miércoles, 12 de abril de 2017

DE PLAZA A PLAZA, DE CASTELAR A LLORENTE

Archivo Municipal

No era lo habitual que el Ayuntamiento se dirigiera a la opinión pública para que se manifestara sobre el lugar adecuado para el nuevo emplazamiento de una estatua.  Esto fue lo que sucedió ante el próximo traslado del monumento dedicado al Pintor Ribera de la plaza Emilio Castelar, que por su escaso volumen iba a desentonar con la mayor amplitud de la zona tras su remodelación. El alcalde José  Maestre, en agosto de 1930,  instó a que alzaran su voz quienes tuvieran a bien lanzar su propuesta.

La reacción fue inmediata y la prensa salía al paso del requerimiento en la que no faltó la consabida “Carta al Director” de algún lector interesado que manifestaba su punto de vista. 

Archivo Municipal - 1931

La Correspondencia también mencionaba sus propuestas descartando la plaza del Carmen, que estaba dispuesta para recibir a Juan de Juanes, mientras que citaba la G.V. Marqués del Turia frente a Jorge Juan; o la confluencia de San Vicente con María Cristina: la plaza Cajeros -que iba a crecer en superficie- mediante la construcción de un pequeño jardín circular donde situar el monumento.

En su espacio Tribuna Pública de Las Provincias, una "Carta al Director" mostraba su oposición a la Plaza del Temple, donde con anterioridad y por mucho tiempo había sufrido el  ultraje por parte de los manifestantes ante el Gobierno Civil que se encaramaban sobre las piedras de Ribera para lanzar sus soflamas: estudiantes, cigarreras, obreros etc. “que extraña que nuestro buen pintor no echase mano de la tizona para ahuyentar a los profanadores”, citaba así en su escrito el interesado, optando por la plaza del Carmen, tan necesitada de una mejor urbanización .

Finalmente, y por beneplácito de la Real Academia de San Carlos, se aconsejó la plaza del Poeta Llorente, donde fue instalada en febrero de 1931 bajo la dirección del arquitecto municipal Goerlich.

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