sábado, 28 de mayo de 2016

ELS GEGANTS DEL CORPUS

Archivo Municipal

1919  - La Fiesta del Corpus se celebra en nuestra ciudad, principalmente entre otros actos también urbanos, mediante una procesión que se inicia en la Seo con una representación de los personajes más importantes del Antiguo y Nuevo Testamento.  Una celebración  muy importante en nuestra historiografía que se remonta en su origen a mediados del siglo XIV, de la que los valencianos nos sentimos muy orgullosos.

Salvo la Custodia, por ser la esencia de la fiesta recibida con gran fervor religioso en todo su itinerario, los demás grupos son vistos con la expectación propia del festejo popular, como es el caso “dels gegants”.

Archivo Municipal

En número de ocho, la víspera del Corpus, son trasladados desde su “casa de las rocas al pie de la Catedral, para su participación en la procesión de la tarde. Su origen data de 1588, por encargo de los Jurados de la ciudad que comisionaron al síndico que se encontraba en Madrid, para que a la vuelta visitase Toledo y tomará buena nota de los gigantes que participaban en aquella ciudad y se procediese a su construcción.

Un tiempo después el acuerdo de los Jurados fue cumplido y el Ayuntamiento disponía para la celebración eucarística de ocho gigantes y dos enanos que costaron a las arcas municipales la cantidad de mil libras. 

El motivo de su construcción venia dado como signo de acatamiento a la Santa Eucaristía por parte de las cuatro partes del mundo antiguamente conocido, en un tiempo en el que la festividad del Corpus gozaba de su mayor esplendor en Valencia.



jueves, 26 de mayo de 2016

EL CAMINO DE RICARDO

(Archivo Ton Bogaard - 1945 Ca.)

Ricardo Sanchis Nácher (1881-1960) fundó “Constructor de guitarras, Ricardo Sanchis” en Masanasa. El 12 de marzo de 1925 fue el último día que trabajó para Telésforo Julve en Valencia4.

El jueves 12 de marzo de 1925 Ricardo se despierta a las seis y se lava, se viste, desayuna y va a Valencia antes de las siete, como lo había hecho durante años. A diario caminaba por la carretera de Madrid entre Masanasa y Valencia. Bien puede haber recorrido 20.000 km hasta esa fecha1. Este día constituirá una transición entre su pasado y el futuro.


Catálogo de 1932

= A VALENCIA =

Ricardo ve la ciudad de Valencia en el horizonte de un paisaje abierto. La siguiente semana Valencia celebra las Fallas con música, espectáculos y grandiosos fuegos artificiales. Cruza la huerta valenciana. A mano derecha los campos de arroz casi tocan el Mediterráneo, y a la izquierda hay vastos huertos de naranjos. El bajar por la carretera hasta Valencia cada temporada traía hasta él distintos perfumes de flores. Sobre todo la huerta en abril: el aire lleva la fragancia de naranjo o azahar hasta el centro de Valencia (“Azahar” se convirtió mucho después en el nombre de una marca de guitarras).

Se siente feliz, puesto que pronto va a tener otro niño. A la vez, todos sus planes para un nuevo comienzo avanzan rápidamente, y su nuevo taller casi está preparado. Su hijo Ricardo, de 12 años, está ocupado completando el nuevo almacén de madera. Ricardo tiene el talento necesario para convertirse en un maestro luthier, e incluso es posible que en el mejor, piensa Ricardo.

Los olores de la temporada y su futuro prometedor le hacen cantar a voz en cuello5.



= MUJERES, MUJERES, MUJERES IMPORTANTES =

Tras cruzar el límite de la ciudad de Valencia llega a la nueva fábrica de Ventura Feliu. Feliu tiene mucho éxito con sus diseños de muebles curvados. Ricardo admira esta nueva fábrica tan moderna e innovadora. Para él, lo más interesante son los cientos de mujeres que trabajan allí.

Llevan a cabo el trabajo de terminado y pulido, que lleva mucho tiempo (hecho   tradicionalmente por mujeres con sueldos bajos). Este tipo de trabajo es exactamente el mismo que en la fabricación de guitarras. Ricardo sabe que para vender una guitarra de calidad es necesario un acabado de calidad. Es posible que necesite ponerse en contacto con algunas de estas mujeres más adelante para su propio taller.

= LAS ULTIMAS HORAS DE RICARDO’S EN VALENCIA =

Pasa por delante del Instituto Luis Vives, entra en Arzobispo Mayoral nº 13 y empieza su último día de trabajo en el taller de Telésforo Julve. Mientras termina su último lote de guitarras reflexiona sobre su relación con su jefe y amigo Telésforo. Se lo ha pasado bien aquí, ha aprendido y no ha ganado poco. Hoy Telésforo le sorprende: le presta a Ricardo su logotipo para proporcionarle un comienzo mejor. Hacen chistes sobre los tres luthiers que Ricardo se lleva para ayudarle en su nuevo negocio. Pero eso no perjudica a Julve, quien da empleo a muy buenos luthiers.

De forma de que se despiden como amigos, y en el futuro Julve aún hará pedidos de guitarras a Ricardo4.


= DE VUELTA A CASA Y AL FUTURO =

Calle Pelayo. Ricardo, caminando, debe haber visto una falla en este lugar.
Foto: De 1906. De Remember Valencia II, entry #18069

Ricardo se dirige orgulloso a casa andando por la calle Pelayo. Pasa por el número 16, la imprenta de García Cantos. Pronto imprimirán sus nuevas etiquetas. (García Cantos será también conocido por algunos carteles muy conocidos durante la Guerra Civil).

= LA CRUZ =

Tras veinte minutos pasa por la Cruz Cubierta. Una gran cruz resguardada por un tejadillo, que lleva allí siglos, al igual que otras cruces similares en las entradas de Valencia. A la izquierda ve la entrada del Cementerio General donde sabe que su primer maestro, Salvador Ibáñez, está enterrado; recuerda a su otro maestro, Andrés Marín, que no está bien, de lo cual se ha enterado hoy. ¿Cuánto más tiempo estará entre nosotros?

Para el futuro que está por llegar, todo pinta perfecto. Hoy en día sabemos que su taller sí florecerá. Pero la historia dará algunos pasos dramáticos y violentos. ¿Será ésta la última vez que Ricardo camine hasta Valencia?

Dos semanas después, el 30 de marzo, nace Vicente Sanchis Badia, en perfecto estado. Le ponen el nombre de su abuelo, Vicente Sanchis Martínez.

Andrés Marín Simón muere el 21 de junio de 1928.

Texto de Ton Bogaard.

NOTAS:

El cuento es mi fantasía, basado en hechos.

Traducción: Lucía Vergara Herrero

Hechos acopiado desde:

1. Romanillos Vega, José L. & Harris Winspear, Marian, The Vihuela de Mano and the Spanish Guitar. A
Dictionary of the makers of plucked and bowed musical instruments of Spain (1200-2002) (Guijosa, 2002).
2. Catalogue on the 100th aniversary of Hermanos de Ricardo Sanchis
3. Information of Alfonso Sanchis
4. Archive of Telesforo Julve
5._http://espanafascinante.com/productos/instrumentos-musicales-en-comunitat-valenciana/

miércoles, 25 de mayo de 2016

PUBLICITARIOS - LA ISLA DE CUBA


1906 - Noviembre - Las Provincias

Desde París... saldos en paños para trajes de señora a 1,25 y 1,50 pesetas.

martes, 24 de mayo de 2016

UN FESTEJO A LA BANDERA

 Archivo Municipal

1928 - Los “Festejos de Mayo” y con mayúsculas han sido una tradición en el calendario festivo de la ciudad a lo largo del año. Su programación dio cabida a las más variadas celebraciones, lo que ha contribuido a que su mayor atractivo resida en la variedad; con la novedad en aquel año de la “Fiesta de los Mercados” con reinas nominadas en los correspondientes de cada barriada. Pero no fue la única.

En este sentido y en un magnífico escenario anexo a laGlorieta tuvo lugar un homenaje patrio con el nombre de “la Fiesta de la Bandera” siendo en la plaza del Marqués de Estella donde tuvo lugar una escenografía que fue considerada como espléndida.

Aunque algo fresco, el 20 de mayo de aquel año amaneció radiante. Dos amplias tribunas -una a la salida de la calle Grabador Esteve y la otra enfrente que daba su espalda a la Glorieta- para las autoridades e invitados, daban “un aspecto grandioso y realmente deslumbrador”, según manifestaba el cronista de La Correspondencia. 


Archivo Municipal

“Los balcones del Palacio de Justicia y de todas las casas recayentes...así como los edificios de las calles contiguas, ostentaban adornos y colgaduras lujosas”. Y como amplio mirador, en “la terraza del Cuartel de Artillería había congregados miles de personas”, con las vecinas avenida de Navarro Reverte, calle Colón, jardines de la Ciudadela y LaGlorieta, “que estaban cubiertos por la multitud”.

La presencia de entidades civiles y militares de toda la provincia fue innumerable ante la autoridad gubernamental, municipal y militar que ocupaban las tribunas para un desfile en el que intervinieron pelotones de la Marina, Regimientos de Mallorca, Ingenieros, Guadalajara, Carabineros, Artillería, Sanidad, Caballería, Intendencia, completando el desfile la Cruz Roja y los Exploradores. Desfile que se había iniciado poco después de que desde la Gota de Leche, saliera Lo Rat Penat con una Senyera a los acordes de la Marcha Real hacia la tribuna donde el General Castro Girona dio la orden para que tras el toque de corneta se izara la bandera española. Acto que ejecutó el alcalde Marqués de Sotelo entre el entusiasmo del público que abarrotaba la zona.

El "paso militar" tuvo una duración mayor de una hora y el festejo se prolongó con la actuación de las bandas de música que amenizaron la tarde hasta las 21 horas, cuando fue arriada la bandera que había sido custodiada por un piquete del Regimiento Mallorca durante todo el día.

Un castillo de fuegos artificiales puso fin al homenaje a la bandera, muy celebrado desde todos los sectores de la vida valenciana.

domingo, 22 de mayo de 2016

CABALGATA EN HOMENAJE A BLASCO

Archivo Municipal

1921 - La visita de Vicente Blasco Ibáñez a Valencia en el mes de mayo de aquel año convulsionó la vida social de la ciudad. En sus ocho días de estancia, a los que se sumaron uno por la provincia de Castellón, se sucedieron un gran numero de actos en los que la figura de tan ilustre hijo encandiló a la multitud que se congregaba a su paso. Había ganas de enaltecer al político novelista. Toda la prensa local informó de forma exhaustiva de su apretado programa. En especial su periódico El Pueblo, que le dedicó un suplemento extraordinario.

Uno de los actos más esperados fue la anunciada cabalgata fundamentada en la obra literaria de Blasco, que se vería representada por nueve carrozas que tuvo lugar el sábado 21, desde su punto de inicio que fue el de la Plaza de Toros a las cinco de la tarde. La hora del "paseillo"

Tanto Las Provincias como La Correspondencia coincidieron en su crítica a la calidad artística de las carrozas que en muchos aspectos demostraron dejadez por parte de sus creadores.


Archivo Municipal

Las carrozas se dirigieron hacia la calle Colón para tomar la de Pascual y Genís, y por Pintor Sorolla y la plaza de Wilsson  (así de denominaba entonces la del Parterre) alcanzar la Glorieta. A través del Llano del Remedio frente al parque de Artillería y la plaza de Tetuán llegó la cabalgata hasta el Temple; retornó por General Tovar para buscar la calle Peris y Valero en su camino hacia la plaza de la Reina, que en aquellos días hubo un intento de modificar su nombre por el de Blasco Ibáñez que se quedó en frustrado deseo, siendo sustituida para el homenaje por la de Cajeros. 

Continuó por la calle Zaragoza y por la del Miguelete a la plaza de la Constitucion. Por la calle Caballeros la cabalgata cruzó el Tossal, para tomar la Bolseria hacia la plaza del Mercado. Ya en su recta final, condujo su paso por las calles San Fernando, San  Vicente y Sangre. Y ya en la plaza Castelar y por la calle Pi y Margall hizo coincidir su final con el del inicio: la Plaza de Toros, con una duración próxima a las cuatro horas. 

Las carrozas significaron un continuo desfile de las novelas blasquistas con sus alusiones a Flor de Mayo, Cañas y Barro,  Sangre y Arena, Mare Nostrum, La Barraca... y demás obras de mayor éxito, construidas por los artistas Cabrelles, Sanchis Arcís y Benedito. La que mostraba el busto de tan genial literato, cerraba la cabalgata.


Archivo Municipal


Vicente Blasco Ibáñez junto al Alcalde y autoridades presenció su paso desde una amplia tribuna situada al inicio de la calle Peris y Valero, donde se había colocado un artístico arco de triunfo en su honor con la leyenda "AL GENIAL NOVELISTA" que vemos en la foto, al igual que dos de las carrozas a su paso por la calle Pascual y Genís, esquina la de Colón.

viernes, 20 de mayo de 2016

TOMÁS TRENOR PALAVICINO, PATRICIO ILUSTRE.

Archivo Municipal

1928 - En el mes de mayo de aquel año se programaron una serie de actos para “honrar la memoria de varios patricios ilustres que dedicaron su vida a servir a la ciudad”. Y uno de los elegidos, con sobrados motivos para ello, fue el Marqués del Turia en el lugar más adecuado para el homenaje.

Sorprendió y mucho la poca asistencia al descubrimiento de la lápida en homenaje a Tomás Trenor Palavicino en la fachada del Palacio Municipal. El acto tuvo lugar en la  mañana del 15 de Mayo y según informaba Las Provincias, la Diputación Provincial justificaba su ausencia al no ser invitada, lo que hacía deducir al cronista que lo más probable fuera este el motivo por el que otras entidades no habían acudido a la inauguración de una placa, obra del escultor Carmelo Vicent Suria, quien había sido premiado en el concurso celebrado al efecto.

Ello, abundaba el redactor, no justificaba lo que no dejaba de ser un desaire por parte de los ausentes hacia el recuerdo del Marqués del Turia, el gran emprendedor de la Exposición Regional, en un acto que había sido anunciado por toda la prensa local.

El alcalde Marqués de Sotelo presidió la comitiva que había salido del Ayuntamiento a las 12 horas, acompañado por un grupo de concejales. Escoltaba la alcaldía una sección de caballería de la Guardia Municipal, de gala, acompañada de timbales y maceros.

Ya en la tribuna ante el Palacio, tras leer el acta por el secretario de Gobernación, el alcalde descubrió la lápida a los acordes de la Marcha Real interpretada por la banda del Consistorio, pronunciado a continuación un brillante discurso exaltando la figura de quien había sido el principal bastión de la Exposición Regional. Especialmente invitado, escuchó sus palabras D. Leopoldo Trenor, hermano del homenajeado en representación de la familia.

A su final, la Banda Muncipal interpretó el Himno Regional entre el aplauso de los presentes, que, lamentablemente, no fueron muchos.


miércoles, 18 de mayo de 2016

UN MONUMENTO AL DR. GÓMEZ-FERRER

Archivo Municipal

1920 - D. Ramón Gómez-Ferrer puso su humanismo a cargo de la ciencia y lo dispuso al servicio de los niños las veinticuatro horas del día, siendo el amparo de las madres valencianas que acudían a su auxilio ante cualquier dolencia infantil. Tan preclaro hombre fue una institución en la ciudad y su ingente obra, con su recuerdo, aún perdura en nuestros días con proyección inagotable.

En uno de los mejores marcos que se ofrecía en la ciudad ajardinada, cuando corría el año 1920, un domingo 16 de mayo, estando la Glorieta sometida a una profunda transformación, y en lugar próximo a la Audiencia, se inauguró un monumento de piedra (a quien a la sazón fue nombrado hijo predilecto de Valencia en el paraninfo universitario) en el que el médico Gómez Ferrer aparecía sentado sobre un banco a la sombra de una corpulenta araucaria, ante una gran concurrencia de público en la que destacaban los niños de las escuelas públicas acompañados de sus respectivos maestros. 

Al acto asistieron con sus banderas Lo Rat Penat y alumnos de las facultades de Derecho, Medicina, Filosofía y Letras, en una demostración del gran afecto que se sentía por el homenajeado. La banda municipal con sus escogidas interpretaciones amenizó la mañana.

A una tribuna fueron llegando las autoridades invitadas a la que finalmente accedió el Alcalde y sus concejales precedidos por los maceros. Allí concurrían el Capitán General, el Rector de la Universidad, representantes de todas las facultades, del Instituto, de la Escuela Normal, de la de Comercio, del Conservatorio de Música, de la Academia de Bellas Artes, Diputación Provincial, Escuela de Artesanos, Academia de Medicina, Colegio Médico, el Farmacéutico, del Instituto Médico, Colegios de Abogados y Notarial y otras Sociedades, que significaron la adhesión de la vida social valenciana. 

Tras emotivos manifiestos, entre los que no faltaron los elogios de un alumno de la Facultad de Medicina, D. Ramón Gómez Ferrer tomó la palabra para decir que si algún mérito tenía,  se lo debía a sus padres que “le dieron el ser y que esculpieron su personalidad moral, inculcándole el amor a Dios y a sus semejantes”. En su alocución se dirigió al alcalde para rogarle perseverancia en su labor ya comenzada pro lo niños, instando a perpetuar en nuestra ciudad “la fama que un día tuvo, por anticiparse al cuidado de pobres inocentes y desamparados”.

Sus discurso fue coronado con grandes aplausos, en un acto muy emotivo del que daba cumplida cuenta el Diario de Valencia en su portada.

lunes, 16 de mayo de 2016

BLASCO IBÁÑEZ EN SU CIUDAD


Fuente: Fundación Blasco Ibáñez

1921 - El 15 de mayo Vicente Blasco Ibáñez llegaba a Valencia cuando las manecillas del reloj habían dejado atrás las 10,15 horas. La Estación del Norte estaba rebosante de público y el ilustre novelista, abrumado por la expectación que causaba por todo el itinerario, una vez abandonada la carroza ante el Palacio de la Exposición de la Alameda, quiso corresponder con unas palabras que dejaron a las claras, todo lo que sentía por su ciudad.

“-¡Valencianos! Comprenderéis el estado de mi ánimo después del recibimiento tan hermoso, tan entusiasta, y sobre todo, tan espontáneo. Aunque hubiera cantado a Valencia con acentos que no hubiera encontrado desde Homero a nuestros días; aunque hubiera en el campo de las letras glorificado el nombre de nuestra hermosa y querida tierra, no merecería tan entusiasta manifestación. No tengo más que un solo mérito: ser hermano vuestro de nacimiento”.

Estas fueron sus primeras palabras desde lo alto de uno de los ventanales del Palacio. Amante de su ciudad, le llegaron recuerdos de su juventud que quiso compartir con sus admiradores quienes no cesaban en sus continuos aplausos y aclamaciones.

“La imagen de Valencia, de aquella Valencia de mi niñez y juventud, me acompaña a todas partes: su imagen no me abandonó en mis peregrinaciones, y con el recuerdo de Valencia contemplaba la gigantesca ciudad de Nueva York, y luego la gran California, que me representaba Valencia disminuida al uno por mil, como en esas escalas de proporciones que se ven al pie de los mapas”

Y finalmente, según el cronista de Las Provincias que en sus columnas daba detalle puntual de su llegada, terminaba así el primer manifiesto, al que se añadirían otros muchos durante los días de su estancia en la ciudad, del más universal de nuestros paisanos:

“La satisfacción mayor en mis últimas horas será la de que mi obra literaria haya servido para regalar no sólo a España, no solo a Europa, sino al mundo entero, la vida de Valencia en la costa, en la vega, en la Albufera: uno de los países más hermosos, por los artistas que ha producido.

¡Viva Valencia!”

sábado, 14 de mayo de 2016

LOS SETENTA AÑOS DE LA PORTA DE LA MAR


Foto de Esteban Gonzalo (1992)

La actual Porta de la Mar es el monumento a los “Caídos por Dios y por la Patria” en la guerra 1936-1939 que fue construido en 1946 por el arquitecto Javier Goerlich Lleó haciendo una réplica de la Puerta del Real sobre los cimientos de la antigua Puerta del Mar en la plaza Marqués de Estella.

La Puerta del Real tuvo una vida efímera de 67 años (1801-1868) como paso al puente del mismo nombre, ya que fue derribada junto con las murallas y restantes baluartes del circuito murado de Valencia. Piqueta de la que solamente se libraron las torres de Quart y Serranos al ser utilizadas como cárceles.

La copiada puerta es de estilo neoclásico con tres arcos, adintelados los de los extremos y de medio punto el central, que alberga una cruz de mármol. Encima de los arcos laterales hay cuatro relieves, que realizó el escultor Vicente Navarro Moreno y representan El Valor, la Abnegación, La Paz y La Gloria.

Además, en los cuatro extremos superiores hay sendos grupos escultóricos sobre parafernalia militar, aunque posiblemente se refieran simbólicamente a los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, y en ambos lados de la parte superior central el escudo de la ciudad donde está erguido el monumento.

En 1993 la puerta fue desmontada y sus piedras numeradas para permitir la construcción del tramo Alameda-Avda. del Cid de la línea 3 del metro. Cuando terminaron los túneles paralelos, realizados mediante tuneladora, montaron nuevamente la puerta, de tal manera que cuando inauguraron el servicio ferroviario el 20 de septiembre de 1998 el monumento estaba ensamblado y como nuevo en el centro de la ajardinada rotonda, ya que aprovecharon el nuevo montaje para limpiar las piedras de Borriol de la suciedad acumulada en 47 años.

Por la anterior circunstancia casi se han igualado las vidas de la primitiva puerta y la de su copia en nuevo emplazamiento.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel.

jueves, 12 de mayo de 2016

EL HOSPITAL D'EN CLAPERS


Lugar de su situación en la calle Sagunto 
Archivo Asociación Clavarios Cristo de la Fe

Tras la reconquista, a lo largo del siglo XIII, los centros hospitalarios establecidos en la ciudad de Valencia estaban bajo el amparo eclesiástico, todos ellos de posibilidades económicas muy reducidas y por consiguiente con un escaso número de camas. El primero de ellos fue el de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén capaz para catorce necesitados. De forma inmediata se construyeron el de Santa María de Roncesvalles, cerca de la futura Catedral, con una capacidad para doce y un centro para enfermos de lepra en el camino de San Julián, hacia Sagunto, a unos trescientos metros del río. En 1250, el de San Vicente, junto a la Roqueta, útil para treinta y cuatro enfermos. Y el de San Guillem, encomendado a los trinitarios junto al Convento de la Trinidad donde se podían alojar hasta doce pacientes. Finalizó el siglo con la construcción del hospital de Santa Lucia bajo la dirección de los Frailes Menores franciscanos, cerca de la calle San Vicente. 


Restos arqueológicos 
Archivo Asociación Clavarios Cristo de la Fe

Sería ya en el siglo siguiente cuando se fundó el primer centro hospitalario auspiciado por un seglar. Y así, en 1313, Bernat de Clapers puso en funcionamiento un hospital en la calle Sagunto, situado a unos doscientos metros del Turia con una capacidad para dieciocho camas. De su administración se encargó su esposa, testando que a su fallecimiento fuesen los Jurados de la ciudad quienes se encargaran de su funcionamiento. Su deseo de que el centro hospitalario fuese ajeno a la Iglesia se vio cumplido. 

Durante los siglos XIV y XV fue el centro sanitario más importante de la ciudad, hasta que a comienzo del XVI y con la creación del Hospital General, se unificaron en el mismo los diferentes centros hospitalarios a lo largo del siglo con algunas excepciones.

El fundador del hospital fue un burgués acomodado de quien según Martínez Ferrando en su “La Valencia de Jaume II”, investigando su personalidad, expresó que “poca cosa sabem de Bernat de Clapers”, aportando como datos de interés “que fou un ric mercader;  a favor seu es dictaren ordres reials d’exercir represalies contra mercaders estrangers per compensarli perjudicis causats als seus interessos particulars  (...). Tal vegada Clapers féu la seua fortuna amb el comerç d’esclaus sarrains, negoci de tanta prosperitat en aquest periode, com a contrapartida del que realitzaven els mercaders musulmans a base d’esclaus cristians”.

martes, 10 de mayo de 2016

LA TIRA DE CONTAR

Archivo Rafael Solaz (1946)

Su nombre proviene de la forma en la que se comercializaban los productos de la huerta desde la época foral, que nada tenía que ver con el sistema de pesos y medidas imperante en los mercados de cada momento. La unidad marcaba la pauta, y eran una, dos  tres, cuatro o más lechugas o cualquier otra hortaliza que ofrecidas al público sobre el suelo, demandaba el cliente. Tan solo era cuestión de “contar” las piezas que se mostraban en hilera en un lugar determinado del mercado.

Desde antiguo, la “tira de contar” estaba en torno el mercado y su plaza, ocupando diferentes lugares. El cronista de "La Correspondencia" en 1919 la situaba en la plaza Collado, mientras que en 1921 el periódico El Pueblo informaba del cambio de sitio motivado por denuncias de vecinos:



Tras la inauguración del Mercado Central en 1928, se fijó su emplazamiento en el sótano del mismo y en lugar determinado. Posteriormente ofreció las cosechas de sus huertas en el Mercado de Abastos, que ya había entrado en funcionamiento en 1923, junto a la Iglesia de San Agustín, en los terrenos anexos del que había sido penal.

Con la inauguración en 1948 del nuevo Abastos en Arrancapins, la “tira de contar” se alojaría en estas instalaciones hasta su final traslado al actual Mercavalencia en 1983, donde se mantiene tan ancestral costumbre de ofrecer al público por parte de los huertanos y desde primeras horas de la madrugada, los productos frescos de la huerta de Valencia, siendo requisito indispensable que lo sean de su misma cosecha, sin intermediarios.

domingo, 8 de mayo de 2016

FRUTO DEL DESAMPARO

Archivo Municipal

La devoción a su patrona tiene un fuerte arraigo entre sus hijos. Virgen de los Desamparados que es considerada por muchos como la “Mare dels bons valencians”: grito de fervor popular efectuado al calor de la celebración en su festividad del segundo domingo de mayo, cuando el traslado de su imagen desde su Basílica a la Seo, llevada en andas por sus fieles devotos, tal y como vemos en la foto de los años veinte.

Pero el origen de su devoción nos llega del lejano siglo XV en consecuencia a unos hechos relevantes que han dejado en las páginas de nuestra historia hitos de gran trascendencia social. La primera mecha se produjo en 1409 en el interior de la Catedral, ante el sermón del padre mercedario Juan Gilabert Jofré, impresionado al ver el abandono e insultos que sufrían por las calles de la ciudad quienes en aquellos años eran considerados como “locos”, cuando no eran más que unos pobres desgraciados.

La reacción ante aquella denuncia fue inmediata. En 1410 gracias al patricio Lorenzo Salom, patrocinador junto a otros de un centro hospitalario para estos necesitados, se obtuvo la bula pontificia de Benedicto XIII y el privilegio del rey Martín I, siendo nominado como “Hospital de Ignoscens, Folls e Orats” y la Virgen María su especial abogada.

En 1413, Lorenzo Salom y ya con el hospital en sus funciones, aunque cada vez con mayores problemas por aumentar el número de acogidos, crea la "Cofradía de Santa María dels Ignoscens" para obtener así una mejor ayuda económica de quienes estaban dispuestos a la caridad.

El refrendo constitucional y definitivo, para satisfacción del patricio, se vería rubricado en 1414 en la ciudad de Morella por gracia del Rey Fernando I, en el que entre otras potestades establecía para la Cofradía la posibilidad de recoger los restos de los ajusticiados en la horca del Carraixet y para su sepultura.

En muy pocos años estaba en marcha una inmensa obra de caridad que daría vida a la Virgen de los Desamparados, fruto de una devoción necesitada de imagen.


viernes, 6 de mayo de 2016

EL TEATRO CIRCO, LA MODA QUE TUVO SUS AÑOS


Teatro Trianon-Lirico

1914 - Hubo un tiempo que la moda por la instalación del Teatro-Circo en la ciudad como lugar de distracción tuvo su continuidad en diferentes emplazamientos, en una doble denominación que se mantuvo durante algunas décadas. Es así como en 1869 se tiene constancia del existente en el Parterre, el Teatro Circo Español, al que tras su destrucción, tomó su relevo en 1883 el situado junto a la calle Colón en la zona comprendida entre las Calles Sorní y Conde Salvatierra: el Teatro-Circo Colón.

De vida efímera, la Exposición Regional de 1909 también tuvo su Teatro-Circo, obra de Francisco Almenar, con su pórtico en arco de herradura.

A su semejanza, se inauguró en 1914 el Trianón Palace, del arquitecto Javier Goerlich con la ayuda artística del pintor José Benlliure, que en su inicio presentó espectáculos de circo y variedades, aunque con las reformas de dos años después tomaría el nombre de Teatro Lírico con un aforo superior al de 1500 personas hasta su derribo en 1948, habiendo ofrecido de forma alternativa sesiones de teatro y cine.

En 1916 y con mayor número de localidades se inauguró el Teatro-Circo Regües, junto a la antigua estación del Norte de la plaza Castelar, desmantelándose su pista al año siguiente y quedando sólo para teatro hasta su derribo en 1925.  También y durante un tiempo, el Apolo y el Pizarro, tuvieron la consideración de Teatro-Circo.

Vemos en la imagen el Trianón Palace que se construyó sobre el antiguo convento capuchino de Santa Clara que había sido derribado en 1868, desalojado tras la desamortización de Mendizábal.

De rápida ejecución, con su gran planta rectangular, destacaba por su línea arquitectónica que junto al modernismo, no desdeñaba lo barroco.

miércoles, 4 de mayo de 2016

MAYO, LA FIESTA DE LA CRUZ CON SU NOMBRE

Archivo Municipal

1926  - La iniciativa municipal de aquel año para la celebración de la fiesta de la “Cruz de Mayo” tuvo una gran acogida en la ciudad, como lo demuestra la participación de diferentes entidades culturales, empresas privadas, incluso por particulares, bien con una cruz sobre la calle o con representaciones florales en las fachadas, no pudiendo faltar a la cita los centros religiosos. 

Tuvieron su Cruz de Mayo las parroquias de San Valero, San Bartolomé, San Martín, San Esteban, Pilar, Basílica de la Virgen y la Catedral, que seguramente fueron más. Por parte de la Diputación, el Hospital Provincial y las Casas de la Beneficencia y de la Misericordia.  El Ayuntamiento las instaló en La Lonja, Viveros, Torres de Serranos y en la propia Casa Consistorial.
Archivo Municipal

Diversos establecimientos participaron de la fiesta, como lo hicieron entre otros el Hotel Reina Victoria, el Bar Sorolla, el Bar Británico y las floristas de la plaza Emilio Castelar, que sin duda mantendrían su cruz con flor fresca todos los días. El Patronato de la Juventud Obrera, Lo Rat Penat, la Cámara Agrícola,  la Cruz Roja, el Círculo de Bellas Artes… y otras entidades privadas estuvieron presentes en la convocatoria. Al igual que diversas comunidades religiosas. El particular Eduardo Gomis en su calle de Santa Teresa aportó su propuesta.

El Ayuntamiento quiso premiar a los participantes y por parte del jurado al efecto fue la cruz de Lo Rat Penat la que obtuvo el primero con 250 pesetas y el Círculo de Bellas Artes recibió el segundo, entre los corporativos. El Hotel Reina Victoria consiguió un primero de 100 pts y los hubieron de 25 para los párrocos de San Bartolomé, San Esteban y San Valero. El Bar Sorolla alegró a su clientela al ser distinguido entre los premiados. 

Y también quisieron estar presentes otras asociaciones, aunque fuera de concurso, como fue el caso de la Unión Gremial, sita en la calle Embajador Vich, mostrando “una hermosa capillita, de purísimo estilo valenciano y con espléndido alumbrado”. 

De todo ello ofreció amplia información el periódico Las Provincias. 


lunes, 2 de mayo de 2016

DÍA DE LA RAZA ENTRE CLARINES Y TIMBALES

Archivo Municipal

1926 - La Fiesta de la Raza de aquel año se llevó a cabo en un día de sol espléndido con la celebración de diversos actos escenificados primero en las calles de la ciudad, luego en la Universidad, ambos matinales, para glosar su significado en hora vespertina, ya sobradamente manifiesto, en la Escuela de Artesanos.

El General San Martín, Luis Santángel y Simón Bolívar iban a hacer más cotidianos sus nombres tras la colocación de sus respectivas lápidas en los lugares adecuados. De esta guisa, el Día de la Raza servía para homenajear a quienes con su contribución habían logrado lazos de hermandad entre una parte y otra del charco oceánico. 

Por decisión que había tomado el Consistorio presidido por el alcalde Sr. Oliag, se colocaron en aquel 12 de octubre las placas asignadas en un recorrido iniciado en el Ayuntamiento por la comitiva al efecto, con su primera parada en la calle próxima a la Estación del Norte, en “los terrenos que ocuparon los antiguos talleres”,  en recuerdo al General San Martín,  de donde se trasladaría a la de Luis Santangel, para finalizar la celebración urbana en la plaza Simón Bolivar, que años después cambiaría su nombre por la de América, con el que permanece.
Archivo Municipal

En la Universidad tuvo su continuidad la fiesta con un discurso de gratitud a cargo de D. Antonio Campos, secretario de la Unión Iberoamericana, ante las diversas autoridades e invitados que llenaban “el Paraninfo adornado con las banderas de todas las repúblicas americanas de origen español”, tal y como informaba de ambos actos La Correspondencia en su edición de aquella tarde.

Ya por la tarde, en el colegio de Artesanos, tuvo lugar un elocuente discurso a cargo del profesor Julio Esplugues, que glosó el significado de aquella jornada, deteniéndose “en las vicisitudes por que pasó Colón en todos los viajes que hubo que realizar América”, con un rico anecdotario acerca de las razas que habían poblado el Nuevo Mundo, tal y como informaba el mismo diario al día siguiente.
Archivo Municipal

Día otoñal y  espléndido con sabor de hispanidad, entre clarines y timbales a los acordes de la Marcha Real y el himno venezolano al descubrirse la placa de quien fue reconocido como “El Libertador”, con público en los balcones en un día que se anunciaba en la prensa el menú de dos prestigiosos establecimientos:

El restaurant “León de Oro” y el “Las Arenas”; ambos coincidían en el mismo precio: 6.50 pesetas.

sábado, 30 de abril de 2016

UN RAYO DE LUZ

Archivo Municipal (Foto de Barberá Masip (1871-1935)

(Con mi agradacimiento a Pep Valencia por el montaje y a Ton Bogaard por brindarme la luz)

1927 Ca. - La foto antigua cargada de historia con la información que nos aporta, en ocasiones, nos invita tan sólo a dejar volar nuestra imaginación. Es el caso de la que nos ocupa, que aunque parezca escondida en la estrechez de su trazado, está llena de vida, de vidas más bien. Destacan por un haz luminoso que estrellado sobre la acera, parte en dos semejante escena popular plena de embrujo. Corresponde al instante en el que fugaz se escapa como una “centella” por una calle que casualmente llevaba este nombre.

Luz y sombras dispuestas en una mañana por la que se recrean mentes de infancias ante la atenta mirada de una mujer ante su portal, donde en corrillo vecinal se transmiten las noticias del día.

La farola ya había cumplido su misión en la noche y el indicador de "dirección obligada" ejercerá la suya. 

Escena callejera de nuestra ciudad entrañable, sin prisas ni agobios, cruzada por la nitidez de un rayo de luz que nos fascina.

Mientras las vidas pasan, el rayo de luz permanece, intacto, en su fidelidad al tiempo.

jueves, 28 de abril de 2016

EL TRANVÍA AÉREO... FASCINACIÓN

Archivo de José Huguet


1909 - Con el comienzo del año el ritmo de proyectos para dotar de atractivos a la Exposición Regional resultó frenético.  En el mes de febrero el Comité de la Exposición, que había recibido del Ayuntamiento la exclusiva sobre el uso del vado del río en la zona de su confluencia, dio permiso a D. Luis Gil Sumbiela para la construcción de un tranvía aéreo llamado a comunicar el Llano del Remedio con la otra parte del río, en la Alameda, en el punto justo enfrente a la entrada principal del recinto ferial, que iba a estar flanqueado por dos puentes, el de la Exposición en construcción y el del Mar.

Si para la nueva y muy próxima pasarela se había optado y como novedad por el hormigón armado, en esta ocasión, la conexión aérea sería a base de hierro y acero, no exenta de elegancia para admiración de los visitantes.  El director y constructor iba a ser el arquitecto Ramón Lucini, tan vinculado a la Exposición por otras intervenciones en la misma, lo que garantizaba el propósito.

En principio se había previsto como fecha de puesta en marcha del tranvía aéreo los últimos días de abril, tiempo necesario para la construcción de dos torres de hierro de once metros de altura, enlazadas por cables de acero de procedencia británica de gran calidad, a cuyo través, suspendidas en el aire, las cabinas de pasajeros trasladarían a los pasajeros de una a otra parte del río.

Sin embargo se retrasó el comienzo del montaje de las torres que no seria hasta el 17 de abril, con un plazo de ejecución de 15 días. Se contaba con la presencia del ingeniero inglés M. Stewenson, que no se marcharía hasta su finalización. Para comodidad de los usuarios en su ascenso a las torres, se prescindía de escaleras con subida giratoria una vez realizado el embarque.

Diversos problemas hicieron que se postergara su puesta en marcha, entrando en servicio el 23 de julio cuando ya estaba inaugurada la Exposición desde el pasado 22 de mayo. La distancia entre las torres era de 185 metros y su ejecución a cargo del constructor D. Jorge Bartle, que resultó ser una difícil obra de ingeniería, la mayor existente en Europa de semejante característica, causó gran satisfacción para los invitados.

El precio de un pasaje era de 0,25 pesetas; ida y vuelta 40 céntimos, y el abono para diez viajes, 2 pesetas.

¡Suban señores, disfruten su viaje!


Fascinación

María, aquella muchacha avispada que trabajaba en un taller de pasamanería de la calle de los Derechos, viajó en el tranvía aéreo una tarde de finales de julio de 1909. Y fue una experiencia que jamás pudo olvidar; una pequeña aventura que contó una y otra vez, cuando los hijos tenían que dormirse, cuando los nietos reclamaban un cuento.

El viaje duró muy poco y no tuvo mucho de especial. Total, se trataba de cruzar el río Turia, de hacer un recorrido de ciento cincuenta metros en una cabina de hierro pintado que se deslizaba por unos cables a no más de diez metros de altura. Pero igual que hizo aquel atardecer caluroso, ella siempre puso el corazón al servicio de la fascinación que no siempre nos da la vida. Un recurso de su ingenio le hizo vivir el viaje con la intensidad de una adolescente que había vivido una extraordinaria aventura sin salir de su ciudad.Y lo repitió siempre, con la emoción de una madre y la seguridad de una abuela protectora.

-     Aquella carroza aérea –decía—parecía flotar en el aire… Acolchada de luces y flores, pintada con los más bonitos colores, la cabina se elevó en el cielo…. Y avanzó despacio sobre la hierba del cauce, sobre la cinta de agua del río…

La vida es más llevadera si va acompañada de fantasía. La vida corriente, la vida monótona y sin grandes perfiles de una aprendiza valenciana de 1909, se transformó una tarde, gracias a un simple viaje en el tranvía aéreo de la Exposición Regional. Apenas le costó cinco céntimos. Luego, con sus amigas, recorrió todos los paseos, vio bailar a los ricos en el Pabellón del Casino, se hizo multitud alrededor de un automóvil y se maravilló ante un globo de gas que estaba a punto de volar.

Casi treinta años más tarde, en el silencio sobrecogedor del refugio, María se apretujaba con sus hijos, esperando el tronar del bombardeo que llegaba desde el mar. Contra el miedo, su discurso era el mismo:

-          Volábamos hacia la Alameda en una cabina de plata, por encima de un río que parecía una cinta de papel de plata, como las que ponen en el belén.

Su imaginación, su poesía innata, siempre estuvo a punto: para compensar las amarguras y suplir las carencias de una vida sin relieve. En las noches de apagón después de la gran riada de Valencia, fueron dos nietos los que se apretaron a su cintura llenos de temor. Y ella, como siempre, acudió a sus mejores recuerdos:

-          Era como si un pájaro nos llevara en una caja de cristal cubierta de luces: pasamos el río en un suspiro para bajar suavemente en el otro lado del Turia…

F. P. Puche

martes, 26 de abril de 2016

LOS ULTIMOS DIAS DEL PALACIO DE JURA REAL


Archivo de Germán Gómez

1929 - Avanzaba el mes de abril, concretamente el día 20, y el periódico El Pueblo anunciaba que en las próximas fechas “la piqueta demoledora e igualitaria, derrumbará lo que fue Palacio de Jura Real”, mencionando el generoso gesto por parte de sus dueños de ceder al Museo de Bellas Artes todo cuanto “guarda en su obra de fábrica objetos artísticos y pisos de valor, que no deben de desaparecer ni destruirse”.

Palacio el de Jura Real que hasta sus últimos días "estuvo vivo”, como lo demuestra la noticia del periódico La Correspondencia del día 8 de marzo anterior, anunciando una exposición fotográfica que el Foto-Club Valencia iba a organizar los días 14 al 19 del corriente en los bajos del Palacio, ya en plenas fiestas falleras. El día 10, domingo, a las 8 de la tarde, terminaba el plazo para la presentación de fotografías.

El día 20 el diario Las Provincias daba su crónica de la exposición a cargo del recientemente creado grupo de aficionados al que daba la nota de notable, donde se habían exhibido diversas vistas de la ciudad que, en su conjunto, mostraban su aspecto tanto urbano y monumental como el rural, por lo que pasaban a ser una muestra documental a tener en cuenta para la promoción turística de la ciudad, y por ello debería engrosar el Archivo Municipal para sus “publicaciones de propaganda por el extranjero”.


Tras resaltar los méritos técnicos, la admiración por los bellísimos paisajes y las escenas típicas expuestos, con exuberante derroche de arte merced a los aciertos en los enfoques del tema y la luz, el cronista citaba a los participantes de la Exposición dedicando sus elogios.

Días después la "piqueta blasquista" tomaba posiciones.

domingo, 24 de abril de 2016

EL POUET DE SANT VICENT


Archivo Muncipal (1920)

Como todos los Domingos por la tarde, iba la abuela con los nietos a los Viveros, (siempre se decía los Viveros), para que los niños dieran rienda suelta a sus juegos y carreras. Camino hacia el Puente del Real, obligado era, el hacer una parada en el Pouet de Sant Vicent, para que los niños bebieran el agua de la fuente, con aquellos vasos de aluminio cogidos con una cadena, para que nadie se los llevara. 

De paso la abuela contaba a los pequeños infantes, las saludables propiedades de aquellas aguas milagrosas, y que los niños bebían de un tirón y sin chistar, mientras de reojo miraban y escuchaban a la abuela. 

Por una puerta que hay a la derecha de la mencionada fuente, bajando por una escalera, se encuentra el pozo que suministra (suministraba) el agua a la fuente; hace unos años, salió una noticia, que el pozo ya no tenía agua, su nivel freático había desaparecido, debido a  los sótanos de unas cercanas fincas, edificadas en la plaza de Tetuán. 

Me resisto a creer, que ello sea así, pero nos queda la bella historia del Pouet de Sant Vicent Ferrer, y de aquellas felices tardes con la abuela.

Texto: Germán Gómez.     
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