martes, 10 de enero de 2017

EL MOLINO DE NOU MOLES

Archivo José Huguet - 1908

De larga historia pues su origen es islámico, el Molí harinero de Nou Moles se situaba en el extrarradio de la ciudad donde aparte de cultivos de regadío también los había de secano como el trigo y la avena.

Era el molino más grande de la huerta, sus nueve muelas aprovechando el caudal de la acequia de Favara producía grandes cantidades de harina para abastecer a la ciudad.

Ya en 1701, en el libro de ordenanzas de la acequia de Favara "Capitols e Ordinaciones, fets i estatuhides per al bon govern de la comuna i cequia de Favara pero els elets i sindich de ella" de Josep Orient i Latzer, se le conoce como molí de Nou Moles o Sanoguera, antes había sido conocido como de En Valls y de En Gil Perez.

A principios del siglo XX era propiedad del Marqués de Montortal y administrado por José Albors (luego Alcalde de Valencia). Junto al molino en 1908 se construyó la subestación eléctrica de Nou Moles, edificio de estilo modernista que aún se conserva.

Pero en la madrugada sobre la 1'20 horas del 10 de enero de 1929 se produjo un gran incendio en el molino originado en la maquinaria eléctricas que, aparte de las turbinas eléctricas, lo hacían funcionar. El incendio fue tan aparatoso que las llamas se veían desde la calle Quart y no se logró su extinción hasta las 12 de la mañana del día siguiente.

Hoy éste desaparecido molino da nombre a todo un barrio.

Texto de Lola Cuesta Camacho

lunes, 9 de enero de 2017

PARROQUIA DE SAN ANDRÉS



"Este templo antiguo era antes de la conquista una pobre mezquita, y fue consagrada por el obispo de Tarragona en 10 de octubre de 1238. Hasta 1610 en que se hizo la reedificación, conservó una forma extraña, cubierta de una gran bóveda de madera, apuntada, pero de mediana solidez. En esta iglesia se halla enterrado el célebre beato Simón, hombre de estrañas aventuras y de mucho prestigio entre los habitantes del barrio de Pescadores, que vivió en el siglo XVII ... Antiguamente había incrustados en la pared de esta iglesia varias lauras o celdas donde vivían mujeres retiradas, a espensas de las públicas limosnas. Hoy no quedan vestigios de estas habitaciones".

Texto: Guía de Forasteros de Vicente Boix de 1849.

domingo, 8 de enero de 2017

EL COLEGIO LORETO



Archivo Municipal


1935 Ca. - Se sabe de las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto de la Sagrada Familia de Burdeos en nuestra ciudad desde el mes de mayo de 1850 cuando el Gobernador Civil de Valencia se dirigió al centro existente en la capital de España para solicitarles  que se establecieran en Valencia.

Es así cómo fijan su docencia en las escuelas municipales de la calle Arzobispo Mayoral, pasando de allí a la calle del Portal de la Valldigna, dónde tras una breve estancia adquieren el Palacio del Conde de Carlet a orillas del río Turia. Edificio que da nombre a la plaza y sede del colegio hasta 1945, fecha de su traslado al actual centro escolar de la calle Salamanca. Desde su comienzo fue colegio con internado, enseñanza infantil mixta, educación primaria y superior.

El edificio fue residencia de don Jorge de Castellví y López de Mendoza quien recibió el título de Conde de Carlet por Felipe II. Destacó por su labor repobladora tras la expulsión de los moriscos en 1609 desde su residencia en la Ribera.

El viejo palacio también fue utilizado por el Colegio del Pilar que adquirió la propiedad de las Madres del Loreto cuando su marcha. 

sábado, 7 de enero de 2017

PARROQUIA DE SAN MARTÍN



"Dice que en las cercanías de la puerta de la Boatella (situada en el lugar que hoy ocupa el horno de la Pelota) hubo en tiempo de los árabes una mezquita que consagrada después de la conquista, fue dedicada a San Antonio Abad, y la ocuparon los canónigos seglares de dicho Santo.

Pero que consagrado este templo a San Martin obispo, en el reinado de don Martín, rey de Aragón, en 1400, se concedió a los referidos canónigos otro local fuera de la ciudad, y que se reunieron las dos invocaciones al tiempo de erigir esta iglesia en parroquial".


Texto: Guía de Forasteros de Vicente Boix de 1849.

viernes, 6 de enero de 2017

ARTÍSTICA PARTICIPACIÓN DE LOTERÍA DE UN COMERCIANTE


Juan Forte Aguilera, un almacenista de patatas y cereales de la calle Vivóns nº 24, en pleno barrio de Ruzafa de Valencia, vendía o regalaba, según le interesara, atractivas participaciones de 25 pesetas para el sorteo de la lotería del Niño del día 5 de Enero de 1972.

La Imprenta Baquero Fenollosa de Alboraya concentró en 17 x 11 cm. de papel y en color: un aguador valenciano del siglo XIX, un tranvía de caballos y detrás la fachada barroca de los Santos Juanes, reproduciendo parte de una obra del pintor valenciano Martínez Forment, con el complemento en el espacio restante de un torero lidiando, instrumentos musicales y una pareja de valencianos ataviados con el traje típico y donde él está cantándole a ella acompañado de una guitarra.


Texto de Esteban Gonzalo Rogel.

jueves, 5 de enero de 2017

SAN JUAN DEL HOSPITAL



"Tuvo su origen a la entrada del invicto Conquistador en esta ciudad, erigiendo el cuerpo de religión que le acompañaba en esta empresa el local de una de las capillitas que existen en el tránsito de este Iglesia.

Llámese del Hospital porque la fundó la misma religión, como hospitalaria. Según los historiadores existía la enfermería de estos célebres cruzados en el lugar que sirve hoy de atrio a la Iglesia. Creciendo, empero, en adelante las rentas y el número de los enfermos, se extendió el hospital y se edificó la iglesia en el lugar que ocupaba el cementerio.

Por bula del papa Juan XXII, su fecha 13 de junio de 1316, se aplicaron algunas de las encomiendas que poseía esta religión a la militar de Montesa, de cuyas resultas se cerró el hospital."

Texto: Guía de Forasteros de Vicente Boix de 1849.

miércoles, 4 de enero de 2017

UN TRANVÍA DE CABALLOS EN 1982

Foto de Esteban Gonzalo 

En Valencia hubo los días 4, 5 y 6 de enero de 1982 un espectáculo inusual para la época en la que se vivía. Una jardinera tirada por dos caballos recorría diez veces al día y en cada sentido el céntrico Paseo Ruzafa, entonces ya peatonal. Fue casi 57 años después que en la línea del Cementerio, última con tranvías de caballos, sustituyeran este tipo de tracción por la eléctrica el 28 de febrero de 1925.

Las llantas rodaron sobre raíles, todavía sin cubrir con asfalto y en los que no habían circulado tranvías desde 1931, al desviarlos entonces por la nueva y amplia avenida Amalio Gimeno (actual Marqués de Sotelo).

Fue uno de los actos que programó la exposición “Trenes, estaciones y tranvías”, patrocinada por la Diputación Provincial, como homenaje al primer tranvía eléctrico, la línea del Ravachol entre la Plaza Tetuán, Villanueva del Grao y Pueblo Nuevo del Mar.


Foto de Esteban Gonzalo

Es una de las jardineras que entregó la Wagon and Carriage Works Co. Limited de Bristol a la Sociedad Valenciana de Tranvías (SVT) en el siglo XIX para los tranvías de tracción animal de Valencia. Suprimida ésta, fueron utilizadas como remolques de verano de los tranvías eléctricos hasta su retirada de la circulación en 1965. De las varias que reservaron es la única superviviente al ser reutilizada, tras montarla sobre neumáticos, en las cabalgatas de muchas localidades de la provincia y en la batalla de flores de Valencia.

Tras recuperarla con la eficaz colaboración de los Amigos del Ferrocarril, en los talleres de los Ferrocarriles Eléctricos de Valencia (FEVE-Norte) la restauraron y le acoplaron ruedas metálicas y frenos.

Como no sabían el número que le correspondía le pusieron el 53, según me dijeron la edad de uno de los recuperadores del vehículo. Ahora pertenece a los fondos del Museo en Torrent con el número 12, el que le pusieron para exponerla en el año 2014 en la Estación del Norte formando parte de la primera de las tres muestras para conmemorar el vigésimo aniversario de la inauguración de la línea Doctor LLuch-Empalme el 21 de mayo de 1994.

Las primeras líneas de tranvías, la primeras modernizadas y las que más resistieron la supresión fueron las que comunicaban Valencia y los Poblados Marítimos: el primer itinerario con tracción de sangre fue inaugurado el 23 de junio de 1876, la electrificación comenzó con la sustitución del vapor por la electricidad en el mencionado Ravachol el 24 de marzo de 1900, y los últimos itinerarios hasta el 19 de junio de 1970 fueron desde las Torres de Serranos y la Gran Vía de Germanías. La resurrección en versión moderna llegó casi veinticuatro años después.


Texto de Esteban Gonzalo Rogel

martes, 3 de enero de 2017

NUESTRA SEÑORA DE LOS DESAMPARADOS



"Hízose la imagen de Nuestra Señora de los Desamparados por diligencia del Beato Juan Gilaberto Jofré y se veneró al principio en el Hospital General de esta ciudad.

Fabricóse la capilla actual en 1667 a impulso del virrey conde de Oropesa. Renovóse en 1767 y en 1823 se concluyó el camarín y retablo mayor de finisimos mármoles.

Palomino pintó los frescos de que abunda. Don Juan Vicente del Olmo publicó en 1653 un extenso detalle de las lápidas que se encontraron en este lugar con otras antigüedades romanas asegurando el referido litólogo que aquí debió haber existido en otro tiempo un templo dedicado a Esculapio".

Texto: Guía de Forasteros de Vicente Boix de 1849

lunes, 2 de enero de 2017

EL MÚSICO GINER EN LA PLAZA DEL ARZOBISPO

Archivo Rafael Solaz

La imagen sedente del Salvador Giner,  obra en piedra del escultor Vicente Navarro, tiene la singularidad de haber sido, probablemente,  el monumento más viajero de la ciudad, en una costumbre que se ha repetido en diferentes ocasiones con nuestros patricios más importantes, que, por distintas razones, las más de las veces, ha sido por obras en la zona que han obligado al Ayuntamiento de turno la conveniencia del traslado de la estatua en homenaje.

Recordamos como más significativos los casos del Pintor Ribera el Españoleto, el del Marqués del Campo, de Federico Mistral, de Miguel Cervantes, de Luis Vives, de Eduardo Escalante, de Joaquín Sorolla, de Gilberto Jofré, en sus viajes por la ciudad, como también diversas obras del escultor Ponzanelli que desde el “huerto de Pontons” en Patraix,  fueron trasladadas a zonas ajardinadas de la ciudad, terminando algunas su periplo viajero en los Jardines del Real. Y viene al caso citar estatuas que han viajado en el tiempo de un viejo puente a otro también antiguo; o como las vicentinas sobre el Portal de San Vicente de la Valencia amurallada que han acabado situadas donde les corresponde: la del predicador en la plaza de Tetuán, y la del Mártir frente a su ermita.


Vemos la foto del archivo de Rafael Solaz que nos la muestra cuando desde 1943 hasta finales de 1960 dio su toque ornamental a la plaza del Arzobispo.

domingo, 1 de enero de 2017

LA IGLESIA METROPÓLITANA



"Según Beuter y Miedes fue este templo dedicado en tiempo de los romanos a la diosa Diana; durante la dominación de los godos al Salvador; bajo el poder de los árabes a Mahoma; en el triunfo de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, al apóstol San Pedro, y últimamente consagrado por el Rey Don Jaime I a María Santísima en el mismo año de la conquista de Valencia 1238.

Su verdadero reedificador fue, sin duda, D. fray Andrés de Albalat de la Orden de Santo Domingo, tercer obispo de esta diócesis, después de la dominación cristiana, el cual colocó la primera piedra en 10 de las calendas de julio de 1262.

Esta iglesia fue electa catedral en 1239 y elevada a la categoría de metropolitana en 1492."

Texto: Guía de Forasteros de Vicente Boix de 1849

viernes, 30 de diciembre de 2016

EL PUENTE DE LA EXPOSICIÓN

Archivo Municipal

1935 Ca. - El evento se lo merecía. Un puente por y para la Exposición Regional de 1909. Su nombre no podía ser otro.

Construido en tiempo récord, las obras comenzaron un 13 de enero de aquel año para ser inaugurado el 22 de mayo por el Rey Alfonso XIII, cuando las pruebas de carga se habían realizado el día anterior y aún quedaban algunos andamiajes bajo los ojos del mismo, que serían retirados el 14 de junio.

El proyecto, otorgado al ingeniero José Aubán, fue construido en hormigón armado con la particularidad de que fue el primero en su técnica. En un principio se pensó fuera de peaje para atender los numerosos gastos que la puesta en marcha de la Exposición exigía, pero se desistió en la idea por impopular. Su importe alcanzó tras el sobrecoste correspondiente -ya existían entonces- las cantidad de 143.500 pesetas, cuando las dificultades económicas de la Exposición eran enormes.

El puente, que sería conocido como de la Exposición, en su inicio Pasarela, había tenido como precedente las que cada año se instalaban mediante tablones de madera para el acceso a la Feria de Julio en el mismo lugar.

Construido para permanecer en el tiempo, como lo fueron también el Pabellón Municipal y la Casa de la Lactancia, en exclusiva los tres, sufrió la tragedia de la riada de 1957. Destruido en su centro peatonal que impedía el paso, tuvo una importante remodelación con escaleras en sus extremos.

En años setenta fue abierto al tráfico rodado, para ser derribado en 1994, reemplazado por el conocido puente llamado popularmente “de la peineta”, de Santiago Calatrava; vio pasar los primeros vehículos en marzo de 1995.

La Exposición dio modernidad a la zona y con la actual estructura de su puente, se confirma en el tiempo.

Bibliografía: "Valencia 1909, La Exposicion Regional Valenciana" de F. Pérez Puche

miércoles, 28 de diciembre de 2016

EL BARQUERO

Archivo Municipal

1935 - En los años treinta desde la zona de Monte Olivete a Nazaret la oferta del barquero era frecuente. Ya inaugurado el puente de Aragón, éste era el último paso hacia “la otra parte del río”, pues el puente de Nazaret, que en un principio estaba llamado a ser nominado como “del Príncipe de Asturias”, quedaba muy alejado.

Cauce que por su proximidad a la desembocadura, a las pocas aguas que le llegaban se sumaban las del mar en su impulso al interior. Había pues que recurrir "al barquero" para que desde Monte Olivete cruzar las aguas hacia una zona muy industrial, donde las chimeneas formaban parte de su paisaje.

Barcas de percha semejantes a la de la Albufera que daban muy buen jornal a sus dueños, quienes aprovechando la faena dejaban sus redes en el fondo del río donde la abundancia de anguilas iban a contribuir con muy buen resultado al sustento familiar.

La imagen de 1935 es el fiel reflejo de la actividad en la zona, mientras que la ausencia del barquero nos indica la festividad del dia que se anuncia en el almanaque.

lunes, 26 de diciembre de 2016

LA PECHINA: UN HALLAZGO

Archivo Municipal


1928 - El paseo de la Pechina que discurre  junto el margen derecho del cauce del Turia desde su linde con Mislata hasta el cruce con Guillén de Castro es prolijo en elementos decorativos sobre el pretil del río, algunos de gran interés artístico, incluso documental, entre los que no faltan los incrustados bancos de piedra o canapés y frontones con sus alegorías situados sobre el pretil del río.

No extraña pues que en una de las rampas de acceso al cauce, la situada frente a la trasera del Jardín Botánico, nos encontremos con una monumental piedra en forma de concha que recibe el nombre de Pechina; de tal guisa, que en la misma se considera la razón que denomina al paseo.

Enterrada por el cieno fluvial, en el mes de junio de 1928, y tras una excavación, se dio con ella, lo que motivó un peregrinaje de los más curiosos al lugar del hallazgo, desconociendo su origen.

El vespertino La Correspondencia informaba del sorprendente descubrimiento, se alarmaba al mismo tiempo ante el rumor de que la “pechina” iba a ser traslada a los Viveros, tal y como se venían haciendo con otras artísticas piedras del  mismo paseo, en lugar de mejorar su aspecto para el disfrute ciudadano.

Insistía el redactor que las viejas piedras deberían permanecer en el punto para el que fueron labradas, zona antaño señorial y en la actualidad “apartados parajes de la ciudad … visitados por tan gran cantidad de público, que parecía tratarse de una romería”. 

Ello, al ser considerado el hallazgo como “un alarde de arte en piedra muy propio de los grandes valencianos que hicieron la “obra del riu””.

domingo, 25 de diciembre de 2016

EL CENTENARIO MERCADO COLÓN

Fotos del Archivo Municipal

El Mercado Colón, monumento nacional desde el 2007, destaca espectacularmente en un rectángulo contorneado por las calles Cirilo Amorós, Jorge Juan, Conde Salvatierra de Álava y Martínez Ferrando del primer Ensanche capitalino.

Pedido por propietarios y vecinos al Ayuntamiento a finales del siglo XIX, fue proyectado en 1913 por el arquitecto valenciano Francisco Mora Berenguer (Sagunto 1875-Ribera de Cabanes 1961) quien nombró arquitecto de las obras, realizadas entre los años 1914 y 1916, al también arquitecto valenciano Demetrio Ribes, por su experiencia en el manejo de las estructuras metálicas para estaciones de tren y coincidiendo que éste era el autor del proyecto de la Estación para la Compañía del Norte en Valencia, que el próximo año también llegará a centenaria.

Fue inaugurado el día de Nochebuena del año 1916 con gran solemnidad según las crónicas de los diarios de entonces. Elena Durá, elegida Reina del Mercado, cortó la cinta inaugural al término de una cabalgata con largo recorrido urbano que encabezó la policía municipal montada, clarines y timbales y la Roca La Fama, y siguió con carrozas publicitando la calidad de las carnes, pescados, frutas, hortalizas y legumbres que vendían en los mercados de la ciudad, otra especial y alegórica de Valencia con la Reina y su Corte de Amor, y cerró el cortejo la banda municipal.

Un mercado de traza rectangular cuya estructura está conformada por dos testeros de obra y entre ambos tres marquesinas de hierro de 18 metros de altura la central y de 7,70 m. cada una de las laterales en forma de Y, sin paramentos laterales, en plan higienista de las corrientes saludables desde mitad del siglo XIX. Contornea el edificio una verja de fundición sobre paramentos de piedra con ocho puertas metálicas para facilitar la llegada y salida a los clientes.

La fachada oeste, la correspondiente a la calle Jorge Juan, está compuesta por un gran arco y una galería de tres cuerpos, construidos con ladrillo rojo cara vista y decorados con piedra, trencadís y mosaicos de inspiración veneciana sobre tópicos de la huerta valenciana, mientras la del este, recayente a la calle Conde Salvatierra de Álava, tiene menos decoración pero un gran tímpano o frontis curvo de cristal y hierro entre dos torres cúpula ovoides muy gaudianas.

La importante actividad inicial del mercado fue languideciendo cuando avanzada la segunda mitad del siglo XX se juntaron la falta de mantenimiento de las instalaciones que disuadía la continuación generacional de los vendedores y la llegada de clientes y la competencia de los supermercados e hipermercados. Fue necesaria una gran obra de recuperación para librar al edificio de la ruina y remodelarlo para que la denominada joya modernista del Ensanche tuviera nueva dedicación compaginando usos comerciales, culturales y de ocio. Tras doce años de dilaciones las obras comenzaron en el año 2000 para recalzar y consolidar su deteriorada cimentación de 1916, excavar un semisótano comercial y tres plantas de estacionamiento, rehabilitar las grandes cubiertas metálicas y sus columnas sustentadoras de fundición, y devolver a los testeros el colorido de sus bellos mosaicos y decoraciones con reposiciones de trencadís y algunas esculturas.

El “nuevo” mercado de Colón, es desde el 2003 un delicioso lugar urbano con cafeterías, horchaterías y puestos de flores y recuerdos en la cota cero, mientras en el semisótano mantienen las esencias comerciales grandes y bien surtidas charcutería, pescadería, carnicería y frutería, que comparten espacio con acreditados establecimientos de restauración.

Nueva etapa que comenzó el 28 de marzo de 2003, cuando la entonces alcaldesa Rita Barberá Nolla, recientemente fallecida, presidió la recuperación para la ciudad del emblemático mercado, que fue rehabilitado por Dragados y Necso con un coste de 35 millones de euros. Empresas que se encontraron con una estructura deformada, fachadas con hasta 9 cm. de desnivel, tubos carcomidos y necesidad de disolver las sales de los ladrillos cara vista.


Formando parte del programa de actos “Cien años de sabor” el pasado día 13 de diciembre hubo rememoración de la inauguración con actores vestidos como en 1916, música, bailes, y las veteranas vendedoras María Soledad, Dolores Pons y Fina, cuya tercera generación en las dos primeras y la cuarta en el caso de Fina regentan las paradas actuales, cortaron la cinta inaugural del centenario, como hizo Elena Durá el 24 de diciembre de 1916, el día de la inauguración oficial.


Foto de Esteban Gonzalo - 2003

El Mercado Colón, junto con la Estación del Norte y el Mercado Central, que tendrá que esperar hasta 2028 para celebrar el centenario de su inauguración, son los tres iconos más importantes del modernismo de los primeros decenios del siglo veinte en la ciudad de Valencia.

Según Steve Anderson, Presidente de la Asociación de Comerciantes del Mercado de Colón, han sabido adaptarse a los tiempos y han mantenido sus valores: un producto fantástico y el compromiso con los clientes.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

sábado, 24 de diciembre de 2016

DE ESQUINA A ESQUINA. DE BARCAS A CORREOS.


1957 - De las “ciudades”, se nombran monumentos, edificios, fuentes, jardines, o  sus espacios exteriores, donde hemos paseado, quedado, o tal vez, sólo mirando quién pasa.  Curioso sería pasear por uno de esos lugares, que bien pudiera ser de esquina a esquina, recordando sus comercios, sus gentes, o sólo a sus paseantes. Y por qué no, desde Barcas a Correos, lugar céntrico, de paso y quedadas.

En la misma esquina con Barcas, la ferretería de Ernesto Ferrer; ubicó Valencia dos en su misma plaza, ésta y la de Blasco, la  de Los Sótanos; gozada era caminar aquella por su interior, todos los artículos propios de su sector y también juguetería y bicicletas, que incrementaban sus ofertas con la llegada de las Navidades y Reyes, un verdadero festín visual para los visitantes y clientes. En una vivienda de un piso superior, estaba la clínica de D. Eduardo Wieden, oftalmólogo de familiar prestigio, que se anunciaba como “clínica operatoria”, ya instalado allí desde 1915, (por cierto ese año se inauguraba el Teatro Olympia).

Retomando nuestro paseo y en dirección a la otra nuestra esquina de Correos, pensamos que alguien alguna vez nos dijo, si no encuentras un libro, mira en Maraguat, y con sus escaparates nos topamos, Librería Maraguat, libros de todas las especialidades, sobre todo los variados libros de texto. Las Guerra de las Galias, recuerdo, uno de los de mayor salida en su época, porque, quién era capaz de traducir del latín el contenido de ese libro,  sino comprarlo ya traducido al español y hacer un copia y pega, para nuestros estudios en esa lengua.

Sigamos la andadura, bajo unos árboles que algo nos protegen del sol. Entramos en el Estanco o Expendeduría número 28 de Tabacalera S.A., y que por el céntrico lugar donde se encontraba, era una de las que más vendían en Valencia, sobre todo sus variados puros, las tardes que había corrida de toros.

Avanzo unos pasos, hay cambio de finca y de negocios, estoy frente al edificio Noguera construido en 1909 por el arquitecto Francisco Mora, y fue allí, donde puso su residencia precisamente el insigne arquitecto; el del mercado de Colón y otros conocidos edificios; allí vivía también su hijo Carlos Mora el aparejador, quienes un frío día de  Enero de 1961, tuvieron un desgraciado accidente de coche en la carretera de Barcelona, falleciendo ambos.

La andadura sigamos y estamos frente al edificio Suay de 1910, ¡vaya!, también de Francisco Mora éste bello edificio. Y a ras de acera vemos Casa Bello, el lotero, y como él se anunciaba, “representante de loterías, papelería y artículos para fumador”. Local siempre con gente tentando a la suerte en eso de las loterías. Cobrar premios, comprar décimos para el próximo sorteo del Niño, aunque esos compradores, aún tendrían que esperar dos años, hasta 1959, para que el gordo saliera en Valencia.

Y  colindante a casa Bello, y conformando la redondeada esquina del edificio,  Calzados La Imperial S.A., ofreciendo siempre calzados de última moda.

Ha sido un paseo de cortos metros, por un sitio emblemático de la Ciudad de Valencia, que aún tenemos la oportunidad de hacerlo y recordar.


Y como lugar de encuentro como al principio de nuestro paseo digo, Julio y yo mismo y todos los colaboradores de este blog, y dando un salto de casi 60 años en el tiempo, FELICITAMOS a todos los seguidores de éste blog de VALENCIA EN BLANCO Y NEGRO en éstas Fiestas de Navidad y Año Nuevo.
  
Texto de Germán Gómez.

jueves, 22 de diciembre de 2016

UNA PARTICIPACIÓN DE 1950


La Falla del Mercado Central vendió participaciones para el sorteo de Navidad de 1950 con impresión en color que tenía como adorno principal una reproducción pictórica de Martínez Forment sobre la plaza del Mercado en el siglo XVIII, y como complementaria las Torres de Serranos y alegorías a la ciega suerte de los sorteos y a la abundancia, entonces escasa para la mayoría de los habitantes.

Una papeleta de cuatro pesetas, por la que pagarían cinco, que imprimió la Tipografía Baquero Fenollera de Alboraya.

La citada fracción fue vendida por el entonces muy conocido Bazar Juanito, que regentaba mi tío Juan Rogel Guitarte en la esquina de las calles Trench y Derechos.

Las participaciones muy artísticas tenían la ventaja, eso esperaban en las comisiones, que si correspondía devolución de lo jugado se las quedaran los compradores como bello recuerdo y las fallas con más ingresos.


Texto de Esteban Gonzalo Rogel

martes, 20 de diciembre de 2016

ADIÓS A LA BAJADA DE SAN FRANCISCO.


En noviembre de 1928 el alcalde Marques de Sotelo se había ido a Madrid con una Letra de Cambio en su cartera de viaje para el Banco de Crédito Local por un importe de 270.000 pts. correspondientes al anticipo de un millón para el pago de las expropiaciones en la Bajada de San Francisco. El proyecto de transformación y ampliación de la plaza Emilio Castelar se ponía en marcha. Y la muy popular y comercial calle, también denominada "Devallada de San Francesc", tenía firmada su "acta de defunción".

Fue así como el 20 de diciembre de aquel año, a las once de la mañana, tal y como vemos en la foto, se iniciaron las obras, siendo elegida la casa número 14 de la plaza Castelar, esquina a la calle la Sangre, como la primera “víctima” donde actuó la recurrida en estos casos “piqueta demoledora”, en un edificio que ya era propiedad municipal. 

Aquel comienzo tuvo la presencia del Alcalde quien anunció para su derribo la rápida continuación en la misma acera hasta la plaza Cajeros, cuyas expropiaciones ya estaban acordadas, teniendo previsto firmar las escrituras antes de finalizar el año. Tramo, de los números pares, en el que se iban a completar los derribos hacia el mes de octubre de 1929.

Desaparecerían así en esa acera entre los más importantes establecimientos: la Sombrería Savall, junto a la que hacía competencia la de Farinós, el Bar Torino, Calzados la Montañesa, Fotografía Casa Cuesta, el callista Bamdemberg, Ferretería Pastor, Peluquería Sales, Relojería Giménez, Oro Pellicer, Postre Martí,  Farmacia Besalduch, La Esmeralda y Restaurant San Francisco, mientras que en la acera de enfrente, esperaban el mismo "trayecto".

Pepe Morata, maestro de obras, muy popular en la ciudad, fue el encargado de llevar a cabo aquel inicio, quien un mes después, en enero, y cuando aún no había terminada su cometido, hizo lo mismo con el próximo de Casa Barrachina, dejando el primer claro en la zona.

En el Ayuntamiento y para conocimiento del público, se mostró la futura perspectiva de la plaza una vez derribada la Bajada de San Francisco.

domingo, 18 de diciembre de 2016

UNA LÁPIDA A PERE BALAGUER

Fotos del Archivo Municipal

Para 1931 el Ayuntamiento había acordado homenajear a Pere Balaguer,  el “mestre molt sabut en l’art de la pedra” sobre quién había caído la responsabilidad de construir a finales del siglo XIV las Torres de Serranos.

El año anterior se había convocado un concurso de proyectos concediéndose el primer premio al joven escultor Bolinches, quien trabajando el mármol logró una lápida que iba a ser colocada en las torres en su parte exterior. Para su inauguración se alzó una tribuna el domingo 17 de mayo para un acto que resultó muy concurrido.

Con el alcalde don Agustín Trigo a la cabeza asistió la corporación en pleno con el arquitecto Sr. Goerlich. Y allí acudió el Comandante General señor Riquelme, junto a otras autoridades. El Ateneo Mercantil, el Museo de Bellas Artes, lo Rat Penat y orfeones valencianos, tuvieron sus representación. Tras leer el secretario municipal los acuerdos del homenaje, el Alcalde descubrió la lápida entre vivas y a los acordes del Himno Regional. 

Acto seguido el Sr. Trigo enalteció la figura de Pere Balaguer, notable “pedrapiquer”,  hijo de Moncada, narrando la anécdota que además de recibir lo acordado por su trabajo, fue obsequiado con un corte de vestido de seda valenciana para su esposa.

Dio por terminado el acto con vivas a Valencia y a la República Española finalizando con la actuación de la Banda Municipal que ofreció “L’entrá de la murta”, la Marsellesa y el Himno de Riego, que fueron muy ovacionados.

Llamó la atención al cronista del diario El Pueblo la presencia “aunque parezca mentira, del ex alcalde de la dictadura Sr. Oliag, que fue quien ordenó arrancar la lápida de Blasco Ibáñez de la plaza de este nombre”.

viernes, 16 de diciembre de 2016

MIS RECUERDOS DE BENIMAR - I


1954 - El primer verano, 1948, había un  edificio, que había sido hecho en 1941 para la Guardia Civil. La verdad es que no tengo ni idea de lo que se hizo para que fuera posible Benimar, tal como yo lo conocí, pero así fue, y creo que la Guardia Civil siguió utilizando solo una pequeña parte del piso superior.

En la planta baja había un bar, un pequeño restaurante, una terraza y los vestuarios.

En el primer piso, había a la izquierda una bonita y grande terraza, a la que se subía por una escalera exterior que es la que se ve en las fotografías de la fachada. Al lado un salón muy grande que se dedicaba a muchos usos. Podía haber exposiciones de fotografías, de pintura o dibujos, a veces hechos por los niños de allí, algunas veces charlas, y cuando no había nada, era simplemente el lugar donde podíamos estar hablando, cantando, o jugando a lo que quisiéramos.

Desde el principio ya había una piscina para niños muy bonita, aunque poco profunda, era muy grande. Al lado un pequeño parque, con columpios, barquitas y toboganes infantiles.

También había una pista para patinar, un campo de baloncesto, un frontón, cuatro mesas de ping pong y mucho espacio libre para jugar a lo que se quisiera.

Un tiempo después, no recuerdo cuando porque nunca me interesó, se hizo, al lado, a la izquierda, un campo de fútbol, que funcionó durante muchos años como equipo de fútbol Benimar.

En el edificio central, a la entrada, a la derecha había un despacho, para el Director, que era el sacerdote Don Baltasar Argalla, y Don Jesús, que era seglar, y era el que se encargaba de casi todo.

A ese despacho se podía acudir para cualquier cosa que se quisiera pedir, preguntar o comentar, y había un micrófono y un altavoz fuera, por el que se daban toda clase de mensajes, como las actividades que había para ese día, concursos de hacer dibujos o castillos en la arena, partidos, teatro, cine, o también con mucha frecuencia, cuando alguien había perdido o encontrado algo en la playa.

Podía ser una pelota, una cartera, una toalla o cualquier objeto, pero también bastantes veces "la cosa" era un niño, que se había perdido y alguien lo llevaba allí para que lo comunicaran por el altavoz. Otras veces al revés, unos padres angustiados que no encontraban a su hijo, y pronto D. Jesús, muy contento, daba la feliz noticia de que el niño ya estaba con su familia.

Texto de Amparo Lleó Morilla

miércoles, 14 de diciembre de 2016

ALAMEDITAS DE SERRANOS


Archivo Municipal

Años 30 - El puente de San José fue ensanchado en 1906 retirando entonces las estatuas de Santo Tomas de Villanueva y de San Luis Beltrán, ambas de Ponzanelli, que serían instaladas finalmente en el puente de la Trinidad en los años cuarenta.

Con la ampliación,  el puente no sólo perdía los dos santos,  sino también sus barandas de piedra que fueron sustituidas por otras de hierro, estando estas en uso hasta el inicio de los años 50 cuando volvieron a ser de piedra, lo que hizo posible la ubicación de una estatua, que como no podía ser otra, se encomendó al artista Octavio Vicent la realización de un monumento en homenaje a San José inaugurado en 1951.

En la foto de los años 30 vemos en primer lugar una de las "alameditas de Serranos" en primer término, construidas en 1830, que serían sometidas a remodelación en 1938, con la Casa Socorro al fondo y el puente de San José, que con sus barandillas de hierro hacía posible una mejor visibilidad de la zona en su conexión hacia Tendetes.

El Convento de San José queda a la izquierda, donde se observa el paso lento de un grupo a caballo que bien pudiera ser de la policía municipal.

lunes, 12 de diciembre de 2016

CALLE BOLSERIA, EPICENTRO DE LA GUITARRA ESPAÑOLA



1933 - Cuando en este año los huelguistas detuvieron y volcaron este tranvía, bloqueando la entrada de la calle de Bolsería, todos los fabricantes de guitarras vivían ya en otros lugares de Valencia.


Cien años antes, esta calle albergaba a muchos luthiers valencianos importantes. Por lo tanto, esta calle puede considerarse como el centro de producción (el epicentro) de la guitarra española (o de la “guitarra valenciana”, como a menudo se la denominaba entonces). Estos luthiers formaron la base de una industria de la guitarra para el mercado mundial. Las exportaciones a Hispanoamérica y las Filipinas formaban parte de su negocio en el día a día. Algunos nombres famosos en esta calle eran Sentchordi, Pau, Reig y Adam.

En su entrada sur cerca del Mercado Central, la calle está guardada por la iglesia de los Santos Juanes. Durante siglos, esta iglesia parroquial fue el centro de la industria maderera de Valencia.

Por tanto, la calle Bolsería es un ejemplo típico de una antigua área dedicada al trabajo en madera. El gremio de los madereros tenía su propia capilla dedicada a San Lucas y San José. En 1482 el gremio de los madereros declaró de una vez por todas que los fabricantes de instrumentos y los aserraderos pertenecían a su gremio. Esto quiere decir que la industria musical existía en Valencia desde muy antiguamente. Se tiene noticia de Ponc Morell, de Valencia, que es el fabricante de instrumentos más antiguo conocido (1353).

Los gremios eran capaces de controlar prácticamente todo lo relacionado con su negocio: desde la compra de materiales hasta la definición de habilidades y estándares, los salarios, los precios de venta, el número de tiendas, los convenios entre empresas, el cuidado de las garantías sociales o la ejecución de las sanciones en caso de la violación de acuerdos.

Nota: durante siglos, el gremio tuvo un almacén de madera junto a un aserradero en Valencia. Este almacén suplía de todas las partes de madera necesarias a las diferentes tiendas madereras y de instrumentos.

En Bolsería 18-24, Agustín Laborda imprimió un método de guitarra en 1758. Decidió hacerlo en dos idiomas: castellano y valenciano. Su imprenta también incluía una librería.

Aparte de los fabricantes de instrumentos y las librerías, la calle Bolsería albergaba muchas tiendas de ropa, telas y lana. Los suministros de alimentos se vendían en el Mercado que estaba a la entrada de la calle, junto a la iglesia de los Santos Juanes.

Durante el siglo XIX cada vez más luthiers decidieron trabajar de forma independiente, lejos de la influencia del gremio, y consiguieron crear su propio ambiente de negocio. Hacia 1910 casi todos los talleres de la calle Bolsería habían desaparecido. Los luthiers más importantes decidieron llevar su producción a los nuevos barrios valencianos en áreas industriales.

La actividad el gremio se vio limitada a definir las habilidades y servir como plataforma para los miembros. La calle Bolsería se convirtió en una calle colorida, agradable y popular.

Texto de Ton Bogaard
Traducción: Lucía Vergara Herrero

sábado, 10 de diciembre de 2016

TORRES DE QUART. LAS OTRAS CICATRICES


Cuando el 25 de Abril de 1946 se aprobó el informe, por parte de la autoridad militar, de que las Torres de Cuarte tenían que cesar como cárcel de los presos militares que allí se albergaban, la suerte estaba echada; su misión como cárcel tocaba a su fín.


Así, el 1 de Junio de ese mismo año de 1946, con la firma del Gobernador Militar, General Carlos Ruiz del Valle, y subsiguientes pasos en la cadena de mando, al Capitán General, y al Ministro del Ejército, finalizaba éste monumento, su triste pasado, uno de los iconos de la Ciudad de Valencia.

Fueron entregadas y  recibidas las torres por parte del Ayuntamiento de la Ciudad, y se vieron las otras huellas de un pasado; no las de las guerras, con las marcas de los tiros y cañonazos, sino sus interiores. 

Esas huellas que en sus entrañas se hicieron para acondicionarlas como cárcel, y que hoy en día no se pueden ver, porque su rehabilitación borró, como no podía ser de otra manera. 

Pero ahí están éstas fotografías, como testimonio de ello, y desearía, que el lector de éste artículo, se sumergiera, en la dimensión de otro tiempo, y viera, lo que vieron otras gentes. 

Orificios donde se apoyaban vigas para crear espacios entre sus grandes huecos, escaleras y estancias; pero vale más unas fotografías, que mil palabras. 


Como anécdota comentaré, que el patio de distracción o esparcimiento de los presos, fueron sus terrazas, y cuando se asomaban por sus antepechos, todavía sin almenas, se les podía ver desde la calle o desde las fincas inmediatas.

Hoy las vemos rehabilitadas, y lucen en todo su esplendor, tal como fueron construidas y terminadas, a mediados del Siglo XV.

Texto Germán Gómez.

Fotos Archivo Municipal