viernes, 28 de abril de 2017

EL PALAU, TREINTA AÑOS AYUDANDO A DIFUNDIR MÚSICA.

Fotografía de Esteban Gonzalo (1996)

El pasado día 25 el  Palau de la Música de Valencia ha cumplido treinta años en la bella labor de facilitar en sus instalaciones la difusión musical, arte que goza de enorme seguimiento en la sociedad valenciana.

Está considerado como uno de los auditorios más importantes de Europa, y es muy elogiada su excelente acústica.

Fue proyectado por José María Paredes, premio nacional de arquitectura y artífice de edificios similares en Madrid y Granada, e inaugurado por el presidente Joan Lerma en un acto en el que estuvieron los ministros de Cultura, Javier Solana, y de Educación y Ciencia, José María Maravall, el alcalde de Valencia, Ricard Pérez Casado, y otras autoridades, así como invitados para llenar sobradamente los 1.770 asientos de la Sala Iturbi, la mayor del auditorio, en el acto inaugural.

Además del primer concierto de la orquesta dirigida por Manuel Galduf, también los hubo, con aforo total, el mismo sábado por la noche y el domingo en sesiones matutina y vespertina.

Las líneas modernas de "El Palau de la Música i Congressos", como telón de fondo de la fuente y los jardines diseñados por el arquitecto español Ricardo Bofill para los tramos X y XI del viejo cauce del río Turia, lo convirtieron prontamente en edificio emblemático de una ciudad que aumentaba su acervo arquitectónico con obras de estilos vanguardistas.

La transparencia es una de sus principales características. Una gran bóveda acristalada, integrada con el tramo ajardinado, sirve de acceso principal. La luz y la armonía exteriores se trasladan al interior a través del cristal, creando un ambiente cálido, aunque todo hay que decirlo, obligando a los sistemas de climatización a un duro trabajo en los meses más calurosos.

Fotografía de Esteban Gonzalo (1996)

Es un gran contenedor cultural con las Salas Iturbi y Joaquín Rodrigo como principales, y las gemelas Lucrecia Bori y Joaquín Soler, como complementarias y en las que también se celebran congresos, conferencias y otros eventos. Asimismo, hay un recinto para exposiciones, que tras una larga temporada inactivo prevén reabrirlo pronto, y la sala García Navarro, construida para ensayos cuando remodelaron la parte baja del edificio en el año 2002.

En un monolito de un jardín lateral se recuerda desde 1989 a José y Amparo Iturbi, y bajo el acristalado vestíbulo están los bustos sobre altos pedestales de la soprano Lucrecia Bori y del compositor, escritor y músico Eduardo López-Chavarri Marco, que les dedicó en 1998 y 1999, respectivamente, el Rotary Club Valencia Centro.

Según el diario Levante del día siguiente al de la inauguración el Ministerio de Cultura financió la obra con cerca de 500 millones de pesetas y el Ayuntamiento de Valencia expropió terrenos y asumió la responsabilidad de la ejecución de la obra y el adecentamiento del entorno con prolongación de la Alameda hasta el puente Ángel Custodio.

Trasladaron instalaciones municipales y nuevos edificios revalorizaron zonas depauperadas desde que las riadas de 1957 destrozaron el barrio conformado por las calles Peñarrocha y Carles y las zonas aledañas.

La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón, según la flautista Magdalena Martínez.

La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo, según el filósofo griego Platón.

Texto de Esteban Gonzalo Rogel

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