sábado, 1 de mayo de 2021

LA VIGILANCIA DEL MUSTAÇAF


La institución del mustaçaf venía de muy antiguo, de cuando en época musulmana y con el nombre de muhtasib se dedicaba a la vigilancia de lo ordenado en cuestiones de mercado y otros aconteceres por las calles de la ciudad.

Ya en época jaimina el mustaçaf era conocido con otros nombres, mostassaff, mustasap o mostrassaf y pasó a depender del Consell Municipal, con sede en la Llongeta junto a Santa Catalina; contaba para el cumplimiento de las normas la ayuda de un lugarteniente y de tres pesadores; y como principal misión, cuidar de que los pesos y medidas fueran los justos, así como evitar la existencia de fraudes y engaños en la ventas de las mercaderías.

De él dependía también la vigilancia de las normas para el mejor cuidado de la ciudad y de sus calles, de procurar que en su trazado hubieran lavaderos y acequias, de que no se entorpecieran unas con otras, de su limpieza y de la inexistencia de agujeros que pudieran lesionar a los vecinos. 

Los gremios facilitaban su labor con la cesión de los necesarios veedores para el cumplimiento de la ordenanza municipal, teniendo el mustaçaf la facultad de imponer las multas, incluso penas de cárcel a quienes no acataran lo ordenado e igualmente el castigo en vía publica de latigazos como señal de aviso.

En 1567 se publicó un libro de bella impresión en el que se documentaba las obligaciones del Mustaçaf, con sus normas, historia y forma de ejecutar la ordenanza del Consell. 

Ilustra el libro la imagen de San Jorge en el momento de matar al dragón, rendido a sus pies. 

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