viernes, 28 de marzo de 2014

CRÓNICA DE UNA TARDE – TABLA RODONA, HISTORIA Y BIBLIOFILIA

blog1

La Sociedad Bibliográfica Valenciana Jerónimo Galés, ha celebrado su XX aniversario con unas Jornadas de Bibliofilia en el Aula Magna de la Universidad de Valencia, en los días 26 y 27 del corriente mes, en continuadas “tablas rodonas” en las que han participado diversas autoridades relacionadas con el mundo de los libros. Para conmemorar el feliz aniversario, la Sociedad Bibliográfica ha editado 157 ejemplares del original plano de Cassaus de 1695, del que sólo existe un ejemplar en el mundo, propiedad del archivo de José Huguet, quien lo ha cedido para su reedición. El plano de José Francisco Cassaus, ha sido mencionado en las diversas ponencias celebradas en estas Jornadas de Bibliografía.

DSC09222

En la tarde del día 26 y bajo la batuta de Rafael Solaz, Presidente de la Sociedad, librero y aprendiz de todo, como él mismo se define, han sido varios los ponentes que han versado sobre aspectos de mayor interés en la historia de la bibliofilia valenciana, principalmente.
DSC09291

Rafael Solaz nos ha hablado en primer lugar de ese anaquel mágico conocido como “el infernet de les biblioteques”: el lugar donde en diferentes momentos históricos ha dado cobijo a un conjunto de libros prohibidos, que por su temática morbosa unas veces, otras lasciva, irreverente y escatológica, ácidos contra los poderes establecidos siempre, perseguidos por la Inquisición y escondidos para su mejor resguardo y defensa de sus dueños, conformaban un rincón aparte en las bibliotecas particulares. Y no sólo en las privadas, pues tras destruir los ejemplares hallados, en muchas ocasiones de revistas de aparición efímera, uno de ellos pasaba a poder de los religiosos, quienes de esta forma procuraban su particular “infernet de biblioteca”. Concepto éste de gran interés que el ponente ha alumbrado con variados detalles anecdóticos de diferentes periodos históricos.

EDIT. 9

MANIFIESTO DELOS PERSAS 1914
A continuación, Ricardo Rodrigo y Pilar Pérez han disertado sobre “los coloquios valencianos en la guerra de la Independencia”, que se caracterizaban por el insulto al francés y por su interés en ridiculizar la figura de Napoleón Bonaparte. Los coloquios se teatralizaban creando dos personajes que básicamente personificaban las figuras enfrentadas de un “llaurador” y un personaje culto. La imprenta Brusola se caracterizó por sus pensamientos reaccionarios, así como el periódico “El Fernandino” que glosaba la figura de Fernando VII quien a su llegada a Valencia y en su primera decisión, abolió de inmediato la Constitución liberal de Cádiz, mediante el “manifiesto de los persas”.

De autoría anónima, tras el regreso del “Deseado”, saltaron a la palestra los personajes de Chilo y Pacalo, quienes reflexionaban sobre el buen recibimiento que con todo tipo de agasajos Valencia había dado al monarca, a diferencia de los pueblos por los que había pasado desde su entrada por Gerona, en su camino a Valencia, donde se iba a fraguar la vuelta al absolutismo, lo que significaba la mayor riqueza que ostentaba la ciudad del Turia en versión de aquel dúo imaginario.
 
EDIT. 10

Miguel C. Muñoz, de la Universidad de Valencia, tomó a continuación la palabra para ilustrarnos sobre la relación que tuvo la Bibliofilia con las desamortizaciones del siglo XIX, destacando en principio la importancia de recabar todo el saber que se encontraba en los libros hallados en conventos y monasterios, como lugares de privilegio y para su recopilación; importantes colecciones que habían sido logradas por la necesidad intelectual de los religiosos, como es el caso de los dominicos del Convento de Santo Domingo; también por haber heredado riquísimas bibliotecas concentradas en el Monasterio de San Miguel y de los Reyes, o en la Cartuja de Porta Coeli, que fue refugio de piezas de singular rareza, especialmente las últimas páginas de la “Biblia Valenciana” de Bonifacio Ferrer, gracias a que el Padre Juan Bautista Civera, insertara sus última páginas (las únicas existentes) en el libro “Los anales de la Cartuja”, que ha llegado hasta nuestros días en los que permanece en la Hispanic Society de Nueva York.

biblia valenciana

Desamortización que supuso el acto jurídico por el que los bienes amortizados pasaban a ser libres y de propiedad particular ordinaria. Con la de Mendizábal de 1835, los bienes nacionalizados, propiedad de conventos y monasterios, quedaban destinados a la extinción de la deuda pública, con la excepción de los archivos, cuadros, libros y demás objetos pertenecientes a los institutos de ciencias y artes con destino final a las bibliotecas de instrucción pública. Desamortización por otra parte, que se vio envuelta por una muy censurable rapacidad. Muchos de los libros y en una cantidad muy importante que igual pudo alcanzar, incluso superar, los 50.000 libros, no ingresaron en la biblioteca universitaria por los robos producidos por diferentes modos y motivos, como también por las ocultaciones de los propios religiosos, o por haber sido vendidos a peso por el propio Estado.

Miguel C. Muñoz finalizó su ponencia mencionando diversos personajes que tuvieron su importancia en el proceso desamortizador, como Joan Churat i Sauri,”l’home de brusa” quien en la segunda mitad del siglo XIX adquiría libros a bajo precio por las “paraetas” que visitaba, cuando aún le sobraban monedas en su “brusa de treballador”; o el bedel Gregorio Fuster y Jordan, que en su auxilio a los comisionados de la Universidad, consiguió ejemplares de gran valor para su colección privada.

EDIT. 11

Vicente Pons, Archivero de la Catedral de Valencia, expuso su ponencia en rededor de los libros menores editados entre los siglos XVII al XIX, pero no por ello de menor importancia, como fueron “les Gallofes”, ediciones producidas en imprentas artesanales, con una muy interesante tipografía y diversidad de temas cuya técnica se iba perfeccionando con el paso del tiempo, citando a los impresores relacionados con la Catedral, como Monfort y Josep Rius, mencionando la historia de la imprenta y sus avatares en aquellos años.

EDIT. 12

Finalmente, Germán Ramírez, profesor de la  Universidad de Valencia y especialista en el siglo XIX, disertó haciendo hincapié en la importancia que tenía para los franceses encontrar el plano de Cassaus, por la información que facilitaba acerca de las alquerías torno a la ciudad de Valencia con minuciosidad de detalles. Tras hacer gestiones en el Ayuntamiento y Cabildo, no pudieron encontrarlo, lo que no les privó de recorrer todas las alquerías para recaudar 200 millones de reales como sanción impuesta a los valencianos por la muerte de los franceses residentes en la ciudad en 1808, cuando el primer intento del ejército francés por tomar Valencia.

Tras abundar en un rico anecdotario de la época, el profesor universitario dio por finalizada la “tabla rodona” en la tarde del miércoles.

Fotografías de Javier Luna

2 comentarios:

Gregorio dijo...

Gracias Julio por la explicación , para que los que no hemos podido asistir tengamos un conocimiento de la conferencia . Un abrazo y buen día . Gregorio

Julio Cob dijo...

Gregorio, gracias a ti por estar ahí.
Un abrazo

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...