. Sería en el mismo siglo, en 1865, cuando un 20 de febrero se inició su derribo por la expansión de la ciudad, mientras que su carácter defensivo carecía de sentido.

De aquel cerco protector tan sólo quedan las torres de Serranos y las de Quart, y adherida a estas últimas queda un trozo de su muralla, que por su lugar ajardinado aconsejó su permanencia, como muestra de un lienzo que tras su destrucción dio lugar a la actual ronda de circulación, como primer anillo urbano que envuelve a la ciudad. 

Pequeño trozo de muralla que se observa en esta foto torno a 1950 cuando las torres se vieron sometidas a una importante restauración una vez liberadas de su función de cárcel.
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