sábado, 26 de julio de 2014

EL CONQUERIDOR VIO CÓMO…

Parterre. Nevada 17 de enero de 1946.
Archivo de Rafael Solaz

El año 1946 había comenzado con muy buenos augurios. Las restricciones del fluido eléctrico se habían suprimido gracias a que las lluvias del pasado mes de diciembre garantizaban la vuelta a la normalidad, pero el tiempo no acompañaba y en la ciudad, los chubascos y las bajas temperaturas se repetían.

Llegó el día 16 y antes del mediodía, sobre las once horas, el Rey Don Jaime vio cómo unos copos de nieve se posaban sobre las crines de su caballo.

Durante todo el día y la noche la nevada cubrió las calles de Valencia de un insólito y níveo manto, dispuesto para los juegos de la muchachada que en diferentes lugares de la ciudad, creaban sus monigotes de hielo, al tiempo que se disponían a la lucha pertrechos de blanca artillería.

La temperatura alcanzó los seis grados bajo cero y la templada Valencia cambiaba su faz a semejanza de los frías ciudades del centro peninsular, aunque sólo fuera por unas pocas horas para asombro y deleite de los valencianos. Aunque para los naranjales, otros frutales y la huerta en general, supusiera un desastre que obligó a pedir ayuda económica al Gobierno, que atendió la petición.

En esta ocasión, el Conqueridor, nada pudo hacer; tan sólo servir de punto de encuentro a unos ateridos jóvenes que observaban el blanco Parterre entre muecas de frío y sonrisas de fascinación.

viernes, 25 de julio de 2014

PROYECTO CONSTRUCCIÓN AGUJA DE LA TORRE DEL MIGUELETE

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1453 - Eterna la construcción de la torre de estilo gótico levantino más emblemática de nuestra ciudad. Muchos años tuvieron que pasar desde que se inició (1381), hasta que se concluyó entre 1660 y 1736 con la finalización de la espadaña actual.

Su trazado final o cuerpo de campanas es la parte que ha sido más debatida.

El primer arquitecto que se contrató para este último tramo fue Pere Balaguer (arquitecto de las Torres de Serranos), que con la construcción de cuerpo de campanas, concluyó en 1419. Posteriormente para obras menores, como la ejecución de la barandilla de la terraza, se contrató al arquitecto Martí Llobet, barandilla por cierto que pasó por varias vicisitudes hasta concluir en la actual. Pero siempre quedaba pendiente el coronamiento o remate de la torre.

Una nota curiosa es la presentación del proyecto del arquitecto Antonio Dalmau en el año 1453. Arquitecto de procedencia valenciana y que su proyecto en forma de aguja parece que no fue muy bien acogido. Aquí están las fotos de lo que se ideó y pudo haber sido, y que cada cual juzgue lo que sería conforme viere.

Simulación de como hubiese quedado el remate Gótico

Este proyecto se encuentra en el Museo Histórico Municipal de nuestra ciudad.

Texto de Amparo Zalve Polo

jueves, 24 de julio de 2014

CASA-MUSEO DE ALFREDO SOLAZ

COLECCIÓN DE CERÁMICA VALENCIANA
Calle del Pintor Fillol. Mi casa con la balconada. Dibujo de Ginestá, años 60
Mi casa con la balconada
(Dibujo de Gisnestá)

Años 60 - Mi casa paterna era un viejo caserón procedente del siglo XVI situado en la calle del Pintor Fillol, nº 9 (Barrio del Carmen). La colección se hallaba en el piso principal del edificio (unos 250 metros de superficie, cinco habitaciones y un gran salón). Las paredes estaban totalmente forradas por azulejos enmarcados que era la colección de mi padre, gran aficionado a la cerámica valenciana, impulsado por mi madre, María Albert, que era también una entusiasta. Mi casa la visitaba González Martí , estableciendo una tertulia con mi padre. Juan Luis Corbín vino a hacer un reportaje y éste fue recogido en su libro sobre El Carme.

-¡Che Solaz hemos de hacer el museo más grande de España!- decía por entonces Manuel González Martí. Y estas palabras se hicieron realidad, surgiendo el Museo Nacional de Cerámica.

Casa Museo de Alfredo Solaz, padre de Rafael Solaz. 1978 Casa Museo Alfredo Solaz

Mis recuerdos en la casa son muchos. Tan sólo voy a referir que era centro de reunión de artistas y apasionados por la cultura. García Berlanga, el citado González Martí, el pintor Juan Reus… y muchos de los profesores y alumnos que frecuentaban la Escuela de Bellas Artes de la calle del Museo, ahora Centre del Carme.

Sobre 1986 vendimos la casa y posteriormente fue adquirida por la Generalitat, cayendo en total abandono. Durante muchos años estuvo rodeada de andamios hasta que hace unos años decidieron su demolición, conservándose tan sólo el portalón de entrada con sus piedras de sillería.
En mi casa, con mis padres. 1976 1978 – Rafael Solaz con sus padres Alfredo Solaz y María Albert, y su hija Eva

Así, de la Casa-Museo de Solaz tan sólo permanece la puerta del edificio, una entrada a muchos recuerdos que forman parte entrañable de esa Valencia que se fue. Quizá algún día construyan un nuevo edificio y pongan un azulejo recordando su existencia.

Texto de Rafael Solaz

Fotos de Rafael Solaz

miércoles, 23 de julio de 2014

LA PLAZA CASTELAR

1933 plaza emilio castelar

Colección Salvador Monmeneu

1933 - El 28 de enero de este año se había inaugurado el subterráneo Mercado de Flores y en la plaza de Castelar se deban los últimos retoques a la conocida como “tortada de Goerlich”.

Todavía está en pie el antiguo Ateneo Mercantil. Al lado se observan los solares donde años después y tras su derribo, se ampliaría éste en nuevo edificio, al igual que el cine Rialto que se construiría anexo. El esqueleto del que sería Hotel Londres, alcanza su tercer piso y la torre de Joaquin Rieta rompe con su singular alzado el nuevo tramo, anteriormente ocupado por la Bajada de San Francisco que perdura en las imágenes de nuestros recuerdos.

Árboles sin sombra y corrillos de gente en un año de crisis agrícola, especialmente la naranjera, que dio ocasión a jornadas de huelga con el cierre de locales, dejando de circular tranvías y autobuses con sus unidades encerradas en las cocheras.

En un día semejante, la imagen muestra la belleza del nuevo aspecto que iba a configurar la plaza consistorial tras su nueva configuración. Un policía cabalga despacio observando el ambiente de los peatones que comentan sin duda el acontecer diario de la ciudad. Gorras, y manos atrás en coloquios de esperanza, completan la instantánea tomada desde el Ayuntamiento que había sido oficialmente inaugurado tres años atrás.

martes, 22 de julio de 2014

LA CORAL L’ANTIGOR Y DON SALVADOR GINER

1905 - Comisión de l'Antigor al descubir la placa. Foto Lázaro. 1905
Archivo de Rafael Solaz
Foto de Lázaro

1935 – La Sociedad Coral Humorística L’Antigor, había cesado en su actividad en el año 1910. Ya en 1905, en plena fiestas de la Feria de Julio, que se aprovechaban sus días para llevar a buen fin diferentes actos sociales, ésta sociedad coral, había costeado la lápida en ocasión de un pequeño homenaje al maestro D. Salvador Giner, al tiempo que servía para que la calle de Liria, donde habitaba el músico, un 23 de julio, tuviera una nueva denominación a partir de entonces: la de su nombre.

A pesar de su fin como sociedad y por la consideración que tenían a la persona de D. Salvador Giner, cuando en 1935 se cumplió el 25 aniversario de su desaparición como coral, L’Antigor volvió a reunirse un 14 de julio, un año antes de la muerte del músico, ante la placa que en su día la misma sociedad había costeado, tal y como se observa en la foto.


lunes, 21 de julio de 2014

LA PASARELA PEATONAL

lapasarela3

Años 50 - La pasarela era un atajo peatonal hacia el barrio de Ruzafa que hasta la construcción del “túnel de las grandes vías” mantenía unida una zona de la ciudad partida en dos por el ferrocarril.

Pero tenía su encanto.  Su  toque de imaginación.

Esperabas la llegada del tren y te adentrabas en una nube de vapor que te envolvía cegando los ojos e invitándote a viajar en su compañía.  Por un instante se cumplían tus deseos que en muy breve espacio de tiempo dejaba sobre tus ropas la señal de su paso mediante leves “caricias” de carbonilla que como postal viajera certificaba la fascinación por un breve viaje a un lugar imaginario, a bordo de un vagón que de inmediato desaparecía.
LAPASARELA CONSTRUIDA CA 1925 
Y así fue hasta los primeros años sesenta, cuando fue derribada para la construcción de un túnel, convertido también en atajo para la circulación rodada.

domingo, 20 de julio de 2014

EL CARRO DE GASEOSAS

el carro de gaseosas

Años 50 - Un servicio a domicilio que nada tenía que ver con el actual de tele pizza. Ni con móviles, ni previa llamada al 902, el vendedor de gaseosas regularmente pasaba por las calles a cuyo encuentro acudía cualquiera de los vecinos. Gaseosas y cervezas, zarza y sifones, agua de Vichy o de Benasal se ofrecían en unas cajas de madera que completaban los tres pisos de un vehículo tirado por un caballo con el conductor guiando sus pasos con las riendas en sus manos, muchas veces vestido con un pichi.

Uno más de los muchos servicios que se ofrecía por los barrios de la ciudad con una clientela fija, al tanto de los distintos oficios que mediante su voz en alto o con su inconfundible artilugio, ofrecían sus servicios con su característico sonido. 

Años de tiendas de barrio, de bodegas, pero también de vendedores ambulantes quienes se adentraban en la tranquilidad de las calles con su impronta popular.

sábado, 19 de julio de 2014

A LA OTRA PARTE DEL RIO

Puente de san jose en los años 40

Años 40 - El puente de San José, el primero de los cinco pasos antiguos en las aguas del Turia que era de utilidad para comunicar los arrabales de Valencia con la ciudad, sitos “a la otra parte del rio” por el que bajaban los troncos desde la serranía conducidos por los madereros. Al encontrar en sus tajamares el primer obstáculo, eran almacenados en la zona situada entre la entrada a Marchalenes y la Avenida de Burjasot. La que guiaba mis pasos “chano chano” una vez que -junto a la barandilla de hierro- dejaba atrás la ciudad para llegar a Benicalap.

La nitidez de la foto ayuda a los recuerdos de unos años de pantalón corto parcheado, con zapatos de medias suelas remendadas, y cicatrices que más bien eran medallas haciendo harca tras brincar por los acequias para hacer las paces con los del barrio vecino.

El puente de San José que en su origen era de madera, fue construido de piedra cuando se iniciaba el siglo XVII, en el que a su final, fueron colocadas las estatuas de San Tomás de Villanueva y San Luís Beltrán del escultor italiano Ponzonelli, que por la ampliación del puente en 1906 fueron retiradas hasta su reubicación en 1945 en el Puente de la Trinidad, donde actualmente se encuentran. En 1951 fue colocada la estatua de San José, de Salvador Octavio Vicent, tras sustituir las barandillas de hierro por las de piedra, del también conocido como Pont Nou. Ambos nombres, haciendo mención al Convento de San José próximo del siglo XVII, y al Portal Nou derribado en 1868.

Chimeneas y carros; y el Convento de la Zaidia que da nombre a esa zona “de la otra parte del rio”.


viernes, 18 de julio de 2014

EL CARTEL DE LA FERIA DE JULIO

Programa oficial de la Feria. 1920

Archivo de Rafael Solaz

1920 - El cartel es como el clarín de la fiesta que cada año anuncia su inicio. Y la Feria de Julio lo tiene.

En Valencia, tierra de artistas, han destacado sus hijos por aportar a todos los campos del arte, pentagramas, lienzos, bambalinas y batutas con los más altos honores.

Desde su inicio en 1871 y en ese año de autoría anónima, el cartel anunciador es el artístico pregonero pincelado por las manos de los más acreditados pintores que, en cada momento, adaptando su estilo al de la época, han acreditado al cartel valenciano como una más de nuestras esencias, al tiempo que con sus aportaciones, han asistido a los más importantes actos festivos de Europa y ultramar.

Josep Renau, José Segrelles y Pascual Capuz, entre las firmas más reconocidas a quienes se suman auténticos maestros del cartel, han contribuido a la posteridad con un legado artístico de incalculable valor historiográfico.

En el cartel del primer premio de la Feria de Julio de 1920 de F. Aguar, se representa la simbología valenciana en toda su pureza.

jueves, 17 de julio de 2014

PLAZA DEL CID

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Haciendo breve historia de las utilidades del espacio interior, en sus orígenes se utilizaba como matadero y pescadería de la ciudad, hasta mediados del siglo XIX , que debido, a las medidas higienistas del momento, se destinó el espacio para el comercio de aves. Ya a principios del s. XX, se fueron ampliando este tipo de comercios a tiendas de ultramarinos, aves y huevos.

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Esto se mantuvo hasta la década de los 40, con la aparición del comercio de hilaturas y punto. Buena muestra de ello, a principios de siglo, una de sus plantas bajas se utilizó para venta de huevos al por mayor. Cuando el comercio pasó a manos de Rafael Torrent en 1914, este agregó la venta de caza y aves, que se prolongó hasta la década de los 60.

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Curioso todo ello en estos tiempos, desde la exposición de las aves muertas colgando en el umbral de la puerta de entrada, hasta el mostrador de venta.

Texto de Amparo Zalve Polo

miércoles, 16 de julio de 2014

CASA PEDRO

Casa Pedro_

Años 50 - Casa Pedro, casa de culto. Cenáculo intelectual de una Valencia que deseaba encontrarse así misma entre lo más florido de la época.

casa pedro
Rincón urbano, rincón de certámenes y premios literarios en el lugar más recóndito de la ciudad, sito entre callejuelas estrechas que convergen en una pequeña plaza, antiguo picadero de noble linaje, que igual servía para presentar en sociedad a un cantante venido de la Costera, que como tertulia pública en un oasis de osada libertad gracias al intelecto de lo más granado de la sociedad valenciana y gentes llegadas de afuera.

En la década de los cincuenta Casa Pedro era como un recinto sagrado, el ágora taberna a la que acudían personajes dispuestos a la discrepancia, pero dominando el timón de sus inquietudes que garantizaba la permisividad.

Casa Pedro, lugar de ingenios y  coloquios,  de arte y de letras, de ilusiones y de cultura ofrecida, que después se convertiría en un restaurante perdiendo su identidad
.

martes, 15 de julio de 2014

ATRACCIONES PÉREZ

Feria de Valencia. Atracción, tranvía. 1951 Archivo de Rafael Solaz

En los años 50 “Atracciones Pérez” era todo un clásico de aquella feria de Navidad que se concentraba en el paseo de la Alameda, donde acudían sus fans de las manos de sus papás. Los niños en su afán de ser mayores, asían por un instante de gozo volantes y manivelas de aquellos vehículos que más les llamaban su atención, en especial coches de bomberos, ambulancias, trenes y tranvías para demostrar su pericia dando que dando vuelta tras vuelta, hasta que la sirena anunciaba el final del para ellos siempre corto viaje.

Casitas de madera que permanecen en nuestro recuerdo totalmente olvidadas en el baúl de un tiempo próximo a la Navidad, lo que hace que nos preguntemos qué mejor sitio sería el de un “museo infantil”, el que albergara aquellos vehículos en los que jamás faltaba una campana, dispuesta para anunciar el inicio y final a un viaje sin otro destino que el de hacernos felices en tan fugaz travesía.

lunes, 14 de julio de 2014

LOS PASOS A NIVEL

1940 paso nivel avenida puerto

Años 40 – Avenida del Puerto

Si en 1865 el lienzo de la muralla cristiana frenaba la expansión de la ciudad, avanzado el siguiente siglo, los innumerables pasos a nivel impedían el acceso rápido a la ciudad desde su área metropolitana. Barreras que daban seguridad al cada vez más abundante tráfico motorizado que se veía obligado a cruzar los viales ferroviarios sitos en los cuatro puntos cardinales de Valencia.

En las carreteras que conectaban con el exterior, y en especial por la noche, eran frecuentes los accidentes, toda vez que la más eficaz protección residía en que el conductor del tren redujera su marcha, anunciando su presencia con la sirena que despertaba la noche. Y a más, en la ronda de Tránsitos, se asfixiaba el tráfico con la intermitente presencia de vagones que circulaban tanto por vía ancha como estrecha.

Máquinas con pitidos de sirena y humo negro de carbonilla eran vecinos asiduos de la ciudad y sus barrios aledaños, con un centenar de pasos a nivel –se decía- que por momentos retenían tranvías y carros, coches, motos y motocarros.


domingo, 13 de julio de 2014

EL PALACIO DEL REAL

palacio del real 1807

1807 Ca.- El Palacio del Real tuvo su encanto. El origen de su nombre -sin connotación regia- del árabe “rahal”, casa de campo, lugar de residencia temporal de los reyes musulmanes y su antigüedad, contribuyen a ello. 

Utilizado tras la Reconquista por los reyes de la Corona de Aragón en su visita a la ciudad, fue embellecido en diferentes épocas, alcanzando su mayor esplendor tras las reformas llevadas a cabo bajo reinado de Alfonso el Magnánimo. De grandes dimensiones, fue conocido como el “palacio de las 300 llaves” con una fachada que alcanzaba los doscientos metros.

Utilizado por los Austrias con gran boato en sus visitas, inició su declive con los Borbones hasta el punto de aconsejar su derribo por razones estratégicas en marzo de 1810 por orden del general Joaquín Blake, al mando de la ciudad, para evitar que fuera utilizado por el ejército invasor del Mariscal Suchet en su ataque a Valencia, sin conseguir aquel el objetivo de su defensa. Su solar está ocupado por los Jardines del Real (“los viveros”) tras cruzar el puente del mismo nombre sobre el viejo cauce del rio Turia.

El dibujo de Antonio Rodríguez torno a 1807, nos ilustra de su belleza, que la reúne aún más por el Colegio de San Pio V anexo.

sábado, 12 de julio de 2014

ERNEST HEMINNGWAY Y VALENCIA

Heminway pasaporte Su pasaporte

Años 20 - El conocido escritor (Premio Nobel) y periodista (Premio Pulitzer) fue un gran amante de nuestro país, de la fiesta taurina y de la gastronomía. De sobra es conocida su pasión por los Sanfermines, pero a Hemingway también le gustaba mucho nuestra ciudad y en ella estuvo en muchas ocasiones. De hecho, en sus libros, Por quién doblan las campanas, Muerte en la tarde y Fiesta, hay numerosas referencias a Valencia. Y también en la correspondencia que mantenía con sus amistades, podemos encontrar buenas palabras sobre Valencia.

Estos son algunos de lugares de nuestra ciudad que frecuentaba el escritor:

1. Hoteles.

- Hotel Inglés (c/ Poeta Querol): allí se hospedó con su primera mujer, Hadley Richardson, una bella pelirroja norteamericana, en su primera vista a nuestra ciudad en 1923.

- Hotel Palace (C/ Paz), actualmente conocido como Hotel Vincci Palace. Durante la Guerra Civil española, el periodista enviaba desde el teléfono de este hotel sus crónicas periodísticas a los diarios americanos de los que era corresponsal.

- Hotel Reina Victoria: era el preferido por Hemingway, reconocido aficionado al arte de los Toros, ya que en el mismo hotel se solían hospedar sus amigos toreros, como Antonio Ordoñez o Luis Miguel Dominguín. Alojado en este hotel, comenzó a escribir una de sus más grandes novelas Fiesta, en 1925.

- Hotel Metropol (C/ Jativa): Hemingway también se alojó en el Metropol, justo enfrente del coso taurino. Existe la leyenda, tal vez sea cierta, que fue expulsado del Metropol por hacer prácticas de tiro con una colilla que su amigo Orson Welles —otro gran aficionado a los toros—, sujetaba en su boca.

- Hotel Royal: allí fue donde se hospedó en su última visita a Valencia en el año 1959.

1959 valencia foto de canito En ocasión de su última visita – Foto de Paco Cano (Canito)

2. Oficina de Correos (actual Plaza del Ayuntamiento)

En 1925, desde esta oficina, mandó a su padre (Illinoise – USA) una reveladora carta donde le anunciaba, con la expresión "Tengo 60.000 palabras”, el nacimiento de su primera gran novela: Fiesta, basada en la vida del torero Cayetaño Ordoñez.

3. Restaurante La Pepica – La Malvarrosa

Hemingway disfrutó mucho en Valencia, de los toros, el mar, del buen tiempo y también de su gastronomía. En una carta enviada a su amigo Waldo Pierce en 1928, le cuenta: “En Valencia es condenadamente estupendo comer en la playa ...”.

Y en su libro Fiesta nos descubre su restaurante preferido en Valencia:

la pepica Fuente – Restaurante La Pepica

“La cena en casa de Pepica fue excelente. El restaurante era grande, limpio y al aire libre, y todo lo cocinaban a la vista del cliente. Se podía elegir lo que desearas, asado o a la plancha, y el mejor pescado, y los arroces eran los mejores de la playa. Estábamos de buen humor y hambrientos, y comimos bien. Pepica es un negocio familiar y todo el mundo se conocía.[...]".

En el restaurante La Pepica podemos ver muchas fotos del escritor degustando su famosa paella.
4. Plaza de Toros (C/ Jativa)

Indudablemente fue el lugar preferido de Hemingway en nuestra ciudad. En ella paso muchas tardes disfrutando de corridas de toros que tanto le apasionaban.

 Hemingway- Años 50
Años 50 - © Paco Cano (Canito)

El fotógrafo alicantino Paco Cano, más conocido como "Canito", inmortalizo en muchas ocasiones al genial escritor en la Plaza de Toros de Valencia, siempre bien acompañado de amigos, gente de cine y, por supuesto, de maestros del toreo.

Texto de Mauro Guillén

Fuente: “ABC”

viernes, 11 de julio de 2014

CARDOS EN LA HUERTA

 Recogiendo cardos en la huerta. Ca. 1950 Archivo de Rafael Solaz

1950 Ca. - La riqueza de la huerta valenciana estaba fundamentada en toda clase de cultivos, de los que en la actualidad, algunos de ellos, han desaparecido. Recuerdo aquellos campos cultivados de algodón que en el momento de su recolección parecían como colgajos de nieve sobre las ramas secas. O los de tabaco, que tras su secado, sus grandes hojas estaban llamadas a convertirse en hileras de colgajos a las espera de su picado. Sin embargo, otros cultivos aún persisten, pero no como antaño.

El cardo, verdura fundamental en el arroz “ab fesol i naps”, es de poca utilidad en la cocina actual pero en otra época su consumo tenía mayor relevancia. Una hortaliza que al alcanzar más de un metro de altura, ascendían por su penca los hambrientos caracoles “avellanec”.

La imagen de 1950 nos muestra a una bella muchacha con sencillos pendientes y con su haz de cardos en medio de la huerta, entre plantas que habían perdido su lozanía y la seca tierra, gozosa de su cosecha que también iba a servir para un saludable “bollit de carts i creilles” en la hora de la cena.

jueves, 10 de julio de 2014

LA AVENIDA DEL CID, MEDIO SIGLO A CUESTAS

 
1962 avenida del cid

1962 - Han pasado más de cincuenta años, medio siglo bien contado, y la foto de la avenida del Cid en ocasión de la visita del entonces Jefe del Estado, nos sirve para ver cómo ha cambiado la ciudad en uno de sus accesos más importantes, el de la avenida del Cid rumbo a la nacional III.

Zona de huerta a la derecha donde se observa al fondo, agazapado entre edificios de moderna construcción, el popular barrio de la Aguja –por el que años atrás pasaba ceñida la vía del tren que unía la estación del Norte con la Aragón de la calle Cuarte para conectar con Liria- que con los años ha terminado por esconderse aún más por el crecimiento de la ciudad. La avenida del Cid en una foto probablemente tomada desde alguna altura próxima a la calle Archiduque Carlos, nos muestra su aspecto que nada tiene que ver con el actual, de pasos elevados de peatones, línea de metro, ajardinada y con fuentes, y con gran afluencia de tráfico en sus distintas vías de circulación.

Huerta y restos de alguna alquería junto casas de una o dos alturas llamadas a desaparecer, y ribazos de arbustos y de piedras en el desnivel. Unos años después, por esa huerta inundada, aparecería nuevas calles, como las de Linares y Totana, y la ciudad, cambiando sus escamas, iría creciendo para fusionarse con Mislata por la que despunta lejana una chimenea fabril.

Más de medio siglo en el recuerdo que nos sirve para ver cómo era la Avenida del Cid, cuando también era conocida como de Castilla.

miércoles, 9 de julio de 2014

LA CALLE COLÓN, CARROS Y TRANVÍAS.

1957 calle colon

1957 - Carros, carros en la calle Colón tirados por caballos en una y otra dirección, y poco más de cuatro coches. Raíles de tranvías que se cruzan y gente al paso, sin cebra de peatones al que obligarse. 

La Nueva Torera se anuncia en el chaflán y la cristalería Prats, cercana, refleja a los peatones su aspecto más estrambótico al gusto de cada cual, tanto en cuanto adelgaza su figura a lo Stand Laurel que la recrea gruesa a lo Oliver Hardy. Espejos cóncavos y convexos eran como un espectáculo callejero y gratuito que hacía las delicias a quienes deseaban cambiar su aspecto.

Nuevos edificios anuncian la desaparición de unos balcones que aún mantienen su uniformidad, y la catenaria indica la ruta de los tranvías donde vemos al 6, con su veraniega jardinera, dispuesto a torcer hacia Ruzafa. El cinco, que se adentra en la calle, fiel a su constante circunvalación por la ronda fruto de la antigua muralla cristiana, se cruzará a escasos metros con el del mismo número que viene de la puerta del Mar. 

La actual calle de Colón, comercial y concurrida, ya de una sola dirección, nada tiene que ver con aquella de 1957 que nos muestra la foto. Pero igual sucede con la ciudad, entonces provinciana, que ha ido cambiando su piel con el transcurso de los años. Para bien o para mal: como los tranvías de entonces, opiniones enfrentadas discurren por la ciudad. Antes sin semáforos y hoy con pasos obligados.
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