domingo, 5 de febrero de 2017

MIS RECUERDOS DE BENIMAR – III

Playa de Nazaret 1957

Y ya voy a contar lo que ocurrió en un verano muy importante para mí, el de 1955.

La Dirección de Benimar E.D.I. decidió añadir un deporte más, el tenis, y construyeron una pista, y además, también desde ese primer año, tuvimos un magnífico Profesor de Tenis, Don Ramiro Bondía. Un hombre estupendo que además de jugar muy bien, era muy simpático y tenía una paciencia extraordinaria para enseñar a jugar a cualquiera que quisiera.

Lo sé muy bien porque yo fui una de sus alumnas. Nos hicimos socios de ese recién estrenado Club de Tenis Benimar un montón de casi críos que no teníamos ni idea y era de verdad extraordinario cómo nos enseñaba, y nos alentaba a seguir sin desanimarnos, con una paciencia infinita, porque la verdad es que al principio era muy difícil y lo hacíamos francamente mal. Formamos entonces allí una estupenda pandilla, que lo pasábamos genial.

Algunos mayores también había, y incluso que si que sabían y jugaban bien, pero lo que yo recuerdo con más cariño es a los de mi edad, aproximadamente,  entre los 14, 15 y 16 años, que allí nos juntamos muchos, y que no teníamos ni idea. Al lado de la pista de tenis, además de sillas, pusieron 4 o 5 mesas de ping pong, así que allí la diversión estaba asegurada.

El club de Tenis fue prosperando y el año siguiente ya se hizo,  paralela a la pista número 1, la 2, pero dejando la parte del medio con las mesas de ping pong  y espacio para jugar a otras cosas.

Colección Amparo Lleó
Escalera a la terraza del edificio principal

También allí, dentro del club, a la derecha hicieron los vestuarios, y arriba un pequeño bar para poder tomar algo, cacahuetes, aceitunas, refrescos, algún bocadillo y poco mas, y una terraza bastante grande para sentarse a ver los partidos, o también para jugar a lo que quisiéramos.

El segundo año, el Profesor, D. Ramiro Bondía, con un optimismo impresionante, tuvo la idea de organizar allí un Campeonato, invitando a que vinieran a los del Club de Tenis Valencia. Era un Club que ya existía muchos años, con jugadores muy buenos, y nosotros unos "pobres novatos pardillos", que lo hacíamos como podíamos. Por supuesto nos dieron unas palizas impresionantes y ganaron todas las Copas, pero bueno, también fue una experiencia divertida. Nuestro querido Club de Tenis siguió creciendo y el siguiente año ya teníamos dos pistas más, la 3 y la 4, y pronto la 5.

Solo teníamos que apuntar con tiza nosotros mismos en una pizarra la hora en que queríamos jugar. De hecho tengo en casa, guardadas con cariño, de aquellos años, tres Copas que gané en un Campeonato de Tenis, aunque desde luego no contra los del Club de Tenis Valencia.

También tengo que decir otra cosa importante. En aquellos años las vacaciones escolares eran mucho más largas que ahora. Acabábamos el colegio el 21 o 22 de junio y no volvíamos hasta el 4 o 5 de octubre. Y las aprovechábamos bien, y, ... ¡lo pasábamos de maravilla!

Recuerdo ver a los mayores jugando a las cartas o al dominó,  muy serios, y sin embargo nosotros, jugábamos a lo que fuera, pero siempre riéndonos. Y aún no he hablado del Frontón. También muy importante y muy divertido. La pandilla que jugábamos al tenis, también íbamos a jugar al frontón. Algunos lo hacían francamente bien, y, desde luego, siempre íbamos a animar a todos cuando había campeonatos. 

Y ya para terminar, contaré que en 1961 conocí a mi novio, que no era de Benimar, nos enamoramos, nos casamos, tuvimos 3 maravillosos hijos, y con todos estos cambios de vida, lógicamente, ya no volví a Benimar.

Después me he enterado de que el Director, desde 1962, ya no fue D. Baltasar Argalla, sino D. Elías Llagaría, pero yo ya ni siquiera lo conocí.

Unos años después, como todo el mundo sabe, después de la riada de octubre de 1957, con el Plan Sur, se cambió el curso del río Turia y ya no pasa por allí. Además el puerto se amplió y ocupó toda la playa de Nazaret, por lo que Benimar se quedó sin playa, ni limpia ni sucia.

Algún tiempo después, no sé cuando, Benimar también dejó de existir.

Solo queda el nombre escrito en la fachada del edificio principal, y también en mi memoria, siempre con el gran cariño a todos los que allí conocí, aunque hayan pasado muchos años, y la frase que decía todos los domingos antes de empezar el teatro el Señor Giner, hace más de 60 años:

"Qué bien se pasa en Benimar"

Texto de Amparo Lleó Morilla

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