viernes, 20 de enero de 2017

POR LA CALLE CALVO SOTELO. Y SU CUADRADO DE ORO.


1973 - El centro del centro. ¿Quedamos a la puerta de Balanzá? Inconfundible el edificio Balanzá con su redondeada terminación, gran marquesina y espaciosa terraza, ya asentado en ese solar desde finales del XIX, bebidas… tapas... refrescos…

Avanzamos lentamente por su acera, y el primer negocio que vemos, el de Luis Saus el fotógrafo, reportero de eventos, comuniones y bodas, poseía un gran establecimiento del sector, muchos tendremos fotos de Saus, con su firma de alargada S.  Rebasamos la zapatería Oxford, con gran exposición de zapatos de calidad, y llegamos a Pañerias Raga, venta de paños, cortes de traje y confección de caballero, podíamos pedir lo mejor de lo mejor, un corte de Tamburini, o un paño con acabado Perrot, por cierto  recuerdo que tuve uno de éstos. Me paro en la calle Horneros sin cruzarla, pues esa era mi intención, hace calor, respiro, y retorno hacia los impares de la calle, pisando las vías de tranvía ya en desuso.

Haciendo esquina con la calle Lauria, el establecimiento de la Lechería o Cafetería Lauria, que tanto da. Con mesas colocadas detrás de sus extensos cristales,  ideal para pasar la tarde charlando, viendo pasar a la gente, o esperando la hora para ir al cine, y su alargada barra, con gente sentada en sus taburetes. Siguiendo la acera una pequeña pero surtida dulcería, con mucha variedad de chocolates y bombones, La Española. Y al lado mismo un Photomatón o Foto Rápida,  donde se decía que te mataban en sus fotos; pero sin olvidarme de Calzados Mayordomo, con extenso surtido de calzado de todos los precios, y la farmacia Escolano naturalmente, ésta ya en la esquina, de la calle Mosén Femades.

Cruzo la estrecha calle, llamada la calle de los sastres, porque  hubieron varios allí. Me topo con la Oficina Principal del Banco de Santander, establecido en Valencia, no hacía demasiados años atrás; a su lado el cine Lys el más moderno en su momento, inaugurado en 1954, con avanzada tecnología en sus instalaciones; en  su pantalla panorámica se ofrecía,  la técnica del Cinemascope y del sonido estereofónico con el estreno de la película La Túnica Sagrada.

Me paro un momento, oteo brevemente la opuesta acera, por si algún conocido veía pasar, y prosigo mi caminar,  ya me encuentro en la misma puerta de la Cafetería Hungaria, la primera cafetería de corte moderno instalada en Valencia, era otra cosa, con un amplio mostrador a la izquierda del local, y sus mesas muy bien distribuídas, el ambiente oliendo a café y tostadas, y sobre todo su iluminación, muy bien repartida por todo su espacio y en su fachada con luces de neón, anunciando Cafetería Hungaria, con un volado hacia la calle que bien de lejos se veía.

Avanzando por tan concurrida acera hacia la siguiente finca, Almacenes Gay, don José Gay Muñoz su propietario, establecimiento referente en Valencia, para la compra de los artículos que allí se ofrecían, loza, camisería y perfumería,  pero por encima todo,  sobresaliendo por sus bajos precios.

Y cómo no citar al kiosco de periódicos de  Vicenta Miró, el kiosco más surtido de Valencia en su ramo, por la gran oferta de periódicos extranjeros, el Daily Mirror, el The Times, el The Wall Street Journal, etc. naturalmente de alguna fecha atrasada por el transporte de su envío, y que eran expuestos en la misma acera sobre unos soportes metálicos para tal fin.

Y no me iba a dejar en el tintero al fotógrafo,  Valentín Pla hijo, que en un piso tenía su estudio; y en un piso también, tenía su consulta, persona entrañable, el médico ginecólogo, don José Aviñó, de la vieja escuela, asistido en su trabajo por su mujer Amparito, los dos de muy apreciado recuerdo.

Ya hemos hecho un recorrido por ese cuadrado de la Ciudad, entre aceras, que como al principio comento y título, el Cuadrado de Oro.
          

Texto: Germán Gómez.
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