sábado, 28 de abril de 2018

A LAS ARENAS

Archivo Municipal

1935 Ca. - En el pasado decimonónico había sido la Alameda donde con sus tartanas, carrozas y faetones se reunía la clase pudiente de la ciudad. La sombra de los Álamos, la extensión alargada de la Alameda de acceso fácil desde el centro de Valencia por dos de sus cinco puentes sobre el Turia situados en los extremos del paseo, facilitaba la oportunidad de lucirse ante lo más granado de una burguesía que se arracimaba al tren de la modernidad.

Pero con el nuevo siglo nuevos lugares atraían el orgullo de aquellas "doñas Manuelas de Arroz y Tartana" que para distinguir su porte acudían al Balneario de las Arenas, a la sazón ornado por dos panteones neoclásicos de altas columnas y regias escalinatas donde se alternaban los baños calientes en tina con los servicios de un restaurante de primer orden abierto todos los días del año. 

A sus pies, y en paseo matinal principalmente de domingo, si algo había que evitar eran los rayos solares cuya exposición era signo inequívoco de baja condición social.

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