martes, 10 de abril de 2018

LAS FALLAS DE LA PLAZA DEL MERCADO CENTRAL

Bivaldi.Gva.es

1931 - La moda de las fallas móviles reproduciendo trenes, locomotoras y tranvías perduró hasta mitad de los años cincuenta del pasado siglo.

En 1931 fue noticia destacada la del tranvía de dos ejes con linternón de la falla de la plaza del Mercado Central. Fue montada sobre un vehículo con motor para poder llevarla por la barriada y los viajeros exhibían cántaros y otros recipientes colgando por el exterior de las ventanillas. 



Bivaldi.Gva.es

A la originalidad de la falla móvil se unió la calidad de la fija que con el lema de la amarga alcachofa, para satirizar costumbres y problemas de la época, la construyó el artista fallero Carlos Cortina. Consiguieron el segundo premio que estaba dotado con 2.000 pesetas y el primero de llibret, la onza d’or de Lo Rat Penat. Corresponde a la etapa de gloria de esa comisión que comenzó con el primer premio a sus monumentos de 1929, 1930 (compartido con la falla Molino Na Robella) y 1936, y prosiguió a partir de 1943.

También tuvieron el aliciente del tercer número de su popular revista “Crit de Festa” con el programa de festejos, “chismorrería” del barrio y una “exquisita selección” de trabajos literarios de tan reconocidas firmas como Maximiliano Thous, Gómez Polo, Hernández Casajuana,… según informaba el diario Las Provincias el día 14 de marzo, especificando que la regalaban al público.

Mercado Central junto con las comisiones Barcas-Pascual y Genís y Reina-Paz-San Vicente, fueron las fundadoras en 1941 de la sección especial, plantadas a partir del año siguiente, donde la primera, número 1 del censo fallero, tuvo muchos años de satisfacción hasta que en 1973 bajó a las secciones 1ªA y B, para volver a la categoría reina en 2014 y retornar a 1ªA en 2017.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

domingo, 8 de abril de 2018

III SIGLO CANONIZACIÓN SAN VICENTE FERRER

Archivo Municipal

Las imagenes que se muestran en la foto del Archivo Municipal conforman la estampa calcográfica realizada  en 1761 por Vicente Galcerán y Alapont con motivo de la conmemoración del III Siglo de la Canonización de San Vicente Ferrer, cuya onomástica se celebra mañana, 9 de abril, como patrón de la Comunidad Valenciana.
  
Fue editada por la imprenta de Joseph Vergara en un grabado que figura en su parte central la leyenda: SIGLO TERCERO DE LA CANONIZACIÓN DEL APÓSTOL EUROPA, mención otorgada por su labor evangelizadora en el continente.
  
La Biblioteca Valenciana nos informa asi del trabajo que expresó el autor mediante diversas alegorías:

 "San Vicente Ferrer en un rompimiento de gloria, rodeado de querubines entre nubes. A la derecha Dios padre con nimbo triangular. Uno de los querubines sostiene una corona de laurel sobre la cabeza del Santo y una filacteria en la que se lee la exhortación "DATE ILLI HONOREM"= "Dadle honor". 

El santo apoya sus pies sobre las espaldas de un toro, símbolo de Calixto III que fue quien lo santificó. En el registro inferior, dos imágenes femeninas, a la izquierda la alegoría de Valencia, con el escudo de la ciudad y a sus pies un gran pez de cuya boca mana agua. De la boca de esta alegoría emana la frase "O et praesidum!" que junto al texto que acompaña a la figura femenina de la derecha "Et dulce decus meum!", componen un verso de Horacio dirigido a Mecenas (Oda,I) = "Oh mi protección y mi querida gloria". 

La figura de la derecha es la alegoría de la Orden de Predicadores (Dominicos), porta el escudo de la orden y apoya su rodilla sobre una esfera junto a un perro que sostiene una antorcha encendida en la boca, elementos alegóricos que se refieren al nacimiento del fundador de los Dominicos, Santo Domingo de Guzmán. Sobre su frente una estrella. 

Entre estas dos figuras un angelote que toca una trompeta mientras de entre sus brazos asciende una filacteria con la locución " ALTIUS ISTE TULIT", con su mano izquierda sostiene una cartela que se apoya en una vista de la ciudad de Valencia. Desde el cielo dos angelotes derraman rosas".

viernes, 6 de abril de 2018

LA RIADA DE 1957 Y LOS TRANVIAS

Vías descarnadas en av. del Puerto. 
Foto autor desconocido. 1957.


ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

Pocos años más tarde, en 1957 se produjo la tercera riada, la más destructiva de la modernidad, aunque con la realización del nuevo cauce de acuerdo con el Plan Sur esperamos que haya sido la última que afecte a la ciudad de Valencia.

En realidad fueron dos riadas la de la madrugada del 14 de octubre y la posterior a mediodía. Se volvió a tragar el puente de Madera y dejó más de media ciudad y buena parte de pueblos vecinos cubiertos de barro, se estima en un centenar los fallecidos.

Aquí, en cuanto a los tranvías, se vieron perjudicadas cocheras, instalaciones de energía, personal, los propios tranvías, etc. En las fotografías siguientes podemos hacernos un somera  idea de lo destructiva que fue esta riada, en la av. Puerto dejó la vía de tipo ferroviario totalmente desnuda, en otra podemos ver la altura del agua en la calle Blanquerías o finalmente un coche de bomberos está arrastrando con cable a tranvías más o menos ahogados de la línea nº 8 Gran Vía Alameda para estacionarlos en la Alameda junto a los cuarteles, a espera de un mejor futuro, que sí llegó, pero por poco tiempo.

 Coche 421 “ahogado” en calle Blanquerías con Padre Huérfanos. 
Foto colección Atanasio Lleó. 1957

En cuanto al servicio de tranvías no existió el día 15, el 16 las líneas nº 7, 9 y 11 circularon desde Ruzafa, Cementerio y Patraix hasta pl. Ayuntamiento, a partir del día 19 los servicios al Grao funcionaban desde el Puerto hasta pl. Aragón y más tarde hasta pl. Ayuntamiento pero solo por Gran Vía, en resumen hasta pasado más de un mes no funcionó toda la red normalmente.

Coche de bomberos arrastrando tranvías hacia la Alameda. 
Foto Finezas. 1957

Los datos indicados proceden del diario Las Provincias de fechas concordantes con los hechos citados.

Texto de Enrique Goñi Igual.

miércoles, 4 de abril de 2018

EL CACHIRULO QUE SÍ SE EMPINÓ


Foto de Pedro Blasco

1960 - Con la Resurrección del Señor llega el Día de Gloria y el ritual de la Semana Santa se convierte en reuniones de jóvenes familiares y amigos que, durante los "tres dias de Pascua", iban a correr la mona a la ermita de Godella, a Benimamet, a la Fuente del Jarro, al camino de Tránsitos junto a San Francisco Javier, y algo más reciente a la Pista Ademuz, en obras por su apertura. Y por supuesto al rio: a cantar la tarara:

 “El día de Pasqua Pepito plorava perque el caxirulo no se li empinava”.

Recuerdo Casa Pedrito, único kiosco con el de la Estación, llena de cachirulos para quienes no los sabían hacer.

Y junto a la mona con su huevo duro estrellado en la frente del más bien "enemigo", en la ocasión, que amigo, además del disfrute que los juegos pascueros producen como escenificación más tradicional de “la alegría de la huerta”:  a la una pare la lluna, a les dos pare el sol, a les tres pita el tren”, los de cuerda y los de prendas, surgen los “campeonatos de cachirulos” como el que nos ocupa la imagen que se llevó a cabo en 1960 en el barrio de Benicalap.

El lugar y la entrega de premios fue en la calle Pintor Matarana -hoy Mercadona- que se adivina rodeada de huerta, incluso con una barraca al final del carrer Xocainet, la de los Oreros. Don Juan Blanquer, cura párroco de Benicalap y Don José Ibancos Bru de Santa Rosa de Lima, los organizadores que otorgaban los premios.

El cachirulo que muestra Pedro Blasco, hecho por su tío Victor, su padrino, acompañado por su primo Vitorín, se hizo merecedor del segundo premio, gracias a los dos rollos de hilo, cuerda de palomar que les acompaña, que fueron soltados en su totalidad.

El vencedor fue Tuset, aunque su cachirulo no aparece en la foto al terminar rompiéndose; con seguridad la novedad del celofán con el que estaba confeccionado no resistió  la fuerza del viento que sí mantuvo el que lucía un cartel de la IV Feria Internacional del Campo.

La chicas que aparecen en la foto son las campeonas de un concurso de huevos decorados, y los panquemados, los obsequios para los premiados.

Cachirulos que confeccionábamos con cañas secas guardadas para que se secaran,  pegamento con harina y “cuas de trapo”. Recuerdo un año que al no tener “prou cua” puse la zapatilla de un amigo:  hizo “fil trencat” y no lo encontramos.

La "mona de Pascua" y a bailar la tarara:

¡A María le vamos a dar
chocolate con aguarrás,
a su novio le daremos
chocolate con veneno.

¡La Sra. María …qué creída está!

Texto de Pedro Blasco

lunes, 2 de abril de 2018

LA MARQUESINA DEL PRINCIPAL

Archivo Municipal

1924 - Con motivo de la Coronación de la Virgen de los Desamparados en el mes de mayo de 1923, con la visita al acto de los Reyes de España, la vieja marquesina del Teatro Principal de 1854 fue eliminada, al tiempo que su fachada fue objeto de la necesaria limpieza. Por la calle de las Barcas tuvo lugar en aquella fecha una procesión, y sea por su desaliño o quizás que por su volumen ocultara el paso a los asistentes, motivaron su sustitución por otra más sencilla, que a poco tiempo de su instalación, ya era objeto de crítica. Aunque en un principio la intención era la de restituir la antigua una vez sacado el lustre de antaño.

Marquesina, la antigua, que hacia juego en sus tres cuerpos, mientras que la nueva rompía la uniformidad de siempre, por lo que entre otros motivos fue objeto de críticas.

Así fue en febrero de 1924 que en una carta al director de las Provincias, un curioso  lector denunciaba como defecto que la nueva marquesina "corta las puertas por el arranque de los arcos y descompone la fachada", y pese a ello, decía,  podría subsanarse si también se modificasen a su semejanza las marquesinas de las taquillas y la contaduría. Algo no encajaba en su crítica,  pero donde más hincapié hacia era en los tirantes que la sostenían: "un gran ataque a la estética...que causan un efecto deplorable".

"Es posible que sean necesarios para respetar la ley de la gravedad, pero en eso precisamente consiste el arte: en salvar los escollos que atentan a la estética".

Terminaba en su carta con  un alegato a la necesidad de dar fin a la fealdad de la marquesina situada en "un teatro, templo del arte... que perteneciendo a una corporación oficial, es de un efecto desconsolador".

sábado, 31 de marzo de 2018

EL DIPLOMA Y EL TIEMPO


          

 Foto de Pedro Blasco

Al ver la fotografía de Pedro Blasco en la entrega de su “Diploma de final de curso” en el colegio de doña Marisa, situado en el Grupo de Santa Rosa de Benicalap, me ha venido a la memoria esa misma escena cuyos protagonistas, alguna que otra vez, hemos sido todos nosotros. El pelo cortado, raya al lado, repeinado y una cara de inocente que lo primero que se observa es su satisfacción.

La frase tan repetida por nuestras madres de la cara bien limpia, lavada con jabón, y a ser posible Heno de Pravia, que acompaña con su aroma el subconsciente se remueve con la canción de la propaganda … “es una jabón de verdad, verdad... verdad…. es la fragancia de España”

Final de curso. Recogida de resultados. Pedro viene a ser el cliché de todos nosotros. Estudiábamos donde se podía. Era una época donde el deseo de nuestros padres era que tuviéramos una vida mejor que la de ellos. Para lograrlo había que estudiar. Muchos padres repetían: “estudia… estudia, el be ha de ser per a tu”.

Ellos habían sido niños de la posguerra. Habían padecido todas las estrecheces posibles y con escasos años aprendices de oficios diversos sin saber en qué iban a terminar. Las más de las veces su jornal era necesario para completar lo que la familia precisaba: freír y comer. La ropa pasaba de unos a otros hermanos con arreglos y la mayoría de las veces a pedazos. ¿Quién no ha visto a la abuela haciendo punto para hacer un jersey , rebeca, cortar una falda, etc?

Eso es lo que se quería evitar. Con esfuerzo, tesón y estudio mi hijo tendría lo mejor. El medio donde en Benicalap nos movíamos no tenía más que la escuela privada, y en los años setenta comenzaba la pública con el Colegio San Roque, como filial del Instituto de Luis Vives. Eso significaba que se necesitaba dinero para pagar el colegio, comprar uniformes, material y un largo etc, que en gran parte ahogaban cualquier economía familiar de la época.

A pesar de todo, muchas familias optaban por apoyar a sus hijos para que hicieran bien una carrera media, una superior, o en caso de no poder, el gran deseo… hacer una oposición para un banco o funcionario del Estado.

Era la época que se dejaba atrás una un túnel  de privaciones y comenzaba un nuevo horizonte. Hoy desde la atalaya del tiempo, vemos que esa fotografía nos muestra el impulso de los  deseos de superación. El arranque de una adolescencia que iba a marcar nuestros días. Cada cual desde su edad, en estos momentos, puede contemplar su vida, reflexionar y concluir..., pero en gran parte siempre agradecer a quienes fueron nuestro guía y apoyo.

Texto de Eduardo Donderis Folgado

jueves, 29 de marzo de 2018

LA ESCALERA REAL

Archivo Municipal

A las 5:15 de la madrugada del 28 de marzo de 1899 fondeó en la dársena frente a la Escalera Real el vapor Rio Negro que procedente de Filipinas conducía a los 2.025 repatriados de los que solo ocho soldados llegaban enfermos, mientras que en el curso del viaje fueron dos los fallecidos: un comandante y un cabo.

El Río Negro había había salido de Manila el 24 de febrero con tiempo favorable, tan solo había tenido un día de contratiempo a la altura del cabo Bourne.

El pasaje lo constituía 1.121 personas entre jefes, oficiales, soldados y las familias de los primeros. Por la mañana subieron a bordo las autoridades militares, civiles y sanitarias, y una representación del alcalde procediéndose al desembarco a las 12:30 horas. Junto a la Escalera Real se formó un piquete de recepción con la presencia en el entorno de un público numeroso. La compañía Trasatlántica recibió la gratitud del jefe de la expedición por el buen trato y excelente comida que se había dispensado al pasaje.

Terminado el desembarco los repatriados iniciaron el viaje hacia sus respectivos pueblos, junto a los familiares que habían llegado a su recibimiento, mientras que las que pernoctaron en Valencia dejaron las fondas de la ciudad sin una habitación disponible.

Vemos la Escalera Real del puerto en una foto del Archivo Municipal, punto elegido para la recepción de personalidades, así como para la celebración de acontecimientos de singular importancia. 

martes, 27 de marzo de 2018

UN TRANVÍA BLINDADO DE GUERRA


Fotografía tomada en las antiguas cocheras de la calle Asturias, ca. 1938 por Finezas.

 ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

Todos hemos visto alguna impresionante película de guerra en la que un convoy ferroviario debidamente armado con cañones situados en vagones de plataforma, con la locomotora y algún coche protegidos con gruesas chapas de acero. Bien camuflado entra en batalla contra el enemigo apareciendo y desapareciendo entre un par de túneles estratégicamente bien elegidos para hacer que el tren pueda atacar y esconderse apenas sin ser descubierto, hasta que los “buenos”  pillan el truco y pueden a su vez vengarse del maligno convoy ferroviario con un rápido ataque aéreo.

Durante nuestra desdichada Guerra Civil, aquí, en Valencia el Comité Obrero gestor de la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) como homenaje a la muerte de un compañero caído en defensa de la libertad, toma la decisión de armar con un cañón cada uno, un par de coches motores tranvías, lo colocan en la parte superior del tranvía y forran las carrocerías con plancha de acero roblonada, además de dotarlos de un potente aparta objetos frontal, y los pintan de forma aparentemente militar, como podemos admirar en la foto.

No sabemos si llegaron a entrar en batalla, o incluso si llegaron a salir a la calle, pero con ellos es posible que la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) haya entrado en la historia militar por la construcción de los primeros tranvías blindados y armados tal como si fueran carros de combate, eso sí, específicos para ser usados en ciudades con red tranviaria de 1 metro.

Texto de Enrique Goñi Igual

domingo, 25 de marzo de 2018

COMITIVA POR LA CIUDAD

Archivo Municipal

1926 - En la Valencia de los años veinte y treinta del siglo pasado era normal ver de vez en cuando pasear sus calles una comitiva como la que observamos en la foto, en esta ocasión por la calle Alicante.

Partían de la Casa Consistorial y con sus mejores galas. La encabezaban los maceros, mientras que la Banda Municipal cerraba su paso. La policía a caballo también acompañaba al evento que servía para abrir camino cuando la concurrencia del público era masiva, en una marcha que siempre tenía su destino: homenajear a un patricio mediante la colocación de una placa en la calle de la ciudad. 

Timbales y clarines, banderas y vivas era lo consustancial al acto patrocinado por el Alcalde, al frente de sus concejales. La asistencia del cronista de la ciudad era lo habitual, al igual que la figura del secretario municipal quien como notario de una decisión aprobada por la comisión correspondiente da lectura del acta.

La Marcha de la Ciudad, L'entra de la murta, el Himno de la Exposición, que después sería el Regional eran las piezas musicales más repetidas, y las exaltaciones y las gratitudes eran las claves de las oratorias a cargo de las personalidades que hacían surgir los vivas de un público que gozaba el momento. La Senyera se convertía en la reina de la mañana. 

Lo Rat Penat y el Circulo de Bellas Artes eran, en muchas ocasiones, las almas del homenaje llamado a perpetuar en nuestra retícula urbana sus mejores hijos.
   

viernes, 23 de marzo de 2018

LA RIADA DE 1949 Y LOS TRANVIAS

1949 - Convoy en el puente sobre el barranco del Carraixet en Bonrepós.  Foto colección Atanasio Lleó.

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS

La segunda riada que afectó a los tranvías fue la de septiembre de 1949, el día 28 el Turia y los barrancos cercanos como el de Torrente y el Carraixet se desbordaron también.

Si partimos de que Valencia a causa de la posguerra estaba empezando a convertirse en un pequeño polo de atracción para inmigrantes procedentes de zonas agrícolas muy empobrecidas y sin medios para alquilar viviendas, que rápidamente montaron zonas de chabolas, preferentemente en el viejo cauce del río, esta avenida arrasó más de un centenar de las chabolas existentes a lo largo del cauce del Turia en la ciudad, se estimaron más de cincuenta desaparecidos, aunque jamás hubo cifras concretas de muertos.

Se derrumbó buena parte del puente de Madera de la estación del trenet sustituto del arrasado en la anterior riada de 1897 y finalmente afectó profundamente a la línea de tranvías nº 24 (Puebla de Farnals), como se puede ver en la foto, sacando de la vía y volcando el coche remolcado a un convoy en el puente de Bonrepós sobre el barranco del Carraixet, inundando también las cocheras de la línea en la cercana Tavernes Blanques.

La línea a la Puebla de Farnals no se recuperó hasta octubre y el paso por el puente tranviario, adosado al de la carretera, no estuvo reparado hasta finales de año. Los pasajeros hacían transbordo entre una parte y otra del puente tranviario derruido, por el puente de la carretera, que quedó en buen uso.

Esa misma tarde se interrumpieron a la altura del desaparecido paso a nivel de la avenida del Puerto los servicios de tranvías con Nazaret,  Cabañal y Malvarrosa.

Los datos provienen del diario Las Provincias de fechas posteriores a la riada.


Texto de Enrique Goñi Igual