lunes, 29 de octubre de 2018

LA SEÑALIZACIÓN Y PETICIÓN DE LAS PARADAS

Junto al Puerto, tranvía en dirección a Caro, en la parte izquierda se ve una señal aérea de parada. 
Foto autor desconocido, ca. 1910.

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES TRANVIARIAS
  
Cuando comenzaron a rodar los tranvías por Valencia solamente había la parada del inicio de trayecto y la del final, para montar al tranvía bastaba con hacérselo saber al conductor extendiendo el brazo para que éste hiciera parar al caballo. Si estabas montado para apearte se le indicaba verbalmente a él o al cobrador y paraba donde tú le indicabas. A este proceder se le llamaba parada continua.

Con la mecanización, tranvía de vapor y poco más tarde eléctrico, la cosa cambia y es el ayuntamiento el que indica una serie de puntos de parada, que poco después hubo que señalizar para evitar problemas, para ello tenemos claro que en los puntos de parada se colgaban de los cables del sistema de sustentación de las catenarias unas pequeñas banderolas metálicas pintadas de rojo, que al principio llevaban la palabra PARADA en blanco.
  
Postal coloreada de época, ca. 1910. La señal de parada se ve colgada en la parte superior izquierda.

Con el paso de los años se modifica la banderola que ahora tiene tres franjas, como no sabemos los colores vemos franja clara, oscura y clara. Esto corresponde con los años veinte y treinta del siglo pasado.

 Foto frente estación del Norte ca. 1920, autor desconocido. Archivo Centre excursioniste Catalunya.

Desde poco antes de la guerra permanecieron hasta la desaparición del tranvía en la Glorieta y en la pl. Ayuntamiento unas señales en las isletas sobre pequeños postes en las que se lee parada fija, eran las únicas paradas obligatorias en las que aunque el convoy estuviese lleno y no pudiera admitir pasajeros el conductor estaba obligado a realizar la parada. El resto de paradas eran discrecionales y si no había solicitud de parada el conductor podía pasar de largo.

Parada fija pl. Ayuntamiento. Foto autor desconocido. Remember-València, pg 1200.

A partir de la guerra civil las banderolas cambiaron sus colores, pasando a ser igual de tres franjas, pero ahora era rojo, amarillo y rojo, semejante a la bandera nacional, lamentablemente me ha sido imposible lograr una foto en color de esta época con la banderola visible.

En cuanto a la petición de parada en los tranvías abiertos se realizaba tirando de una, con el tiempo, pringosa cinta de cuero que recorría todo el techo del tranvía y que tú mismo tirabas para pedir parada, o lo hacía el cobrador por ti, entonces sonaba una campanilla de aviso al conductor. Si era remolque el cobrador lo pedía al conductor a base de pitidos. En los coches cerrados al ser la bajada por delante se le decía verbalmente al conductor aquello de “Próxima por favor”.

 Parada, de nuevo frente a la estación del Norte, con la banderola de la postguerra. Postal sobre 1940.

Poco antes de 1960 hubo un nuevo cambio en las banderolas de parada, según explicó la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (CTFV) para no hacer un uso desmedido de los colores de la bandera nacional (a buenas horas mangas verdes) el nuevo diseño era un círculo rojo sobre fondo blanco. Mucho más visible a distancia sí que era. Y tan tan parecido a la bandera de Japón que aparentaba Valencia una colonia japonesa.

 Foto Charles Benson, ca. 1960. Pl. Reina tramo antigua calle Campaneros. La señal se ve ante el mirador sobre el tranvía.

Esta nueva señal trajo una novedad digna de mención, en las zonas en las que había isletas centrales, como en la ronda de Circunvalación, av. Puerto, Mercado estaban dotadas de postes también centrales, que además de sostener la catenaria solían adaptar maceteros y sostener farolas. En estas paradas se eliminó la banderola y la señal de parada estaba sencillamente pintada en el poste.
Por descontado no debemos olvidar que las actuales paradas de tranvías traen consigo todo un sistema de pago previo in situ o con anticipación y a renglón seguido cancelación del billete o título de viaje, todo esto antes de que el tranvía abra sus puertas para subir, eso sí, con la ventaja de hacerlo por la puerta que quieras o puedas, según horario. Por cierto entre todo el voluminoso equipamiento que hay en cada parada más la rampa y el escaloncito estas nuevas isletas - paradas no pueden pasar desapercibidas para los usuarios. En cuanto a las paradas de autobús con sus marquesinas protectoras de las posibles inclemencias atmosféricas, sus apoyos isquiáticos y los tres o cinco asientos, más la probable indicación real de retrasos ya no puede haber ni comparación.

Texto de Enrique Goñi Igual.


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