domingo, 6 de mayo de 2018

EL BARROCO EN LA BASILICA


La Basílica de la Virgen cuya construcción se inició en 1652, vio culminada su obra en 1694 con el Camarín de la Virgen que iba a guardar a la Geperudeta, "mare dels bons valencians".

Pero para su mayor esplendor, pocos años después, en el nuevo siglo, se recurrió a Acisclo Antonio Palomino, prestigioso pintor de la época, para que mediante su dominio del fresco dejara para la posteridad la más bella exaltación de la Virgen.

Y manos a la obra también le iban a servir para su trabajo los santos valencianos que la iban a acompañar pintados en la bóveda, donde, en su cúspide, la Santísima Trinidad y la Virgen, con un coro de ángeles, vírgenes y personajes bíblicos, iban a impregnar a la basílica del barroquismo imperante, ya certificado recientemente en la iglesia de los Santos Juanes con los frescos del propio pintor cordobés que por unos pocos años estuvo en Valencia.

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