viernes, 6 de marzo de 2015

MARCHALENES, ZAIDIA Y UN RETABLO

José Cózar en 1962 cogió el caballete y desde su calle Mondúber se fue a Marchalenes. Buscaba el Monasterio de la Zaidía, sin desdeñar alquerías, huertos, casas y aleros; y cómo no, el retablo de la Virgen del Rosario. Con su certero trazo llevó al lienzo tan entrañables paisajes urbanos.

Marchalenes, Marjalena como le gusta mencionar el historiador Juan Bautista Viñals quien se recrea en el trabajo de Pepe Cózar, a su vista nos informa de lo que ven sus ojos porque los recuerdos, pese al tiempo, permanecen inalterables.
 
1962 marchalenes
Derecha: Escalones subida Calle de la Bomba. Almacenes. Ebanistería de Ortiz. Carnicería de García. Al fondo, cúpula del Real Monasterio de la Zaidía. Entre ésta y la Calle de la Bomba nuevos edificios.

Izquierda: En primer término, caseta con aliviadero de la caudalosa acequia de Rascanya. A continuación, la casa de las modistas Grancha y, seguidamente, la “algepseria” que daba entrada a la calle Montañana.

1962 marchalenes2 Ángulo del principio de la calle  Marchalenes  fragmentada en el año 1919. El primer tramo  se rotuló  calle Doctor Olóriz.

A la derecha retablo de la Virgen del Rosario, 1800-1991, artístico altarcillo que según todos los soportes documentales que se disponen corresponde su obra con anterioridad al año 1800, y estuvo dedicado a Sant Vicent Ferrer i a la Verge del Rosari, todo como consecuencia de la devoción que se les profesaba a la Virgen y al Santo Dominico Valenciano en este peculiar arrabal  de extramuros mitad lacustre y mitad huertano.

El retablo  estaba construido de bonitos azulejos, y quedaba protegido por tejas de alfarería de color rojo. En nuestro particular recuerdo lo inmortalizamos cimentado entre un balcón con sencilla balaustrada de hierro provista de torna puntas, y ventanas con unas interesantes verjas; su forma era rectangular, sus medidas aproximadas, tres metros a lo alto, además de la cornisa construida de madera, y friso de azulejos, y en sus proximidades existía una fuente loada entre otros por el celebrado poeta valenciano Martí Gadea.

El caserón por su composición y su trazado en su tiempo fundacional debió de corresponder a familia de alto linaje, en sus últimos y lastimosos momentos estuvo rotulado con el número 4 de la calle Marchalenes y en sus últimos instantes la vivienda con el mencionado retablo la ocupaba la familia Bonora, la del medio  como almacén  Vicente García. Y la esquina con la calle Montañana se encontraba la vieja peluquería y enfrente la “algepseria”.  

Por la izquierda comienza la casa de la familia Salom, la carnicería del señor García, la carpintería de Ortiz y seguidamente los escaloncitos de  la entrada de la calle de la Bomba, y al fondo la arboleda de la alquería de Barriga, anteriormente conocida como alquería de Guinart.

1962 marchalenes3
Real Monasterio de la Zaidía y sus huertos en las décadas de los cincuenta y sesenta.

De quien el historiador Juan B. Perales dejó escrito: “No menos renombrado, ni menos suntuoso, ni menos histórico que los grandes monasterios de aristocráticas religiosas, existentes o que han existido en varios puntos de España como Las Huelgas de Burgos, las Dominicas Reales en Medina del Campo, Las Salesas, Las Comendadoras Calatravas y otras de Madrid y de diferentes ciudades de la península es el histórico y celebradísimo monasterio de la Zaidía en Valencia fundado en 1260 por Doña Teresa Gil de Vidaure quien historiadores graves proclaman como tercera mujer de Don Jaime el Conquistador”.

Texto de Juan B. Viñals

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