miércoles, 2 de abril de 2025

LA GUERRA CIVIL EN EL ENTORNO DE LAS TORRES DE QUART


Esta vez el enfoque de las Torres de Quart nos muestra imágenes diferentes a como se muestran en las postales, una imágenes marcadas por el dolor de una Guerra Civil en la que también se vio repercutida después de los destrozos que ya habían producido en ellas la Guerra de Sucesión.

En el año 1933 se procedió a una tímida restauración, pero no fue hasta la década de los años 50 cuando se le devolvieron las almenas en lo alto de ambas torres y la liberación de todos los postizos que hubo que añadir al uso como cárcel.

Las distintas fotografías de 1936, por tanto, pertenecen al momento de la Guerra Civil, y no solo a las propias torres que si no también al lugar más cercano a ellas, al Convento de Santa Ursula.


Situémonos y miremos, y hasta atravesemos las puertas .


Milicianos provistos de munición esperaban en la puerta para que los transeúntes que por allí pasaban cachearlos y decidir si podían atravesarlas o no. Mientras, en el interior de las torres habitaban de manera provisional presos dependientes de la Prisión Celular de Valencia. Esto ocurrió hasta el año 1946.


A pocos metros, o justo a espalda el Convento de Santa Ursula había sido tomado por el bando Republicano creando la más sangrienta checa de toda España, uno de los lugares más tristes para la memoria de los valencianos. Pasaron muchas personas para ser interrogadas. Detenidos a los que se les hacía firmar declaraciones que ellos habían amañado a su antojo y a las que por supuesto se negaban. Eso era el comienzo de una tortura sin igual, el apaleamiento brutal, al que le seguían torturas varias como era encerrarlos en un armario pequeño durante veinticuatro horas, como también meterlos en un cajón en el que prácticamente no cabían, lo hacían flexionando su cuerpo y allí a pasar horas encorvados mientras escuchaban disparos a su alrededor para agudizar más su terror. Las celdas a las que posteriormente ponían a continuación al servicio de los que iban a misa,de los conservadores, de los empresarios, de los que estudiaban, de los fascistas y de las personas consideradas de orden, tenían los suelos con afiladas puntas de ladrillos y cubiertos de una fina capa de agua.


En Santa Ursula a principios del 37 habían 108 internos, disponiendo de 39 celdas, unas con uno o dos, otras con cinco o seis, y en otras hasta veinticinco. El hacinamiento y las enfermedades estaban servidas. ¿Cuántos saldrían con vida ?




Llegó la paz y como final vamos a ver las Torres de Quart ya de otra manera, justo con esa paz tan ansiada aunque con hambre, y desde un encuadre diferente, en los años cuarenta.

Texto de Amparo Zalve