sábado, 19 de septiembre de 2020

LOS TRES AMIGOS

 1975 Ca. - Las tres palmeras desde la calle Albacete

En la plaza España de Valencia destacan espectacularmente las tres palmeras Phoenix canariensis que dan la bienvenida a los visitantes en la entrada a la calle Albacete. El profesor de Paisajismo y Jardinería de la UPV, José Francisco Ballester Olmos, las bautizó como "los Tres Amigos" en un artículo publicado en Valencia Plaza el 19 de febrero del 2017.

Conjunto arbóreo de interés local por la singularidad de su localización y su valor paisajístico y cultural. Invencibles, flamantes, y, centenarias a las que les queda medio siglo de vida, según el citado profesor, están en zona urbana con edificios en los extremos de su simétrica alineación. 


Opina el referido profesor que es el único resto de un jardín que desapareció tras la urbanización de la zona a principios del siglo XX. Con un promedio de 12 metros de altura, la mayor, con 14 metros, es la del extremo oeste.

Para preservar su existencia como conjunto arbóreo, ya que no están incluidas en el catálogo de protección especial de árboles y palmeras de la Comunidad Valenciana, el 27 de enero de 2015 las apadrinó la Asociación de Vecinos Abastos-Finca Roja en un acto donde, en representación municipal estuvo Lourdes Bernal, concejala delegada de Parques y Jardines.

Finca Roja, fachada calle Albacete.- 2020.- Esteban Gonzalo

La Finca Roja es la arquitectura más peculiar, llamativa e importante de esta calle con otros buenos edificios, numerosos comercios y un jardín lateral. Arteria urbana de 22 metros de amplitud y 561 metros de longitud que en sentido norte –sur llega hasta la avenida de César Giorgeta. Sus aceras están orladas con altas Melias  azedarach, también conocidas como cinamomo, con la excepción de dieciséis Citrus arantium, popularmente naranjo amargo, para no quitarte visibilidad a la mencionada Finca Roja..

Los Tres Amigos. 2020.- Esteban Gonzalo

Calle donde el bar-restaurante Las Palmeras, en el número 1, acompaña al trío vegetal desde 1964. Establecimiento donde Juan Breva, es su bocadillo más conocido: Huevos revueltos, patatas y jamón serrano.

Calle Albacete desde César Giorgeta.- 2020.- Esteban Gonzalo.

Paisaje urbano poco común y de alto valor estético en una calle que comienza con tres palmeras en la plaza España y termina con una palmera, también Phoenix canariensis, en su confluencia con la avenida de César Giorgeta.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

jueves, 17 de septiembre de 2020

LANAS ARAGÓN, SU INICIO.

Aragón 14

Natural de Onteniente, a los nueve años y en un mercadillo de Albaida realizó su primera venta. Se le daba bien. 

A los diez años sus padres decidieron trasladarse a Valencia donde presumían un mejor porvenir para la familia, y un joven Ernesto Martínez Colomer, por vocación innata, labraría su camino por los mercados de Manises, de Ruzafa, del Cabanyal, de Benimaclet y de tantos otros, vendiendo, especialmente, camisetas, medias y calcetines. 

Casado y con veintisiete años decidió establecerse en una sencilla tienda -sin abandonar su presencia por los mercados- donde, con la ayuda de su esposa y un empleado, se iba a dedicar a la venta de medias, en una acertada idea que bien pronto daría su fruto.  

Corría el año 1939 cuando en el mes de abril en un pequeño bajo y con un alquiler mensual de 100 pesetas, una vez dado a conocer con un sencillo slogan: “Compre su medias en Aragón 14”, hizo que tan sencilla tienda alcanzara tal popularidad, que los presagios de fracaso por estar ubicada en una calle nada comercial, escondida, no hicieron mella en el emprendedor espiritu de Ernesto Martínez Colomer, significando así el comienzo de una empresa que durante muchos años iba a ser la enseña comercial más importante de la ciudad, con la venta de todo tipo de artículos, no sólo para el buen vestir de los valencianos, sino también para amueblar las necesidades del hogar, con un extenso surtido de menaje donde las novedades satisfacían la curiosidad de una clientela que crecía incesante. Su recorrido ambulante por los mercados pasó a la historia.

Y lo que en un principio habían sido las medias y de inmediato la lana, con el tiempo, se le irían sumando todo tipo de productos que la sociedad del momento demandaría en su conjunto.   

En un principio, el joven Ernesto realiza tres desplazamientos semanales a Barcelona para proveerse del género en viajes nocturnos de tercera clase por su camino de hierro.

El cansancio junto a las incomodidades no significaban más que el mejor acicate para conseguir su deseo. 

Las primeras pesetas que entraban en caja posibilitaron el recurso a una agencia de transportes que le dejaba la mercancía en Aragón 14. 

La insuficiencia del local y el impulso de su dueño con su tenacidad e inteligencia, hicieron posible aumentar su superficie mediante su conexión directa con un bajo de la calle Espartero 8, y con su apertura y mayor amplitud nacía LANAS ARAGÓN con un importante crecimiento del número de empleados a los que inculcó sus conocimientos sobre el comercio de tejidos que dominaba en todas sus facetas.

En muy pocos años LANAS ARAGÓN tendría nuevas sucursales en las calles Cádiz 18 y San Vicente 50.

Calle Espartero

El impulso hacia grandes metas estaba en marcha y en su horizonte planeaba nuevas tiendas en diferentes zonas de la ciudad, con su vista puesta en las más céntricas.  

Calle Cádiz

El eslabón de la cadena iba a crecer con ADEMAR JÁTIVA, 17 en 1955: nuevo nombre elegido por concurso que tenía dos significados: el propio de "apuntalar", y su correspondencia con las siglas de la esposa del fundador: Amparo de Martínez. Cadena que se ampliaría en 1967 con ADEMAR OESTE, que se completaba con HOGAR COMPLET de Cuenca 20.

Ademar Játiva


De su conversión en sociedad anónima surge Marcol S.A. que supuso la entrada del personal como accionista, a cuya invitación la respuesta fue muy satisfactoria con una importante suscripción.

Y a su decidido objetivo comercial se fueron sumando otras actividades en beneficio de sus empleados, entre las que destacaban las sociales, culturales y deportivas. Y como respuesta a lo conseguido llevó a decir a su creador: "a vuestros afanes, inquietudes, esfuerzos, perseverancia y leal colaboración, se debe la maravillosa prosperidad de nuestra Empresa".

Nuevos retos iban a presentarse con la década de los setenta, pero esto se corresponde con otra historia.

martes, 15 de septiembre de 2020

¿POR QUÉ CALLE DE LA REINA?



Lucíanse las fachadas de mosaicos de bonitos colores al dejar entreverse los primeros rayos de sol; viviendas al lado del mar en las que los pescadores habían cedido algunas de las pocas barracas que quedaban, unas por descuido, otras por modernidad, para que los terrenos edificables dejaran nombres en sus calles.

Corría el año 1839 cuando los pobladores de la zona habían adquirido un cierto nivel y no solo era ya de los pescadores y sus familias, sino que se establecieron pequeños empresarios, transportistas y patrones de barca buscando una distinción para sus casas.

Un año más tarde el Ayuntamiento de Pueblo Nuevo del Mar, junto con la Bailía General del Real Patrimonio emprende un nuevo plan de urbanización. Había que darle un comienzo a lo que también se convertiría en lugar de veraneo que solo distaba cuatro kilómetros del centro de la ciudad.

Biblioteca Valenciana

La primera calle como tal fue la Calle de la Reina, la que actuaría como eje principal del moderno urbanismo del Cabañal.

No fue difícil acordar que las casas que daban al mar fueran “casas bajas al piso de tierra”, sin poder levantar otro piso en el interior, y que la fachada principal que miraba a la calle tampoco. Sin embargo, las manzanas que daban al interior, serían “casas a piso de  tierra con habitación alta”.

“También es condición que todos los edificios de casas de la mencionada calle han de tener un andén comprensivo de todo lo ancho de su fachada principal , y lo mismo las de las espaldas, de doce palmos valencianos de ancho, unidos unos con otros entre ambas casas, sin que suban o bajen unas más que otras, debiendo todas estar perfectamente alineadas; a las que se les marcará la altura y nivel que deberán tener respecto a la superficie de la calle, cuya construcción será formando una pared del espesor o grueso de un ladrillo, que podrá ser también de mampostería ordinaria, su coronación en cualquier clase de losas de sillería y su terraplén de piedra y graba buena de río".

Dio respuesta al deseo de la burguesía valenciana del periodo Isabelino de poseer una residencia de recreo estival y así facilitar el poder tomar los apreciados baños de mar.


Cuando era calle de la Libertad

También habría que pensar en algo que les causara distracción en las largas tardes de estío y las frías de invierno. Un bonito teatro. Eso es lo que hacía falta.

Y se hizo. El Teatro de las Delicias. Pero un desafortunado incendio se lo llevó en 1864. Aún quedó de él para poder reconstruirlo, aunque cambió de nombre pasando a llamarse Teatro de la Marina en la I República.

Xilografía Casa Dombón

Una casa que tuvo su historia fue la de Bernabé Dombón y Olivar. Ingenioso inventor madrileño que estableció su taller en 1859 en uno de los solares reparcelados. Se hacía conocer por el Constructor de máquinas de Su Majestad.  Empeño puso para confeccionar una máquina voladora y para cuya presentación tuvo deseo de invitar a Isabel II, hecho que derivó, no sé si como leyenda o realidad en el nombre de la casa: “La Casa de la Reina”. La máquina fracasó estrellándose en la playa de la Malvarrosa, y por supuesto la reina nunca acudió.

Así han pasado los años y todavía se aprecia en sus edificios residencias de alto valor arquitectónico, fachadas de azulejos con temas inéditos e influencias modernistas.

Texto de Amparo Zalve Polo

domingo, 13 de septiembre de 2020

TEMPLETES EN LA PLAZA DE AMÉRICA

MIRANDO HACIA ARRIBA

 Templetes chaflán entre Serrano Morales y Cirilo Amorós. 
Foto E. Goñi, enero 2020.

Cuando llegas a la plaza de América, esa especie de media luna, con un radio de casi 80 metros, frente al antiguo puente del Mar, lo más práctico es colocarse en las escalinatas del puente y mirar a los edificios que tienes delante, justo enfrente; entre Serrano Morales y Cirilo Amorós tenemos un edificio antiguo de la plaza, que cubre el chaflán y del cual sobresalen dos templetes, uno en cada esquina. En contra de lo habitual parece que los templetes, aun siendo más altos, están incluidos en la vivienda que los rodea.

A continuación entre Cirilo Amorós y Sorní existe otra finca achaflanada, quizá algo más moderna, que igual que la anterior dispone de dos templetes, uno en cada esquina. Como caso casi excepcional los templetes son triangulares y están exentos de viviendas.


Templetes chaflán Cirilo Amorós con Sorní. Foto E. Goñi, enero 2020.

En el siguiente chaflán Sorní con av. Navarro Reverter hay una moderna finca con mucho cemento en las alturas, pero nada de templetes.

Por fin hay otro edificio nuevo, de este siglo, en lo que era un edificio de oficinas y sanidad municipal, entre av. Navarro Reverter y paseo de la Ciudadela, que fue enajenado y derribado, en el que las alturas son un tanto extrañas como podemos ver en la última imagen, aunque sabemos dispone de piscina superior. Hasta aquí nos llega la plaza de América.

Edificio sin templetes, Navarro Reverter – Ciudadela. 
Foto E. Goñi, enero 2020.

Por cierto en el puente, mientras te dedicas a hacer fotografías es posible tener contactos con cotorras, eso sí, mirando hacia arriba.

Puente del Mar con cotorras. Foto E. Goñi, enero 2020.

Texto de Enrique Goñi Igual.

viernes, 11 de septiembre de 2020

ADEREZOS Y PEINETAS RODA

1958 - Escuela de San Carlos.- Fernando Roda con sus alumnos.- 
Archivo Familia Roda.

Néstor Roda Ciudad, con taller artesano y tienda desde el 2004 en el número 4 de la calle Borrull, es continuador de la saga que creó su padre Fernando Roda Martí, Catedrático de Orfebrería en la Escuela de San Carlos de València, cuando en 1950 fundó Casa Roda en el número 1 de la calle Caballeros, en pleno Centro Histórico.

1954 - Fernando Roda y Aida Ciudad 
Archivo Familia Roda.

Su padre creaba y vendía aderezos y peinetas, pero también con su esposa Aida Ciudad, fueron activos participantes en la Fiesta Fallera, como acreditan en la foto tomada en 1954, antes de la implantación de la uniformidad en el atuendo para los hombres.

Néstor Roda en la tienda.- 2020.- Esteban Gonzalo


Refulgentes peinetas y aderezos para complementar el traje de valenciana llaman la atención en los escaparates y en el interior de la tienda-taller, como muestra de esta acreditada firma artesana, de cuyas realizaciones hay que resaltar las joyas que las comisiones regalan a su fallera mayor. 

Joya Fallera Mayor.- Catálogo Roda.



En la foto de 1958 el Catedrático Fernando Roda con sus alumnos.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel  

miércoles, 9 de septiembre de 2020

LA PLAÇA DE SANT FRANCESCH


1704 - Sobreimpreso al plano de Tosca se indica AYJMTAMIENTO. Pero aún faltarían ciento cincuenta años para que desde la antigua Casa de la Ciudad, el consistorio se trasladara a la Casa de Enseñanza de la calle de la Sangre, para, años después, ampliar sus instalaciones sumándose al colegio el antiguo Hospital de la Reina y la Iglesia de Santa Rosa de Lima, ocupando de esta guisa la actual manzana frente a la que sería Plaza Castelar, la que hoy es del Ayuntamiento, con la inauguración de su carillón en las fiestas falleras de 1930.

Observamos pues el plano y despierta nuestra curiosidad el nombre de las calles desaparecidas tras el derribo del "Barrio de Pescadores", al igual que la permanencia en el tiempo de las calles Transits, Barques -o del vall cubert-, Barcelonina, Cotanda, En Lop -En LLop-, Sanch -Sangre- y Frare -Fraile; mientras que la del Pont dels Anets o dels Martyrs nos traslada, por estos últimos, a la época prejaimina, mientras que la calle del Vallet fue absorbida por la nueva configuración dispuesta para la creación de un espacio que iba a suponer con los años el centro comercial, lúdico, bancario y de servicios de la ciudad. El derribo del antiguo Convento de San Francisco, llevaba consigo este objetivo.

Vemos las desparecidas calles Culla y Longaniza al encuentro de la Cofradía de los Genoveses -cuyo solar fue de utilidad para enmarcar de forma rectangular y precisa la Casa Consistorial- y la dels Figueroles. Y ahí está la calle Renglons, que tomaría más tarde el nombre del ilustrado Arzobispo Mayoral por la fundación y su patrocinio en 1758 de la "Real Casa de Enseñanza de Niñas y Colegio de Educandas", ya citada.

También en sobreimpresión la actual calle Zapata, que en época de Tosca se denominaba dels Descuarterats -quienes trasquilaban o también despellejaban las caballerías muertas o enfermascomo en el mismo se expresa.

Desaparecieron la del Ansisam, al igual que la Devallada de San Francesch que dio mayor amplitud a la actual Plaza del Ayuntamiento, que en la actualidad quiere ser peatonal, como ya lo fuera, aunque con algún carro y tartanas, en lo años del plano del "capellá de les ralletes".

lunes, 7 de septiembre de 2020

LA FONTANA ROSA. VIDA DE UN NOVELISTA: VICENTE BLASCO IBAÑEZ


Muy cerca de la frontera italiana encontró una finca de su agrado y la compró. Era Mentón, ciudad por cierto de tradición valenciana, donde se venera una imagen de San Miguel procedente de esta tierra nuestra. Era la Fontana Rosa una finca de tres construcciones que Blasco con el tiempo convertiría en doce, en la falda de una montaña frente al mar, y con la pretensión de formar en aquel jardín la “Nueva Valencia”

Entremos con él en su deseo de recibirnos:

Nos encontramos frente a la entrada y nos llama la atención  los tres medallones de cerámica que la coronan, con las imágenes de Cervantes, Dickens y Balzac. Nos dice que más tarde lo entenderemos. Ante nosotros un jardín en el que no falta un adorno, hecho a su antojo, a su gusto. Nos conduce a un templete columnado, de mármol, y en su centro una imagen de Cervantes. Unos preciosos azulejos reproducen escenas del Quijote. Se escucha el sonido del agua de una fuente adornada de amorcillos.



Nos invita a sentarnos en un banco de cerámica junto a limoneros y naranjos, rodeado de escritores: Dostoieswski, Victor Hugo, Zola, Flaubert y Dickens que coronaban el asiento. Un gran honor, grandes ilustres habían compartido ese banco, y solo, con diálogos mudos en los que solía conversar con algunos de sus favoritos: Cervantes y Victor Hugo.



Parece que arrecia el día y ya se sabe que junto al mar la humedad estará presente. Avanzamos porque nos quiere enseñar algo que nos dejaría muy encantados. Pasamos por grandes jarrones, estatuas de diosas griegas, pequeñas fontanas, panzudos con flores, escalinatas que trepaban hacia los frondosos álamos que coronan la finca. Nos ha detenido en el lugar que quiso proyectar un lago, en la parte más alta, para que diera provisión de agua a un aquarium que nunca llegó.

Antes de entrar, ya se iba sintiendo el relente, quiere que veamos el cine, aunque está en el otro extremo, contamos las butacas y sumaban cincuenta. Una torre muy alta a escasos metros. Comienza a subir y le seguimos hasta llegar a una terraza. Quedamos impresionados con las vistas, el mar e Italia que ya encendía sus luces y se hacía más visible en el horizonte. La brisa del mar nos rodeaba en el punto más alto de Mentón.

 Interior:

Entramos en el hall y nos muestra una gran canariera que su esposa había traído de su último viaje a París. Al fondo se veía el comedor y nos llama la atención su estilo español. Un salón a la derecha, y a la izquierda unas escaleras por las que subimos tras él. Se detiene ante unas vitrinas en un pequeño salón y nos cuenta cortos detalles de su viaje alrededor del mundo. 



Nos llama la atención los recuerdos coloridos procedentes de la zona oriental, colores vivos, telas satinadas, objetos dorados. Pasamos por otro salón al que no entramos, y  a la izquierda nos quiere enseñar el dormitorio.

Cama sencilla de madera labrada, color claro. En la pared, estampas francesas. Dos ventanas por las que la luz entrante abunda durante el día dando alegría a la estancia y desde las que se asoma al despertar para ver el mar y el paso de las gaviotas.

Abre una pequeña puerta junto a la cama. Un pequeño despacho, ordenado, con un gran buró americano, y sobre él  un montoncito de cartas, papeles, y cuadernos con anotaciones para sus novelas, con frases cortas o tan solo palabras sueltas que solo él entendía.

También hay una mesita pequeña para poner los libros que lee por las noches. Un lector infatigable, con más de seis horas de lectura al día. Dice que no se duerme antes de leer al menos 400 páginas de un volumen. Y como no, y por tercera vez, volvemos a saber de Cervantes. Sobre la mesita aún queda espacio para un retrato de Cervantes y otro de Victor Hugo.


No quiere que nos vayamos sin enseñarnos su biblioteca. Vamos hacia un edificio independiente, cercano a la vivienda. Hay un atril con un  libro de grandes dimensiones sobre geografía. Nos explica que lo compró adrede para esos grandes volúmenes que tiene de historia y de geografía porque anda aficionado últimamente a estos  temas.

Sonríe al enseñarnos un afectuoso recuerdo que colgaba de la pared con una dedicatoria: 

“A Blasco Ibáñez, simpático y afectuoso recuerdo de Emilio Zola. 
Octubre de 1902”.

Un gran retrato de Cervantes (seguimos con él), otro de Víctor Hugo, una fotografía de recepción en la Universidad George Washington, de la cual era “Honoris causa”, y hasta fotografías firmadas por las estrellas más famosas de Hollywood, que le recuerdan a su juventud. Un zócalo con pequeños bustos de escritores famosos. Uno preciosos de Homero y otros de grandes republicanos. Sobre la mesa de trabajo un reloj, un montoncito de cartas sin abrir, en un extremo una gran esfera terrestre para recordar los mares y las tierras recorridas.


Abandonamos la Fontana, sintiéndonos algo más amigos, a través del jardín de los novelistas.

En Fontana Rosa vivió, disfrutó y murió nuestro amigo Vicente Blasco Ibáñez.

Texto de Amparo Zalve Polo

sábado, 5 de septiembre de 2020

TEMPLETES BANCARIOS. TRANSATLÁNTICO Y VALENCIA

MIRANDO HACIA ARRIBA

Vista del edificio desde la calle de Lauria. Foto E. Goñi, febrero 2019.

En varios edificios bancarios de la ciudad nos aparecen templetes. Estos que hoy comentamos están muy cercanos entre sí.

El templete correspondiente al edificio que albergó al Banco Transatlántico situado en la calle de Roger de Lauria esquina a Pérez Pujol, sigue los cánones habituales, ocho lados o columnas, techado cubierto con cerámica vidriada. El edificio comenzó su construcción para viviendas en 1911 y años después en 1930 se reformó y amplió y para dar cobijo al Banco, dándole un nuevo acabado, en esta época es cuando se integró el templete que nos hace mirar hacia arriba.

Hace unos años, como les ha sucedido a otros muchos bancos, el Banco de Sabadell absorbió al Transatlántico.


Vista del templete. Foto E. Goñi, febrero 2019.

No muy lejos, poco más de un par de manzanas, se encuentra el cruce de calles de las Barcas, don Juan de Austria y Pintor Sorolla, donde por cierto está el mejor lugar para ver el templete del edificio que durante tantos años fue el del Banco de Valencia. Tras un oscuro final, tanto el edificio como el Banco, cambiaron de propietario y ahora todo pertenece a CaixaBank, que se ha ubicado en el edificio, aunque en la planta baja aun se puede leer el añejo rótulo de Banco de Valencia.

Vista desde Barcas del Banco de Valencia. Foto E. Goñi, enero, 2019.

El edificio se construyó entre los años 1940 y 1942 por la entidad propietaria y su chaflán es una muestra de variados estilos, pero que resulta agradable a la vista en su conjunto y te hace mirar desde abajo hacia arriba viendo los adornos florales, los balaustres, la cerámica y finalmente llegar al lujoso templete para disfrutar su vista.

Vista del templete. Foto E. Goñi Igual, abril 2019.

Texto de Enrique Goñi Igual.

jueves, 3 de septiembre de 2020

LOCOMOTORAS DE VAPOR CON NOMBRE

Locomotora “Regional” 030-2373 ex FC Este de España.- Foto Norte 1907.

En los siglos XIX y XX muchas compañías ferroviarias españolas rotularon sus locomotoras de vapor con los nombres de los municipios que enlazaban, o proyectaban hacerlo con sus líneas férreas, de santos, de los parajes o regiones que recorrían, incluso de accionistas importantes.

En la Comunidad Valenciana llegaron con sus rótulos, hasta que cesaron de circular en los años sesenta del siglo pasado, las locomotoras de los ferrocarriles de Alcoy al Puerto de Gandía, y las del Minero de Sierra Menera, y parte de su existencia los llevaron las del VAY (Ferrocarriles de Villena a Alcoy y Yecla, y Jumilla a Cieza), los tres de ancho métrico.

030-2373 sin placas nombre en 1961 en Tarragona.- Trenes y tiempos

Si nos ceñimos a líneas con estación término en València, también tuvieron nombres: las cinco locomotoras de vapor (Aragón, ignorando el nombre de las restantes), de la Compañía de los Ferrocarriles de Valencia y Aragón, la línea férrea por Manises cuyo proyecto quedó estancado en Llíria, y las del Ferrocarril del Este de España, la línea Utiel-Valencia (María, Regional, Cuenca, Utiel, Chiva-Cheste, Requena, Cabrillas, Valencia, Buñol y Minglanilla), ambas de ancho ibérico.

¿Y el trenet que partía de la estación de Jesús hacia Torrent y Villanueva de Castellón?. Según J. Morley y K.P. Plant en el libro Minor Railways and Tramways in Eastern Spain, editado en 1963, tuvieron los siguientes nombres: Turís, Torrente, Picasent, Montserrat, Carlet y Catadau, para las locomotoras compradas en 1891(3) y 1892(3), y sin designación para la nº 7 comprada en 1909. Añaden número de fabricación y cuando fue desguazada cada máquina.


Carlet.- primer decenio siglo veinte.-Locomotora nº 6.- Anónimo.-
Archivo Esteban Gonzalo.

Sin embargo, el catedrático Rafael Alcaide González en su historia sobre El trenet de Valencia, editado en 1998, pone nombre a todas intercalando la Valencia entre las Picasent y Montserrat.

Y en FEVE-Valencia, gestionadora entre 1964 y 1987 de los Trenets, cuando les pedí datos en 1972 me dijeron los mismos nombres y años de compra que la CTFV (Compañía de Ferrocarriles y Tranvías de Valencia) les dijo seguramente a los británicos o éstos los averiguaron en otro lugar, ningún número de fabricación, pero que pesaban 23 toneladas, trabajaban a 12 atmósferas de presión, tenían 180 CV de potencia y fueron desguazadas a partir de 1956.


Villanueva de Castellón.- años cincuenta.- Locomotora nº 6 .- Joaquín Cabanes.- Archivo Esteban Gonzalo.

Javier Golf Sánchez en su libro La Historia del Trenet de Valencia, editado el año pasado, dice que no les pusieron placas con nombres y “son inventos de quienes han escrito artículos y libros, que no consta en ningún documento”.

En una fotografía de un tren entrando en la estación de Carlet en los comienzos del siglo veinte la locomotora luce en su parte delantera una gran N en su parte derecha y un 6 en el lado opuesto, ambos de bronce, mismo metal que la vitola de la chimenea, y en otra toma de la misma máquina en los años cincuenta solo tiene en la parte delantera una plaquita con el número y dos recortados números de latón en ambos costados. Aunque en el primer caso se podría sugerir que llevara placas laterales con el nombre, fotografías de los años 1894 y 1924, realizadas por Trullenque de Carlet y publicadas en el libro de Javier Golf, no llevan placa en el costado que se ve y si lo mismo en la parte delantera que la del tren en Carlet.

Locomotora “Aragón”.- FC Valencia-Llíria.- Gustavo Reder en Locomotoras de otras compañías de vía ancha de España.

Por ello, posiblemente en la Compañía del Grao de Valencia a Turís y a las Minas de Dos Aguas acordaron ponerles nombre a las seis primeras, pero no les pusieron las placas. Después, si había algo escrito, pero actualmente no, es lo que informaron CTFV y FEVE. Lo raro es la inclusión de la “Valencia” realizada por Rafael Alcaide en su libro y al correr un puesto denominar Catadau a la nº 7.

En cuanto a lo que llevaban de bronce en la parte delantera, seguramente en los años 1937 y 1938 tuvieron el mismo destino que muchas campanas de iglesias y las placas de las locomotoras de los citados ferrocarriles de Utiel, Valencia-Aragón y VAY, para fabricar municiones.


Cerca de Alginet.- agosto 1948.- Locomotora nº 2 .- Ramón Valiente Sáez.- Archivo Esteban Gonzalo.

¿Por qué las locomotoras del Ferrocarril de Alcoy al Puerto de Gandía, El Trenet dels Anglesos, conservaron las placas con nombres de los municipios que conectó hasta su cierre en 1969?. Posiblemente lo respetaron al ser propiedad británica, lo mismo que ocurrió con la ermita de Santa Lucía en València, donde pusieron un cartel diciendo “aquí vive un súbdito francés, respeta este edificio”.

En locomotoras eléctricas y diésel ponerles nombres no fue habitual. De las últimas eléctricas las 4 del ferrocarril de ancho métrico entre Ribas de Fresser y Nuria en 1931, y diésel, a partir de 1949 las tres para los primeros trenes Talgos, dedicadas a las Vírgenes del Pilar, Aránzazu y Begoña. Después la Monserrat, y posteriormente 23 advocaciones marianas para las siguientes series de locomotoras para esos especiales trenes.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

martes, 1 de septiembre de 2020

EL PUENTE DE NAZARET


1931 - Las obras se había iniciado tres años antes y el 14 de noviembre se procedió a la inauguración del puente de Nazaret, cuando estaba al frente del municipio el alcalde Álvaro.  De esta forma se cumplía la vieja aspiración de la Junta de Obras del Puerto de que tras el ensanche del camino de Monteolivete hubiese un acceso directo a la zona portuaria. Aún faltaría la expropiación de unas casas que impedían el libre paso, pero la puesta en marcha del puente, iba a obligar a su rápida tramitación. 

Con sus 25 metros de amplitud iba a permitir el paso de dos líneas de tranvías y ferrocarriles de vía estrecha, dos filas de autos en cada dirección y otra de carros, con sus aceras peatonales de 2,5 mtos en cada lado. Por la dificultad, dada la fangosidad de la zona, se ha cimentado sobre pilotes de hormigón armado anclados a más de doce metros de profundidad.

Como autores del proyecto figuran los ingenieros del puerto Luis Dicenta y Federico Gómez Membrillera, mientras la sociedad Cubiertas y Tejados SA ha sido la encargada de su construcción, dirigida su fábrica por el ingeniero de caminos Marcelo Azcárraga y Montesinos.

Al acto inaugural asistieron el gobernador civil Francisco Rubio, el alcalde Vicente Álvaro, el presidente de la diputación Juan Calot, quienes iban acompañados por sus ayudantes más directos.

Fueron recibidos por las máximas autoridades portuarias, al frente de ellas el presidente de la Junta de Obras del Puerto Antonio Noguera Bonora, que componían un nutrido grupo compuesto por los profesionales de la ingeniería local.

En la foto de aquel día inaugural vemos agrupados una parte de los asistentes.

El puente de Nazaret significaba una nueva y necesaria conexión para el puerto de Valencia, que en aquellos años iba aumentando su tráfago comercial, gracias a la reciente adecuación de su dársena como punto de salida y llegada de mercancías, tanto al mercado nacional como al más lejano.