miércoles, 19 de octubre de 2016

EL PUENTE DE SERRANOS

Archivo Municipal

1935 Ca. - Desde la riada de 1321 y otras después, según las crónicas, se citan las repetidas veces que los "viejos puentes" que entonces se denominaban "palancas" (puente estrecho hecho de tablas) tuvieron que ser remplazados con la utilización de mampostería, reforzándose el que nos ocupa y ya en piedra por decisión de los Jurados en 1349, al igual que se hizo en sucesivas riadas, hasta llegar a la de 1517 que lo hizo desaparecer por completo.   

El nuevo puente de Serranos  inició su construcción en 1518 inmerso en la polémica.  El año anterior una fuerte avenida del río Turia, la más grave que había sufrido la  ciudad hasta entonces,  destrozó el puente de piedra existente. La Junta de Murs i Valls puso manos a la obra y decidió que se construyera otro para cuyo cimentación fueron utilizadas piedras talladas de origen romano recogidas del centro de la ciudad, cuando la construcción del Micalet, del Palau de la Generalitat y de excavaciones en otras casas. Esto provocó rifirrafes entre la intelectualidad de la época que veían en las inscripciones de aquellas piedras motivo para su estudio, mientras quienes las  consideraban como paganas, optaban por su desaparición. 

Y en medio de las discrepancias, los responsables de su ejecución aseguraban que ninguna piedra de valor estimable había sido utilizada, sólo escombros sin interés alguno, era lo que decían. Corrió la voz que Juan de Celaya, rector de la Universidad, recomendó desprenderse de las viejas piedras para que los curiosos no se “embobasen” perdiendo su tiempo.

Sea como fuere se labró una lápida en el puente con los nombres de la personas a cuyo cargo se había iniciado la fábrica, con alusión a la causa que obligó su ejecución: 

"Habiendo destruido una grande y casi increíble inundación del Turia el antiguo puente, cuidaron de levantar este desde sus cimientos Olfo de Proxida, Vocal eclesiástico, Galcerán Carroz y Pardo, Vocal militar y Miguel Ros, vocal de los ciudadanos procuradores de la obra de los Muros, aprobándolo Gaspar Felipe Cruilles, Francisco Gil, Miguel Angel Bou, Guillermo March, Bartolomé Bernegal y Miguel Berenguer. Jurados de la Ciudad, año de la Salvación de los hombres 1518".

El director de la obra fue el mestre pedrapiquer Juan Bautista Corbera. A su paso, el puente dispuso de casilicios al cobijo de estatuas, con la instalación del llamado "Casilicio de la Cruz Patriarcal", el primero sobre los viejos puentes del cauce, acordado por los Jurados e inaugurado en 1539. Frente a éste, el 13 de octubre de 1670 se instaló otro dedicado a San Pedro Nolasco, financiado por la Orden de la Merced como fundador de la misma, disponiendo sobre su cubierta imágenes de San Pedro Pascual y Fray Gilabert Jofré, frailes mercedarios, y Doña Teresa Gil de Vidaure, obra del cantero Pere Leonart Esteve. 

Ambos casilicios fueron derruidos en 1809 por los mismos valencianos ante el segundo asedio francés, para que no fuesen utilizados como lugar propicio a piezas de artillería, siendo en la actualidad el único de los cincos puentes antiguos que carece de estatuas. 

Su nombre lo tomó por la procedencia de las gentes que llegaban a la ciudad de la serranía y para su finalización tuvieron que pasar más de treinta años. 

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