lunes, 2 de mayo de 2016

DÍA DE LA RAZA ENTRE CLARINES Y TIMBALES

Archivo Municipal

1926 - La Fiesta de la Raza de aquel año se llevó a cabo en un día de sol espléndido con la celebración de diversos actos escenificados primero en las calles de la ciudad, luego en la Universidad, ambos matinales, para glosar su significado en hora vespertina, ya sobradamente manifiesto, en la Escuela de Artesanos.

El General San Martín, Luis Santángel y Simón Bolívar iban a hacer más cotidianos sus nombres tras la colocación de sus respectivas lápidas en los lugares adecuados. De esta guisa, el Día de la Raza servía para homenajear a quienes con su contribución habían logrado lazos de hermandad entre una parte y otra del charco oceánico. 

Por decisión que había tomado el Consistorio presidido por el alcalde Sr. Oliag, se colocaron en aquel 12 de octubre las placas asignadas en un recorrido iniciado en el Ayuntamiento por la comitiva al efecto, con su primera parada en la calle próxima a la Estación del Norte, en “los terrenos que ocuparon los antiguos talleres”,  en recuerdo al General San Martín,  de donde se trasladaría a la de Luis Santangel, para finalizar la celebración urbana en la plaza Simón Bolivar, que años después cambiaría su nombre por la de América, con el que permanece.
Archivo Municipal

En la Universidad tuvo su continuidad la fiesta con un discurso de gratitud a cargo de D. Antonio Campos, secretario de la Unión Iberoamericana, ante las diversas autoridades e invitados que llenaban “el Paraninfo adornado con las banderas de todas las repúblicas americanas de origen español”, tal y como informaba de ambos actos La Correspondencia en su edición de aquella tarde.

Ya por la tarde, en el colegio de Artesanos, tuvo lugar un elocuente discurso a cargo del profesor Julio Esplugues, que glosó el significado de aquella jornada, deteniéndose “en las vicisitudes por que pasó Colón en todos los viajes que hubo que realizar América”, con un rico anecdotario acerca de las razas que habían poblado el Nuevo Mundo, tal y como informaba el mismo diario al día siguiente.
Archivo Municipal

Día otoñal y  espléndido con sabor de hispanidad, entre clarines y timbales a los acordes de la Marcha Real y el himno venezolano al descubrirse la placa de quien fue reconocido como “El Libertador”, con público en los balcones en un día que se anunciaba en la prensa el menú de dos prestigiosos establecimientos:

El restaurant “León de Oro” y el “Las Arenas”; ambos coincidían en el mismo precio: 6.50 pesetas.

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