miércoles, 11 de octubre de 2017

LA OBRA NOVA

Archivo Municipal

En el año 1566 el Cabildo redactó unos estatutos contra la herejía que se fundamentaban en la limpieza de sangre. Pero no sólo se dedicaba a estas cuestiones que según la época se podían considerar “como de higiene”, pues también quiso que la Catedral luciera con mayor esplendor al estilo renacentista que como nueva tendencia se estaba adoptando en las ciudades italianas.

Los mandatarios de la Seo y bajo la dirección del arquitecto Miguel Porcar llevaron a efecto en aquel año la fábrica de una edificación anexa a la Catedral que se sustanciaba mediante una fachada de dos pisos sustentados por la continuidad de unos arcos abiertos a la plaza que dando un carácter diferente a lo construido hasta entonces, no desmereciera al entorno catedralicio, e incluso con el reto de que aumentara su belleza y a su vez fuera de utilidad. 

La que se denominó como Obra Nova tuvo un éxito superior a lo esperado y de inmediato de forma popular fue denominada como la “llonjeta de la catedral” y con más precisión práctica como “els balconets de la Seu”, toda vez que para los canónigos era una lugar inmejorable para poder presenciar en lugar de privilegio cualquier tipo de acto a celebrar en la plaza a sus pies.

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