sábado, 11 de enero de 2014

EL CORTE Y CONFECCIÓN

Academia de corte y confección en el Cabanyal. 1932

Archivo de Rafael Solaz 

Ca. 1932 - Fuera del mundo de la alta costura, de la pasarela y del glamur que envuelve el vestir a la mujer de altos recursos, de siempre, ha existido la afición en el sexo femenino por la aguja y el dedal a nivel de calle. Y más en épocas de crisis cuando de la misma forma que hay que ajustar la medida de la manga de un vestido de entretiempo, hay que procurar que el presupuesto familiar se ajuste durante todos los meses del año. Es en este contexto cuando el recurso al corte y confección prolifera más que nunca, como sucedió en las décadas de los treinta a los sesenta, cuando al mismo tiempo, las academias que ofrecían su enseñanza existían en mayor número.
costureras-bordadoras en el Cabanyal-Canyamelar 1900 fotografiadas por Cayuela

Tiempos aquellos de la máquina de coser de acreditado prestigio que a ras de calle y en las plantas bajas se convertían en escaparates, motivo de atención de los paseantes (como la Singer en la plaza de la Reina), o de su existencia en cualquier domicilio que se preciara, bien fuera para uso particular o para encargos recibidos. Las “academias de corte y confección”, abundaban en las páginas publicitarías de la prensa diaria, tal y como vemos en el anuncio de 1932; o en la foto torno a 1900 en el Cabanyal donde se muestran alegres un grupo de costureras en el que entre la dueña, figuran la maestra, las oficialas y las aprendizas.


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