jueves, 18 de febrero de 2021
miércoles, 17 de febrero de 2021
VERA, TODO PARA BEBÉS DESDE 1940
Fachadas plaza y pasaje.- 2020.- Esteban Gonzalo
En el número 10 de los bajos que contornean la Plaza Redonda está Vera quien se publicita como “Todo para bebés desde 1940”, con amplia oferta en artículos de puericultura, vestidos, calzado, y gran variedad de complementos para niños y niñas hasta tres años.
También capazos, bolsos y otros accesorios, en el vistoso interior y en los escaparates de la plaza y del pasaje abovedado hacia la plaza Lope de Vega.
Interior tienda.- Esteban Gonzalo
Donde estuvo la Platería Antonio Pérez, el matrimonio José Vera y Dolores Rey montó una tienda que actualmente atienden sus hijas Amparo y Mercedes, quienes manifiestan que están especializadas en aditamentos para bautizos y fiestas infantiles.
Ochenta y un años de antigüedad comercial, mismo aniversario que la denominación de Plaza Redonda a la antigua del Cid, aunque popularmente conocida como El Clot, cuyo interior y accesos terminaron de rehabilitarlos en el año 2012.
Es el contrapunto, el diferente, en una plaza con varios establecimientos de “souvenirs” y de hostelería en los bajos que la contornean, y de hilaturas, bordados y recuerdos de València, en los puestos que hay en derredor de la fuente.
De un sector comercial de ropa para “bebés y peques”, donde al igual que para los mayores, también hay modelos humanos para que las posibles clientas vean como es la estética de los atuendos.
En un lateral de la fachada de la tienda llama la atención de los visitantes un texto con la historia de la Plaza Redonda.
Tienda histórica en Mercado, barrio de Ciutat Vella.
Plaza Redonda - Ca 1960
Texto de Esteban Gonzalo Rogel
martes, 16 de febrero de 2021
lunes, 15 de febrero de 2021
TRAS LA VALENCIA ROMANA VINIERON LOS GODOS
Se habla mucho de la Valencia romana, y con razón, porque las huellas que han quedado son superiores a las pocas que nos quedan de la época visigoda; bien pudiera ser que la construcción romana era más poderosa arquitectónicamente.
Nos llegaron los visigodos con la caída del Imperio Romano de occidente por el año 476, aunque este largo reinado tuvo un corte de unos cuantos años al llegar el Imperio Bizantino, hasta que volvió a ser recuperada por el rey Leovigildo, total fueron veinticuatro años, de los que mucho no se sabe.
El catolicismo estaba a punto de hacer aparición cuando el rey desterró a Valencia a uno de sus hijos, Hermenegildo, al revelarse contra él; al contrariar su doctrina, este quiso convertirse al catolicismo y fusionar a los visigodos y a los hispanorromanos, así le salió de caro. Pero a la muerte del rey, otro hijo, el sucesor Recaredo, también contrario a la doctrina de su padre y en nombre de todos los visigodos declaró el catolicismo. Me viene a la memoria la lista de los reyes godos que teníamos que aprender en el colegio, aunque fuera a medias.
Si comienzo diciendo que en esta dominación los obispos eran los únicos representantes de la ciudad ante el rey, entenderemos la configuración de la ciudad.
La mayoría de las edificaciones eran las destinadas al culto cristiano, sin hacerles sombra las otras para uso militar. El trazado urbano de la época romana del último imperio prácticamente quedó intacto. La ciudad romana les sirvió para establecerse, ya tenían el camino hecho. Pero así como sus anteriores eran refinados, depurados y pulcros, estos eran bárbaros y groseros, todo lo contrario al buen gusto. Aún así la zona entre el norte del foro romano y el río, no la quisieron ocupar, seguramente por razones de salubridad.
Empezaron por dejar de pisar las losas romanas porque se cubrieron con una capa gruesa de piedras y mortero. Las calles se estrecharon por invasión del espacio, casualmente a semejanza de los posteriores zocos de las ciudades musulmanas.
El inmenso circo romano en el siglo V ya dejó su uso original y sirvió durante muchos años como muralla para la ciudad, donde en el espacio interior se construyeron casas de poco valor, podría ser como pequeños almacenes de munición durante la invasión bizantina.
Siguiendo con las casas comunes, donde mayor número de viviendas fue al oeste del circo romano, pero siguieron aprovechándose de las anteriores, aunque les restaron espacio y por supuesto nada que ver con el gusto y la higiene de la que gozaban. Cada casa la dividían en más habitáculos y cada vez eran más pequeñas, olvidándose de las suntuosas mansiones que eran en la época romana, y destinaban un patio central para tertulias y convivencia entre vecinos, donde además habían una grandes fosas profundas y descubiertas donde echaban todo tipo de basuras e inmundicias.
El contraste era grande con los edificios episcopales que rodeaban los alrededores de lo que es la plaza de la Almoina.
Llegamos ahora al gran recinto episcopal, que era la zona más importante de la ciudad, como si fuera un gran barrio, que en él se concentraba el poder religioso, el político, el judicial y el económico.
Una gran basílica ocupaba la zona central de la plaza y parte de la actual Catedral. Con un ábside de quince metros de diámetro con dos capillas a ambos lados. Una de las capillas y el ábside estaba en lo que hoy se conoce como la Cárcel de San Vicente. Era una capilla funeraria en forma de cruz con una tumba en el centro. La otra capilla de mayor dimensión, daba a la plaza y en su mayor parte está soterrada bajo uno de los edificios que ahora la pueblan. Esta última bien pudiera tratarse también como tipo funerario o pudiera ser que se instalara allí el baptisterio.
Un cementerio visigodo con poco más de una veintena de tumbas, al más puro estilo romano, ánforas para los niños y cajas de tejas para los adultos. Un dato interesante a saber es que la construcción de esta Basílica obligó a reordenar el trazado rectilíneo del antiguo cardo romano. Más tarde, ya en el siglo VI, ocupando casi todo el solar de la Almunia, surgió otro cementerio. Ya era diferente al anterior, como de más rango, con sepulturas más lujosas y grandes, de varias capas en cada una en las que cabían hasta diez personas, pudiendo ser fácilmente panteones familiares.
Al paso del tiempo la ciudad se fue llenando de otros pobladores, de los que con la mayor parte que eran visigodos, habían suevos, judíos y una gran cantidad de hispanorromanos. Más tarde la conquista musulmana.
Texto de Amparo Zalve Polo
domingo, 14 de febrero de 2021
sábado, 13 de febrero de 2021
CASAS DE BÁRCENA. VIRGEN DEL PILAR
ERMITAS DE VALÈNCIA
Ermita del Pilar, Vista frontal. Foto E, Goñi, febrero 2019.Casas de Bárcena es uno de los poblados pertenecientes a las Pedanías del Norte. Situado a lo largo de ambos lados de la antigua carretera a Barcelona, forma un estrecho islote de forma alargada, situado más o menos entre la Cruz Cubierta de Almácera y Meliana, cuenta con bastantes alquerías y actualmente con fincas de viviendas que crecen a lo largo de la carretera. La ermita está localizada muy cerca al norte de la rotonda que da entrada a Bonrepós y Mirambell, pasada ésta a mano izquierda podemos ver una blanca ermita. Para llegar en coche tomar la carretera de Barcelona y aparcarlo lo más cerca posible de la rotonda, con bici igual y en autobús de la EMT os llevará la línea nº 16 a Vinalesa, bajad antes de la rotonda. Como se ve en la foto es una magnífica ermita del siglo XVIII con edificio auxiliar para el ermitaño. El servicio religioso depende del cura de Bonrepós.
La ermita fue remozada en 1994 cuando su Cofradía de la Virgen del Rosario fue premiada en un sorteo de lotería y la Cofradía la remozó, campana, vitral de colores, reloj de sol, hornacina con la Virgen del Pilar, farolas, placa cerámica y repaso del histórico pozo a la puerta y de los tres abrevaderos junto a él, que nos indican que en otros tiempos, cuando la carretera estaba llena de carros y carreteros, que iban y venían, era muy normal que éstos hiciesen una parada para echar una parrafada con el ermitaño, dar un descanso a las bestias y de paso saciarles la sed. El ermitaño estaba encargado de sacar el agua del pozo y distribuirla a los abrevaderos, con lo que suponemos que obtendría buenas propinas tanto en género vegetal como monetario, lo que le permitiría un buen mantenimiento de la ermita.
Actualmente se celebran fiestas en la celebración de la Virgen del Rosario y en la del Pilar con procesión la víspera a casa del Clavario y vuelta al día siguiente a la ermita, y en el primer caso las tradicionales Calderas al aire libre, que se reparten y consumen entre los cofrades y vecinos en hermandad.
Texto de Enrique Goñi Igual
viernes, 12 de febrero de 2021
jueves, 11 de febrero de 2021
LA ESCUELA SUPERIOR DE PASTELERÍA DE VALENCIA
1986.- Obra de Francisco Torreblanca. Foto Estudio 34.
El éxito de los certámenes nacionales organizados por el Gremi de Mestres Sucrers los años 1986 y 1987 fueron suficientes para convencer a las autoridades y les autorizaran la creación de la Escuela Superior de Pastelería de València, que cumplió su trigésimo aniversario en el año 2018.
1986.- Escultura dulce en la exposición en Nuevo Centro.- Foto Estudio 34
Casi un centenar de artesanos confiteros procedentes de Aragón, Cantabria, Cataluña, Galicia, Castilla-León, País Vasco y Comunidad Valenciana, participaron en la Primera Semana Nacional de Confitería Artesana, celebrada en Nuevo Centro de València entre los días 11 al 15 de noviembre de 1986. Concurso-exposición, para fomentar el arte y la creatividad, con el patrocinio de la Consellería de Agricultura y Pesca, cuyo titular Luis Font de Mora la inauguró y clausuró, y la colaboración de importantes entidades relacionadas con el sector.
Años cincuenta. - Concurso pastelería. - Foto Gremi de Forners.
Hubo dos especialidades: “arte en azúcar, chocolate y mazapán” y “repostería”, en las que lograron los premios extraordinarios José A. Altabas, de Binéfar (Huesca) y José Carlos Martí Fernández, de Dulces Martí de Elda (Alicante) para mayores y menores de veinticinco años, respectivamente, en la primera especialidad, y Alberto Gironés, de San Feliu de Guixols (Girona) en la de repostería.
1994.- Obra premiada. - Foto Ramón Peris..
Ellos y los tres siguientes clasificados de ambas especialidades tuvieron trofeos y dotación económica.
Los jóvenes artesanos confiteros de Elda demostraron su arte, creatividad y destreza, ya que Rafael Doménech de Pastelería Total consiguió el primer premio en menores de veinticinco años, y Francisco Torreblanca, de la misma pastelería, el tercero en mayores.
2019.-Clases de pastas.- Escuela Pastelería de València.
Si a lo anterior añadimos que los restantes seis premios intermedios fueron conseguidos por confiteros catalanes, con bellos diseños y destreza, y las siete sesiones de trabajo estuvieron dirigidas por las Escuelas de Pastelería de Barcelona y León, quedó clara la necesidad de contar en breve plazo en València con una escuela de pastelería para formar mayor cantidad de profesionales. Un proyecto del Gremi de Mestres Sucrers, al que la Consellería ofreció su apoyo, de tal manera que la escuela comenzó a dar clases en 1988 en la calle Félix Pizcueta, con traslado en el año 1994, junto con el Gremio, a locales mayores y mejor equipados en la calle Hugo de Moncada nº 4, y actualizados en el 2015.
Concurso 2019.- Primer premio. - Escuela Pastelería de Valènca.
Fuera de concurso hubo competición de escaparatismo y estuvieron expuestas arquitecturas realizadas con terrones de azúcar por el famoso confitero vallisoletano Enrique Cubero, reproduciendo a escala reducida importantes monumentos de su tierra.
Por escisión del antiguo Gremio de Cereros y Confiteros, de 1283 y considerado el más antiguo de Europa, nació en 1350 el Gremit dels Sucrers bajo el patronazgo de San Vicente Mártir, que en 1644 fue reconocido como Colegio Mayor el Gremit de Mestres Sucrers y con el patronazgo de San Dionisio de Aeropagita, que fue discípulo de San Pablo.
José Vicente Pérez es su Presidente actual y José María Ros Presidente honorífico.
2019.- Obrador de la Escuela de Pastelería de València.
El Concurso de Escuelas de Pastelería de la Comunidad Valenciana, que desde el año 2009 organiza el Gremio de Maestros Confiteros (Gremi de Mestres Sucrers) de València y provincia, es el continuador de los éxitos de las experiencias de los años 1986 y 1987. Actualmente bianual, María Dolores Espasandín Pérez consiguió el primer premio en el 2019. Escuela con maestros tan prestigiados como Miguel Señoris, César Romero y Jesús Machí.
Cartel concurso Mocadorá.
Desde muchos años atrás organizan concursos entre sus afiliados y el anual de La Mocadorá. Una semana antes del 9 de octubre premian las mejores “piuletes i tronaors” y los escaparates más llamativos.
2019.- Mocadorá.- Escuela Pastelería de València.
Texto de Esteban Gonzalo Rogel
miércoles, 10 de febrero de 2021
martes, 9 de febrero de 2021
¡SALVAMOS EL PATRIMONIO ARTÍSTICO NACIONAL!
Una larga noche le faltaba por pasar al convoy que a hurtadillas debía salir de Madrid en aquellas circunstancias en plena Guerra Civil española con destino Valencia, a expensas de que cualquier bombardeo, contienda o simplemente inclemencias del tiempo pudieran dañar las obras del Tesoro Artístico. Exigía mucha dificultad para los algo más de trescientos kilómetros que separaban ambas ciudades en un país en guerra.
La fría noche de noviembre del 36, soldados del 5º Regimiento y de la Motorizada rodeaban los camiones esperando la orden de marchar con los Goya, Murillo, Tiziano, Rembrandt, Velázquez, Rubens, entre los mas apreciados en la puerta del Museo del Prado. Especialistas en embalaje de obras de arte se habían afanado hasta el último momento en el acondicionamiento con el fin de que se aminoraran los efectos de posibles contratiempos que pudieran ocurrir en el camino.
Se dió la orden de partida, y 71 camiones de techo abierto, protegidos por una lona, con un total de 2.000 cajas, 353 pinturas, 168 dibujos, el Tesoro del Delfín, una gran cantidad de tapices y parte de la colección particular del duque de Alba, así como de otras colecciones privadas y obras de El Escorial junto a las de algunas iglesias tenían que llegar en varias salidas hacia Valencia. Huída de los tres bombardeos que pocos días atrás habían asolado el cielo de Madrid y uno de ellos sobre el tejado del Museo del Prado, y que ya advertían del peligro que corrían las obras que albergaba la pinacoteca.
El tesoro no
viajaba solo, iba acompañado por una comitiva formada por un grupo de
funcionarios y técnicos del Museo,
capitaneada por el pintor Timoteo Pérez. A un máximo de 30 kilómetros por hora,
con extintores, alejados de surtidores de gasolina, con vehículos cisterna
de apoyo, la logística tenía que complementarse con la distancia entre los
vehículos. La primera piedra que encontraron en el camino fue al pasar el
puente de Arganda, que hizo falta bajar los cuadros para pasarlos a hombros al otro
extremo porque el andamiaje era demasiado alto. No hubieron muchos percances
más allá de este.
La llegada a Valencia aquella mañana fue recibida por las Torres de Serranos. Estaba muy bien acondicionada, para ello se había esmerado el arquitecto José Lino Vaamonde con ayuda del también arquitecto Pedro Muguruza para lo que en un principio las condiciones eran de carácter temporal y sin obras, pero que en junio, debido a la situación bélica, se permite a la Dirección de Bellas Artes unas obras para preservarlas mejor.
El lugar, sin
duda, fue el mejor escogido: una construcción fuerte y robusta y en la que los
bombardeos poco podrían hacer .
Se construyó una bóveda de 90 centímetros de ancho sobre el suelo del primer piso, con tres mallas de acero entre ellas a 10, 25 y 80 centímetros, distanciadas, separándose del suelo 80 centímetros. Sobre esta bóveda se acumuló un metro de cáscara de arroz para amortiguar, y sobre ella un metro de tierra. En el segundo piso otro metro de tierra, y la terraza cubierta con sacos terreros.
Solo existía un
problema, no cabían todas las obras allí y algunas de ellas se alojaron en la iglesia del Patriarca, nada que no
estuviera ya previsto y de tal modo acondicionado para ello.
Toda la operación salió bien y el valenciano Josep Renau, Director General de Bellas Artes, del que había salido la idea, junto a otras personas célebres y otras anónimas se vieron satisfechos por el acontecimiento histórico llevado a cabo en la ciudad de Valencia, y agradecida toda España por salvaguardar el Tesoro Artístico Nacional en un momento tan convulso.
Allí estuvieron hasta que en 1938 el Gobierno de la República ordena el traslado desde Valencia a Cataluña, concretamente a la localidad de Figueras, debido al avance de la guerra hacia el Levante, y esta vez no estuvo exento de contratiempos.
Texto de Amparo Zalve Polo
lunes, 8 de febrero de 2021
domingo, 7 de febrero de 2021
LA TORRE, ALQUERÍA DE ALBA. VIRGEN DE LA AURORA
ERMITAS DE VALÈNCIA
Alquería de Alba con su espadaña sobre el vértice del tejado.
Foto E. Goñi, noviembre 2019.
Saliendo de València hacia el sur, por el camino Real de Madrid, antigua Vía Augusta romana, nada más atravesar el nuevo cauce del Turia encontramos el poblado de La Torre, que además de las casas pegadas a ambos lados del camino disponía de gran número de alquerías distribuidas por sus alrededores, en una de ellas, la alquería de Alba se mantiene una espadaña con su campana, lo que nos confirma la existencia de la ermita.
Para encontrarla nos basta con tomar el camino que hay a mano izquierda de la iglesia de La Torre, la carretera de Alba, que nos lleva, después de un paseo de cerca de un kilómetro, viendo campos a ambos lados, hasta la alquería, poco antes de alcanzar una rotonda donde se une el camino que va a Paiporta, con el que venía del Cementerio de València. Su imagen a la derecha del camino la vemos arriba.
Ahora sólo tenemos que pasar ante la amplia casona y en la parte trasera nos encontramos con la puerta rojiza de la ermita, de la que sabemos era más grande de lo que aparenta, ya que parte de la alquería tanto en planta baja como en piso, formaba parte de la ermita. Incluso disponía de habitaciones para residencia del cura párroco. De hecho fue parroquia durante muchos años hasta que fue edificada la iglesia que acabamos de dejar y sustituyó a la ermita como iglesia parroquial de La Torre.
Si giramos la cabeza veremos una cruz que efectivamente es de término, está al lado del viejo camino del Cementerio a Paiporta y la Cruz nos indica el inmediato cambio de término municipal.
Cruz de término del camino del Cementerio a Paiporta.
Foto E. Goñi,
noviembre 2019.
Para visitar la ermita además de venir en bici se puede llegar en autobús de la EMT líneas nº 9 y nº 27. El camino directo desde el Cementerio a Paiporta fue cortado y desapareció con la construcción del nuevo cajero del río Turia (obras del Plan Sur).
Texto de Enrique Goñi Igual
sábado, 6 de febrero de 2021
viernes, 5 de febrero de 2021
FLORES LLISO
1880 - Calle Quart
En el número 74 de la calle Quart de València, Gabriel Lliso Martín, gestiona Flores Lliso, tienda plantas y flores que continua con el centenario nombre histórico familiar.
Sus hermanos también se dedican a la venta de plantas y flores: Alejandro con Flores Fela Hijo en la avenida de Aragón nº 8, y Rafael con Flores Fela Lliso en la calle Lorca nº 10, ambos comercios en València.
Son la octava generación de la dinastía Lliso, con datos concretos desde principios del siglo XVIII por las investigaciones del profesor José Francisco Ballester-Olmos y Anguís para su libro "Horts, Horticultores y Jardineros Valencianos" editado en el año 2001.
Desde que hay constancia la historia familiar se remonta al matrimonio José Lliso y Rosa Martí, cuyo hijo José, que nació el 28 de enero de 1747, se casó con Manuela Viciado Galán, como primer entronque con la familia Galán, cuya colaboración comercial llegó hasta finales del siglo veinte.
Vicente Galán Martí.- Libro Horts, Horticultores y Jardineros Valencianos
Cooperación que aumentó en 1886 cuando Vicente Lliso Beltrán, de la cuarta generación, se casó en segundas nupcias con Carmen Galán Beltrán, cuyo padre, Vicente Galán Martí, había adquirido una antigua alfarería en 1885, entonces el número 96 de la Calle Quart, y ahora el 80. En ella la familia Lliso-Galán se dedicó a la venta de Flores, y la familia Galán-Beltrán a la de plantas ornamentales.
Vicente Lliso Galán y Remedios Juliá Pechuán.- Foto Familia Lliso.
El hijo de Vicente y Carmen, Vicente Lliso Galán, floricultor en Alboraya, se casó en el 1919 con Remedios Juliá (Después Chuliá) Pechuán, que trabajaba en el jardín del “tío Quico (rebautizado como Huerto del Pinar)” de la Familia Galán y en terrenos junto al colegio de los Jesuitas y en ocupados actualmente por la Gran Vía Fernando el Católico.
Se quedaron a vivir en València, junto al Jardín Botánico, en la planta superior de la antigua alfarería que había comprado la Familia Galán. También tuvo allí su estudio Enrique Ginesta Peris, pintor y realizador de tapices florales para la Virgen de los Desamparados.
En los años veinte la tienda de la Calle Quart tuvo creciente popularidad con las familias: Galán vendiendo plantas de vivero en el patio interior y Lliso-Chuliá comercializando flores en el zaguán con la muy conocida razón social Flores Lliso.
Huerto de los Pinos.- Oleo principios siglo XX. Publicado en Horts, Horticultores y Jardineros Valencianos.
De los tres hijos de la familia Lliso-Chuliá, Vicente, Remedios y Luis, el tercero fue el continuador con los negocios de plantas y flores, tanto en la tienda de la calle Quart como en la creada en 1964 en la calle Lorca nº 10 y atendida por su mujer, Rafaela Martín Ferrer. Pero tanto Vicente, que se dedicó a la horticultura, y Remedios, que después de casarse volvió a la tienda, siempre estuvieron vinculados con el negocio familiar, formando parte importante y fundamental del mismo.
Luis y Rafaela tuvieron tres hijos: Alejandro, Rafael y Gabriel, que son los propietarios actuales de las tres tiendas de plantas y flores mencionadas anteriormente.
Fachada de Flores Lliso en Quart 74.- 2020.- Esteban Gonzalo
Plantas y flores antaño cultivadas en Alboraya, Almàssera, y campos de huerta que actualmente ocupan calzadas y edificios de València, como son la avenida Archiduque Carlos y el grupo Dos Mil en la esquina Quart-Fernando el Católico.
Cuando en los años ochenta el Ayuntamiento comunicó que iba a expropiar la casona de 1885, la Familia Lliso encontró nuevo local en el número 74, más cerca de las Torres de Quart, para continuar con el negocio familiar. Expropiación que se produjo en 1996 quedando finalmente la tienda Flores Lliso en el citado número 74, donde perdura hasta nuestros días con el trasladado mostrador revestido de mosaicos.
Gabriel Lliso en la tienda de Quart 74.- 2020.- Esteban Gonzalo
Luis Lliso Chuliá fue uno de los grandes exponentes de la floristería nacional: durante muchos años Presidente de la Sección de Floristería de la Asociación Profesional de Flores, Plantas y Afines de la Comunidad Valenciana, socio fundador de Interflora, de la que fue Delegado en València durante veinticinco años, y de la Asociación Española de Floristas en 1951. Ha sido miembro de jurados nacionales e internacionales, y recibido numerosos galardones por su actividad floral, con el pionero primer premio de la Región Valenciana en 1960.
Asociación de Floristas donde sus hijos Alejandro y Gabriel son miembros muy activos. Alejandro ha sido ocho años Presidente y Gabriel está actualmente en la Junta Directiva.
Texto de Esteban Gonzalo Rogel
jueves, 4 de febrero de 2021
miércoles, 3 de febrero de 2021
UN PUENTE NUEVO PARA UNA BODA REAL
En el año de la conquista de la ciudad por el rey Jaime I el paso sobre el Turia estaba garantizado a través de endebles pasarelas de madera, que en esa época parece ser que eran dos, la “superior” y la “inferior” aguas abajo. De estas dos plataformas, la de aguas abajo del río, parece que arrancaba desde una antigua puerta de la muralla musulmana (Puerta de Bab-Al-Faradj). De esta forma primitiva, pero que en todo caso un preámbulo de puente, se transformó en un recio puente de piedra al que en un primer momento se le denominó Pont de Lleida o Dels Catalans, debido a que los repobladores de Lérida que vinieron a Valencia tras la conquista del Reino, se instalaron en esa zona. Más tarde se le dió el nombre de Puente de la Trinidad, por tomar el nombre del monasterio a orilla izquierda del río.
Pasó un siglo y medio para que un nuevo puente se sumara a este. Otro paso que inicialmente también era de madera. Aquí tenemos nuestro protagonista, el Puente del Real. Y se llamó así porque permitía un acceso directo al Palacio Real desde la ciudad.
Las crecidas del río eran constantes y la madera del puente cada vez se deterioraba más, hasta que una riada especialmente destructora en 1589 lo dejó intransitable. Había que construir uno nuevo, esta vez en piedra, a salvo de las turbulentas aguas, y en 1599 ya estaba listo, justo a tiempo para un gran evento: La boda de Felipe III y Margarita de Austria.
Había que pensar en todo, el puente se instaló un poco más allá, aguas abajo, con la finalidad de hacerlo coincidir con la gran explanada del Llano del Real, y la entrada principal del Palacio Real, facilitando el desembarco en esta zona del río.
Al terminar las obras, el viejo portal de la muralla, junto al Temple, se cerró, abriéndose uno nuevo, cuyas puertas se hicieron con madera procedente del anterior puente, aunque no estuvo exento de problemas, ya que al estar entre la muralla y la nueva explanada de terreno se creó un fuerte desnivel, propicio para accidentes ¿Qué se hizo para ganar espacio, para la nueva explanada? Pues expropiar 3000 metros cuadrados del huerto de moreras a los monjes dominicos del Monasterio de Santo Domingo. De esta manera se conectaba el nuevo acceso al puente con las calles que terminaban allí, incluida la plaza dels Predicadors.
Si nos fijamos en la porción del dibujo que el pintor flamenco, Anton Van Den Wijngaerde, hizo en 1563 de la ciudad, se entiende mejor cómo estaba estructurada la zona :
En la parte izquierda del río, huertos, el Palacio Real, el Monasterio de la Trinidad y la acequia de Algirós. Todavía el puente viejo de madera, el del Temple. La explanada sin ampliar, estando aún las moreras del Convento de Santo Domingo y los jinetes se ven en ella haciendo acrobacias, hay que saber que era de fiesta las carreras desde el Llano del Real hasta el Monasterio de la Trinidad.
Texto de Amparo Zalve Polo
martes, 2 de febrero de 2021
lunes, 1 de febrero de 2021
POBLE NOU - ERMITA DE SANTA ANA
ERMITAS DE VALÈNCIA
Caserío en el que estuvo la ermita de santa Ana. Foto E. Goñi, 2019.
El lugar del Poble Nou está compuesto por una larga serie de casas a lo largo del primer tramo de la carretera a Moncada a partir de la nueva Ronda Norte y otra parte de poblado disperso, hoy disminuido a causa de la masiva edificación de viviendas hacia el norte entre el tramo de Tránsitos, Dr. Peset Aleixandre y la Ronda Norte, Hermanos Machado. La Ronda Norte esperamos que sirva de freno a la especulación económica inmobiliaria que provoca la ocupación y desaparición de la huerta valenciana en su parte norte, ya que en el sur ya se ha perdido toda esperanza de mantener algo representativo de huerta.
La zona de poblado disperso, llena de alquerías y casas de campo, tenía su eje en el antiguo camino viejo de Godella, que nacía en el de Moncada. Ahora el camino viejo sale de la rotonda entre Hermanos Machado y avenida Juan XXIII, allí nace un camino hacia la derecha que nos lleva tras unos diez minutos de paseo ante la alquería del Pi, justo al otro lado del camino está lo que fue la ermita de santa Ana. Precisamente en esa rotonda da la vuelta el autobús de la EMT, línea nº 64, lo que nos permite un cómodo acceso. Una vez allí veremos la espadaña rápidamente, con la sorpresa de que todavía se mantiene una campana en ella. Una vuelta por los campos inmediatos y sus vistas agrícolas merecen el paseo hasta la ermita.
En 1941 comenzó a edificarse junto a una curva del camino a Moncada lo que ahora es la parroquia de san Bernardo, con lo que la ermita de santa Ana fue perdiendo actividad hasta ser desacralizada diez años más tarde, cuando se pasó la campana grande a la nueva parroquia, desde entonces su suelo forma parte de una empresa agrícola, pero aún podemos disfrutar de la espadaña.
Texto de Enrique Goñi Igual.










































