lunes, 25 de julio de 2016

AQUELLOS TROLEBUSES

Foto de Esteban Gonzalo (1976)

El 22 de mayo de 1976 circularon por última vez trolebuses por las calles de Valencia. Un medio de transporte cuya vida valenciana comenzó cuando el 17 de julio de 1951 fue oficialmente inaugurado y el día siguiente con servicio normal en el recorrido entre las calles San Vicente y Reina Doña Germana, posteriormente prolongado hasta Monteolivete, primero como líneas 3 y 13, y pocos años después como línea 13 únicamente. Formaba parte de un proyecto más extenso que no completaron y finalizó su vida el 14 de mayo de 1976, cuatro años después de su prolongación hasta la avenida Barón de Cárcer y un par de meses antes de cumplir su vigésimo quinto aniversario.

Fue la única línea de trolebuses de Valencia hasta que el 8 de octubre de 1969 este tipo de vehículos sustituyeron a los tranvías de la línea 5 de circunvalación y el 20 de junio de 1970 a los tranvías hacia el Distrito Marítimo. Para estos servicios y para ayudar al desgastado material de la línea 13 compraron en 1967 a un chatarrero de Madrid 12 trolebuses que sólo habían circulado siete años y el año siguiente 47 a Barcelona que había suprimido ese medio de transporte por autobuses y donde los vehículos más modernos sólo prestaron servicio nueve años.
Foto de Esteban Gonzalo (1974)

Solución transitoria de Saltuv (Sociedad Anónima Laboral de Transportes Urbanos de Valencia) cuando en 1967 ya no hubo disponibilidades económicas para comprar más autobuses para la sustitución de las mencionadas líneas de tranvías y el antiguo trolebús, en cumplimiento de la premisa municipal de suprimir los vehículos eléctricos, cuando lo lógico era haberlos mantenido más tiempo para espaciar el periodo del reemplazo. Lo que si cumplieron fue el acuerdo con el ayuntamiento de quitar los cables por el interior de la ronda, ya que en sus últimos años las líneas de tranvías 1 y 4 comenzaban su recorrido en las Torres de Serranos y las 2 y 3 en la Gran Vía de Germanías, itinerarios que siguieron los trolebuses que les sustituyeron. Por el centro urbano sólo quedó hasta su desaparición el cableado de la línea 13.
Foto de Esteban Gonzalo (1975)

Fue una medida cara a costa del erario público que ahora hubiera tenido otras repercusiones, ya que al precio de saldo de las compras en Madrid y Barcelona, hay que agregarles el coste de sus rehabilitaciones en las cocheras del Portalet, dijeron que para dejarlos “como nuevos”, y la inversión para instalar más de 60.000 metros lineales, el doble que para tranvías, de cable de cobre con sus correspondientes aditamentos. A las líneas 2 y 3 les faltaron diez días para cumplir los cinco años de servicio, las 1 y 4 finalizaron su vida el 28 de febrero de 1976 y lo mismo le ocurrió el 22 de mayo a la línea 5, que puso punto y final a los trolebuses antiguos en la Comunidad Valenciana, ya que la nueva generación de este medio de transporte comenzó en el 2008 en Castellón.

Saltuv sólo recuperó algo de lo gastado con la venta de 17 trolebuses ex Barcelona a Pontevedra, ciudad donde estuvieron circulando hasta 1989.


Texto: Esteban Gonzalo Rogel

sábado, 23 de julio de 2016

UNA PLACA AL MÚSICO PEYDRÓ, AUTOR DE LA "MARCHA DE LA CIUDAD".

Archivo Municipal

1931 - Por decisión de la alcaldía un tramo de la popular calle de Gracia había tomado recientemente el nombre de Músico Peydró. Desde la plaza de la Merced hasta su cruce con la calle En Sanz se homenajeaba de esta manera al creador de la "Marcha de la Ciudad" escrita en 1898. El vecindario y en prueba de su aceptación, organizó una serie de festejos que transcurrieron entre los días 22 y 26 de julio. El día de su inicio se correspondió con la colocación de una placa rotuladora al comienzo de la calle. Allí estaba "La labradora" como principal testigo de la fiesta en un acto que lo fue muy concurrido.

La participación vecinal tuvo su continuidad durante cuatro días con verbenas, conciertos por diferentes bandas de música, con la presentación de la cómica "El Buñol" que produjo el natural deleite entre los asistentes y otras diversiones.

La inauguración de la lápida tuvo lugar a las doce y media con gran asistencia de gente, en una "calle adornada con arcos, gallardetes y unas barracas alusivas a la zarzuela del popular maestro", mencionaba La Correspondencia en su edición de tarde.

Tras la lectura del acta por el secretario Larrea, tomó la palabra el alcalde José Trigo Mezquita para mencionar la vieja amistad con el maestro, resaltando sus cualidades como caballero y artista. La Sociedad de Autores participó en el acto con unas palabras de afecto y admiración al músico a cargo de su representado. Maximiliano Thous,  glosó en "poéticos párrafos la personalidad del maestro Peydró, un valenciano que ha llevado su amor a Valencia hasta el extremo de no querer salir de ella".

Finalizó el acto con unas palabras de agradecimiento del propio maestro quien habia tomado la batuta para dirigir su "Marcha de la Ciudad", interpretada por la Banda Municipal, que también alegró a la concurrencia con diversas composiciones del maestro Giner y el Himno de Riego.

La traca cerró el acto en medio del mayor entusiasmo.

jueves, 21 de julio de 2016

VALENCIA EN 1253


1253 - En Valencia llegaba a su fin el dominio musulmán que ejercía desde el siglo VIII. Con carácter de Cruzada el Reino de Valencia se había incorporado a la Cristiandad y el día 9 de octubre de 1238 la Mezquita Mayor fue consagrada como Iglesia Metropolitana dedicada a Santa María.

Dos días después de aquella fecha, se celebró en su interior la primera misa una vez retirados los objetos de culto musulmán tras la construcción de un altar.

Al mismo tiempo, varias mezquitas, mediante bendición, fueron convertidas en parroquias y en muy pocos meses se establecieron las de Santa Catalina, Santo Tomás, San Martín, San Andrés, San Esteban, San Nicolás, El Salvador, San Lorenzo, San Bartolomé y San Miguel. Fuera de los muros se consagraron la de San Juan en la Boatella, Santa Cruz en Roteros y San Valero en Ruzafa.

Igualmente continuaba con su rito mozárabe La Roqueta, que ya venía haciéndolo con anterioridad a la entrada de D. Jaime en la ciudad.

A la sazón, continuaron en su ejercicio alguna mezquitas para los musulmanes residentes en Valencia.

El plano de 1253 nos muestra la ciudad amurallada y los diferentes barrios emplazados en sus arrabales.

martes, 19 de julio de 2016

EL NACIMIENTO DE LA CASA CARIDAD

Casa Caridad en Guillen de Castro número 9, frente al rio.

1907 - Al alcalde de Valencia don José Sanchis Bergón se le debe la feliz iniciativa que dio lugar al nacimiento de la “Casa de Caridad” que en su comienzo lo hizo con el nombre de Asociación Valenciana de Caridad en 1906. El alcalde mantuvo contactos con el farmacéutico don José García Zahonero y el periodista don Luis Gil Sumbiela, quiénes pertenecían a un desaparecido sindicato de iniciativas existente en nuestra ciudad. Así fue como se fraguó una idea con el fin de que desapareciera la mendicidad en las calles de la ciudad.

En unos pocos meses, cinco, ya estaba redactado el reglamento de la nueva Asociación, nacida en el mismo Ayuntamiento con su alcalde como Presidente.

El 19 de julio de 1906 el alcalde hacía colgar en las esquinas un bando que recogía en esencia el fin que se habían propuesto los tres iniciadores de tan caritativa empresa y su puesta en marcha.

Decía el bando tras su inicial HAGO SABER:

Que hace ya tiempo constituye una aspiración de todos los valencianos la supresión de la mendicidad (...) Los pobres impedidos para el trabajo (...) pueden hacerse inscribir en los padrones de las juntas de distrito (...) donde recibirán un bono que les da derecho a dos comidas (...) El reparto de raciones comenzará el día 20 del corriente y desde ese día queda prohibida la mendicidad en Valencia (...) Se considerará como mendigo a todos los que en la vía pública pidan limosna”.

El bando dictaba la multa para quienes lo infringían, salvo si eran pobres forasteros que se les pondría a disposición del Gobernador para su envío al lugar de origen.

Las primeras raciones se entregaron en el Asilo Municipal de la plaza de la Purísima, que habían sido contratadas, a falta de cocina, a una casa de comidas de la calle Ercilla. Las oficinas de la Asociación estaban en la calle Gracia, en la trasera del Convento de San Gregorio.

En esta situación se procuraba la caridad. Comenzado 1907 la Asociación Valenciana de Caridad se instalaba con cocina, comedor, oficinas y otras dependencias en una antigua fábrica de curtidos de la ronda de Guillén de Castro 9, frente al río, donde estuvo hasta 1909 cuando se inauguraron las nuevas instalaciones del Paseo de la Pechina.

domingo, 17 de julio de 2016

EL TRIANÓN PALACE

Archivo Fundación Goerlich

Valencia en 1914 tenía seis teatros. A ellos se les iba unir pronto uno con vocación de estar en la línea de los mejores de España, incluso de superarla. Contaba la ciudad con un joven arquitecto dispuesto igualmente a estar entre los mejores. El binomio encajaba a la perfección, por lo que el empresario Manuel Porres dejó en manos de Francisco Javier Goerlich (quien había obtenido el título de arquitecto en el mismo año) la dirección de tan suntuosa obra, en principio como Teatro-Circo de acuerdo con la moda imperante. El solar del Convento de Santa Clara era el marco adecuado para su lucimiento en un lugar céntrico con gran proyección hacia la vida lúdica y bohemia: la del espectáculo.

Goerlich no defraudó las expectativas y el 5 de diciembre de 1914, tras seis meses y unos días de trabajo, se inauguró el Trianon Palace con la consideración por toda la prensa como grandiosa sala de espectáculos, a la que se unía de suntuosa con toda clase de elogios. Se destaca el lujo ostentado y la atención y buen gusto de los empleados al servicio de los asistentes, según los cronistas.

La fachada principal estaba rematada por grupos escultóricos: uno simbolizaba la escultura y la pintura mediante dos soberbias matronas, otro compuesto por dos personas se recreaban en la música y la poesía y un tercero mediante figuras humanas en homenaje a la aviación y al cinematógrafo. Estaban los tres coronados por unos angelitos como remate artístico, mientras que por la fachada se mostraban grandes manchones remarcado por carátulas, llamando la atención por su osadía un arco de una sola pieza sobre la entrada al teatro que lucia una artística verja de hierro.

En cuanto al interior, agradó y mucho su vestíbulo estilo Luis XIV, decorado por las manos de José Benlliure hijo, quien se encargó de su acabado artistico, con una regia escalinata como acceso al patio de butacas, y dos soberbias escaleras en los flancos hacia el piso principal. Pero lo que dejó asombrado al público fueron las dimensiones del salón: sus 50 metros de largo con un ancho de 18 metros y 13 de altura admiraron a los asistentes.

Para el disfrute de los espectáculos se ofrecían localidades clasificadas por butacas, palcos plateas, palcos principales, asientos de preferencia en la planta baja y delanteras y entrada general en el piso superior.

Para su acceso, además de la entrada principal a la calle Pi y Margall, disponía de seis puertas en la calle Convento Santa Clara comunicadas con el salón y dos más con el escenario. 

En su inauguración la asistencia del público fue todo un éxito, pues con su capacidad para más de 1500 espectadores tan solo quedaron vacíos un par de palcos y unas pocas butacas de las últimas filas, con la representación de tres conciertos a cargo del maestro Lasalle. Ya en la década de los veinte, el Trianón se adaptó a la magia del cinematógrafo, deslumbrando al público hasta 1948, el año de su derribo.

viernes, 15 de julio de 2016

LAS TRES CARABELAS EN EL PUERTO DE VALENCIA

                                 
           Foto de Esteban Gonzalo (1991)     
          
Del 15 al 24 de marzo de 1991 hicieron escala en el muelle de Poniente del puerto de Valencia las réplicas de los 3 barcos, una nao y 2 carabelas, con las que Cristóbal Colón descubrió América el 12 de octubre de 1492.

Fueron construidas por carpinteros de ribera en Isla Cristina (Huelva) por encargo de la Sociedad Estatal Quinto Centenario.

En su largo periplo de navegación y escalas, tras haber estado en los puertos de nueve ciudades españolas, el día 15 de marzo los barcos realizaron la singladura de Tarragona a Valencia, ciudad donde el día 24 retomaron viaje hacia Cartagena, Marsella, Cannes y Génova. Después nuevamente a Cartagena para rodar una producción norteamericana, y a su terminación seguir hacia Lisboa, Bayona, Vigo, Santander, Gijón y La Coruña, para finalizar en Huelva con el proyecto de seguir hacia América. Navegación a vela y al mando del Capitán de Corbeta Santiago Bolivar.

Singladuras con las incomodidades del siglo XV, sin agua corriente ni calefacción, donde la ducha era a base de cubos de agua, y la única variación importante fue la alimentación que no dependía, principalmente, de las salazones como 500 años atrás.

Para ambientación de época llevaban espadas, ballestas, picas, escudos y lanzas, así como un falconete y una culebrina por buque.

En la denominada Travesía 91 la tripulación de las naves se componía de unos sesenta hombres, la mayoría licenciados y estudiantes de náutica.

La estancia en los puertos estaba acompañada por diversas actividades culturales preparadas por los ayuntamientos, siendo un gran éxito de visitantes su estancia en Valencia al coincidir con los principales días falleros.

Después de las conmemoraciones la Junta de Andalucía compró las tres naves que son atractivo turístico en el muelle de La Rábida.


Texto de Esteban Gonzalo Rogel

miércoles, 13 de julio de 2016

LA FERIA DE JULIO


Un año más, en breve, comenzará la Feria de Julio de Valencia. Una tradición de nuestra ciudad de la que han disfrutado muchas generaciones de valencianos.

Curiosamente, el origen de la Feria de Julio lo encontramos en las corridas de toros que los días 23, 24 y 25 de julio se celebraban en Valencia por las fiestas de Santiago y Santa Ana. Durante estos días la ciudad de llenaba de aficionados y curiosos de diferentes poblaciones. Y su finalización marcaba el principio del éxodo de las clases media y acomodada que huían del calor en busca de temperaturas más agradables en Godella, Bétera o el Cabanyal, quedando la ciudad vacía hasta el mes de septiembre.

El Ayuntamiento de Valencia, con el impulso de tres concejales vinculados al sector comercial, —Pedro Vidal, José Saura y Enrique Ortiz—, propuso en 1870 la celebración, en el mes de julio, de una feria con exposición de productos y ganado, y, por supuesto, la celebración de corridas de toros. La propuesta tuvo muy buena acogida y en ella se implicó toda la sociedad valenciana.

Un año después, en 1871, el concejal Mariano Aser fue nombrado presidente de la Feria de Julio, escogiendo el Paseo de la Alameda para instalar la feria. La propuesta fue seguida con entusiasmo por los diferentes gremios, quienes financiaron un castillo de fuegos artificiales. El alumbrado de la feria corrió a cargo del Marqués del Campo, Don José, quien realizó —y financió— la instalación de gas necesaria para ello.

A partir de entonces, año tras año, la Feria de Julio ha convocado a miles de valencianos, dispuestos a disfrutar del frescor de la noche durante los calidos días de mes de julio.

Fuente: La Feria de Valencia. Imágenes de la Biblioteca Valenciana. Ed. Generalitat Valenciana, 1998.

Texto de Mauro Guillén

lunes, 11 de julio de 2016

UNA PLACA EN RECUERDO DE JOSÉ CRISTOBAL SORNÍ

Archivo Municipal

1913 - El 10 de julio y en jornada vespertina se recordaba en la ciudad el centenario del nacimiento de uno de sus hijos ilustres, D. José Cristóbal Sorní, quien había destacado por la abolición de la esclavitud desde su cargo como ministro de la I República.

En su homenaje, el Ayuntamiento había acordado para ese día la colocación de una lápida en su casa natalicia de la calle Cambios. Y mientras por parte de las redacciones de Las Provincias, La Correspondencia y el blasquista El Pueblo se daba cumplida información del acto, muy elogiado por cierto, al que asistió numeroso público y al que se asociaron todas las entidades y corporaciones de la ciudad, el Diario de Valencia, sin embargo, tomaba a guasa lo que denominaba una "concentración republicana", que, de digno evento, la redacción del periódico lo transformaba en un vulgar sainete:

Comenzaba el cronista de este último en su columna titulada “Lo que “se” hemos reído”, con esta descripción: 

“Un carafalito arreglado de florero; una cortina contemporánea de doña Juana la Loca y seis metros de percalina blanca y azul colocados en dos balcones...en realidad, el homenaje a don Cristóbal Sorní ni fue acontecimiento ni nada; un pequeño desahogo de las huestes republicanas, reducidas al átomo impalpable por mor de la unión discurrida en el privilegiado caletre del joven y grandilocuente diputado”.

El redactor no entraba en más detalles del acto ante la casa natal del prestigioso político, dato del que estaba muy lejos su consideración. Se limitaba tan solo a informar que tras descubrir la lápida tomaron la palabra D. Vicente Dualde y el Alcalde, iniciándose a continuación una marcha que a su paso por la calle de la Paz  “formaba todo cuanto vale, significa y bulle en la política valenciana”.

Y así nominaba a sus participantes: “La ciencia y la filosofía estaban representadas por Sábata, Cachoches y Dátil; la alta banca, por Cacau, Baldragues, Milocha y Pelma; el comercio, por Ripio y Sabata; el arte, por el Segallós, el Coixo y Moltafam; la industria por Serapio el Cairer y Sabino el Encanat; la aristocracia, por el marqués de Seba y el duque del Foguer.  A los que se agregaban hasta doscientos republicanos que no habían podido cambiar de ropa y dejaban cierta apetitosa aulorita, muy propia del sudor y de la estación”.

Terminaba su crónica haciendo referencia a la corona de flor natural que colocaron en una pared de la calle Sorní, en una acción encomendada a un sujeto que "fue obsequiado con cuatro reales de gratificación por su trabajo; el hombre entre sonriente y ruboroso no quería admitir la moneda y el que se la daba, le dijo:

 -Prensa,  home, en ca que siga pa un got de vi.

Y le dio una peseta falsa”.

sábado, 9 de julio de 2016

UN ALERTA EN EL GRAN TEATRO

Colección Biblioteca Valenciana

1923 - Finalizaba el año y el 6 de diciembre abría sus puertas el Gran Teatro en la nueva avenida Amalio Gimeno que, por su conexión directa entre la Estación del Norte y la plaza de Castelar, se convertía en una puerta de entrada principal a la ciudad. Además de estar llamada a codearse entre las más importantes de sus vías urbanas.

Al día siguiente de su inauguración el cronista del Diario de Valencia estaba enfadado. Lo demostraba en su portada. Tenía motivos para ello, lo que no fue óbice para que en su profesionalidad destacara las cualidades del nuevo centro de ocio que había iniciado su andadura con una representación musical: las zarzuelas de Amadeo Vives, Maruxa y Bohemios.

La sala, abundaba el redactor en su descripción del interior, contaba con un vestíbulo foyer, Café Bar, galerías y escaleras, regalando al espectador  el mejor efecto visual posible por su decoración y por su iluminación que resultan espléndidas. Decía. 

Hablaba en su crónica de la existencia de dos pisos: en el principal hay palcos laterales y un agradable anfiteatro, en el segundo localidades preferentes de delantera y la entrada general; luego hay dos proscenios solitarios que parecen colgados del piso principal de situación no tan gallarda; y el patio de butacas que es lo que parece acercarse más a las intenciones de futuro cine.

Pero la razón de su enfado venía al final de su columna, lamentando no poder dar referencia de la interpretación musical, pues por el peligro atrapar una pulmonía se vio precisado a abandonar el teatro sin esperar a que el primer acto de Maruxa terminará.

La razón de su huida venía dada por una intolerable corriente de aire que por el acceso lateral derecho de la sala al escenario, se proyecta sobre los espectadores próximos a donde el redactor se hallaba, lugar al que había sido invitado.

Finalizaba haciendo una llamada a la empresa para que tomara medidas para facilitar su trabajo en próximas actuaciones, sin temor alguno para el crítico, y de esta guisa contribuir con su tarea a los buenos propósitos de la dirección. Y, al tiempo, suscitar en el público la afición hacia tan digno espectáculo.

jueves, 7 de julio de 2016

EL ALUMBRADO ELÉCTRICO



Desde finales del XVIII era el aceite y a su cargo el que alumbraba hasta la medianoche las calles de las familias pudientes, pero como seña de modernidad fue el gas de hulla el que desde 1844 iluminara la ciudad, aún amuralladas, de la mano del alcalde que años más tarde sería ennoblecido como Marqués de Campo. Avanzó el siglo y fue en 1882 cuando el alumbrado eléctrico, de la mano de la Sociedad Española de Electricidad, empezó a dar vida en la noche valenciana que pasaba a ser de esta forma la tercera ciudad española con el servicio, después de Madrid y Barcelona que había sido la primera. En aquel año, el público supo del nuevo avance tecnológico desde los escaparates de la popular Casa Conejos de la calle San Vicente.

Muy poco tiempo después y en enero de 1883 se crea la Sociedad Valenciana de Electricidad con el primer punto de luz en la plaza de la Constitución, siendo la fundición Vulcano, situada en el Llano de la Zaidia, una de las primeras fabricas en disfrutar del nuevo servicio. Con el comienzo del nuevo siglo, se crearon varias empresas eléctricas encargadas de un alumbrado que se iba a extender por la ciudad, en competencia con el del gas que se mantuvo por unos años. En 1906 el alumbrado público llegó a la Alameda, extendiéndose al mismo tiempo hasta el Grao. Y con  la Exposición Regional de 1909, este servicio se generalizó por la ciudad.

El 27 de marzo de 1906, el diario El Pueblo se hacía eco de que "hace ya dos noches que funcionan las lámparas de arco voltaico instaladas a ambos lados del antiguo jardinillo de la plaza Emilio Castelar, y además en el nuevo parque de lo que fueron solares de San Francisco y en la calle Pi y Margall (antes Ruzafa)".

El redactor entraba en detalles al informar de la provisional disposición de los postes, toda vez dentro de poco tiempo serían sustituidos por farolas de hierro de nueve metros de altura que "sostendrán arriba la lámpara eléctrica y más abajo brazos con farolas de gas que quedarán encendidas cuando se apaguen las otras". Columnas que, como otros candelabros de cinco brazos, se instalarían en diversos puntos de la ciudad, tanto en cuanto fuesen entregadas por la fundición contratada.

La foto del Jardín de San Francisco, nos ilustra de una farola aún de gas, que durante unos cuantos años compitieron en el servicio del alumbrado eléctrico.


martes, 5 de julio de 2016

EL SANTO CÁLIZ

Hemeroteca Municipal

Bajo el reinado de Alfonso el Magnanimo Valencia alcanzó su mayor esplendor siendo la ciudad más importante de la Corona de Aragón. Tal fue su poder económico que financió las campañas del monarca por el Mediterráneo para extender sus dominios.

En su agradecimiento a la ciudad y como garantía de la deuda contraída, dio instrucciones para que una serie de reliquias (así como objetos de gran valor representativo entre los que destacan las cadenas de Marsella) fueran entregadas a la ciudad. La de mayor consideración fue la del Santo Cáliz que en el siglo III había llegado a España desde Roma de la mano de quien sería elevado a los altares como San Lorenzo, custodiada primero en diversos lugares de los Pirineos y tras su paso por Zaragoza en 1399, posteriormente por Barcelona, fue entregada al Cabildo de Valencia un 18 de marzo de 1437, donde desde entonces permanece.


Del que fuera o no el que protagonizara la Santa Cena, lo cierto es que el cuenco de piedra, en la actualidad con bello y rico ornato como base para su presentación, está datado con precisión en la época de los hechos y se corresponde con el momento que tuvieron lugar los últimos días de Jesús, mientas que otros de los supuestos cálices que se atribuyen como auténticos puedan documentar su antigüedad, ni que la piedra que lo forman tengan las características de las que se utilizaban en la Judea en aquellos años. 

Condición sí acreditada en el Santo Cáliz que se venera en su Capilla de nuestra Catedral.


domingo, 3 de julio de 2016

EL HOSPITAL DEL DR MOLINER


El Hospital del Dr. Moliner nació de una idea de su fundador que fue incubando durante las últimos años del siglo XIX.

A su decidida actitud en favor de los más necesitados en el campo de la sanidad, se unía su carácter reivindicativo en su cátedra de medicina desde la que arengó a sus alumnos poniéndose al frente de una manifestación, lo que le hizo perder su puesto docente, así como conocer el trance de pasar por el presidio durante un mes.  Cátedra que jamás recuperó y que junto a sus muchos méritos contraídos, hicieron de él un personaje muy popular. Tras su muerte en 1915 acaparó la atención de la vida  valenciana durante un larguísimo periodo que se vio culminada con la construcción de un monumento y la celebración de diversos actos de homenaje con gran trascendencia social.

Dedicado a la política, logrando ser diputado a Cortes, centró sus esfuerzos para que el Sanatorio fuera costeado por el Estado. Su muerte en 1915 impidió que viera cumplido su sueño.

Su proyecto sanitario contra la tubérculosis se inició en la cartuja de Porta Coeli que había sido desamortizada por Mendizábal. Por gestion de la Reina Regente María Cristina fueron cedidas sus instalaciones para ser inauguradas en 1899, siendo el primero de España en esta especialidad por su servicio básicamente destinado a los  pobres. Aunque lo fue de vida efímera, de apenas tres años, pues no recibió las ayudas económicas prometidas, mientras que la cartuja se convirtió en 1905 en una colonia de verano con servicio de restaurant por decisión de sus propietarios. 

Tuvieron que pasar varias décadas para que ya entrada la segunda mitad de los años treinta se acometiera la construcción en lugar próximo  de un nuevo sanatorio, que ya en los 40 adquirió la configuración actual.

viernes, 1 de julio de 2016

CONCIERTO EN LA ESTACIÓN AVINGUDA DEL CID.

Foto de Esteban Gonzalo

Como rúbrica a la jornada de puertas abiertas para presentar la casi terminada estación para la línea 3 del metro en la avenida del Cid de Valencia, el día 1 de julio de 1998 hubo un concierto en el habitáculo de la segunda mayor estación subterránea de Metrovalencia, ya que tiene 3 vías con dos andenes y sólo la supera Alameda con cuatro vías y tres andenes.

A los asistentes que cupieron, ocupando el espacio que posteriormente destinaron para vías y andenes, la Banda de la Sociedad Musical de Bonrepós y Mirambell, dirigida por Manuel Tomás Gil, les deleitó con el siguiente programa: Duncannon (obertura) de Janes D. Ployhar, Gayaneh (Danza del sable, Canción de cuna y Lezghinka) de Aram Khachaturian, Puenteareas (pasadoble) de Reveriano  Soutullo Otero, La del manojo de rosas de Pablo Sorozabal Serrano, La leyenda del beso de Reveriano Soutullo y Juan Bautista Vert Carbonell,  y Rapsodia valenciana de Manuel Penella Moreno.



También hubo conciertos en las estaciones Ángel Guimerá y Colón los días 3 y 9 siguientes, respectivamente.

La espacial, así denominada por algunos viajeros por su arquitectura interior, la estación Avda. del Cid fue inaugurada y entró en servicio el 16 de septiembre de 1998 al unísono que el tramo de 3,7 km. procedente de Alameda. Sección del metro que está conformada por dos túneles realizados mediante tuneladora, una excepción en la red de Metrovalencia, para no entorpecer el tráfico en superficie, que sólo se vio afectado por las obras en superficie de las estaciones Colón, Xátiva, Ángel Guimerá y Avda. del Cid.

Además, a este tramo le cupo el honor de ser, hasta ahora, el único del metro de Valencia inaugurado por los Reyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía.


Texto de Esteban Gonzalo Rogel.


miércoles, 29 de junio de 2016

BLASCO IBÁÑEZ, LOS CAPRICHOS DE UN GENIO. LA VALENCIA LITERARIA



1914 - Vicente Blasco Ibáñez, en los momentos de mayor reconocimiento, se convirtió en un trotamundos, viajando sin parar de aquí para allá. Durante sus viajes mantenía una intensa correspondencia con su editor Francisco Sempere.

El escritor le enviaba los originales de sus obras para su edición, daba instrucciones sobre su publicación y promoción, exigía profesionalidad a los impresores… Pero en estas cartas también podemos ver que Blasco Ibáñez echaba de menos su tierra y sus costumbres. Así, en numerosas ocasiones, solicitaba a Sempere que le enviase, allí donde estuviera, algunas cosas de su Valencia.

Paco: un encargo. Quisiera que me enviara un saco de arroz bueno y un saquito más pequeño de garbanzos, pues ahora puedo comer de todo y quiero comer puchero. […] También me podía enviar algunas latas de pimientos. Un par de docenas”. (Carta enviada desde París, sin fechar)

En otra ocasión, también desde París, el escritor le encarga un frasco de perfume Brisas de Valencia, de la afamada casa del perfumista Robillard. Parece ser que el editor no acertó con el envío.

Sábado.
Querido Paco: acabo de llegar a París y le escribo para manifestarle su equivocación en lo que se refiere al perfume.
[…]
Lo que Ud. me entregó es una mala imitación de violeta… Lo que llevaba Mario [su hijo] es muy fuerte y huele a azahar: justamente me gusta porque huele como un naranjal de Valencia.
[…]
Haga la cosa directamente [con la Casa Robillard], moléstese por mi, pues este perfume representa para mi un gran placer y muchos recuerdos”.

Comida, perfumes, abanicos para regalar, botines de mujer…, muchas son las cosas que demandaba.

Tampoco olvidaba una costumbre, muy valenciana: las estrenas en Navidad. En una misiva ordena al editor que entregue a su familia el aguinaldo, junto con una carta donde explica como distribuir el dinero:

Queridos María, Libertad, Julio y Sigfrido. Aunque estoy mal de dinero, envío 150 ptas, como estrenas de Navidad … distribuirlo así:

La mamá: 50; Mario: 25; Libertad: 25; Julio: 25; y Sigfrido: 25.

Un abrazo a todos.

Texto de Mauro Guilén

Fuente: Epistolario de Vicente Blasco Ibáñez – Francisco Sempere (1901-1917), de Miguel Herráez. Ed. Consell Valencià de Cultura – Generalitat Valenciana (1999).

lunes, 27 de junio de 2016

DANZA DE ESTATUAS


1924 - Desde su poca afición a “la danza de las estatutas”, el cronista del Diario de Valencia en 1924 daba su opinión contraria al traslado del monumento del Pintor Ribera producido un par de décadas antes desde su antiguo emplazamiento frente al Temple, que consideraba como más adecuado al de la plaza Castelar por estar allí  escondido "entre kioscos y urinarios y en medio de una espesa arboleda,  donde sólo lo pueden ver los inválidos del trabajo que logran tomar asiento en los pocos banquitos que van quedando en aquellos", abundado de esta forma en su crítica municipal.


Archivo José Huguet 

El tiempo le daría la razón y "El Españoleto" volvería a su definitivo emplazamiento, muy próximo al de su anterior ubicación, junto a la iglesia templaria, en 1930.

Igualmente acertaba el periodista en su demanda de que las estatuas de Santo Tomás de Villanueva y de San Luis Beltrán, en aquel año situadas en el Museo de Bellas Artes a donde habían llegado desde el reformado puente de San José, fueran colocadas en el puente de la Trinidad por ser paso obligado para los alumnos del Colegio de Vocaciones Eclesiásticas, "en sus cotidianas idas y venidas al Seminario", cuya visión "despertaría en sus ánimos, elevados sentimientos de imitación de las excelsas virtudes de los Santos que representan".

En su deseo, volvería a acertar el cronista, toda vez que las estatuas labradas en mármol blanco por Ponzanelli, autor del Tritón de La Glorieta, serian situadas en el más antiguo puente del cauce del río Turia en 1947.

sábado, 25 de junio de 2016

LA KOLA CORTALS, TÓNICO RECONSTITUYENTE

Colección Almenar Blayet

1920 Ca. - La “Nuez de Kola”, comercialmente conocida como Kola Cortals, tuvo un gran predicamento en la primera mitad del pasado siglo, no faltando en ningún hogar de los valencianos.

Joaquín Cortals Guiteras fue el inventor, fabricante e introductor de tan “poderoso tónico reconstituyente” del que gozaba el privilegio de una exclusiva por veinte años para España y Ultramar concedido por el Ministerio de Fomento. Había sido puesto a la venta a mitad de la última década del siglo XIX y su apuesta era por conquistar el mercado al siguiente.

Su fábrica, El Siglo XX, en su nombre establecía el objetivo, estaba situada en la Carretera de Burjasot, Benicalap, y desde sus instalaciones trasladó sus productos al Palacio de la Industrias de la Exposición Regional de 1909, donde mediante dos mil botellas de diversos contenidos, combinando tamaños y colores, llamó la atención del público presentando un artístico templete cuadrangular.

Si el “rey de la fábrica” era la Kola Cortals, no desdecían las cremas de moka, vainilla, cacao, menta, chocolate…, mientras que el anisete Burdeos y el anís El Gallo estaba por su venta al nivel del primero. Absentas, cognacs, aguardientes, jarabes, vermouths y hasta horchatas salían al mercado, presentados siempre en lujosas botellas que adoptaban diferentes formas en función de su contenido.

Lazos familiares me unían a la Fábrica de Kola Cortals en su último periodo de vida en la fábrica de la ya Avenida de Burjasot, regentada entonces por Francisco Llorens, donde mi padre tuvo su primer trabajo llegado a Valencia.

“Kola Cortals”, licor higiénico y siempre entrañable.

jueves, 23 de junio de 2016

MANIFESTACIÓN CONTRA LOS ACAPARADORES.


1916 - El gobierno liberal había dictado unas ordenanzas de la mano del Ministro de Hacienda Sr. Urzaiz que iban a frenar las ansias especulativas de los acapadores. Y a favor del Ministro se celebró una jornada de huelga que ya desde las primeras horas de la mañana la presencia de la Caballería iba a garantizar el orden.

En el parque Castelar se congregaron numerosos representantes de las sociedades obreras a quienes se sumaron sus seguidores para una manifestación que inició su marcha pocos minutos después de las 11 horas, encabezada por el presidente del comisión organizadora Sr. Soler a quien acompañaban los del Circulo Obrero Electricista, del Grupo Feminista, del Sindicato Gremial y otros muchos delegados.

A la manifestación seguían unas tres mil personas entre las que se hallaban miembros del partido republicano al frente del diputado Sr.  Azzati y varios concejales. Recorrieron las calles de Bajada de San Francisco, San Vicente, Paz, Glorieta y plaza de Tetuán para dirigirse al Palacio del Temple. En todo su itinerario los aplausos, vivas y mueras fueron numerosos, apreciando las protestas al paso por la Sociedad de Agricultura.

Llegados su destino en poco menos de una hora, la comisión subió al despacho del Gobernador donde se leyó un comunicado que en su primer término confesaban "que su caracterizada modestia y muestra de calidad de obreros, no nos ha de permitir confeccionar este escrito en la forma galana que deseáramos, pero no obstante, encierra en si la potente fuerza de nuestros corazones malferidos en el momento actual, por la lanzada que los ambiciosos acaparadores tratan de clavar en ellos", para en segundo lugar rendir tributo de admiración por las disposiciones ministeriales, al tiempo que mostraban su firmeza en contrarrestar el atropello de unos hombres sin corazón. Y entre otras consideraciones, el orador dio fin a su lectura deseando al Gobernador largos años de vida en nombre de las 66 sociedades obreras de la capital.

Año aquel en el que tuvieron lugar otras manifestaciones como la que capta la foto de Barberá Masip en la que un grupo de mujeres se dirigen al Consistorio para exigir la dimisión del Alcalde.

martes, 21 de junio de 2016

VALENCIA A SOROLLA


Colección Manuel Lozano

1933 - El último día del año, domingo, fue inaugurado en la playa de la Malvarrosa el monumento a Joaquín Sorolla del arquitecto Mora con diseño de línea clásica, cuando se cumplían diez años y unos meses de su muerte, ampliamente demandado por la sociedad valenciana desde hacía tiempo, situado justo en el punto donde el insigne pintor fijaba su caballete, lugar del que nacieron muchas de sus obras.

A los acordes del Himno Regional fue descubierto sobre el monumento  un busto de Sorolla, obra de Mariano Benlliure que lo había donado para el mismo, entre vítores y en medio de un gran entusiasmo, para proceder a continuación con elocuentes discursos a cargo de los Sres. Durán y Tortajada, Almenar, Escribá Cantos, Bellver Delmás, Nicolás Primitivo, Tomás Murillo, Armasa,  Ricardo Samper (quienes lo hicieron como representantes de diversas asociaciones valencianas) a los que se sumó el del escultor Benlliure quien tributó grandes elogios al insigne pintor de quien había sido gran amigo y compañero de arte.

Finalmente el alcalde Sr Lambies en nombre del Ayuntamiento dio las gracias al numeroso público que había acudido al acto, así como a las muchas asociaciones culturales, loando las intervenciones que se habían producido.   

El acto terminó con vivas a Sorolla y a Valencia con la interpretación de la Marcha de la Ciudad por parte de la Banda Municipal.

La foto corresponde a unos pocos años después de su inauguración dentro de la década de los treinta con su leyenda "VALENCIA A SOROLLA".

domingo, 19 de junio de 2016

EL PALAU DE LA EXPOSICIÓN

Archivo Municipal

1909 - Junto al que se conocería como Puente de la Exposición (destruido por la riada de 1957 que lo partió en dos) y el Asilo de Lactancia, el actual Palacio Municipal fue, fueron las únicas construcciones llamadas a perpetuarse tras la Exposición Regional. El edificio de la Tabacalera, que formó parte de la misma, había iniciado su obra en 1905 y el Estado lo cedió para el evento. En compensación se construyó anexo al Palacio y para el servicio de las cigarreras,  el centro lactante en el lugar más próximo a la nueva fábrica de tabacos que iba a sustituir a la antigua, destinada ésta a convertirse en sede de la Audiencia.

A diferencia de los necesarios terrenos para la construcción de la Exposición Regional que fueron arrendados a sus propietarios, el del Palacio, que iba a ser destinado como Escuela Superior de Artes e Industrias, fue adquirido por el Ayuntamiento en propiedad, recayendo sobre el arquitecto Francisco Mora la responsabilidad de su ejecución, quien adoptando el estilo gótico florido, se inspiró en dos de los más importantes monumentos de la ciudad: el campanario del Miguelete y el suntuoso centro de mercaderes de la Lonja de la Seda.

Salvador y Carreras, glosando su acabado y en su comparación con el falso modernismo de la época “para dar gusto a cuatro adinerados”, guardó sus elogios para el Palacio Municipal, "un verdadero encanto de construcción arqueológica… compuesto con un cariño, una gracia y un arte insuperables”.

El pistoletazo de salida hacia a la modernidad estaba dispuesto, el vehículo a la puerta espera el inicio para tan colosal viaje.
  
Bibliografia: Valencia 1909 La Exposición Regional Valenciana de F. Pérez Puche


viernes, 17 de junio de 2016

¡ABAJO LA CIUDADELA!

Archivo Las Provincias

1901 - “A las seis de la mañana, cincuenta bomberos, a las órdenes de los sobrestantes señores Albert y Cortelles, entraron el torreón, piqueta en mano, comenzando la demolición y á las once se presentaron en el paseo de la Glorieta la brigada de Bomberos precedida de la música, y poco después el capitán general, el gobernador civil y el alcalde, a quienes esperaban en el Paseo los concejales Sres…”

Así comenzaba la crónica del día 19 de septiembre de aquel año en Las Provincias. Efectivamente, la víspera se había acometido el derribo del torreón de la Ciudadela por decisión del capitán general Luis Pando, a quien el diario felicitaba por la decisión tomada que bien merecía la gratitud de Valencia, toda vez que la mayoría de los ciudadanos consideraban el edificio como “una antigualla sin mérito ni utilidad alguna y un obstáculo para la urbanización de aquella parte de la ciudad”.

Mandado construir en 1574 cómo Casa de las Armas para guardar los útiles necesarios para proteger a la ciudad del ataque corsario proveniente del norte de África,  su recuerdo traía un hecho poco grato para la historia de la ciudad. Ya en el siglo XVIII,  retiradas las tropas del archiduque, el ejército de Felipe V tomó la Casa de Armas, hallando en su interior gran cantidad de armamento capaz para dotar a un ejército de 10.000 hombres. Ello hizo que se tomará la decisión de reforzar la defensa de la ciudad con la construcción de un torreón próximo y hacia el interior de la ciudad, con foso y almenas “entre las cuales asomaban su negra boca los cañones”. No se quedó ahí la cosa, pues se hicieron importantes mejoras en el resto de la Ciudadela y como recuerdo de la victoria, se colocó una lápida en sus remozadas paredes que traducida del latín inscrito, decía así: “Felipe V Rey de las Españas, vencidos los enemigos de Almansa,  ocupada Valencia y perdonados sus habitantes por su clemencia, hizo esta obra para la seguridad de la ciudad y del reino. Año 1709”. La placa, que no gustaba a los valencianos, fue arrancada en la Guerra de la Indepedencia. El nuevo torreón que se hallaba entre las dos puertas de los cuarteles de Artillería fue derribado hacía ya unos años.

La página triste de su historia se escribió el 5 de junio de 1808 cuando los “tres ó cuatrocientos franceses, de nacimiento unos, de procedencia otros, dedicados al comercio y a la industria casi todos” fueron encerrados en la Ciudadela como medida de precaución por sus vidas, mientras que algunos los hacían voluntariamente en busca de amparo. Aquella tumultuosa jornada terminó con el salvaje asesinato de los franceses allí custodiados, instado por un canónigo de la Colegiata de San Isidro, llegado de Madrid, lleno de odio hacia el invasor francés.  Un mes después, el canónigo que había sido detenido y sometido a un proceso en el castillo de Palma, regresó a Valencia para ser ejecutado en el garrote junto a trescientos de sus sicarios.

Con la desaparición del destartalado torreón que a su vez traía a la actualidad de la prensa tan tristes recuerdos, la zona quedaba libre para su modernización.  

miércoles, 15 de junio de 2016

EL ÚLTIMO CRUCE ENTRE LÍNEAS FÉRREAS DE VALENCIA FUE SUPRIMIDO EN 1990

Foto de Esteban Gonzalo (1973)

El 31 de enero del año pasado se cumplió el vigésimo quinto aniversario de la supresión del último cruce a nivel de los doce que hubo en el término municipal de Valencia entre líneas férreas o de éstas con trazados tranviarios.

Fue entre el Ferrocarril de Valencia a Tarragona y el de vía estrecha de Pont de Fusta al Grao. Trenet que en sólo 5,4 km. de trazado en sentido este cruzaba, sucesivamente, las vías: del ferrocarril de Valencia a Calatayud y Zaragoza, de la línea Valencia a Tarragona, del tren de las canteras de El Puig al puerto y las de los tranvías hacia la rotonda de Las Arenas. En tan corto recorrido un récord en la Comunidad Valenciana y posiblemente en España. Las supresiones de cruces en superficie y en perpendicular comenzaron: en octubre de 1957 con el cierre a la explotación del ferrocarril de El Puig deteriorado por riadas del barranco Carraixet y del rio Turia y poca rentabilidad de la cantera, en 1970 con la eliminación de las últimas líneas de tranvías y en 1971 con la desafectación al tráfico ferroviario del tramo Cabanyal-Puçol por Masamagrell de la línea de Zaragoza.

El trenet del Grao fue suprimido para su transformación en la actual línea 4 de tranvías, y el 13 de abril del año siguiente el trazado en superficie de la vía ancha hacia Tarragona fue sustituido por el túnel construido bajo calles del Distrito Marítimo. Además, con el desmantelamiento de los trazados en superficie de ambas líneas en viarios del término municipal de Valencia sólo quedaron los pasos a nivel de Metrovalencia en Benimámet, que fueron eliminados con el soterramiento que entró en servicio el 15 de mayo de 2011.

Hubo otro cruce entre líneas férreas, el de la vía estrecha Valencia-Jesús a Nazaret que entre 1912 y 1957 cizallaba junto a la Factoría Macosa las vías de ancho ibérico hacia La Encina y otros destinos. Fue suprimida al no interesarle a la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia la reparación de los daños ocasionados por las riadas del río Turia del 14 de octubre de 1957 al ser un itinerario deficitario por desaparición del tráfico de mercancías y ser el de viajeros sólo importante en verano.


En la imagen tomada en abril de 1973 un tren belga, popular Fabiolo, va a cruzar la vía ancha, entonces sin duplicar ni electrificar, que estaba donde actualmente la rotonda del cruce de la avenida Taronchers con las calles Luis Peixo e Ingeniero Fasto Elio.


La segunda y tercera tomas son del 27 de enero de 1990. Primero un Belga terminando de cruzar la vía ancha duplicada y con catenaria, y pocos minutos después un regional hacia Cataluña. En ese cruce perpendicular, puesto en servicio el 8 de julio de 1892, en los años noventa del siglo veinte tenían que compaginar un centenar de circulaciones de la vía ancha con cuatro trenes cada hora y en ambos sentidos de la estrecha.


Texto y fotos Esteban Gonzalo Rogel

lunes, 13 de junio de 2016

EL COLEGIO DE FARMACÉUTICOS DE VALENCIA, SU 575 ANIVERSARIO

Farmacia medieval

1441 - El siglo XV lo fue de esplendor para la la ciudad de Valencia. Se manifestó con el nuevo campanario para la catedral, el Micalet, alto y bello. La Casa de la Ciudad vio lucir un nuevo artesonado en su “sala dourada”. El Palau de la Generalitat, al lado, iba adquiriendo suntuosidad. Su industria textil era de las mejores de Europa, con sus diversos oficios entre los que destacaban los carders, pilaters, peraires, teixidors, tintorers i flasaders, a los que se unían otros. En 1441 comenzaron las obras de las torres de Quart. 

La actividad en la ciudad era incesante. La propia de una urbe en expansión que se hacía oír en el Mediterráneo.

Tal era su importancia, que no puede sorprendernos que el 20 de marzo de este año, Doña María de Aragón y Sicilia, esposa del Rey Alfonso el Magnánimo, otorgara un privilegio a los boticarios valencianos para que llevaran a cabo la puesta en marcha del primer Colegio de Boticarios del mundo, con la responsabilidad de regular la profesión, autorizar nuevas farmacias, así como el establecimiento de tribunales a su efecto, lo que en la práctica suponía erigirse en la primera facultad de farmacia en España para una profesión cada vez con mayor número de adeptos, cuya labor era requerida por el Reino de Castilla, dado el prestigio alcanzado.

Por la devoción que tenían los boticarios a Santa María Magdalena, el privilegio de la Reina indicaba que la renovación de sus cargos, con carácter anual, debía de llevarse a cabo el día de Santa Magdalena, debiendo figurar su imagen en el sello oficial del Colegio. Para formalizar el refrendo, fue necesaria una petición a la reina que iba firmada por el síndico Pérez Torres y por Matías Masip y Joan Fuster.

La ciudad de Valencia una vez más pionera por hechos que nos enorgullecen.



Este año el Colegio de Farmacéuticos de Valencia  cumple su 575 aniversario. 

Enhorabuena. 


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