miércoles, 5 de julio de 2017

LA CASA DE CORREOS: UN PRIMER CONCURSO FALLIDO

Proyecto de D. Leopoldo José Ulled

El 11 de noviembre de 1915 fue la fecha elegida para la colocación de la primera piedra sobre una parte del solar del desaparecido Barrio de Pescadores, donde se iba a construir la Casa de Correos, tal y como entonces se denominaba, nominación sencilla que nada tenía que ver con la que merecidamente ostentosa, y tras su puesta en marcha, sería conocido como el Palacio de Correos y Telégrafos.

En un principio había sido adjudicado el proyecto al joven arquitecto Leopoldo José Ulled, por unanimidad del jurado, dispuesto para la construcción de un edificio que en 1912, año del concurso, se estimaba con un coste de un millón y medio de pesetas. Los concursantes Miguel Angel Navarro y Francisco Borrás, obtuvieron ambos un accésit de cinco mil pesetas.

Sin embargo, la superficie del solar no era la adecuada para la ubicación del proyecto premiado. Nadie, por parte del Ayuntamiento, cayó en este detalle, por lo que no se podía llevar a cabo su ejecución. Se pensó entonces en otro nuevo solar, más amplio, el del antiguo Convento de la Presentación en las inmediaciones de la calle Culla.

Archivo Municipal

Finalmente se acordó llevar a cabo un nuevo concurso, y en esta ocasión, en diciembre de 1914, fue elegido el diseño del zaragozano Miguel Ángel Navarro con un premio de 25.000 pts, mientras que los arquitectos Dicenta y Tarragó lograron un primer accésit con 5.000 pts, la misma cantidad obtuvo el arquitecto Ulled con un segundo accésit, cuando dos años antes había sido el premiado. En representación del premiado iba a dirigir la obra el arquitecto valenciano Francisco Almenar, mientras que Porta Hermanos sería la empresa constructora con un presupuesto, en esta ocasión muy similar, de 1.547.919 pts. y con un plazo de ejecución de treinta meses.

Desde aquel instante de la colocación de la primera piedra con gran asistencia  de personalidades, tendrían que pasar ocho largos años, pues habría que esperar al mes de junio de 1923 cuando el Ayuntamiento, dueño del solar, daba cuenta de la terminación de la obra, acordando designar la correspondiente comisión para su recepción inmediata. Lo fue a efecto en la primera semana del mes de julio en un acto que no tuvo solemnidad oficial, pero sí de eficaz gestión burocrática cuando en aquellas semanas el alcalde Sr. Artal, en sus frecuentes viajes a Madrid, realizaba gestiones para la obtención del presupuesto para los gastos de mobiliario y otros enseres, necesarios para la entrada en servicio del nuevo centro de comunicaciones que tuvo la consideración de magnífico. 

Palacio que pasaría a poder del Estado que tenía presupuestados para este fin dos millones doscientas cincuenta mil pesetas.

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