jueves, 8 de diciembre de 2016

LA PLAZA DEL MERCADO EN LOS AÑOS SESENTA



Para captar fondos la Asociación Valenciana de Información y Ayuda al Toxicómano (A.V.I.A.T) vendió en 1981 participaciones de 100 pesetas para “obsequiar” con un automóvil Seat Panda 35 a quien resultara elegido ante notario el día 31 de agosto de ese año.

La participación y las características de la rifa estaban en el dorso de una tarjeta postal con una fotografía de la plaza del Mercado tomada desde el final de la calle María Cristina en los primeros años sesenta del siglo veinte. Destaca por lo variada, al haber muchos vehículos y ninguno duplicado excepto el tranvía, un 200 con remolque de igual tipo de carrocería, una rareza en la línea del siete. Remolque con publicidad de la entonces muy conocida lejía Los Tres Ramos, que “protegía la ropa”.

En la parte central de la imagen además del mencionado tranvía hay un coche de caballos con recién casados, en el camino de serlo o van a recogerlos; en la parte derecha está estacionada una furgoneta DKW, y delante de la Llotjeta, en batería, una furgoneta Citroën, un Renault modelo Daufine o Gordini y un Seat 600.

Finalmente por la calle Palafox, actualmente peatonal, pasa un Renault 4 al lado de dos “bomboneras” para recogida de residuos callejeros, y en la acera está de pie un barrendero y sus herramientas, capazo y escobilla, sobre el pavimento.

En cuanto a peatones, destaca la diferencia del atuendo entre los que están en vanguardia en la toma fotográfica y quienes conversan en la acera de la citada Llotjeta, principalmente una anciana con vestido negro y pañuelo del mismo color cubriéndole la cabeza.

La foto utilizada para esta participación fue realizada por Estudios Sanchis en 1960. 

Texto: Esteban Gonzalo Rogel

martes, 6 de diciembre de 2016

EL JARDÍN DEL CARMEN



Montaje de Pep Valencia

1955 Ca. - Valencia ciudad de huertos, fuera y dentro de las murallas, en especial por “la morería”, donde tanto el conocido como del “tirador” como el de “ensendra” fijaban el contrapunto al resto de la urbe, donde pese a su gran concentración urbana, ausente de claros, era habitual la existencia de pequeños huertos en las casas más notables en su parte posterior.

El río, y de él su acequia Rovella en su penetración por la ciudad, no sólo daba vida a los industriales “blanquers”, sino que nutría a los huertos, por lo que no puede extrañarnos que tras el crecimiento urbano con la desaparición de los de mayor superficie, se mantuviera en el tiempo la antigua costumbre del pequeño vergel reconvertido en coqueto jardín que duró hasta la década de los sesenta, cuando se rindió a la presión inmobiliaria.

Zona la que nos ocupa de campos que a finales del XIX, Francisco Lluch Marí, compró un trozo de su huerta para la instalación de una fábrica de curtidos y su vivienda.


Esta hermosa casa que fuera el “Jardín del Carmen” se encontraba en el lugar que hoy ocupan las fincas números 6, 8 y 10 de la avenida de San José de la Montaña; se derribó en el año 1962. La casa estaba separada de la calle con una pieza cerámica en tono azul cobalto, que permitían apreciar desde la calle la casa con su nombre “Jardín del Carmen” y su jardín.

Hay que destacar los hermosos azulejos que había en las jardineras, banco y fuente, y los grandísimos árboles de pimienta, así como el rosal de la enredadera, que tenía más flores rojas que hojas.

Muchas personas recordarán la tienda de flores y los hermosos ramos y coronas que allí se hacían.

Con mi agradecimiento a Miguel Safón por su aportación de datos.

domingo, 4 de diciembre de 2016

SERVICIO DE LIMPIEZA

Archivo Municipal

La antigua nave de Devís-Noguera en Marchalenes que fue construida cuando finalizaba el siglo XIX, debido al éxito de la empresa metalúrgica especializada en la calderería gruesa y por ello necesitada de unas instalaciones más amplias, por su traslado, pasó a propiedad municipal el 14 de mayo de 1925, siendo utilizado desde entonces como almacén municipal, especialmente como centro logístico para el servicio de limpieza de la ciudad.

De esta nave salían todos los días empleados uniformados con su carro en mano hacia su zona de trabajo. Resultaba entrañable ver en columna, uno tras otros, atravesar el puente de San José cuando esta era la ruta que más les acercaba a su destino. 
Archivo Municipal

Se completaba en su servidumbre con el uso de unos carros tirados por caballos que vemos en la foto como "Servicio de Recogida Domiciliario" y el de riegos, ya motorizado. 

La vieja nave industrial prestó esta función hasta el inicio de la pasada década de los noventa, cuando fue cedida a la Federación Empresarial Valenciana de Empresas Constructoras como escuela taller al servicio de sus asociados.

viernes, 2 de diciembre de 2016

ADHESIÓN REPUBLICANA Y UNA PLACA EN LA CALLE LA BARRACA

Archivo Municipal

1932 - La colocación de una lápida en la calle de la Barraca que se llevó a efecto el domingo 15 de mayo de aquel año, coincidió con una manifestación de adhesión  republicana y blasquista en el Marítimo que reunió a un gran número de seguidores entusiasmados por los que acudían de otros rincones de la provincia en una jornada también en homenaje a la figura de Sigfrido Blasco, en la que el Partido de Unión Republicana se vio muy reforzado.

A las doce de la mañana cerca de cincuenta banderas de las asociaciones provinciales adscritas al Consejo Federal de Unión Republicana Autonomista, partían de la Fraternidad Republicana del Puerto hacia el punto de encuentro, recorriendo la calle Libertad, el Paseo de Colón, para llegar a la que desde aquel momento sería conocida como de la Barraca, con la inauguración de una lápida con su nombre, donde se juntaron con la representación municipal que había llegado en comitiva bajo mazas.

Tras leer el acta correspondiente el Secretario Municipal Sr.  Larrea, el Teniente Alcalde don Vicente Lambies hizo correr la cortina mientras que la Banda Municipal interpretaba el Himno Nacional entre aplausos y vítores a Blasco Ibáñez de la multitud, que se hacía  extensivos a su hijo allí presente Sigfrido Blasco, como Presidente del Consejo Federal, en un acto homenaje al que asistieron concejales del Ayuntamiento, representantes de la Diputación con su Presidente don Juan Calot, diputados a Cortes, Comité Político y Junta Municipal del partido y el cronista de la ciudad Sr.  Cebrián Mezquita.

Todos los presentes se trasladaron finalmente hacia "la barraca", cuyos restos gloriosos aún se mantenían en la misma calle,  como recuerdo del lugar donde había hablado por última vez Blasco Ibáñez, donde se había instalado un tarima sobre la que diversos oradores con sus palabras contribuyeron a ensalzar el acto. Se escucharon también la palabras del ex ministro Martínez Barrios, finalizando con una vibrante locución de Sigfrido Blasco, en la que la mención a la barraca y su significado estuvo en su oratoria, al igual que los valores republicanos y la denuncia de los enemigos del partido que al mismo tiempo lo eran de la República, tal y como denunciaba. 

El restaurante Las Arenas les estaba esperando para una banquete con cuatrocientos comensales en el que se repitieron discursos y grandes muestras de adhesión, tal y como se habían repetido en una jornada de la que el diario El Pueblo, que dirigía el mismo Sigfrido Blasco, dio cumplida información. 

miércoles, 30 de noviembre de 2016

UN VALENCIANO EN VILLAVICIOSA



1943 - No me refiero a una persona sino a un tranvía que fotografiaron en 1943 para que vieran en la empresa Valle, Ballina y Fernández, S.A. de Villaviciosa (Asturias) cómo había quedado el anuncio de su sidra champagne en los laterales de los modernos tranvías de Valencia. La fotografía está en un lugar de honor del museo que esa empresa tiene en un edificio histórico de su factoría asturiana.

El tranvía fotografiado a su paso por una calle de Valencia es uno de los 17 puestos en circulación en 1933 por la CTFV (Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia) para modernizar los servicios entre el centro de la ciudad y sus barrios marítimos.

Primeros valencianos sobre bogies o carretones, fueron carrozados por Material Móvil y Construcciones de Zaragoza, continuadora de la antigua Carde y Escoriaza, con equipos motrices comprados a la General Electric de Estados Unidos.

Hasta 1945 bidireccionales, sin puertas y con dos troles por ausencia de bucles en extremos de las líneas.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel  


Foto tomada el 1 de abril de 2016 en Villaviciosa (Asturias)

lunes, 28 de noviembre de 2016

LA NOCHE QUE ARDIÓ EL MIGUELETE.

                
Años 60 - Cuando el 28 de Noviembre de 1657, en el vetusto Alcázar de Madrid, nació el décimo hijo de Felipe IV, tercero de su segundo matrimonio con Mariana de Austria, poniéndole por nombre Felipe Próspero, y nombrado seguidamente Príncipe de Asturias, nadie pudo presagiar, un suceso poco conocido, que conmovió a Valencia.

Gran regocijo hubo en el alcázar madrileño, por éste nacimiento, pues por fin, había un heredero en la familia austríaca, el posible Felipe V Habsburgo.

Corrió la magna noticia por todo el reino, se dispusieron fiestas, y en Valencia ente otros festejos populares, se dispararían fuegos artificiales.

Los Jurados de la Ciudad los autorizaron, y los encargados de montarlos, lo hicieron en lo alto del Miguelete, para que de todas tierras próximas pudieran disfrutarlos.

En los primeros días de Diciembre, se llevaron a efecto los festejos, fiestas en las calles, y al anochecer los fuegos artificiales desde lo alto del Campanario de la Seo.

Empezaron los fuegos de artificio, las gentes asombradas mirando hacia lo alto, sólo luz y fuego veían; la luz del artificio y el fuego que prendió a la gran espadaña, todavía de madera, viniéndose abajo la campana de las horas, quedando hecho un tizón todos sus grandes y gruesos maderos. Las gentes aplaudían ante tal demostración pirotécnica, ignorando que lo que se quemaba era el Miguelete.

Para reparar los daños ocasionados, por las autoridades, se decidió en 1660, levantar una nueva espadaña, pero de piedra.

Consta que en 1671, la nueva espadaña aún no estaba terminada, dando por concluidas las obras años mas tarde. Las piedras fueron traídas de las canteras de Godella y Burjasot.

Un suceso, tal vez menor, pero  que forma parte de la historia de nuestra Catedral.  
 
Texto Germán Gómez


sábado, 26 de noviembre de 2016

SI LOS PIES DEJARAN HUELLAS. ESCOLAPIOS ILUSTRES.


1920 - No me refiero a huellas de barro o similares;  más bien a huellas atemporales, de personas que pisaron las mismas baldosas que ahora mismo estoy pisando, pero no distanciadas en el tiempo.

Hace algunos meses, escribí un artículo, sobre el viejo caserón, ¡si ese!, el de la calle Carniceros ¡si ese!

El Colegio de las Escuelas Pias; pensé, qué pasaría si entrara en él, por su zaguán, y al llegar a la verja de hierro, me paro, me  vuelvo, y me traslado en el tiempo, pero un tiempo resumido en un momento, donde lo que menos importa son los años, sino los personajes, todos de la misma edad, todos a clase, con sus cartapacios, carteras o mochilas,… qué vería…? ¿Estoy soñando?...


Vería entrar por la misma puerta a Don Vicente Blasco Ibáñez, éste el primero, porque allí al lado vivía, y que todavía no pensaba en sus novelas; al Cardenal Benlloch, también vecino cercano del viejo caserón, se hacía paso entre las gentes, diciendo “lloc, lloc a Benlloch”; al mismo Benlliure; al ceramista D. Manuel González Martí, al que todavía lo ví, ya mayor, por aquí; al marino Ciscar, si, si, el de la calle Gabriel Ciscar y Císcar, que luchó contra el francés; al Pintor Domingo, que luce calle en el barrio; al mimo obispo Amigó (don Luis) tantas veces nombrado en tiempos de fallas; a José Luis Villar Palasí el que fuera ministro; a Joaquín Manuel Fos, alcalde del barrio de Velluters, y sedero; al político Amalio Gimeno, muchas veces leído en fotografías antiguas; a José Bodria y Roig, poeta, narrador y cofundador de Lo Rat Penat; a Don Vicente Mortes Alfonso de Paterna él, y Ministro  de la Vivienda; Don Félix Pizcueta médico y político; a Constantí Llombart de la Renaixança; otros como Don. José Amérigo que dieron clases en al Colegio.

Haría una lista mucho más larga, pero las limitaciones del blog lo impiden.

Cuando muchos años después, entré por esa misma puerta, que mis antecesores entraron, miré al suelo, y no vi huellas de sus pies, parecía que solamente era yo, el que había entrado por primera vez, y me di cuenta, que los pies no dejan huellas, o ¿si?...

Texto de Germán Gómez

Fotos de Amparo Cerverón Lleó.

jueves, 24 de noviembre de 2016

SUGERENCIAS DE PRENSA: PUENTES...PRETILES.

Archivo Municipal

En 1908 la prensa local se hacía eco de los preparativos hacia la Exposición Regional que el Ateneo Mercantil de Valencia tenía en su horizonte, incluso sugería propuestas para la mejora de la zona, fijando su atención en el cauce del río, en especial de los puentes que por su proximidad iban a ser utilizados con asiduidad.

El periódico El Pueblo hacía referencia al proyecto del Comité de la Exposición para la construcción de una pasarela, y como quiera que el puente del Mar se consideraba muy estrecho por la densidad de su tráfico, lanzaba la idea que el presupuesto del Ateneo fuera entregado al Ayuntamiento para la construcción de un nuevo y más amplio puente, quedando el del Mar -cuyo ensanche tenía fijado un presupuesto municipal de 800.000 pesetas- como peatonal y al servicio de la Exposición, lo que significaba un ahorro para el Consistorio.

No quedaba ahí la cosa, pues la redacción del diario ampliaba su propuesta con la conveniencia de eliminar las “toscas barandas de piedra” de los puentes del Real, Trinidad y Serranos, instando a colocar barandillas de hierro, tal y como se había hecho recientemente en el puente de San José.

Reforma que iría en beneficio de una mayor anchura para sus estrechas aceras, además de que su estética “saldría beneficiada al ofrecer los puentes un aspecto más airoso y elegante que en la actualidad”.

Mientras que las piedras eliminadas serían de provecho para el tramo del pretil desde el inicio de la Pechina al Azud que había sido arrancado “por necesidades de otros tiempos", así como en la parte opuesta, “desde el puente de Serranos á “la Figuera”, según se decía en la crónica.

Lo cierto fue que el comité de la Exposición construyó “su pasarela”. El Puente del Mar tendría su reforma, pero bastantes años después, peatonal y con las escaleras de Goerlich.

Quizás, por las piedras eliminadas que denunciaba el periódico El Pueblo, sea razón de la ausencia en nuestros días de bolas herrerianas en el tramo comprendido entre los puentes de San José y el del Real, observadas en el plano de Tosca en su margen izquierdo.

Salvo una que permanece.

martes, 22 de noviembre de 2016

EL EDIFICIO BALKIS CUMPLE 70 AÑOS



Es un montaje de Pep Valencia

1946 - Entre 1943 y la década de los sesenta tuvieron lugar los derribos para la futura avenida del Oeste cuyo eje iba a nacer en la plaza de San Agustín y en línea recta avanzar hacia su final ante el puente de San José. No fue así. La actual plaza de Brujas puso su límite.

Los primeros derribos fueron en la zona situada entre la calle Padilla y la plaza Pellicers. De una agrupación formada por los señores Hidalgo Pérez, Belenguer Giner y Llorens Salvador, surgió la idea de levantar el edificio que iba a ser el primero, cuyo hecho anecdótico compite y según los datos, con el que figura con el número 31. El "Edificio Balkis" recibió a sus primeros vecinos a partir de julio de 1946, una vez obtenido el permiso de ocupación por la gestión de José de Fuenmayor Champín, quien actuaba en representación de los citados señores, quienes se repartían la propiedad del edificio por tercios, con el compromiso de entregar una vivienda del primer piso, la número dos, a la propietaria del solar de 1.084 m2. Desamparados Marí Olmos, donde con anterioridad había existido un amplio y lúdico establecimiento conocido como Balkiss, que se correspondía con la manzana 262, cuyo nombre sería utilizado para el nuevo inmueble. 

El edificio iba a ocupar una superficie de 835 m2, mientras que el resto seria segregado del primitivo solar para ensanche de la nueva avenida, aunque la calle Rafol a su espalda, destacaría por su estrechez, con apenas un "palmo de calzada". El Balkis estaba dispuesto en su planta baja para 14 establecimientos comerciales, diez de ellos con su correspondiente parte del sótano.

La foto nos habla de su personalidad diferenciada, al ser el único edificio de la avenida, hoy Barón de Cárcer, exento a cuatro calles: Beata, Rafol, plaza Pertusa que desaparecía para convertirse en el inicio de la calle Pilar ya existente y Jabonería Nueva, que también pasaba al olvido por la puesta en escena de la Avenida del Oeste.

También llama la atención por la numeración interior de sus 35 viviendas, que se distinguen por su arranque con el número 46 en el primer piso, hasta alcanzar el 80 en el octavo y último. 

Ello se explica a que el "entresuelo" estaba dispuesto en departamentos para 18 tiendas todas exteriores, que después sería utilizado en su totalidad por Radio Nacional de España, con la segunda planta conocida como "principal", compartida por 27 despachos. Esta numeración fue contemplada a partir de 1949, pues con anterioridad las viviendas iniciaban su numeración con el número 1 en el primero, para finalizar con el 35 en el último. 

¿A qué se debe el cambio en los ordinales? ¡Quién sabe! Quizás por decisión de la propiedad, sin desdeñar fuera del “portero del Balkis”, institución ésta que alcanzó gran popularidad en el edificio.

Las viviendas fueron ocupándose con la llegada de sus familias que lo fueron así: en el año 1946, siete; 1947, seis; 1948, cinco; 1949, cuatro; 1950, una; 1951, cinco; 1952, dos; 1953, dos; 1954, una; sin tener el dato cierto de las dos que nos faltan, ocupadas con posterioridad.

Un hecho anecdótico y del que hoy se cumplen setenta años, es el "del primer nacimiento en el Edificio Balkis", que lo más verosímil fuera también en la nueva avenida, que se debe al de mi hermano, Angel Cob, que tuvo lugar en la vivienda del portero donde vivían nuestros padres, con acceso a la gran terraza que corona el inmueble que cuenta con dos patios interiores o deslunados, muy amplios, que dan luz a la parte interior de las viviendas, todas con vistas al exterior.

¡Felicidades hermanito!

(Con mi agradecimiento a Rosa Sanchis Belenguer de la Farmacia Balkis por la fotografía y a Juanjo Guerao por su eficaz ayuda)

lunes, 21 de noviembre de 2016

CARTA DE BLASCO IBÁÑEZ


1919 - Una carta de Blasco Ibáñez en la que menciona la calle 
Jabonería Nueva, donde había nacido, 
que iba a desaparecer años después.

Hasta 1921 no vería su deseo de visitar Peñiscola.

domingo, 20 de noviembre de 2016

UNA PLACA AL ACTOR MORA

Archivo Municipal

1934 - Domingo 18 de noviembre, la antigua calle conocida popularmente como “antigua vía de Betera” pasó a denominarse como del Actor Mora. En su recuerdo el Ayuntamiento había tomado en el anterior mes de septiembre la decisión de su nombre y colocar una placa de piedra que la rotulara. Se cumplía el centenario de su nacimiento en el populoso barrio de Movedre, en cuya casa natalicia de la calle Sagunto sería colocada a continuación una lápida en su memoria.

Día activo para el Consistorio, pues en el acuerdo municipal se había acordado también celebrar el mismo evento para Eduardo Escalante, que había sido llevado a cabo en aquella misma mañana en la barriada del Cabanyal, momentos antes. Se reunía en ambos una gran amistad, igualmente epistolar, lo que hizo que el Consistorio fijara su atención en ellos de la mano de Lo Rat Penat, alma de las celebraciones.

Ascensio Mora, propietario de una prestigiosa pastelería de la barriada de Ruzafa que había conseguido un gran éxito en el teatro Princesa con la comedia “Un héroe de Conchinchina”, en valenciano, que superó las mil representaciones, gozó de gran popularidad.

Los hijos del actor y otros familiares junto la Banda de la Vega, el Orfeón de la Vega y la Sociedad de Socorros Mutuos La Protectora esperaban a la numerosa comitiva que llegaba desde el Cabanyal, para dar inicio al acto inaugural descubriendo la lápida doña Juana Mora, con discursos a cargo del señor Gayano de Lo Rat Penat, el también actor Salvador Mora, hijo del homenajeado, y el Alcalde Gisbert quien elogió los grandes méritos artísticos de Ascensio Mora que tenían su continuación en su sucesor, a quien tras estrechar un fuerte abrazo, se dio por finalizado el acto, con traslado a la casa natal.

viernes, 18 de noviembre de 2016

UNA PLACA A EDUARDO ESCALANTE

Archivo Municipal

1934 - Autor nada encorsetado antes las costumbres del momento, prolífico en sus géneros, narrador costumbrista tal y como demandaba la época, se ganó el entusiasmo del público que disfrutaba con sus sainetes entre unos aplausos que abarrotaban las salas del Principal y del Princesa.

Eduardo Escalante tenía su calle en el Cabanyal y en su homenaje, el ayuntamiento, cuando se cumplía el centenario de su nacimiento, el día 18 de noviembre de 1934 inauguró allí una lápida dentro de un acto que iba a tener su continuidad homenajeando en el mismo sentido al actor Ascensio Mora, y con la celebración de la “Fiesta al Sainete”, como titulaba la prensa, en el Teatro Libertad (nombre que adoptó el Princesa en aquellos años) en honor de ambos personajes que se llevó a término en la noche del día siguiente.

La lápida a Escalante la descubrió su nieto Eduardo a petición del alcalde Gisbert cuando había llegado la comitiva a hora temprana, a las 10,30 horas, compuesta por los concejales y una representación de la Diputación que se vio acompañada en el acto por enviados por parte de las Cámaras de Comercio y Agrícolas, al igual que de la Sociedad Valenciana de Actores, la Societat Valenciana d’Autors, del Conservatorio de Música,  de la Academia de Bellas Artes, de la Acció d’Art y Lo Rat Penat. No faltaron otras personalidades, así como el autor de la lápida Marco Diaz y familia del homenajeado.

Los habituales discursos, tras la lectura del acta municipal y descubrimiento de la lápida, corrieron a cargo de Peris Celda por parte de los autores valencianos y de Gayano Lluch por Lo Rat Penat, quienes glosaron a Escalante, para finalizar el acto con unas palabras del Alcalde entre aplausos de los concentrados.


La "fiesta" tendría su continuación en la calle del Actor Mora, con su nuevo nombre, a donde se trasladó la comitiva.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

LA PRIMERA FUENTE PÚBLICA EN VALENCIA

Grabado de Alexandre de Laborde

1806 - En torno a la plaza del Mercado giraba la vida social de la ciudad como punto de encuentro comercial y también lúdico. La famosa horca concentraba la atención ciudadana atenta al reo ante el poder de la justicia. Huerta y ciudad hermanaban sus deseos superadas las murallas. Es así cómo se explica que fuera el lugar idóneo para situar la primera fuente pública de la ciudad, propicia para saciar la sed de quienes a diario acudían a sus proximidades.

De ornamentación barroca, regaló por primera vez sus aguas un 8 de mayo de 1672, obra del arquitecto Juan Bautista Pérez Castiel quien durante más de treinta años destacó por sus muchas manifestaciones artísticas, entre las que sobresalieron el Colegio San Pio V y la remodelación del presbiterio de la Catedral.

La fuente estaba situada frente a la fachada barroca de los Santos Juanes, equidistante entre la Lonja y el Principal, tal y como se observa en el plano del Padre Tosca de 1704. Para su ornamentación, el principal recurso del autor fueron motivos vegetales en remembranza a la huerta que ofrecía sus productos al mercado.

 

Antonio Ponz de la Real Academia de San Carlos,  habló de ella resaltando “que era fuente no mal executada”,  cumpliendo con su misión hasta su desaparición en 1810 como única fuente de la ciudad.

Fuente: Elena de la Heras Esteban.

lunes, 14 de noviembre de 2016

LA PLAZA CAJEROS


Archivo Municipal

1925 Ca.- Con la reforma de la plaza Castelar, cuando terminaba la década de los veinte, desapareció la Bajada de San Francisco. No se fue sola. En su huida hacia al futuro por exigencias de la modernidad, aceras y calzadas iban a necesitar un mayor espacio, por lo que la plaza de Cajeros tomaba el mismo viaje, a la que hasta entonces se había accedido desde las calles San  Vicente, Fuentes, Bajada de SanFrancisco y Colchoneros que venía de la plaza dels Porchets.

La vida comercial de siempre, reinante en la plaza, estaba llamada a permanecer intacta, aunque cambiando el decorado, más acorde a los nuevos aires donde si el pasaje Ripalda mantenía su prestancia, los aromas de Robillard iban formar parte del andamiaje de los recuerdos.

Plaza más bien estrecha pero muy concurrida, sus establecimientos tenían garantizada la venta perdurando en el tiempo. Las camiserías de Alvaro Oltra y la de Abdón Sánchez con sus complementos, vestían a su fiel clientela, mientras que la sombrerería de Enrique Saval ofrecía el último modelo que iba a dar mayor empaque al burgués acomodado.  O a quien deseaba aparentarlo.

En Albert Ricart, peluquero, con sus masajes y paños calientes tras el afeitado diario, se comentaba el último acontecimiento de la vida social valenciana y Manuel Armengod, relojero, ponía en hora tanto a la muñeca como al bolsillo del chaleco, según las preferencias, de sus clientes.

En la Papelería Vila con su material de escritorio se abastecían despachos y empresas mercantiles, con sus cuadernillos cuadrículados y hojas de Diario o de Mayor. En la Farmacia de Bernardo Aliño se tomaba la tensión arterial y las mejores purgas estaban garantizadas.

Y cómo no, el Salón París de Paco ofrecía limpieza de zapatos, escritorio, retretes, lavabos y reparto rápido de cartas y paquetes a domicilio, según consta en un anuncio de la época.

Los derribos se sucedían y la plaza de Cajeros pasaba a mejor vida. 

El Pasaje de Ripalda tenía un buen seguro de vida.

sábado, 12 de noviembre de 2016

SOBRE LA EDUCACION ESCOLAR EN EL BARRIO DE BENICALAP - III


LA ESCUELA DE D. EMILIO NADAL

1955 - La escuela de D. Emilio Nadal estaba ubicada en la calle de la Florista, en el primer piso del almacén de trapos “Casa el Quinto” que daba a la misma calle, si bien, el almacén ocupaba un espacio que iba de la Avenida de Burjasot, en la actual Bankia, a la calle de la Florista.

Llegabas al rellano de la primera planta y había dos pisos. El de la izquierda era la zona donde se impartían las clases y en el piso de la derecha era la vivienda de la familia Nadal. Recuerdo que el piso del colegio era toda un aula careciendo de habitaciones. Era un espacio amplio donde había pupitres y mesas con bancos  donde los  críos  de todas las edades se sentaban.

Una mesa colocada en lugar estratégico en el centro, pertenecía a  D. Emilio, que con una buena voz  y una paleta cuyo golpe sonaba a estruendo, ayudado  con la supervisión de la Sra. Emilieta, su mujer, imponían el silencio y por descontado orden. Si había algún rebelde que alteraba, allí estaba la paleta de D.Emilio para señalarle el recto camino. La Sra. Emilieta se encargaba de cuidar a los más pequeños y cuidar la clase cuando D. Emilio, por cualquier circunstancia, tenía que ausentarse.

La terraza del piso era amplia y aprovechaba como recreo de los alumnos. Los pupitres eran de madera, si bien, no era extraño que sobresaliera algún clavo que esgarrara más de un pantalón.
Era el colegio privado para aprender las cuatro reglas y se preparaba el ingreso para el bachillerato. La mayoría eran niños que llegada la edad  no se permitía estudiar en el colegio de monjas   y era el único sitio donde se podía seguir estudiando. Recuerdo que D. Emilio seguía formándose en la Facultad de Filosofía, y que cursaba estudios de piano. El colegio desapareció con su muerte.

Con antiguos alumnos que he hablado hay un grato recuerdo e incluso algunos me han comentado que aquí fue donde aprendieron las bases elementales que les sirvieron  en su vida.

Texto: Eduardo Donderis Folgado

jueves, 10 de noviembre de 2016

UNA LÁPIDA PARA EL CARDENAL BENLLOCH

Archivo Municipal

1923 - La relevancia del Cardenal Benlloch había alcanzado el punto más alto en su carrera sacerdotal. Hacía escasamente dos meses cuando cumplía con su misión diplomática en Sudamérica dispuesta por el Rey Alfonso XIII. No es de extrañar pues que el Consistorio decidiera rotular una plaza con su nombre. La elegida fue la situada enfrente al Palacio Arzobispal que cambiaba su nombre el 9 de noviembre de aquel año, hasta entonces conocida como del Arzobispo.

En aquel día se había dispuesto un estrado ante la Cerería del Palau para inaugurar la lápida que estaba cubierta por una cortina con los colores de la bandera española. A las once de la mañana una nutrida comitiva partía del Ayuntamiento compuesta por las más altas personalidades en representación del Consistorio, Diócesis, Gobierno Civil, estamento militar y universitario que estaban acompañados por el Cronista de la Ciudad. No podían faltar a la cita la Cámara de Comercio, la Junta de Obras del Puerto, la Cámara de la Propiedad y otras entidades culturales, en un marco que procuraron solemne.

La comitiva llegó a la plaza precedida por maceros y alguaciles con una sección de la Guardia Municipal. Ya en la tribuna el alcalde, general Avilés, pronunció un efusivo discurso glosando al Cardenal Benlloch, para a continuación proceder a descubrir la lápida, obra del artista Constantino Gómez, cocida en la Escuela de Cerámica de Manises, ante la ejecución de la Marcha de la Ciudad por parte de los timbales y clarines.

Terminó el acto en uno de los claustros del Palacio Arzobispal donde se procedió a la toma de unas fotografías de los invitados como recuerdo del acto. 

En la foto se observa la proximidad del antiguo palacio que, de nueva planta, fue construido tras la guerra civil.

La plaza del Cardenal Benlloch, volvía a su antiguo nombre del Arzobispo. 

martes, 8 de noviembre de 2016

ESFINGES EN LAS ALAMEDITAS DE SERRANOS

Archivo Municipal

1945 Ca. - Corría el año 1830 cuando el corregidor Barón de Herves ordenó limpiar el terreno comprendido entre las puertas de la Trinidad y de San José, que de antiguo  era ocupado por los madereros; zona muy abandonada que corría junto a los pretiles del Turia en su margen derecho ante las Torres de Serranos.

Es así como nace la idea de la construcción de las Alameditas de Serranos que situadas una entre los puentes de San José y de Serranos, diseñada por el arquitecto Francisco Ferrer en 1832, la que se extendía desde este último hasta al de Trinidad, que observamos en la foto, su proyecto había nacido de las  manos del arquitecto Cristóbal Sales en 1830.

Años después, el 2 de septiembre de 1837, se acometió la instalación de unas escalinatas de piedra diseñadas por Salvador Escrig Melchor, quien trazara la plaza Redonda, como punto de acceso a las "dos alameditas" situadas en los flancos del puente de Serranos. En la que se extendía hacia el puente de la Trinidad, se colocaron en 1838 dos esfinges de autor anónimo, una de frente a la otra, como ornamento al acceso. 

Sin embargo no siempre estuvieron situadas en el lugar al que habían sido destinadas. En la década de los cuarenta, tal y como vemos en la foto, se fijaban a lo largo de un paseo necesitado de reformas, para ser colocadas tras la riada de 1957 ante el Pont de Fusta, construido a partir de 1959 que había dejado de ser de madera. El tranvía de la serie 400, fabricado por Construcciones Móviles del Grao en 1943, nos indica la época.

Y allí siguen, pero ya ante un nuevo puente que vuelve a ser de madera, peatonal, junto a otro que da paso al tráfico rodado desde 2012.

domingo, 6 de noviembre de 2016

LAS PUERTAS DE LAS TORRES DE QUART

Archivo Municipal

1950 Ca - Corría el año 1449 cuando en las Torres de Quart, cuyas obra de construcción se había iniciado ocho años antes, se colocaron las grandiosas puertas que iban a cerrar su paso. Contribuirían por sí mismas y con el tiempo al dicho de “a la luna de Valencia” a quienes se iban a quedar fuera de la ciudad, una vez cerradas al toque de campana del Micalet, torre campanario, que, a la sazón, había sido culminada unos años antes, en 1426. 

El Palau de la Generalitat estaba casi concluido en su primer estadio, cuando llevaba veintisiete años en construcción, a falta de la torre. El esplendor del XV en Valencia se manifestaba con sus obras.


Archivo Municipal

La construcción de las torres estaban tan avanzadas en aquel año de 1449 que la instalación de sus puertas eran de necesidad. De contextura muy sólida, a diferencia de las de Serranos, predomina en ellas la mampostería.

Cuentan las crónicas que la colocación de las puertas supuso todo un espectáculo, pues congregó a una enorme multitud admirando la esbeltez de las torres que en aquel momento estaban rodeadas de un gran andamiaje que no dificultaba su visión. 

Próxima a la torre norte,  estaba situada la Casa de la Fundición,  considerada la más famosa de España, lugar donde se fundían metales para la fabricación de campanas y otros herrajes. En sus hornos se fundió y templó la espada de Isabel la Católica, que hacía juego con la firmeza de su carácter.

viernes, 4 de noviembre de 2016

BUSTO A ESCALANTE


Archivo Municipal

1935 Ca. - La idea de erigir un monumento en homenaje a Eduardo Escalante partió de D. Enrique Gaspar, escritor valenciano que sentía admiración por el entusiasta sainetero hijo del Cabanyal, fallecido cuatro años antes, en 1895.

El eco de la sugerencia lo hizo suyo "Lo Rat Penat", que al mismo tiempo tenía deseos de homenajear al autor de “la escaleta del dimoni”. Mariano Benlliure recibió el encargo de la obra costeada por suscripción popular que consistía en un sencillo busto, tanto en cuanto la idea de la entidad "dels jocs florals" cultural, era la de recrear un homenaje permanente.

En plena Feria de Julio, el 22 de julio de 1899, sin alharacas oficiales pero con la presencia de numeroso público, se concentraron en la Glorieta junto al alcalde los comisionados del Ayuntamiento y de Lo Rat Penat para la inauguración del busto de bronce cima una base circular torneada del mismo metal con cuatro alusiones a sus principales obras, elevado sobre un pedestal de mármol blanco donde queda labrada la dedicatoria al insigne escritor. Estaba situado entonces junto a la fuente de Tritón, en el vértice del parque, mirando las puertas de la verja ante la plaza de Tetuán.

Dispuesto para el acto los jardineros municipales y de forma provisional adornaron el monumento con un macizo de plantas para el que se había pensado cercarlo con una verja de hierro.

El sencillo acto se redujo a la de lectura de la "Memoria de la Comisión", por la que se hacía entrega al Ayuntamiento del monumento, condicionada a que en el caso de variar su emplazamiento fuera a un lugar decoroso, y en su defecto, entregado al Museo de Bellas Artes.

El Alcalde Sr. Dorda descubrió el busto cubierto por un damasco rojo, agradeciendo a Lo Rat Penat y a la comisión municipal la dedicación mostrada y el éxito obtenido.

La imagen se corresponde con la década de los treinta, años antes de que fuera robado el busto, sustituido por otro labrado en piedra en la siguiente, para ser trasladado en los años sesenta a el Cabanyal.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

NACIMIENTO DE UN COLEGIO: ESCOLAPIOS DE MICER MASCÓ.

 
1952 - Quiero relatar grandes cosas en pequeños espacios, tarea dificultosa, pero con buena disposición, me lanzo a ello.

Corría el año 1949, las Escuelas Pías resuenan en toda la ciudad de Valencia, la traída de las reliquias de su fundador, San José de Calasanz. Grandes eventos se llevaron a efecto.



Un antiguo alumno José Fuenmayor, al que conocí ya de lejos, pues “era de los mayores” junto con la comunidad del Padre Jesús Gómez, se le ocurrió la brillante idea, como mentor hacia la Comunidad, de comprar en su subasta, los terrenos que ocupaban, el medio edificado colegio de la Asociación Alemana de Enseñanza, en la calle Micer Mascó. Tras muchas dificultades, Bancos, Notarios, Hipotecas, Pagos y sudores… ¡el solar es nuestro!


Comenzando los 50, todavía un barrio en ciernes, muchas huertas en derredor, naves industriales, y edificios consolidados, como el Colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón, Las Facultades de Ciencias y Medicina, palacio de Ripalda, la Feria de Muestras, el chalet del Marqués de San Juan, Tabacalera o aquel viejo Mestalla. Se comentaba que estaba al otro lado del rio, y eso “separaba mucho”.


Don Cayetano Borso di Carminati como arquitecto, y don Vicente Mortes Alfonso, como ingeniero y director de la constructora SICOP, asistidos por otros técnicos, realizaron la obra que actualmente luce en la calle Micer Mascó.


Remitiéndome al principio, y antes de dar las primeras paladas, fueron varios los actos que celebraron, como fue la colocación de la primera piedra, piedra vaciada, donde se introdujeron varios periódicos del día y monedas varias de curso legal, así como un documento firmado por los artífices del proyecto y autoridades del momento, como fueron entre otros, el Arzobispo de Valencia don Marcelino Olaechea, don Manuel González Martí, don Martín Domínguez, don Vicente Mortes, don Cayetano Borso, el provincial padre Jesús Gómez, el rector padre José María Blay, don Godofredo Ros, etc., el documento empezaba con una oración dando las Gracias al Altísimo, y terminaba diciendo que el Colegio deberá ser Altar y Escuela, para hacer fecundo el perenne Lema: Piedad y Letras A.M.P.I., se cerró con su tapa la piedra, y se fundió con los cimientos.

Fotos Luis Vidal.


Texto de Germán Gómez

martes, 1 de noviembre de 2016

VALENCIANOS EN NUEVA YORK, EL CÍRCULO VALENCIANO

Junta Directiva

1928 - Luis de Santángel, valenciano, judío converso, hizo posible económicamente el descubrimiento de América. En las dos últimas décadas del siglo XIX un valenciano fue conocido como el arquitecto de Nueva York; hablamos de Rafael Guastavino, quien proyectando más de cien edificios en la ciudad considerada como la capital del mundo, también contribuyó con sus diseños a más de mil edificaciones a los largo de los Estados Unidos. Joaquín Sorolla era el encargado de trasladar al Hispanic Society of America de Nueva York, mediante lienzos, sus visiones de España. Blasco Ibáñez informaba con sus crónicas desde París de los avatares de la I Guerra Mundial, mientras que sus novelas fueron llevadas al cine con las estrellas de Hollywood como protagonistas. Años después José Iturbi dejaría su magia en la gran pantalla del cinematógrafo con exitosas comedias musicales.

Sección de Damas

No puede extrañarnos pues la presencia de valencianos avanzado el siglo XX, quienes tenían su lugar de encuentro en la ciudad neoyorquina a través del Círculo Valenciano, entidad que fue incorporada al "Registro Público" el 10 de enero de 1928, con sus primeros trescientos socios muy activos un par de meses después.

De forma inmediata se creó la sección de Deportes con un buen gimnasio para mantener la adecuada forma física. Tuvo su Cuadro de Declamación, en el que se daban funciones semanales en castellano y valenciano. No podía faltar la de Música, que tuvo su orquesta compuesta por siete asociados que daban brillo a las veladas del Circulo, sin olvidar la caridad a cargo de la Sección de Beneficencia iniciada en el mismo año de la fundación.



La Comisión de Fiestas y el Comité de Damas se encargaban de organizar festivas veladas, en cuyos programas no faltaba la  “paella valenciana”, banquetes, giras campestres y la práctica del deporte.
  
Disponía de su Junta Directiva, donde los apellidos Gil, Ferrer, Quiles, Montserrat, Domenech Sendra, Ribes… certificaban la autenticidad del Círculo Valenciano.

Ya en el siglo XXI la identidad valenciana se mantiene con la prestigiosa firma LLadró situada en Madison Avenue de Nueva York. 


"Valencia en blanco y negro" manifiesta su satisfacción por este inicio hacia el éxito, como ya lo tuviera en el Marsa Malaz Kempinski de Doha en Qatar,  que bien se merece.
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