lunes, 5 de junio de 2017

EL DERRIBO DEL VIEJO ATENEO

Archivo RND - J. Baum

Era en 1931, los derribos de la Bajada de San Francisco habían finalizado, el relojero Carbonell de largas patillas ya estaba en su nuevo local junto al Tossal y había llegado la hora de los derribos en su prolongación por la plaza Castelar hasta el edificio del Ateneo. 

El que hacía chaflán con la calle de las Barcas, la Fonda de España anexa a otro edificio, aún no les había llegado la hora. Faltarían tres décadas para su desaparición, como integrantes de un tramo urbano que desde la Plaza Cajeros había sido todo él el epicentro de la vida comercial y bullanguera valenciana. Cafés, abanicos, relojes, fondas y estudios de fotografía conforman un recuerdo lleno de fascinación tan rememorado en la actualidad por los apasionados de la Valencia antañona.

Finalizaba pues el año y el Alcalde anuncia que la problemática para el derribo del Ateneo está superada. La directiva ateneista había dado por buena la tasación municipal de expropiación por 110.201 pts., solicitando a cambio la condonación del incremento del solar, para lo que alega que el nuevo local estará a disposición del Ayuntamiento para cuanto desee, dispuesto con una sala capaz para dos mil personal. El Consistorio aceptaba la condición, siempre y cuando la actividad del Ateneo fuera de fines sociales y recreativos, pues en caso contrario sería revocada la condona, por lo que el Ateneo tendría que pagar el incremento del solar, tasado en 69.908 pts.

No obstante, esta declaración de intenciones, que por parte de Alcalde esperaba su aprobación, tenía que someterse a la junta de Gobierno en plazo muy breve. Sin embargo, aún pasaron unos años y el 31 de mayo de 1934, el Ateneo firmó con el contratista Alberto Villalba el acuerdo para derribar el edificio en un plazo de máximo de 50 días.

El periódico Las Provincias, un tres de julio de 1934, nos informa del accidente de un operario que tuvo la desgracia de sufrir la fractura del húmero izquierdo, con varias contusiones en la cara cuando se realizaba el derribo del antiguo Ateneo Mercantil, siendo atendido en el Hospital General.

De esta guisa, en agosto de aquel año, el Ateneo Mercantil, sacaba a concurso la construcción del nuevo Edificio, que una vez adjudicado, sería el 16 febrero de 1935 cuando se colocaría la primera piedra.

Mientras que el 12 de noviembre el Ayuntamiento desestimaba la propuesta para instalar un carrousel en sus solares, en beneficio del ornato público.
  

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