Esta entrada la dedico al “Call” como se le llamaba en Valencia al gueto donde habitaban los judíos con la entrada del rey Jaime I en la ciudad y tras la expulsión musulmana.
Me baso en las conclusiones de Francisco Dávila según los apuntes del notario Menarques y en el plano posterior del Padre Tosca de 1704, no modificándolo pero si aclarando con mis apuntes dicho encerramiento del barrio.
Teniendo en cuenta que en 1423 y 1586, en los dos incendios que sufrió la Casa de la Ciudad, la sede municipal de Valencia, la desaparición de documentos fue extensa y pocos quedaron sobre este tema y la mayoría de autores se han basado en conjeturas.
Lo cierto es que durante la dominación árabe existió ya una judería, un barrio separado de la población musulmana que habitaba la raza hebrea.
Cuando Jaime I llegó a Valencia los hebreos le prestaron sus servicios, incluso los rabinos le presentaron la Thora (se refiere a los cinco primeros libros de la Biblia hebrea), el libro de la ley. Agradecido les donó un barrio y a algunos en concreto, como recompensa a sus servicios, les ofreció campos y casas que habían sido desalojadas por los moros. Pronto se establecieron unas normas en las que ningún judío ni judía podía estar ni habitar fuera de las puertas de la judería, y tampoco comer o habitar casa de ningún cristiano.
Ahora vamos a seguir el plano y veremos el interior del gueto con su delimitación, sobre todo hay que comprender que sobre el plano de Tosca ya hacía años de su desaparición y las calles habían tomado otra estructura y otras denominaciones, al igual que la desaparición de ciertas casas y construcciones importantes.
Situándonos a la derecha del plano de Tosca, tal y como he escrito estaría la primera puerta por donde empezó a crearse el cerco, la puerta de En Esplugues. Seguiría por la calle del mismo nombre uniéndose a otra mas cortita, la de la Cullereta, hasta llegar a otra puerta, la puerta Exarca, en la pequeña placita del mismo nombre. Esta acabó derribándose al estar maltrecha, y ahora a continuación llegaríamos a la puerta que sustituyó a esta tras pasar por la zona trasera de la Congregación de san Felipe Neri. Se le llamó Portal Nuevo de la Judería y se situaba junto al fosar de San Juan del Hospital, quedando su tapia en la parte derecha, por el callejón de En Cristóbal Soler, y por detrás de la calle del Milagro (muy cerca del baño del Nalmelig, lo que se llamaría después los baños del Almirante) para trazar un ángulo de 90º dirigiéndose hacia el Norte por la calle Avellanas a la altura de la iglesia de Santo Tomás. En la plaza de la Figuera a la entrada de la calle del Mar se abre otra puerta, la que se considera la principal de la judería. Dejando atrás Santa Tecla, prisión de San Vicente Mártir, titular del Reino, el recorrido del recinto sigue sinuoso por la calle de Escribans, donde se encuentra la casa de Na Escribana y por la calle Cardona a la casa del mosén Pedro Boil, dando a la plazuela del Flaquer, a la calle Forn de les Rates, girando la calle de Pobres Estudiants por delante del colegio de Santo Tomás hasta llegar de nuevo al inicio, la puerta de En Espluges.
En el interior, entre las casas, habían dos Sinagogas, tal y como se ve en el plano reconvertido, la Sinagoga mayor y la Sinagoga menor o Cruz Nueva. Entre ellas estaba el mercado judío, además de otros comercios como eran varias carnicerías.
Todo este barrio se destruyó en el año 1390 teniendo su final en el mismo punto desde donde comenzó, en la puerta de En Espluges. A toque de trompetas y timbales se derribó el portillo tirando de cuerdas amarradas al arco con forma morisca.
La aversión de la población valenciana ante este barrio de hebreos acabó con asesinatos y bautizos a la fuerza. A los conversos que quedaron se les llamaba despectivamente “Rates de Faraó”. De ahí ya al olvido.
Como alguna anotación añadida: El portillo de En Esplugues que estaba muy cerca del cementerio de los judíos dejó solar para levantar el monasterio de Santa Catalina de Sena. La Sinagoga Mayor se convirtió en la iglesia de San Cristóbal. En el solar de 49 casas y algunas calles compradas por el Patriarca Juan de la Ribera se construyó el colegio del Corpus Christi en el año 1586. La citada casa del mosén Pedro Boil fue después la plaza de Villarrasa.
Texto de Amparo Zalve

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