miércoles, 20 de enero de 2016

EL CONVENTO DE BELÉN



El convento de Belén estaba en la calle Guillem de Castro en el actual bloque urbano situado entre las calles Gandia y Cuenca. Construido en 1673 bajo la custodia de monjas dominicas, había superado la tensión desamortizadora del XIX y se mantuvo abierto al culto hasta sus últimos años, para ser derribado poco despues en 1936.

En su sección de “Tradiciones Valencianas”, el Diario de Valencia nos habla de que en su interior se veneraba la imagen del "Santísimo Cristo de la Protección contra la Peste", y que en ocasión de una epidemia fue sacada al exterior del templo para implorar la misericordia de Dios, con tal efecto, que se logró el propósito. 

Hubo entonces quienes a través de una pequeña puerta que existía en la muralla, cerca del Hospital, llamada de los Inocentes, tuvieron la ocurrencia de introducir la imagen en las calles de la ciudad, por lo que se dispusieron en procesión una vez habian traspasado la tapia del convento. Sin embargo no consiguieron su deseo pues algo extraño les impedía avanzar los pasos. Y aunque cambiaron en repetidas ocasiones los hombres que la portaban, ante su imposibilidad, desistieron de su empeño.

Ante aquel hecho, se edificó una capilla donde colocaron la imagen, siendo un lugar de encuentro en los días festivos por la tarde. Allí se reunían los devotos al rezo del Rosario en sufragio de las almas de los desamparados y ajusticiados, cantando gozos al Santísimo Cristo.

Ya derribadas las murallas se quiso trasladar de sitio la capilla y cuando ya estaba todo dispuesto, el domingo 7 de abril de 1889, se presentó un concejal del Ayuntamiento para hacer saber que en la sesión del día anterior se había dispuesto la entrega de la imagen al Convento de Belén. Llevada a efecto la orden, el Santísimo fue recibido con volteos de campanas y el canto del Te Deum por la Comunidad. Ante el deterioro que presentaba la imagen, fue restaurada por un devoto pintor para colocarla finalmente en el comulgatorio de la iglesia.

Lo realmente anecdótico es que no se recordaba su invocación, “y echaron suertes y salió: “Santísimo Cristo de la Protección contra la Peste. Así van los devotos a venerarle rezando todos los días festivos el santísimo Rosario, cual lo verificaban antes”.

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