En medio de la composición destaca la hermosa figura de la deidad, Eubea, hija del Cielo y de la Tierra, divinidad de las Tinieblas que, arrogante, majestuosa y triunfante, con su velo negro arrastrado por el viento, pasa en veloz carrera atravesando el firmamento. A la derecha, Morfeo, hijo de la Noche, con alas de mariposa, quien con su mano derecha coloca tallos de adormidera a quienes arrulla para dormir: un joven mancebo, un hombre desnudo y un hombre barbado. Junto a el Descanso y el Silencio, invitan, todos ellos, al recogimiento y al sueño; próximo, un Buho: el símbolo de la Noche.
El conjunto, completa una idea acorde para un dormitorio.