Bibliomanía

Bibliomanía

viernes, 22 de mayo de 2015

ESTABLECIMIENTOS BARRACHINA, LUZ Y BOMBONES


ESTABLECIMIENTOS BARRACHINA

Ca. 1970 - En Valencia y situado junto al Ayuntamiento, Establecimientos Barrachina no era la "catedral de la hostelería",  pero entre sus muchas secciones, la de su selecto restaurante era el que gozaba con el prestigio de ser nominado por su fantástica bóveda como la Capilla Sixtina, a la sazón, el más prestigioso templo gastronómico en sus primeras décadas.

Ocupaba la popular “Casa Barrachina” todo el bajo de un edificio inaugurado en 1930, convertido desde el primer día en lugar de peregrinación por la variedad de sus ofertas.

Y con sus tiendas anexas de charcutería, helados y en especial los de corte, cafetería y bar  con su interminable  carta de bocadillos (aún no se conocían como bocatas), “Establecimientos Barrachina” fue la referencia obligada de una época entrañable a la vez que dulce, con sus escaparates de luz surtidos de bombones ante el concurrido desfile humano que acudía a su servicio.

La foto nocturna y por su luminosidad, nos deja imaginar en su interior el artístico techo que atesoraba, pletórico de un glamour propio de entonces.

¡Y qué decir de aquel bocadillo de blanco y negro y con habas!!!

jueves, 21 de mayo de 2015

EL CEMENTERIO BRITÁNICO EN VALENCIA

1930 ca Puerta del Cementerio Britaìnico de Valencia. Archivo de Rafael Solaz

Una nueva ley que regulara el derecho a un entierro digno en la España de 1831 era necesaria, y en especial, para quienes no profesaban la religión católica. Y es en este marco y en ese año, cuando se autoriza la construcción de camposantos para los protestantes, toda vez que eran muchas la familias inmigrantes que había establecido su residencia y en un número considerable en nuestra ciudad, lo que explica que fuera uno de los primeros de España en abrir sus puertas de forma inmediata a su autorización, en una obras que muchos años después, en 1879, culminarían con una fachada cuyo aspecto ha llegado a nuestros días.

Su construcción fue a cargo de estas familias foráneas, y con los años su propiedad pertenece al Reino Unido. En su interior existen más de trescientas cincuenta tumbas, algunas de las cuales guardan los restos de personajes que desde distintos ámbitos contribuyeron al avance tecnológico de la época, como lo fueron en la puesta a punto del puerto, del ferrocarril, industriales del hierro, o  exportadores de la naranja, tal y como es el caso de quien a la sazón sembró la afición del deporte, Alfred Faulconbridge, alma del Sporting Club de Tenis, actual Club de Tenis Valencia.

Paseando por sus puertas, lo que es un cementerio de vidas, más parece un lugar abandonado de la mano de Dios, a la espera de que las instituciones opten por  mantener su decoro, en especial por aquellas que tienen la responsabilidad de su propiedad.

miércoles, 20 de mayo de 2015

EL INTERIOR DE LAS TORRES DE SERRANOS.

1900 torres de serranos

1923 - Tras el incendio de la Casa de la Ciudad en 1585, que entre sus diversas funciones municipales cumplía con la de cárcel, los presos fueron trasladados a diversos establecimientos del “cap i casal”. Uno de ellos fueron las Torres de Serranos que se habilitaron al efecto, cegando sus habitáculos góticos. En sus diversas dependencias se distribuyeron los presos según sexo, edad e infracción cometida, y en tal misión penitenciaria continuaron las torres hasta 1888.

Como curiosidad y según cita Domingo Andrés y Sinisterra en “El derribo de las Murallas de Valencia” de 1866, en su deseo de pormenorizar su interior, los pabellones carcelarios tuvieron su nombre:

“La torre de la izquierda consta de tres pisos, llamados: el primero ó bajo, Cañeta; Iglesia el segundo, y tercero el Peñón. La de la derecha tiene cuatro, á saber: el bajo Cubo; el primero Comuna; el segundo, Calabozos, y tercero, San Vicente.

En el cuerpo del centro, al cual se sube por una ancha escalera de piedra muy gastada, hay en el primer piso una pieza de comunicación, por donde se baja á todos los referidos departamentos, y además al frente otra estancia nombrada la Campana. En el segundo piso se halla la Enfermería, y sobre esta el local denominado Chicos”.

La foto hacia 1923 nos permite imaginar y con sus nombres, las distintas salas que fueron utilizadas como cárcel durante tres siglos.

Torres de Serranos, pórtico principal de entrada a la ciudad, cárcel, actual lugar de la Crida fallera. Un lujo monumental.

martes, 19 de mayo de 2015

EL PALMERAL DE LA SEDA

 EL PALMERAL
No es un palmeral, pero en la imaginación de su creador y en marco de esplendor se vislumbraba  tan bello ensamblaje. Sus ramas mutan a nervaduras que sustentan un pétreo cielo. En él  encajan sus bóvedas, bajo las que en armónica simetría luce el gran palmario, a la sazón la muestra más exuberante y bella del gótico civil valenciano: la Lonja de la Seda.

Y ese fue el encargo que recibió Pere Compte ante la pujanza económica de la ciudad en el lejano siglo XV, no tan lejano, toda vez que seguimos disfrutando de su legado junto a los tesoros de la Seo que tanto nos enriquecen, desgraciadamente menos de lo que debieran, entre los que el Santo Cáliz representa el más importante testimonio de aquella pujanza medieval.

Un bosque pétreo de troncos de palmeras, con sus ramas envolventes, desgastadas por el clamor de los visitantes con ojos de asombro.

El palmeral de la Seda, nuestra Lonja de Mercaderes, con su Consulat del Mar y un alto torreón.

lunes, 18 de mayo de 2015

LA CALLE DEL GENERAL PANDO


calle general pando 
 
La calle del General Pando tenía su toque de encanto. Corta, pero lo suficientemente atractiva por las casitas de planta baja y arbolitos en sus aceras, con tejados a dos aguas, de teja, y con canalillos de desagüe.

Como patio de butacas, la estrecha calle vio crecer la nueva tribuna del Mestalla, con su “anfiteatro” arriba, al que se ascendía desde la escalera de caracol que nacía a sus pies, cuando poco antes un torrente de aficionados que llegaban desde la Alameda se apretujaban en su recorrido.
 
Pero también fue testigo de la inauguración del nuevo campo de Mestalla en 1923, cuando el Valencia CF había abandonado el terreno de Algirós, toda vez que el grupo de viviendas se había construido al comienzo de la segunda década del siglo XX, junto otros grupos del mismo porte, como lo fueran en la calle Lirio del Grao, en Patraix y por el camino de Algirós, debido a la necesaria mano de obra que demandaba la ciudad por su crecimiento.

La calle del General Pando observó en primera fila las diferentes ampliaciones del estadio valencianista hasta su desaparición, en cuya fase de derribo vemos en la presente foto con motivo de la urbanización de la zona para los “mundiales del 82”, que daría paso a la amplia avenida de Suecia con la nueva plaza del Valencia C.F. en homenaje a su afición.

domingo, 17 de mayo de 2015

EL COLEGIO IMPERIAL DE LOS NIÑOS DE SAN VICENTE

 colegio Niños San vicente calle colon Años 40

Muchas son las huellas que el dominico valenciano ha dejado sobre la ciudad de Valencia, tanto en cuanto sus diversas facetas de hombre devoto, intelectual comprometido, político mediador, milagrero, apocalíptico y protector de la infancia. Aspecto este último en el que hacemos hincapié en esta ocasión.

Con el largo, como su historia, nombre de Colegio Imperial de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer, se conoce a esta institución que allá por 1410 tuvo sus primeros días por iniciativa del futuro santo, en su atención a los niños abandonados. La idea del “Pare Vicent”, necesitada de una sede, se alojó en la Casa de los Beguines, hospicio próximo al Convento de San Agustín, que se dedicaba al cuidado de los niños huérfanos, así como los moriscos sin cobijo. Colegio que iba a tener el beneplácito años después del emperador y rey de España, Carlos I, cuyo apoyo queda explícito en su nombre, al igual que los sucesivos monarcas quienes mantuvieron su ayuda.

Hasta 1968 estuvo situado el colegio en la calle Lauria; año en el que por su hundimiento se viera obligado al traslado de los niños a una colonia de verano próxima al pantano del Generalísimo, y al amparo de Cáritas Diocesana.

Y así estuvo prestando su servicio, hasta su traslado definitivo a San Antonio de Benageber en unas nuevas instalaciones que fueron inauguradas en 1977, donde el Colegio sigue prestando ayuda a quienes la necesitan, manteniendo el espíritu de San Vicente Ferrer tras los muchos siglos de su existencia.

sábado, 16 de mayo de 2015

LAS LONAS DEL MERCADO


Mercado. 1888 
Archivo de Rafael Solaz

1888 - En el momento de su toma apenas hay concurrencia. Hay poco trasiego vecinal en el mercado y las lonas sobre los puestos indican el pasillo central que de una parte a otra se extiende sobre la plaza.

Las lonas de gruesa tela indican el rumbo a seguir a quienes acuden a la compra, al tiempo que  adquieren un gran  protagonismo por la sombra y alivio que procuran a su fiel clientela.

Mercado al aire libre ante La Lonja de la Seda que luce su bella tracería. Su continuidad se extiende al interior del Mercado Nuevo que asoma por la izquierda de la imagen, donde se esconde, al igual que se prolonga por los escalones de la Lonja.

Sol, lonas y sombras se unen para dan vida a un mercado que a través de esta imagen ofrece un especial encanto, cual postal de aromas entre frutos de mar y de huerta. 

viernes, 15 de mayo de 2015

PANORÁMICA DEL GRAO Y EL PUERTO DE VALENCIA.

Valencia-Puerto de Mar-1930

Con esta panorámica del puerto de Valencia y del Grao tomada desde algún ingenio volador (avioneta o globo) en 1930, la Organización Lurbe, cuando su director era Enrique Lurbe Tortosa, felicitó a sus clientes en alguna festividad y época que desconozco, ya que falta parte del tarjetón.

La franja de cartulina en cuyo anverso esta reproducida alargadamente la fotografía, destaca en el reverso a J. A. Abad Martínez, Licenciado en Derecho y Gestor Administrativo, al Agente de Seguros D. Lurbe Tortosa y a Francisco Palau Asensi, Profesor Mercantil, añadiendo “y el personal de la empresa”.

En la imagen, los tinglados del puerto y la estación marítima, actual edificio del reloj, muchos barcos atracados con la popa hacia el muelle, la calzada para circulación rodada y vías férreas con triple carril (ancho ibérico y métrica del trenet). Fuera del recinto vallado de puerto se ve un tranvía de la serie 100 con remolque similar, proveniente del Cabanyal, y muchas viviendas que fueron destruidas por los bombardeos de la guerra 1936-1939, y permitieron, acabado el conflicto, la urbanización de una amplia avenida dedicada al médico, naviero y hombre de negocios José Juan Dómine, que fundó la Compañía de Vapores y Correos de África, posteriormente Compañía Transmediterránea.

En la segunda mitad del siglo veinte derribaron el primer tinglado de la derecha para construir la segunda estación marítima, actualmente para otros usos, la verja de cerramiento y las vías férreas fueron suprimidas para los acondicionamientos de la Copa América de Vela y del Circuito de Fórmula 1, y fue desafectada de usos portuarios la dársena interior.

En la postguerra reconstruyeron la parte derruida de la antigua estación marítima, ampliaron al doble el edificio y exteriormente remodelaron toda la edificación en estilo clásico. En 1987 la entidad Puerto Autónomo de Valencia invirtió una fuerte suma para devolver a la vieja estación parte de su antigua belleza.

Organización Lurbe la fundó Enrique Lurbe Marco hace más de cien años y la dirige actualmente su nieto Alejandro Lurbe Quilis, quien dice que ya se está preparando la cuarta generación.

Esteban Gonzalo Rogel

jueves, 14 de mayo de 2015

LA PLAZA DE LA VIRGEN, BANDERA AL AIRE


años 40 militares en la plaza virgen Archivo de Rafael Solaz

Años 40 - La plaza de la Virgen y por lo que representa para los valencianos nuestra Geperudeta, de siempre, ha sido un lugar de encuentro. También de celebración de los más diversos actos: populares, civiles y religiosos.

Y algunos con gran boato, con la asistencia en ocasiones del ejército para rendir honores al protagonista del evento. La Virgen de los Desamparados o la Santa Custodia de la Catedral, han sido dignas merecedoras de su presencia, al igual que por las visitas de especial relevancia cifradas en la asistencia de un ilustre personaje, nacional o extranjero.

El acto que nos brinda la foto es útil para observar la esquina a la calle Navellos de su antigua edificación, con la farmacia laboratorio y la entrada a la muy estrecha calle Mare de Deu, espacio convertido en la actualidad en el jardincillo del Canónigo Liñán.

Redobles de tambores, posición de firmes y fusil al frente.

¡ Bandera al aire !

miércoles, 13 de mayo de 2015

LOS JARDINES DEL REAL

1932 JARDINES DEL REAL Entrada a Viveros, 1932

1932 - Archivo de Rafael Solaz
 
Popularmente conocidos como “los viveros”, el nombre que le corresponde por merecimiento propio y por la historiografía que alberga es el de Jardines del Real, cuyo nombre tiene su origen del árabe riyad, que significa jardín.

En época musulmana y como finca de recreo de la Taifa valenciana, el rey Abd al Aziz mandó construir en el siglo XI un palacio. Tras la Reconquista  y con su adecuación, fue residencia de los monarcas cristianos,  alcanzando su esplendor con Alfonso IV el Magnánimo, ubicándose en su interior el Archivo del Reino.

Fue visitado por los Austrias, para entrar en un proceso de degradación culminado con su derribo en la guerra contra el invasor francés al que temían se hiciera fuerte entre sus paredes. Habilitado como “vivero municipal” desde 1903 por cesión de la Diputación Provincial cuya propiedad había recibido de la Corona tras la Restauración Borbónica.

En los Jardines del Real junto a pequeños monumentos en homenaje a valencianos célebres y a mitológicas estatuas entre las que destacan las de Ponzanelli (provenientes del Huerto de Pontons), rosas y sauces, eucaliptos y patos, pavos reales y palmeras,  aves torcaces y pinos, con la sombra de sus especies arbóreas y el azahar de los naranjos,  recrean un lugar donde la imaginación del visitante vuela al ritmo de la chavalería que se "pierde" por la gran explanada central, junto a la vieja alquería o por las ascendentes curvas de la “montañeta de Elio”.

Jardines, sí, pero los de Real y con bella puerta principal para su acceso.

martes, 12 de mayo de 2015

UNA NUEVA AVENIDA, BARÓN DE CÁRCER

baron de carcer

Colección Alberto Alós


El proyecto de Federico Aymami aprobado en 1911 inicio su andadura desde la plaza de San Agustín hacia el puente de San José muchos años después. Estaba adormecido.

Como Avenida del Oeste, en 1940, comenzaron los derribos y con el nombre de quien había sido alcalde hasta 1943, tomó el de Barón de Cárcer.

Afortunadamente y en beneficio del Barrio del Carmen, el viejo proyecto no llegó a su culminación: la O de los Santos Juanes marcó su límite.

Nacía así una nueva avenida que iba a contribuir a oxigenar el Mercado Central asfixiado por calles estrechas.

Desaparecieron las plazas de Pellicers y Pertusa junto con la blasquista calle de la Jabonería Nueva, y con ellas, las casas en cuyos bajos se ubicaban viejas tiendas y comercios que se trasladarían a nuevos y lustrosos edificios del contorno. Droguería La Campana y Relojería Técnica son un ejemplo de ello.

Vemos en la foto hacia 1945 los últimos días de aquellas tiendas mientras el nuevo edificio que albergaría Almacenes La Cadena asoma su rostro  esperando su hora.

lunes, 11 de mayo de 2015

RECUERDOS DEL HOTEL ASTORIA Y SUS PRIMERAS INSTALACIONES

 
1959 hotel astoria Archivo de Rafael Solaz

El Hotel Astoria fue inaugurado el 5 de diciembre de 1959 y a esa época corresponden las dos fotografías. Sus instalaciones gozaron de nuevos adelantos y de elementos de franca modernidad, como podía ser el aire acondicionado, los comedores privados o las salas para consejos y reuniones, además de sus 208 habitaciones con baño y sus ventanales protegidos por un sistema metálico de guillotina (se conocía muy poco en Valencia), instalaciones que hicieron del hotel ser uno de los más modernos de la capital al finalizar los años 50.

Recuerdo para la parrilla-bar "La Bruja" donde se podía tomar una copa junto a alguna actuación de música moderna y otras de carácter folclórico andaluz.

1959 Hotel Astoria,
Archivo de Rafael Solaz

El hall del hotel estaba decorado para ser de gran confort y todo su mobiliario era nuevo procedente de acreditados mueblistas valencianos. Disponía de una centralita de teléfonos con diez líneas y dos operadoras.

La entrada, que se ve en la imagen, estaba protegida por un núcleo de carpintería metálica gruesa iluminada por un sistema de luces empotradas en el techo, todo fabricado por Talleres Concepción, una empresa de cerrajería artística y carpintería metálica, cuyos talleres se hallaban en el nº 4 del Paseo de la Pechina.

Texto y fotos de Rafael Solaz

domingo, 10 de mayo de 2015

LA FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DE LOS DESAMPARADOS

1911 la fiesta de la virgen de los desamparados 1911
Archivo de Rafael Solaz

1911 – Es el “segundo domingo de mayo” cuando se celebra la festividad de la “Geperudeta”. La madre de todos los valencianos, dice el dicho popular.

Fruto de un deseo, de una advocación, nació desde el pueblo, por y para el pueblo, necesitado de amparo. No fue, como en tantas otras ocasiones, la imagen encontrada al fondo de una cueva, o escondida en el grueso tronco de un viejo árbol en la frondosidad de un bosque, o en lo más hondo de un seco pozo.

Su origen no fue casual, el principio de su devoción. Lo fue al unísono con la creación del  Hospital de Ignoscents, Folls e Orats a principio del siglo XV en auxilio de los desamparados, cuando ni siquiera existía su imagen. Pocas veces un nombre ha tenido más sentido en su creación.

Pocos años después y por ofrecimiento de cuatro peregrinos que desaparecieron una vez culminada su imagen en el interior del Capitulet, dice la leyenda que al observarla por ver primera, su presencia no podía atribuirse más que a un hecho angelical.

Fiesta y fieles ante la Basílica de la Virgen, con su tapiz en el día de su festividad, celebrada con una diversidad de actos, todos ellos en agradecimiento a la “Mare dels valencians”.

sábado, 9 de mayo de 2015

LA FUENTE DE LOS VIVEROS


fuente viveros

1950 Ca. - La caminata desde la estación del Pont de Fusta era agradable; más aún por el destino a los “Viveros”. Pasada la entrada allí estaba servicial el “fotógrafo al minuto”. Caritas alegres para el recuerdo familiar. Y de inmediato a trotar por su amplia avenida central en dirección a la “montañeta de Elio”, de rápido ascenso entre arbustos, bancos, escalones y flores. Y ya arriba el frontal de la Feria de Muestras me privaba observar la torre espigada del Ripalda, de cuya cima partía un pasadizo hacia la Terraza Rialto que nunca intenté cruzar.

Y luego al estanque, que era visita obligada, con los patos puntuales ante unas pocas migas de pan sobre el agua. Hasta pavos reales decoraban sus ribazos. Cercano, el enorme umbráculo era un remanso de paz donde la merienda de "rosquilletas" más una barrita de chocolate reponían las fuerzas. Muy próxima, la fuente escupía su chorro de agua que ayudaba a digerir el pequeño manjar.

Han pasado más de sesenta años. Y aprovechando la visita por la Feria del Libro he caminado a paso lento por las páginas de mi infancia, por aquellos años de recuerdos y nostalgias. Y allí están, a la entrada los bancos azules de cerámica desconchada, donde la foto digital hace innecesaria la presencia del fotógrafo minutero. ¡Qué gozada que allí estuviera!

Poco, más bien nada, queda de entonces. Sin embargo allí siguen los patos y las migas de pan. 

Pero… ¿Y la fuente? ¿Dónde está la fuente? 

viernes, 8 de mayo de 2015

EL CAMPANARIO DE SANTO DOMINGO

1900 ca plaza tetuan

La plaza de Tetuán tuvo un gran protagonismo durante el siglo XIX en torno al Palacio de Cervellón, en cuyo interior tuvieron lugar hechos históricos de gran repercusión nacional. Pero la postal que nos ocupa hace que centremos la mirada en el campanario del Convento de Santo Domingo.

En su anecdotario, palacio y campanario (junto al Palacio del Real muy próximo) terminada la guerra contra el francés, situados uno frente al otro se relacionan. Si para evitar la invasión de las tropas del Mariscal Suchet, fue necesaria la destrucción del Palacio del Real, el de Cervellón iba a cumplir desde entonces la misión de convertirse en la sede que alojara a los  monarcas españoles en su visita a la ciudad.

Palacio que a primera vista iba a tener enfrente el campanario desmochado de Santo Domingo por la costumbre devastadora de los franceses tras su ocupación. Humillar las piedras se había convertido para el invasor en un juego, y de su divertimento destructor supieron palacios y conventos de la ciudad.

Por decisión del General Urrutia en su propósito de devolver al convento dominico la dignidad que merecía y tras una laboriosa restauración de todo el conjunto, el campanario del siglo XVII volvió a recuperar su orgullo en 1955.

jueves, 7 de mayo de 2015

TALLA DE QUINTOS

1905 talla de reclutas Archivo de Rafael Solaz

La talla, sorteo y despedida de quintos eran los pasos previos al cumplimiento del servicio militar en el que el “Todo por la patria” tenía su sentido en un cumplimiento social que venía del sistema liberal de la Constitución de Cádiz, que había implantado la obligatoriedad para todos los varones.

Desaparecido el servicio obligatorio en el año 2001,  “los años de mili” se enmarcaban hasta entonces en un corto -aunque en muchas ocasiones demasiado largo- periodo de nuestras vidas, en el que si se destacaba por la inicial formación en los sectores más degradados de la sociedad, algo en lo profesional y en especial como de alfabetización a los reclutas provenientes de zonas más atrasadas, el descarnarse del lazo familiar por primera vez en la vida se entroncaba con el “cumplimiento con la patria” al que nos sentíamos obligados.

En la foto hacia 1905 se representa el momento del peso y tallado de reclutas, en el que si el nivel no alcanzaba el mínimo exigido, por corto de talla, te exoneraban del servicio.

Llegado el momento del sorteo en la Caja de Reclutas, saltaba la bolita que significaba el destino para un determinado número de futuros soldados:

- ¡ ÁFRICA !

miércoles, 6 de mayo de 2015

EL MILENARIO “CALLE VOSTÉ I PARLE VOSTÉ”

  calle voste parle voste

El Tribunal de las Aguas de Valencia en su existencia milenaria imparte justicia ante los regantes que utilizan las aguas del río Turia, del que se sirven sus ocho acequias, dictando sentencias inapelables de forma inmediata, en su rapidez ejemplarizante,  dictadas por los síndicos que forman el Tribunal, utilizando en todo momento la Lengua Valenciana.

Todo un ritual jurídico en el que las figuras del Alguacil y Guardas, labradores denunciantes y denunciados, se someten a sus dictados.

Y en ese acto que se celebra todos los jueves del año, tras las doce campanadas del Micalet que alertan el escenario ante las Puerta de los Apóstoles de la Catedral, se suceden una serie de expresiones de popular tradición, que en su claridad y sin ningún tipo de florituras consiguen que la Justicia adquiera su máxima expresión.

Y tras la llamada del Alguacil –¡ Denunciats de la Séquia de Rascanya !, el denunciante reclama sus derechos con su elocución final: "¡Es quant tenia que dir!". A lo que el Presidente responde dirigiéndose a la otra parte - "Qué té que dir l’acusat?"; y éste responde en su alegato.

Oídas las partes al ritmo del -calle voste, y -parle voste, surge la sentencia final para dar paso a las siguientes denuncias si las hubiere.

-"Este Tribunal li condena a pena i costes, danys i perjuins, en arreglo a ordenances", dice el Presidente.

Terminado el Tribunal de las Aguas, se retiran sus componentes a la Casa Vestuario, donde los “homes bons” se desvisten de sus valencianas prendas hasta el próximo jueves.

martes, 5 de mayo de 2015

POR QUÉ SU NOMBRE, EL DEL TRINQUETE DE LOS CABALLEROS


 
la pilota valenciana

Años 80 - Su nombre le viene de antiguo y ya desde el siglo XVI se conocía la calle por la del Trinquete de los Caballeros. La afición por la “pilota valenciana” en la Valencia renacentista alcanzaba a todas las clases sociales, en un juego que ya era conocido con anterioridad. En su homenaje y por la condición nobiliaria de sus vecinos, se introdujo en el nomenclátor de la ciudad, tomando el nombre de trinquete por ser éste el lugar donde se reunían.

Las crónicas de aquellos años nos hablan del impacto que el juego producía entre sus seguidores, llegando a ser prohibido por su inducción a la blasfemia, toda vez que las partidas se celebraban en la misma calle y tan indecorosas voces causaban rechazo en los vecinos.   

El peculiar juego de la pelota en sus diferentes modalidades autóctonas, entre las que destaca la del “raspall” que permite arrastrar, raspar, la mano a ras del suelo para devolver la pelota, goza de gran popularidad, tanto en el “cap i casal” como en los pueblos de la Comunidad con un gran número de frontones a los que se suman las partidas celebradas en aquellas calles que son propicias. 

Calle Trinquete de los Caballeros a la sazón de gran contenido histórico (en esta ocasión nos quedamos con lo anecdótico de su enunciado) al que con su nombre contribuye.

lunes, 4 de mayo de 2015

LA AVENIDA JACINTO BENAVENTE CON “LLANTAS DE CARROS”

1944 sanatorio jose antonio
Colección Mark E. Palandri

Culminado en gran parte el “proyecto del primer ensanche” de 1884 hasta la G. V. Marqués del Turia, se proyectó en 1912 el segundo de Francisco Mora y Berenguer, que, con sucesivas modificaciones por intereses cruzados entre la propiedad y el ayuntamiento, no sería hasta 1927 cuando se aprobará el definitivo, de acuerdo con sus directrices y como “arquitecto jefe del Ensanche”.

Y de este segundo ensanche nace la calle Burriana con su final ante el cauce del Turia, convertido el marginal del rio en una ancha vía urbana que iba a facilitar la comunicación con Monteolivete desde el puente de Aragón.

La foto de 1944, con el hospital José Antonio al fondo nos informa de la amplitud de su trazado que con el tiempo se iba a convertir en una frondosa avenida.

Vemos el solitario paso de un carro por una zona aún no concurrida con las vías de carros sobre el adoquinado. Una peculiar propuesta y en su beneficio que se iba a caracterizar por su novedosa ocurrencia, de gran practicidad, siendo Valencia, posiblemente, la única ciudad del mundo con semejante solución viaria.

”Rails de ferro” fieles a su destino en sus casi cien años de vida.

domingo, 3 de mayo de 2015

EL DÍA DE LA MADRE

1961 _Felicitacio_n Dia de la Madre. Vale_ncia, 1961
Archivo de Rafael Solaz

Hasta el año 1965, la festividad del “Día de la Madre” se celebraba en nuestro país cada ocho de diciembre, el de la festividad de la Inmaculada Concepción, desde una perspectiva religiosa y en homenaje al dogma católico. Fecha homenaje que fue mutada en aquel año al primer domingo de mayo.

La Grecia pagana ya rendía culto a las madres de sus dioses y como corresponde a su merecimiento, la dedicación de un día al ser que nos ha traído al mundo, es en su consideración una festividad con carácter universal, aunque el día de su celebración no sea el mismo en el calendario.

La foto de 1961 en una clase infantil es tierna y dulce. La niña, en su inocencia, muestra sobre la negra pizarra blancos besos de palabras dispuestos para tan feliz día, que trasladará a las mejillas de su madre llegado el momento.

Hoy, Día de la Madre, cualquier niño le dice a su madre:

- “Ma má mía, te quiero mucho”, pero... ¡Todos los días del año!

sábado, 2 de mayo de 2015

LAS RIADAS DE ANTIGUO


Con mi agradecimiento a Vicente Bolufer

1897 - El Plan Sur alejó las aguas del río Turia del casco histórico de la ciudad y sus últimas y acaudaladas riadas, y en especial la de 1957 ha pasado a ocupar las páginas de la prensa en su recuerdo anual, llegada la fatídica fecha del 14 de octubre.

Pero hubo otras riadas que iban a condicionar la relación del cauce con el hábitat urbano de Valencia. Se tiene constancia desde el siglo XI del número de avenidas que en mayor o menor grado inundaron la ciudad, superando la treintena. Entre las más devastadoras, la de 1357 destruyó cerca de 1000 casas con 400 víctimas mortales. La de 1517 después de cuarenta días de lluvias, causó grandes pérdidas, materiales y humanas y en cuantía semejante, y en 1776, ya con la protección de los pretiles en su paso próximo al centro de la ciudad, una nueva riada destrozó cinco arcos del puente del Mar.

Riadas que fueron amortiguadas en lo posible en su margen derecho, con la construcción de los pretiles del Turia, en una obra iniciada en la última década del XVI, que con su culminación, dejarían su peculiar impronta mantenida en la actualidad.

En la foto de la riada de 1897 vemos cómo las aguas alcanzan su máximo nivel ante el puente de la Trinidad con el Museo de San Pio V al fondo, en sus funciones de Hospital Militar.

viernes, 1 de mayo de 2015

EL INICIO DEL DERRIBO DE LA MURALLA CRISTIANA


Derribo muralla en 1865

El derribo de la muralla cristiana se inició una tarde del 20 de febrero de 1865 junto a la Puerta del Real. El acto estuvo presidido por D. Cirilo Amorós como Gobernador de la provincia, con la presencia del Marqués de Casa-Ramo, segundo Teniente Alcalde; la mayoría de los Concejales; Vicente Boix, cronista de la ciudad; Baltasar Banquells como Secretario del Ayuntamiento, quienes con la presencia de otras autoridades procedieron al acto inaugural de la obra que pondría fin al cerco amurallado de la ciudad.

Una brigada de Zapadores y gran número de jornaleros iniciaron al trabajo, que tendría su continuidad al día siguiente, hacia la puerta de Serranos como primera fase del derribo.

Como segunda fase continuaron las obras el 3 de noviembre del mismo año desde la torre del Águila junto a las de Serranos, hasta la puerta de la Corona.

La razones que motivaban la destrucción de la muralla cristiana fue la de atender la higiene que demandaba la ciudad, dar trabajo a la clase proletaria y facilitar el ensanche que haría posible la unión con unos arrabales que crecían en población, cuando el cerco era innecesario para su defensa.

Vemos en el grabado el momento del inicio del derribo de la muralla, de la que tan solo quedaron en pie las Torres de Serranos y de Quart, las de mayor tamaño, a semejanza del Portal Nuevo que sería derribado tres años después.

Fuente: El derribo de las Murallas de Valencia, de Domingo Andrés.

jueves, 30 de abril de 2015

PASO A NIVEL EN LA AVENIDA PRIMADO REIG.

1995 Paso a nivel en la avenida Primado Reig.Esteban Gonzalo Foto de Esteban Gonzalo Rogel

En la instantánea tomada el 30 de abril de 1995 desde el balcón de un tercer piso de unos amables vecinos se aprecia la poca circulación de vehículos y peatones de un domingo por la mañana en la avenida Primado Reig de Valencia.

Era el paso a nivel principal del tramo de 2,5 km. entre la estación Pont de Fusta y el apeadero de Palmaret del Ferrocarril hacia Rafelbunyol que cinco días después fue sustituido por el trazado soterrado de 3,1 km. hasta la estación Alameda sobre la que, desde entonces, vuela arqueadamente un puente de acero de alta resistencia. La estación y el puente fueron diseñados por el arquitecto e ingeniero valenciano Santiago Calatrava y se convirtieron en símbolos urbanos de la Valencia, aunque el puente con división de opiniones entre admiradores y detractores, éstos por su impacto visual con los puentes antiguos del Mar y del Real.

El tren es una “Alcoyana”, unidad eléctrica fabricada en Macosa en los años cincuenta para el Ferrocarril de Valencia-Jesús a Villanueva de Castellón que fue remodelada en 1989 en la desaparecida factoría Miró Reig de Alcoy para mejorar los servicios en el citado ferrocarril entre Valencia y Rafelbunyol hasta que lo modernizaran.

Aunque los medios de comunicación resaltaron que con la supresión del tramo de 2,5 km. entre la estación Pont de Fusta y el apeadero de Palmaret desapareció el último reducto del llamado cinturón de hierro que constreñía Valencia, lo fue realmente cuando fue inaugurado y abierto a la circulación el trazado soterrado de la línea 2 de Metrovalencia por la pedanía de Benimamet el 15 de mayo de 2011, que permitió suprimir el trazado en superficie con los tres últimos pasos a nivel del término municipal de Valencia.

Texto y foto Esteban Gonzalo Rogel

miércoles, 29 de abril de 2015

EL PUENTE DEL MAR

puente del Mar y murallas. Foto Joulia. Ca. 1860
Ca 1860 - Archivo de Rafael Solaz 
Puente del Mar cargado al igual que con las piedras con la historia. De su funcionalidad y destino nos lo certifica su nombre por ser el punto más próximo que desde la salida de la ciudad amurallada, sorteando el llano del Remedio y a su través, era el trayecto obligado para la comunicación con los poblados marítimos.  

Puente que anteriormente había sido de madera, se construyó a finales del siglo XVI. Para su ornato dispone de dos casilicios que albergan en la actualidad las estatuas en piedra de la Virgen de los Desamparados y de San Pascual Bailón, ubicadas después de la guerra civil para reemplazar las anteriores figuras que habían sido destruidas.

23 puente del mar 1975 1975 – Archivo de Rafael Solaz

En 1876 pasaron los primeros tranvías de fuerza en su línea hacia Villanueva del Grao y Pueblo Nuevo del Mar que en 1900 serían sustituidos por los eléctricos. De inmediato apareció la motorización que junto a los carros invadirían la calzada en perjuicio de los peatones hasta que en 1933 y en beneficio del propio puente (toda vez que luciría en su diseño pináculos de piedra en ambos lados dotados de espectaculares escalonadas según proyecto de Goerlich), quedaría para uso exclusivo de los viandantes.

Calle, puerta, puente, camino, y con el mismo nombre, han visto pasar en su traqueteo y a ritmo lento al mismo carro y en repetidas ocasiones, trasladando su servicio hacia el mar desde el centro de la ciudad. 

martes, 28 de abril de 2015

VALENCIA EN MANTO DE NIEVE

1960 valencia en manto de nieve
Colección Alberto Alós

El año de 1960 había comenzado con un clima primaveral en medio de una campaña que iniciada en Navidad, culminaría con la de Reyes con gran participación ciudadana. Sin embargo, pocos días después, un insospechado bajón de temperatura en la ciudad hizo que el día 11 iniciara su jornada con una intensa nevada que iba a cubrir mediante un insólito manto las calles de la ciudad. Al mediodía alcanzó su máxima intensidad y el baile de los copos de nieve iba a regalar a los valencianos la ocasión del disfrute, tanto en cuanto la construcción de muñecos de nieve era hasta ese momento una práctica que por su inexistencia convertiría y por unas horas al día como festivo.

Valencia quedó incomunicada por unas jornadas, con daños en los servicios más básicos; los teatros cerraron sus puertas aquel dia y las “casas de socorro” tuvieron que atender a numerosos heridos por las caídas sufridas. Una ciudad que por la bondad de su clima, el cuajo de la nieve en sus calles resultaba desconocido y por ello un peligro ignorado, dando paso al deleite de la nieve que ofrecían aceras, calzadas, jardines y estanques.

En las tres fuentes de la tortada de Goerlich se helaron las aguas y los tranvías descarrilaban de sus vías por la que circulaban con cierta dificultad.
1960 nevada
           Colección Alberto Alós

Ha pasado más de medio siglo y no ha vuelto a repetirse una nevada tan intensa en el “cap i casal” y su recuerdo y en especial para quienes la conocimos, se convierte en una anécdota singular que se enmarca desde entonces como “acontecimiento extraordinario”.

La foto nos sitúa en las calle Periodista Azzati, entonces Falangista Esteve, y Padilla, en aquel singular día de Enero, cuando la nieve cubre aceras y coches con un sorprendente espesor.

Fuente: Almanaque Las Provincias

lunes, 27 de abril de 2015

VALENCIA, CIUDAD DE IMPRENTAS

1955 La imprenta valenciana Antigua imprenta. Felicitacioìn Libreriìa Bello. Ca. 1955
Archivo de Rafael Solaz

1955 – A Valencia, y por derecho propio, se debe considerar como una “ciudad de imprentas”. Se lo merece, toda vez que allá por el 1474, próximo al Portal de la Valldigna, uno de los muchos lugares emblemáticos de la ciudad, se imprimió la primera obra literaria de España: “Les trobes en lahors de la Verge María”. Del taller de Jacobo Vizlant, comerciante alemán instalado en Valencia,  y entre otras obras salió la Biblia de Bonifaci Ferrer en Lengua Valenciana.

Valencia reunía para ello todos los requisitos. En lo fundamental, ser meritorio y único foco cultural de la época, a lo que se  unía la calidad del papel de Játiva y a la sazón ser la ciudad más importante de la Corona de Aragón. A la citada imprenta, en la que los impresores  Alfonso Fernández de Córdoba y Lambert Palmart prestaban sus servicios, se sumarían otros impresores que en su conjunto iban a otorgar al “cap i casal” tan merecida consideración, siendo la ciudad española con mayor número de impresores. En el siglo XVI llegó a Valencia el flamenco Juan Felipe Mey, que con sus descendientes iban a aumentar la fama de la ciudad con la impresión en el XVII de dos ediciones del Quixote cervantino, entre otras grandes obras.

Manuel Cavero y Juan Antonio Mallen destacaron en el XVIII, al igual que la familia de los Bordázar y Antonia Gómez, viuda de José Orga, junto a sus hijos.  Los Monfort, Bordázar, Joaquín Ibarra o Sancha y con su continuidad en el XIX, mantuvieron en lo alto la fama impresora de Valencia.

El grabado que nos reúne corresponde a una tarjeta felicitación de la Librería Bello de 1955.

Fuente: María Pilar Cavero - Tesis Doctoral

domingo, 26 de abril de 2015

ENCUENTROS CON EL MAR

 1917 malvarrosa___
Colección Salvador Monmeneu

1918 – Tras la construcción de la dársena del puerto con su dique al faro, la playa de Levante fue ganando terreno al  mar y sus arenales se extendieron a través del Canyamelar, Cabanyal, Cap de França , hasta llegar a la Malvarrosa, donde Robillard perfumaba la arena mezclada con el salitre. 

El rústico juego del diábolo y en este caso en la proximidad de la playa de la Malvarrosa y con su dominio, distrae al resto de la familia que busca el encuentro con las olas, vestida de domingo, en un placentero día aún no dispuesto para el baño que llegará en su momento. Mientras el niño mantiene su mirada quizás tras las gaviotas, o atentos sus ojos a un velero que abre las aguas.

1917 malvarrosa
Colección Salvador Monmeneu

Y hasta allí se trasladaba la familia valenciana que disfrutaba con su mirada, que no perdida pero si extendida, hasta alcanzar una línea donde cielo y agua se unían en su destino inescrutable. Ello abría la imaginación a lo infinito donde cualquier sueño lo hacía posible.

El balneario Termas Victoria acababa de inaugurarse en competencia con Las Arenas y las barracas del Cabanyal ya habían dado paso a construcciones de planta baja y primer piso donde la burguesía valenciana disfrutaría en sus meses del estío.

sábado, 25 de abril de 2015

LA PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN, POSTAL COSTUMBRISTA


1900 plaza de la constitucion
Fuente – Biblioteca Valenciana

Con el cambio del siglo la actual plaza de la Virgen, que se enfrentaba al entonces Palacio de la Audiencia, en el nomenclátor era conocida desde 1875 como de la Constitución, aunque popularmente ya se le mencionara desde la construcción de su Basílica en 1667 como de la Virgen o  de la Mare de Deu.

Como centro judicial y religioso de la ciudad era muy concurrida,  manteniendo con el paso de los años semejante vitalidad.

La postal hacia 1900 nos muestra un tranvía de fuerza que saca provecho de la publicidad, atenta ésta a la mejor tribuna para pasear su mensaje por las calles de la ciudad.

Un carro, como un puesto de venta bajo su toldillo, ofrecen su mercancía a los caminantes quienes nos muestran la indumentaria propia de la época, con especial atención a las largas faldas que se arrastran por el suelo. 

La foto muestra el Palacio de la Audiencia pero al mismo tiempo nos documenta en su conjunto del costumbrismo imperante, con los toldos protectores de un establecimiento en lugar privilegiado que dan mayor vida a la postal en tan emblemático lugar.

viernes, 24 de abril de 2015

SOR ISABEL DE VILLENA – LA VALENCIA LITERARIA

1960 sor isabel de villena_parte alta_RSA Archivo de Rafael Solaz

1960 – Parte alta Convento de la Trinidad

Este año celebramos el 525 aniversario del fallecimiento de Sor Isabel de Villena (Valencia 1430 – 1490), considerada la primera escritora conocida en la literatura valenciana.

Isabel, hija natural del poeta Enric de Villena, fue bautizada con el nombre de Eleonor y vivió desde pequeña en la corte de María de Castilla, esposa de Alfons V el Magnànim.

En 1445 profesó en el convento de la Santísima Trinidad de las clarisas de Valencia donde sería nombrada abadesa en 1463. Allí escribió, en lengua valenciana, su obra, sobre la vida de Jesucristo, Vita Christi, llena de citas de clásicos. Su obra, publicada por primera vez en 1497, es una de las piezas más importantes de la literatura en valenciano y universal del siglo XV, dentro de lo que se denomina El Siglo de Oro Valenciano.

Isabel de Villena esta considerada como una mujer adelantada a su tiempo precursora de las ideas feministas, ya que en su texto hace gran defensa de la figura de la mujer frente a las obras tildadas de misóginas como es el caso del Espill o Llibre de les dones, de Jaume Roig.

En la fachada del monasterio de la Santísima Trinidad, hasta hace pocos años habitado por monjas clarisas, situado en la margen izquierda del Turia en la ciudad de Valencia, podemos ver una placa, el clásico 'Socarrat' valenciano, en homenaje a Sor Isabel de Villena.

Texto de Mauro Guillen

jueves, 23 de abril de 2015

DÍA DEL LIBRO


1851 DIA DEL LIBRO
Archivo de Rafael Solaz

Recuerdo aquella librería desconcertada por el papel y los títulos. Allí estaba, ante mí el libro que cantaba sueños de cordón umbilical. No me interesaban sus tapas de colores como flores, ni sus dibujos grabados con manchas de satén. No me importó el volumen de mil hojas sin número. Ni el mágico aroma envejecido por la corteza de un árbol. Ni siquiera creo recordar que me atrajese el tema.

Aquellas páginas cosidas me atraparon porque sentí que encerraban el alma de una autora, la que no recuerdo. Cada vez que leía su nombre se borraba ante mis ojos, se diluía entre palabras vestidas de imprenta y luto, aquellas que una vez salieron para ser compartidas, tal vez con el propio universo.

Hoy he intentado sin éxito mirar la Luna. Quizá me pregunto si estaba tapada por un millón de muñecas que sobrevuelan mis sueños repletos de letras y grabados. Intentaba buscar otros paraísos escritos, de llegar al corazón negro que enciende las letras con música de papel. Pero siempre vuelvo, sin éxito, a buscar la imagen de aquel libro que una vez creí leer a ritmo de noche y mar. Recordar a aquella autora cosida entre las hojas de un alma disuelta por letras de humo. Aquel libro que aún hoy me pregunto si llegó a existir, pero que siempre busco en mis sueños de piel.

Día del libro, de aquel libro de noche sin luna, de sueño inacabado, de niña en el sepulcro del recuerdo, de todos los libros.

Texto y foto de Rafael Solaz

miércoles, 22 de abril de 2015

EL SANATORIO MARÍTIMO DE LA MALVARROSA

1921 hospital de la malvarrosa
1921 - Colección Salva Monmeneu

En 1914 se inauguró el primer núcleo del actual Hospital de la Malvarrosa: fueron cuatro camas para el tratamiento de enfermos de tuberculosis en una chalet cercano a la playa bajo la responsabilidad del médico Mariano Pérez Feliu.

En el junio de aquel mismo año el secretario de la Junta Provincial contra la Tuberculosis encargaba al arquitecto Vicente Rodríguez Martin la construcción de un sanatorio marítimo,sobre terrenos cedidos por el Ministerio de Fomento en la playa de la Malvarrosa. Éste había realizado el pabellón de Bellas Artes y el Gran Casino de la Exposición Regional Valenciana de 1909, además del Edificio Olympia.El área elegida era la misma donde había naufragado el plan de una amplia urbanización bajo proyecto de Francisco Mora Berenguer, el artífice del Mercado de Colón.

Diez años más tarde, la actividad del sanatorio empezaba tras la estancia de una Colonia escolar de niños y niñas de Zaragoza. Era enero de 1925 y se recuerda la primera visita de los Reyes Magos a los 22 pequeños pacientes, recibidos con todos los honores por el director Don José Tomas López Trigo y el administrador Don Juan Heredia.La institución fue desde el principio un referente, y en febrero 1925 el Director General de Sanidad en un discurso oficial alababa la calidad del servicio y prometía mejoras en la estructura.

En 1931Mariano Pérez Feliu fue nombrado a su vez director del Complejo Sanatorio Marítimo, que contaba con 120 camas para pacientes hospitalizados y 124 en el edificio de la colonia. El actual Hospital correspondía al edificio principal, al cual se sumaba la “casa del médico”, actualmente el área dedicada a la administración.

Don Álvaro López Fernández, director del centro en 1932, impulsó el avance de los servicios prestados con la cura de patologías óseas,la poliomielitis,complementando el tratamiento de la tuberculosis. Durante la Guerra Civil el doctor sirvió en la Columna de Hierro, cuerpo de voluntarios de matriz anarquista, encargándose su esposa de la dirección del centro. Tras la contienda, el hospital se enfrentó a la dura realidad de la escasez de medios, pero gracias a la dedicación del personal médico, los auxiliares sanitarios y de las religiosas que servían, se fue afirmando como una de las instituciones más respetadas de la Comunidad. Hubo gestos de generosidad por parte de los encargados en los momentos más dramáticos y se encontraron soluciones para recaudar fondos, como la organización de una lotería que se sorteaba hasta 1960.

Como se ha recordado en las recientes celebraciones del noventa aniversario, cada año el Athletic de Bilbao en sus derbis valencianos visitaba la institución, igual hacia la Fallera Mayor: la finalidad era llamar la atención sobre esta institución modélica, que sigue ejerciendo su labor por garantizar asistencia sanitaria de calidad en la Comunidad Valenciana.

En la actualidad el Hospital de la Malvarrosa es parte del Sistema Sanitario de la Generalitat Valenciana, se ha ido reformando e especializando en cirugía sin ingreso del paciente, siendo un referenciado modelo de eficiencia.

Texto de Duccio Sanesi

martes, 21 de abril de 2015

EL PALACIO DE RIPALDA

1944 palacio ripalda
Archivo de Rafael Solaz

1944 – El lugar merecía la pena y sentado en la "Fuente de las Cuatro Estaciones” nuestro hombre le dijo al fotógrafo que recreara el instante. La mañana solariega invitaba a ello y el Palacio de Ripalda era el fondo adecuado sito al comienzo de la Alameda. Su cerco almenado protegía el interior de un frondoso jardín, donde la inmensa arboleda daba mayor suntuosidad a la propiedad de Doña María Josefa Caulín y de la Peña.

Habían pasado apenas unos pocos años del fin de la guerra civil.  La estancia palaciega había sido objeto de ocupación, y con el paso de los años el "palacio de cuentos de hadas" iba a entrar en un proceso de degradación tal, que le llevaría al fin de sus días.

Construido entre 1889 y 1891 por el arquitecto Joaquín Arnau junto al Huerto de Monforte, cercano al del Santísimo e inicio del Camino de la Soledad, ante la Alameda, el Palacio de Ripalda creó en la zona un halo de ensueño, y su fascinación se ha instalado en la postal de recuerdos sumido con el magnetismo de leyendas urbanas tras su derribo en 1967.
  

lunes, 20 de abril de 2015

EL CADAFAL DE MARCHALENES

plaza de toros del llano de la Zaidia
Archivo Juan B. Viñals

La plaza de toros que se instalaba en el siglo XVIII en el típico arrabal de Marchalenes es un hecho posiblemente ignorado por muchos de los actuales vecinos de esta antaño típica barriada. Es digno de resaltar que desde siempre los valencianos han sentido una gran afición por la fiesta de los toros.

La plaza de toros del Pla de la Zaïdia o de Marchalenes según el historiador Orellana, por los años mil setecientos y pico fue el núcleo principal de las corridas de toros que se celebraban en la ciudad de Valencia.

Salvador Carreres, de manera jocosa también nos dejó escrito, que entre los días 22 hasta el 30 de de septiembre de 1755 se celebraron en este Cadafal (Plaza de Toros de Madera) diferentes festejos taurinos.

Donde de verdad más beneficios reportaba a los organizadores de los festejos taurinos era sin lugar a dudas era en el Mercado Central, pero las autoridades Municipales celosos de sus funciones en ocasiones eran reacios en conceder los permisos por las incomodidades que producían tanto a los vendedores, transeúntes y compradores del mercado. Por lo tanto los organizadores se vieron obligados ha instalar “els cadafals” en diferentes lugares de nuestra ciudad y es por eso que en algunas ocasiones las corrida de toros y festejos se trasladaron al barrio de Marchalenes y más concretamente en el conocido Pla de la Zaïdia, cuyo palco principal o de autoridades se encontraba frente la desaparecida Creu del camí de Marchalenes, que luego fue trasladada al camino de Paterna hasta el día de hoy.

1901 Cadafal de marchalenes_ coso calle jativ 1901_Album Barbera Masip_047 (1) 
1901 – Coso de la calle Játiva – V. Barberá Masip
Archivo de Rafael Solaz

En definitiva muchas son las dificultades y trasiegos tuvieron que soportar la Junta del Hospital General de Valencia, hasta que se consiguió ver realizada por fin, la flamante y actual plaza de la calle de Játiva.

”El origen de la fiesta de los toros en Valencia se pierde en la oscura noche de los tiempos. Las más autorizadas opiniones sostienen que los romanos importaron a España la afición al circo, la cual decayó casi por completo durante la dominación de los godos y visigodos, hasta que, ocupado posteriormente por los árabes el territorio español, volvió a renacer, si bien sustituyendo a la lucha de gladiadores y de fieras por la lidia de toros, en la que ostentaban su pujanza y brío los más esforzados adalides de las distintas tribus sarracenas. La nobleza española, que bajo todos los conceptos sostenía una rivalidad sin limites con la musulmana, tomó una parte muy activa en tales diversiones, no solo impulsando por el espíritu y la galantería dominante en aquella época, sino también que nadie cedía en serenidad, esfuerzo y valor. Muchos fueron por este motivo los caballeros cristianos que se distinguieron en la lidia de los toros y adquirieron gran celebridad y renombre, por su singular destreza y bizarría. Valencia que nunca ha podido contar con pastos para la cría de reses de tales condiciones, es acaso de los pueblos más antiguos en donde se ha ejercido la tauromaquia como ley caballeresca, o como fiesta popular. Mucho interés despertó la afición a la fiesta de los toros, así como apetencia de ganancias en la organización de los primitivos corros, pues el 27 de de enero de 1612, ya se solicitó a Felipe III, un privilegio del derecho de renta de los corros de los toros de la municipalidad de Valencia, celosa por sus intereses y también por la comodidad del publico, hizo siempre cuanto pudo para alejar del mercado esta diversión. El Hospital fue atendido por SM y, en Real Cédula de trece de julio de 1742, se revocó la del quince de julio de 1741, que mandaba hacer corridas en la Plaza de Santo Domingo. Esto no bastó para que el ayuntamiento cejara en sus instancias, en términos que en los intervalos e indecisiones tuvo el Hospital que buscar sitio en el Pla de la Zaïdia de Marchalenes”

Recordar que en otros lugares de la ciudad también se celebraron corridas de toros, pero por lo que a nosotros nos ataña, nos referirnos al importante cadafal del Pla de la Çaidia.

“La plaza del Llano de la Zaidia, siempre fue cuadrada; pero su situación varió según los cálculos y gusto de los maestros carpinteros, que tomaban por su cuenta la construcción de los tinglados (cadafals). Unas veces se hizo teniendo a su lado N. paralelo a la acequia de Algirós que pasa lamiendo el Monasterio de la Zaidia, apoyando el vértice N.O., sobre el puente antiguo frente la cruz que todavía existe. Otras se ladeaba toda ella de modo que este lado paralelo comenzando desde el mismo punto frente la cruz, tomaba la dirección oblicua al molino Villacampa, y en este caso cortaba la acequia, sobre la cual se construía la plaza. Generalmente, cada uno de los cuatro lados de esta plaza tenia doscientos veinte palmos valencianos; había tres puertas, una daba frente a Santa Mónica, a cuyo lado N. estaba el toril, otra frente al pretil del río y otra en el camino de Marchalenes, encima de la cual estaban los palcos de las autoridades”.

En el siglo dieciochesco, una tarde de toros o de cualquier otro festejo taurino de los que se celebraban en el cadafal de Marchalenes, suponía un espectáculo multicolor y toda una diversión para la época. El trasiego de los entablados y de la piezas para construir el Cadafal; el ir y venir dels mestres fusters (carpinteros) para dejarlo todo a punto y en su punto.

Antes de la hora programada la plaza quedaba engalanada en cada uno de sus rincones y cada empleado hacia lo propio para el posible y normal desarrollo del festejo (areneros, alguacilillos, torileros, porteros, etc.…).Primero el espectáculo de la arriesgada desencajonada de las reses bravas. Las colas para adquirir las entradas. El emerger de las gentes tanto de la ciudad como de la huerta formaban remolinos humanos entusiasmados por ver la llegada de los toreros, sus cuadrillas y los mozos de espadas; carruajes y calesas, portando a las guapas cupletistas de los más importantes teatros de la ciudad, quienes aparecían luciendo bonitos mantones de Manila, mantones, que después eran extendidos en sus barreras.

Mientras tanto la laureada Agrupación de la Música de La Vega, no cesaba de interpretar airosos pasodobles. Todo en sí, era festivo, por lo que los más curiosos no cesaban de ir de un sitio para otro, para no perderse nada de lo que por allí ocurría. La mayoría de la marejada de espectadores se trataba de huertanos venidos de los poblados limítrofes quienes aparecían ataviados con la clásica brusa negra del -diumenge i díes de festa- los labradores y los Gremios que aportaban más aficionados y que presumían conocer los secretos de la fiesta, eran tratants i corredors d`orella, carnissers y blanquers (curtidores). La mayoría de esos espectadores iban provistos de ostentosos puros habanos.

La fiesta la componían además de los empleados del Cadafal, la misma avalancha de espectadores provenientes de la ciudad y de los pueblos, además se congregaba toda una grey de vendedores y aiguders, portando el preciado líquido con botijos de arcilla, no faltaban tampoco los horchateros. Alrededor de la plaza como si de un mercadillo medieval se tratara se colocaban tenderetes con todo un sinfín de las más variadas chucherías, toda esa diversidad de vendedores con potente vocerío pregonaban las bondades de la mercancía, lo que impregnaba al ambiente, un bullicioso sabor festivo alrededor de la plaza de toros del Pla de la Zaïdia en aquel populoso y típico barrio de Marchalenes.

Texto de Juan B. Viñals

Bibliografía.
.Juan Miquel de San Vicente.”Memoria sobre la Plaza de Toros de Valencia”.-1861.
.Juan B. Viñals Cebriá.-“Marchalenes huerta y marjales (…)”2000.

domingo, 19 de abril de 2015

BLASCO IBAÑEZ, REBELDE

1933 llegada resto blasco ibañez 
Fuente: Biblioteca Valenciana

El 29 de octubre de 1933 los restos de Vicente Blasco Ibáñez llegaron por mar a Valencia desde Menton, donde había pasado los últimos años de su vida. La figura universal que desde sus juveniles años, los de las protestas callejeras por su afán rebelde, habían forjado su carácter revolucionario, sin embargo, y tras su éxito literario, había mutado hacia el aburguesamiento, puesto en evidencia en su vuelta al mundo donde en el Lejano Oriente fue llevado en parihuelas. Cinco años después de su muerte llegaba su cuerpo a la última morada, ya en tiempos republicanos cuyo régimen añoraba.

Desde el puerto y a hombros del pueblo fue recibido en clamor de multitud.

Vemos en la foto el gran recibimiento, documentado en numerosas fotos a lo largo del trayecto, y al mismo tiempo y en su utilidad, observamos un grupo de casas en la margen izquierda del río.

El cortejo fúnebre había cruzado el río a través de un nuevo puente (el de Aragón inaugurado en el mismo año) y avanza por el llano del Remedio hacia la calle Colón en su destino a la Lonja de la Seda. La concurrencia se agrupa en masa y eleva su extensión por el puente del Mar (que se había convertido en peatonal y por su elevación, útil tribuna) en el que se iban a instalar unos escalones de piedra diseñados por Francisco J. Goerlich, en un proyecto integral que incidía en ambos márgenes del Turia.

En su consecuencia, el conjunto de casas, desaparecerían por la ampliación de la Alameda. Con ello, se cumplía uno de los deseos del provocador Blasco Ibáñez quien en 1901 y entre otras demandas urbanas del mismo corte, decía en su periódico “El Pueblo”:

“Hay que derribar casas para abrir nuevas vías.” 

De haber pensado en ello la autoridad municipal, la comitiva hubiese dirigido el rumbo por la calle de la Paz. 

sábado, 18 de abril de 2015

EL PALACIO DEL TEMPLE

 1870 Palacio del Temple
1870 – Foto de J. Laurent

La Orden del Temple fue abolida por el papa Clemente V a principio del siglo XIV, pero un terremoto, más de cuatro siglos después, destruyó el castillo de la Orden de Montesa que se había construido en el lugar que daría nombre al pueblo, y como sede principal de una orden religiosa creada por Jaime II en reemplazo de los caballeros templarios.

Por iniciativa de Fernando VI se eligió la ciudad de Valencia para construir un edificio que albergaría la orden, pero con el nombre del Temple, como recuerdo de los antiguos cruzados por la relación fundacional que tuvieron con la orden de Montesa, fábrica que no se llevaría a cabo hasta el reinado de Carlos III, completando el conjunto el Convento de la Orden e Iglesia, con su terminación en 1785.

Desde la desamortización de Mendizábal el Convento del Temple ha sido utilizado con distintos fines, siempre al servicio de la administración, tanto estatal como provincial, mientras que en la Iglesia se reanudó la dedicación al culto.

En la actualidad y como Palacio del Temple, ocupa la sede en sus funciones de Delegación del Gobierno.

viernes, 17 de abril de 2015

LA PALMERA DE LA PLAZA MIRASOL


Años 40 - Situada en una retícula de estrechas  callejuelas, la plaza Mirasol fue derribada para la apertura de la calle Poeta Querol. Como importante centro docente, el colegio de los Maristas focalizaba la atención en la plaza mediante la entrada y salida de sus alumnos, lugar en el que existía una palmera, único residuo que permanece en la ciudad de aquel pequeño y entrañable rincón.


Y lo fue gracias a la feliz idea de su traslado a la Alameda, en el inicio de la avenida de Aragón a la izquierda, tras los derribos en la zona, donde en la actualidad se puede contemplar alta y esbelta. De este modo se logra mantener parte de una Valencia de nostálgico recuerdo, al menos, para los alumnos de aquellos años.

Y en su observancia y de repente, al caminante y antiguo marista, la desaparecida plaza Mirasol le aparece a sus pies.
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