jueves, 17 de abril de 2014

HISTORIA DEL CINE IMPERIAL, EL GRANDIOSO SALÓN DEL CABANYAL

empresarios del imperial

1919. Faltaban unos días para Navidad cuando los vecinos de los Poblados Marítimos abrieron los ojos como platos, los hermanos Ballester, Miguela, Salvador y Vicente, inauguraban un cine esplendoroso en la calle Escalante, en lo que hoy es el número 231. No se trataba de uno ambulante, provisional o de un teatro reconvertido como tantos otros. “La Condesa Miseria de la casa Gaumont” fue la primera película exhibida por el nuevo cine con gran éxito.

En el bajo de su casa los hermanos tenían un lavador, un negocio del que vivía toda la familia, pero Salvador deseaba algo más, este hombre emprendedor estaba fascinado por el cine y deseaba uno sobresaliente para su barrio. Un día se fue a hablar con el arquitecto Víctor Gonzálvez para ver si el lavador podía ser transformado en un cine, por desgracia el perito sentenció que el local resultaría muy pequeño. Aquella conclusión dejó cabizbajo a Salvador, entonces se le pasó por la cabeza otra idea. Tenían un huerto en la misma calle, allí sí podía ser construido partiendo de cero.
capacidad imperial

La empresa era todo un riesgo que podía terminar en una ruina familiar, porque además ninguno de los tres tenía ni idea de llevar un cine. Ni corto ni perezoso Salvador se fue a Almacenes El Cid y preguntó por los patrones, don Crescencio Hernández y su hijo don Vicente eran también dueños del cine El Cid.
operario del cabanyal

Amablemente y durante largas horas le explicaron el negocio, permitiendo, además, que su operador Demetrio Nando lo acompañara a comprar el proyector y le enseñará a contratar películas. El barco navegó a toda vela. En 1922 Demetrio y su mujer terminaron trabajando para los hermanos Ballester, tras pequeñas reformas un año después, en 1923, el cine disponía de un aforo para 1.500 personas.
pantalla

Aquel éxito no se debió sólo al apoyo de los vecinos, el esfuerzo personal fue considerable. Miguela se encargaba de la taquilla, Salvador siempre estaba dentro de la sala observando y escuchando al público, de tal forma que se enteraba de sus opiniones y preferencias. Sin duda el más querido era Vicente, el hombre se lo pasaba genial haciendo rabiar a los chiquillos, los "peques grauerets" como él mismo decía, obligándoles a sacar los 5 céntimos de la mano o de la suela de la alpargata; a Vicente no le gustaba eso de programar o de contratar, los peques eran su debilidad, algo que le valió la popularidad y el cariño del barrio.
vecinos del cabanyal

Miguela y Salvador no se perdían ningún estreno, película que les gustaba era contratada, faena de la que se encargaba Demetrio. A su vez potenciaron el cine valenciano y en general el nacional. Aunque fueran más caras que las extranjeras contrataron las películas de Film Española. Querían ver en España una gran industria del cine y que nuestras películas triunfaran en todo el mundo.
Vencido como tantos otros por la nueva tecnología del vídeo, tras casi 64 años el Imperial cerró sus puertas en 1983, quedando entre sus paredes, como fantasmas sonrientes, los sueños y las fantasías de varias generaciones que disfrutaron viendo en la gran pantalla las aventuras y desventuras que nos intrigan, aceleran el corazón, apasionan, hacen reír o incluso llorar de emoción.

Fotografías: La Reclam Cine, 1 de febrero de 1925.

TEXTO DE PACO MAÑEZ

miércoles, 16 de abril de 2014

CAIXER DEL TURIA, DE DIAZ PROSPER

Diaz Prosper_Ramat al Caixer del Turia. A. Esplugas 1888

Colección Díaz Prosper

1888 - A través de la colección de Díaz Prósper sabemos cómo era la Valencia de la segunda mitad del siglo XIX; la fotografía atribuida a J. Esplugas de 1888, nos documenta acerca del cauce del rio Turia tomada desde la bajada del puente de Serranos, por donde supuestamente ha bajado el ganado a pastar junto a la ribera de unas aguas poco caudalosas. La vista del puente de la Trinidad y el entonces Hospital Militar San Pio V centra la atención de la imagen, y al mismo tiempo la presencia al fondo de la espigada torre del Palacio de Ripalda, obra del arquitecto Joaquín María Arnau Miramón realizada entre 1889 y 1891, según se le atribuye en variada documentación. Sin embargo la aportación gráfica de Esplugas de 1888 nos dice otra cosa, pues si en el mismo aparece el remate del Palacio, el año de su inicio debió de ser, o en ese año, o lo más probable que fuera en el anterior. O lo que también pudiera ser, que la fecha atribuida a Esplugas, sea posterior. 

martes, 15 de abril de 2014

ACTO CASTRENSE EN LA ALAMEDA

 
Acto frente al puente del Mar. Años 40

Archivo de Rafael Solaz

Años 40 - El paseo de la Alameda desde sus inicios halla por el último tercio del seiscientos, ha sido, y continúa siéndolo, un bello marco para todo tipo de celebraciones: sociales,  festivas, deportivas, expositivas, económicas, agrícolas, en definitiva, muy útil para todo tipo de eventos, así como, igualmente, ser el gran salón de la ciudad donde la clase aburguesada rivalizaba con sus tartanas, faetones y carrozas, siempre y cuando la lluvia lo permitía, especialmente en la sociedad decimonona y en buena parte del siglo veinte. Los acuartelamientos próximos facilitaban su utilización para cualquier tipo de acto, bien fuera por un desfile militar,  por la celebración de alguna fecha determinada o por razón de un homenaje a una compañero castrense. La foto de los años cuarenta pudiera ser para cualquiera de ellos, con la utilización de los escalones del puente del Mar, como eficaz anfiteatro, en ocasión del acto donde se observan los diferentes uniformes de las distintas armas en una jornada ante cualquier celebración u homenaje militar.

lunes, 14 de abril de 2014

EL SOGEA

SOGEA

Cuando en 1935 la Sociedad General de Autobuses absorbe a la Levantina de Autobuses S.L., encarga a la casa Mercedes cinco autobuses para el servicio de viajeros en Valencia, esto se produce en plena Guerra Civil, por lo que son matriculados en 1938. Los autobuses sufren los avatares de la guerra, incluso uno es acondicionado como Hospital móvil.
Sogea ambulancia

Los “sogeas” tomaron su nombre de su genérico, de manera que decir Sogea, era ir a la playa de Las Arenas. A finales de los cuarenta, estos autobuses, estaban en muy mal estado. Sumerjámonos en los “sogeas” de la playa de Las Arenas, por unos instantes y viajemos en uno de ellos plácidamente a la playa…

“Aquella calurosa mañana de julio, todos las miembros que conformaban la familia habían salido de casa, cargados con todos los enseres necesarios, para pasar un delicioso día en la playa de La Arenas. Habían cambiado su habitual forma de transporte, que era el tranvía, por el autobús, es decir por el Sogea. Su parada, en la calle Játiva, delante mismo de la valla de la estación del Norte, esa valla de trencadís y forja que todavía se conserva. Su salida era a las doce menos cuarto. Los más pequeños se acomodan, como no, en los asientos junto al conductor; el vetusto motor, sin parar un momento en su funcionamiento, emana calor, olores y humos. Arranca con pesado movimiento, por delante de la valla de la estación, gira pesadamente por la calle Alicante, calle Segorbe y calle Castellón, dejando a su derecha el Cine Coliseum, Gran Vía de Germanías, y enfila la Avenida de José Antonio.
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Y ya en su final, por el puente del Ángel Custodio, Eduardo Boscá, dejando a su derecha la fábrica de Juguetes Geyper, y torciendo a su derecha a la avenida del Puerto.
El discurrir por la avenida de Puerto, cambia totalmente el entorno y paisaje. Pesados carros, arrastrados por somnolientas caballerías, transportan sobre las llantas de hierro, enormes barriles, pesados y largos troncos o montones de cajas de la más variada carga. La frondosa y verde masa forestal de la avenida, que un día nos la quitaron, daba a la avenida unos claroscuros de luz, que parecía más bien, una pintura del barroco.
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Empieza a notarse la fresca brisa del mar. El Sogea empieza a frenar, los largos palos del paso a nivel, descienden lentamente. La chiquillería del Sogea se alegra, van a ver pasar el tren. Unos minutos parados, y ya se oyen los rugidos de la locomotora. Alguien comenta que va a pasar el expreso de Barcelona, el también llamado “sevillano”, salió de la estación del Norte a las doce en punto. El suelo vibra cuando aparece le pesada locomotora, arrastrando un sinfín de coches de viajeros dejado en el ambiente un olor a carbón y vapor que pronto se disipa.
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Cruza el viejo Sogea con grandes tambaleos el paso a nivel, y ya se ven cerca las altas grúas del puerto. En este último tramo, hasta su destino, ya se huele la humedad y el salitre del mar. Una suave brisa entra por la ventanilla del viejo autobús, que refresca el ambiente, y que todos los pasajeros agradecen.
Al llegar al Puerto gira a su izquierda, y a la calle Gobernador Moreno, y Las Arenas, por su travesía, ya se vislumbra.
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Rinde el viaje este recordado Sogea, en la misma puerta de Las Arenas. Allí descienden los pasajeros, y cuando entrando se está en el recinto del complejo, se echa una mirada atrás, como diciendo, ¡gracias viejo autobús!

¡Gracias Sogea!

Texto de Germán Gómez.

domingo, 13 de abril de 2014

EL BARQUILLERO

BARQUILLERO 1915

Ca. 1915 - Correspondía a una época que dominaba la venta ambulante por las calles más céntricas y pobladas de la ciudad, al igual que en las playas, dirigida a todos los públicos y con un amplio surtido de ofertas. Costumbre que aún perdura pero sin el sabor artesanal de entonces y con aquellos retazos de espectáculo al aire libre. Tenía su especial encanto la figura ambulante del barquilllero, quien con su recipiente cilíndrico a la bandolera, buscaba el sitio adecuado para ofrecer sus barquillos de canela almacenados en el interior, cuya tapadera servía de ruleta que daba ocasión mediante una tablilla que giraba y giraba para otorgar la suerte al publico que se prestaba al juego. En la foto torno a 1915 en la plaza de la Virgen y en la festividad del Corpus, vemos dos "barquilleras" dispuestas a que cuando acuda el público, el barquillero pueda ofrecer su mercancía dando un pequeño y singular “espectáculo” que tanto satisfacía a los niños, en una costumbre que se mantuvo hasta su desaparición en los años sesenta, aunque de forma esporádica perviviera algunos años más.

sábado, 12 de abril de 2014

LA CASA DELS BOUS

la casa dels bous 1895

De fecha de construcción a finales del siglo XIX la Casa dels Bous ya existía con anterioridad, pero en una ubicación más alejada de la orilla del mar, como lugar que daba cobijo a los bueyes que servían para arrastrar las barcas de pesca desde el mar a la playa del Cabanyal, una vez concluido su trabajo de pesca donde las mujeres esperaban sus llegadas para seleccionar el pescado destinándolo en unas cajas para la subasta en la Lonja de Pescadores, para, finalmente, venderlo en el mercado.

pescadoras valencianas
En su fachada lateral existe un reloj de sol que indica el año de 1895, por lo que puede estimarse como un dato de la construcción de la Casa del Bous, por concesión otorgada por el propio rey Alfonso XII a los pescadores en 1877, siendo la sociedad que los agrupaba, la Marina Auxiliante, la encargada de su puesta en marcha para una mejor ayuda a sus asociados del entonces poblado de Pueblo Nuevo del Mar, siendo uno de los lugares que aún se mantiene, tanto en cuanto significa como uno de los de mayor tradición en el actual barrio del Cabanyal, situado junto a la igualmente importante,  antigua Lonja de Pescadores. Vemos el aspecto que ofrecía y las mujeres en su diaria contribución de ayuda a los hombres del mar.

viernes, 11 de abril de 2014

FARMACIA DE LA MORERA

farmacia morera 1920

Ca. 1920 - Justo en el sitio donde la actual calle de las Barcas se transformaba en plaza, había una morera en el lugar donde convergen dos calles, tal y como se observa con nitidez en el plano de Vicente Tosca, el “capellá de les ralletes, de 1704: la Sequiola, que venía de bajada, la actual de Juan de Austria, y la de la Cofradía de los Sastres, a su encuentro desde la izquierda y en la actualidad de Pascual y Genís.

la morera
Y aquella morera, repuesta cada vez que la anterior perecía, permaneció en el tiempo hasta que la construcción de una casa dio ocasión a un nuevo chaflán, donde después se instalaría una farmacia que en su recuerdo se conoció como de la Morera, tal y como observamos en la fotografía de los años veinte, cuyo edificio era una ventana abierta a la publicidad, que igual ofrecía la mejor y más económica solución para la dentadura, que el Zotal: el insecticida más agresivo; que la solución para las almorranas; que el Ceregumil: un extracto de cereales de gran aporte vitamínico con letrero de “completo”; así como el más simple y sencillo remedio para ocultar las canas; o el anuncio de Terry como solución para los resfriados.

jueves, 10 de abril de 2014

EL BAÚL DE LA PIQUER

Conchita Piquer jovencísima 1922

1922 - Una mano en su cadera y la otra en todo lo alto, con su juvenil sonrisa, indicando con su dedo la más alta cima a la que llegó su estrellato, en esta ocasión con bata flamenca, paseando por las tablas el garbo que lució mediante su figura en los mejores teatros del mundo, en los que triunfó, y uno a uno cargada de baúles por lo que se hizo famosa la expresión “el baúl de la Piquer”.
Conchita Piquer bailando 1922

Genial artista donde las hubiere, igual mostraba su gracia bailando y a la sazón fantaseando con sus manos, de las que los dedos desprendían la pureza de su arte.  Cuando la famosa coplista valenciana percibió un ligero fallo en su poderosa voz, dejó de arrastrar su bata de cola por los escenarios, y su famoso baúl lo arrinconó en el fondo de su armario. Esto sucedía cuando doña Concha andaba por los cincuenta y dos años.

¡Menuda era la Piquer para que le surgiera un leve gallo que ensombreciera su tronío!

Archivo de Rafael Solaz


miércoles, 9 de abril de 2014

CRUZANDO EL RIO

el paso de la barca AÑOS 20

Fuente – Salvador Monmeneu

Ca. 1928 - El rio Turia en su parte final al mar siempre tuvo agua incluso después de su desvío por el “plan sur”, pues la mantuvo hasta la urbanización de la zona de Monteolivete en el desaparecido azud de oro. Muy atrás quedaba cuando el río era verdadero río y aún no se había construido el puente de Nazaret que entraba en funcionamiento en 1931. El paso de una ribera a otra, en el tramo que en el cauce aún no existían los pretiles, lo facilitaban unas barcas en diferentes puntos recreando momentos como el de la foto en el que un señor mayor y una jovencita, estirando de la cuerda, cruzan el río con absoluta tranquilidad rodeados de un bosque de cañas en las primeras horas del día. Río, barcas, y hasta barqueros había.

martes, 8 de abril de 2014

MONUMENTO AL ESPAÑOLETO

Monumento a jose ribera_1888 inauguracion

1888 - José Ribera “el Españoleto”, el pintor setabense, inició y completó su carrera artística en Italia durante el siglo XVII, alcanzando gran fama en toda Europa por sus grabados y pinturas dentro del ámbito religioso, reconocimiento que se vio refrendado en el XIX cuando su obra adquirió una gran cotización. Valencia quiso homenajear a su pintor más prestigioso erigiendo una estatua sobre pedestal frente al Palacio del Temple, que fue inaugurada en el año 1888 obra de Mariano Benlliure, con la presencia de las autoridades ante un monumento vistosamente ornamentado como merecía la artística carrera del pintor de Játiva. Esta estatua daría origen a una las más viajera de la ciudad, con su camino de ida y vuelta a su emplazamiento definitivo y muy próximo a su lugar de origen; y hasta nuestros días…

lunes, 7 de abril de 2014

TARZÁN, FUE UN ICONO DE VALENCIA

tarzan en el zoo de valencia Tarzán en su primer día, todavía con la cadena al cuello.

1965 - El lunes 5 de junio de 2000 nos dejó a los 40 años el chimpancé que inauguró el zoológico en 1965 junto a la leona Noya y otros 23 animales en un recinto de 1500 m2. Tarzán era un anciano, su edad equivalía a 80 años humanos. Con solo dos dientes se alimentaba a base de papillas. Los medios de comunicación le dedicaron toda clase de homenajes al enterarse de su muerte, y es que Tarzán se había ganado el cariño de los valencianos.

Su público era tan numeroso que algún domingo no resultaba fácil mirarlo desde primera línea, debiendo conformarte con verlo entre los huecos dejados por los adultos. Sus demostraciones de simpatía e inteligencia a veces se mezclaban con alguna demostración de mal genio y el público retrocedía, tras lo cual Tarzán parecía pasárselo muy bien e incluso sonreír. Estaba prohibido darle de comer, pese a lo cual darle un caramelo era todo un espectáculo al observar como lo desenvolvía con todo el cuidado del mundo.
tarzan
Demostrando su capacidad para usar herramientas y acercarse la comida utilizando un palo.

Fue protagonista de multitud de travesuras y anécdotas. Un chimpancé escapado es todo un peligro, como sucedió con uno de sus compañeros; Coco se fugó y resultó tan peligroso que lo sacrificaron. Tarzán una mañana también se escapó, directamente se subió a los árboles de la plaza de las palomas de los Viveros a contemplar el paisaje, allí permaneció durante horas ante la desesperación de los bomberos y de sus cuidadores. Se intento sin éxito de todo para atraparlo, incluida comida con somníferos. Uno de los empleados también lo pretendió, pero Tarzán terminó persiguiéndolos mientras le daba cachetes en el culo. Al final terminó cansándose de su aventura y se metió en la jaula para cenar y dormir.

Cada vez que voy al Bioprac con sus 95.000 m2 viene a mi mente Tarzán, lo veo disfrutando fuera de su pequeña jaula del zoo, y siento que mi infancia no hubiera sido la misma sin él.

Texto de Paco Mañez

domingo, 6 de abril de 2014

PAELLA DE DOMINGO

Paella de domingo en Benicalap. Años 50

Archivo de Rafael Solaz

Años 50 - Llegaba el domingo y la paella no podía faltar en ninguna casa valenciana, orgullosos por derecho propio en aquellos años de un plato que iba en el buen camino para alcanzar su justa fama universal. Como si de un rito sagrado se tratase, la familia se reunía -y reúne- torno a la paella cual día de precepto culinario, y de esta guisa iba dando fuerza a una más de nuestras tradiciones, que aunque no viniera de antiguo, iba adquiriendo carácter de valencianía, toda vez que en tan rico plato se concentra el sabor y la esencia de la huerta valenciana. En la foto de aquellos años, una vez reposada y en su punto y en un lugar de Benicalap, las dos mujeres con su delantal se disponen a emplatar, ayudadas por un endomingado y presto caballero, así como por otro familiar, con boina, para dar cuenta de una paella que por sus características hace suponer que sean muchos los asistentes a la “ceremonia”. Paella y domingo, pollo y conejo, arroz y verduras: de la huerta a la mesa y en ”cónclave familiar”.

sábado, 5 de abril de 2014

EL ASFALTADO DE CALLES

Asfaltado de calles 1909

1909 - Sería en la segunda mitad del siglo XIX cuando se comenzó con el adoquinado de las calles de la ciudad, en un largo proceso que duraría el periodo citado y del que finalizado el siglo tan sólo disfrutaban del mismo el cincuenta por ciento de las vías urbanas. “Angostas calles sin pavimentar…la plaza de la fonda era un puro barrizal”, decía el viajero Andersen en 1863.
Con el cambio del siglo y en su primera década, se comenzó con el asfaltado que hacían más cómodos los desplazamientos al evitar la incomodidad de los cantos del adoquinado, mejora que se iría imponiendo a lo largo del siglo XX en el que no sería hasta los años setenta cuando todas las calles de la ciudad pasaron a disfrutar de su asfaltado, evitando el barro que después de unos días de lluvias, hacían intransitables las calles del extrarradio a las que no había llegado la caliente masa del asfalto. Observamos en la foto de 1909 cómo se procede al asfaltado de la calle Pintor Sorolla, donde in situ producían el alquitrán, al fuego de los hornos de leña y el laborioso trabajo de los operarios encargados de su ejecución.

viernes, 4 de abril de 2014

UNA FOTO DE JACINTO LOZANO

Foto de Jacinto Lozano. 1878
Archivo de Rafael Solaz

1878 - Jacinto Lozano había abierto su estudio en la calle de las Barcas del barrio de Pescadores en 1874, donde ejerció su profesión hasta 1904.

foto jacinto lozano gay
Perfeccionó su oficio bajo las enseñanzas de Antonio García, el acreditado fotógrafo valenciano galardonado en la Exposición Regional de 1867 de la Sociedad Económica de Amigos del País. 

A tan modesto estudio, acudió un día de 1878 una mujer con la ilusión de perpetuar la imagen de los infantiles años de su hija.

Y sentada y de acuerdo con las instrucciones de Jacinto Lozano, descansa a la niña sobre su pierna izquierda, y sujetándola con su brazo la atrae hacia su cuerpo mientras le dirige su mirada con la ternura de madre. La niña, ajena al acto, se presta dócil y queda el recuerdo de aquel instante gracias a los avances logrados por la fotografía en una magnífica muestra que nos informa de las costumbres sociales de la época que dieron ocasión al incremento de nuevos estudios debido a su gran aceptación por todas las clases sociales de la ciudad.

jueves, 3 de abril de 2014

LA FERIA EN NAVIDAD

feria de navidad entre germanias y estacion del norte 1925

1925 - Tras los derribos que se fueron produciendo en el centro de la ciudad, motivados por el traslado de la Estación del Norte desde su anterior emplazamiento de la plaza Castelar a su nuevo enclave de la calle Játiva, irían apareciendo nuevos claros en el trazado urbano que llegados los días navideños, eran utilizados para ubicar durante unas semanas la conocida popularmente como Feria de Navidad, que desde las últimas décadas del XIX "andaba" errante por solares torno al Parterre y la Glorieta. De esta guisa, en los solares sitos a lo largo de la actual avenida Marqués de Sotelo y durante unos años más, se irían acoplando las atracciones con sus contornos diferentes. Urbanizada la zona y ya en servicio la nueva estación,  había que buscar un nuevo lugar que la acogiera. Y sería a sus espaldas y en el lateral izquierdo, donde se fue instalando, tal y como muestra la foto de 1925 en la que se observan numerosas atracciones con el frontal de la Gran Vía Germanías y la torre de San Valero al fondo.

Años después, tras el periodo bélico, sería en el paseo de la Alameda y hasta los años setenta donde se concentraron las atracciones; con posterioridad, se optaron por diversas ubicaciones en el viejo cauce del río, al igual que en el solar donde actualmente están las obras paralizadas del nuevo estadio del Valencia C.F., hasta que, finalmente y en la zona del Marítimo, sería el sitio elegido una vez se aproximan las fiestas de Navidad; y hasta nuestros días...

miércoles, 2 de abril de 2014

EL PABELLÓN MILITAR EN LA FERIA DE JULIO

Feria de Julio. Pabellón Militar. Ca. 1900

Archivo de Rafael Solaz

1900 - La Feria de Julio de 1900, como la de tantos años, engalanaba el paseo de la Alameda, se vestía de fiesta, y todos los estamentos sociales hacían acto de presencia con la instalación de sus pabellones que, los más emblemáticos, rivalizaban con sus altos catafalcos que posibilitaban su hallazgo tan pronto, bien por el puente del Real o bien por el del Mar, y bajo la frondosidad de la arboleda, se dirigían al encuentro del pabellón deseado. Entre ellos destacaba por su originalidad el Pabellón Militar, con su planta baja y dos en altura, más dos torreones que formaban un conjunto vestido de un verde vegetal que lo camuflaba entre los álamos. A sus festejos y recepciones acudían los invitados a disfrutar de la noche valenciana junto el mando militar, en cuyo ágapes también estaba presente la clase de tropa, pero con otras obligaciones, como eran las de mantenimiento del pabellón y las de ofrecer su servicio a quienes acudían a unas horas de baile y distracción en sus “floridos salones”.
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