Las Provincias - 01/03/1918
jueves, 1 de marzo de 2018
miércoles, 28 de febrero de 2018
LA GLORIETA - y IV
Archivo Municipal
1928 Ca - En 1910, ya abierta la calle de
la Paz desde 1903, la puerta enfrente fue ampliada con tres vanos siendo la
segunda en importancia. Y entre 1915 y 1928 se colocaron las estatuas del Dr.
Gómez-Ferrer, el médico de los niños, y
las de los pintores Agrasot, Muñoz Degrain y Francisco Domingo, que se unirían
a la del genio del sainete Eduardo Escalante que había sido instalada años antes en 1899.
Aun seguían existiendo las pequeñas montañas del general Elio con sus arbustos.
Archivo Municipal
En 1925 se acometió una nueva transformación,
motivada fundamentalmente para dar paso a la circulación desde la calle de la
Paz. Se quitó la verja de hierro, que se instalaría en 1932 en los Jardines del
Real, y se partió en dos la Glorieta con una avenida que recogía el tráfico de
la calle de la Paz hacia la Avenida Navarro Reverter, disminuyendo la
superficie y el espesor de la arboleda al ser talados los arboles más antiguos.
Esta situación persistió hasta los años cuarenta, cuando la Glorieta volvió a ser de un
solo cuerpo, tal y como hoy la conocemos.
En 1950 se cerró la Glorieta con un cercado de ciprés que duró hasta la riada de 1957, cuando al superar las aguas el nivel de los dos metros fue muy devastada, obligando a su necesaria reconstrucción para alcanzar su aspecto actual tras la regeneración de su ornato vegetal, del que se habían perdido árboles muy apreciados, con nuevos bancos y juegos infantiles.
En 1950 se cerró la Glorieta con un cercado de ciprés que duró hasta la riada de 1957, cuando al superar las aguas el nivel de los dos metros fue muy devastada, obligando a su necesaria reconstrucción para alcanzar su aspecto actual tras la regeneración de su ornato vegetal, del que se habían perdido árboles muy apreciados, con nuevos bancos y juegos infantiles.
martes, 27 de febrero de 2018
lunes, 26 de febrero de 2018
PISCINA LAS ARENAS, LA MECA DEL DEPORTE NATATORIO
Colección Salvador Monmeneu (1934)
Casi dos meses antes de su inauguración, el cronista de Las Provincias no podía ser más explícito: “Días de éxito y gloria se avecinan para el deporte acuático valenciano… la formación definitiva del C.N. Arenas no admite dudas”. No vacilaba pues que torno la nueva piscina se iban a agrupar los mejores nadadores del momento, y que iba a ser la llave para abrirles las puertas al rápido progreso.
La piscina de la Arenas, remataba su comentario, “será
-dentro de pocos meses- la Meca del deporte natatorio”.
Efectivamente, la noche del 21 de Julio de 1934 tuvo lugar
su inauguración oficial con un extraordinario éxito de concurrencia en forma de
avalancha, con un público deseoso de conocer la nueva instalación del balneario
Las Arenas. Tan grande fue la expectación suscitada que no desmereció al quedar los asistentes fascinados cuando descubrieron con sus ojos la “piscina grande” fantásticamente iluminada.
Colección Salvador Monmeneu (1934)
Junto a la barra americana, una orquestas amenizó un baile
para el disfrute de los jóvenes por la modernidad que suponía. La brisa marina
suavizaba el calor de la fiesta.
No pudo faltar aquella noche una exhibición de natación a cargo de los mejores clubes que al mismo tiempo les servía como entrenamiento para los próximos campeonatos. Desde lo alto del trampolín se sucedían, unas tras otras, acrobáticas figuras que producían expectación.
Junto a las autoridades asistieron distinguidas familias de
la sociedad valenciana que fueron muy elocuentes en las felicitaciones a los
señores Zarranz y Moroder, que, como
propietarios habían puesto a la capital del Turia a la altura de las mejores capitales
europeas.
Elegancia, buen tono y
modernidad se magnificaban en un establecimiento deportivo diseñado por
el prestigio arquitecto madrileño Luis Gutiérrez Soto, especialista en este género, cuya
dirección de obra recayó en Cayetano Borso, joven arquitecto valenciano que
empezaba a despuntar.
domingo, 25 de febrero de 2018
sábado, 24 de febrero de 2018
LOS LARGOS TRANVÍAS POR LAS CALLES BARCAS Y PINTOR SOROLLA
450 Mastaba (Ex 312) con remolque 300 por la actual plaza de Zaragoza en 1964 y en la línea 12. Archivo de José María Valero Suárez.
Entre los años 1957 y 1962 mi tranvía preferido para viajar
entre la avenida del Puerto (entonces oficialmente del Doncel Luis Felipe
García Sanchís) y la plaza del Caudillo (actual del Ayuntamiento), era el de la
línea 1, cuyos vehículos con potentes motores General Electric o Cenemesa
llevaban un remolque sobre bogies. Tenían mayor capacidad y recorrían en menos
tiempo el itinerario de atajo por las
calles Barcas y Pintor Sorolla y el contorneo del Parterre hasta la Glorieta,
en contraste con los tranvías, también sobre bogies, de las líneas 2, 4, 12 y
14, con itinerarios más largos, más paradas, y mayor tiempo de viaje. Cuatro
líneas que únicamente llevaban remolques de dos ejes, jardineras y cerrados con
o sin balconcillos, durante la temporada de baños en las playas del Cabanyal,
Malvarrosa y Nazaret.
Como el 9 de abril de 1962 suprimieron la circulación de
tranvías por las calles Barcas y Pintor Sorolla, principalmente por protestas
de hoteles y entidades con aprobación municipal, hasta febrero de 1964, que
pasé a trabajar en una empresa con factoría en Manises, no tuve más remedio que
utilizar las otras líneas con recorridos por las calles Paz, San Vicente,
Ruzafa y Alicante, y las grandes vías Marqués del Turia y Germanías. Periodo de
tiempo en el que pude seguir viajando en los largos convoyes del ex1 ya que la
Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) los reutilizó para
reforzar los servicios de las líneas 2 y 12.
462 Zeppelín con remolque 400 en la plaza del Caudillo (actual del Ayuntamiento). Primeros años cincuenta. Vía Libre FFE.
La historia de los tranvías sobre bogies o carretones, con
mayor capacidad y más comodidad para los viajeros que los de dos ejes, comenzó
en Valencia con la circulación de un prototipo a partir del 30 de marzo de
1933. Fue el primero de los 17 puestos en circulación en 1933 por la CTFV para
modernizar los servicios entre el centro de la ciudad y sus barrios marítimos.
Los construyó Material Móvil y Construcciones de Zaragoza, continuadora de la
antigua Carde y Escoriaza, con equipos eléctricos de la General Electric de
Estados Unidos, y formaron la serie 300. Su calidad quedó ampliamente
demostrada ya que 16 prestaron servicio hasta los últimos años sesenta del
siglo veinte, llegando la mayoría de ellos hasta la supresión de los tranvías
de Valencia a partir del 20 de junio de 1970.
Entre 1945 y 1947 fueron remodelados en Talleres Devís de
Valencia, donde les pusieron puertas accionadas por aire comprimido y ubicaron
al cobrador, hasta entonces ambulante por el vehículo, en un habitáculo, donde
además de cobrar a los viajeros que iban pasando se ocupaba de la apertura y
cierre de las puertas traseras, lo que también hacia el conductor con las
delanteras. Entonces los añadieron a la serie 400, que ya tenían las
características anteriores, y habían constituido con 25 carrocerías, que
equiparon con motores y restos mecánicos y eléctricos de viejos vehículos de
dos ejes, y 28 a las que pusieron motores nuevos Cenemesa. Diecisiete constaban
como propiedad de CTFV y los 53 restantes alquilados por su filial VASA
(Valenciana de Autobuses S.A.)
Parte de los General Electric y Cenemesa fueron adaptados
para remolcar en la línea 1 los largos y estrechos remolques, nueve serie 300
también sobre carretones, que construyó Talleres Gay del Grao de Valencia
reutilizando materiales de antiguos tranvías imperiales de la época de la
tracción animal, aunque otros investigadores opinan que uniendo dos coches de
tercera clase del trenet. Fueron los tranvías más largos de Valencia. También
utilizaron como remolques algunas carrocerías tipo 400 antes de su
motorización.
462 Zeppelín con remolque 300 por la Glorieta hacia Pintor Sorolla y Barcas. Últimos años cincuenta. Vía Libre. FFE.
El desacierto estuvo en la carrocería, de madera con forrado
metálico exterior en todo el material sobre bogies.
En pleno declive tranviario, a partir del 1 de marzo de 1965
todos los servicios fueron realizados sin remolques.
Por su aspecto exterior los tranvías de la serie 400 formaron
estéticamente dos grupos principales: los “zeppelines”, cuya estilizada
estructura hizo que popularmente los asociaran con los dirigibles alemanes de
la primera guerra mundial, y “mastabas”, a los que por sus amplias y angulosas
plataformas delantera y trasera les encontraron parecido con la reproducción de
una tumba egipcia que tenía como anuncio la empresa de pompas fúnebres La
Mastaba en la calle Colón de Valencia.
Un zeppelín con el nº 407 está expuesto en el naciente museo
de Torrent, mientras que los mastabas 424 y 455, y el largo remolque 301 están a la
espera de su restauración.
Texto de Esteban Gonzalo Rogel
viernes, 23 de febrero de 2018
jueves, 22 de febrero de 2018
LA GLORIETA - III
Archivo Municipal (1926 Ca)
La que podemos considerar como tercera transformación se efectúa a mediados de siglo, en
1859, con la reaparición de la Fuente de Tritón en 1860 -que se había quitado
de su anterior puesto en 1844 para la ampliación de la Glorieta- y la
instalación de una verja de hierro que duraría hasta 1925.
En 1883 se celebró
una Exposición de Agricultura de gran éxito. Se construyó en el interior,
próximo a Capitanía, un edificio para los guardas, que luego sería en 1895 Casa
de Socorro municipal y en 1900 se instaló un restaurante y un kiosco de prensa, en unos
años de gran actividad.
En 1901 se llevó a cabo la cuarta transformación. Se
inauguró un teatro que no tuvo aceptación, solicitando los vecinos su derribo.
Fue cuando se instaló una cueva con la Fuente de Neptuno en sustitución de las
estatuas de las cuatro Estaciones trasladadas a los Viveros. Un incendio, quizá provocado, acabo con el
teatro poco tiempo después.
En 1909 se instaló un mercado de flores que duró unos pocos
años. Se retiraron unos bancos de piedra que fueron llevados al pretil del río
en la Alameda, y los que tenían respaldo de hierro, pasaron al Parterre. Se
cambió el alumbrado y se instalaron nuevas farolas.
miércoles, 21 de febrero de 2018
martes, 20 de febrero de 2018
LA CESTA CON LA COMIDA
Valencia-Jesús. Jordi Ibáñez. Archivo Esteban Gonzalo
En 1953, en primavera u otoño, el fotógrafo Jordi Ibáñez
captó el momento cuando un empleado de la antigua estación Valencia-Jesús le
entregaba al maquinista del tren con destino Torrent la cesta con la comida que
alguien de su familia había llevado allí.
Eran tiempos de escasez y bajos salarios, por ello la
mayoría de los habitantes tenían que hacer filigranas para llegar a final de
mes y era habitual volver al hogar para comer o hacerlo en los lugares de
trabajo con alimentos preparados en casa.
El automotor eléctrico nº 5, construido en 1924 por Carde y
Escoriaza de Zaragoza con motores de la General Electric norteamericana, fue
uno de los trasladados desde la estación Pont de Fusta para atender los
servicios de viajeros de la línea sur de CTFV, cuya electrificación fue puesta
en servicio el 4 de diciembre 1947 hasta
Torrent. Instalaciones para el nuevo tipo de tracción que fueron adaptando con
gran lentitud, de tal manera que hasta el 10 de marzo de 1956 no quedó
terminada la electrificación de los 53 km. de trazado hasta Villanueva de
Castellón. Entre 1947 y 1956 convivieron locomotoras de vapor, autovías diésel
y trenes eléctricos por la línea de ancho métrico de la Ribera Alta.
En la parte derecha del automotor asoma un largo y estrecho
coche sobre bogies construido a partir de dos antiguos de dos ejes.
Texto de Esteban Gonzalo Rogel
lunes, 19 de febrero de 2018
domingo, 18 de febrero de 2018
LA GLORIETA - II
Parcial del plano de Francisco Ferrer y Guillén de 1831
La llegada del trienio liberal y la ejecución del General Elio paralizaron el proyecto que no se reanudaría hasta
1826, en unos años que en Valencia, desde el Palacio de Cervelló, se iba fraguando la política nacional en su intento de vuelta al absolutismo.
La Glorieta, por orden del nuevo capital general O’Donell, se cerró con
una verja de madera sujeta por pilastras de piedra. Como anecdotario, no se
dejaba entrar a los perros y mendigos, y colocaron unos bancos de piedra y unas
sillas que había que pagar para utilizarlas. Existían siete puertas, siendo la
principal la que daba a la Plaza de Tetuán. Esta remodelación duró hasta 1844.
En este año, José Campo, alcalde
de Valencia, inauguró el 9 de octubre el primer alumbrado a gas de la ciudad, desde la Glorieta, lo que significó el inicio de una segunda remodelación para
su mayor amplitud. Se instaló un café junto a un Pabellón de Música y se
realizó una radical transformación del arbolado, con nuevas especies orientales
a base de plátanos, tilos, palmeras y magnolias, dejando de ser un jardín
plenamente valenciano.
sábado, 17 de febrero de 2018
viernes, 16 de febrero de 2018
JOSÉ E. SERRANO MORALES, VALENCIANO DE ADOPCIÓN
Archivo Municipal
El fallecimiento del bibliófilo afincado en Valencia José Enrique Serrano Morales, el 16 de febrero de 1908, tuvo gran repercusión para el diario Las
Provincias, que al día siguiente de su muerte y en primera página informó con detalle en cuatro de sus cinco columnas, última ésta que también utilizó para terminar su crónica.
La impresión que causó en la redacción fue “profunda, dolorosísima, aplanándola", puntualizaba. Más si cabe, toda vez que la noche anterior, para poner fin
a la jornada dominical, habían conversado con él sin advertir ningún síntoma de
fatiga que supusiera tan fatal desenlace.
Como era habitual en los domingos -informaba el cronista- se llevaba a cabo en su biblioteca particular una
tertulia bibliográfica que en aquella última reunión se había debatido entre
los asistentes aspectos referidos a las fiestas centenarias del Rey Don Jaime,
así como a la Guerra de la Independencia de hacia un siglo, hojeando libros y
manuscritos entre el entusiasmo de los asistentes, unidos por la historiografía valenciana en la consideración de que había llegado la hora de revivir sus
glorias.
No terminó ahí la jornada pues se reunió de forma íntima con
familias amigas en la sede del Gobierno Civil, hasta que se retiró a su
domicilio de la calle Corona. En la madrugada del lunes se despertó con
molestias en el pecho y tras llamar al médico su esposa, en contra de los
deseos de Serrano Morales, de forma
repentina y sobre las 10 de la mañana, el bibliófilo exhaló su último suspiro.
Teodoro Llorente Olivares, director del periódico, en el extenso comentario de la portada,
glosó su figura dada a recopilar toda suerte de libros, folletos, manuscritos,
datos y documentos, que se hallaban en su domicilio, referidos al pasado historiográfico de Valencia, convertido en una extensa biblioteca que reunía
más de 12.000 libros, sin contar folletos y papeles sueltos.
jueves, 15 de febrero de 2018
miércoles, 14 de febrero de 2018
LA RIADA DE 1897 Y LOS TRANVIAS
ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS
Tranvía de caballos tipo imperial cruzando el puente del Mar sobre un embravecido río Turia, bajo un amenazador cielo. Foto Mimós. 10-11-1897.
Valencia ha sido ciudad de riadas y han sido muchas las que
figuran en su historia, más o menos graves, pero el Turia vive con nosotros o
nosotros con él y aunque debíamos ser buenos vecinos en algunas ocasiones la
cosa se estropea y llega el desastre. Desde que el tranvía circula por Valencia
han habido tres ocasiones en las que las riadas han afectado de forma señalada a
los tranvías. Esta fue la primera documentada fotográficamente.
En 1897 el día 10 de noviembre tras varios días de lluvias
intensas, hubo una riada por la tarde, que rompió el puente de Madera de la
Estación del trenet, por su parte vecinos de Pueblo Nuevo del Mar (Cabañal)
tuvieron que romper parte del terraplén del trenet al Grao, y dejó de circular
el tranvía de vapor al Grao (Ravachol) a causa de las inundaciones en el Grao.
También en las partes bajas del centro de la ciudad hubo
inundaciones como se puede comprobar en la foto siguiente donde aparece un
tranvía de la línea Diagonal navegando en la muy céntrica Bajada de San
Francisco proveniente de la calle de San Vicente y con destino a la calle de
Ruzafa bajo la atenta mirada de una multitud de valencianos protegidos con sus
paraguas.
Tranvía de caballos de la Sociedad Valenciana de Tranvías
navegando en la Bajada de San Francisco. Foto Antonio García, suegro de
Sorolla. 10-11-1897.
Texto de Enrique Goñi Igual
martes, 13 de febrero de 2018
lunes, 12 de febrero de 2018
LA PLAZA COMANDANTE MONTESINOS
Archivo Municipal
Desde aquel momento la plaza pocas veces gozó de buena salud, tal y como expresaban
los vecinos con sus denuncias en 1932 por el mal estado de una fuente en la
plaza en cuyo entorno se concentraban los desperdicios de verduras procedentes
de Abastos, que daban al lugar sensación de abandono.
La plaza estaba condenada a desaparecer por los proyectos de reforma interior, sin embargo, en 1934, se anunciaba en prensa la subasta de un solar contiguo de 202 metros cuadrados, al tiempo que igualmente se ofrecía la casa número 6 compuesta de planta baja con jardín, entresuelo, dos pisos, desvanes y terrado. Mayor peligro encerrada la casa con el número 8 que amenazaba derribo, por lo que ante una denuncia de la Guardia Municipal, el primer teniente de alcalde Sr Gisbert, dio instrucciones al arquitecto mayor municipal para que realizará una inspección y tomar por consiguiente las medidas oportunas.
La plaza estaba condenada a desaparecer por los proyectos de reforma interior, sin embargo, en 1934, se anunciaba en prensa la subasta de un solar contiguo de 202 metros cuadrados, al tiempo que igualmente se ofrecía la casa número 6 compuesta de planta baja con jardín, entresuelo, dos pisos, desvanes y terrado. Mayor peligro encerrada la casa con el número 8 que amenazaba derribo, por lo que ante una denuncia de la Guardia Municipal, el primer teniente de alcalde Sr Gisbert, dio instrucciones al arquitecto mayor municipal para que realizará una inspección y tomar por consiguiente las medidas oportunas.
La plaza del Comandante Montesinos en 1934 junto a otras
próximas, como las de Pellicers, Pertusa,
Pilar, En Gil y otras calles vecinas, se vería afectada por las mejoras del
alcantarillado, tanto en cuanto la Cámara Oficial de la Propiedad Urbana ponía
en conocimiento de los interesados propietarios que gracias a su gestión
había logrado ciertos beneficios en el pago de los tributos.
Con el traslado del Mercado de Abastos la explanada sería propuesta
para la construcción de Hacienda y otros nuevos edificios, lo que significó la desaparición de la plazita, mientras que la calle de Quevedo ganaba en anchura.
La foto de la primera mitad de los cuarenta nos da una idea de su entorno en cuyas paredes se observan los rostros de Francisco Franco y José Antonio qué tanto proliferaron en las fachadas urbanas de la época.
La foto de la primera mitad de los cuarenta nos da una idea de su entorno en cuyas paredes se observan los rostros de Francisco Franco y José Antonio qué tanto proliferaron en las fachadas urbanas de la época.
domingo, 11 de febrero de 2018
sábado, 10 de febrero de 2018
EL FENIX
Archivo Municipal
Semanario aglutinador en sus páginas de la élite valenciana que llevó a cabo una labor erudita en favor de la historia, las costumbres, la literatura y las artes, sobre todo con el valioso concurso de Vicente Boix Ricarte (1813-1880), siendo uno de los periódicos que mayor influencia han ejercido en el movimiento literario valenciano, impregnado del romanticismo imperante de la época, tal como señalara Luis Tramoyeres Blasco (1880). Comenzó a publicarse el ocho de junio de 1844, con el subtítulo “Periódico universal, literario y pintoresco", en entregas dominicales de ocho o seis páginas, compuestas a dos columnas, que salían de la imprenta de Benito Monfort, que debió ser además su primer editor y propietario. Publicando su número 17, el 28 de septiembre.
Semanario aglutinador en sus páginas de la élite valenciana que llevó a cabo una labor erudita en favor de la historia, las costumbres, la literatura y las artes, sobre todo con el valioso concurso de Vicente Boix Ricarte (1813-1880), siendo uno de los periódicos que mayor influencia han ejercido en el movimiento literario valenciano, impregnado del romanticismo imperante de la época, tal como señalara Luis Tramoyeres Blasco (1880). Comenzó a publicarse el ocho de junio de 1844, con el subtítulo “Periódico universal, literario y pintoresco", en entregas dominicales de ocho o seis páginas, compuestas a dos columnas, que salían de la imprenta de Benito Monfort, que debió ser además su primer editor y propietario. Publicando su número 17, el 28 de septiembre.
ADUANA DE VALENCIA
"Junto á la puerta llamada del Mar, y al frente del hermoso paseo de la Glorieta, se levanta un edificio de elegante y suntuosa arquitectura, coronado con la magnífica estatua del gran rey Carlos III. Esta lujosa obra se destinó desde su construcción para servir de aduana, pero en ella estuvieron colocadas durante muchos años todas las dependencias y oficinas de administración del estado, habitando además sus respectivos gefes en cómodas y espaciosas habitaciones.
La antigua aduana ocupaba una pequeña plazuela mas larga que ancha, que había junto á la puerta del Mar enfrente de la ciudadela, llamada antes casa de las Armas. En aquella plazuela vivían los canónigos Zapata y Carróz; y á espaldas de estas casas había una que servia de horno á los religiosos trinitarios, y al extremo de ellas existía un callejón sin salida, llamado de la Таleса, en el cual solo á una parte había casas inhabitadas por su lobreguez.
Derribáronse estas casucas, y de la aduana antigua solo queda pegado á la muralla algún trozo, que hoy sirve de almacén de fortificación.
El intendente, que lo era entonces D. José de Aviles, elevó á S. M. el plan de la nueva aduana, y aprobado en Madrid se dio principio á la obra en 17 de Abril de 1758 , bajo la dirección de Felipe Rubio, albañil, y Tomás Minér, cantero, naturales y vecinos de Valencia.
La longitud de esta obra regia es de doscientos ochenta y tres palmos: su latitud de doscientos doce, y de cien palmos valencianos su elevación. El escudo de las armas reales que se ostentan en la fachada principal es de veinticuatro palmos valencianos, contados desde el toisón hasta la cruz de la corona.
La magnífica estatua del señor rey D. Carlos III tiene diez y siete palmos de altura, ocho de latitud y seis de grueso; á su mano derecha está colocada una estatua que representa la justicia, y á la izquierda otra que manifiesta la prudencia. La piedra de las estatuas y del escudo es de la cantera de Barcheta, cerca de Játiva. El peso de la que se cortó para la estatua del rey se calculó en dos mil arrobas, y para su conducción se desbastó y bosquejó en la misma cantera, quitándola como unas ochocientas arrobas de su mole: y de este modo pudo conducirse a Valencia en un carro en un carro hecho con este objeto tirado por veinte pares dé mulas.
Descargóse junto á la misma aduana, donde se armó el taller y se puso en perfección por D. Ignacio Vergara, valenciano y de la academia de san Carlos. Pagáronle ochocientos pesos por la estatua del rey; mil por las de las virtudes, y cuatrocientos por el escudo de las armas reales. Hoy sirve este suntuoso edificio para fábrica de cigarros.
Destinado como queda dicho para fábrica de cigarros , no hace mucho que fue teatro de una horrorosa catástrofe, que el pueblo de Valencia contempló lleno de terror, y cuyas circunstancias son bien conocidas. Asegúrase, sin embargo, que la aduana volverá á su primitivo estado, trasladándose la fábrica de cigarros al gran monasterio de san Miguel de los Reyes: pensamiento que no podemos dejar de aplaudir; pues en este caso se trasladará la audiencia al lujoso edificio del Temple.
A propósito de esta traslación, no podemos menos de recordar la necesidad de conservar la casa que antes se llamó de la Diputación, y ahora acupa la audiencia. Su mérito artístico, sus magnificas pinturas al fresco, obra de Cariñena y de Peralta, y sobre todo sus recuerdos históricos, deben impulsar á todos los apasionados por las artes el deseo de conservar este y otros monumentos le nuestra antigua grandeza valenciana. Las columnas de nuestro Fenix contienen estensas descripciones de algunos de ellos, y seria sensible que muchos, ó se perdieran completamente ó se vendieran por mezquino precio, en una época en que el gusto ha inspirado á los gobiernos de todas las naciones cultas el deseo no solo de conservar los antiguos monumentos, sino de repararlos también, dando con esto una insigne prueba de civilización y de verdadero progreso.
Valencia entre las capitales de la monarquía española encierra en su territorio muchos edificios, cuyo mérito artístico es la admiración de los inteligentes; y si la mano de la destrucción ha derrumbado ya gran número de estos preciosos restos, tiempo es ya también de salvar los pocos que nos restan, siquiera por respeto á la gloria de nuestros mayores".
Texto de El Fenix - 05/10/1845
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