domingo, 27 de octubre de 2013

LA FERIA DE NAVIDAD EN LA ALAMEDA

feria de navidad años 50

(Con mi agradecimiento a Alberto Alós) 

Años 50 - Cuando se aproximaban las fiestas navideñas, el Paseo de la Alameda mutaba su piel y si en otro momento del año servía como ampliación de la Feria de Muestras Internacional, entre los meses de diciembre y enero se convertía en centro de ocio, de fiesta y de diversión. Un lateral servía para la instalación de las atracciones más diversas, tales como las de los autos de choque, las del látigo, las de la ola, las norias, las del tobogán, las casas de miedo, las que en su interior se mostraba a la mujer barbuda o las de atracciones diversas, siendo una de las que mayor impacto causaba ver desde unas gradas en lo alto a un osado motorizado cómo daba vueltas sin cesar en el interior de un cilindro conduciendo a toda marcha en sus verticales paredes. Y qué decir de las tómbolas en las que el jamón era el premio más preciado, tanto en cuanto era un manjar en compañía del pavo real, sin desmerecer a otros objetos domésticos o los juguetes para Reyes Magos cuando el Papá Noel era el gran desconocido. Y un largo etcétera de atracciones diversas que completaba el Paseo en el que entre una y otra atracción había siempre un hueco para el bufón, el mago, o el de la catapulta que a golpe de mazo daba premio a quien hiciera sonar un casco en lo alto.
Y en el otro lateral, una sucesión interminable de casetas de tiro con premios de todo tipo: desde el del vermut que se deslizaba por un canalillo, el de las pequeñas botellas de licores para coleccionistas, los de la obtención de puntos que daban ocasión a los aún mejores, el de la fotografía instantánea que se producía con el impacto del balín, así como los de tiros con arco, los de con dardo a mano y un sinfín de variantes, a cuyo reto, jóvenes y no tan jóvenes, padres y abuelos, afinando su puntería, disfrutaban de aquellas jornadas de las fiestas navideñas. Vemos en la foto de los años cincuenta el Paseo de la Alameda abarrotado de gente en busca de su atracción predilecta. Paseo que fue durante muchos años el lugar preferido para disfrutar de lo que en largo recorrido se ofrecía a sus visitantes.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

La Feria de Navidad, se la empezaron a "cargar", cuando el Ayuntamiento la desplazó del lugar. Lo mismo ocurrió con la Feria de Julio, ésta ya "Missing". Germán Gómez.

Anónimo dijo...

Magnífico comentario, pormenorizado, de ésta Feria que fué la ilusión de muchas generaciones. En los frios atardeceres, cuando las luces se encendían, los anuncios parpadeaban, cuando emitían los altavoces sus sonoras propuestas, cambiaba el semblante de la Feria. !Era la Feria de Navidad!. Gracias. Germán Gómez.

Amparo Lleó dijo...

Fantástica la foto y la feria. ¡y vivan los recuerdos! Yo vivía muy cerca y iba todos los días con mis amigas siendo todavía unas crias. Entonces se podía ir sin ningún peligro a cualquier sitio. ¡que tiempos!
Para mi no se la "cargó" el cambio de lugar, fue simplemente la edad, por eso me gusta tanto volverlo a ver ahora.
Gracias

Amparo Lleó dijo...

Y se me había olvidado, en aquella maravillosa feria era todo baratísimo, no como ahora, que para que suba un niño a lo que sea hay que pensarlo dos veces.

Julio Cob dijo...

Germán, así era. Estábamos esperando la llegada de las fiestas navideñas y la Feria de la Alameda nos llenaba de ilusión.

El sitio era el ideal pero el tiempo y las costumbres pasan y no siempre para bien.
Un abrazo

Julio Cob dijo...

Amparo, con diez pesetas pasabas una tarde fenomenal disfrutando de casi todas las atracciones.
Efectivamente, ¡Qué tiempos aquellos!
Saludos

Gregorio dijo...

Es una lástima que estas cosas desaparezcan, pero creo también, que los niños, con Port Aventura, Terra Mítica, Eurodisney, etc , ya no se sorprenden de aquellos artilugios que hace años asombraban a los pequeños. Creo que como a tantas cosas , los tiempos modernos hacen que por uno u otro motivo todo esto quede en un recuerdo agradable de abuelos y padres . Bonita foto y gran ambiente. Gregorio

Julio Cob dijo...

Efectivamente Gregorio, el ambiente era expectacular. Y las ferias que con posterioridad se han ido colocando en diferentes lugares, ya nada tienen que ver con la que se instalaba en la Alameda.

Un abrazo

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