miércoles, 27 de noviembre de 2019

EL IMPORTANTE GREMIO DE LOS CARPINTEROS

Archivo Municipal

Aunque se anticiparon los del gremio de los “pelaires, el de los carpinteros fue uno de los más antiguos y numerosos de la ciudad de Valencia. Mantenían su rivalidad con el de los zapateros para seguir en su posición de antigüedad.

Todo empezó en el año 1238, coincidiendo con la entrada de Jaime I en Valencia, constituyéndose la Cofradía dels Fusters. Al igual que los otros gremios, funcionaban como organismos asistenciales, hasta que tuvieron libertad de reunión. Tal importancia tuvo este gremio que en 1283 podían nombrar dos representantes del Consejo General del Ayuntamiento.

"Els caixers” hacían muebles y arcas de madera, se encargaban de la custodia y mantenimiento de la muralla, construían los “cadafals” o tarimas flotantes para las fiestas, entre ellas la de toros. Y es que al gremio se fueron añadiendo otros oficios como los torneros, pintores de madera, los “aladrers” que fabricaban aperos de labranza, los que hacían carros y carrozas, y todo aquel que trabajara la madera de alguna forma.

Se concentraban en “la Fustería”, zona que se situaba junto al Mercado, hasta que se marcharon a la plaza dels Alls (actual plaza de La Merced) por culpa de un incendio. Compraron una casa y huerto en la parroquia de San Martín para establecer su casa gremial.

Actualmente y con la modificación del trazado de la ciudad, la dirección pertenece a la calle Balmes, habiéndose renovado el primer edificio por el actual del siglo XVIII.         
                                               
Aunque parezca extraño su Patrono en un principio era San Lucas Evangelista hasta 1497, que pasó a ser San José.

Además de sus propios festejos en los que repartían panes bendecidos, cocas y ramilletes, participaban junto a los demás gremios, a partir de 1373, en las fiestas extraordinarias de la ciudad. Precedidos de danzarines y músicos, el portador del estandarte vistiendo camisa marcada con la insignia en la manga aludiendo al arte, hacía gala de su habilidad, colocando el extremo del mástil del estandarte sobre su hombro o incluso lo sujetaba con la boca, y eso que el estandarte adamascado de color rojo carmesí era de gran tamaño, con bordado de San José, a ambos lados una cruz con una sierra y un hacha. Y verdaderamente era un arte el desfile, se esforzaban por tener el mayor ingenio, pues tenían premio, y este gremio casi siempre era el más laureado.
Archivo Julio Cob

La sede del gremio en la calle Balmes sufrió las consecuencias de "la gloriosa" en 1869, con una bomba sobre el edificio con gran perjuicio. 

De su aporte a las fallas se sabe de un ingenioso carpintero que en el día de la celebración a su patrono San José se le ocurrió vestir al "parot", el mástil donde se colgaba el candil que iluminaba su trabajo, con ropas de algún personaje célebre del momento, popularizándose como "ninot", al que quemaron junto los restos de maderas acumuladas.

La Valencia romana ni podía imaginarse el éxito que sus corporaciones de artes y oficios alcanzarían en el futuro.

Texto de Amparo Zalve Polo 

1 comentario:

  1. Gracias Amparo y Julio. Una historia muy interesante para un Holandes :)

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