jueves, 15 de marzo de 2018

UNA FALLA Y UNA INSIGNIA


En 1954, por encargo de la Comisión del Parador del Foc, Salvador Dalí diseñó la falla de la plaza del Caudillo, hoy en día plaza del Ayuntamiento. En aquella época no existía falla municipal y se hizo cargo la Comisión del Parador del Foc durante unos cuantos años. Anteriormente al Foc se hizo cargo de la falla, el So Quelo.

La falla costó 111.000 pesetas, unos 667 euros, y estaba fuera de concurso de los premios del Ayuntamiento. La construyó un escultor muy conocido en la época, Octavio Vicent. El nombre de la falla "Corrida de Toros Surrealista" y Salvador Dalí por su trabajo cobró 50.000 pesetas, 300 euros. 




Por ese precio hizo su primer y único trabajo fallero y además diseñó la insignia para el Parador del Foc, que representaba el esqueleto de una mano, con los dedos en llamas, y la firma de Dali. Tengo entendido que se hicieron pocas unidades, por lo que hoy están muy buscadas por los coleccionistas.

La Falla no fue entendida por los valencianos y tuvo muchas críticas. El artista fallero tuvo muchos problemas para realizarla. Representaba una corrida de toros con la plaza en una perspectiva diagonal, difícil de realizar. En la parte alta un  extraño helicóptero, medio libélula, transportando un toro muerto. También incluía un torero con alas de mariposa, un enorme busto, mitad cara de Dalí, mitad cara de Picasso y, no podía faltar, Gala, su musa y esposa; y el público lo forman piernas, brazos y cuerpos que salen por los laterales de la plaza.


De esta falla quedó como recuerdo una maqueta que se expuso en el Reial Cercle Artístic de Barcelona, en el año 2009, junto con tres bocetos, dos de la falla y uno de la insignia. Nos habla de ello EnFangArte, http://www.enfangarte.com/blog/dali-artista-fallero.

Actualmente, desde hace algunos años, hay fallas llamadas experimentales que, como ésta, tienen un diseño innovador y diferente a los clásicos. Salvador Dalí se adelantó a su tiempo, muy criticado en su momento, pero ahora se considera que fue una aportación artística memorable en la larga historia de las fallas.
  
Texto y fotos de Charo González de Cárdenas Linares

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