sábado, 22 de noviembre de 2014

LO RAT PENAT - SUS EXCURSIONES


Fuente Biblioteca Valenciana

1897 -Entre las muchas actividades que ejecutaban los miembros de Lo Rat Penat, entidad fundada en 1878, causaban gran expectación sus excursiones por el “viejo Reino
de Valencia”, que como tal ellos mismos lo mencionaban, en su  espíritu de
aunar y propagar todo lo relacionado con nuestra cultura.
No eran excursiones de “cesta, bota y alpargata”,
sino de sombrero y corbata. 

Constantí LLombart, su fundador,  supo agrupar diversas tendencias y su único objetivo era el de potenciar en clave cultural los sentimientos valencianos, sin desdeñar su españolidad, tal y como manifestó con nítida claridad su primer presidente, Feliu Pizcueta.

tinch que declarar así que ans que tot, som fills y amants de la noble terra española”

Y una de sus excursiones fue la que realizaron a Alberique un 14 de marzo de 1897, donde se reunieron Facundo Burriel (padre e hijo), el popular relojero Carbonell de la Bajada de San Francisco, Teodoro Llorente, Martí y Grajales, Luis Cebrián, Pascual Llorente, hijo de Teodoro Llorente, quienes entre otros afamados valencianos se contemplan en esta foto en la que no debió faltar ni la paella valenciana, ni el famoso panquemado del lugar.

viernes, 21 de noviembre de 2014

LA CALLE DEL ALMUDÍN


1963 Ca - Ya hablamos en otra ocasión del"padri ronyos"  tras la celebración del bautismo
en otra parroquia. En esta ocasión el mismo acto que con toda seguridad viene de la pila bautismal de San Esteban, nos resulta de utilidad para ver cómo
era la calle Almudín a principio de los 60.
El cuatro cuatro nos lo confirma.

Calle tranquila como lo es ahora, vemos todo el esplendor que siempre ha tenido el Almudín, pese a que en ese momento ni pensaba en una restauración, ni en otros usos, como los que años más tarde tendría, en los finales del siglo, para ubicar en su interior temporales exposiciones relacionadas con una ciudad que había nacido justo en la zona.

En la izquierda, conjunto de casas con su farola que con su derribo iba a dar lugar al conocimiento, mediante unas excavaciones que se harían eternas, del momento fundacional de Valencia.

El landó se lleva a los padrinos, mientras la chiquillería se esfuerza por recoger los caramelos y monedas en un atrezzo que no podía faltar en los bautizos de la época.

El autor de la instantánea, recoge el primer plano de una vecina que sonríe ante una escena que resultaba muy familiar, con retazos de fiesta.

jueves, 20 de noviembre de 2014

LA CASA DE LA MISERICORDIA


Archivo de Rafael Solaz

1910 - La Casa de la Misericordia tuvo poco más  de tres siglos de existencia. Su principal misión era dar cobijo a los pobres, procurándoles una vida digna que
cubriera sus necesidades.

Terminada su construcción en la antigua Morería de Valencia, próxima a la iglesia de San Miguel,  fue en marzo de 1675 cuando se procedió a la primera recogida de los necesitados por la ciudad. Su primera ampliacion tuvo lugar en el siglo XVIII, para llevar a cabo una importante remodelacion, con iglesia de nueva planta inaugurada en 1882.

Y proxima al Tros-Alt se dedicó a su labor hasta el año 1949, que por el derribo de sus instalaciones se trasladó al barrio de Soternes, (aunque provisionalmente y hasta 1952 se estableció en el seminario de la calle Trinitarios) dónde ha ido cumpliendo con su misión hasta el año 1981 qué cesó en su cometido.

En la actualidad y como único vestigio de aquel hospicio, permanece su iglesia con advocación a Nuestra Señora de la Virgen del Puig en función de Parroquia.

Vemos el aspecto que ofrecía la fachada de la iglesia en torno al año 1910, unos treinta años después de su construcción.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

EL PENAL DE SAN AGUSTÍN

 
Penal San Agustin
Con la guerra del francés, el convento de San Agustín fue utilizado por las tropas francesas con gran destrozo y pillaje de su patrimonio, y tras la desamortización de Mendizábal el centro agustino, de principio del siglo XIV, fue utilizado como cárcel en unas  instalaciones
que al no reunir las condiciones óptimas de seguridad,
la fuga de los presos era frecuente.

De gran extensión, disponía de dos claustros, pero sus muros al exterior tenían escasa altura.

Sus tres o cuatro metros eran los adecuados para que mediante una escalera, los allí encarcelados se vieran libres con gran facilidad, para huir por la ronda de la que ya había sido derribada la muralla cristiana, lo que hacía aún más fácil la salida para sus habituales doscientos presos, si no era suficiente el limitado número de guardianes.

La crónica de las Provincias habla de que un 22 de septiembre de 1874 y por el citado procedimiento, se fugaron dos reclusos de un penal que se mantuvo hasta 1904, año en el que fue demolido.

Vemos en la foto en torno a 1900, los presidiarios con su uniforme y gorra en uno de los claustros góticos del penal, quizá, planeando su fuga.

Convento, cárcel, mercado de Abastos y en la actualidad sede de Hacienda: todo en una evolución en el paso de los siglos.

martes, 18 de noviembre de 2014

INDUMENTARIA VALENCIANA EN EL SIGLO XIX

SIGLO XIX  INDUMENTARIA VALENCIANA. Fotoìgrafo Ludovisi, ca. 1870
Ca 1870 – FOTO DE “LUDOVISI Y SU SEÑORA”

Los datos que nos aporta Pablo Carsí y Gil, escritor valenciano del siglo XIX, en su dietario
“Usos y costumbres de Valencia”, son interesantes para comprender la sociedad
valenciana de esa época. En el apartado de indumentaria los datos son
curiosos, con observaciones vividas en primera persona.

Reproducimos tal cual con la sui generis ortografía que él escribía:


“Modos de vestir las mujeres. Para salir de casa vasquiña negra de seda, o de lo que podían gastar, pero estrecha y un palmo no llegaba a tierra, de modo que cuando tenían que alargar los pies para pasar alguna balsa, se tenían que levantar un poco la ropa, para poder alargar la pierna, la mantilla negra lo mismo que la basquiña y un pañuelo al cuelo, avierto un poco por el pecho y traína muchas cotillas que le abrasaban todo el bientre. Las mujeres que criaban en la cotilla tenían como una ventanilla de la grandaria de un duro atada con dos sintas, y para dar de mamar a sus hijos desliavan la sinta y solo sacaban el mugrón de la teta, y el niño mamaba. En el año 1840 empesaron a conoserse en Valencia los miriñaques. En 1860 los vestidos de las señoras con cola, antes ya los llevavan algunas señoras. En 1848 empesaron los carritos de mano.

Los sapatos tenían una punta larga y de cara estrecha, y un grande tacón de tres dedos de alto y era de madera, forrado de lo mismo del sapato, cuando entraban en casa hasian mucho ruido. Para aser estos tacones había en Valencia muchas casas de este oficio, que se llamaban taconers. El pelo de la cabeza, o sean los cabellos los traían todos tirados atrás, y acian de todos una trena, y la asían doblada y atada con un cordón negro, y se llamaba la castaña, no salían de casa sin traer puesta la basquiña. Esta clase de vestir duró hasta el año 1808. Cuando avia algún baile en alguna casa, cuando bailaban las mujeres desian los que miraban: Baya el taconeado, y estas meneaban los pies tan aprisa, que movían un ruido muy particular. En siendo de noche ninguna mujer salía sola de casa, como no fuera acompañada por un hombre de casa, y aún de día ninguna doncella salía sola de casa. Estas reglas duraron hasta 1808.

SIGLO XIX INDUMENTARIA VALENCIANA _Valenciano. 1895 Valenciano 1895

Los hombres. Modos de vestir. Traían o vestían unos calsones hasta la rodilla, y entre las piernas un corte con tres i cuatro botones, esto era para mear. Las medias largas, y las ligas las ataban por ensima de las rodillas. Los chalecos cortos y las chaquetas cortas. Los sapatos con punta y una ervilla. El cabello lo mismo que las mujeres, otros que podían gastar más llevaban coleta, atada con sinta negra y larga, y cofia en la cabeza, unos la traían negra, otros roja con una borla atada con un cordón, y montera de terciopelo negro y capa de paño negro, o asul.
(12)
Los que podían gastar, llevaban sombrero en tres picos pues no se conosian de otra clase. Capa de paño rojo, de grana con vueltas blancas, también avia capas de paño blanco, y la chaqueta de tela de seda y lo mismo el chaleco y los calsones, y los botones de las rodillas de plata y los de entrepiernas (o la bragueta que así se llamaba) de lo mismo, y medias de seda blancas y los sapatos con punta y ervillas de plata. Otros que podían gastar más, hiban vestidos lo mismo, pero con una larga casaca de seda, y un reloj delante.”

Texto y fotos de Rafael Solaz

lunes, 17 de noviembre de 2014

LA VERJA DE LA GLORIETA


1905 Ca. - La Glorieta tuvo una verja que llegó a tener siete puertas para el acceso a la tranquilidad que ofrecía su arbolado; verja que había sido  instalada en 1860
en sustitución a la anterior de madera, derribada aquella en su totalidad
en 1926, con una importante modificación de la Glorieta  en su aspecto
y arbolado, para una mejor conexión del tráfico que  desde la
calle de la Paz, se dirigía, principalmente, hacia el camino
del Grao, que a la sazón  hizo que La Glorieta del Duque
de la Albufera, su iniciador, se partiera en dos.

La verja de hierro fue aprovechada finalmente con su traslado a los Jardines del Real, donde se puede observar en la actualidad, cercando "los Viveros".

En la foto de la plaza de Tetuán se realza su aspecto con las pilastras de piedra que la sujetaban, donde se contempla el lateral de una de sus puertas que se abría ante la Capitanía General.

Hierro y piedra en su artesanal acabado, cerraban aquella Glorieta también rodeada de edificios y palacios de especial relevancia para la ciudad, siendo el más antiguo el convento dominico de suntuosa fachada que nos ofrece la imagen.

domingo, 16 de noviembre de 2014

EL PUENTE DEL FERROCARRIL


Colección Salvador Monmeneu

1950 Ca. La línea del ferrocarril que desde la Estación del Norte buscaba su salida en dirección
a Barcelona, lo hacía desde su inicio en paralelo a la avenida de Peris y Valero,
para vencer el cauce del rio Turia a través  de un puente construido
al efecto en 1864. Con anterioridad lo habia sido de madera
desde 1852, pero fue quemado por unos
transportista como protesta.

La foto nos informa de su aspecto cuando no estaban construidos los pretiles en la zona que, por su ausencia, facilitaba el paso de carros aunque con cierta dificultad, tal y como se observa, en esta ocasión necesitado de dos caballos por la  resistencia del terreno.

Las chimeneas nos indican el lugar donde la Unión Alcoholera Española obtenía sus productos, al igual que otros de sustancias químicas para abonos. Muy próxima, la Cros, con el vertido de escoria al rio, convirtía la zona en un lugar maloliente y degradado, pese al palmeral al fondo que el mismo paso ferroviario impide observar en su totalidad.

Fango y altos tubos de escape –único vestigio en la actualidad de su fabril tarea- por donde el tufo amarillento del gas sulfhídrico, como de huevos podridos, impero en una zona que ya nada tiene que ver con la actual de música, de footing y de paseo en bicicleta.

Antiguo cauce que ha dado lugar a la actual Ciudad de las Artes y las Ciencias, como principal punto de referencia en cuanto significa la mutación hacia la modernidad llevada a cabo en la ciudad.

sábado, 15 de noviembre de 2014

LA CASA SINGER

     casa singer 1930 calle chapa del grao_paco mañez
 Colección de Paco Máñez

Se lanza el dicho hacia aquella persona que “no da puntada sin hilo” cuando manifiesta algo con intención escondida. Pero las alumnas de Casa Singer no se escondían, y se mostraban tras
el escaparate al público curioso, y que observador, fijaba su mirada mientras
enhebraban el hilo en la aguja para culminar su aprendizaje, como sucedía
en la planta baja de la tienda situada en la plaza de la Reina.


No es el caso de la foto en torno a 1930 de la calle Chapa del Grao, donde se observa cómo ya desde la tierna infancia se iba inculcando en las niñas la destreza para dominar tan popular máquina de coser.

La máquina Singer surgió de una pequeña empresa alemana fundada en 1863 por Isaac Merrit Singer, aunque tuvieron que pasar muchos años para qué en 1953 lanzará al mercado un original diseño que se iba a instalar en gran parte de los domicilios de las familias españolas, para convertirse en la actualidad en pieza de museo.

En Valencia fueron muy populares los locales citados, donde la mujer valenciana aprendió su dominio para ejercer en casa de costurera, como también para diseñar su propia vestimenta a base de patrones, dedal y aguja, al igual que algún que otro remiendo.

La foto de 1930 nos sirve como eficaz documento gráfico en el que se observa la atención que muestran las niñas desde tierna edad, dispuestas para ejercitarse en el dominio de la popular “máquina Singer”, qué iba a marcar una época en la mujer valenciana.

viernes, 14 de noviembre de 2014

LA PLAZA DEL MICALET

Archivo de Rafael Solaz

1963 Ca. - La fotografía nos lleva a medio siglo atrás en la plaza del Micalet, a pie de su torre. Días de la “escuraeta”, a la sombra del arbolado y junto a la puerta de los Hierros.
Sobre el suelo, ofrecen su mercancía los tradicionales puestos, en un mercadillo
cuyo origen viene de muy antiguo, cuando los aprendices a alfareros,
para ganarse la confianza del Gremio, confeccionaban una variada
producción cerámica muy útil para las amas de casa
en sus tareas domésticas.

Los carriles del tranvía indican la ruta que viene de la calle del Miguelete para tomar la de Campaneros, en el punto donde al torcer, se observa en primer término el balcón de un edificio condenado a su derribo para dar mayor amplitud a la plaza de la Reina.

Un par de utilitarios coches completan la imagen de un día de sol que deja sobre el arbolado el brillo de sus rayos.

jueves, 13 de noviembre de 2014

ARTÍSTICA PARTICIPACIÓN DE LOTERIA


Con estas bellas papeletas la Falla de la Plaza del Mercado de Valencia, entonces en la sección especial, vendía participaciones en el nº 32.575 para el sorteo de la lotería nacional del día 22
de diciembre de 1954. A modo de paleta de pintor figuraba  un abanico donde estaban representados: grupas, una barraca con su palmera, un grupo ejecutando
un baile regional, un preciosista abanico y simbología de la música
(tabal i dolçaina), la arquitectura y pintura.

Una obra de Gráficas F.M.Y. de Valencia muy colorista aunque aquí aparezca en blanco y negro.

Ese año se plantaron 150 fallas y la de la plaza del Mercado consiguió el primer premio de la Sección Especial.

Una época de carencias, los años cincuenta del pasado siglo, en la que también otras comisiones falleras ofrecían posibilidades de mejorar la economía con participaciones donde demostraron su habilidad y arte nuestros impresores. Y todas con un común denominador, exaltar las peculiares valencianas y sus personajes más famosos. Con ello conseguían que en caso de devolución, si el propietario de la participación no tenía muchas dificultades económicas, prefiriera conservar la papeleta. La de este comentario fue vendida en un antiguo 0’95 reconvertido en los años cuarenta en el posteriormente desaparecido Bazar Juanito, que estuvo en el chaflán de las calles Trench y Derechos de Valencia.

Fue el año de la falla diseñada por el pintor surrealista Salvador Dalí y construida por el escultor valenciano Octavio Vicent. Rara, pero muy difundida, por lo que ayudó a publicitar nuestra principal.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

miércoles, 12 de noviembre de 2014

DEVOCIÓN E INDUSTRIA EN LA CIUDAD

PLAZA ESPAÑA 1955

Ca. 1956 - La ermita de San Vicente Mártir, los balcones tapizados
 y los fieles guardando su turno, nos indican
 que corresponde a un día de fiesta.

Y a más, “el porrat”, que cumple con la tradición, y deja en la foto su enseña popular, en una ciudad en la que su industria recalaba a escasos metros de su centro histórico.

Eran los años cincuenta y las escupidoras de humo aún formaban parte, en su actividad fabril, del hábitat del cap i casal”, y que por la imperante tecnología, se han visto sustituidas por nuevas fuentes de calor.

En la actualidad y las que se han resistido a la necesaria edificación por el crecimiento de la ciudad, muy pocas por cierto, permanecen altivas como testimonio del pasado.

Devoción e industria decoran el retrato de la que actualmente es conocida como plaza de España, que ya nada tiene que ver con la que fue hace medio siglo, en la confluencia de unas grandes vías en la que si el paso de un automóvil llamaba la atención, en la actualidad ha perdido toda notoriedad.

martes, 11 de noviembre de 2014

LOS PANELES PUBLICITARIOS DE BLANQUERÍAS



Los paneles cerámicos publicitarios de la calle de las Blanquerías, gracias a su céntrica posición, gozan de una notable popularidad entre los vecinos de la capital del Turia.
La atención que se les reserva se debe sin duda, además de a la
estética llamativa, a la sensaciones que evocan.
 
La ciudad cambia y evoluciona, pero estos paneles para muchos de sus espectadores “siempre” han estado ahí, anclados a las paredes exteriores del jardín del convento de San José y Santa Teresa en el Carmen. La cerámica con la que se realizaron es un medio familiar para los valencianos, pero a diferencia de otros que decoran varios edificios de la ciudad, el mensaje de estos alicatados es puramente comercial. O por lo menos lo era en su origen.

La empresa Philips en su época dorada en España, aceptó la solicitud de un avispado empresario valenciano, que imitando el éxito de los anuncios de principios del siglo XX, proponía tapizar los cruces de las carreteras nacionales y arterias más concurridas de ciudades y pueblos con paneles publicitarios de gran tamaño y desmesurada resistencia. El empresario se llamaba José Carpi Ibáñez, la publicitaria Jocary, corría aproximadamente el año 1957.

Si en diferentes puntos de la geografía nacional se siguen encontrando paneles de azulejos cerámicos con el logo de Philips, de Michelin o los icónicos carteles de Nitrato de Chile, en el término municipal de Valencia sólo sobreviven estos dos. La frase “¡Mejores no hay!” y la enorme bombilla encendida sin que nada le proporcione energía, los colores brillantes no obstante el paso del tiempo y los intentos de esconderlos, contribuyen a crear aquella sensación de extrañamiento y sorpresa casi metafísica que el público vive delante de algunas obras de arte.

No estamos muy distantes de la consideración que tenemos de estas emblemáticas publicidades. Fueron realizadas por anónimos artistas cerámicos con la preciada técnica del tubat (o entubado) perfilando puntualmente el dibujo en relieve con una jeringuilla casera obtenida de una cámara de bici y un pico metálico. Se depositaba pasta cerámica casi líquida sobre unos azulejos, reproduciendo el diseño creado por la oficina de comunicación de Philips en Madrid. Además de crear la imagen, los relieves permitían mantener separados los diferentes esmaltes coloreados en el momento de la segunda cocción de los bizcochos cerámicos, donando el aspecto peculiar que todavía hoy se puede apreciar. 

Cada uno de estos paneles que se enviaron a diferentes lugares de España representa un unicum, trazado por las manos pacientes de alfareros manisenses según una técnica de antaño, considerados como un puente que une la tradición cerámica local al mensaje comercial de un gran empresa, dejando huella visible en el tejido urbano.  A diferencia de la volatilidad que caracteriza la publicidad de hoy en día,  los alicataos de las Blanquerias permanecen casi inmutados reenviándonos a un pasado reciente y a sus ritmos bien distintos de los actuales.

Los alicatados publicitarios Philips de las Blanquerías fueron propuestos como Bienes de Relevancia Local (BRL) al Ayuntamiento de Valencia en 2012. Tras el aval de la Conselleria de Cultura, dicha postura no ha sido ratificada por los despachos municipales.  Las obras no figuran todavía en el listado de BRLs protegidos de la ciudad.

Se agradece a las numerosas personas que han permitido el éxito de esta investigación: técnicos y artistas cerámicos, personal docente de la Universitat Politécnica de Valéncia y de instituciones museísticas, antiguos trabajadores de Philips y anónimos ciudadanos. 

Texto y foto de Duccio Sanesi

lunes, 10 de noviembre de 2014

LA GOLONDRINA A LA “GITÁ”

 
Embarcación Golondrina y Trinaranjus, en el puerto. 1956
Archivo de Rafael Solaz

1956 - Un clásico de la vieja y entrañable dársena del puerto de Valencia, cuando brisa y salitre eran los protagonistas del paseo matinal a bordo de "la golondrina", rumbo a la “gitá”. 

Y en esta ocasión, como siempre, repleta de valencianos, bien de ida o de vuelta, tal y como eran, al menos por un día, las propias ilusiones albergadas en un viaje que resultaba barato. Se cumplían con las expectativas de disfrutar del mar durante una corta hora y con gran satisfacción 

Valencia, mar, y campos que de su principal fruto destaca el Trinaranjus que se convertía en el almirante de la pequeña embarcación que cortaba las aguas del puerto, mientras se acompañaba por el vuelo de las golondrinas junto a las gaviotas. 

Golondrina y caña de pescar…rumbo a la “gitá!

domingo, 9 de noviembre de 2014

EL AZUD DE ORO

azud de oro años 50_salvador monmeneu

Años 50 – Colección de Salva Monmeneu

No es oro todo lo que reluce, pero en este caso, ciertamente lo era. Y como agua bendita que alimenta la fe del creyente, sus nutrientes daban el mejor abono a la huerta que desde la ribera derecha del río Turia, se extendía hasta la Albufera.

El detritus de la ciudad se alojaba ante el último azud del río próximo a su desembocadura, y por ello se le conocía como “del oro”, con su proyección como "la séquia de l'or", por tan rico abono que transportaba.

Pues la mejor "depuradora" eran las acequias que esparcían las aguas por los caballones destinados a alimentar raíces dispuestas para producir la mejor savia para las repetidas cosechas que en los campos se producían.

Agua remansada, pero de muchos quilates que, con el tiempo y la industrialización de la zona se iba a convertir en un veneno para la huerta.

Lo que daría fin a su cometido para convertirlo en un estanque de olvido, tras su misión de gran baúl de riqueza que había estado cumpliendo desde muy avanzado el siglo XIX, en la actualidad lugar de turismo de surrealista diseño, con el Puente del Azud de Oro en su recuerdo, sito en la moderna Ciudad de las Artes y las Ciencias.

sábado, 8 de noviembre de 2014

AUSIÁS MARCH – LA VALENCIA LITERARIA

Ausiàs March (Beniarjó, 1397 - Valencia, 1459) fue el poeta más importante del Siglo de Oro valenciano y sus obras más conocidas son Plena de Seny (Llena de razón); Llir entre Cards (Lirio entre cardos); Amor, amor; Mon darrer bé (Mi último bien) y Oh, foll amor (Oh, loco amor).

En 1539 se publicó por primera vez una recopilación de 46 de sus composiciones, traducidas la castellano. 

En el número 2 de la calle Cabillers, encontramos una placa en la que nos dice donde murió el poeta Ausiàs March. Esta placa, de mármol blanco, con cuatro figuras de mujer (dos de ellas con la tradicional peineta de fallera), fue colocada por el Ayuntamiento de Valencia, en el año 1890, y dice: 'Aci estava la casa d / Ausias March / aon morí en 1459'.
 
En aquella casa, Ausiàs March, el 29 de octubre de 1458, encontrándose enfermo dictó su testamento, ante el notario Berenguer Cardona, actuando de testigos mossén Miquel Julià, Domingo Daviñó, sastre y Joan Moreno, estudiante. 

En el testamento dejó dicho que quería ser enterrado en la capilla de los March de la Catedral de Valencia. Deseo que fue cumplido, tal como podemos comprobar hoy en día: su losa sepulcral se encuentra cerca de la capilla del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia. 

El testamento esta expuesto en el Archivo del Reino de Valencia. 

Texto de Mauro Guillén

viernes, 7 de noviembre de 2014

EL OBSERVATORIO ASTRONOMICO DE LA NAO

observatorio astronomico de valencia
La Universidad de Valencia de la calle de la Nave tuvo su Observatorio Astronómico orientado en la proximidad a las calles de la Universidad y Salvá, tal y como se observa en la foto de las fiestas falleras, donde si el monumento ocupa el foco de la imagen, lo era aún en mayor intensidad y como punto de observación, la cúpula plateada que significó el antecedente de la actual que corona el Rectorado de la avenida de Blasco Ibáñez.

El voraz incendio de 1932 que devastó diversas dependencias de la Universidad, terminó con el sueño del profesor Ignacio Tarazona, quien ya había fallecido años antes, fundador en 1909 de un observatorio que llegó a tener un importante instrumental al servicio del centro docente para el estudio de estrellas y planetas, así como cualquier destello de la bóveda cenital.

Con su fallecimiento, el profesor universitario, con seguridad se ahorro el mayor disgusto de su vida: ver como pasto de las llamas su anhelado deseo.

jueves, 6 de noviembre de 2014

LA PLAZA PREDICADORES


PLAZA PREDICADORES

1810 Ca. - Este es el aspecto que ofrecía la plaza de Predicadores a comienzos del siglo XIX. Al Duque de la Albufera, tras la toma del “cap i casal” por el ejército francés a sus ordenes,  le encantó aquel emplazamiento con el convento de Santo Domingo a la izquierda, el Palacio de la Aduana que Carlos III había dado la orden de su construcción al fondo, y el palacio de Cervelló con sus dos torres en los flancos a la derecha.

Así era la plaza. Polvo y barro, clero y paseantes, monumental belleza, en una amplia perspectiva que Suchet se decidió por embellecer con setos y árboles en los claros de su entorno.

De él surgió la instrucción para que se construyeran los jardines que con el tiempo serían reconocidos cómo la Glorieta y el Parterre.

El dibujo de comienzos del siglo, gracias a su autor, nos muestra el aspecto de una plaza en la que tendrían que pasar muchos años, más de un siglo, para que junto al edificio del actual Centro Cultural de Bancaja y el arbolado de la Glorieta, ofreciera su actual un aspecto.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

LOS SÓTANOS


   Avenida María Cristina-San Vicente. Edificio del Porquero1932
Archivo de Rafael Solaz

El foco de la imagen lo situamos en uno de los puntos más concurridos del centro de la ciudad.

Antiguo lugar dónde se emplazaba la plaza de Cajeros que, con la desaparición de la Bajada de San Francisco su aspecto comercial no difiere en lo sustancial. Tiendas y público expectante ante escaparates en racimo.

Flash urbano donde concurren la calle San Vicente y su continuidad hacia la Roqueta, esquinas a la nueva avenida de María Cristina que busca el mercado, en una confluencia con la remodelada plaza Castelar donde la “tortada de Goerlich” producía  expectación por su novedad.

Lugar comercial de siempre, en sus bajos se instalan las más importantes tiendas con gran arraigo popular.

“Los Sótanos” fijan el chaflán de la “finca del Porquero”, y el carrito de helados se ofrece a un público que transita por las calles.

Era a principio de los años 30 cuándo la plaza consistorial ofrecía su nuevo aspecto que duraría hasta la década de los sesenta.

martes, 4 de noviembre de 2014

LA COLONIA SANATORIO DE LA PLAYA DE LA MALVARROSA: UN PROYECTO

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1904 - En el Sanatorio Nacional de la Malvarrosa, estuvo establecida la Colonia Escolar dedicada a crear el mejor ambiente en beneficio de los niños, tanto en el proceso educativo como en el físico y humano. Escuelas al aire libre que lograron el amparo de la Federación de Colonias Escolares de 1931, en la que concurrían diversas instituciones valencianas.

Para su mejor servicio, la Sociedad Colonia Sanatorio de la Playa de la Malvarrosa presentó el proyecto de un tranvía eléctrico que desde la calle de la Reina se uniera con la playa de la Malvarrosa, a través de las calles de San Rafael y La Alameda.

En 1904 se publicitó la solicitud y la Gaceta de Madrid en 1907 ordenó la subasta de su concesión, que tras las trámites oportunos, al no presentarse ningún postor, resultó desierta la misma, otorgándose a la Sociedad Colonia solicitante un proyecto que, finalmente, pasó al olvido.

La Real Orden que lo iba a establecer no llegó a publicarse, al no presentar el concesionario la póliza de 100 pts que exigía la Ley del Timbre del Estado.

El proyecto de la Colonia Sanatorio de la Playa de la Malvarrosa, quedó en “agua de borraja”, mientras que las del mar seguían con su bonanza climatológica.

lunes, 3 de noviembre de 2014

EL MERCADO DE BENICALAP - PEPE CÓZAR, VALENCIANO DE BAEZA


1962 - La riada de 1957 fue devastadora, pero de aquel lunes de pánico, un nuevo genio surgió en Valencia.

Pepe Cózar, valenciano de Baeza, días después, a sus trece años, sorteaba el barro en la plaza de Na Jordana. De repente, se encontró con una maleta entre el cieno, la abrió y un tesoro de pinceles y de colores sorprendieron sus ojos.

Había nacido un artista de la paleta; los lienzos iban a sentir en su urdimbre trazos de color, pletóricos de fuerza.

Se barnizaron de Benicalap, donde la familia baezana había fijado su residencia: la Ceramo, el Portalet, junto a la vieja alquería, cubrieron sus primeros cuadros. Después se adentraría por el del Carmen: el portal de la Valldigna, sus callejuelas retorcidas, las Torres de  Serranos,  y fijó su caballete ante el Micalet.

Tenía todo un mundo por delante que paso a paso iba a saber de su presencia. Por toda España.

Quiso perfeccionar su estilo y acudió a Bellas Artes de la calle Museo, lugar muy próximo a donde había encontrado la maleta. El director, Genaro Lahuerta, no lo admitió por no tener estudios primarios, pero un año después, Pepe Cózar, obtuvo un primer premio en el XIX Certamen Nacional de Linares de 1963, mientras quién le había negado la entrada en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, tuvo que conformarse con un cuarto puesto.

Pepe Cózar había ganado su primer partido: 1 a 0, dice con un firme movimiento de mano, como si rasgara en un lienzo un trazo de intenso color.

En el Círculo de Bellas Artes perfeccionó y puso en orden el fuego de su interior, que con paleta y pincel iban a alumbrar su arte.

En 1962, fija su caballete en el camino de Tránsitos, en la acera de Industrias Abrasivas; era un día algo lluvioso, pese a ello, observa con atención el mercado de Benicalap, y poco después había dejado para el recuerdo los puestos de carnes y chorizos, frutas y salazones. Una mujer hace su compra y los plataneros cubren los puestos trazados por el pincel firme de Pepe Cózar.

Valenciano de Baeza, nacido para la pintura al abrir una maleta del barro.

Los matices serían su vida.

domingo, 2 de noviembre de 2014

CONVENTO DE LA ZAIDIA

Convento de la Zaidia principio de los 60
1960 Ca.- Valencia fue una ciudad considerada como conventual, por los muchos que había. Dentro y fuera de sus murallas. Varios de ellos de gran porte, y como era habitual, como lugar de residencia de damas de gran alcurnia, hasta de reinas consortes. También lugar de destino de quienes optaron por su retiro y oración, en sus pequeñas celdas o paseando las pandas de sus claustros.

El Convento de la Zaidia estaba situado en la barriada de Marchalenes, en la en un tiempo no muy lejano llamada carretera de Barcelona, pasada la Torreta en su inicio y antes del cruce con el “trenet”.

Convento fundado por Doña Teresa Gil de Vidaure, tercera esposa de Jaime I el Conquistador, con quien se había desposado en secreto matrimonio, custodiado por las monjas de la Orden del Cister. Fue lugar de retiro de su fundadora, una vez abandonada por el monarca, donde tomó los hábitos y permaneció hasta su muerte en 1285.

El Convento fue destruido, al igual que el Palacio del Real, en la guerra contra el francés, aunque tuvo más suerte pues fue reedificado, permaneciendo hasta los inicios de la década de los años sesenta del pasado siglo, cuando fue definitivamente derribado para la ocupación inmobiliaria, mientras que la monjas fueron trasladadas al poblado de Benaguacil.

sábado, 1 de noviembre de 2014

EL DIA DE TODOS LOS SANTOS



Archivo de Rafael Solaz

La festividad del 1 de noviembre, el día de Todos los Santos, no es una fiesta de obligado cumplimiento, aunque pudiera parecerlo, al ser el día que de forma mayoritaria se llena el camposanto.

Si existen los días del padre y de la madre, aunque sus hijos los aprecien durante los 365 días del año, no puede extrañarnos pues que también exista el día de nuestros seres queridos, quienes siguiendo vivos en nosotros,  duermen en la paz del silencio que no es más que una forma de vivir, porque tan sólo muere lo que discurre al olvido.

La flor como más bello fruto de la naturaleza es la ofrenda que mejor representa un sentimiento de amor, que en el día de Todos los Santos, como fecha señalada, se deposita ante el lecho de paz.

Un nicho y una flor. Siguen pues vivos en nosotros.


viernes, 31 de octubre de 2014

LA GLORIOSA

LA GLORIOSA_ Jornada revolucionaria frente a la Lonja. 1869 Archivo de Rafael Solaz

El sexenio revolucionario fue rico en acontecimientos, y de grandes esperanzas representadas en “la Gloriosa” que, no obstante, no llegaron a concretarse.

El pronunciamiento del brigadier Topete, llevó al exilio a la Reina Isabel II en septiembre de 1868. 

Los políticos cogieron las riendas de la vida política, se crearon las Juntas Locales Revolucionarias en los pueblos españoles, se eliminaron los Alcaldes y se hicieron con el poder.

La Junta Revolucionaria en Valencia se pronunció con el mismo orden que entusiasmo, y el capitán general Gasset dejó el mando, después de que en elocución breve, diera cuenta de los sucesos del día. 

El pueblo, muy gozoso, se agolpó en la Capitanía General y puso al frente de la Junta a Peris y Valero, con vivas a la soberanía nacional y abajo los Borbones. Todo ello en alegre concierto, con las música por las calles hasta alcanzar la Lonja de la Seda, tal y como se observa en el grabado que rememora los sucesos.

Los presos políticos fueron puestos en libertad y la Junta Revolucionaria se mostraba entusiasta. Sin embargo, las ilusiones fueron quebradas en el paso de unos pocos años, mutadas por unas guerras cantonales, entre otras muestras de deslealtad,  que las dejaron sin aliento.

jueves, 30 de octubre de 2014

LA CASA DE LA CIUDAD

 
Ayuntameinto de Valencia edificado en 1312
1350 Ca. - La que fue conocida como “Casa de la Ciudad”, estuvo muy ligada a la historia del “cap i casal”, tanto en cuanto su anecdotario es rico en acontecimientos. De inmediato a su Reconquista, Jaime I creó los Jurados que rigieron la Ciudad, en un principio establecidos en diferentes sedes de los alrededores de la Seo.

 A mediados del siglo XIV los Jurados consiguieron del rey Pedro IV, el del “puñalet”, la cesión del antiguo Palacio de Vidaure, residencia de Doña Teresa Gil de Vidaure (noble dama aragonesa de quien Jaime I se había apasionado y tomada en secreto como tercera esposa) lugar que había sido de festines cortesanos y con gran pompa, limitado entre cuatro  calles:  Caballeros, Hierros,  Baylia y Reloj Viejo.

 El edificio se fue adaptando en los años a las necesidades de los ediles, perdiéndose su anterior suntuosidad de reminiscencias arquitectónicas árabes, llena de fascinación.

 Desde el primer momento y por decisión del Conquistador, también fue lugar de cárcel hasta el siglo XVI. No obstante, en su interior, se procuró la dignidad que le correspondía, con su pavimento marmóreo de las canteras de Porta Coeli, arcos góticos, capiteles, rico artesonado, vestido a la sazón con una importante pinacoteca real, y escudos de armas de la nobleza de Aragón, de Castilla y demás dominios soberanos, destacando el Salón del Consejo o Sala Dorada, con su magnífica techumbre artesonada, en la actualidad restaurada en el Consulat del Mar de la Lonja, con su espléndido balcón corrido de forja a la calle Caballeros, con dos torres en los flancos y sus cuatro puertas principales, situadas cada una de ellas en sus cuatro frente laterales.

Un voraz incendio en 1585 consumió gran parte de su archivo documental, así como su ornato, al parecer debido a un fuego iniciado por los presos que fueron trasladados a otros lugares de presidio. Pese a su restauración y posteriores reformas, la Casa de la Ciudad entró en un proceso de degradación por el abandono de gran parte de su interior con cortinas de silencios.

Debido a otro incendio, finalmente, el Consistorio, albergado en el viejo caserón,  fue trasladado a la Casa de la Enseñanza de la calle de la Sangre, en un proceso que culminó torno a 1860.

miércoles, 29 de octubre de 2014

LA PLAZA Y SU MERCADO.

Ca 1920 plaza del mercado_

1920 Ca. - Los toldos que protegen a los productos de la huerta adquieren un gran protagonismo en una instantánea donde el tranvía, un instante después, se adueñará de la imagen. Friso en dientes de sierra que marcan cada uno de los puestos del mercado donde se mezclan murmullos y aromas.

La Lonja con su almenas coronan la foto y un carro descansa sobre el adoquinado, surcado por las vías. El sol está en lo alto y la sombra del puesto contrasta con la luz de un mediodía, tranquilo y apacible; sus rayos doran el suelo y a los balcones llegan los ecos del mercado.

La plaza y su mercado, que le da nombre y esplendor desde tiempos morunos.

Huerta y salazones, canela y especias. Así desde entonces.

martes, 28 de octubre de 2014

PREMIO AL MEJOR “LLIBRET” - LA VALENCIA LITERARIA

  

El 1903 naixia el concurs de llibrets de falla gràcies a la iniciativa de Lluís Cebrian Mezquita. El qui havia estat president de Lo Rat Penat ocupava en eixe moment el càrrec de director de l’Institut de Tradicions Valencianes.


El premio consistió en seis libros y un plato de Gloria, un dulce artesanal elaborado por la confitería de D. Eugenio Burriel. 


En el año 1903 se plantaron un total de 16 fallas en la ciudad y el premio al mejor ‘llibret’ se otorgó a la falla de la calle San Gil. El texto fue redactado por el periodista Rafael Azopardo y hablaba de los problemas urbanísticos de la época.

Texto de Mauro Guillén

lunes, 27 de octubre de 2014

LA VALLA DE LA PLAZA DE TOROS

PLAZA TOROS AÑOS 40

Años 40 - El aspecto exterior de la plaza de Toros no siempre ha sido semejante al actual. Hoy, abierta a nuestra mirada, se disfruta en toda la riqueza de su estilo neoclásico semejante al de los coliseos romanos.

Pero no siempre ha estado libre a la calle de Játiva, pues a su límite, existía una valla que taponaba la visión de sus arcos hasta la enfermería sita en la calle de Alicante. 

Desde 1860 una valla lucida era la que evitaba la visión de su planta baja, que fue sustituida por otra de ladrillo y rejas en 1926, a la que se fueron adosando taquillas y oficinas, así como una cafetería en su chaflán frente al de la Estación del Norte, como se observa en la foto de los años cuarenta en la que reina la tranquilidad de la calle, sin tráfico, con la presencia de un carro, un camión de mudanza y un corrillo de personas en apacible espera, con sus cestas y delantales que retan a nuestra imaginación.

En 1968 y con la eliminación del vallado y de su cafetería, la Plaza de Toros quedó exenta, creando una perspectiva de gran belleza, en singular maridaje con la estación ferroviaria de Demetrio Ribes, que en esta ocasión y al fondo, escasamente se observa en la foto.

domingo, 26 de octubre de 2014

CRUCE DE CABLES, DE VIDAS

 
2014-10-02 18.51.51Archivo de Germán Gómez 
 
Cada vida es un mundo y aunque cohabitan cercanas, poco tienen en común.

La vieja aldaba con su repique ha cedido en ésta ocasión al paso del tiempo, y en la sustitución surge un conjunto de timbres, hilos en cruce de cables cada uno rumbo a su destino.

Nada ha sido programado y día a día han ido apareciendo como setas en el bosque. En el umbral de la vieja escaleta, se establece la chispa eléctrica que abrirá el paso del visitante.

Cruce de cables y de vidas, cada uno a la suyo; ajenos a las normas, y en su rebeldía, crean un cuadro al libre albedrío cual metáfora vecinal que no entiende de leyes ni de normativas ni está sujeto a control de calidad alguno.

Cumple en su eficacia, sí, en su más perfecto y ordenado desorden.

sábado, 25 de octubre de 2014

CALLE DE SAN VICENTE

calle de san vicente

Ca. 1905 - El coche aún no se ha adueñado de las calles. Es en un día de fiesta, con sus ventanales engalanados, cuando el peatón, convertido en el protagonista de una instantánea que por sí sola brilla, refleja el deambular de la sociedad de una época en los comienzos del XX. Un niño con babero y gorra, muestra el mismo semblante de un señor mayor, también con gorra, pero con el bastón de los años que nunca se detienen.

En la foto se observa vida. Trasiego humano en la siempre concurrida calle de San Vicente, con la de Derechos a la izquierda, con toldos y farolas en un día invernal. Señoras de largos faldones que se desplazan sobre un suelo adoquinado, aún no desgastado por una motorización que años después desplazaría hacia las aceras al tranquilo peatón.

Los sombreros en damas y caballeros pasean su porte y distinción, y el gentío se desplaza en sus inquietudes a través de una calle siempre elegante, merced a sus edificios de suntuoso acabado. 

Una línea de traca en lo alto nos confirma la rica tradición de la pólvora con su ruido, que llegado el momento darán mayor vida a la foto. 

viernes, 24 de octubre de 2014

TRAJES A MEDIDA



Pañería en la calle de Adressadors, 7 CA 1915
Archivo de Rafael Solaz

Los trajes se hacían a medida y era habitual ver en un bajo de una sencilla calle, la artesanal tienda de un sastre en cuyo escaparate ofrecía un escueto muestrario de extendidos y ondulados paños.

En su interior había un mayor surtido de telas de suave tacto, tanto para los trajes de verano como para los de invierno.

La primera visita era la necesaria para tomar medidas, y el sastre, con su cinta métrica al cuello, anotaba a centimetros el perímetro del cuerpo. En segunda visita y con almohadilla en la muñeca ensartada de alfileres con cabeza, y con las telas hilvanadas, procedía a ajustar el traje al cuerpo del cliente para su final acabado en unos días después.

Una o dos pruebas más y el traje a medida estaba dispuesto para el día de su estreno.

El cálido sastre de barrio queda en el  recuerdo, y telas, agujas, tiza de sastre, espejos y tijeras, afloran merced a esta foto de en torno a 1915, situada en la calle Adressadors nº 7  que, como otras muchas, fueron engullidas por los grandes almacenes con su insustancial “pret a porter” de venta de trajes, ajustados al cuerpo del cliente tras los pertinentes recortes de mangas y en sus perneras.  
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