sábado, 24 de diciembre de 2016

DE ESQUINA A ESQUINA. DE BARCAS A CORREOS.


1957 - De las “ciudades”, se nombran monumentos, edificios, fuentes, jardines, o  sus espacios exteriores, donde hemos paseado, quedado, o tal vez, sólo mirando quién pasa.  Curioso sería pasear por uno de esos lugares, que bien pudiera ser de esquina a esquina, recordando sus comercios, sus gentes, o sólo a sus paseantes. Y por qué no, desde Barcas a Correos, lugar céntrico, de paso y quedadas.

En la misma esquina con Barcas, la ferretería de Ernesto Ferrer; ubicó Valencia dos en su misma plaza, ésta y la de Blasco, la  de Los Sótanos; gozada era caminar aquella por su interior, todos los artículos propios de su sector y también juguetería y bicicletas, que incrementaban sus ofertas con la llegada de las Navidades y Reyes, un verdadero festín visual para los visitantes y clientes. En una vivienda de un piso superior, estaba la clínica de D. Eduardo Wieden, oftalmólogo de familiar prestigio, que se anunciaba como “clínica operatoria”, ya instalado allí desde 1915, (por cierto ese año se inauguraba el Teatro Olympia).

Retomando nuestro paseo y en dirección a la otra nuestra esquina de Correos, pensamos que alguien alguna vez nos dijo, si no encuentras un libro, mira en Maraguat, y con sus escaparates nos topamos, Librería Maraguat, libros de todas las especialidades, sobre todo los variados libros de texto. Las Guerra de las Galias, recuerdo, uno de los de mayor salida en su época, porque, quién era capaz de traducir del latín el contenido de ese libro,  sino comprarlo ya traducido al español y hacer un copia y pega, para nuestros estudios en esa lengua.

Sigamos la andadura, bajo unos árboles que algo nos protegen del sol. Entramos en el Estanco o Expendeduría número 28 de Tabacalera S.A., y que por el céntrico lugar donde se encontraba, era una de las que más vendían en Valencia, sobre todo sus variados puros, las tardes que había corrida de toros.

Avanzo unos pasos, hay cambio de finca y de negocios, estoy frente al edificio Noguera construido en 1909 por el arquitecto Francisco Mora, y fue allí, donde puso su residencia precisamente el insigne arquitecto; el del mercado de Colón y otros conocidos edificios; allí vivía también su hijo Carlos Mora el aparejador, quienes un frío día de  Enero de 1961, tuvieron un desgraciado accidente de coche en la carretera de Barcelona, falleciendo ambos.

La andadura sigamos y estamos frente al edificio Suay de 1910, ¡vaya!, también de Francisco Mora éste bello edificio. Y a ras de acera vemos Casa Bello, el lotero, y como él se anunciaba, “representante de loterías, papelería y artículos para fumador”. Local siempre con gente tentando a la suerte en eso de las loterías. Cobrar premios, comprar décimos para el próximo sorteo del Niño, aunque esos compradores, aún tendrían que esperar dos años, hasta 1959, para que el gordo saliera en Valencia.

Y  colindante a casa Bello, y conformando la redondeada esquina del edificio,  Calzados La Imperial S.A., ofreciendo siempre calzados de última moda.

Ha sido un paseo de cortos metros, por un sitio emblemático de la Ciudad de Valencia, que aún tenemos la oportunidad de hacerlo y recordar.


Y como lugar de encuentro como al principio de nuestro paseo digo, Julio y yo mismo y todos los colaboradores de este blog, y dando un salto de casi 60 años en el tiempo, FELICITAMOS a todos los seguidores de éste blog de VALENCIA EN BLANCO Y NEGRO en éstas Fiestas de Navidad y Año Nuevo.
  
Texto de Germán Gómez.

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