En las participaciones para el sorteo de la Lotería Nacional del 22 de diciembre de 1972, la Falla Ferroviaria publicitaba los nuevos trenes eléctricos para largos recorridos puestos en servicio por Renfe a partir de 1971 para enlazar las principales ciudades españolas aprovechando la expansión de la electrificación en las líneas más importantes de la red férrea nacional. Fueron dignos sucesores de los trenes TER para servicios más veloces que con los clásicos de locomotora y coches de viajeros.
Inicialmente formados por coche motor y remolque con cabina de conducción, les añadieron un remolque intermedio para aumentar su capacidad. Podían correr hasta 140 km/hora, y prestar servicios en triple composición. Veinte trenes eléctricos, construidos entre CAF de Beasáin (Guipúzcoa) y MACOSA de Valencia, que finalizaron su vida en el 2010 al ser sustituidos por otros con más prestaciones.
Participación de 1980
Renfe, una voluntad en marcha y la imagen del tren ocupaban la mayor parte de la papeleta de lotería con el número 40.312, donde el portador jugaba veinte pesetas.
En las participaciones de 80 pesetas para la extra de Navidad del año 1980 la Falla Bailén-Xátiva publicitaba los mismos trenes, sin nombrar la empresa ferroviaria, pero con el Monasterio de San Lorenzo del Escorial en lontananza y rodeado de floresta. Apoyando al turismo con servicios modernos. Sin embargo, el Banco de Santander, aprovechaba la imagen del tren veloz para publicitar su rapidez en las operaciones bancarias.
Imágenes en todas las participaciones de los muchos números de lotería que emitía en cada sorteo la Falla Bailén-Xátiva, más conocida como La Ferroviaria.
Renfe facilitaba a la comisión fallera la utilización del sótano del edificio dormitorio para agentes en la calle Bailén para su Casal y la venta de lotería en las estaciones, y en contrapartida recibía gratuitamente publicidad de sus servicios ferroviarios.
Alabando la rapidez de trenes modernos que entre Valencia y Barcelona se pudieron utilizar después de octubre de 1973, cuando terminaron la electrificación de la línea, mientras que para ir con tracción eléctrica hasta Madrid hubo que esperar al año 1979.
Trenes de la serie 432 de Renfe pronto bautizados como “obispos” por su color.
Texto de Esteban Gonzalo Rogel


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