jueves, 16 de octubre de 2014

LA HUERTA


1900_la huerta
Fuente – Biblioteca Valenciana

Ca. 1930 - La torre espigada del Palacio de Ripalda, como referencia inmediata,  nos sitúa en el punto de partida desde el que está tomada la foto.  Ayuda el Micalet -sito a la izquierda y más al fondo- que nos indica el centro de la ciudad, mientras que el Museo de Pio V, hospital en ese entonces  y su cúpula de alto templete, como más escondida, completan  la perspectiva frontal, enriquecida por el arbolado de los Viveros, como un friso sobre tan huertana alfombra.

El futuro Paseo al Mar, aún es un proyecto no abierto, en cuya influencia vemos la huerta en estado puro, y una senda que conduce a la próxima barraca, ante la que el claro de la tierra nos indica el posible camino al encuentro de Benimaclet en los años finales del siglo XIX o tras pasar el zaguán del XX, desde donde está tomada la foto.

La instantánea de Enrique Desfilis es el más cumplido documento que nos informa cómo era la ciudad de la otra parte del río en una zona habitual de huertos de flores, próxima a la Alameda y que se extendía por ricos campos al servicio de sus continuas cosechas.

Flores y otros cultivos aromatizan la ciudad y observando la foto, intuimos su perfume.

miércoles, 15 de octubre de 2014

VALENCIANA CON UN LIBRO

Joven valenciana con libro. Foto de Ludovisi, 1865
Foto de Ludovisi – Archivo de Rafael Solaz

1865 - La foto es decimonónica, pero se corresponde con la actualidad. Una mujer con un libro en las manos es lo más habitual en una librería, donde en cualquier momento el público ante las estanterías es mayoritariamente femenino.

La foto de estudio nos muestra una joven con un libro, de ojos claros, de forma impecable peinada, con elegante vestido y ante un piano de fondo. Ludovisi sabía dar su toque de distinción cuando la ocasión lo requería.

De moño recogido y trenzado, implica un orden y concierto que la lectura siempre procura. El respaldo aterciopelado completa la imagen.

Todo es bello en el retrato, como lo son las página de cualquier libro en su negro sobre blanco de tan apreciadas fuentes del saber.

martes, 14 de octubre de 2014

LA RIADA QUE JUSTIFICÓ EL LUGAR

 
nivel riada 1957

La riada del 14 de octubre de 1957, en esa fecha en la que los valencianos sentimos algún que otro temor, debido a la gota fría que nos tiene acostumbrados en el transcurrir de estos días, no hizo más que confirmarnos el motivo por el que en el año 138 a.C. los romanos se decidieron por fundar una ciudad en el lugar elegido.

La zona estaba rodeada al norte por un río de abundantes aguas que dejaba a su lado derecho un trozo de tierra más elevado. Ello les decidió a optar por el punto óptimo y central para que en torno a él, se fuera desarrollando la vida social de la nueva urbe romana.

Se inundó Valencia en aquella  trágica riada por el barrio del Carmen, y se ahogaron sus calles por la zona de la Xerea, así cómo por dónde se había formado un segundo brazo fluvial a través de la zona del Mercado y de la calle de  las Barcas. 

No así por el Tros Alt, que como indica su nombre es el  punto más alto de la ciudad, tal y como demostró la riada en su centro histórico.

El cardo y el decumano estaba cantado; las aguas desbordadas  los justifica.

lunes, 13 de octubre de 2014

EL TRANVÍA DE VALENCIA A BURJASSOT Y GODELLA

1927.- Tranvía procedente de Burjassot y Godella llegando a su final de viaje de retorno junto a  las Torres de Serranos. Studio Sanchis 1901

1927 – Foto de Studio Sanchis

Un día de 1927 el fotógrafo Francisco Sanchis Muñoz, cuyo bisnieto Antonio Ramón Pérez-Sanchis gestiona Studio Sanchis 1901 en la calle Serranos nº 27 de Valencia, tomó una instantánea de un tranvía de la línea disco 23 Valencia a Burjassot y Godella cuando, pausadamente, llegaba en su viaje de retorno al final del viaje junto a las Torres de Serranos.

A ambos municipios, huertanos, pero también residenciales por su cercanía a Valencia y estar ubicados sobre las últimas estribaciones de la sierra Calderona, llegó el 27 de abril de 1889, en abril pasado se cumplió siglo y cuarto, el tranvía con tracción animal. Una línea, inaugurada con mucha solemnidad y el consabido banquete, que partía del centro de la Valencia de entonces, en la calle Conde de Almodóvar, junto a la plaza de la Virgen, entonces de la Constitución, y no desde ella al protestar los vecinos por la suciedad y olores que ocasionaría el establecimiento de las caballerías que arrastraban los vehículos sobre raíles. Fue la primera de las cinco líneas suburbanas de tranvías que con los trenets conformaron una malla de ancho de vía métrico que facilitó grandemente la movilidad de los habitantes de la mayoría de las poblaciones cercanas a la capital.

El tranvía a Burjassot y Godella, aunque nunca entró en el viario urbano de este municipio, fue promovido por la empresa Pascual Carles, que también gestionaba la línea hasta Catarroja. Adquirida por la Sociedad Valenciana de Tranvías, la línea a Burjassot y Godella fue electrificada en 1912, cuando ya había sido cedida a la Compagnie Generale des Tramways Electriques de Valence (Espagne) Societé Lyonnaise que posteriormente fue nacionalizada como Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV), e inaugurada en tres fases: el 11 de septiembre entre las plazas de Serranos en Valencia y del Pozo en Burjassot, el 26 de octubre entre las plazas de Serranos y de Manises (única línea rural que entró dentro del circuito de circunvalación por su consideración como residencial) y el 6 de diciembre entre la plaza del Pozo y el linde municipal con Godella.

Aunque en 1943 fue proyectada sus sustitución por trolebuses, como ninguna empresa ni entidad oficial pujaron por su explotación, a partir del 1 de enero de 1956 los tranvías fueron sustituidos por autobuses.

Tranvías que en versión moderna volvieron a Burjassot a partir del 3 de marzo de 1999 con la primera prolongación de la línea 4 de Metrovalencia.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

domingo, 12 de octubre de 2014

MONUMENTO A LUIS DE SANTANGEL

Luis Santangel en La alameda_

1920 - Con la aportación económica de Luis de Santangel la reina Isabel de Castilla pudo cumplir con sus deseos evangelizadores a través de una ruta más próxima a Oriente. Por su contribución al descubrimiento del Nuevo Mundo, “Lo Rat Penat” quiso homenajear al judío valenciano y, por iniciativa de la Unión Iberoamericana, encargó su busto en mármol sobre un pedestal  a José Terencio Farre en un monumento que fue inaugurado el 12 de Octubre de 1920, entonces día señalado como Fiesta de la Raza, que venía siéndolo desde el año 1915, obra que fue premiada por los Juegos Florales de aquel año.

Se encuentra en el paseo de la Alameda, espacio útil para llegado el Día de la Hispanidad, y en razón a la fecha del descubrimiento de las Américas, tuvieramos un sitio los valencianos que nos hiciera sentirnos orgullosos de nuestra contribución a un hecho histórico que cambió el curso de la historia, configurando un escenario total hasta entonces desconocido.

sábado, 11 de octubre de 2014

EL SALVAMENTO DEL CRISTO DEL GRAO

San maria del mar (Archivo de Paco Mañez)
(Foto realizada desde la casa de Darocha, un tiempo antes de los hechos)

1936. Cuentan la crónica que el 15 de agosto de 1411 apareció flotando en el Turia la talla de un Cristo, desde ambas orillas los de Ruzafa y los del Grao disputaron por él, siendo estos últimos los que terminaron quedándosela. Desde entonces es el patrón del Grao y a partir del siglo XVII los creyentes lo veneran en la iglesia de Santa María de Mar.

A lo largo de su historia el Cristo del Grao ha pasado por diversas vicisitudes, siendo quizá la más famosa cuando fue trasladado en 1811 a Ibiza para evitar que cayera en manos de las tropas francesas de ocupación. Existió una ocasión en que esta obra de arte sacro corrió un peligro mayor.
 
Nada más comenzada la Guerra Civil diversas iglesias, monumentos y edificios religiosos sufrieron grandes daños o fueron destruidos en Valencia. El lunes 20 de julio de 1936 le tocó a Santa María del Grao. Un nutrido grupo de personas se había apoderado de la iglesia saqueándola y destrozando todo lo que podían.
jose darocha trullente
(Archivo de Paco Mañez)

José Darocha Trullente (1892-1975) vivía en la avenida del Puerto enfrente mismo de la iglesia y observó los acontecimientos. Bajó, cruzó la avenida y entró encontrándose con que el Cristo había sido descolgado y estaba colocado en la pira formada por las sillas y los bancos, iban a quemarlo.

Darocha no era un hombre religioso, ni siquiera creyente, pero aquello le pareció una barbaridad. Tras una corta discusión y enfrentamiento con algunos enaltecidos cargó el pesado Cristo y llegó con él hasta la puerta; en la calle fue detenido por un grupo de hombres, comenzaron los insultos y los zarandeos haciendo que temiera incluso por su vida. Por suerte fue reconocido por un portuario, un estibador que llamó a sus compañeros. La intervención de estos hombres logró que los agresores se apartaran, y con su ayuda la obra de arte fue subida hasta el piso de Darocha, en donde permaneció hasta que calmados los acontecimientos y transcurrido un tiempo prudencial avisó a las autoridades para que se hicieran cargo.

Santa María del Mar ardió aquel día y el Cristo se creyó perdido para siempre entre las llamas. Terminada la contienda apareció en el Ayuntamiento junto a la Virgen de los Desamparados en el mismo escondite, para sorpresa de todos. Nadie lo comprendía, existían numerosos y, aparentemente, fiables testimonios sobre su pérdida, sólo cabían dos posibilidades, o era un milagro o había ardido una réplica. Así nació la leyenda sobre la suplantación de la figura original por una copia realizada gracias a grupo de devotos.

José Darocha Trullenque se creó muchos enemigos con su acto, lo que unido a los continuos bombardeos realizados para destruir la flota mercante en el puerto, hizo que se trasladara a vivir al centro de la capital. Nunca se consideró un hombre valiente, jamás se explicó a sí mismo cómo había realizado semejante acto. Siendo un hombre modesto era rara la ocasión en que contaba lo sucedido, nunca buscó reconocimiento, siendo algo más propio de familiares y amigos narrar aquellos sucesos.

Texto y fotos de Paco Mañez

viernes, 10 de octubre de 2014

LA BARRA DEL BAR

Bar. Valencia, 1951

 Archivo de Rafael Solaz

1951 - La barra de un bar y siete clientes que posan para el fotógrafo. En el centro de la foto, el dueño de un establecimiento por el que asoman dos mujeres –probablemente de su entorno familiar - bajo la cortina que separa el interior.

Una barra de bar que por lo que se intuye en su trazado y el arbolado a la derecha, debiera estar situada en un exterior.

Un barra que como la de cualquier otro bar, simboliza el magnetismo que provoca sobre la clientela de barrio, atraida al encuentro de los vecinos en las horas de café, del aperitivo o en las de amigable reunión, cuando no por motivos de trabajo.

Por sus vestimentas vemos al empleado uniformado, al peón que por el “sujeta pantalones” tiene la bicicleta próxima, al oficial encorbatado, al militar en servicio, al tendero servicial, al auxiliar de oficios varios y quien pudiera ser un agente comercial.

Y de fondo, botellas de coñac, muchas botellas de coñac para el carajillo perpetuo de aquellos años cincuenta… y de los que siguieron.

“La barra del bar”.

jueves, 9 de octubre de 2014

EL DÍA DE SANT DIONÍS

 Manuscrito sobre la mocadorá en 1747

Sant Dionís, el patrón de los enamorados, el sanvalentín de los valencianos. Su halo protector nos viene de antiguo, acrisolado en las páginas de la historia de la ciudad de Valencia. Nada tuvo que ver su aparición con los intereses comerciales de los grandes almacenes al servicio de las tarjetas de plástico.

Un pañuelo anudado y unos besos de mazapán.

La mocadorá de Sant Dionís cuyo origen se remonta a la Reconquista por el agasajo de las mujeres en el 9 de octubre de 1238, en el santoral San Dionisio, a los conquistadores según nos cuenta la leyenda: frutas ofrendadas sobre un sencillo pañuelo.

Las frutas y con el paso del tiempo, fueron remplazadas por las dulces figuras de “la piuleta y el tronaor” en representación del estruendo de los petardos, que por su ancestral recurso ante cualquier día festivo, somos tan proclives los valencianos.

La "mocadorá de Sant Dionís": un pañuelo de atractivos colores que esconde dos singulares figuras con ensoñaciones libidinosas y enamoradizas en un túmulo de dulces frutas confeccionados en mazapán por los orfebres valencianos de tan genuina repostería.

miércoles, 8 de octubre de 2014

EL PUENTE DEL REAL

1880 litografia puente del real_antonio castelucho_museo de la ciudad

Litografía de Antonio Castelucho – Museo de la Ciudad


1880 - Existía el Palacio del Real a la “otra parte del río” y tenía su puente de arribo. En su principio éste era de madera, y aquel residencia temporal de los monarcas desde época musulmana. En 1528 durante el reinado de Carlos I, en ocasión de su visita y debido al peso del gentío que acudió a presenciar su paso, su estructura se vino abajo, causando heridos y muertos entre la concurrencia.

Tras las riada de 1589 se construyó de nuevo planta dando su fin en 1596, con los últimos retoques para su puesta a punto por la boda de Felipe III en la Seo en 1598. 

El 18 de febrero de 1603 se colocaron las estatuas de San Vicente Mártir y San Vicente Ferrer, labradas por Vicente Leonart, que no gustaron a los Jurados. Finalizando el siglo, el arzobispo Juan Tomás de Rocabertí, corrió con los gastos para cubrir las imágenes con dos casilicios que fueron colocados entre 1682 y 1683, el correspondiente a San Vicente Ferrer primero y al siguiente año el de San Vicente Mártir. Allí estuvieron hasta su destrucción durante la guerra civil. Su ornamentación prosiguió en 1750 con la colocación de bancos en sus costados y en cada esquina del puente, que fueron rematadas con esbeltos pináculos. 

Tras un concurso público en 1939 entre escultores valencianos, se adjudicó a Carmelo Vicent Suria que hiciera la réplica del santo dominico, mientras que la del santo mártir quedó desierta; finalmente se encargó la reposición de ésta a Ignacio Pinazo Martínez, donde se conservan desde 1944. Puente del Real que fue ampliado en 1968 por exigencias del tráfico rodado, inaugurado con su nuevo aspecto en febrero de este año.

Puente que no pudo frenar el avance del francés, que fue paso del humeante Ravachol al Grao de Valencia, así como del de tartanas y faetones a la Alameda en antaño, en la actualidad es de caminar tranquilo a los Jardines del Real, resistiendo al paso del tiempo cuando otros de reciente construcción ceden al calor que los dilata.

martes, 7 de octubre de 2014

VICENTE CLAVEL ANDRÉS – LA VALENCIA LITERARIA

Vicente_Clavel_Enero_1958 (Foto propiedad de www.diadellibro.eu.)

1958 - El periodista, intelectual y editor valenciano Vicente Clavel Andrés fue el inspirador y promotor de la creación del Día del Libro en España.

En el año 1916 fundó en Valencia la Editorial Cervantes, con sede en la calle Hernán Cortés, núm. 8, si bien en el año 1922 se trasladará a Barcelona.

Muchas de las cubiertas del los libros de la editorial Cervantes, se diseñaron por Arturo Ballester, uno de los grandes cartelistas españoles del siglo XX, quien ilustró también los libros de su gran amigo de Vicente Blasco Ibáñez.

En el año 1923, presentó su iniciativa de celebrar anualmente un día del libro español. En el año 1925 vuelve a lanzar esta propuesta que finalmente se plasmó en el Real Decreto de 6 de febrero de 1926, redactado por el propio Vicente Clavel y firmado por el rey Alfonso XIII, mediante el cual se instituía oficialmente la "Fiesta del Libro Español", fijando el día del 23 de abril, fecha en que murió Cervantes, para su celebración anual.

Ese mismo año 1926, se compuso un Himno al Libro, una de las estrofas del mismo dice:

"En himnos fervientes cantemos al Libro,
loor a Cervantes, ingenio español,
y por la alta cultura constantes velemos
y vibre en nuestra alma de España el honor."
 
Texto de Mauro Guillén

lunes, 6 de octubre de 2014

EL TEATRO OLYMPIA

Teatro Olympia, 1932
Archivo de Rafael Solaz

1932 - Valencia fue una ciudad de teatros. En su centro urbano y en un corto circuito, con sus carteles en las fachadas como atentas cortinas de reclamos al deambular del ocio, se ofrecían de continuo cómicos, galanes, coristas, vicetiples y dramaturgos, con los más importantes actores y actrices del escenario español.

Los teatros Principal, Apolo, Eslava, Ruzafa, Serrano, Alcazar, Olympia, más alejados el Princesa y la Casa de los Obreros, establecían esta ruta y compitieron durante muchos años a funciones diarias y hasta en doble sesión.

Pero de aquel Broadway valenciano y junto al Principal, éste de propiedad institucional, tan solo nos queda el Teatro Olympia, privado, que, sin desdeñar otros escenarios teatrales que aún perduran, desde 1915, cuando fue inaugurado en su representación teatral aunque por la inmediata irrupción del cinematógrafo se acopló de inmediato a la nueva tendencia y hasta 1983, año en el que volvió a ofrecer espectáculos entre bambalinas, con notable éxito y hasta la actualidad.

En la fotografía vemos un aspecto parcial de su interior, con sus palcos de elegantes escayolas que derraman sobre el patio de butacas una suntuosa distinción.

domingo, 5 de octubre de 2014

MANIFESTACION POR LA CALLE PINTOR SOROLLA

manifestacion años 30

Fuente – Biblioteca Valenciana

La manifestación en los años treinta viene de la Plaza Castelar, en una perspectiva poco habitual en la foto antigua, adentrándose por la calle Pintor Sorolla y nos sirve para ver en la imagen los edificios al fondo del Banco España y la sede central del Banco Hispano Americano, mientras que a la derecha se observa nítida la entrada a la calle Poeta Querol.

Ya se ha derribado la farmacia de la Morera, y sobre su solar se construiría el marmóreo y suntuoso chaflán del Banco de Valencia, según proyecto original de Javier Goerlich Lleó de 1935, inaugurado en 1942 después de la modificación de su inicial diseño.

El carro a menos de media carga -probablemente de recogida de basuras- se abre hueco entre un gentío en gran parte encorbatado, entre quienes se observan también los de pajarita, todos ellos en un ambiente relajado, sonriente y de aspecto festivo.

Las banderas, el landó oficial y guardia municipal de gala, nos indican el carácter institucional de la misma. A su final, un tranvía frena su marcha en dirección al Parterre, mientras los vecinos contemplan la manifestación desde sus balcones. 

sábado, 4 de octubre de 2014

EL CAFÉ VALENCIANO

cafe valenciano1

Años 80 - Típico y llamativo Café, del bullicioso entorno del Mercado Central. Haciendo esquina a la calle de las Botellas con la de la Carda, y de frente, a la de la Bolsería.

Lo recuerdo de muchos años antes, y lo más llamativo era, en su fachada, su letrero anunciador, letra redonda y enlazada, contorneada por la maravillosa luz de neón color rojo. Entre su frontal de aspecto de patio andaluz y su letrero de rojo neón, era un café único. En los atardeceres, ya oscureciendo, cuando ese enclave de calles quedaba con poca iluminación pública y un tanto desierto de gentes, su letrero, de aspecto fantasmagórico, daba vida al entorno.

cafe valenciano2

Sus gentes, la gente de todos los días; los de la cercana Posada del Rincón, con sus ordinarios, carros y triciclos; los almacenes de baratos juguetes o las tiendas de herramientas de madera para el campo; los comercios de la calle de la Bolsería, con sus tiendas de ropa de trabajo, monos y petos, ahora se llama ropa laboral, colchonerías...; en la calle de las Botellas, la Hospedería del Comercio, lugar de llegada de representantes de comercio con pocos medios; en su frente la Hospedería del Pilar, casa de lanas…, los transeúntes que desde la “estacioneta del Pont de Fusta”, como paso casi obligado, iban al Mercado o a la diversidad de tiendas de especies que por allí habían.

Su interior, con mucha escayola decorada, de extrañas formas y mezcla de materiales diversos, también lo hacía único, y le daban su encanto.

Dicen, y he contrastado su veracidad, que por las tardes luego de comer, iban clientes de la no tan cercana Guillén de Castro, para tomar un suculento café cremoso, jugar al dominó y contemplar a dos mozas de buen ver que allí trabajaban.

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Pasa rápido el tiempo y los años, cerró para siempre éste café, icono de la zona, aunque nos queda su recuerdo en las fotografías.

Texto: Germán Gómez.

viernes, 3 de octubre de 2014

LA ERMITA DE SAN LAZARO

san lazaro

1980 Ca - Este es el aspecto que ofrecía en torno a 1980 la ermita de San Lázaro en la actualidad convertida en parroquia. Sin embargo, el lugar correspondía a una antigua leprosería de gran extensión en cuyas instalaciones se disponían diversas dependencias, tales como las adecuadas para pabellones de enfermos, estancias para leprosos que no pernoctaban, cocinas, comedores, una iglesia, y hasta una casa de labranza donde se cultivaba viñas.

Leprosería conocida como de San Lázaro fundada tras la Reconquistas en 1254 por Arnaldo de Cardona, también cumplió como hospital para pobres y en ésta función hasta la creación del Hospital General en el siglo XVI, quedando el “lazareto” como un lugar de atención a los leprosos continuando con esta actividad hasta el siglo XVIII.

Lugar extenso entonces, en la calle de Sagunto, del que sólo se conserva y en su recuerdo la entrada, convertida primero en ermita y tras una remodelación eclesiástica en Parroquia.

Fuente – Juan L. Corbín Ferrer

jueves, 2 de octubre de 2014

CEMENTERIO GENERAL DE VALENCIA

  
Ángel del Silencio. Panteón familia Burriel
Ángel del Silencio – Panteón familia Burriel.
Archivo Rafael Solaz
Desde que se inauguró en 1807 han pasado más de doscientos años. El Cementerio General de Valencia, un lugar que se convierte en todo un continente de arte, biografías y curiosa simbología. Las flores “siemprevivas”, las lámparas votivas, el árbol arrancado de raíz que simboliza la muerte de una persona joven, el ancla rota, la flor de la Adormidera (el alma dormida, no muerta), las letras Alfa y Omega como principio y fin, los atributos funerarios como La Parca o el reloj de arena, aquel que cuando nacemos permite el paso de la fina arena. Ésta pasa más deprisa para algunos, para otros más despacio, pero al final pasa toda, es el destino y fin.
panteon moroder
Un Ángel nos recuerda el silencio, el respeto por todos los que una vez fueron vidas. Hay muchos Ángeles del Silencio, algunos nos invitan a pasar tras la puerta del mausoleo, como el del Panteón Moroder, obra de Benlliure. En otros, una niña de mármol no oculta su tristeza y mira a un ramo de flores perpetuo. Es obra del escultor Carbonell.

Son las piedras quienes nos ofrecen mensajes eternos. La esencial igualdad de todos los fallecidos ¡Qué más da los ostentosos panteones o las lápidas borradas por la erosión del olvido! Al final quedan los restos del recuerdo, y las esculturas, y las vidas. Cementerio General de Valencia, en blanco y negro o en color de la nostalgia.

Flores de piedra nos reciben atravesando los corazones de nuestros sueños. El Museo del Silencio sólo sirve para que recordemos la ruta de algunos de los ecos esculpidos.

Texto de Rafael Solaz

miércoles, 1 de octubre de 2014

LA CAFETERÍA RESTAURANT DE LA ESTACION DEL NORTE

estacion del norte_restaurante
Foto de Barberá Masip

Años 20 - La antigua cafetería restaurante de la Estación del Norte que diseñara Demetrio Ribes de estilo modernista tenía en correcto maridaje el costumbrismo de la huerta valenciana, su albufera, sus barracas, sus flores y el punto emblemático entonces de la ciudad que suponía “el Micalet”, en una decoración de paneles cerámicos realizados en la fábrica de Burjasot de “Azulejos Antonio Bayarri Hermanos” y de la mano del pintor ceramista Muñoz Dueñas.
Lugar no solo de “parada y fonda” para quienes esperaban el pitido de salida desde uno de sus andenes del tren dispuesto a inundar de vapor nuboso el umbráculo ferroviario, sino como punto de encuentro relajado, al igual que coqueto, que en sus funciones de restaurant lograba que el cliente se encontrara de inmediato inmerso en la Valencia huertana, fuera como visitante interesado o como vecino de la ciudad.

restaurante estacion norte
(Con mi agradecimiento a Carmen Pinedo Herrero)

Las botellas de agua sobre la mesa de mármol suavizaban el sabor del café humeante de la mañana o de la media tarde y las vemos en su presencia formando parte de tan singular recinto –hoy lugar útil para exposiciones culturales – en el que el Maître y el camarero uniformados posan a la cámara para mostrar en su conjunto uno de los lugares más increíblemente bellos de la Estación de Norte de Valencia.

martes, 30 de septiembre de 2014

EL PALLETER

 El Palleter. Cromolitografía de Pastor. 1886Archivo de Rafael Solaz
1886 - Cromolitografía de Pastor

“El Palleter”,  un personaje muy popular en nuestra ciudad, con placa en su recuerdo en la plaza de la Compañía,  bizarro monumento en un recoleto jardín junto a las torres de Quart y calle en su nombre en el nomenclátor de la ciudad.

Sin embargo, poco o nada sabemos de su biografía,  pues si hasta el día 23 de mayo de 1808 era un completo desconocido,  alcanzó la fama cuando subido a una silla declaró la guerra a Napoleón,  y pese a ello, después de su gesto, el vendedor de pajuelas en la plaza de las Pansas pasó al olvido.

Vicente Domenech, “el Palleter”, un huertano valenciano que faenando al lado del puesto de venta de la Gazeta madrileña y al enterarse de las intenciones del Emperador, alzó su voz en grito:

"Un pobre palleter li declara la guerra a Napoleó",¡vixca Ferran septim, muiguen els traïdors!

Y por su arrojó espontáneo mostrado en aquel día, perdura su recuerdo en nuestra historiografía, aunque del resto de su vida apenas sepamos nada.

Pajuelas que ardían vibrantes, pero que desaparecían calcinadas una vez cumplida su misión.

Todo una premonición.

lunes, 29 de septiembre de 2014

LA PLAZA DELS PORCHETS

Plaza dels Porxets. Siglo XIXArchivo de Rafael Solaz

De ella sólo queda su nombre en recuerdo de unas casas levantadas sobre unos pequeños pórticos, unidos sobre la acequia subterránea de Na Rovella en un recurso arquitectónico en nuestra ciudad, que, por su extrañeza, su recuerdo perdura en el nomenclátor.   

plaza porchets

De observancia en los planos de Mancelli (1608) y Tosca (1704)  fueron derribados en la segunda mitad del XVIII y pese a las modificaciones en la zona por los derribos de próximos conventos y la apertura de una ancha avenida, la plaza actual y en su configuración, mantiene un similar trazado en la curvatura donde estaban situados tan singulares “porchets”, punto de trasiego vecinal por su cercanía al mercado, tanto entonces como en la actualidad.

En el dibujo del siglo XIX, su autor y en su imaginario, crea el ambiente de la época mediante un carro y la vestimenta habitual de los huertanos que acudían al “cap y casal”.

domingo, 28 de septiembre de 2014

TRANVÍAS VOLCADOS

1932 jornada de huelga en el puerto Foto de Barberá Masip

1932 - En unos años de frecuentes conflictos sociales con jornadas de huelgas, el tranvía en Valencia tuvo su especial protagonismo en muchos puntos de la ciudad, con una importante documentación gráfica que así lo atestigua.

Volcarlo sobre la vía con las propias manos del trabajo, representaba una prueba de fuerza por parte de los manifestantes cuyo objetivo repetían cuantas veces se lo proponían. Habían adquirido cierta destreza. Oficio en sus quejas.

En especial y en la zona portuaria, se venían produciendo paros que suponían el cierre total de tiendas y despachos.

Vemos cómo un grupo de manifestantes tratan de conseguir su objetivo de volcar un tranvía de la línea nº 2, Interior-Malvarrosa, en las proximidades del Puerto. 

El tranvía era "el rey de las calles" y había que destronarlo.

sábado, 27 de septiembre de 2014

¡IRRUMPE EL AUTOMÓVIL!

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En la sociedad valenciana de las primeras décadas del pasado siglo, la de los felices años veinte, uno de los acontecimientos más notorio fue la irrupción del automóvil, en especial, por la distinción que otorgaba a sus dueños.

Su presencia por las calzadas (de las que de forma lenta pero inexorable se iba adueñando) hasta entonces en propiedad de tranvías y carros, servía para fijar la atención en lo más florido de la burguesía valenciana, deseosa como estaba en hacerse de notar, como lo había hecho con sus carrozas, faetones y tartanas bajo los álamos de la Alameda.

Con anterioridad, la Exposición Regional de 1909 fue el momento más apropiado para su presentación en sociedad –cuando en nuestra ciudad apenas habían censado media docena de coches- mediante su participación en la Gran Pista de la Exposición con exhibiciones deportivas para sortear los diferentes obstáculos, que, por su novedad, producían fascinación al público asistente, merced a los automovilistas que habían llegado de Madrid y de Barcelona, siendo en mayor número los de la ciudad condal.
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El Camino del Grao fue el lugar elegido para una prueba de velocidad que no sería más que la premonición de las actuales pruebas de Fórmula Uno, inexistentes entonces, en aquel imaginario deportivo que trataba de imitar las noticias que llegaban de Europa referentes al nuevo mundo del motor.