lunes, 18 de noviembre de 2013

ESCUELAS PIAS EN FALLAS

escuelas pias en fallas

Corría el año 1953. El curso había empezado sin nada especial que reseñar. Todavía el bachiller de siete años con su inseparable y temido “Examen de Estado”. El primer trimestre, incluido su trimestral examen, había ya vencido. Las familiares fiestas navideñas ya habían pasado. Empieza el frio Enero, a los inquietos alumnos del último curso de Bachiller les surgió la incipiente idea de plantar una falla en el patio del amplio claustro del Colegio, ¡sería la primera falla! y cómo no, la fiesta iría acompañada de tracas y petardos. Ésta idea fue abundada por la visita que ese año hizo el Padre General de la Orden, Vicente Tomek, a quién le darían el nombramiento de la Presidencia de Honor de la Falla. Había que obtener la autorización del Padre Blay, rector en ese momento, el cual no se pudo resistir a tan magnífica idea, quién la autorizó plenamente. 
En el siguiente mes, corto y helado Febrero, se notaba entre los alumnos del curso cierto nerviosismo, conversaciones, corrillos, quedadas por la tarde luego de la salida, había que nombrar una Junta para la Falla. Había que darse prisa, Presidente, Vicepresidente, encargado de Festejos, Tesorero, Recaudador; todo estaba controlado. Esta Junta supo trabajar sus cargos y sobre todo los fondos para llevar adelante el festejo; todo ello sin olvidar sus diarios estudios. 
Hasta un “ Llibret de la Falla” se imprimió, y nada más y nada menos que intervino el laureado poeta Vicente Andrés Estellés, inspiradísimo, pues obtuvo, concedido por “Lo Rat Penat”, el premio del “Plat de Gloria”; ahí es nada. 
Y volviendo a nuestra falla; plantada pocos días antes de las oficiales de Valencia, representaba en la parte inferior escenas del Colegio y caricaturas de padres y algunos alumnos, simbolizaba la dificultad que los alumnos tenían que salvar para acceder a la Universidad; un dificultoso hilo de palomar desde la parte inferior, el Colegio, por donde debían de subir los alumnos, en inestable equilibrio, hacía lo alto de la falla, donde les esperaba el Juan Luis Vives de la Universidad. Fueron gozosos y alegres días los que deparó ésta falla que todos los alumnos del Colegio celebraron con natural alegría. 

Texto: Germán Gómez.



5 comentarios:

Gregorio dijo...

Muy bonito comentario de un tiempo , ni mejor ni peor pero si diferente y visto desde los ojos de un colegial .gracias por el comentario . Un abrazo y buen día . Gregorio .

Amparo Lleó dijo...

¡¡¡¡¡Que bonito!!!! No tenía ni idea de que hubiese sucedido así la "plantá" de la falla de ese primer año y todo lo demás. Y además con foto incluida. ¡insuperable!
Muchas gracias a Germán y a Julio

Julio Cob dijo...

Gregorio, una crónica vivida desde muy cerca por su autor.
Un abrazo

Julio Cob dijo...

Amparo: Una pena que aquella tradición fallera escolapia durara unos pocos años.
Gracias a ti por seguirnos.
Saludos.

MNBueno dijo...

Precioso.
El Padre Amadeo López, pariente mío (no se si alguien le recordará), escribió el llibret del año 1955 (la foto de la falla está en la Biblioteca Valenciana)
En el colegio de las Escuelas Pías de Algemesí plantan también falla desde hace algunos años. A los niños les encanta.
Un saludo.

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